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Setenta y cuatro cubanos ingenuos, pugnan con el flautista de Hamelín.


              Se cumplen 51 años de dictadura comunista en Cuba.
Son ciudadanos oposicionistas pacíficos que desafiaron a los hermanos Castro, después de lidiar acerca de una carta histórica; con la cual ejercieron a extramuros, el derecho a opinar sobre lo que los comunistas no les permiten intramuros. Disentir de los atropellos es normal en cualquier país civilizado, nunca en una Cuba alucinante de ciencia-ficción (“Pays des Calandracas”, sus alabarderos así la denominan) repleta de monstruos del Id, dispersos bajo sombras policíacas. El grupo experimentó dudas sobre cuál seria la decisión correcta en favor de la patria herida, al plasmar en una carta que “trascendería los límites de la realidad sensible (sic)”. La misiva fue sugerida por un buen samaritano y en la misma, darían apoyo a un comité de la Cámara Baja del gobierno de los EE.UU, enfrascado en empujar el proyecto HR 4645 o “Ley de Reforma a las Restricciones de los Viajes y Promoción del Comercio con Cuba“. Un documento –de tanta importancia como lo fueron las “Crónicas Marcianas” de Ray Bradbury–; sólo que en este se arremetía contra el exitoso embargo comercial y financiero de los EE.UU impuesto al régimen cubano, el cual renguea vituperios desde ha, aprisionado dentro de su propia camisa de fuerza. Dicha ley es en interés de sectores comerciales que abogan por el clásico “laissez-faire laissez-passer“. Los 74 debieron solucionar dos intríngulis: si era propio enviar la letra y el contenido de la misma. Todos se convencieron de que este y no otro era el momento propicio, pero olvidaron que no estaban en el pueblito de Hameln, en la Niedersachen (Baja Sajonia) de 1284.
No era una epístola pueril, pues contendría una petición sensible para los opositores al régimen y que afectaría peligrosamente los destinos del pueblo cubano aherrojado. Sus propósitos: quebrar los lazos que aseguraban la validez del embargo estadounidense a los Castro. Una acción preventiva y antiséptica emprendida en 1960 por EE.UU contra la tiranía isleña, pretendiendo que la isla emergiera de entre las aguas negras totalitarias, hacia un mundo democrático. La torpeza demostrada por los bolcheviques, agrupados o no en pandillas apocalípticas; resultó inepta en sacar a la banda castrista de la jaula, iniciando así su autodestrucción. Luego, el deslave de la entelequia proto marxista cubana devino en una genuina “Animal Farm” orwelliana, con un “Señor de los Cocos” al mando y su cohorte de capataces feroces.
Ahora estos sorprendentes cubanos –al parecer del nuevo tipo–, pretenden rescatarla al lanzarse en esta aventura tan sorprendente como indescifrable. La cuestión detonó, cuando los vigilantes del Asunto Cubano constataron que los argumentos esgrimidos por los 74, coincidieron o bordeaban (¿…?), el sound track sincopado armado por el régimen como música de fondo. En la clepsidra comunista, siempre atrasada, se pretendía una carambola asimétrica para eliminar el resto del embargo, sin cumplir las condicionales estipuladas en las leyes que lo apuntalan. Los Castro, trataron de validar la soberbia del “dame que te daré” clásico, del epigrama proverbial imperante en el mundillo de los marugas. Los 74, se vieron atrapados en una telaraña, al parecer tejida por los souteneurs zurdos de “quientúsabes“.
Apuntaron pa’l Morro –dijo un testigo excepcional– y le dieron a La Cabaña”. Es que sus dardos divinos no tocarían a los expoliadores criollos, sino que rebotarían contra aquellos por los que han luchado con denuedo. Una máxima sobre el derecho apunta: “Es esa facultad de hacer o decir aquello que la autoridad decente establece para nuestro bien ciudadano (sic)”, lo cual es inoperante frente a las bandas comunistas. La debacle castrista ha incluido desde siempre bajas colaterales como la ética, estética, lógica y una moral sin dogmas (en el buen decir del argentino José Ingenieros); las cuales el Dr. Fidel Castro Rúz le niega a todos los cubanos y cuyos ecos melancólicos datan desde hace medio siglo.
Pero cuidaos de estos otros ecos superpuestos sobre la onda fundamental de la libertad, porque es ruido negro, enervante como el de aquel mítico “Flautista de Hamelín” (ver la parte humana del relato “Der Rattenfängen von Hameln” de los hermanos Grimm); cuyas extrañas melodías orfeáticas embrujaron a los niños de la ciudad de Hameln, Alemania, arrastrándolos a morir ahogados en el río Weser. Pero también debemos recordar que ese evento ocurrió un 26 de junio de 1284 y no había razón de repetir la fábula ahora, en el 2010.
© Lionel Lejardi. Mayo, 2010
lejardil@bellsouth.net
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Dicotomía entre un Antanas contra Mockus


           Se cumplen 51 años de dictadura comunista en Cuba
El Dr. Aurelijus Rutenis Antanas Mockus Šivickas (aka, “Antanas Mockus”), es un curioso fenómeno lituano brotado en el generoso suelo de Colombia. El ejercicio de la alcaldía bogotana no le sirvió para despertarlo de sus inquietudes pueriles, permaneciendo quedo en calidad de chico lumbrera, imaginando nuevas travesuras para llamar la atención. La personalidad del candidato, repleta de luminosidades intelectuales y docentes; ya de adulto; descolló por lo controvertido y disruptivo de su quehacer, mostrado en cada faceta de su curioso alter ego hacia lo social.
Nos da la impresión de un carácter conformado por la madre amante, Nijole Šivickas, frente a un padre anodino a horizontes vistas. Esta artista, Nijole, una destacada escultora y ceramista (también pintora y gráfica); inició su carrera en la Staatliche Akademie der Bildenden Künste, en Stuttgart (Alemania); donde abrazó el expresionismo alemán debutado en tiempos de la pre Primera Guerra Mundial y desde entonces exploro vertientes varias de las bellas artes. 
No sorprende que en las peculiaridades del carácter de Antanas, prevalezcan influencias del ego materno de Nijole, cuya inclinación biunívoca fue advertida por los críticos como “adornada de una gran cantidad de desorden frente a la lógica del mundo clásico, porque ese es su mundo“. Todo pareció diseñado, quizás de manera premonitoria, como el molde ideal donde se fraguaría Antanas. El chico, apuntan las evidencias, habría deseado llamarse Antanas Šivickas en lugar de Mockus.
No extrañaría el destaque de algunos vértices en el comportamiento de Antanas, donde la confusión, inestabilidad emocional y cierta propensión al exhibicionismo fetichista, han dominado sus manifestaciones públicas con las cuales no deja de sorprender a sus espectadores, ya agotados de estas sinrazones. Un líder con tales espejismos e inadecuado talante, nunca podría tomar las riendas de la Colombia actual, ni tampoco de la futura.
Uno de los aspectos que despiertan atención es que su audiencia de simpatizantes políticos, se transformó en la de simples espectadores que observan el espectáculo de su líder; como escuchas de sus ideas escenográficas, diseñando una Colombia verde à la dernière que el país no lo necesita. Pero también hueca, surrealista al estilo de dos pejes violentos; Trotsky y Rivera; agujereada y haciendo aguas bajo ráfagas de AKA 47 de los terroristas, promovidos por Chávez y los otros Castro del Eje Apocalypto.
La vaguedad de su antiplan social, más propio de una obra de Ionescu que de un proyecto político serio, no sorprendió al electorado colombiano. En la justa electoral del domingo 30 de mayo, 2010 el pueblo no despertó de un sopor rambulero. Sencillamente continuó la línea sabia que adoptó con la elección del Presidente Álvaro Uribe Vélez y que ahora llevó al triunfo al Dr. Juan Manuel Santos Calderón, un líder forjado en la batalla exitosa contra el terrorismo, por la seguridad y el engrandecimiento de Colombia.
Su desatino en admirar a Hugo Chávez –al cual tiene todo derecho– implica en opinión mayoritaria del pueblo, la intención velada de claudicar ante el venezolano e integrar el Eje Apocalypto, lo cual es una burla a los electores. Manifestar que extraditaría al actual presidente Álvaro Uribe, al parecer sin que nada le importen los enemigos de Colombia; con el mismo estilo de los presidentes anteriores (unos perfectos munichistas de 1938), es una afrenta intolerable a la nación colombiana. Por ello, la lección recibida en las primarias, será reiterada por el pueblo en la segunda vuelta de Junio 20, 2010. Fue entonces cuando Antanas, perdió su gran oportunidad de reiterar sus andanzas: enseñarle el trasero a las FRAC y tomarse los genitales frente a Chávez. Tal ajusta a su modo de ser.
Una imagen manifiesta de la confusión de este líder, fue evidenciada tan temprano cuando en 1988 aspiró al título de Maestría en Filosofía en la Universidad Nacional de Colombia, y presentó su tesis: ««Representar y disponer: un estudio de la noción de representación orientado hacia el examen de su papel en la comprensión previa del ser como disponibilidad»» ¿Alguien por ahí entendió de qué trata el intríngulis? Así, con trabalenguas y lemas estereotipados, parece que el Dr. Antanas Mockus pretendía gobernar Colombia.
