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Cómo asesinar a un Zar y a su familia de ruiseñores


Se cumplen 52 años de dictadura comunista en Cuba
Cómo asesinar a un Zar y a su familia de ruiseñores
Un correo militar desde el Kremlin

(Telegrama Secreto, “apócrifo”(NDE), transliterar al Código Morse)
DE : Vladímir Ilich Uliánov
Presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo
A : Yákov Sverdlov
Asunto: Descubierta conspiración para rescatar Zar y familia por tropas blancas de Kolchak. De inmediato, se ordena al Comité Central Ejecutivo Región Urales en zona de Ekaterimburg: Ejecutar la tarea de acuerdo al protocolo “Tierra Limpia”. Confirmar por vía clasificada.
Lenin.

Prólogo
La noche del 16 al 17 de julio de 1918, calurosa y húmeda, se diferenciaba poco de las transcurridas en años anteriores. Salvo por la cadena horrores que los bolcheviques (1) marxistas-leninistas rusos (en lo adelante “comunistas” o “bolcheviques”), integrantes del Comité Central de la zona de Ekaterimburg; desencadenaron la madrugada del día 17 en los sótanos de la llamada “Casa Ipátieff“, siguiendo órdenes expresas de Vladímir Ilich Uliánov (aka, Lenin); Primer Presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo (comunista).
Dicha casa, durante la época civilizada en Rusia (hasta octubre de 1917) era una residencia situada en una campiña bucólica de apacibilidad deliciosa. La mansión señorial perteneció al el Ingeniero Militar y Químico destacado, Vladimir. N. Ipátieff, miembro de la burguesía local. Tal como sucedió en toda Rusia después de esa fecha, la policía política (CHEKA) (2) confiscó la vivienda a la fuerza, para su uso por el régimen comunista triunfante, liderado por Lenin, tras la mal denominada “Revolución de Octubre” (en realidad, noviembre de 1917). Dadas sus condiciones estructurales se le reasignó otras funciones bien diferentes de las pacíficas originales.
El alto mando de la CHEKA la denomino ,”Casa de Propósitos Especiales“, una denominación que en la jerga comunista se identifica con la de un centro dispuesto especialmente para la represión, tortura y asesinato de los indeseables. Para tales fechorías los jefes máximos y subalternos locales, disponían de cuadrillas de agentes, reclutados entre lo peor de los Nachtasyl (bajos fondos) del lumpenproletariat (canalla proletaria), dos iluminaciones que nos legaron Marx y Engels.
En Ekaterinburg, no podía faltar un grupo tan selecto, y todos –condición indispensable– miembros fanáticos del Partido Comunista Ruso, chekistas de mente y corazón. El jefe responsable de la unidad local, Yákov Mikhaylovich Yurovsky, un siberiano de origen judío, era quien comandaba el escuadrón de sicarios destinados a exterminar por todos los medios disponibles, a los opositores del Poder Rojo; a saber, los denominados contrarrevolucionarios, disidentes, intelectuales, opositores, republicanos, religiosos, demócratas, idealistas, etc.; fueran o no opositores o críticos no violentos, porque se les consideraba con el apelativo común de “enemigos de los soviets y el pueblo” .
En esencia, el nombre estaba muy a tono con la feria macabra a desatar allí, en día tan aciag0, por una banda de agentes CHEKA comunistas. Es que, durante el transcurso de esa noche; Nicolás II, Emperador y Autócrata de Todas las Rusias (Nikolai Aleksandrovich Romanov); el último Zar, su familia y acompañantes, fueron ejecutados de manera inmisericorde y a mansalva, por una banda de agentes chekistas. Los cuerpos de los asesinados fueron medio incinerados y sus restos ocultados en una mina abandonada. Todo ello se mantuvo en secreto durante decenas de años por órdenes iniciales del propio Lenin. El motivo principal del mandato, era a los fines de que el lugar de la ejecución ni las tumbas; no se convirtieran en centro de peregrinación religiosa por parte del pueblo
Un antecedente democrático breve, decir, purgar la historia
El arribo a este día, estuvo antecedido de una serie de acontecimientos políticos, militares y sociales, que revolvieron Rusia en los finales de la Primera Guerra Mundial (IGM). Este inmenso país y su Régimen Imperial, en manos de un autócrata Nicolás II de Rusia, un gobernante pasivo y desconocedor de las artes mínimas de como gobernar un país inconmensurable, había sucumbido ante un reducido grupo de opositores anti monárquicos, de todas las tendencias políticas activas en el panorama de Rusia. Por siglos este país, multiétnico y de culturas diversas e idiomas diferentes, había sido gobernado con mano dura por todos los zares y zarinas anteriores.
En el oeste de Rusia, era evidente la tensión que electrizaba el ámbito en San Peterburgo, especialmente en el Palacio de Invierno. Ello, debido a los desastres en el frente oeste-sur, teatro de operaciones de la guerra entre Rusia junto a las potencias de la “Triple Entente” (Los Aliados) por una parte, contra “La Doble Alianza” (Las potencias Centrales) integrada por el Imperio Austro-Húngaro, el Otomano, el Prusiano y Bulgaria por el otro.
Todas estas naciones, fueron las esencias que aromatizaron la Primera Guerra Mundial (IGM), entonces dicha como “La Gran Guerra”, transcurrida entre 1914 y 1918, y la cual fue detonada por el drama anti romántico de Sarajevo, donde fueron asesinados por extremistas armados por el fascismo temprano, del archiduque Francisco Fernando de Austria y su esposa, Sofía Chotek, el 28 de junio de 1914.
La acción la ejecutó el grupo servio “La Joven Bosnia” ligado a otro también terrorista, “La Mano Negra” (su lema, Union o Muerte) de nacionalistas rabiosos promovidos por intereses servios, que pugnaba por integrar Servia y Bosnia. Los austro húngaros atacaron Servia y se inició el conflicto. Dado que el imperio ruso se enarboló como protector de los eslavos, entró en guerra contra los austro húngaros.
Desde febrero del año 1917, Rusia había experimentado transformaciones inauditas que la llevaron de un extremo a otro del espectro socio político de la época. Uno de los factores acumulados, era el descontento popular arrastrado desde la bochornosa derrota rusa en la guerra contra Japón (1904-1905), unido a la represión cruenta de una manifestación aparentemente pacífica (en realidad una provocación) organizada por el Pope Georgy A. Gapón; el domingo 22 de enero de 1905 (el Domingo Sangriento), frente a las puertas del Palacio de Invierno, en San Peterburgo.
Gapón era un sacerdote ortodoxo revolucionario, de tendencias extremistas y comunistas, que organizó la que denominó Asamblea de Obreros Industriales Rusos de San Petersburgo; se dice; auspiciada por el Departamento de Policía y la Policía Secreta de San Petersburgo, la Okhrana. Los manifestantes, planearon entregar al Zar Nicolás II una carta solicitando reivindicaciones laborales, sociales y políticas. Pero el Zar ese día , estaba fuera de San Peterburgo. En ese invierno, el Gran Duque Vladimir ordenó a la Guardia Imperial disparar contra la manifestación amenazante.
Este incidente, hizo que al Zar sus enemigos le apodaran Nicolás “el Sangriento“, lo que tuvo un significado fatal para él y su familia, cuando Kerensky solicitó que un país amigo le diera asilo. Luego, estos hechos y sus actores, podían indicar una provocación armada por los comunistas con ayuda de Gapón (supuesto religioso y no, ateista adorador del marxismo), para deteriorar la imagen del Zar. Lo curioso es que el sacerdote, más tarde y después de su peregrinar europeo en calidad de exiliado político, apareció misteriosamente ahorcado en una cabaña en Finlandia, acusado de “provocador” por el Partido Social-Revolucionario, en esencia, no tan radical como el de los comunistas.
Una de las variantes iniciales de las fuerzas políticas democráticas existente tras la derrota Rusa frente al Japón, era convertir la autocracia zarista en una monarquía constitucional, al estilo inglés. Ello transcurrió con el paso vertiginoso del gobierno autocrático zarista, hacia otro moderno, al estilo de los social-demócratas. La Duma (Asamblea Consultiva o Parlamento) creada en 1905 por el propio zar ruso Nicolás II , tras el “Domingo Sangriento”, el cual se rumoró que a instancias de la Zarina, pretendía aplacar los ánimos, prometiendo concesiones y aperturas, que nunca se materializaron plenamente.
Más adelante, después de una década de inquietudes; en 1914 estalló la IGM que se desarrolló entre el 28 de junio de 1914 y el 11 de noviembre de 1918. Al inicios del tercer año de la guerra, Rusia y el zarismo estaban extenuados por el conflicto. El pueblo y los trabajadores se encontraban bajo un estado revolucionario, consecuente con iguales eventos en otros países colindantes.
Estas facciones en Rusia estaban incitadas por la facción bolchevique, que ya controlaba los soviets (consejos de trabajadores) fabriles. Los primeros de estos soviets (databan desde los albores de la revolución de 1905) los cuales constituyeron los elementos de la posteriormente denominada “República Socialista Federativa Soviética de Rusia”. Claro, que después que los comunistas liderados por Lenin, tomaron el poder utilizando la violencia proclamada en los cánones marxista.
El 18 de febrero de 1917 estalló la revolución guiada por la fuerzas democráticas (Revolución de Febrero de 1917) sin los bolcheviques ni la facción extremista de los comunista; como un pacto entre liberales y socialistas burgueses. La Duma y el resto del gobierno zarista fueron desarticulados bajo un Ejecutivo representativo de la Asamblea Constituyente la cual eligió a un aristócrata, el príncipe Georgy Yevguénievich Lvov, como Primer Ministro del nobel Gobierno Provisional democrático.
El Gobierno Provisional fracasó en conseguir encausar el maremágnum imperante en toda la nación rusa, principalmente por la agitación y sabotajes provocados por los comunistas; y fue cuando el 17 de julio de 1917 la Social-Democracia dio paso a su líder más prominente, el político revolucionario y abogado Aleksanr Fiodorovich Kérenski, quien fue designado Primer Ministro del Gobierno Provisional, con vistas a las elecciones generales.
Este líder, muy activo en la preparación de la Revolución de Febrero; pudo con pleno éxito neutralizar el coup d’etat intentado por el general Lavr G. Kornilov contra su gobierno, a la sazón Jefe del Ejército del Gobierno Provisional. Kornilov, un militar recio y a igual que la clase media; apuntaba a detener el deterioro social propiciado por los comunistas, instaurar una dictadura, eliminar a Lenin y los comunistas (incluyendo los soviets) y devolverle a Rusia su antiguo esplendor, pero sin la monarquía.
Sucedió que en el plan de una de las facciones subversivas, los comunistas de Lenin; enmascarados dentro de los bolcheviques (denominados “los miembros de la mayoría”, tal los mencheviques eran “los miembros de la minoría”) ahora reaparecidos en el Soviet de Petrogrado (3), la democracia les resultaba un estorbo repulsivo y anatemático que les obstruía sus planes de implantar lo que el y su grupo denominaban “dictadura del proleteriado”. Una distopía de características macabras y sociopáticas.
Los comunistas reforzaron su labor de subversión en la capital rusa (Moscú) iniciando su plan con la huelga de la “Factoría Putilov”, arrancada desde febrero a instancias del soviet local, el cual los comunistas manejaban a su voluntad. Éstos, representativos de la facción leninista, ya habían desarrollado su tesis del “marxismo-leninismo” y planeado eliminar (liquidar) a los soviet de obreros de San Peterburgo, Omsk , Moscú y otras ciudades, que no les secundaran adhiriéndose a la huelga.
A su regreso del frente en marzo de 1917, el Zar fue arrestado junto con su familia y encerrado (para su protección) en el Palacio de Alexander en Tsárkoye Seló, San Peterburgo. El Zar, aceptando la existencia de la Revolución de Febrero y abrumado por su fracaso en gobernar a tan inmenso país atenazado por la guerra, abdicó el 20 de marzo, 1917 en favor del zarevich Alexei, permutado después con el Príncipe Miguel (el cual no aceptó), de donde la monarquía quedó acéfala.
Ya estando Kerensky al mando de la nave rusa, pudo acercarse al zar para lograr un asilo de la familia imperial en Alemania, Inglaterra o Francia. Pero fracasó porque esas potencias no querían agravar la situación europea, admitiendo un huésped tan embarazoso. Con ello, el destino de los Románov quedó sellado. En esencia, repudiando al Zar por los hechos que le imputaban quizás injustamente, por el “Domingo Sangriento”.
En agosto de 1917 Kerensky, tremolando todavía el “asunto Kornilov”; previendo que los comunistas lo asesinaran a él y al propio Zar; alertó al soberano sobre lo peligroso de la situación y lo envió junto con su familia, sirvientes y una guardia fuerte; a la Mansión del Gobernador en Tobolsk, Siberia. allí lo rodeó de un confort aceptable.

