Archive for the ‘Uncategorized’ Category

“Noli me tangere, homo” -exclamó Martha IV/IV


                                     Se cumplen 52 años de dictadura comunista en Cuba
¡Andando!
El capitán de la aeronave, Crol. Antonio Soto Rodríguez, se acercó a su líder y esperó que éste terminara de adecuarse junto a su esposa. Inquieto, echó una mirada de soslayo hacia la cabina de mandos, donde el copiloto le hacía fuertes señas apuntando a su reloj de pulsera, conminándolo al despegue. El capitán, aspiro profundo, trato de ponerse en atención y se inclinó respetuoso hacia la pareja presidencial, y le susurró al Presidente.
Señor, cuando usted ordene –inquirió con voz un tanto temblorosa, esperanzado en recibir una respuesta positiva sobre el despegue de la aeronave.
Batista lo miro penetrante a los ojos, asombrado.
Mi estimado Coronel Soto, ¿habré entendido mal o usted dijo: “Señor, Presidente?” –le preguntó, enfatizando las últimas palabras. Y se revolvió en el asiento, hojeando la agenda abierta, con la picazón de los buenos tiempos, cuando estaba encerrado en aquel uniforme de khaki en los cuarteles.
Como aquella vez, veintiséis años atrás, cuando el entonces sargento Andrés Benites Pancorbo (después teniente coronel) otro de sus compañeros complotado en la aventura de la asonada militar “de los sargentos” del 4 de septiembre de 1933; se le encaró en el Cuartel Maestre de “San Ambrosio”, La Habana. El diferendo fue a causa de la entrega de unos pertrechos, municiones de boca y de guerra; que le exigía Batista cuando preparaba el cerco a los oficiales de academia –tildados injustamente de machadistas,  cuando su pundonor como egresados de las academias militares, les obligaba a prestar lealtad al presidente de la república– sublevados contra los revolucionarios, clases y soldados; que habían derrocado al gobierno interino del Dr Carlos Manuel de Céspedes, tras el derrocamiento de Machado.
El asunto cubano devino en una confrontación entre los oficiales de academia y la facción integrada por las clases y sargentos en unión de los civiles revolucionarios del Directorio Estudiantil, el ABC y otros grupos armados, los cuales demandaron ser ellos quienes tenían el poder político y militar en Cuba. Loa oficiales rebelados, sin ningún plan futuro, se refugiaron en el Hotel Nacional, situado en una elevación frente al litoral habanero, donde se hicieron fuerte. Por entonces, el hotel fungió de residencia del Enviado Especial del Dpto. de Estado, el discutido  Benjamín Sumner Welles; quien ostentaba el cargo de Asistente del Dpto. de Estado para América Latina.
Soto, había quedado en suspenso, aleteando de atrás para alante como un colibrí.
Oh, por supuesto: Señor, Presidente –intervino Soto, disculpándose y reaccionando como quien sintió de pronto en su nuca el aliento del presidente, tal si fuera el de un oso; o como si tuviera trabado en el gaznate, la mitad de un ladrillo de vidrio refractario.
Fulgencio, por favor. Ya todo se acabó y cierra el libro de tus pensamientos –le recordó Martha con un tropo. Con el mejor de sus susurros, relacionado con ese momento crucial.
Batista la miro, levanto la mano y chasqueó los dedos. La figura de civil que esperaba junto a la portezuela del avión se le acercó a paso rápido.
–¿Sí, Señor Presidente? –preguntó atento el jefe de los ayudantes.
–¿Todos a bordo, los equipajes y las protecciones?
Todos y todo a bordo, señor Presidente –aseguró el oficial.
Batista acarició al pequeño Jorge y miró a Martha. Ella asintió con un brevísimo pestañeo.
El seco detonar de armas de fuego llegados ahora desde más cerca, erizó a los fugitivos. Indicaban el inminente peligro representado por la población ya desbordada en las calles, festejando un cruento ajuste de cuentas, a los que entonces estimaban, los peores gobernantes del planeta Tierra.
Los dos restantes comecandelas, se precipitaron a través de la escotilla y sin mediar orden, la portezuela fue cerrada apresuradamente por un sobrecargo, el cual permaneció tieso en espera del regaño. El capitán de la nave le hizo una seña discreta de espera, desde la cabina.
Batista pensó por un momento en dejarles hacer lo que desearan por primera vez en su vida, e intentó un gesto de aprobación. Pero recapacitó.
Genio y figura hasta la sepultura –masculló, de manera que sólo ella lo oyera..
Martha lo miró sorprendida, sobresaltada al entender el bisbiseo de los nuevos bríos presidenciales y contuvo el aire.
Oh, Cachita, por Dios, que no le vuelva otra vez el “ataquito” por el poder –rogó o ella, clavando su mirada en el techo.
Un inmediato y esperado carraspeo que exhaló el Presidente para aclararse la voz, compitió con el tronar de los motores y estremeció la nave. El resultado del retumbó presidencial, no era nada distinto de lo acontecido con el país entero, aún cuando en calidad de sargento, allá por el 33, sostenía las riendas del poder. La totalidad de los pasajeros sabía interpretar el significado, tono y compás de cada rugido presidencial. Y éste último tampoco pareció distinguirse, ni en una octava, de los anteriores.
–¡Andando! –ordenó Batista en tono bajo, pero con la firmeza de siempre.
Martha soltó el aliento contenido. Es que con el ascenso del “Guáimaro”, el hasta entonces “Hombre Fuerte” se percató de algo inevitable: su antaña categoría como Presidente de la República de Cuba, disminuía en la misma medida en que el avión aumentaba la altura que le separaba del cocodrilo cubano. Eran, las 2:30 de la madrugada del 1ro. de enero de 1959. No por casualidad, Martha le dio en la mejilla un beso cálido.
Felicidades por tu santo, amor –le susurró ella al oído. Porque el santoral del día indicaba “San Fulgencio”.
–¡Cará…! –reflexionó Batista–, el tal Fulgencio tuvo la suerte de que lo hicieran santo, y sin embargo a mí, no. –murmuró desalentado y miró a Martha, contraída de la emoción.
Abajo en tierra, en el Palacio de los Yesistas, continuaban los acordes del danzonette “Suavecito”, con Paulina Álvarez y el Sexteto Nacional y los sones de Miguelito Cuní con el conjunto de Félix Chapottín.
En la “Iglesia de la Finquita”, al sudeste del barrio obrero de Redención; se acentuaban los ritmos de los batá y obatalá en el toque de tambores montado en el plante por las potencias ñáñigas de Redención, en Marianao. Los feligreses desbordaban frenesíes desde el domingo anterior, en los rituales: “para salvar el gobierno del mulato de la pinta (Batista)”, decían. Después, la tonada y los tambores serian repicados en honor de los Castro.
La tarde anterior a ese Año Nuevo, ya “Papito Mentiritas” (el de las tres “C”); había dirigido la primera exhibición pública del ritmo “Casino”, bailado por seis parejas veinteañeras del barrio de Pogolotti, en los salones playeros del “Casino Deportivo de La Habana”, amenizados por el Conjunto de Roberto Faz. Los asistentes al baile, quedaron con boca abierta por la coreografía.
Esa madrugada no lejos de ese barrio obrero, en el jardín central del hipódromo “Oriental Park” casi a la vera de otro barrio marginal “La Isla del Polvo”, el ruido de los aviones fugitivos despertaron a dos hermosos cisnes azules que desenrollaron su abrazo tibio nocturnal. Yacían sobre el domo de juncos, gladiolos y nenúfares, en medio del lago cristalino, con vestigios de escarcha en sus bordes. También bajo las miradas curiosas de unos flamencos floridenses, snowbirds recién llegados, siempre inoportunos en las citas sensuales.
Y las dos aves espantadas también con los ruidos levantaron majestuosas su vuelo virtual rumbo al norte, aterradas como todos, pero sin importarles que el trayecto hacia la libertad, les tardaría treinta de sus mejores años.
Así cerró el capítulo de la huida presidencial de Fulgencio, Martha y dos de los tantos cisnes azules que abandonarían pronto su hábitat, quizás para siempre.