© Lionel Lejardi. Junio, 2010
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Nro. de palabras: 704

Elogio de la Tristeza II. Antítesis 1/3


Se cumplen 51 años de dictadura comunista en Cuba
Adoptar el criterio y asumir la actitud de un pesimismo triste ataviado con sus alegrías intrínsecas, no es una incongruencia y sí la antítesis del asunto de la tristeza como estado anímico sustituibles y de su escudo inexpugnable, el pesimismo, todos bajo debate. Pero ello sólo es recomendable si el individuo no es mentalmente disléxico. En este caso, aclaramos, inepto para absorber los niveles superiores de los principios de una disciplina, cuyos atributos principales son: franqueza, humildad e intensidad emocional. Tal pose de mise en garde (¡en guardia!) implica sin trazas de sustos excesivos, permanecer fuera de la serie humana de los mediocres convencionales, siempre que no se infrinja la ineludible obligación de no mostrarse como un payaso enforzando empatías con sus interlocutores. Una tentación impregnada del ambiente socrático.
Ello devendría consecuencia de que la psiquis cotidiana de nuestro “yo mismo“, haya tenido que emular o haber bregado –prenatalmente– con las fuerzas cuasi ingobernables del par fétu-mater nutricia. Este último injustamente desdoblado y esculpido como uno de los dogmas insignias de la escuela principal del Psicoanálisis fundamentalista. Tal decir, yace en los denominados “Complejo de Edipo” (Ödipus-komplex, 1910) y “Complejo de Electra” (Elektra-komplex, 1913), admitidos como los más rancios esquemas de la también inevitable Psiquiatría fundamentalista.
Al parecer, dichos complejos (o asociación de sentimientos inconscientes, no revelados) son enlazados al par en cuestión; en base de cánones psicosomáticos que los declaran cómplices de un sexualismo non y también post nato. El mismo que a nuestro entender resulta improcedente e indelicado, al confundir atracción sexual con simpatía. Claro que, quienes así reflexionan, se pierden en forzar una comparación, basados en los roces de zonas erógenas. Se obvia –quizás, inadvertidamente– que el par niño-madre representa el de los mejores amigos y simpatizan.
Es improcedente desconocer que los complejos, son distintos a la aberración de un adulto descontrolado entre su ser, humano; el Yo (Das Ich) y su Superyo (das Uber-Ich) del subconsciente impuro, y además sujeto a la auto represión de los recuerdos. Otra vertiente es la optimista, la cual sin adiestramiento alguno, expone su subconsciente a los espacios abiertos, dominados por el macho-alfa, común.
Consideremos atacar la tesis de que casi sin percatarnos y como buenos diletantes, estamos en caída libre, listos para sumergirnos en la piscina del sicoanálisis. Es que en los finales del siglo XIX, el neurólogo checo Sigmund Freud (al cual es un error catalogarlo como austriaco o alemán, dado que nació en Přibor, Moravia) debutó con una escuela espectacular y casi desconocida: la Psiquiatría Analítica o Psicoanálisis, de la cual fue su fundador. Claro que la psicoterapia puede desandar hasta Franz Anton Mesmer y su mesmerismo, en alguna forma conducente hasta los trabajos de Jean Martin Charcot (mestro de Freud), incluyendo a este último. Como tantos genios inmersos en el pesimismo clásico, Freud descendía de una familia judía; integrantes de una nación hasta ayer dispersa, desde siempre sometida a injustas sospechas étnicas.
Uno de los puntos neurálgicos de la nueva ciencia (la cual consideramos absolutamente convencedora para el paciente, en sus propósitos médicos), en nuestro entender; es que trató de relacionar el ombligo atrofiado del niño nato con el ombligo activo del niño non nato. Asombra más, que Freud haya traído por los pelos para encajarlas en el drama, a las azoradas madres –referido a las límpidas, no las emporcadas–, repletas de un dulce optimismo generativo. El enunciado de este siquiatra versó acerca de una patología de tal importancia, como dar por hecho que hay una fuerte y natural atracción sexual indisoluble entre padres e hijos. Seria preferible para no traumatizar las imágenes, procesar la aseveración a través de la propia obra freudiana “Ödipus-Komplex” que la sustenta, sin que se nos esfume la otra de sorpresas iguales: “Elecktra-Komplex“.
Freud, entre otros enunciados teóricos alucinantes que hizo explotar –desconsideradamente– ante la faz del hombre común; ése de ingenuidad púber; nos obsequió también con “Studien über die Hysterie” (Estudio sobre la histeria) y la trascendental “Einfáhrung in die Psychoanalyse” (Introducción al psicoanálisis). Todo resultó en la destrucción del wonderland interior de cada humano, colapsado y muerto tras la primera eyaculación. Estos descubrimientos encallados en el subconsciente, entre otros muchos, conforman una sorprendente bibliografía la cual mencionamos sólo como referencias y no porque sean las únicas fuentes a consultar. El universo de la psiquis es amplio y sugerente, aunque no es práctico involucrar tales consideraciones; con profundidad; en nuestras reflexiones acerca del par asimétrico pesimismo-optimismo. Para el pesimista el mundo es real, contrario al del optimista que es absolutamente irreal, una abstracción virtual cargada de puerilidades de la que no quiere escapar, dado que odia el convertirse en adulto. Esta dicotomía, es sólo una de las vertientes exploradas relacionadas con el tema.
Soltados así de pronto los conceptos freudianos, perturbadores en extremo, a causa de su nivel de esfuerzo comprensivo por parte del individuo, tuvieron un efecto devastador al irrumpir sobre aquella sociedad que se auto suponía madura. Embobecida con ilusión positivista y peor, optimista, hasta que le sobrevino el sopapo de la I Guerra Mundial. Luego, es curioso que el propio Freud señaló una característica imprescindible para considerarnos Civilización, cuando expresó que “la buena voluntad de la gente les impela a no decir o hacer a otros, todo lo que desearían; sino, mantenerse inertes y callados, reprimidos“. ¿Cómo dijo?
El psicoanálisis propone lo contrario: sinceridad absoluta, cuando el paciente yace de cúbito supino –en garde– sobre el antológico diván, convertido ahora en la fuente superior de los secretos, la Caja de Pandora individual. El mismo mueble en el que aspiran a yacer todas las damas histéricas –las contagiadas con el snob effect o el appeal (ver la serie “Mad Men)– acampadas sobre el planeta Tierra, las cuales rara vez tienen algo coherente que decir, salvo lo de alabarse ellas mismas, cuando se escudriñan desnudas ante el espejo oval, el Gran Chivato.
La lívido, aunque resalta por su brillantez amancebada, resulta intrascendente al par maternal. En esencia, este evento modelo no es más que una explosión de asombros mutuos entre dos desconocidos (madre e hijo) sin pecados concebidos, que se presintieron durante 270 días solares el uno dentro de la otra y que, en el momento del alumbramiento, han despertado al mismo tiempo. Vale recordar que durante todo el período de la gestación el “par vital” estuvo separado por una pared acuosa y elástica, sin posibilidades de contactos visuales –salvo el tacto–, el cual es un sentido o sensor impreciso, si es comparado con la visión o el gusto.
La “atención” recibida por el feto en base de la comunicación ondulatoria (eléctrica y sónica) que emite espontáneamente la madre, es la llave de la personalidad pesimista u optimista. Excluimos los contaminantes, sustancias externas que dañan al feto, que le llegan por el cordón umbilical. Luego, se trata de estimulaciones generadas por el ancestro genético dormido en el subconsciente materno (covalentes) con la información paterna, y representado desde siempre por el óvulo fecundado.
Es entonces cuando la escuela optimista estructura y preconiza teorías de vías múltiples, y despliega todo tipo y pretextos para justificar la existencia de proto sensaciones heterosexuales, las cuales sólo se asentarán en una realidad distorsionada que antecede al homo sapiens. Se trata de un afecto por la necesidad nutricional, la cual emana del pecho materno y que es copycat en los animales, más que es confundido con sentimientos primitivos, también animaloides. En cierta medida, se conduce como un vector de confusiones, sin una dirección determinada.
La personalidad pesimista surgida de la actividad del par, es fuerte y no admite competidores, mientras que la del optimista es apenas un artilugio gelatinoso enchumbado de miedos y llorón, per se. No obstante, este último anda engreído acerca de su infalibilidad en que nadie, ni siquiera los parapsicólogos, sabrán cómo armarlo y ordenarlo para la puesta en línea. Tal es el esquema aplicable a varios generadores eléctricos conectados en tándem, ya apto para serle conectado al sistema (aquí, el hábitat social humano). El quid de la cosa estriba en que el pesimista escala los arpegios de su voluntad desconectado de cualquier testigo ofensor, no invitado a su fiesta interior y porque además para él, los mirones que hurgan en su sub consciente, no cuentan.
Por su parte, la antítesis del optimista se ufana en demostrarle a los testigos la fragilidad de su carácter; razón por la cual deambula cargado con sus dependencias síquicas, también atróficas de perfecta traducción en alegorías gráficas. Es una búsqueda infructuosa de una absolución a sus pecados mentales (por omisión) y la consecuente aprobación por la gens tiránica. La esencia del dilema radica en que la gens pueda convertirlo en nobili genere natus (o sea, de familia ilustre, decimos, al estilo siciliano); de manera exclusiva; en lugar de envolverlo o insertarlo a su vez dentro de la corriente dinámica actualizada de la sociedad humana moderna y no para mantenerlo flotando y proscripto de ésta.