Antes de partir, Kerensky le insistió al Zar:Los soviets desean mi cabeza, después en venganza, Lenin demandará la de usted y su familia“.

El gobierno de Kerensky, arrinconado por el desorden de los radicales, fue derrocado por la denominada “Revolución de Octubre” iniciada el 23 de octubre de 1917 (calendario juliano), correspondiente al 8 de noviembre del actual gregoriano. Kerensky trató en vano de traer tropas leales a Petrogrado. La facción armada de los bolcheviques (comunistas) del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia liderada por Lenin y Trotsky, se alzó con el poder.
En los combates de Petrogrado, las fuerzas beligerantes estaban constituidas en la parte de los comunistas por 40,000 marinos y soldados de la Guardia Roja y en la parte democrática, la defensa del Palacio de Invierno, un objetivo simbólico, por unos 1000 soldados voluntarios, cadetes, cosacos y 1000 efectivos, del Batallón de Mujeres.

Entre los comunistas hubieron algunas bajas, en unas escaramuzas ridículas, mientras que en lado democrático todos perecieron, parte los combates y la mayoría masacrados después de rendirse. Tal fue la tarjeta de presentación al pueblo ruso de Lenin, Trotsky, Stalin y Dibenko, los comandantes de los destacamentos atacantes.

Así, como fue siempre de manera violenta, se implantó la denominada “Dictadura del Proletariado” (4). El resto de las fuerzas democráticas fueron aplastadas sucesivamente por la cruenta dictadura, de manera inmisericorde. Ningún partido, tendencia, opinión, filosofía, fuerza cívica o social, u oposición; sobrevivió la represión comunista.
Entonces, se inició a la Guerra Civil (1918-1922) hasta su conclusión, por la victoria del Ejército Rojo, hasta que en 1922 se creó la Unión Soviética.
El desconcierto de los líderes del gobierno de Kerensky y el de toda la capa aristocrática y de la alta burguesía sustentadora de la monarquía imperial; ahora dispuesta a reformas; se desmoronó en cuestión de horas, ante unos estimados erróneamente como “simples motines callejeros”, comandados por un agitador de tendencia subversivas (intelectual, de inteligencia extrema), Troskty.
Este personaje, transformó todo el ideario arrastrado por el líder principal de la tesis comunista (Lenin), hasta convertirla en una estrategia de combate. Lenin lo transformó en su Némesis, del mismo modo que se le presentó, con sus profundas diferencias con Stalin.
En marzo de 1918 las facilidades les fueron retiradas a la familia imperial, ahora bajo un régimen alimentario militar; y su séquito original entre médicos y sirvientes, les fue reducido a unos 12 personas. El deterioro de las condiciones de vida de la familia zarista derivó en atropellos lindando la humillación.
El 30 de abril, la familia, los sirvientes y el médico personal, fueron trasladados por los comunistas desde Tobolsk hasta la ya mencionada Casa Ipátieff cercana a Ekaterimburgo, su última residencia. Esta decisión fue tomada directamente por Lenin, e implementada perruna,por Yakov Mikhaylovich Sverdlov a los fines de crear las condiciones para deshacerse de los Románov en un lugar apartado, y a cuyos fines urdirían un pretexto creíble para el pueblo, sumido entonces en aquel mar de confusiones. Pero esperanzado aún en un arreglo político y el retorno a la tranquilidad.
Un correo militar hacia el Kremlin, confirma el protocolo “Tierra Limpia”
Cerca de la medianoche del 18 de julio, 1918; un correo militar a bordo de un sidecar, traspasó raudo un portón lateral del Kremlin. El mensajero fue conducido directamente a un saloncillo de reuniones repleto de humo de cigarrillos, entre víveres y licores finos, adjunto al lujoso despacho ocupado a la sazón por Lenin (el hombre del Lena).
Allí, el líder de los conspiradores deliberaba acerca de cuando y como eliminar a sus competidores y de alguna forma, hacer que los líderes de barricadas —ahora al mando de los organismos e industrias claves del estado burgues— ejercieran las funciones de los antiguos dueños y dirigentes de la estructura social y estatal de Rusia, como era de esperar de manera desastrosa, para lo cual eran unos ineptos perfectos.
El caos y la hambruna se comenzaba a cernir sobre el antiguo imperio de los zares. Los interlocutores de Lenin, en coro, lo integraban sus colaboradores cercanos y funcionarios de menor rango. Entre los principales se encontraban, Lev Davidovich Bronstein, (aka, “Trotsky”) un teórico y táctico fuera de serie por su inteligencia y astucia; Joseph Vissarionovich Dzhugashvili (aka, “Stalin“, el “Hombre de Acero”) un matarife de marca mayor, cruel e inexorable y, por ultimo, un curioso ejemplar de origen polaco, de facciones agudas, el patético Féliks Edmundovich Dzerzhinsky (aka, “Kruk“, el Cuervo) el temido jefe de la CHEKA.
Cuando el correo entró al salón, se cuadró en medio del salón y saludó militarmente a los presentes –aunque ninguno de aquellos presonajes tétricos era militar por rango ni escuela– y puso el sobre lacrado directamente en las manos de Lenin. Esa era la orden que acompañó al correo durante todo el trayecto, entregar el correo en manos del líder, no a Trotsky, Presidente del Comité Militar Revolucionario de Petrogrado.
El pliego portaba un mensaje esperado con ansiedad por aquellos hombres endurecidos en el clandestinaje y la subversión terrorista. Era un telegrama secreto dirigido a Lenin, emitido desde Ekaterimburgo, por el presidente del Comité Central Ejecutivo de esa región de los Urales, Yákov Sverdlov. Cuando Lenin leyó la nota sonrió y recabó la atención de sus capitanes y ordenó la salida del resto de los asistentes. Cuando se hizo el silencio, el líder tomó aire y con extrema parsimonia anunció:

Camaradas, tengo el gusto de informarles que el Zar , el tirano Nicolás II y sus colaboradores, han sido pasados por las armas, marcialmente, por delitos de alta traición. El camarada Sverdlov cumplió la orden ante el avance de los “blancos” y encargó la tarea a un fiel chekistas; Yákov Yurovsky; el cual comandó personalmente el escuadrón punitivo. Les advierto, que sólo mencionaremos al pueblo la ejecución del Zar, pero nada de su familia, para evitar sentimentalismos en la población. Y menos, revelar el sitio donde fueron enterrados los cuerpos, a los fines de atajar que el lugar se convierta en un punto de peregrinación supersticiosa” —concluyó en tono vibrante.