De las bitácoras de vuelo,
Las tripulaciones de las aeronaves fueron citadas de completo uniforme, a las 2:00 PM del 31 de diciembre de 1958 en la pista No. 1 del aeropuerto militar del campamento de Columbia. Sin orden del día. Al final, fueron seis las aeronaves disponibles, las visible, del tipo DC–4 y DC–54 que partieron de la pista. Tres se dirigieron hacia República Dominicana, dos hacia West Palm Beach y una hacia Jacksonville. Sin embargo, no fue del dominio público que otra séptima aeronave DC–54; de rango de vuelo mayor (no censada) y con unos pocos pasajeros y guardianes de una misteriosa carga sólo conocida por la pareja presidencial, no paró hasta New Orleans.
Fin de la saga.
© Lionel Lejardi. Enero, 2011
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Ecos de Nüremberg a los cubanos “sincronizados” I/III.


Se cumplen 51 años de dictadura comunista en Cuba
Abril y mayo de 1945, para la Humanidad del siglo XX, resultaron meses trágicos y a la vez, mágicos. Relevancias que despejan recuerdos y retornan copycats de ecos y clamores de los que ya no están, pero que nos llegan a través de un acto imperecedero: “El Proceso de Nüremberg“, donde se puso en marcha hasta finalizar, un mecanismo judicial estructurado para juzgar de manera imparcial a los criminales de guerra, una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial (IIGM). Una declaración de principios acerca  de la victoria de la vida (quizás la de un Keres contra Antíoco III Megas) sobre la muerte (Tánathos). Un proceso no llevado a cabo ni dirigido contra un pueblo en específico, aunque tal fue singularizado en parte sobre los líderes del pueblo alemán arrastrado a la insania guerrera. Del mismo modo que pudo incluir al italiano, húngaro, croata, finés, rumano, eslovaco, japonés, etc.; o sea; aquellas naciones fuertes y otras menos que conformaron el Eje de Acero integrado por tres potencias fascistas: Alemania-Italia -Japón, confundidos por líderes falsos o el miedo, sino, contra toda una ideología (nazi-fascista, incertada dentro de los totalitarismos en los cuales se cataloga también, el comunismo) perversa y asoladora. El juicio, entre otros similares realizados por y en los distintos países vencedores, fue llevado a cabo ante una corte internacional instituida especialmente para enjuiciar a personas y entidades punibles de ser juzgadas con todas las garantías legales; por delitos sui géneris, cometidos en aquellos tiempos y anteriores; y lo mejor; por primera vez conocida en la historia de quienes hablarían en corte, a nombre de todas las naciones del mundo civilizado y libre. Tras meditaciones jurídicas profundas y ante el estupor de la Humanidad, la saga sorprendente del juicio transcurrió entre noviembre 20 de 1945 y octubre 1 de 1946.
Aquella ciudad alemana, Nüremberg, yacía a orillas del río y castillo de Pegnitz –antiguo baluarte nazi–, en el distrito de Bayreuth (Alta Sajonia), Bavaria. En esencia, sirvió para activar el tribunal internacional que le  ajustaría las cuentas a los criminales de guerra y sus instituciones, considerando las acusaciones por parte de los países del bloque  Aliado contra los causantes de la II Guerra Mundial (IIGM), la cual había finalizado en mayo 8 de 1945, anterior. Ese día, el expansionismo territorial y político o Lebensraum (espacio vital) enarbolado por el Eje de Acero, fracasó. En el otro lado del globo, acciones similares acontecían en el Pacífico; las cuales culminaron con la rendición del Japón agresor, ante los Estados Unidos de Norteamérica y sus aliados el 2 de Septiembre de 1945; bajo las sombrillas de los hongos atómicos aún no dispersos, elevados sobre Hiroshima-shi y Nagasaki-shi. Por tal motivo, tras un juicio exhaustivo, el ex Primer Ministro de Japón, Tójo Hideki (1884-1948), fue juzgado como criminal de guerra, condenado a la horca y ejecutado el 23 de diciembre, 1948.
Como mentor del Fascismo (fascio), Benito Mussolini (1883-1945) y su amante Claretta Petacci, fueron abatidos por la furia popular de los partizanos italianos, quienes los apresaron, fusilaron y colgaron patas arriba (28 abril de 1945) en Giulino di Mezzegra, en Como. Es curioso, apunta un rumor, que la “lectura” de la disposición de ciertas hojas de té verde, desparramadas  en el fondo de una taza (1960); le arrojaron al Dr. Fidel Castro Rúz la profecía de que junto con una de sus amantes, sucumbiría ajusticiado por el pueblo de una forma semejante a la pareja Mussolini. 
Adolf Hitler, nacido en abril 20, 1889 (político, pintor, activista y escritor) el más significativo de los líderes nazi-fascistas, tuvo también un fin trágico igual (30 de abril de 1945) en unión de su amante, recién legitimizada como esposa, Eva Hitler (née, Braun). Dado que la pareja recurrió al suicidio –imitados a su vez por otros altos jerarcas del nazismo, como Goebbles y familia; cuando el ejército ruso tomaba por asalto las últimas posiciones alemanas en las inmediaciones del Reichstag, en Berlín; o durante el juicio de Nüremberg.
De la entente de Aliados de las cinco grandes potencias –Estados Unidos, Inglaterra, Unión Soviética, Francia y China; vencido el Eje de Acero; las tres primeras establecieron la Comisión Aliada de Control, previa a la instauración de un tribunal internacional para procesar a los líderes del Partido Nazi Alemán (Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei o NSDAP) culpables de crímenes de conspiración para cometer crímenes de  lesa humanidad. Este acto jurídico fue el denominado “proceso de Nüremberg“, el cual se llevó a cabo contra 24 altos funcionarios del gobierno nazi y 8 organizaciones alemanas. De los acusados, 12 fueron condenados a la horca y el resto, a prisión y 4 de las organizaciones fueron procesadas y condenadas a su disolución; además de ser declaradas ilegales junto con sus símbolos, insignias, himnos, etc.