En tiempos de la Grecia antigua, de lo cual no se escapó en su momento el Imperio Romano, descolló la necesidad que experimentaban los optimistas alegres para sobrevivir; la cual fue parangonada con cierta corriente naturalista (también con visos de panteísmo), que les instaba a ser comparados con algún supuesto homólogo del reino animal. Los fans de las similitudes del determinismo griego se abroquelaron en Æsopo o se filtraron entre las licencias socráticas a través del método mayéutico (siempre unido a la ironía dialéctica) a los fines de estructurar y formular sus fábulas incomparables.
Luego, ciertos antiguos determinaron que el carácter de los optimistas se asemejaba a la sustancia divina, que en el decir filosófico de Arthur Schopenhauer –un pesimista de reconocida marca mayor–, estaba constituida por la Voluntad y nada más. Otros analistas encontraban las similitudes con el canto póstumo de las greyes de sõrexis vírgenes –siempre temerosas del gato cruel, y ¡cuidado!, que es uno de los monstruos de Id–, tal como sucede en el mundillo azorado de los parapléjicos in vitro. Se trata de aquellos ineptos ya mencionados, para experimentar emociones superiores. Se refiere a esa inspiración divina que se apodera de los creadores, artísticos o científicos, ponderando desafíos propios de la antítesis.
La saga, continua.  
© Lionel Lejardi. Mayo, 2010
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Ley SB1070 de Arizona: “Es mejor ponerse colorados un día, que andar amarillos siempre”


                   Se cumplen 51 años de dictadura comunista en Cuba
Una ley

La Ley SB1070, hoy cuestionada por estratos marginados intelectualmente de nuestra sociedad; ha sido empañada, tergiversada y despojada de su inspiración protectora a manos de torquemadas zurdos. Se trata de unos seres liosos y de raras cumbanchas sinistrorsas –amantes de lo inordenado–, quienes la tildan a priori de racista, incriminatoria y discriminatoria. Calificativos todos, infundados e injustos, además de cuajados de las ligerezas desacertadas propias de los entes trascendentales, en el decir de Kant . Primer error (entre los destacables): es que no leyeron la Ley antes de opinar (o repetir) y no advirtieron que la misma no apunta contra ninguna raza, etnia o minoría. Sus detractores, arropados con todos los derechos de la democracia, pueden opinar tal como les venga en ganas, sin consecuencias, bajo nuestra bendita libertad de expresión –garantizada por la “I Enmienda“– y por ello, no deben ser regañados de manera desproporcionada. Esta claro que de tener base esa patraña iterada por “boca de ganso” –se trata de un grupo de iconoclastas frívolos que repiten lo que oyen (la mayoría, sin mala fe), pero que no saben lo que repiten– devendría regalo para los anti yankees, anti demócratas, liberales y comunistas. Esta ley se refiere al estado inmigratorio de los extranjeros (aliens) asentados ilegalmente en Arizona y que pudieran levantar “sospechas razonables” de ser indocumentados. Cada estado  de la Unión (y país) disponen de leyes a estos propósitos específicos, cuyo objetivo es detectar y deportar a los indocumentados, si antes no tienen cuentas pendientes con la justicia norteamericana. Claro que si los invasores fueran clons marcianos o chinos, el pujo elíptico seria anti marciano o anti chino. Tal es inferir rasgos  homínidos intrínsecos inocultables como lo de ciclópeo y cefalópodo en los primeros; mientras que en los segundos, ojos rasgados y la pértiga con las canastas típicos de los coolies, además de otros detalles no fisionómicos distinguibles en su hábitat. Del mismo modo se destacaría un batallón de paracaidistas suecas, esculturales tipo ABBA, soltadas aleatoriamente en medio de una pradera de Zululandia, África. Y esto es bien serio, puesto que se trata de millones de extranjeros entrantes a los EE.UU a como les d la gana y sin ser identificados, tal son denominados EWI (Entry without Identification), quienes sin inmutarse y desde hace decenas de años, han tomado por asalto los 50 estados de nuestro país, que si nos acordamos son: los Estados Unidos de Norteamérica.
El revuelo aflora en escandaleras solariegas, sin que aquellos extraños que arribamos en su momento a los EE.UU, por razones varias – sin que nadie nos invitara ni necesitara, como el resto de estos otros furiosos demandantes–, debamos sentirnos ofendidos por disfrutar de un perfil fisonómico (rasgos, aspecto, figura, talante, hechura, facha, look o como diablos se le llame) tan fino, subyugante, erótico, elegante (tipo “Cocó” Chanel, en las damas), arrobador, viril, irresistible o sexi (tipo “Playboy“, en los caballeros), con el cual nos premió alegremente nuestro Creador. Es considerar de una y por todas, que como aliens perfectos, no somos producto de un error de la Alquimia o el Cálculo Divino, lo cual también sería atañible a los bosquimanos, esquimales o papúes, quienes cargan sin chistar con sus estereotipos. Desconocemos si algunos de estos  inconformes visitó a nuestro Creador y lo acusó de racista y descriminador, o mejor, si logró convencerlo para que le cambiara el uniforme.
Entender que nuestra facha o pinta, vista en el espejo, es y será el pijama game con el que nos acostaremos cada noche y que al despertar estará ahí imborrable; al igual que las rayas de los tigres y las cebras –los neuróticos raciales consideran la facha, per se un índice “acusador”– y con la  cual marcharemos uniformados el resto de cada día  de nuestra existencia. En buena ley de leyes, tal virtud (o desgracia para algunos), no es culpa de los “gringos”  (mote supuesto erróneamente de etimología mexicana) o como quieran llamarles (nos); unos tipos tan inhumanos que nos permiten vivir,  trabajar y comer de su olla afortunada sin recibir dentelladas. Hay desorejados (los desagradecidos de las “T-shirts” guevaristas) que no se integran al almuerzo, pues les gusta la otra, la cocalera apocalypto enchumbada en sopas de cannabis sativa.
No obstante, el confundir un turista o residente legal de igual etnia de Arizona o hipógeo (son los indocumentados que viven a la sombra en el interior de la Tierra) de características similares con el del “ilegal clásico”, no es muy probable aunque factible. Seria, si no acudimos a la observación del objetivo en su aspecto personal general, vestuario, aseo, arreos, jolongos, maneras, educación, comportamiento y otras lindezas. Lo otro, es confundir frijoles blancos y negros.
A menos que el individuo (a) –un cracker urbano– exitado bajo un heart attack mental fetichista o DUI, por lo general autoinducido (tal deleita a ciertos aberrados, jokers o minusválidos sociales); se disfrace, tatúe, hable y actúe como los “punks“; es decir; se comporte de forma indecente o estrafalaria, sin serlo. La Ley SB 1070 no tiene relación alguna con estos alelados, y el trato del especímen pescado in fraganti en su boberia, es perfectamente acometible por las leyes y autoridades convencionales, tal sucede partout en cada momento. Y no se trata de gongorismos culteranos. 
Peor es el bache de ciertos comunicadores, quienes sin gota de  profesionalismo en su desempeño; tupen y enardecen desconsideradamente a sus oyentes o lectores –al parecer (démosle el beneficio de la duda), no de mala fe– por no estar enterados de que el  término “hispano” (segundo error: no es vocablo español, sino latín) el cual no se vincula a un perfil racial y sí, entre otros, a un lenguaje. Éstos confundidos, deben entender que sólo hay tres razas fundamentales: blanca, negra y amarilla, y que sus derivados son las denominadas etnias. Es también disparatado (tercer error en su clasificación) cuando dicen “raza hispana, norteamericana, cubana o española”. De seguro, que el Señor será misericordioso con ellos y los perdonará. La tacha de racista, incriminatoria y discriminatoria de la Ley, aducida por éstos y otros jinetes de Babieca, se desmorona por sí sola.
Luego, ya en el tema, es de observar que los tsunamis de inmigrantes –reales y no ficticios, porque están ahí en todos y cada uno de los estados– se recrudecen por etapas igualando en clamores a las óperas mudas del kabuki, tal sucedió en tiempos de Reagan. Entonces, almas subliminales y bandadas de avetontas caritativas, respondientes a estrategias enrarecidas según sueños antológicos de reconquista, hoy reverdecidos; fueron activadas para que gimieran desconsoladas aduciendo que “esta sería la última vez” y, misericordiosos,  nos creímos el cuento de “La Buena Pipa”. Hoy, graciosamente, contamos 15 millones más de estas criaturas altaneras y soliviantadas como nunca antes; a causa de los cizañeros comunitarios, activistas, sociópatas resentidos, agentes infiltrados –al parecer, cuidadosamente entrenados y adoctrinados, cuyos caminos apuntan a Manila , La Habana– y políticos demagógicos, incluyendo los inevitables funcionarios y políticos cándidos. 