Tornó ligeramente su rostro orientaloide y miró de soslayo a Dzerzhinsky, quien estampó en su rostro una mueca cómplice; más bien sibilina; porque este asesinato a sangre fría de la familia imperial presagiaba el recrudecimiento de la degollina general desatada por los comunistas desde la caída del Gobierno Provisional de Kerensky.
La ola represiva iniciada en contra los políticos demócratas, la pequeña y alta burguesía, los kulaks, mujiks y el resto de los obreros y del campesinado; rebeldes contra la colectivización de las tierras y medios; con la consecuente hambruna ya desatada por los comunistas, fue de una magnitud arrolladora. Las mejores inteligencias y los capitanes de la economía, industria, educación y las artes, más emprendedores, fueron diezmados.
Lo que estos líderes desconocían era que en la zona del crimen real, de inmediato, corrieron rumores sobre la atrocidad comunista ejecutada en los sótanos de la Casa Ipátieff y que los intentos de los asesinos en destruir los cadáveres se entorpecieron. Los cuerpos fueron extraídos del sótano y amontonados sobre la cama del vehículo que los conducía , pero este se averió en el camino hacia la localidad de Koptyaki. El sicario Yurovsky, aterrado, decidió inhumarlos en una vieja mina de hierro “Chatiri Brata” (Los cuatro hermanos) situada en un recodo del camino, a unos 12 kilómetros al norte de Ekaterinburg.
Los cadáveres de las víctimas fueron rociados con ácidos y gasolina y quemados, con el intento de reducirlos a cenizas. Pero los asesinos se encontraron con una tonelada de carne. En esta liturgia macabra transcurrieron tres días y ante el fracaso de la tarea inconclusa y la represalia del propio Dzerzhinsky , Yurovsky ordenó a sus secuaces que echaran los restos quemados (aun intactos en sus miembros y articulaciones), en un lodazal de la propia mina y tapió la entrada.
Así, el sepulcro de aquellas víctimas inocentes (tal reconoció a posteriori el propio gobierno ruso y un alto tribunal de la actual Federación Rusa), quedó casi desconocido hasta después de la caída del Muro de Berlín.
El coup d’etat bolchevique
Un poco de prehistoria. En la noche del 6-7 de noviembre de 1917 (los comunistas dicen “octubre”), los seguidores de Lenin, ansiosos de tomar el poder para desmontar la democracia incipiente e iniciar el despoje de bienes y matanza de los burgueses, terratenientes, funcionarios r intelectuales; derrocaron al Gobierno Provisional de Kérensky y ocuparon todos los centros administrativos, de servicio y militares. Estas acciones fueron ejecutadas por detacamentos del lumpen proletario comandados cronométricamente, por Trotsky.
Resultó ser un coup d’etat incruento, repleto de alborotos pero casi sin derramamientos de sangre (excepto las matanzas salvajes de los defensores del Palacio de Invierno, después de rendirse, en especial los batallones de jóvenes Cadetes de las Escuelas de Oficiales y el de las Mujeres, este último, con el cual los chekistas se ensañaron). Uno de los artificios magnificados por los historiadores comunistas, fue la aparatosa salva del cañonazo del crucero “Aurora“, anclado en puerto, el cual le indicó a los complotados el iniciar las operaciones de ataque a los objetivos civiles y militares (5).
Los historiadores comunistas maquillaron estas coreografías baratas, como batallas épicas. Solo atenernos a la filmografía comunista desarrollada pos revolución por creadores como Sergei Mikhailovich Eisenstein en el film “Octubre” (1927) y otros de calidad estereotipada. La novel democracia rusa sucumbió, aplastada por la dictadura del proletariado basada en las “Las Tesis de Abril” enunciadas por Lenin. Quien de inmediato creó la CHEKA, un proto organismo represivo eficiente por utilizar el Terror Rojo (asistido por Sverdlov) que; todo lo cual resultó nominalmente en un simple copycat de la eficiente Okhrana (Okhranka” despectivamente) –policía política zarista, la cual quedó a cargo de Dzerzhinsky.
Con ello, Lenin dispuso del instrumento de represión idóneo y ordenó la implantación del “Terror Rojo“.
Kérensky, el único protector efectivo del Zar; se replegó a Pskov y reorganizó la contraofensiva con tropas leales a la democracia y tomó Tsárkoye Seló. Derrotado en Pulkovo y acosado, deambuló por Europa hasta exiliarse en Francia. La familia imperial quedaba desde entonces, en manos de los comunistas y abandonada a su suerte.
Yákov Sverdlov, uno de los sicarios dilectos de Lenin, fue el apparatchick encargado del “asunto del Zar y su familia”, por ese tiempo albergados en Tobolsk. Este personaje no tardó en brindar y hacerle notar a Nicolás II la furia vengativa de su jefe, Lenin.
Tiempos anteriores, durante las etapas de conspiraciones para derrocar a los zaristas, Lenin, uno de los líderes de entonces, agradeció al Kaiser Wilhelm II el que éste lo enviara a Rusia en un vagón sellado, desde su escondite en Suiza, donde había pasado alegre y cómodamente la guerra europea.
Los motivos de que Lenin se plegara en favores del Kaiser lindaba con una genuina traición a Rusia, su país natal, ya que éste en pago debía abogar por detener la guerra en el frente ruso, ofreciéndole al pueblo “pan, tierras y paz”. El favor fue revertido al Káiser, cuando los bolcheviques firmaron más tarde, el pacto Brest-Litovsk, al salirse unilateralmente de la guerra, abandonando y traicionando a sus aliados europeos.
Lenin, por su parte, envuelto en su áureas mediocritas, moral y espiritual, odiaba y envidiaba con furia animal a los Románov. Aparte por la vulgaridad de su físico oriental, alopécico y repulsivo –por los estragos físicos y mentales causados en él por la sífilis galopante que lo consumía–; también porque su hermano Alexander un terrorista de carrera fue fusilado por vínculos con el intento de asesinar al Zar Alexander III, en 1887.
Cursando el 4 de julio de 1918, con el pretexto del avance de los checos, el Soviet de los Urales mangoneado por Sverdlov, éste envió a Yurovsky a relevar la guardia de soldados rusos que protegían al Zar, considerando que éstos nunca dispararían contra la familia imperial y colocó en su lugar, a un escuadrón integrado por prisioneros de guerra húngaros, desertados al Ejército Rojo.
Las condiciones esperadas por Lenin, ya estaban creadas. El 13 de julio el soviet local, mediando Sverdlov, redactó la nota oficial (a) relacionada con la orden secreta implícita de Lenin: “…fusilar a toda la familia imperial, y no dejar rastro.”
La noche de Tatiana y Ortino
A las 02:00 h del 17 de julio de 1918, el Yákov Yurovsky, cuatro chekistas rusos y siete húngaros (6); ex-prisioneros de guerra que no sabían ruso ni a quiénes les ordenarían ejecutar; descendieron al sótano de la Casa Ipatieff, escoltando al Zar Nicolás II y el resto de los prisioneros, todos, completamente anonadados. Los líderes rusos, se entendían con los húngaros mediando el alemán. Eran 12 los reos entre hombres, mujeres y niños, azorados por el repentino despertar a deshora. Todos intercambiaban miradas de pavor –en especial los niños–, el Zar presintió que algo muy grave les sucedería. No en balde desde semanas antes, los carceleros habían levantado una extraña palizada de madera alrededor de la Casa.
Se rumoraba fuertemente que los bolcheviques temían la reacción de la población fiel al Zar o el rescate de los prisioneros por la cercana Legión Checoslovaca, del Ejército Blanco comandado por el respetado héroe de la Armada Imperial Rusa, Almirante Aleksandr V. Kolchak. Estos rumores fueron esparcidos intencionalmente por la zona, por boca de los chekistas, a instancias de la CHEKA (7), para aprovechar el peligro real en su favor, con respecto al asesinato premeditado
Esa madrugada del 17 de julio, los ejecutores a una orden de Yurovsky estaban formados frente al Zar y su familia. Los engañaron con la treta de que la ida al sótano, era “para tomarles fotografías”. Yurovsky radiante bajo la luz de un candil, sacó un papel sucio de su camisa y ensayó leerle a los reos lo que pareció una sentencia, firmada por Svérdlov.

“¿Qué?”, “¿Qué?” preguntó el Zar, asombrado ante las palabras terribles, temblorosas del chekista.

Yurovsky le respondió de la manera peculiar en los comunistas: y le disparó en el pecho (fue varias veces a quemarropa), descargando su odio con su revolver “Nagant” de 7.62 mm. Y así comenzó la ejecución minuciosa de toda la familia imperial. Este buen comunista, alardeó después de que él se había reservado para sí, el asesinar al Zar y al Zarevich, para acabar con las dinastía Románov.
Cada ejecutor sabía en detalle a quién balear, pues el jefe del escuadrón les hizo caminar el trayecto hasta el sótano (en realidad, entre sótano), junto a su víctima escogida. La masacre duró casi un minuto y quienes gemían heridos, eran rematados a tiros en la cabeza o bayonetazos.
Tatiana, la segunda hija del Zar se arrastró protegiendo a Ortino, el perrito del zarevich. El niño, herido, se movió llorando por su mascota y Yurosky, furioso, lo tiroteó y bayoneteó varias veces. Ortino se escapó de los brazos de Tatiana, a la cual otro soldado remató de un tiro de fusil en la cabeza y, con su bayoneta, clavó al perro en el tablado del piso.

Después, fue el silencio. Cerca, se escuchaba el ronronear del viejo camión militar donde se trasladarían los cadáveres tras el festín macabro. Más allá, se sintió el llanto inconsolable de una anciana aterrada, lloviendo lágrimas sobre la tierra rusa zaherida por unos rufianes.
A lo lejos, todo se confundió con los aullidos de una inmensa manada de lobos correteando alegremente por entre el bosque reverdecido. Sólo que las fieras todavía jadeaban hambres eternas sobre la taiga rusa, como los buitres de Prometeo, y así continuarían los horrores por los decenios siguientes.
Sólo 8 días después de la masacre, las tropas checoslovacas del Ejército Blanco al mando de Kolchak, lograron liberar el lugar donde la Casa Ipátieff. De haber sido así, días antes, el Zar Nicolás II, su familia, todos, se habrían salvado de la hecatombe.

Estos son los detalles sucintos, de cómo asesinar a un Zar y a su familia de ruiseñores.