Las acusaciones contra los nazis se basaron en violaciones atroces de los derechos humanos, basados en la figuras jurídicas creadas al finalizar la Primera Guerra Mundial (IGM); encerradas en tres reglas fundamentales: lus ad Bellum (derecho de ir a la Guerra justa), lus in Bellum (derecho durante la guerra justa) y lus post Bellum (derecho después de la guerra justa). Se trataba de actos ilegales contra la gente indefensa de esos pueblos, sujeta a torturas y destrucción final. Minorías y etnias en la propia y ya denominada Gran Alemania y en los países ocupados fueron eliminadas, lo cual costó la vida a infinidad de inocentes.
De estos últimos, varios millones de judíos de todas las edades y sexos; atrapados en los territorios bajo la férula nazi-fascista; fueron torturados y asesinados inmisericordemente a manos de las tropas élites de combate de los Waffen-SS, pertenecientes a las Schutzstaffel-SS o “escuadras de protección” (encargados de los campos de exterminio). Algo semejante a la “estarvación” (exterminio de la población por medio del hambre y trabajos forzados), tal como implantaron y desarrollaron exitosamente  los bolcheviques en los territorios de Ukrania, Bielorusia y otros, durante la hambruna que estalló a finales de los años 20 e inicios de los 30s. 
La acción macabra de los nazis fue puesta en marcha bajo diferentes fases: anexión (anschluss) de Austria, el Sarre, los Sudetes y otros territorios, seguida de la invasión de los panzers de la Wehrmacht a Polonia el 1 septiembre, 1939. Hitler atacó por sorpresa a la II República Polaca, penetrando por la ciudad libre de Dánzig –territorio en conflicto con Alemania desde el Tratado de Versalles–, la cual estaba en proceso de un referendo sobre si sus ciudadanos deseaban ser polacos o alemanes.
El nombre de la operación “Fall Weiß” (Caso blanco), fue campo de tiro de la novedosa “Blitzkrieg” (guerra relámpago). El 16 de septiembre los comunistas rusos aprovecharon el festín e invadieron también a Polonia desde el Este, en busca de su cuota entre los restos del desmembramiento polaco. Todo aquel desastre bélico finalizó el 9 de mayo de 1945, con la capitulación sin condiciones de Alemania, mediando el Generalfeldmarshall Wilhem Keitel y el resto de sus aliados europeos.
Una consecuencia resultó del clamor popular, cuando en 1948 la asamblea general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) proclamó la “Declaración Universal de los Derechos Humanos“, en la cual la delegación cubana de entonces, tuvo un papel destacado. El juicio de Nüremberg concluyó aunque sus decisiones nacieron lastradas por un dogma jurídico que desde sus inicios a los eruditos les pareció insoslayable: nullum crime sinlege (no castigar el crimen retroactivo).
Sin embargo, la sed de justicia de las víctimas y también por la queja del resto de la Humanidad ofendida, se aplicaron las leyes de manera casi bíblica. La Alemania nazi, al igual que el resto de la entente del Eje de Acero y sus cómplices, terminaron echados al basurero de la Historia. Esta lección magistral sentó el precedente para que los nazis culpables escapados cuando se presentó la debâcle, fueran capturados y sentenciados.
Adolf Eichmann, entre los más notorios asesinos de judíos, fue uno de los capturados (en Argentina) a donde huyó utilizando un salvoconducto (laissez-passer) emitido por la Cruz Roja. Este individuo fue apresado por el Mossad israelí y conducido secretamente a Israel. El juicio se efectuó en Jerusalem, donde fue juzgado y ajusticiado en la horca, en 1962.
Ciertas corrientes de psicólogos frívolos enmarcaron a este grupo de criminales de guerra, en lo que ellos denominaron tipos “Banalität des Bösen (Banalidad del Mal), tal placebo para aminorar los desmanes de los nazis. Consideraban que en el caso de Eichmann se trataba con un individuo que apenas había rebasado la enseñanza secundaria y que su discurso de defensa estaba plagado de citas burocráticas (amstssprache), las cuales tendían a tergiversar los principios de Kant.
No obstante, esta lectura novedosa de la historia contemporánea fue ignorada y una carga de terror y muerte se volvió a cernir sobre Europa y más tarde sobre Asia y Latinoamérica, al ser reeditada (1948) por los comunistas. En esa fecha, el Comintern (Internacional Comunista) ansiaba materializar su hegemonía esclavista, lo cual logró en ciertos avances (China, Viet-Nam y Corea) y éxitos durante los casi 80 años siguientes al derrocamiento del zarismo en 1918.
Joseph Stalin y sus bandas comunistas crearon en sus territorios un bloque de satrapías tan feroces como las fascistas. Luego, los pueblos de dichos países comunizados fueron “reeducados” según los dogmas marxistas–leninistas y pasaron a ser “satélites” de la URSS, convirtiendo el nuevo imperio bolchevique en el denominado “Archipielago Gulag” ¹ (sic).  Esta copia al carbón del Lebensraum  como dogma del expansionismo ruso volcó al mundo hacia la Guerra Fría, hasta la caída del Muro de Berlín.
El Muro de Berlín (sic)  (Berliner Mauer), denominado por los comunistas (fascistas de izquierda, por excelencia) «Muro de Protección Antifascista» (Antifaschistischer Schutzwall) por la denominada República Democrática Alemana – RDA (Deutsche Demokratische Republik – DDR) y a veces apodado «Muro de la vergüenza» (Schandmauer) por parte de la opinión pública occidental,[1] fue parte de las fronteras interalemanas desde el 13 de agosto de 1961 hasta el 9 de noviembre de 1989 y separó a la República Federal Alemana de la República Democrática Alemana hasta ese año.[2]
Así, el Este europeo quedó entrampado por el totalitarismo ruso impuesto detrás de la bautizada “Cortina de Hierro”. Esta expresión fue “popularizada” en marzo 5 de 1946 por Winston Churchill –y en ocasiones, atribuida por error al mismo líder británico– en una conferencia impartida por éste en el Westminters College en Fulton, MO. En aquella ocasión Churchill dijo:

 “Desde Stettin en el Báltico, a Trieste, en el Adriático, ha caído sobre el continente (Europa) un telón de hierro“.

Es que hubo un “sin embargo”, puesto que uno de los ideólogos e incitadores al exterminio de los “tarados, razas y humanos inferiores”; el Dr. Paul Joseph Goebbles –casi siempre Ministro de Propaganda (1933-1945) y último canciller del III Reich (un día, 1945)–, había fundado desde 1940 un semanario muy popular, “Das Reich“. Ya en febrero 25 del 1945 cuando Alemania se hundía, Goebbles afiló plumas y redactó el 25 de Febrero de 1945, un artículo titulado: “Das Jahr 2000” (El año 2000) en una de cuyas partes predijo:

Si los alemanes bajan sus armas, los Soviéticos, de acuerdo con el arreglo al que han llegado Roosevelt, Churchill y Stalin, ocuparán todo el este y el sudeste de Europa, así como gran parte del Reich. Una Cortina de Acero (ein Eiserner Vorhang) caerá sobre este enorme territorio controlado por la Unión Soviética, detrás de la cual las naciones serán degolladas.”

Nada mas acertado. Porque este líder nazi de acciones y convicciones enfermizas, aunque convencido pertinaz del Nuevo Orden; el locuaz y diminuto Goebbles, conocía bien a fondo el modus operandi de sus primo hermanos y secuaces (a veces temporales), los comunistas –junto a sus asociados alemanes en la infamia–, actuó como si todos ellos, no hubieran tenido nada que ver con la patraña genocida impuesta por Hitler y su Neuordum für Europa (Nuevo Orden para Europa).
Resulta curioso y no menos sorprendente que en junio, 1949, el escritor británico George Orwell publicó un libro premonitorio de cómo seria el mundo 30 años después; “1984“; donde abordaba las distopías creadas por el totalitarismo ruso en los países de Europa bajo la férula del comunismo, tal sucede hoy en la Cuba castrista.  La proyección de Goebbles suponía una Europa ultra esclavizada 55 años después de 1945, disputándose la hegemonía. Es indudable que la visión de Orwell corrió la cortina 15 años hacia atrás.
No es de extrañar que el Dr. Fidel Castro Rúz, líder del régimen imperante en Cuba –y quien al parecer se aprendió de memoria ambas predicciones y sus alimentos ideológicos colaterales y justificativos– fuera un político ventajista y un poco mas acucioso al implantar en Cuba, corriendo 1959 –sólo 5 años después de la predicción de Orwell para 30 años y 14 para la de Goebbles supuesta en 55 años– una graciosa dictadura del proletariado para el solaz y esparcimiento de los cubanos atribulados. ¿Junto a cuál ciudad yacente, junto a cuál río de la “Manila” guerrillera serán juzgados de manera sumaria, medidos con la misma vara, los actuales enterradores de la fenecida República de Cuba?. Es un enigma.
La saga continua.
© Lionel Lejardi. Noviembre, 2009
lejardil@bellsouth.net
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(¹) Aleksandr Solzhenitsyn (1918-2008) (sic)  escritor e historiador ruso, Premio Nobel de Literatura; escribió “Archipiélago GULAG“, que trata de los horrores, torturas y asesinatos sufridos por los presos de conciencia y disidentes bajo el régimen stalinista (igual sucede hoy en Cuba bajo la dictadura militar de los castristas) en la Rusia comunista (URSS), una situación que prevalece hasta el presente. Solzhenitsyn había sido condenado (y sobrevivió) a 8 años de prisión como un “zek” (preso sin derechos) en el campo de concentración de Nóvy Jerusalim (Nueva Jerusalem). Estos sitios eran los “campos de concentración, prisión, reeducación y exterminio” denominados GULAG ( Glavnoe Upravlenie ispravitel’no-trudovykh LAGerei (Dirección General de Campos de Concentración de Trabajo Forzado) administrados por la KGB (Seguridad del Estado). En estos antros de exterminio se recluían hombres, mujeres y niños, junto con criminales comunes. La obra fue sacada clandestinamente de Rusia y publicada en París en 1973. La secretaria de Solzhenitsyn fue apresada por la KGB cuando transportaba uno de los manuscritos de la obra y ahorcada de inmediato (asesinada) en su apartamento de Moscú por los sicarios de la KGB, para dar la impresión “de temor por ser enviada los GULAG”. El escritor fue expulsado de Rusia hasta que 20 años después, en 1994, Solzhenitsyn pudo retornar a su patria, donde murió el 3 de agosto de 2008.

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Sudoku de los tres monos sabios.