No se trata de repeler a los “inmigrantes”, dado que tal proceder nunca ha sido ni será política de los EE.UU. Si no, la de acoger calurosamente a quienes ingresan sin arrogancias por vía legal, con respeto, humildad y sin pecados concebidos, para integrarse en la decencia de nuestra sociedad patriótica. La existencia de decenas de millones de éstos y otros paisanos legalizados en los EE.UU (curioso: no hemos sabido si alguno, a salido a defender a nuestro gobierno y sistema de vida, del que ahora disfrutan apacibles) aun desde cuando “los tibores eran de palo”, es la prueba fehaciente de este infundio. Se trata de reiterarle a los gobiernos centro y sudamericanos, que no se hagan los suecos, porque EE.UU no es una sentina marinera.
“Es mejor ponerse colorados…”
Según el dicho: “es mejor ponerse colorados un día, que andar amarillos siempre“. Es el objetivo cardinal y esencial de lo planteado por la Ley SB1070 de Arizona, sancionada por la gobernadora Jan Brewer, una mujer de “jota andaluza” verdadera, avanzada y valiente para su tiempo. Una ley no popular entre los anarquistas y liberales del “déjenme hacer lo que me dé la gana” y sí aplaudida por la mayoría de los estadounidenses cuerdos. Esta ley, se perfila con la misma fuerza intrínseca (de facto) impulsora de otras profilaxis: anti leporinas, tísicas, venéreas, narcóticos, prostitución, delictivas, etc.; todas, de muy seria consideración por su peligrosidad y las cuales convoyan cada desorden inmigratorio como el desatado con fiereza cruel, sobre ese estado. Igual sucede con los otros 49.
Porque los ciudadanos creadores de bienes y riquezas en los EE.UU, atemorizados y no los morones pescadores en aguas turbias, saben qué es exactamente lo que se les quema en la sartén. Resultaría encomiable que las autoridades estatales todas, fueran tan previsoras como las de Arizona en la protección de sus ciudadanos, en aras de cerrar esa oquedad desestabilizadora y destructiva para nuestra nación. Algún mensaje debe ser llevado a estas personas que desafiantes, se declaran dispuestas a reincidir –con cinismo deportivo– dicen, en la primera oportunidad que se les presente tras ser deportados. 
Decimos, considerando las invocaciones al anarquismo por boca y pluma de comunicadores, eso sí, sin que atendamos a sus respectivos pedigrees, intereses personales o quizás hasta órdenes. Estos locuaces pacen enquistados en los medios (en español), nacionales y locales, succionan favores de los EE.UU y para quienes nada vale la ciudadanía norteamericana que antaño nos suplicaron, y les otorgamos. Todo, a pesar de su conocida ingratitud endémica y peor, estando los oficiales conscientes (aunque impotentes) de actuar en malahora, porque de casta le viene al galgo. Toca a los que se deleitan en carecer de criterio propio, no a los profesionales experimentados que no necesitan de defensas externas, pues les basta con su ética impoluta.
Son reflejos de la manipulación sensiblera de obtusos pululantes en EE.UU –los de estipendio doble y cuya parte alícuota pagamos mansos los contribuyentes– la cual omite estas realidades y azuzan la violación de las fronteras, convocando a marchas y boicots. Quizás tales ululares, no se traten más que de engañosas bondades humanitaristas, encubridoras de su supervivencia comercial. O quizás no, y los ruidos provengan mancomunados con la vieja conspiración roñosa de los taitas en trajes de luces, ansiosos de disolver nuestra nación. Tales, constituyen el team nefasto de los abogados del diablo.
Urge no esperar por los censos ni soslayar la exigencia de sus respectivos récords policíacos (en EE.UU o en sus países originarios), a los que arriban considerando el volcán de donde proceden, desgraciadamente para ellos y nosotros. Sucede que la virtud, no viene escrita en la frente y de ahí, los inconvenientes atañibles a cualquier país o inmigrante que los deba enfrentar. México es inexorable con los ilegales que les invaden: la primera vez, cárcel temporal y deportación; la segunda, condena mandatoria a 10 años de prisión. ¿Es así también a causa de leyes racistas, discriminatorias e incriminatorias?. Entonces, ¿a qué viene la algarada de arias operáticas de estos pseudos líderes y activistas comunitarios y comunicadores?. Los locuaces del micrófono, cámaras y la tinta, no se atreven a revolver el tema.
A este paso, en un amanecer orwelliano pretérito,  despertaremos  en medio de una pesadilla: ellos dispondrían, aparentemente sin proponérselo –aunque, sí le viene como anillo al dedo a la Internacional Comunista (el Comintern), la cual los tontos de capirote piensan disuelta desde 1943– de un silencioso ejército de ocupación clavado en EE.UU ascendente a 50 millones de efectivos, sumidos en un sopor quietista de inspiración endémica antiyankee; desplegado como hobby nacional y por antonomasia, aupados y así educados por sus gobiernos. Sólo ver la conspiración de la Inteligencia castrista, que nos introduce cientos de agentes entre los “emigrantes legales” hacia EE.UU,  bajo el manto de la Lotería de Visas. Claro que esta última, se trata de una conspiración en toda regla, ajena a los indocumentados individuales que nos ocupan. 
El caso mexicano es el más notorio (80% de los inmigrantes), se trataría de un ejército virtual al cual hemos cobijado, vestido, alimentado, entrenado y educado, gratis, a expensas de los ciudadanos norteamericanos. Obvio que son pocos los individuales que puedan estar al tanto del dilema, ya que es una posibilidad sorprendente para el resto. Este factor de inherencia chantajista oscilaría como espada de Damocles, hasta que un loco allende a la frontera sur les soliviante en contra de nuestra. De hecho, tales estratos asimétricos poblacionales, ya resultan peligrosos para cualquier país; como hoy son los musulmanes en la Europa, por la cual deambulan unos 9 millones de ellos. En múltiples ocasiones los EE.UU han ofrecido vías y soluciones humanitarias todas, pero no bajo presiones o amenazas chantajistas tal se pretende ahora.
Líderes y periodistas de fuera y dentro de los EE.UU, los que renguean con el equilibrio analítico escorado hacia el chauvinismo oscurantista de sus países de origen –con la consecuente falta de objetividad–; abogan de manera confusa por esta causa insensata, cabalgando desnudeces tales copycats de los fantasmas marxistas de 1848, a grupas de la Ley en cuestión. Debemos confrontarlos, claro que respetando su derecho a opinar. No es de extrañar que los plañidos en defensa de esta crisis culposa de los estados indoamericanos, apunte a evadirles su responsabilidad en la encrucijada actual. Ninguno de esos países, según anales, ha demostrado ni pizca de  arrepentimiento, ni se han disculpado públicamente con EE.UU por tales desmanes ilegales, consuetudinarios, contra nuestros territorios. Tampoco nosotros, débiles quizás como putas en cuaresma, se lo hemos exigido con firmeza. Algunos de estos alaridos tremolantes están vinculados de alguna forma, con aquello que molesta al narcotráfico. “Cuidaos de los falsos lictores“, es en el decir de un viejo combatiente anti garibaldino. 
Singularidades y otras calamidades
No nos sorprende la frivolidad de estos estrambóticos opinadores, tal vez discípulos de Astarte; obsesos en nublarnos la vista y casi apologizadores del peligro impuesto a nuestra seguridad. Tal si violar las fronteras implicara un acto revolucionario (igual al de los sans-culotte enciclopedistas) y que de hecho, se convirtiera en fuente de legislación para un fementido “derecho de los ilegales”, el cual no existe ni existirá. Las consignas gritadas de “we have rights” en Phoenix no responden a entes físicos sino virtuales, inexistentes en los códigos del mundo real. 
Se desprende una interrogación que flota en el ambiente: ¿Por qué estas personas que se desgañitan por darles vivas a los países y sus líderes totalitarios enemigos de los EE.UU –los del decir zafio, canallesco y grosero anidados en el Eje Apocalypto, y a los que tanto admiran–, no se van a carenar ganas en esas mismas tierras, digamos: la Venezuela de Chávez, la Nicaragua de Ortega, la Argentina de Guevara o la Cuba de los Castro?. La respuesta es simple: ellos saben al dedillo que allí, no les tolerarían acercarse ni a cien millas de las costas, porque las playas reales son los EE.UU. Arrullos de los pícaros locales y foráneos “pro ilegales” son, para adormecer no a los de paso fino y sí lerdo, incitándolos a atentar contra nuestra soberanía. La carencia de visas se debe a los abusos de esos mismos países en introducirnos a sabiendas chorros de ilegales al territorio de los EE.UU. La ciudadanía decente, está harta de estas calamidades impuestas por extranjeros.
Luego pasma advertir singularidades sorprendentes. Como las de aquellas personas de buena fe que siendo gente culta e inteligente, se han dejado embaucar por diatribas de ciertos dolosos del papel y el éter. Son compatriotas que con su enorme prestigio en calidad de periodistas, intelectuales, analistas, sociólogos, artistas, negociantes, políticos, docentes, religiosos y otros; resuellan ansiosos por seducirnos a aplaudir y justificar a los freelancers que atosigan a Arizona y que como metástasis, amenazan nuestros valores locales cargando el delito a las víctimas y exonerando a los victimarios. ¿Sabrá alguien por ahí, dónde esta gente ilusa y confundida tiene guardado el menos común de sus sentidos?. Es curioso que a nadie parece interesado en los dolientes, o sea, como este síndrome afecta y tensiona sicológicamente a los ciudadanos decentes de Arizona.