Epílogo (sic)
Corriendo julio de 1977 un misericordioso Boris Nikolayevich Yeltsin , entonces disciplinado líder local del Partido Comunista de Rusia, ordenó la demolición “…hasta los mismos cimientos” de la Casa Ipátieff. El motivo principal de esta decisión vesánica por parte de los comunistas rusos, se fundamentaba en destruir las huellas del lugar del crimen; además que rumores sobre ciertas excavaciones oficiales de expertos rusos, un equipo multidisciplinar compuesto por arqueólogos, antropólogos y médicos forenses; hicieron que el lugar se convirtiera lentamente en sitio de peregrinación de religiosos y turistas. Algo que aterraba a los comunistas.
En el mismo lugar del crimen, el propio gobierno ruso autorizó en septiembre 20, 1990 a que la Iglesia Ortodoxa Rusa construyera una iglesia (hermosa Catedral). El 16 de junio, 2003 fue consagrado e inaugurado el bello complejo de la “Iglesia Sobre la Sangre”, coincidiendo con el aniversario y canonización de la familia real asesinada.
Resalta que en las memorias de Boris N. Yeltsin, este conspicuo comunista abriera su corazón y apuntara “…más tarde o temprano nos avergonzaremos de actos tan barbáricos.”
En 1979, los historiadores Alessandra Avdonin y Geli Riábov hallaron el sitio (tumba) de la familia imperial asesinada en el bosque de Koptiakí, por orden de explícitas de Vladímir Ilich Uliánov (aka, Lenin), Presidente de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).
Temerosos de los comunistas fanáticos anidados en la KGB (versión moderna de la CHEKA), estos historiadores no lo informaron a la ratonera-madre, hasta años después. Tal actuar, inconcebible en cualquier sociedad libre, era resultado del Terror Rojo, idéntico al que los comunistas rusos y sus cómplices locales, implantaron detrás de la Cortina de Hierro en todas las “Animal Farms” del denominado “bloque comunista”; desde Europa, Ásia, África y América Latina, a partir de los inicios de la Guerra Fría.
Los periódicos rusos sólo informaron del hallazgo, hasta abril 12, 1989. Cuando la tumba fue abierta por los comunistas, se encontraron nueve cuerpos. Los propios funcionarios identificaron los restos por el ADN. Concluyeron que faltaban los cuerpos del zarevich Alexis y la Gran Duquesa María. Las identificaciones fueron a confirmadas igualmente a posteriori mediante el ADN.
Con el asesinato (puesto que ningún juez o jurado les condenó a muerte, ni ordenó su ejecución) por las fuerzas represivas del movimiento revolucionario de los bolcheviques, durante la Segunda Revolución Rusa, se extinguió la dinastía Románov.
El Zar yace enterrado desde 1997, en la Catedral de San Pedro y San Pablo en San Petersburgo junto con el resto de la familia imperial y los demás zares rusos. En 2007 se anunció el descubrimiento de los cuerpos de María y Alexis, que, tras realizarles las pruebas de ADN, serían enterrados posteriormente al lado de sus padres y hermanas.
Canonización
En 1981, la Iglesia Ortodoxa Rusa en el exilio canonizó a los integrantes de la familia Románov, una decisión refrendada en agosto de 2000 por el sínodo de la Ortodoxia Rusa. Desde 1998 sus restos reposan en la Catedral de San Pedro y San Pablo de San Petersburgo.
Rehabilitación.
El de octubre de 2008 el Tribunal Supremo de Justicia de la Federación de Rusia rehabilitó a Nicolás II y su familia, teniendo en cuenta a las víctimas de la regresión política bolchevique, una decisión muy esperada por los descendientes de la familia imperial y la Iglesia Ortodoxa Rusa.
De acuerdo al veredicto pronunciado por el juez, el Tribunal Supremo calificó de infundada la regresión y estableció la rehabilitación de los Románov (Nicolás II), Alejandra Románova (su esposa), Alexis, el príncipe heredero (zarevich) y sus hijas las Grandes Duquesas Olga, Tatiana, María y Anastasia.
Esta decisión respondió favorablemente a una denuncia presentada en 2005 por el abogado de la Gran Duquesa María Vladímirovna, que afirma ser la heredera de Nicolás II. La familia expresó «alegría y satisfacción», dijo su portavoz Iván Artsichevski, representante de otra rama de descendientes de los Románov.
También acogió con beneplácito la decisión de reducir al mínimo su ámbito de aplicación: «El hecho de que el Estado ha reconocido su responsabilidad en este asesinato es un paso hacia un arrepentimiento general y la de rehabilitación de todas las víctimas inocentes de los bolcheviques».
Resalta la ironía histórica de este drama es que Boris N.Yeltsin (1931–23 Abril 2007) fue el primer Presidente de la recién inaugurada Federación Rusa (a la cual sirvió desde 1991 a 1999) y se erigió, junto a Mikhail Sergeyevich Gorbachev, en los adalides del desmonte del totalitarismo comunista en Rusia.
Fin de la saga.
© Lionel Lejardi. Julio, 2011
lejardil@bellsouth.net
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(1) Primero fue el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR) fundado en 1898. Después de la toma del poder por los comunistas (1917) se transformó en el Partido Comunista Ruso (Bolchevique), en1918. En 1925 fue Partido Comunista de los Bolcheviques de la Unión (PCBU). Más tarde en 1952, en Partido Comunista de la Union Sovietica (PCUS).
(2) CHEKA, “Vserossíiskaya chrezvicháinaya komissia po borbié s kontrrevoliútsiyey i sabotázhem” (Comisión Extraordinaria de Todas las Rusias para Combatir la Contrarrevolución y el Sabotaje).
(3) A pesar de las mendacidades de los historiadores marxistas, en ningún libro de Marx u otros teóricos (según los estudiosos), aparece la palabra “soviet“, la cual tampoco fue invención de Lenin y sus partidarios, como han pretendido durante años. Desde los tiempos del Zar se empleó el término de Consejo de Estado con el nombre de “Soviet de Ministros“. Los comunistas, hicieron un copycat del término y se lo adjudicaron a su estructura para dar nombre creíble a su régimen espurio.
(4) La dictadura del proletariado es un tipo de régimen político postulado por el marxismo como fase de transición revolucionaria entre el capitalismo y la sociedad comunista. Previo los trabajadores deben tomar el poder de manera violenta y establecer su dictadura sobre la burguesía hacia una sociedad sin clases. La Historia ha demostrado la veracidad de este disparate.
(5) Según el escritor italiano Curzio Malaparte, en su obra “La Técnica del Golpe de Estado; la acción del golpe de mano ejecutado por los bolcheviques comunistas —cuyos destacamentos armados fueron entrenados por Leon Trotsky—, fue el mejor planeado y ejecutado táctica y estrégicamente en toda la historia.
(6) Se ha advertido que entre los soldados húngaros se encontraba Imre Nagy. Versiones no confirmadas, apuntan de que es el mismo que como soldado autro-húngaron fue hecho prisionero en el Frente Este y que participo en los acontecimientos de la muerte del Zar y familia. después de liberado se fue a la Unión Soviética a estudiar agricultura y apareció años más tarde, como Primer Ministro del gobierno húngaro. Curiosamente, se infiere, que fue el mismo que dirigió la Revolución Húngara de 1956 contra los comunistas rusos. Apresado en Rumanía, después de su asilo en Yugoslavia, fue entregado a Hungría, donde tras un juicio secreto, fue sentenciado y ahorcado por los comunistas.
(7) Okhrana u Okhranka, era el Departamento de Seguridad, adjunto al Ministerio del Interior (MDV), como la Policía Secreta del gobierno. Colaboraban con esta, los gendarmes, en la protección de la familia imperial y la vigilancia de los revolucionario socialistas y anarquistas rusos, tanto en el interior como en el exterior de Rusia, los cuales bregaban por destruir la dinastía de los Románov. Representó la Policía Política, similar a la Okhrana zarista, aunque infinitamente mas cruel y sanguinaria.

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Addendum
(a)Comunicado oficial del Soviet de los Urales (sic)
Decisión del Presídium del Consejo de Diputados, Obreros, Campesinos y Guardias Rojos de los Urales
En vista del hecho de que bandas checoslovacas amenazan la capital roja de los Urales, Ekaterimburgo, que el verdugo coronado podía escapar al tribunal del pueblo (un complot de la Guardia Blanca para llevarse a toda la familia imperial, acaba de ser descubierto) el Presidium del Comité Divisional, cumpliendo con la voluntad del pueblo, ha decidido que el ex Zar Nicolás Románov, culpable ante el pueblo de innumerables crímenes sangrientos, sea fusilado.

La decisión del Presídium del Comité Divisional se llevó a cabo en la noche entre el 16 y 17 de julio de 1917.”
(b) Endoso del Soviet Central
“Decisión del Presídium del Comité Central Ejecutivo de Todas las Rusias del 18 de julio:
El Comité Central Ejecutivo de los Consejos de Diputados de Obreros, Campesinos, Guardias Rojos y Cosacos, en la persona de su presidente, aprueba la acción del Presídium del Consejo de los Urales.
El presidente del Comité Central Ejecutivo, Sverdlov ”

Este otro animal de la banda comunista que asoló los Urales y toda Rusia, Yákov Mikhaylovich Sverdlov (aka, “Andrei“, “Max“, “Smirnov“,… etc), especifícamente por su intervención directa en el asesinato del Zar Nicolás II Románov y el resto de la familia imperial rusa, fue premiado en 1924 –post morten– por el Politburó del Partido Comunista de la fenecida URSS. Sucedió cuando en 1924 la ciudad de Ekaterimburgo fue rebautizada por los comunistas (propuesto por Lenin, antes de morir reventado de sífilis, en 1924) con el nombre de “Sverdlovk”.
En 1991, la Federación Rusa decidió limpiar el nombre de la ciudad al restituirle su patronímico original, el de “Ekaterimburg”, dentro del conjunto de medidas reparadoras relacionadas con las arbitrariedades ejecutadas por los comunistas durante la Época del Terror.
(c) El Conde Tatistchef, la Condesa Anastasia Hendrikova, la Profesora Catherine Adolphovna Schneider y el valet del Zar, Alexei Volkov; fueron llevados directamente a otra prisión en Ekaterimburgo. Más tarde fueron sacados a las afueras de la ciudad, asesinados y enterrados. Lo mismo le ocurrió al marinero Nagorny uno de los dos que cuidaban del Zarevitch desde su nacimiento y con Sedniev que fueron fusilados aparte. Otro criado, Tchemadurof, enfermó y fué trasladado a la enfermería de la prisión, donde se olvidaron de él y por eso se salvó.
Al día siguiente del asesinato del Zar y su familia, en horas de la noche fueron sacados de la CHEKA de Perm donde se encontraban, varios miembros de la familia Románov, entre los que se sabe estaban la Gran Duquesa Elisabeth, Princesa de Hesse y del Rhine, el Gran Duque Sergei Mijailovich Romanov, tres hijos del Gran Duque Konstantin Romanov y un hijo del Gran Duque Pavel.
Llevados al bosque cercano fueron asesinados, tirando sus cuerpos dentro de un pozo de mina de Apalaievsk. Cuando llegaron las tropas del Ejército Blanco de Kolchak a aquella región, el juez Sergueiev, se presentó en el lugar haciendo el levantamiento de los cadáveres. El exámen forense reveló que la mayoría estaban aún vivos cuando sus cuerpos fueron arrojados al pozo. Pudieron ser identificados todos. (sic)

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Setenta y cuatro cubanos ingenuos, pugnan con el flautista de Hamelín.


              Se cumplen 51 años de dictadura comunista en Cuba.
Son ciudadanos oposicionistas pacíficos que desafiaron a los hermanos Castro, después de lidiar acerca de una carta histórica; con la cual ejercieron a extramuros, el derecho a opinar sobre lo que los comunistas no les permiten intramuros. Disentir de los atropellos es normal en cualquier país civilizado, nunca en una Cuba alucinante de ciencia-ficción (“Pays des Calandracas”, sus alabarderos así la denominan) repleta de monstruos del Id, dispersos bajo sombras policíacas. El grupo experimentó dudas sobre cuál seria la decisión correcta en favor de la patria herida, al plasmar en una carta que “trascendería los límites de la realidad sensible (sic)”. La misiva fue sugerida por un buen samaritano y en la misma, darían apoyo a un comité de la Cámara Baja del gobierno de los EE.UU, enfrascado en empujar el proyecto HR 4645 o “Ley de Reforma a las Restricciones de los Viajes y Promoción del Comercio con Cuba“. Un documento –de tanta importancia como lo fueron las “Crónicas Marcianas” de Ray Bradbury–; sólo que en este se arremetía contra el exitoso embargo comercial y financiero de los EE.UU impuesto al régimen cubano, el cual renguea vituperios desde ha, aprisionado dentro de su propia camisa de fuerza. Dicha ley es en interés de sectores comerciales que abogan por el clásico “laissez-faire laissez-passer“. Los 74 debieron solucionar dos intríngulis: si era propio enviar la letra y el contenido de la misma. Todos se convencieron de que este y no otro era el momento propicio, pero olvidaron que no estaban en el pueblito de Hameln, en la Niedersachen (Baja Sajonia) de 1284.
No era una epístola pueril, pues contendría una petición sensible para los opositores al régimen y que afectaría peligrosamente los destinos del pueblo cubano aherrojado. Sus propósitos: quebrar los lazos que aseguraban la validez del embargo estadounidense a los Castro. Una acción preventiva y antiséptica emprendida en 1960 por EE.UU contra la tiranía isleña, pretendiendo que la isla emergiera de entre las aguas negras totalitarias, hacia un mundo democrático. La torpeza demostrada por los bolcheviques, agrupados o no en pandillas apocalípticas; resultó inepta en sacar a la banda castrista de la jaula, iniciando así su autodestrucción. Luego, el deslave de la entelequia proto marxista cubana devino en una genuina “Animal Farm” orwelliana, con un “Señor de los Cocos” al mando y su cohorte de capataces feroces.
Ahora estos sorprendentes cubanos –al parecer del nuevo tipo–, pretenden rescatarla al lanzarse en esta aventura tan sorprendente como indescifrable. La cuestión detonó, cuando los vigilantes del Asunto Cubano constataron que los argumentos esgrimidos por los 74, coincidieron o bordeaban (¿…?), el sound track sincopado armado por el régimen como música de fondo. En la clepsidra comunista, siempre atrasada, se pretendía una carambola asimétrica para eliminar el resto del embargo, sin cumplir las condicionales estipuladas en las leyes que lo apuntalan. Los Castro, trataron de validar la soberbia del “dame que te daré” clásico, del epigrama proverbial imperante en el mundillo de los marugas. Los 74, se vieron atrapados en una telaraña, al parecer tejida por los souteneurs zurdos de “quientúsabes“.
Apuntaron pa’l Morro –dijo un testigo excepcional– y le dieron a La Cabaña”. Es que sus dardos divinos no tocarían a los expoliadores criollos, sino que rebotarían contra aquellos por los que han luchado con denuedo. Una máxima sobre el derecho apunta: “Es esa facultad de hacer o decir aquello que la autoridad decente establece para nuestro bien ciudadano (sic)”, lo cual es inoperante frente a las bandas comunistas. La debacle castrista ha incluido desde siempre bajas colaterales como la ética, estética, lógica y una moral sin dogmas (en el buen decir del argentino José Ingenieros); las cuales el Dr. Fidel Castro Rúz le niega a todos los cubanos y cuyos ecos melancólicos datan desde hace medio siglo.
Pero cuidaos de estos otros ecos superpuestos sobre la onda fundamental de la libertad, porque es ruido negro, enervante como el de aquel mítico “Flautista de Hamelín” (ver la parte humana del relato “Der Rattenfängen von Hameln” de los hermanos Grimm); cuyas extrañas melodías orfeáticas embrujaron a los niños de la ciudad de Hameln, Alemania, arrastrándolos a morir ahogados en el río Weser. Pero también debemos recordar que ese evento ocurrió un 26 de junio de 1284 y no había razón de repetir la fábula ahora, en el 2010.
© Lionel Lejardi. Mayo, 2010
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Dicotomía entre un Antanas contra Mockus