Se cumplen 51 años de dictadura comunista en Cuba
Según crónicas, cantares y caramillos de los amoladores de tijeras; 5 ediles del condado se plantaron viriles en la acera disidente. Ni decir que tal actuar enriqueció sus avales de líderes ciudadanos y sentaron un ejemplo, para el resto de la nación. Lo que preocupa es su prolongado (¿eterno?) silencio. Quizás estos comisionados, no se hayan percatado de la enorme trascendencia de esta forma de actuar con civismo pleno; unido a la vibrante propuesta de revocación del Mayor del condado, una acción que suponemos ver extensible a otros sitios de los EE.UU; tal sucedió en la comunidad de City of Bell en el condado de Los Ángeles, California; azotada por abusos, corrupción, venalidades y otros males inconfesables, implantados por una banda de depredadores de cuello blanco ambiciosos, dispuestos a esquilmar hasta los huesos, al pueblo indefenso.
“Y que se apreparen“, dicen que rumió el alcalde “recontrasuperfuerte” del condado; en tanto los 8 comisionados restantes y los plus –reales o virtuales–; tan cariñosos y desprendidos como taitas cazacangrejos del altiplano; aceptaban la repartición de los fondos, entre los infatigables empleados y funcionarios. Claro que la partición no se implementaría así de fácil, si dicho team work de excelencias tan conspicuas por manirroto; hubiera estado al frente de empresas privadas, vigilados por el Inspector General Federal, la FDIC, IRS, el chivo de la Quirino, el Cojo Gaicés y accionistas velantes de sus intereses, quienes no les permitirían ninguna bola mala.
Un chiste de mal gusto es el de estas “8 almas en pugna, un alcalde y otros socios plus” (ver el film, 12 Angry Men, “12 Hombres en pugna”, 1957); los cuales parecen obsecados en inculcar en la ciudadanía la proyección de una imagen apócrifa en calidad de entes inofensivos, reciclados en el aguamanil de los tresmonosabios míticos y retozando como adolescentes en un estanque repleto de lotos amorosos. En la realidad cruel, se trata de una visión tan aburrida como distorsionada por su recurrencia indiscriminada. Es una confusión generalizada a la fuerza entre la opinión pública, desde ha, atontada por demagogos profesionales; cuyo significado es atribuible a los políticos malos los cuales parecen flotar circunvalados; tal si administraran sateloides como Fobos y Deimos.
Porque existen en todas partes, multitud de funcionarios y empresarios; sin importar el tipo de estructura gubernamental o privada; habituados a propalar  rumores falsos afirmando que los culpables son tres los micos virtuales (parecidos a esos apes de graciosuras galácticas); quienes les tuercen el buen juicio a los santurrones principales, que desgobiernan o dirigen esas entidades. También aluden a que estos chamanes –semejantes a las brujas voladoras de los sueños de resaca, goyescos– contaminan los altos principios morales y éticos del team force impoluto, como emisarios de la ira ciudadana contra la corrupción.
Falso. Todo indica que no existe tal influencia por que esta es endogena y endémica en cada individuo, como los pecados bíblicos. Dado que estos animales fabulosos eran jueces estrictos controladores de las debilidades de la carne y de las conductas humanas reprobables, no jinetes protectores de las miserias y avaricias terrenales, tal discurre el vulgo ensoberbecido de furias contra todos los oficiales publicos, desde el condado hasta la ultima de las ligas y oficinas armadas en esquineras para socorrer a los titulados inmigrantes “cojos de un solo ojo“, apcrifos. Da igual el pretexto para chupar de la ubre estatal.
A saber: Kikázaru, el sordo; Mízaru, el ciego e Iwázaru, el mudo; son unas criaturas celestiales probas y justas adoradas en el santuario de Tōshō-gū (exacto, al norte de Tōkyō) en Nikkō, Japón. De ahí, el error de tomar el dogma shintoista de los tres misterios estabilizadores del bien y el mal en cada humano; en calidad y basamento del síndrome de los tresmonosabios, como ejemplo de indolencia en funcionarios, políticos o empresarios incompetentes; sólo aptos para enriquecerse, al parecer, sin meter la mano.
Y eso el grave para los instrumentos ciudadanos, los cuales quedan sin asideros lógicos (convencionales) para colgar las leyes que les faciliten la oportunidad de actuar y corregir el entuerto.  Porque no se trata de sobornos o malversaciones del mercado corriente. Sino, de un todo frío y cruel; chapuceramente elaborado, pero al parecer dentro y bajo la ley; en el cual los  ciudadanos, se encuentran atrapados, atados de pie y manos.
Ni siquiera los hospitales públicos han escapado de este desorden. descomunal. Espanta, que igual pueda suceder con otras entidades varias de los estamentos legislativos, judiciales, universitarios, comunitarios o el propio sistema escolar. Este último, por ejemplo, azotado además por la malversación y corrupción en otros tiempos, por una mafia (“Pat” Tornillo y comparsa) enraizada y tolerada por el stablishement escolar de entonces y el gobierno local de turno.