Otra cosa es abogar (no criticar) e intentar la solución de los casos de quienes ya asentados decentemente en los EE.UU, trabajan, mantienen familias (no consensuales) y cuyos hijos están encaminados en nuestro sistema de enseñanza, sin que ninguno haya cometido actos delictivos. Este bloque, de hecho, ya está probado en sus intenciones y por lo tanto, sus integrantes serían susceptibles de ser legalizados, incluyendo la justa reunificación con los padres extrañados. Es así de recontra simple. Saber que no se trata de 15 ilegales, sino de 15 millones. Tales son las mismas 15 millones de razones para que de una y por todas, concluyamos la erección del condenado muro. Ah, ¿que no les gustan nuestro sistema de vida, los gringos ni las leyes ni el muro? La cosa se torna aun más simple: hacerles dar una media vuelta y “gracias por su visita”.
Lo que resulta curioso para los floridanos, es que desde hace rato entró en vigor el Chapter 986, F.S., the “Florida Security and Immigration Compliance Act.” de propositos similares al de Arizona sin que ninguno de los líderes, activistas, comunicadores locales y nacionales; como buenos domadores de circo; no hayan azuzado a las fieras con igual insistencia contra el Gobernador de la Florida, Charlie Christ, su equipo de gobierno y el estado de la Florida. ¿Discriminación?
© Lionel Lejardi. Mayo, 2010
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¿Qué sucedió con los dramaturgos y demiurgos gnósticos, cubanos?


Se cumplen 51 años de dictadura comunista en Cuba
Hace un tiempo, a finales de marzo de 2010, la Universidad de Miami (UM) llevó a cabo un singular evento con estrategias retrospectivas, vinculadas a la creación teatral cubana. Aunque ya para estos tiempos, lo plausible habría sido intentar desempolvar sus restos mortales. El encuentro no fue convocado, entendido ni encajado exactamente dentro un intercambio cultural. Todo indicó ser producto de una digresión privada afónica –algo parecida a una resurrección tolstoyana– de los interminables temas del Asunto Cubano y apuntemos uno: la libertad de expresión y creación. Una categoría de tanta importancia, que nuestros patricios no dudaron en tomarla como estandarte primado, tal quedó plasmada en la I Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos de Norteamérica. Los hay que se las arreglan para torcer el significado de esta enmienda, sin licencias liberaloides o fundamentalistas, de igual modo ha sucedido con la tan vapuleada y torcida XIV Enmienda, al gusto de los “ciudadanos soberanos” con respecto a los inmigrantes ilegales.
El nominativo de “intercambio” adolece de síntomas parecidos y es aplicado de manera indiscriminada por una estela de reseñadores, los cuales parecen no entender la diferencia  entre un intercambio cultural o científico serio y otro que no lo es. Es que hasta donde sabemos, la condición sine qua non para bailar un danzón implica la presencia de dos entidades humanas de sexos opuestos, decididas a obedecer las reglas del sarao. O, en caso de un careo sublimado como amistoso e institucional tal es el promovido por la UM; suponiendo que las liebres están aptas para sentarse a discutir con los lobos; es obligada la existencia de opiniones disimiles en puntos de vista aleatorios, para un deleite franco de los participantes en aras de la pureza del diálogo.
La segunda condición en términos académicos, implica un plan detallado entre los dos o más países emisores y receptores de los contrincantes, uno de cuyos sitios, es sede. Este preámbulo conduce a entender que un particular por sí mismo no es necesariamente un elemento del intercambio académico, aunque sea integrado por fuerza al cónclave. La UM convocó al conciliábulo etiquetado, “Protagonistas de los 60“, al cual invitó a personas destacadas adheridas en alguna forma a la dramaturgia [ver el artículo de Olga Connor, “Miami reune a dramaturgos cubanos“, El Nuevo Herald, viernes 26 de marzo del 2010], esos hermosos destellos del arte teatral, en ocasiones cinematográfico o literario.
En el mismo, cuyas sesiones corrieron durante marzo 27 del 2010, participó un grupo reducido de dramaturgos, periodistas y especialistas cubanos de intra y extramuros, se infiere, incluyendo un cierto número de espectadores. Se destaca que ninguno de los gobiernos en pugnas se declaró patrocinador de una actividad tan subyugante. Los enterados de última hora que habitamos el patio miamense, nos quedamos con la curiosidad y en la oscuridad.
Ello supone estrategias de investigación o indagación quirúrgica, dirigidas a hurgar exclusividades entre las telarañas enrarecedoras de una de las facetas más especializadas y sensibles del drama isleño, la dramaturgia. A esta actividad, a la cual como un todo de pesadez insoportable la envuelven jirones trágicos del Asunto Cubano, deviene en el drama peor de la trágica cubana. Luego, no es arriesgado aventurar que el fin supuesto a alcanzar, era el intercambio de experiencias entre ambos segmentos de creadores, por lo general no divorciados intelectualmente muto propio, a la luz de las 51 sombras transcurridas desde la implantación en Cuba de un gobierno despótico, totalitario y de redundancia absolutista.
Estuvimos en presencia del intento de practicar la autopsia a un sistema exógeno de ideologías transnacionales, incompatibles con los altos principios de la libertad y democracia. Pero que esta ahí, armado con toda su crueldad de efectos especiales consecuentes, los cuales resultaron devastadores para la creación artística y la prosperidad intelectual. De igual modo con su objetivo primo –la destrucción minuciosa del tejido social, orgullo y autoestima ciudadana–, arrinconando la cultura nacional en todas sus manifestaciones; y creando en el sentido de fabricación robótica, sus patrones artísticos artificiales propios de la deliciosa chatura totalitaria.
La misma echada graciosamente a la cara de un público compuesto de espectadores envilecidos du berceau à la tombe (de la cuna a la tumba) por un régimen despiadado. Sólo repasar la vacuidad de los scripts cinematográficos y guiones insípidos de dramas intrascendentales impuestos por los comisarios, como línea de producción del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) y dependencias del giro teatral, elaborados para el entendimiento de disléxicos mentales. En este caso, sucede en específico con las artes escénicas ya estaban sumidas en ese imperecedero foreclosure desde iniciado en 1959, donde pace uno de los custodios del camposanto intelectual de las artes todas, Antón Arrufat.
Los lectores exiliados, interesados en estos y otros aspectos de las Bellas Artes cubanas, las genuinas; consideraron que la dramaturgia isleña en ocasiones se viró valiente hacia el interior (muy difícil sin sufrir represalias y cuyas bajas fueron insustituibles) de la sociedad entera, con intenciones de escanear la magnitud del daño al carácter, principios e idiosincrasia de la nacionalidad cubana. Y de alguna forma, coadyuvar en explorar las posibilidades de dar voz a estos “secuestrados de Altona”. Tales aspectos de apoyo y enriquecimiento del acto cultural cerrado, inexplicablemente, la UM dejó pasar por alto tal si fuera una norma punitiva, si esta era saltada por algún confundido. En cuál lugar del exilio miamense habitan los dramaturgos cubanos, que no estuvieron presentes en el encuentro, ni los motivos de su invaluable presencia y el por qué ahora, son incógnitas. 
Los de afuera, salvo el reportaje de enunciación de El Nuevo Herald, nunca supimos la agenda de la convocatoria. A meses transcurridos, finalizado el evento, la redactora no nos ha deleitado dándonos señales sobre lo sucedido (tampoco la UM) en aquel cenáculo de eruditos, quizás sumidos entonces en un auto trance hipnótico de palabras congeladas e irreconocibles. Luego, no es descartable que surjan conjeturas acerca de los objetivos mediatos y resultados de la convocatoria proclamada a todas voces en medio de un desierto intangible.
Como invitados al evento, participaron dramaturgos y especialistas notables residentes en Cuba como Antón Arrufat, Abelardo Estorino y Eduardo Arrocha (este último, escenógrafo); también Matías Montes Huidobro de Miami (¿es que tenemos uno sólo?) y Eduardo Manet de París. Ahora, (comienzan las especulaciones inevitables) los integrantes del grupo selecto se embarca en otra digresión que intenta, ser conexa.
Ellos dictaron conferencias sobre disciplinas varias del teatro. Al parecer, de tecnicismo puro sin que nada implicara el abordar aspectos políticos; a pesar de la presión aplastante ejercida por el régimen sobre los intelectuales durante cada instante de su vida privada y profesional. Es que siempre hay un emisario de “ellos” (Manila) colado “por casualidad” en cada encuentro. Nada fuera de lo común en el modus operandi de los comunistas. Tampoco y quizás, no enteramente comprendido por la candidez de los auspiciadores, Alberto Sarraín y Uva de Aragón; aunque sí plenamente complementados por el miedo de los isleños de abrir la boca un milímetro más allá de los autorizados por el Comisario de Cultura. Porque al retorno, sus vidas pasarían de lo absurdo terrorífico a lo infernal del INDEX, al ser borrados como personas y ver sus obras incautadas y quemadas, por heréticas. No es de exagerar lo referente a la quema de libros, dado que existen referencias bien fundadas al respecto. El Arrufat y otros “bibliotecario” aterrados, lo sabe muy bien.