           Se cumplen 51 años de dictadura comunista en Cuba
El Dr. Aurelijus Rutenis Antanas Mockus Šivickas (aka, “Antanas Mockus”), es un curioso fenómeno lituano brotado en el generoso suelo de Colombia. El ejercicio de la alcaldía bogotana no le sirvió para despertarlo de sus inquietudes pueriles, permaneciendo quedo en calidad de chico lumbrera, imaginando nuevas travesuras para llamar la atención. La personalidad del candidato, repleta de luminosidades intelectuales y docentes; ya de adulto; descolló por lo controvertido y disruptivo de su quehacer, mostrado en cada faceta de su curioso alter ego hacia lo social.
Nos da la impresión de un carácter conformado por la madre amante, Nijole Šivickas, frente a un padre anodino a horizontes vistas. Esta artista, Nijole, una destacada escultora y ceramista (también pintora y gráfica); inició su carrera en la Staatliche Akademie der Bildenden Künste, en Stuttgart (Alemania); donde abrazó el expresionismo alemán debutado en tiempos de la pre Primera Guerra Mundial y desde entonces exploro vertientes varias de las bellas artes. 
No sorprende que en las peculiaridades del carácter de Antanas, prevalezcan influencias del ego materno de Nijole, cuya inclinación biunívoca fue advertida por los críticos como “adornada de una gran cantidad de desorden frente a la lógica del mundo clásico, porque ese es su mundo“. Todo pareció diseñado, quizás de manera premonitoria, como el molde ideal donde se fraguaría Antanas. El chico, apuntan las evidencias, habría deseado llamarse Antanas Šivickas en lugar de Mockus.
No extrañaría el destaque de algunos vértices en el comportamiento de Antanas, donde la confusión, inestabilidad emocional y cierta propensión al exhibicionismo fetichista, han dominado sus manifestaciones públicas con las cuales no deja de sorprender a sus espectadores, ya agotados de estas sinrazones. Un líder con tales espejismos e inadecuado talante, nunca podría tomar las riendas de la Colombia actual, ni tampoco de la futura.
Uno de los aspectos que despiertan atención es que su audiencia de simpatizantes políticos, se transformó en la de simples espectadores que observan el espectáculo de su líder; como escuchas de sus ideas escenográficas, diseñando una Colombia verde à la dernière que el país no lo necesita. Pero también hueca, surrealista al estilo de dos pejes violentos; Trotsky y Rivera; agujereada y haciendo aguas bajo ráfagas de AKA 47 de los terroristas, promovidos por Chávez y los otros Castro del Eje Apocalypto.
La vaguedad de su antiplan social, más propio de una obra de Ionescu que de un proyecto político serio, no sorprendió al electorado colombiano. En la justa electoral del domingo 30 de mayo, 2010 el pueblo no despertó de un sopor rambulero. Sencillamente continuó la línea sabia que adoptó con la elección del Presidente Álvaro Uribe Vélez y que ahora llevó al triunfo al Dr. Juan Manuel Santos Calderón, un líder forjado en la batalla exitosa contra el terrorismo, por la seguridad y el engrandecimiento de Colombia.
Su desatino en admirar a Hugo Chávez –al cual tiene todo derecho– implica en opinión mayoritaria del pueblo, la intención velada de claudicar ante el venezolano e integrar el Eje Apocalypto, lo cual es una burla a los electores. Manifestar que extraditaría al actual presidente Álvaro Uribe, al parecer sin que nada le importen los enemigos de Colombia; con el mismo estilo de los presidentes anteriores (unos perfectos munichistas de 1938), es una afrenta intolerable a la nación colombiana. Por ello, la lección recibida en las primarias, será reiterada por el pueblo en la segunda vuelta de Junio 20, 2010. Fue entonces cuando Antanas, perdió su gran oportunidad de reiterar sus andanzas: enseñarle el trasero a las FRAC y tomarse los genitales frente a Chávez. Tal ajusta a su modo de ser.
Una imagen manifiesta de la confusión de este líder, fue evidenciada tan temprano cuando en 1988 aspiró al título de Maestría en Filosofía en la Universidad Nacional de Colombia, y presentó su tesis: ««Representar y disponer: un estudio de la noción de representación orientado hacia el examen de su papel en la comprensión previa del ser como disponibilidad»» ¿Alguien por ahí entendió de qué trata el intríngulis? Así, con trabalenguas y lemas estereotipados, parece que el Dr. Antanas Mockus pretendía gobernar Colombia.
© Lionel Lejardi. Junio, 2010
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Nro. de palabras: 704

Elogio de la Tristeza II. Antítesis 1/3


Se cumplen 51 años de dictadura comunista en Cuba
Adoptar el criterio y asumir la actitud de un pesimismo triste ataviado con sus alegrías intrínsecas, no es una incongruencia y sí la antítesis del asunto de la tristeza como estado anímico sustituibles y de su escudo inexpugnable, el pesimismo, todos bajo debate. Pero ello sólo es recomendable si el individuo no es mentalmente disléxico. En este caso, aclaramos, inepto para absorber los niveles superiores de los principios de una disciplina, cuyos atributos principales son: franqueza, humildad e intensidad emocional. Tal pose de mise en garde (¡en guardia!) implica sin trazas de sustos excesivos, permanecer fuera de la serie humana de los mediocres convencionales, siempre que no se infrinja la ineludible obligación de no mostrarse como un payaso enforzando empatías con sus interlocutores. Una tentación impregnada del ambiente socrático.
Ello devendría consecuencia de que la psiquis cotidiana de nuestro “yo mismo“, haya tenido que emular o haber bregado –prenatalmente– con las fuerzas cuasi ingobernables del par fétu-mater nutricia. Este último injustamente desdoblado y esculpido como uno de los dogmas insignias de la escuela principal del Psicoanálisis fundamentalista. Tal decir, yace en los denominados “Complejo de Edipo” (Ödipus-komplex, 1910) y “Complejo de Electra” (Elektra-komplex, 1913), admitidos como los más rancios esquemas de la también inevitable Psiquiatría fundamentalista.
Al parecer, dichos complejos (o asociación de sentimientos inconscientes, no revelados) son enlazados al par en cuestión; en base de cánones psicosomáticos que los declaran cómplices de un sexualismo non y también post nato. El mismo que a nuestro entender resulta improcedente e indelicado, al confundir atracción sexual con simpatía. Claro que, quienes así reflexionan, se pierden en forzar una comparación, basados en los roces de zonas erógenas. Se obvia –quizás, inadvertidamente– que el par niño-madre representa el de los mejores amigos y simpatizan.
Es improcedente desconocer que los complejos, son distintos a la aberración de un adulto descontrolado entre su ser, humano; el Yo (Das Ich) y su Superyo (das Uber-Ich) del subconsciente impuro, y además sujeto a la auto represión de los recuerdos. Otra vertiente es la optimista, la cual sin adiestramiento alguno, expone su subconsciente a los espacios abiertos, dominados por el macho-alfa, común.
Consideremos atacar la tesis de que casi sin percatarnos y como buenos diletantes, estamos en caída libre, listos para sumergirnos en la piscina del sicoanálisis. Es que en los finales del siglo XIX, el neurólogo checo Sigmund Freud (al cual es un error catalogarlo como austriaco o alemán, dado que nació en Přibor, Moravia) debutó con una escuela espectacular y casi desconocida: la Psiquiatría Analítica o Psicoanálisis, de la cual fue su fundador. Claro que la psicoterapia puede desandar hasta Franz Anton Mesmer y su mesmerismo, en alguna forma conducente hasta los trabajos de Jean Martin Charcot (mestro de Freud), incluyendo a este último. Como tantos genios inmersos en el pesimismo clásico, Freud descendía de una familia judía; integrantes de una nación hasta ayer dispersa, desde siempre sometida a injustas sospechas étnicas.
Uno de los puntos neurálgicos de la nueva ciencia (la cual consideramos absolutamente convencedora para el paciente, en sus propósitos médicos), en nuestro entender; es que trató de relacionar el ombligo atrofiado del niño nato con el ombligo activo del niño non nato. Asombra más, que Freud haya traído por los pelos para encajarlas en el drama, a las azoradas madres –referido a las límpidas, no las emporcadas–, repletas de un dulce optimismo generativo. El enunciado de este siquiatra versó acerca de una patología de tal importancia, como dar por hecho que hay una fuerte y natural atracción sexual indisoluble entre padres e hijos. Seria preferible para no traumatizar las imágenes, procesar la aseveración a través de la propia obra freudiana “Ödipus-Komplex” que la sustenta, sin que se nos esfume la otra de sorpresas iguales: “Elecktra-Komplex“.
Freud, entre otros enunciados teóricos alucinantes que hizo explotar –desconsideradamente– ante la faz del hombre común; ése de ingenuidad púber; nos obsequió también con “Studien über die Hysterie” (Estudio sobre la histeria) y la trascendental “Einfáhrung in die Psychoanalyse” (Introducción al psicoanálisis). Todo resultó en la destrucción del wonderland interior de cada humano, colapsado y muerto tras la primera eyaculación. Estos descubrimientos encallados en el subconsciente, entre otros muchos, conforman una sorprendente bibliografía la cual mencionamos sólo como referencias y no porque sean las únicas fuentes a consultar. El universo de la psiquis es amplio y sugerente, aunque no es práctico involucrar tales consideraciones; con profundidad; en nuestras reflexiones acerca del par asimétrico pesimismo-optimismo. Para el pesimista el mundo es real, contrario al del optimista que es absolutamente irreal, una abstracción virtual cargada de puerilidades de la que no quiere escapar, dado que odia el convertirse en adulto. Esta dicotomía, es sólo una de las vertientes exploradas relacionadas con el tema.
Soltados así de pronto los conceptos freudianos, perturbadores en extremo, a causa de su nivel de esfuerzo comprensivo por parte del individuo, tuvieron un efecto devastador al irrumpir sobre aquella sociedad que se auto suponía madura. Embobecida con ilusión positivista y peor, optimista, hasta que le sobrevino el sopapo de la I Guerra Mundial. Luego, es curioso que el propio Freud señaló una característica imprescindible para considerarnos Civilización, cuando expresó que “la buena voluntad de la gente les impela a no decir o hacer a otros, todo lo que desearían; sino, mantenerse inertes y callados, reprimidos“. ¿Cómo dijo?
El psicoanálisis propone lo contrario: sinceridad absoluta, cuando el paciente yace de cúbito supino –en garde– sobre el antológico diván, convertido ahora en la fuente superior de los secretos, la Caja de Pandora individual. El mismo mueble en el que aspiran a yacer todas las damas histéricas –las contagiadas con el snob effect o el appeal (ver la serie “Mad Men)– acampadas sobre el planeta Tierra, las cuales rara vez tienen algo coherente que decir, salvo lo de alabarse ellas mismas, cuando se escudriñan desnudas ante el espejo oval, el Gran Chivato.
La lívido, aunque resalta por su brillantez amancebada, resulta intrascendente al par maternal. En esencia, este evento modelo no es más que una explosión de asombros mutuos entre dos desconocidos (madre e hijo) sin pecados concebidos, que se presintieron durante 270 días solares el uno dentro de la otra y que, en el momento del alumbramiento, han despertado al mismo tiempo. Vale recordar que durante todo el período de la gestación el “par vital” estuvo separado por una pared acuosa y elástica, sin posibilidades de contactos visuales –salvo el tacto–, el cual es un sentido o sensor impreciso, si es comparado con la visión o el gusto.
La “atención” recibida por el feto en base de la comunicación ondulatoria (eléctrica y sónica) que emite espontáneamente la madre, es la llave de la personalidad pesimista u optimista. Excluimos los contaminantes, sustancias externas que dañan al feto, que le llegan por el cordón umbilical. Luego, se trata de estimulaciones generadas por el ancestro genético dormido en el subconsciente materno (covalentes) con la información paterna, y representado desde siempre por el óvulo fecundado.
Es entonces cuando la escuela optimista estructura y preconiza teorías de vías múltiples, y despliega todo tipo y pretextos para justificar la existencia de proto sensaciones heterosexuales, las cuales sólo se asentarán en una realidad distorsionada que antecede al homo sapiens. Se trata de un afecto por la necesidad nutricional, la cual emana del pecho materno y que es copycat en los animales, más que es confundido con sentimientos primitivos, también animaloides. En cierta medida, se conduce como un vector de confusiones, sin una dirección determinada.
La personalidad pesimista surgida de la actividad del par, es fuerte y no admite competidores, mientras que la del optimista es apenas un artilugio gelatinoso enchumbado de miedos y llorón, per se. No obstante, este último anda engreído acerca de su infalibilidad en que nadie, ni siquiera los parapsicólogos, sabrán cómo armarlo y ordenarlo para la puesta en línea. Tal es el esquema aplicable a varios generadores eléctricos conectados en tándem, ya apto para serle conectado al sistema (aquí, el hábitat social humano). El quid de la cosa estriba en que el pesimista escala los arpegios de su voluntad desconectado de cualquier testigo ofensor, no invitado a su fiesta interior y porque además para él, los mirones que hurgan en su sub consciente, no cuentan.
Por su parte, la antítesis del optimista se ufana en demostrarle a los testigos la fragilidad de su carácter; razón por la cual deambula cargado con sus dependencias síquicas, también atróficas de perfecta traducción en alegorías gráficas. Es una búsqueda infructuosa de una absolución a sus pecados mentales (por omisión) y la consecuente aprobación por la gens tiránica. La esencia del dilema radica en que la gens pueda convertirlo en nobili genere natus (o sea, de familia ilustre, decimos, al estilo siciliano); de manera exclusiva; en lugar de envolverlo o insertarlo a su vez dentro de la corriente dinámica actualizada de la sociedad humana moderna y no para mantenerlo flotando y proscripto de ésta.
En tiempos de la Grecia antigua, de lo cual no se escapó en su momento el Imperio Romano, descolló la necesidad que experimentaban los optimistas alegres para sobrevivir; la cual fue parangonada con cierta corriente naturalista (también con visos de panteísmo), que les instaba a ser comparados con algún supuesto homólogo del reino animal. Los fans de las similitudes del determinismo griego se abroquelaron en Æsopo o se filtraron entre las licencias socráticas a través del método mayéutico (siempre unido a la ironía dialéctica) a los fines de estructurar y formular sus fábulas incomparables.
Luego, ciertos antiguos determinaron que el carácter de los optimistas se asemejaba a la sustancia divina, que en el decir filosófico de Arthur Schopenhauer –un pesimista de reconocida marca mayor–, estaba constituida por la Voluntad y nada más. Otros analistas encontraban las similitudes con el canto póstumo de las greyes de sõrexis vírgenes –siempre temerosas del gato cruel, y ¡cuidado!, que es uno de los monstruos de Id–, tal como sucede en el mundillo azorado de los parapléjicos in vitro. Se trata de aquellos ineptos ya mencionados, para experimentar emociones superiores. Se refiere a esa inspiración divina que se apodera de los creadores, artísticos o científicos, ponderando desafíos propios de la antítesis.
La saga, continua.  
© Lionel Lejardi. Mayo, 2010
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Elogio de la Tristeza II, Antítesis 2/3