La salud del condado y ciudades, dañadas como bajas colaterales de esta corrupción generalizada, está en peligro mortal. Saber, que esta imagen lamentable ofrecida por el fuero político se encuentra deteriorada hasta extremos inimaginables. De igual modo la muestra condal de los tales 12 personajes surrealistas (que ya han trascendido exitosamente a un retablo mítico), debe ser echada abajo.
Seria reconfortante para la ciudadanía, si estos funcionarios que dicen orar y bendecir a los gobernados con la devoción candorosa de sus desvelos tiernos –quizás hoy tránsfugas involuntarios del drama real del pueblo hacia el teatro del absurdo (ver “La soprano calva” de Ionescu)– dejaran de culpar a los “Tres Monos Sabios” de Tōshō-gū, y en un último estertor, renunciaran en pleno. Al menos, para dar una muestra tardía de un civismo improbable; admitiendo sus fracasos rotundos como lo que nunca fueron, servidores públicos.
© Lionel Lejardi. Noviembre, 2010
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ehC, el genoma sinistrorso y con una voz


Se cumplen 51 años de dictadura comunista en Cuba
Caron pregunto por el “Che”
No todos los veranos las golondrinas prestan sus encantos a beatitufrd
 
 
 
ehC, el genoma sinistrorso

¿…de la Serna, Scheinermann o Sheinerman?
Tampoco es de nuestro dominio (ni de nadie en particular), la indubitable propensión de ciertos tipos de personajes  históricos, conocidos o no, a ser —por razones diversas— moteados en ocasiones de manera profusa, a veces exhuberante, con voces de elogio, admiración, maldición, denuncia, letales, condena u otras. Ver que en el caso de esta figura histórica que nos ocupa teaginar por estas fechas, le adornaron con alias, sobre nombres, nombretes, etc. o  akas (en USA), este ultimo, si se les considera por lo general involucrados en actividades delictivas. La  índole puede ser variada, mas si en alguna medida, fueron líderes políticos y/o militares.
Por que en el caso del gran conjurado, Dr. Ernesto Guevara (temporalmente dejemos a un lado el apellido), también ademas del mote “Che(1), este fue conocido en cada circunstancia por los akas de  Chang-cho, Ramón o Teté. Nadie se atrevería a decir con exactitud cuál o cuáles de estos sayos les vendrían bien a nuestro personaje, de acuerdo al momento o circunstancias a través de las cuales transcurrió su existencia de manera peligrosa o en su peor etapa, cruenta.
Lo cierto es que, la bien informada revista argentina “La Voz y la Opinión” —voz de la comunidad judía bonaerense— nos trajo una revelación sorpresiva (2), desconocida comochisme para el gran público de la derecha inmortal, pero demoledora para el público mísero de la izquierda mortal; y por supuesto negada o peor, ignorada olímpicamente y a regañadientes por estos últimos.
El artefacto informativo versaba sobre un holismo aristotélico de carácter dualista, en medio del caos amnióticos in vitro de una izquierda idiotizada que a nivel mundial, siempre ha estado confusa. Ello, repuntó con posterioridad en lo que seria conocido —no como una aberración científica extrauterina—, sino a lo que percibimos como denominable, con el título de “el genoma sinistrorso, ehC“.
No es un juego de palabras, ni siquiera un acrónimo. Puesto que el tema, por su singularidad en el ámbito de su origen, abordaba un tema impropio de difundir en podios o palestras públicas sino, sólo apto para ser recirculado en la intimidad familiar.
Pero ni eso, porque la generatríz humana se lo engulló tal como hace un agujero negro, aunque rodeado de amorosos torbellinos maternales. El ente devino, por su naturaleza encrespada, en genuino secreto de alcoba sin pecado concebido –no adúltero, aberrante ni vergonzoso en forma alguna– pero sí como a grand succès deliciosamente peregrino, teniendo en cuenta el patetismo del nervio óptico oblicuo, inspirado por el personaje.
Desde las alturas oligárquicas de la “Manila” (La Habana) subversiva, también lugar desde donde se sopapea impunemente al pueblo cubano, era imposible destapar al olisqueo público lo cognoscible sólo por las esferas altas del régimen de los comandantes imperecederos.
El denominado “rumor” versaba sobre una apacible dama de nombre Celia de la Serna (confundida a veces, con otra “Celia de la Serna de la Llosa”, en opinión de algunos entendidos), la cual continuaba enlistada de manera errónea como una baja colateral más; en la “pelea cubana contra los demonios”; quizás propia para ser escondida debajo de la alfombra familiar, a manera de evocación dentro del terrible drama isleño. Valga que por su apacibilidad y dulzura, clásicas en una madre, le hicieron ocultar el intríngulis ancestral de su tragedia interior repleta de gritos alucinantes.