Acontecimientos de texturas y proyecciones de naturaleza tan finos, siempre vienen impregnados de sutilezas y curiosidades ingeniosas, como todo lo proveniente de la isla sincopada al ritmo de esa punk culture oftentetieso” (cultura vándala del tentetieso). Antón Arrufat, gracias a oportunas, aunque innecesarias artes del birlibirloque miamense, desde un mes antes de la actividad, era huésped fantasmagórico –¿dónde y de quién?– en nuestra comunidad. Entonces, en algún momento, se realizó la entrevista especial de la prestigiosa Olga Connor para “El Nuevo Herald“, con un resultado desastroso para la imagen del propio Arrufat. Claro que el traspié no fue achacable a la entrevistadora, sino a las malas artes seglares del entrevistado –considerando atenuantes– a quien no le seria fácil saltar de un plano temporal (totalitario) a otro real (democrático), y volver
¿La culpa? No provino sólo del ego estropeado de Arrufat por su mente reprimida, sino también por el subconsciente consciente, aterrorizado a causa de los monstruos sembrados por los comisarios en su Id atormentado¹. Siempre es y ha sido así en cada Gulag, por lo que la distopía armada por los hermanos Castro no puede escapar al escrutinio histórico de los Arenas, Solzhenitsin, Padilla, Djilas, Ravines y otros muchos valientes. Lo que sí resultó inconstatable es que nunca se pudo observar la fumata nera (humo negro) electiva en los predios de la UM (un tropo sobre los resultados del cónclave dramático), escapando por la chimenea más famosa del planeta Tierra, sembrada en el techo de la Capilla Sixtina.
Para los hors d’oeuvres (antipastos) izquierdistas –entrantes falsos vendidos como ideología misereada real para los llamados “desposeídos”–, es una cuestión del horror cotidiano: agarrar por el gaznate a los opositores y mejor si son mujeres indefensas como las Damas de Blanco, a las que Arrufat diría después con placer cínico, de ellas: “desconocer de su existencia“, y al final desaparecerlos sin piedad. Es el desenrolle del viejo arte de aplastar al opositor, escrito minuciosamente en todos los códices de las Lubyanka del Medioevo Socialista, desde cuyos sótanos respectivos –reza un chiste ruso– se vislumbra claramente la Siberia. Apuntan los dardos castristas y los de sus acólitos, a uno de los aspectos delirantes en ese “Nuevo (Sub) Mundo” (el cual espantaría a Dvořák), patrocinado hoy por los pícaros del Eje Apocalypto.
Entonces, de golpe y porrazo, nos sorprendieron las declaraciones del dramaturgo a su entrevistadora ( o escuchadora, porque las señales fueron tan tenues que fue imposible discernir, si se trató de un monólogo auspiciado por “Manila” (La Habana) para ser declamado ante la prensa miamense); en las cuales aparece un Arrufat lamentable, por lo errático de su destiempo expresivo, que confiesa: “…ni sé quien es Fariñas, ni las Damas de Blanco…nunca he visto una Dama de Blanco caminando por la ciudad. Ni creo que el pueblo de Cuba las haya visto. La opinión mundial nunca ha influenciado sobre lo que pasa en Cuba (sic)“. Expresiones muy sensibles para quienes amamos la libertad, esa abanderada por del mundo occidental judeocristiano y misericordioso trapeados por los castristas y sus emisarios. ¿O es que este creador era otra cosa, tanto como una ópera seria a tenerlo en cuenta?
El señor Arrufat aclara que se enteró de todo el viejo drama cubano, que explotó desde hace la bicoca de 51 años embotado con la nouveauté de seuil de la douleur (novedoso umbral del dolor) en marcha, al leer la prensa miamense. Quizás sea a causa del deley temporal amnésico pos liberación, dado que cuentan las Crónicas de Narnia que el dramaturgo estuvo “enterrado en vida” 14 años en el sótano de una biblioteca (por el delito insoportable de pensar, el mismo crimen horrendo en que incurren los intelectuales atrapados en los Gulags) hasta que fue rehabilitado en 1984, coincidiendo para más desgracia con el año terrible premonitorio de George Orwell, en su obra homónima “1984“.
Dejemos a un lado el sentimentalismo de ver a un intelectual adolorido, que confiesa no saber nada de nada sobre hechos de relevancia mundial. Ello apuntaría de manera extraña a la arrogancia despreciativa de ignorar, tal es característica de las dictaduras absolutistas. Sin embargo, es ahí donde el carácter de Arrufat no parece encajar en el contexto de sus palabras, y nada indica que sea un ente así de perverso. Mas bien un victimado aterrorizado –natural en las “Animal Farms“–, cuando se declara en la mudez de un ser raro; tales son los “Tres monos sabios” (a saber, ciegos, sordos y mudos) a todo lo que lo circunda, sin inmutarse, como si leyera el canto 99 de la Divina Commedia del Dante.
Tanto, que para cualquier pensante seria confundible con un demiurgo gnóstico cuya cabeza yace enterrada en la arena por 51 años. Ello es pueril, dado que Arrufat acusa haber estado enterado, tanto, hasta de que “todos los acontecimientos sucedidos (extramuros), no han hecho mella en el régimen castrista (sic)“. ¿Cómo lo sabe él, enterrado en un sótano virtual detrás barrotes virtuales?. En que quedamos, ¿las uvas de Uva y Sarraín estaban verdes o maduras? Pensamos que al menos por delicadeza, algo se le debe aclarar al lobo feroz para que no salte en vano. Tal parece que se trata de un alarido echado a la Universidad de Miami, para que recoja sus redes altruistas y también a los lectores desconcertados, para que no nos confundamos en si la madurez del fruto fue real o imaginaria.
Detrás del abanico hay imprecisiones sobre un dilema acerca de cuál de las partes se beneficia de estos encuentro. Ello parece cuajar en la vacuna puesta en marcha al calor de lo recién dictado por el Tribunal de Apelaciones del 11no. Circuito de Atlanta, sobre la no utilización de fondos públicos en estos intercambios bilaterales ni hacer trampas con los privados.
Recordemos que en las lides beisboleras, boxísticas u otras, es costumbre que los periodistas del giro sigan las incidencias del evento y comenten sobre los temas y quiénes fueron los vencedores. ¿Nos informaría nuestro diario local, gentil, qué sucedió finalmente en el encuentro?. Aunque no están obligados o, tal vez sí. Pero una reflexión posterior nos indica que mejor no (y no es un pa’tras y p’lante), porque se trata de un grupo de árboles con voces estrujadas y machucadas por los castristas; como lo está todo el pueblo cubano; devendría respuesta brutal el hacer leña de troncos caídos y peor aun, si están inermes frente a sus represores. Es que la cosa cubana, duele. Y también cuando reflexionamos si ¿existirá otra manera menos apasionada de escribir un artículo más pedante que este?.
Les advierto que esto, es un sermón.
© Lionel Lejardi. Abril, 2010
lejardil@bellsouth.net
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(¹ ) Ver, “Forbidde Planet” de Fred Wilcox, 1956. Basado en líneas de la comedia “The Tempest“, de W. Shakespeare

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El “uno que se murió por ahí…” de Raúl Castro y la sonrisa de Lula


Se cumplen 51 años de dictadura comunista en Cuba
En una entrevista indeseada, la cual Raúl Castro Rúz se vio obligado conceder a los medios informativos extranjeros acreditados en Cuba y a los megáfonos oficialistas. Concurrieron por el régimen rostros estereotipados al pergamino y otros simples “scarfaces“, ya fósiles. Este Castro estaba en una encrucijada vergonzosa, cuando se destapó el escándalo mundial, inocultable, por un opositor pacífico al cual dejaron morir en la cárcel, según se estila en la Mesa Redonda del régimen. Motivo: para “dar otro escarmiento“.
Estas monstruosidades jurídicas sin legislación penal previa, fueron introducidas y activadas manu militari por el propio Fidel Castro; cuando ordenó fusilar a mansalva a varios jóvenes negros que en un hecho anterior, intentaron escapar de su paraíso terrenal en Hatun Xauxa (la Jauja cubana), y peor, rumbo al infierno norteamericano.
El régimen, tomado por sorpresa a causa de la reacción internacional iracunda, debió inexplicar este crimen, lo cual concluyó en medio de un barraje de insultos y descalificaciones hacia el fallecido. De paso, Castro aprovechó la entrevista para mostrar un  al nuevo socio comercial de la isla, un mecenas caído en paracaídas en la trampa del intrincado e inoperante relajo habanero.
Luego, como invitado de honor al ya anunciado “encuentro entre amigos”, no podía faltar la estrella principal, figura efímera, al ser presentado en la pasarela de moda entre las izquierdas del Eje Apocalypto; el diminuto presidente de Brasil, Luiz Inácio da Silva (aka, “Lula“). Un personaje cinematográfico de favelas, agradable, que deambula por Cuba y quien; siendo un honorable mandatario elegido democráticamente y ahora embebido en la jet-set-chic, porque ahora se nos aparece –de manera inexplicable junto a rancios dictadores– siempre tan desaliñado como un zapato viejo acabado de despertarse en medio de un terremoto.