Se cumplen 51 años de dictadura comunista en Cuba
El símil moderno del optimista soñador, está encarnado en las manifestaciones silépticas –utilizar el sentido recto y el figurado, al mismo tiempo– de las personalidades obstructivas (siempre de naturaleza auto lacerante), sin importar el punto generador. Nos basta identificar los síntomas, al ser aisladas y casi a punto de ser también canonizadas dentro la estructura gens. Ello es dado cuando todas apuntan al prototipo exagerado, representado en nuestros playboys –dandies– contemporáneos, siempre de espaldas al tiempo real. Cierto que hay una fuerte dosis de fetichismo en sus individuos tipo, los cuales derivan hacia un estado de ansiedad in crescendo, retro alimentada a su vez por la búsqueda constante de espejos o cualquier superficie capaz de reflejar su imagen propia. Un pesimista jamás caería en ese bache mental telúrico, auto contemplativo, reservado solo a los narcisistas irredimibles, porque el pesimista está siempre alerta dentro del interior, no entretenido con su reflejo exterior tal les sucede a los optimistas.
La antítesis presupone citar a otros grupos de ejemplares, de la vanidad sobresaliente en la horda humana, comprendidos en la variable acotada entre 25 y 45 años. Es el rango, infausto, dentro del cual se han movido y han actuado los líderes más corruptos y sanguinarios de la Historia. Esto es, por emitir un tropo de estilo freudiano aplicable a la moda de todos los tiempos, donde los atuendos y físicos corporales, son vectores alimentadores de un fetichismo obsesivo para deslumbrar al sexo opuesto (o simplemente, al otro).
Sí, porque sin saber cómo ni la razón lógica de una sorpresiva movida feminista, resultó que entre las filas de los optimistas descollantes por sus musculaturas; apareció también de parto natural una nutrida grey de mujeres halterófilas. Nadie ha sabido hasta la fecha, qué hacer con ejemplares tan pintorescos. Si esta auto deformación corporal modela figuras del sub consciente del tipo delírium trémens, es lógico que la tesis indague los objetivos. Éstos, de manera sucinta comprenderían: la auto contemplación, la proyección de una figura sexual hacia el prójimo (sexo opuesto) o el figurantismo deslumbrante (atañible al figurante estático) hacia la gens, soñando con ser el símbolo de su era.
Claro que en términos latos del objetivo primario del halterófilo (auto defensa) y algunas artes marciales, los escépticos arguyen bromas no exentas de cierto cinismo. Ellos argumentan que desde que Colt puso en el mercado, la legendaria pistola semiautomática calibre .45 (version 1911), las anteriores actividades de perfeccionamiento físico, son inútiles.
Estos parvus kotyledon masculinos constituyen el tropel de esa graciosa pléyade de mozos irresistibles, halterófilos, narcisistas y cargados de joyas y argollas a rabiar (ahora desenfrenados en los tatuajes), los cuales son admirados o adorados por aquellos miembros de la gens, fracasados en sus delirios de grandeza. Es un devaneo púdico causado por los esternocleidomastoideos insinuantes y devoradores de estos curiosos personajes, empeñados en despertar las ansias y exotismos, por lo pronto, del sexo opuesto. En no contadas ocasiones, ser justos, las cotas musculares de estos ejemplares académicos son exhibidas con intencionada lubricidad y cadencia espasmódica, por los medios publicitarios de concursos sobre Anatomía Pura.
Los pobres diablos, atrapados dentro de sus deformaciones, son seres cuyas auto flagelaciones corpóreas (propias de la Vía Dolorosa) llegan al extremo de sentirse impedidos; por asemejarse a ciertos buzos que operan a grandes profundidades enfundados en trajes isobáricos, de dar una simple “agua” a las fichas de un partido de dominó. Una tontería, fácil de demostrar.
También llama nuestra atención y es sintomático al carbón, el desconocimiento o ignorancia al descuido de estos optimistas alegres, disformes, acerca de la cota corpórea en que se hayan situados los órganos de la visión. En modo alguno el tema es banal en relación con la trama, dado que quizás el Id irrelevante de los ancestros optimistas de estos ejemplares que tratamos; les impelió, erradamente, a imaginar que es en el tope de la cabeza donde se colocan los espejuelos para mirar hacia el infinito sin límites y no al sudeste fílmico. Es una pérdida de orientación, absoluta.
En algunos psicogramas obtenidos por especialistas, se apunta a que este tipo de optimista detesta el mundo real y sólo ama la paranoia de su ultra fantasía apasionada por las alturas. Ahí es donde los griegos suponían situado el ojo pineal ( glándula endocrina) dada su conexión sospechada con los órganos visuales activos, los ojos. Del mismo modo, se entiende que el suceso es defectible en ciertos vertebrados (saurios), aunque la posible inter actividad endocrinológica no ha sido probada con certeza. Es que la tela investigativa, se nos desvanece con cierta frecuencia.
El fenómeno lo representaríamos como un enlace metaloide (alcalino), aunque supuestamente atrofiado en la variedad de mamíferos humanoides, como los que representa el hombre moderno hoy día. En los pesimistas alegres este “tercer ojo” tiende a ser ligeramente foto sensitivo (los doctores aseguran que no), lo cual supone de hecho que está anulado en los optimistas y el resto de las muestras sin partidos emocionales.
Esta glándula produce la melatonina, cuya entrada al torrente sanguíneo es controlada por el hipotálamo, lo cual concuerda con los trabajos de Julius Axebroad acerca de las motivaciones oníricas subyacentes en los lykostrôphos (hombres lobos), residente interno en cada halterófilo optimista. Es notorio que en los optimistas tal es síntoma de una terminalis caecitas (ceguera terminal) atrofiada en la pineal, razón por la cual su reloj biológico es oscilante e impreciso, durante la mayoría del tiempo cronológico.
Todo indica que los antiguos ya habían denotado en estos optimistas tipo –la antítesis se opone a tal simplificación–, la observación enervante de un punto fijo. Este, les entretenía según las calendas o que descubrieron entre las vanidades voluptuosas de aquella otrora Kassiopeia (Casiopea) despampanante, como la silvana-bestia de “Arroz amargo” (ver “Rizo Amaro”, de Silvana Mangano, Lux Film, 1949). Los romanos denominaban a este punto nihilista destructor del pensamiento como “nido de las musarañas (sõrexis)”. Allí, era donde el atoramiento del individuo era total.
Nada para reír. Es que los pesimistas por el contrario, están sometidos a perpetuidad a un enforcement endógeno auto didáctico y muy cuidadoso. Es la argumentación de la tesis, dado que la estructura apasionada de su Super ego no admite incursiones exógenas (invasiones síquicas y menos las endógenas, corporales), aunque esta última es considerada en el caso de las mujeres, porque su Super ego bloquea las sensaciones extrañas.
Tal se refiere, por suerte, a las practicadas por los especialistas en trastornos expelentes de la propia psiquis o de la despersonalización vulgar reprimida. Por parte de algunas escuelas de parapsicología, que eluden o no admiten involucrar la sicología como tal; permite que tales anomalías inmensurables se deban a la inexistencia de chacras reparadoras. Igual que sucede con los leucocitos al enfrentar una herida externa, que en este caso es el trauma síquico. O en el peor de los casos, a la carencia –ruptura de la conexión– de los denominados megistus nervosus, utilizados en calidad de conejillos de Indias para el desarrollo de los sicotrópicos modernos.
Uno de los peligros del bache telúrico (pothole), en la corteza del rector central de las personalidades; es precisamente al palpar las figuras neutras, iniciadas de manera extemporánea en sus ansias de alcanzar el estado sublimal del pesimismo triste. Esta especie de oquedad mental en los optimistas se fundamenta en la acentuación de ciertos estados anímicos previos. O sea, la disociación de la personalidad no esquizofrénica. En esencia se trata de evaluar las alteraciones unívocas del sujeto con sus extra personalidades diversas concurrentes, como el ejemplo luminiscente de “Las tres caras de Eva” (Jeanne Woodward, 20th Century Fox, 1957), al comedero invariante del Id erógeno y voraz.
Buena parte de los tautólogos de la escuela freudiana, pecan de facilistas al adjudicar dogmáticamente a ciertas partes sensibles del cuerpo humano, y de forma exclusiva, la calidad de “zonas erógenas.” En los pesimistas no hay puntos ni zonas especificas, sino que se trata del área completa y que abarca todo el órgano de la piel.
En los optimistas, sí. Por estas razones, si el Complejo de Edipo es enteramente válido en sus componentes sexuales (bucal, anal, etc.) por los diversos contactos con la madre; no habría manera de explicar física o clínicamente el traído por los pelos, de manera inmisericorde: Complejo de Electra, para clavarlo en el purgatorio permanente, sobre las espaldas de la mujer inocente. Es un asunto, al margen de tesis y antítesis, a dilucidar de inmediato por los especialistas.
La saga, continua.
© Lionel Lejardi. Mayo, 2010
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Una ayuda para Jean Brewe y Arizona