Esta esta mujer atormentada por el fracaso de su matrimonio, ya en el meridiano exacto que precedió a su encuentro inminente con Morta; se había tornado en madre confesa de un secreto de virtud prístina, claro según fueran el tiempo y lugares siderales, de la justa cólera popular de madres clamantes por los otros hijos inermes, atropellados “revolucionariamente” por el vástago de esta madre.
Con buen juicio, quizás sin proponérselo, esta dama optó por emplear palabras simples que coadyuvarán a clarificar turbulencias que circunvalaban a su hijo, el primogénito. Con ello, la sarta de placideces sustentadoras del mito que envolvería al niño en su adultez; revertiría en picajosa hipoteca de sensibilidad un tanto impresionista. Una indudable relevancia a sotto voce dentro del seno familiar, casto.
Cierto que nuestro personaje no emergió de la nada, en justicia, sino de una realidad embarazosa, por él ignorada. Es la beatificación de la fábula horrenda que a manera de pedigree enaltecedor, continúa enarbolando la tozuda izquierda totalitaria y fascistoide, ptiálica y secular, a pesar de sus fracasos a todo lo largo del siglo XX y los tropezones en el XXI.
Valga que la bancarrota zurda, como la revelación tardía de Celia, no encajan en el diseño humanitario desplegado por nuestra civilización dextrorsa, siempre hacia la derecha. Y esta última es adecuada, porque además de ser ética y de altos principios, es de profunda misericordia y humanista. Vale que un halo de penumbras envolvió a casi todo aquel ser singular, ante y después “de” (no “del Che” sacrílego), con trampas, medias verdades y falacias.
Los iracundos no tomistas, sostienen que el alumbramiento sano de la Sra. Celia, debió ser encajado después y de todas formas, en el decameron de las historias malditas. Nada de eso, ya que el futuro líder de las motocicletas anarquistas; no tendría relación con vaginas y sí, por sus prácticas exterminadoras, con las viejas artes del Dr. Guillotin, en ocasiones, del Dr. Malthus.
A ella, la madre, le era sintomática la carencia de argumentos para no develar a los suyos, sin tapujos, la verdad de su descendencia y calidad del ideario democrático de sus ancestros originales. Celia, no podía sustraerse de su plano temporal a otro extraño y odioso, para abjurar sobre esa confesión sin culpas.
Deo ignoto
El intríngulis brotó espontáneo aunque bajo aires mortecinos, a raíz de la revelación que la Sra. Celia hizo a su hijo dilecto, el primogénito, pero ya cabalgando éste sus desastres inevitables y orlando glorias cruentas y famas trágicas. Pero tal desdoblamiento de su interior, trataba un asunto que trasladado a la Europa nazi de 1938 hubiera adquirido una relevancia letal, proclive al desastre y destrucción absoluta de toda la familia a manos de los sicarios nazi-fascistas o sus primo hermanos comunistas.
Pero ya el espectro nazi, para entonces, había dejado sus parrandas letales. Un modus operandi similar, en cámara lenta aunque terriblemente aniquilador, fue el montado en la Cuba totalitaria pos republicana; gracias a la perseverancia del Dr. Fidel Castro Rúz y su banda de sociópatas alienados, entre los que pastaria famas nuestro futuro anti héroe.
En el otoño de 1964, esta madre cargaba con 56 años de edad. Había nacido rioplatense en 1908 y ella soñaba con que la revelación suavizaría el impacto, a pesar de su connotación social. Así le explicó ella con las más tiernas palabras encontradas por una madre ya atormentada por el malhacer de su hijo, sobre los otros hijos de aquellas tierras que no eran las suyas, lo que ni siquiera era conocido por su esposo.
Le confesó a su hijo Ernesto, entonces comandante guerrillero y alto funcionario (quien también ya comenzaba a hacer sombra y a estorbar) en Cuba, que sus verdaderas raíces no eran sudamericanas, latinas, hispanas o irlandesas; sino ligadas a dos abuelos maternos, por la traza ancestral judíos lituanos, que arribaron a la Argentina a finales del siglo XIX.
En ese país, como sucede con tantos emigrados, ellos suavizaron el apellido de “Scheinermann” por el de “Sheinerman“. No extrañó que mas tarde sucediera una segunda transformación del mismo apellido hasta un “de la Serna” advierten, quizás, mentes preclaras. La noria mortal, premonitoria, tomó la vida de Celia un año más tarde, en mayo de 1965. No están claros los nombres de pila de los padres de esta Celia, supuestos inicialmente de apellidos “Sheinerman“.
Saga ancestral
Al parecer, la versión indica que nuestra Celia nació en el seno de una familia rica de inmigrantes judíos, bonaerense, la cual había huido hacia la Argentina, temerosa de ser victimizada en la Rusia zarista. El nombre le viene de una tía hermana de la madre, asesinada en los pogromos anti semitas que estallaron en Rusia a finales del siglo XIX e inicios de XX, un subproducto antijudío elaborado en ocasión del intento de asesinato del Zar Alexander III, en marzo de 1887, donde estuvo involucrado, juzgado y ahorcado entre otros, el terrorista  Alexander Ulyánov, hermano de Lenin.
Del mismo modo, Celia se pudo cambiar el apellido por el “de la Serna”, considerando sectores antisemitas argentinos influenciados por emigrados italianos vinculados a las maffias locales, musulmanes (3) o los estratos del fascismo incipiente, desarrollado más tarde por Benito Mussolini (Amilcare Andrea ), en la Italia de pos guerra (IGM).
Los judíos, recelaban ser objeto de ataques de las turbas, por el efecto dominó generado por los pogromos antisemitas desatados en Rusia; con salvajismo atroz; tras el asesinato del Zar Alexander Romanov en 1881, con la ascensión al trono de Alexander III el cual sufrió un atentado fallido en 1887 y falleció de nefritis en 1894. Le sucedió Nicolás II, último zar de Rusia, asesinado a su vez por los bolcheviques dirigidos directamente en una venganza selectiva inspirada por Lenin en 1918, junto con toda su familia.