Sucede que este Castro, menor en edad pero de igual crueldad a la de “El Viejo” (quien tampoco es Catón); se anticipó fatuo a contestar la pregunta colgada en el aire de la curiosidad internacional. Cierto, versaba sobre la muerte anticipada en prisión del opositor Orlando Zapata Tamayo; el 23 de Febrero, 2010 tras 82 días en huelga de hambre. Nada de extrañar en una Cuba que padece de igual hambruna en parihuelas desde hace cinco decenios. Recién el deceso, la imagen de Zapata fue zarandeada y fusilada virtualmente en la otra mesa, la oval de la TV oficialista, de donde renació la impronta de otro ser, una especie de Morlock, convertido ahora en un peligroso criminal común.
Los totalitarismos no acaban de entender que con el advenimiento de la libertad de información auscultada en los escombros de las charcas ex-comunistas, nadie racional cree las “pruebas” que puedan aportar estas entelequias letales; sobre ningún tópico, persona natural o jurídica, dado que en manos oficialistas están aherrojados todos los resortes que distinguen a una sociedad libre, ausente en la Cuba comunista.
En el caso de Zapata, ellos podrán fabricar cualquier tipo de expediente, aprovechando que poseen el control absoluto de los tres poderes, sus registros y asientos, la cuestión es que ya nadie les cree. Es la indigestión absoluta que provocan la autosuficiencia, arrogancia, abuso, corrupción, tiranía y la impunidad, todas las cuales integran un colagogo emético, también absoluto.
Recordemos que en Ucrania durante el invierno de 1932-1933, por iguales gracias bolcheviques; murieron de hambre entre 2,6 y 10 millones (no de chinches), sino de seres humanos. Las cifras reales, tal es intrínseco en los comunistas, nunca fueron confesadas por los comisarios empeñados entonces en la colectivización y desmonte de la agricultura rusa, tal sucedió en Cuba a partir de 1959. De ahí, la muerte inducida de Zapata y la posible del resto de aquellos bravos que ya están en fila, por inanición y deshidratación.
Este cubano negro, un simple trabajador de la construcción, cumplía una desmesurada condena de 32 años de cárcel (otras versiones dicen que mucho más) por demandar un trato humano para los presos políticos como él, libertad total para el pueblo y respeto por los Derechos Humanos según la carta de la ONU y de OEA. Por supuesto, los hermanos Castro en calidad de dueños del pastel cubano; y siendo quienes lo deciden todo en la isla de acuerdo a sus antojos y humores, recurrieron a su adicción cómoda de esconderse aferrados a varios de los viejos dogmas extra judiciales del maremágnum marxista, de donde aprendieron también los tenebrosos chicuelos nazis.
Tales engendros inhumanos los puso en práctica la pandilla de Joseph Stalin tras la creación de la CHEKA en diciembre de 1917 (Moscu). Esta era una banda de sicarios investida de poderes omnímodos sobre la vida y muerte del pueblo ruso, muy por encima de los otorgados a la GESTAPO nazi. Al mando de este aparato colocaron a un refinado represor: Féliks Edmundovich Dzerzhinsky. La réplica cubana que molió a Zapata estuvo a cargo del Dpto. de Seguridad del Estado (Policía Política), creado entonces bajo el mando de Ramiro Valdés Domínguez, un viejo fanático de los Castro. Se trata de un cancerbero especial que, al parecer, es el único eficiente dentro del artilugio oficial. Es el mismo cuadro que hoy controla el Ministerio de Informática y que también funge como “asesor de energía” del gobierno chavista.
Aparatos represores similares a la KGB (FSB, desde 1991) se armaron en los países bálticos invadidos y anexados por la URSS (en la denominada Westensiedlung, Marcha hacia el Oeste) pre II Guerra Mundial y durante la posguerra, en cada satélite moscovita e incluyendo sus guerrillas ulteriores, como las africanas, asiáticas, americanas, etc. Estos dispositivos letales se incorporaron al genocidio comunista bajo dogmas diseñados para el exterminio de sus opositores, en un desastroso chiste sublimal que le ha costado a la Humanidad más de 100 millones de muertos.
Uno de los principales dogmas marxistas, una cartilla incorporada a los movimientos izquierdista indoamericanos, establece que en los paraísos comunistas es imposible (e inadmisible) la existencia de presos políticos; puesto que por definición; bajo las dictaduras del proletariado (las aterradoras “Animal Farms” orwellianas) los desafectos y disidentes, son simples criminales comunes, inadaptados a la disciplina de la gen.
Luego, todo opositor es un esquizofrénico social el cual debe ser castigado y reeducado con severidad extrema, bajo el cintillo estigmático de “mercenario al servicio del imperialismo”. A los castristas el dogma les ha venido como anillo al dedo, de donde al Orlando Zapata Tamayo pacífico, lo etiquetarían en calidad de un temible criminal común “por pensar, decir y protestar”. Pero es mejor que hagamos una retrospección paradójica a algunas de las costuras, de la Historia de Cuba contemporánea.
Es que los Castro y sus adeptos el 26 de Julio de 1953 asaltaron el cuartel militar “Moncada” en la ciudad de Santiago de Cuba, Oriente. Pretendían tomar el poder e implantar, como hicieron en 1959, una dictadura comunista. Fracasada la intentona violenta, los dos hermanos se escabulleron sin un rasguño, dejando atrás numerosos muertos y heridos entre civiles y militares.
Los Castro, al igual que en esta ocasión, mostraron igual comportamiento “viril” durante sus aventuras posteriores.
Rendidos mansamente, tras la intervención humanitaria de un obispo al cual le suplicaron que les salvara la vida, fueron apresados, juzgados bajo todas las garantías constitucionales y condenados a prisión.
El encierro les fue leve y corto (unos meses), donde el gobierno agredido les hizo gozar de cuantas prerrogativas y facilidades solicitaron, tal si estuvieran en un hotel de cinco estrellas. Por ahí andan las actas y reportes innegables de las declaraciones de estos mismos pícaros, que niegan a los presos políticos actuales un trato digno, y también la data acopiada por los historiadores serios.
Ello resultó todo lo contrario al horror sufrido por Zapata y el resto de los opositores pacíficos a la distopía castrista. Puesto que los presos políticos cubanos actuales son hambreados, carecen de atención médica decente, son sometidos a humillaciones inhumanas, obligados a convivir desnudos con presos comunes y otros desmanes. Estas violaciones, constituían el cuerpo de la queja de Zapata. Y a este cubano solitario fue al que Raúl Castro en dicha entrevista denominó, utilizando el delicado estilo comunista, “…uno que se murió por ahí, porque estaba en huelga de hambre“.
Lo que devino quizás de mayor afrenta degradante para nuestros compatriotas espectadores, fue el observar las sonrisas burlonas del presidente de Brasil y el resto de la camada izquierdista inética, que le hacía coro a Castro. No hay que criticarlos, pues tal es el modus operandi de los comunistas, más, cuando el asunto envolvía a otro “negro e’ mierda“.
Decimos, porque los Castro ya tiene en remojo a otros disidentes y opositores en huelga de hambre por iguales motivos a los de Zapata, quien tampoco fue el primero. Entre ellos, se destaca el psicólogo y periodista Guillermo Fariñas Hernández de Santa Clara (tal parece que los negros cubanos siguen alza’o contra los comunistas), el cual ya acusa un severo deterioro físico y otros posibles daños orgánicos irreversibles.
Y a propósito, ¿saben si alguien vio por esos alrededores a algún miembro del Kau Kus Klan, el mismo integrado por esos graciosos norteamericanos admiradores al delirio de los hermanos Castro? ¿A que, no?. Nada especial, es sólo para que constaten como sus líderes amados se “echan al pico a otro negro e’ mierda“.
© Lionel Lejardi. Marzo, 2010
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press

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Un “Lula” sincopado


Se cumplen 51 años de dictadura comunista en Cuba
El presidente de Brasil, Luiz Inácio da Silva (según sus opositores, aka Lula, el “Pequeño Calamar“, es una antítesis acuciosa como mensajero del controvertido Partido dos Trabalhadores. Este líder, con su eterna “sombra de las cinco” pisándole los talones guevaristas, no deja de sorprendernos con la dilapidación de los fondos brasileños –tal es práctica común en Chávez y los Castro con los suyos respectivos– considerando éste que las arcas de Brasil son su “caja chica” o patrimonio personal; hoy convertido en escándalo al ser estimado por sus conciudadanos cuerdos, como un simple escamoteo por abuso del poder.
Sucede que según versiones de ciertos analistas (aunque este no sea el caso), es gestión habitual en algunos gobiernos inescrupulosos la entrega camuflada de fondos a regímenes libres de supervisión, como son los totalitarismos comunistas. El chiste final: asegurarse el futuro utilizando mañas de expertos –los castristas– en el lavado de dinero.
Es sugerente el desfile pretextado de mandatarios extra continentales por la posta habanera, dicen los hurgadores de pulgas, para “dejar” sus diezmos. Cuando la “bonanza URSS” durante la Guerra Fría, los Castro fungían de managers del ATM especializado en las izquierdas indoamericanas y musulmanas hoy en poder, luego entonces las visitas eran a la inversas, “recoger” municiones destinadas a la subversión.