                           (Excusas, artículo en construcción)
El Grito”, un cuadro del pintor noruego Edvard Münch, supone ser uno de los lienzos expresionistas destacados; captadores de la angustia del bicho humano, en su hábitat social. El tropo, vale también para la zozobra de las naciones entrampadas en los flagelos del tsunami representado por los ilegales. No en balde, las sociedades cultas y organizadas –no cualquier inética, como son las zurdas–, andan celosas de conservar los altos principios vigentes en tiempos de los griegos, seres de un entramado mental bien ajeno a los peligrosos malos hábitos y chabacanerías, incivilizados todos, que trata de imponernos buena parte de la turba pululante al sur del Río Grande. Ellos representan hoy día, un cuasi estado beligerante operando impunemente contra EE.UU desde  nuestras propias entrañas. 
En esencia, un verdadero ejército extranjero de ocupación, al cual le proporcionamos, vivienda, alimentación, cuidados médicos, vestimenta, trabajo, etc. a costa de los contribuyentes. Un buen día, en unos años, de acuerdo a un plan establecido, el campamento puede recibir órdenes de levantarse en armas contra nuestro gobierno. El fin: lograr el secesionismo de los estados del sudeste y oeste, para anexionarlos a México. Pensar que se trata de medio centenar de millones de nacionales extranjeros.
Una élite de agitadores profesionales, se deleita en desvirtuar los valores eternos, que nutren la decencia y la paz social de EE.UU. Ver el desastre de las maras en los Ángeles, New York, Chicago y otros lugares desgraciados por esta ralea. Es decirle a todos los estados de la Unión, que serán gobernados por pandillas, las mismas que se despedazan en la frontera sur por la mañana y por la tarde, asaltan el santuario yankee para refugiarse. Son parte integrante de los ofuscados que hoy nos “exigen” amnistías. No sabemos cómo el incendio incontrolado de estos indeseables, le caerá en los ijares al presidente, el Sr. Barack Obama. No se trata de rechazar a los inmigrantes, sino de dar la bienvenida a aquellos que lo hacen legalmente, después de ser identificados. Estos ilegales, son una burla a los ciudadanos decentes que hacen filas ordenadas en nuestros consulados para solicitar una visa de  a los EE.UU.
Es que en Arizona hay una delicada mujer, humanista, por ser receptiva de los deseos  de sus conciudadanos –la Sra. Jean Brewer, gobernadora del estado– se ha “parado de bigotes”. Que en el decir de la Cuba estrujada es “Cantar la Guantanamera”, al ponerle un STOP al relajo de los ilegales. Y es alucinante, que le toque absorber la ira de la ciudadanía contra los infractores y, por gajes del oficio, convertirse en blanco de amenazas inimaginables por esa ola barbárica. En cualesquiera de las esquinas de mi barrio natal, es tener las dobles calzas bien puestas. Este odio a los EE.UU se desborda en boca de sus cabecillas nacionales.
Aquí no valen situaciones de catástrofes, de sitios o toques de queda. El estado de Arizona atraviesan un peligroso síndrome excepcional, causado por la invasión desmesurada de inmigrantes ilegales, los cuales tienen al estado al borde de hundirse en una peligrosa crisis social y económica.  No es raro que estos mendigantes clamen por boicots contra el estado que los soporta. Estas personas, carente de cultura ciudadana y social, montan shows calibrados desde el extranjero –uno de cuyos vectores descansa en Manila (La Habana), donde son entrenados– para quebrar la paz social.
Ello implica manipulación por grupos de agitadores profesionales, enquistados en organizaciones comunitarias parte de cuyos estipendios son sufragados por los contribuyentes norteamericanos. Se trata de un viejo complot contra los EE.UU. Una parte de los invasores, termina integrando pandillas o alguna versión del crimen organizado. En especial, en las urbes más populosas, envenenando con drogas a los vulnerables de la juventud y niñez, expuestos a la nefasta influencia de estos depredadores.
Con la promulgación de la ley SB1070, las autoridades y el pueblo de Arizona dieron una respuesta contundente, sin equívocos, a los violadores de las leyes y sus líderes repletos de odio, quienes alientan actividades subversivas contra los EE.UU. Se incluyen en la fiesta, una vergonzosa gama de artistas, veteranos legisladores demagogos, candorosamente “extraviados” o “auto confundidos” que revientan envidias, y otros confundidos. La Sra. Jean Brewe y el pueblo decente de Arizona, requieren de ayuda para neutralizar los inhumanos boicots y reivindicar el esfuerzo de sus ciudadanos. Es conveniente que los demás estados imiten a la valiente Arizona, en evitación de una destructiva guerra civil, programada por los enemigos de los EE.UU para los próximos 20 o 30 años.
© Lionel Lejardi. Mayo, 2010
lejardil@bellsouth.net
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(Ver la versión completa del articulo en: “El Grito” de Münch, un arma letal contra  los Estados Unidos
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¿Qué sucedió con los dramaturgos y demiurgos gnósticos, cubanos?