Es que ahora este tenue presidente manirroto con lo que pertenece al pueblo, proyecta regalar 950 millones (USD) a los corruptos dinosaurios isleños ya ultra enriquecidos con este tipo de limosnas cómplices. Se trata de compadreos con la misma corporación mafiosa que le vende a Indoamérica –en espera de coimas futuras como apunta ser la brasileña actual– el fracaso herrumbroso ya convertido en una entelequia que denominamos “filosofía Gulag”; para su utilización por parte de ciertos maleantes endemoniados hacinados en el Eje Apocalypto del ALBA y sus copycats de sarapes, ponchos y chancletas, todavía escondidos en el closet pernicioso del anti norteamericanismo y tiritando miedos.
Los créditos jugosos a pagar nunca jamás, proclaman los castristas cubanos armadores de estos buques fantasmas que al zarpar naufragan; serán empleados en comprar alimentos que ellos mismos han sido incapaces de producir en un país que se auto abastecía casi a nivel de saturación, la agricultura que devastaron al destruír la riqueza agropecuaria terrena, aérea y marina, la infraestructura nacional dejada al pairo a que se auto aniquilara y los puertos abandonados, contaminados y repletos de porquerías en sus superficies y lechos.
Es la herencia gentil cedida al pueblo cubano, desde que tales salvadores se encaramaron en el poder, hace 50 años. Para los fanáticos dilettantes del derroche zurdo, representa un negocio redondo el deambular vagancias y canciones protestas a costas de sus vecinos y cabalgando sobre sus fellow travellers.
Son los mismos cantos de ocas machorras y gallos bolos que el pueblo cubano, aterrado e inerme, a escuchado durante medio siglo. Tiempos de intercambios en que los mecenas eran otros tontos y avariciosos como fueron rusos, chinos, argentinos, canadienses, etc. La ofrenda de Lula es un regalo cuantioso que dicho señor (tan imperfecto en sus decisiones hasta el punto de ponerse él mismo, nombres repetidos), hará a sus senseis de antaño, a fin de que los muy pícaros continúen un tren de vida exuberante, como marugas perfectos.
En términos de mayor crudeza: souteneurs trans nacionales. Es conocido por todos que ser comunista ya no es sinónimo de “mala paga”, y sí de quienes no “pagan nunca”. Si no, bastaría que preguntemos al Lula dadivoso: ¿Y de la vieja deuda exterior de Cuba con Brasil, qué?.
A los efectos presidenciales, según la Biblia, este tropiezo es sacar la paja del ojo ajeno e ignorar la viga en el propio. Se evidencia que ninguna de estas negociaciones altisonantes y por lo demás escandalosas, van dirigidas al bienestar de Brasil, como seria poner esos fondos a mejorar las condiciones deplorables de sus favelas, tan repletas de bochornos. Mas cuando son dádivas a un régimen despótico y opresor que ha empobrecido y envilecido a los cubanos, tanto que estos Lula dispensan a costa del riñón ciudadano, tal si contaran con el apoyo de éstos. Los viejos tíos del siglo XIX, igual hace hoy el presidente de Brasil, gustaban de saludar sus encantos con el sombrero ajeno.
Parece que esta lambada carioca, se empeña en apuntalar su enemistad contra las democracias, à pas d’une conga ambulante, del más estricto corte callejero. Porque este último periplo, aparte de su participación en la II Cumbre de América Latina y el Caribe (CALC) y de la XXI reunión Cumbre de Río (una conspiración urdida para destruir la OEA); incluye un denominado “encuentro de amigos” con el adversario por excelencia de la democracia y los trabajadores; a los cuales el señor Lula dice representar, nos referimos al peripatético Dr. Fidel Castro Rúz.
No faltarán al convite, los tête-â-tête, ósculos y apretaderas cinturosas con el hermano Raúl, auto titulado presidente de la distópica República de Cuba; simple heredero de una monarquía absolutista, sin relación ni vinculación alguna a los procesos democráticos legítimos y enemigo jurado de los Derechos Humanos. Un césped cuya suavidad es irreconocible en el marabuzal castrista.
Uno de cuyos resultados trágicos resultó en el asesinato en prisión (febrero 23, 2010, tras 82 días en huelga de hambre) de un preso de conciencia, Orlando Zapata Tamayo. Este cubano, fue condenado a treinta y tantos años de reclusión; sólo por pensar y decir sus críticas a la falta de libertad y los Derechos Humanos en Cuba. Mencionamos una práctica reconocida universalmente, tal hacemos aquí en EE.UU. Zapata, un opositor pacífico, estaba considerado como preso político por Amnistía Internacional. Claro, en el decir de la satelitería rusa no existían los presos políticos, sino “criminales comunes”.
Lula“, en verdad presidente genuino por la simpatía del voto popular y quien contó con una aprobación alta en su candidatura (61% de los sufragios en 2003), ha resultado arquetipo de muletas extemporáneas no sustentadoras de aquello que en la política de altos principios, la  ética decente, no debe hacerse. Observemos que este dispensador de lo ajeno, nunca mostró recelos en derramar afectos a sus mentores ideológicos manileños (La Habana), a los cuales la sotto voce opositora vigilante de su quehacer sinistrorso, les catalogaron de viejos mecenas de la antaño subversión brasileña.
Su fin actual se basa en demostrar un ptialismo evidente hacia el  izquierdismo y ansiedad por rociar con un halo de legitimidad a quienes se destacan como expoliadores de los trabajadores cubanos. Esta banda de tiranos, continúan fortaleciéndose como focos de subversión permanente contra los gobiernos legítimos. Sólo recordar de dónde salieron los guerrilleros que asolaron Brasil y otros países de la región.
El presidente “Lula” se ufana en alardear en su desprecio olímpico al buen quehacer democrático, nutriendo filosóficamente y aprobando desmanes adheridos a las filas totalitarias. Un chiste que las fuerzas vivas de la inmensa Brasilia, jamás le hubieran permitido a un líder repleto de tantas confusiones. Algo no de extrañar en un tornero cuyo mandril jira en reverse.
Tal modo de actuar, contradice a este “presidente de los pobres”, según le titulan sus apologistas, hoy desaforados en perdurarle una imagen falsa en extinción plena. Es la misma enfermedad terminal (no la marxista-leninista del extremismo infantil) que impele a quienes no generan riquezas propias y sí andan muy solícitos en apropiarse y regalar las ajenas, o sea, las obradas pacientemente por los envidiados burgueses.
Nadie sabe exactamente, por qué algunos medios de renombre tales como Le Monde, El País, Newsweek y otros de igual prestigio, catalogan a Lula de personalidad a escala mundial. Sólo atenernos a que su esfuerzo se ha centrado en apoyar y hacer migas (filosofía musulmana) con totalitarismos enemigos de los EE.UU y de civilización occidental tales descuellan en las  filas iraníes, palestinas, castristas, etarras o los arquitectos del Eje Apocalypto, todos, nuestros enemigos mortales.
Los decentes, no pueden obviar la interrogante acerca de qué hacía este Raúl Castro renovado en sus votos de viejo terrorista, cualificado así por EE.UU y otros países democráticos, en una cumbre (adúltera de la vera democrática) ya rumbo hacia un totalitarismo demencial, donde el presidente Lula parece deleitar la góndola de sus coqueteos sincopados.
Estamos frente a una nueva itinerancia inconexa con la realidad de los altos principios democráticos, no extraña en sus veleidades roñosas con los opresores y aspirantes a tales, hoy en ciernes. Ver los resultados del presidente Lula en su apoyo demencial al desastre de Zelaya e Insulza, en Honduras, desconociendo a las firmes y legales decisiones institucionales hondureñas en sacar de la presidencia al chapucero discípulo chavista.
Resulta vergonzosa la ausencia en tal foro, del presidente legítimo electo de Honduras, Porfirio Lobo y sí con voz y voto, la del dictador Raúl Castro. Luego, no sorprende que esta sarta de desquisiciones envidiosas anti norteamericanas, acentuando que su opoyo irrestricto a los hermanos Castro se ejecute en nombre de un Brasil democrático que no deja espacio al discernimiento mesurado. Un punto de vista distrófico hoy manejado seriamente en el senado carioca, el cual le sacará cuentas en su momento.
Vale para convencernos de que el próximo retiro vergonzoso de Lula del poder, a causa de su apareamiento sensualoide con los totalitarismos –recordemos que los calamares, enturbian las aguas cuando escapan– y al cual contribuyeron factores no ajenos a su último bajo rendimiento electoral, incluye sueños veraniegos de dejar en la poltrona ejecutiva a una guerrillera convicta y confesa. Ello no augura la paz y tranquilidad al pueblo brasileño, ya embelesado una vez con el populismo que le inyectó “la Meca a la Zeca” del priorato habanero.
Quizás, la tinta del oscuro tejemaneje carioca refleje y yazca en otra samba sincopada, octópoda en su huida hacia la posición que Chávez le ha reservado (recordar que Lula también significa “calamar”, en portugués); cuando desprecia la democracia que lo instaló en el poder del Gran Brasil sobre el cual se ha regurgitado, insolente; mientras flirtea atracciones rubias fatales con su entrañable Fidel Castro, al cual idolatra desesperadamente.
© Lionel Lejardi. Febrero, 2010
lejardil@bellsouth.net
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