Se cumplen 51 años de dictadura comunista en Cuba
Hace un tiempo, a finales de marzo de 2010, la Universidad de Miami (UM) llevó a cabo un singular evento con estrategias retrospectivas, vinculadas a la creación teatral cubana. Aunque ya para estos tiempos, lo plausible habría sido intentar desempolvar sus restos mortales. El encuentro no fue convocado, entendido ni encajado exactamente dentro un intercambio cultural. Todo indicó ser producto de una digresión privada afónica –algo parecida a una resurrección tolstoyana– de los interminables temas del Asunto Cubano y apuntemos uno: la libertad de expresión y creación. Una categoría de tanta importancia, que nuestros patricios no dudaron en tomarla como estandarte primado, tal quedó plasmada en la I Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos de Norteamérica. Los hay que se las arreglan para torcer el significado de esta enmienda, sin licencias liberaloides o fundamentalistas, de igual modo ha sucedido con la tan vapuleada y torcida XIV Enmienda, al gusto de los “ciudadanos soberanos” con respecto a los inmigrantes ilegales.
El nominativo de “intercambio” adolece de síntomas parecidos y es aplicado de manera indiscriminada por una estela de reseñadores, los cuales parecen no entender la diferencia  entre un intercambio cultural o científico serio y otro que no lo es. Es que hasta donde sabemos, la condición sine qua non para bailar un danzón implica la presencia de dos entidades humanas de sexos opuestos, decididas a obedecer las reglas del sarao. O, en caso de un careo sublimado como amistoso e institucional tal es el promovido por la UM; suponiendo que las liebres están aptas para sentarse a discutir con los lobos; es obligada la existencia de opiniones disimiles en puntos de vista aleatorios, para un deleite franco de los participantes en aras de la pureza del diálogo.
La segunda condición en términos académicos, implica un plan detallado entre los dos o más países emisores y receptores de los contrincantes, uno de cuyos sitios, es sede. Este preámbulo conduce a entender que un particular por sí mismo no es necesariamente un elemento del intercambio académico, aunque sea integrado por fuerza al cónclave. La UM convocó al conciliábulo etiquetado, “Protagonistas de los 60“, al cual invitó a personas destacadas adheridas en alguna forma a la dramaturgia [ver el artículo de Olga Connor, “Miami reune a dramaturgos cubanos“, El Nuevo Herald, viernes 26 de marzo del 2010], esos hermosos destellos del arte teatral, en ocasiones cinematográfico o literario.
En el mismo, cuyas sesiones corrieron durante marzo 27 del 2010, participó un grupo reducido de dramaturgos, periodistas y especialistas cubanos de intra y extramuros, se infiere, incluyendo un cierto número de espectadores. Se destaca que ninguno de los gobiernos en pugnas se declaró patrocinador de una actividad tan subyugante. Los enterados de última hora que habitamos el patio miamense, nos quedamos con la curiosidad y en la oscuridad.
Ello supone estrategias de investigación o indagación quirúrgica, dirigidas a hurgar exclusividades entre las telarañas enrarecedoras de una de las facetas más especializadas y sensibles del drama isleño, la dramaturgia. A esta actividad, a la cual como un todo de pesadez insoportable la envuelven jirones trágicos del Asunto Cubano, deviene en el drama peor de la trágica cubana. Luego, no es arriesgado aventurar que el fin supuesto a alcanzar, era el intercambio de experiencias entre ambos segmentos de creadores, por lo general no divorciados intelectualmente muto propio, a la luz de las 51 sombras transcurridas desde la implantación en Cuba de un gobierno despótico, totalitario y de redundancia absolutista.
Estuvimos en presencia del intento de practicar la autopsia a un sistema exógeno de ideologías transnacionales, incompatibles con los altos principios de la libertad y democracia. Pero que esta ahí, armado con toda su crueldad de efectos especiales consecuentes, los cuales resultaron devastadores para la creación artística y la prosperidad intelectual. De igual modo con su objetivo primo –la destrucción minuciosa del tejido social, orgullo y autoestima ciudadana–, arrinconando la cultura nacional en todas sus manifestaciones; y creando en el sentido de fabricación robótica, sus patrones artísticos artificiales propios de la deliciosa chatura totalitaria.
La misma echada graciosamente a la cara de un público compuesto de espectadores envilecidos du berceau à la tombe (de la cuna a la tumba) por un régimen despiadado. Sólo repasar la vacuidad de los scripts cinematográficos y guiones insípidos de dramas intrascendentales impuestos por los comisarios, como línea de producción del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) y dependencias del giro teatral, elaborados para el entendimiento de disléxicos mentales. En este caso, sucede en específico con las artes escénicas ya estaban sumidas en ese imperecedero foreclosure desde iniciado en 1959, donde pace uno de los custodios del camposanto intelectual de las artes todas, Antón Arrufat.
Los lectores exiliados, interesados en estos y otros aspectos de las Bellas Artes cubanas, las genuinas; consideraron que la dramaturgia isleña en ocasiones se viró valiente hacia el interior (muy difícil sin sufrir represalias y cuyas bajas fueron insustituibles) de la sociedad entera, con intenciones de escanear la magnitud del daño al carácter, principios e idiosincrasia de la nacionalidad cubana. Y de alguna forma, coadyuvar en explorar las posibilidades de dar voz a estos “secuestrados de Altona”. Tales aspectos de apoyo y enriquecimiento del acto cultural cerrado, inexplicablemente, la UM dejó pasar por alto tal si fuera una norma punitiva, si esta era saltada por algún confundido. En cuál lugar del exilio miamense habitan los dramaturgos cubanos, que no estuvieron presentes en el encuentro, ni los motivos de su invaluable presencia y el por qué ahora, son incógnitas. 
Los de afuera, salvo el reportaje de enunciación de El Nuevo Herald, nunca supimos la agenda de la convocatoria. A meses transcurridos, finalizado el evento, la redactora no nos ha deleitado dándonos señales sobre lo sucedido (tampoco la UM) en aquel cenáculo de eruditos, quizás sumidos entonces en un auto trance hipnótico de palabras congeladas e irreconocibles. Luego, no es descartable que surjan conjeturas acerca de los objetivos mediatos y resultados de la convocatoria proclamada a todas voces en medio de un desierto intangible.
Como invitados al evento, participaron dramaturgos y especialistas notables residentes en Cuba como Antón Arrufat, Abelardo Estorino y Eduardo Arrocha (este último, escenógrafo); también Matías Montes Huidobro de Miami (¿es que tenemos uno sólo?) y Eduardo Manet de París. Ahora, (comienzan las especulaciones inevitables) los integrantes del grupo selecto se embarca en otra digresión que intenta, ser conexa.
Ellos dictaron conferencias sobre disciplinas varias del teatro. Al parecer, de tecnicismo puro sin que nada implicara el abordar aspectos políticos; a pesar de la presión aplastante ejercida por el régimen sobre los intelectuales durante cada instante de su vida privada y profesional. Es que siempre hay un emisario de “ellos” (Manila) colado “por casualidad” en cada encuentro. Nada fuera de lo común en el modus operandi de los comunistas. Tampoco y quizás, no enteramente comprendido por la candidez de los auspiciadores, Alberto Sarraín y Uva de Aragón; aunque sí plenamente complementados por el miedo de los isleños de abrir la boca un milímetro más allá de los autorizados por el Comisario de Cultura. Porque al retorno, sus vidas pasarían de lo absurdo terrorífico a lo infernal del INDEX, al ser borrados como personas y ver sus obras incautadas y quemadas, por heréticas. No es de exagerar lo referente a la quema de libros, dado que existen referencias bien fundadas al respecto. El Arrufat y otros “bibliotecario” aterrados, lo sabe muy bien.
Acontecimientos de texturas y proyecciones de naturaleza tan finos, siempre vienen impregnados de sutilezas y curiosidades ingeniosas, como todo lo proveniente de la isla sincopada al ritmo de esa punk culture oftentetieso” (cultura vándala del tentetieso). Antón Arrufat, gracias a oportunas, aunque innecesarias artes del birlibirloque miamense, desde un mes antes de la actividad, era huésped fantasmagórico –¿dónde y de quién?– en nuestra comunidad. Entonces, en algún momento, se realizó la entrevista especial de la prestigiosa Olga Connor para “El Nuevo Herald“, con un resultado desastroso para la imagen del propio Arrufat. Claro que el traspié no fue achacable a la entrevistadora, sino a las malas artes seglares del entrevistado –considerando atenuantes– a quien no le seria fácil saltar de un plano temporal (totalitario) a otro real (democrático), y volver
¿La culpa? No provino sólo del ego estropeado de Arrufat por su mente reprimida, sino también por el subconsciente consciente, aterrorizado a causa de los monstruos sembrados por los comisarios en su Id atormentado¹. Siempre es y ha sido así en cada Gulag, por lo que la distopía armada por los hermanos Castro no puede escapar al escrutinio histórico de los Arenas, Solzhenitsin, Padilla, Djilas, Ravines y otros muchos valientes. Lo que sí resultó inconstatable es que nunca se pudo observar la fumata nera (humo negro) electiva en los predios de la UM (un tropo sobre los resultados del cónclave dramático), escapando por la chimenea más famosa del planeta Tierra, sembrada en el techo de la Capilla Sixtina.
Para los hors d’oeuvres (antipastos) izquierdistas –entrantes falsos vendidos como ideología misereada real para los llamados “desposeídos”–, es una cuestión del horror cotidiano: agarrar por el gaznate a los opositores y mejor si son mujeres indefensas como las Damas de Blanco, a las que Arrufat diría después con placer cínico, de ellas: “desconocer de su existencia“, y al final desaparecerlos sin piedad. Es el desenrolle del viejo arte de aplastar al opositor, escrito minuciosamente en todos los códices de las Lubyanka del Medioevo Socialista, desde cuyos sótanos respectivos –reza un chiste ruso– se vislumbra claramente la Siberia. Apuntan los dardos castristas y los de sus acólitos, a uno de los aspectos delirantes en ese “Nuevo (Sub) Mundo” (el cual espantaría a Dvořák), patrocinado hoy por los pícaros del Eje Apocalypto.
Entonces, de golpe y porrazo, nos sorprendieron las declaraciones del dramaturgo a su entrevistadora ( o escuchadora, porque las señales fueron tan tenues que fue imposible discernir, si se trató de un monólogo auspiciado por “Manila” (La Habana) para ser declamado ante la prensa miamense); en las cuales aparece un Arrufat lamentable, por lo errático de su destiempo expresivo, que confiesa: “…ni sé quien es Fariñas, ni las Damas de Blanco…nunca he visto una Dama de Blanco caminando por la ciudad. Ni creo que el pueblo de Cuba las haya visto. La opinión mundial nunca ha influenciado sobre lo que pasa en Cuba (sic)“. Expresiones muy sensibles para quienes amamos la libertad, esa abanderada por del mundo occidental judeocristiano y misericordioso trapeados por los castristas y sus emisarios. ¿O es que este creador era otra cosa, tanto como una ópera seria a tenerlo en cuenta?
El señor Arrufat aclara que se enteró de todo el viejo drama cubano, que explotó desde hace la bicoca de 51 años embotado con la nouveauté de seuil de la douleur (novedoso umbral del dolor) en marcha, al leer la prensa miamense. Quizás sea a causa del deley temporal amnésico pos liberación, dado que cuentan las Crónicas de Narnia que el dramaturgo estuvo “enterrado en vida” 14 años en el sótano de una biblioteca (por el delito insoportable de pensar, el mismo crimen horrendo en que incurren los intelectuales atrapados en los Gulags) hasta que fue rehabilitado en 1984, coincidiendo para más desgracia con el año terrible premonitorio de George Orwell, en su obra homónima “1984“.
Dejemos a un lado el sentimentalismo de ver a un intelectual adolorido, que confiesa no saber nada de nada sobre hechos de relevancia mundial. Ello apuntaría de manera extraña a la arrogancia despreciativa de ignorar, tal es característica de las dictaduras absolutistas. Sin embargo, es ahí donde el carácter de Arrufat no parece encajar en el contexto de sus palabras, y nada indica que sea un ente así de perverso. Mas bien un victimado aterrorizado –natural en las “Animal Farms“–, cuando se declara en la mudez de un ser raro; tales son los “Tres monos sabios” (a saber, ciegos, sordos y mudos) a todo lo que lo circunda, sin inmutarse, como si leyera el canto 99 de la Divina Commedia del Dante.
Tanto, que para cualquier pensante seria confundible con un demiurgo gnóstico cuya cabeza yace enterrada en la arena por 51 años. Ello es pueril, dado que Arrufat acusa haber estado enterado, tanto, hasta de que “todos los acontecimientos sucedidos (extramuros), no han hecho mella en el régimen castrista (sic)“. ¿Cómo lo sabe él, enterrado en un sótano virtual detrás barrotes virtuales?. En que quedamos, ¿las uvas de Uva y Sarraín estaban verdes o maduras? Pensamos que al menos por delicadeza, algo se le debe aclarar al lobo feroz para que no salte en vano. Tal parece que se trata de un alarido echado a la Universidad de Miami, para que recoja sus redes altruistas y también a los lectores desconcertados, para que no nos confundamos en si la madurez del fruto fue real o imaginaria.
Detrás del abanico hay imprecisiones sobre un dilema acerca de cuál de las partes se beneficia de estos encuentro. Ello parece cuajar en la vacuna puesta en marcha al calor de lo recién dictado por el Tribunal de Apelaciones del 11no. Circuito de Atlanta, sobre la no utilización de fondos públicos en estos intercambios bilaterales ni hacer trampas con los privados.
Recordemos que en las lides beisboleras, boxísticas u otras, es costumbre que los periodistas del giro sigan las incidencias del evento y comenten sobre los temas y quiénes fueron los vencedores. ¿Nos informaría nuestro diario local, gentil, qué sucedió finalmente en el encuentro?. Aunque no están obligados o, tal vez sí. Pero una reflexión posterior nos indica que mejor no (y no es un pa’tras y p’lante), porque se trata de un grupo de árboles con voces estrujadas y machucadas por los castristas; como lo está todo el pueblo cubano; devendría respuesta brutal el hacer leña de troncos caídos y peor aun, si están inermes frente a sus represores. Es que la cosa cubana, duele. Y también cuando reflexionamos si ¿existirá otra manera menos apasionada de escribir un artículo más pedante que este?.
Les advierto que esto, es un sermón.
© Lionel Lejardi. Abril, 2010
lejardil@bellsouth.net
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(¹ ) Ver, “Forbidde Planet” de Fred Wilcox, 1956. Basado en líneas de la comedia “The Tempest“, de W. Shakespeare

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