Sucede que este Alexander Ulyanov era un terrorista y asesino profesional de plantilla y no por casualidad: hermano mayor del conspicuo Vladimir (“Volodya“) Ilyich Ulyanov (aka, “Lenin“), jinete apocalíptico, arquetipo del sistema comunista y constructor del totalitarimo terrorista implantado en Rusia y su catástrofe posterior, hasta 1981 con el derrumbe de la perversidad comunista.

A los 18 años, Celia abandonó la casa paterna en Buenos Aires y se unió al también argentino y rico hombre de negocios, Ernesto Rafael Guevara Lynch. El primer hijo de la pareja fue bautizado Ernesto Guevara Lynch de la Serna. Su origen judío, ella lo mantuvo en secreto durante toda su vida, aspecto que también vedado a su esposo Guevara Lynch.
Resulta de manera sorprendente, que en la Argentina tampoco se inscribe el nombre de la madre en el acta de nacimiento, salvo por pedido expreso de la misma. Ello se puede constatar en la copia fotostática del acta del primogénito recién nacido, donde aparece el nombre de “Ernesto Guevara“, así, de pela’o. A este, le siguieron otros hermanos; Celia, Roberto, Ana María y Juán Martín.
Otro de los hechos oscuros ocurrido en la saga ancestral del líder, es el relacionado con la fecha real del nacimiento del “primogénito Ernesto”. Unos la sitúan el 14 de junio de 1928, según el acta de nacimiento. Un tremendo error en el cual cayó el gobierno cubano por la tozudez del absolutismo omnisciente que profesa, al tratar de parangonar en su beneficio, la actividad terrorista del Guevara adulto, con la del prócer independentista cubano, Gral. Antonio (de la Caridad) Maceo Grajales.
Los castristas, como buenos ateos y anticristos; ocultan lo “de la Caridad” en el verdadero nombre de Maceo, porque un líder tan bravo no puedes ser “religioso, ni de origen”, e inventaron una quincena de agitación y propaganda política a la cual denominan “Jornada Maceo-Che“, haciéndoles creer a los cubanos ingenuos; que el carácter “duro e indoblegable” de ambas figuras coinciden, por estar vinculados por fechas de nacimientos idénticas en ideales.
Sin embargo a Maceo, nadie hubiera osado hablarle de implantar en Cuba un totalitarismo despótico y sin libertades —apoyado incondicionalmente por el guerrillero Guevara— como es el régimen actual en manos de los hermanos Castro y el resto de sus seguidores, una distopía contraria a los ideales de libertad e independencia por los que luchó y cayó en combate, Antonio Maceo.
Para Israel, me voy
Los padres de Guevara se casaron cuando Celia de la Serna corría con el tercer mes de embarazo del líder futuro. Luego, la ida a la ciudad de Rosario se infiere como un intento de ocultar el embarazo temprano de Celia, lo que para la clase adinerada y abolengos linajudos de entonces, significaba un énorme scandale. Al nacer el niño, al día siguiente lo inscribieron a la carrera en la ciudad de Rosario bajo un certificado de nacimiento falso –nada extraño–, elaborado por un médico amigo de la familia.
En realidad el alumbramiento ocurrió el 14 de mayo de 1928; un mes antes; y no el 14 de junio del mismo año. De esta forma el niño aparecería ante la familia y la sociedad, en una versión más aceptable de “sietemesino“, lo cual era eminentemente falso aunque perfectamente creíble.
Los padres de Celia la habían alertado sobre la existencia de un hermano mayor que ella, Shmuel Scheinermann de la ciudad de Brest-Litovsk, Bielorrusia (actual Brest) quien se casó con Dvora (“Vera“) de Mogitev, ya radicados en Kfar Malal (Sharon).
Este era parte del antiguo “Protectorado de Palestina” (la vieja Palestina romana, no árabe) bajo la tutela de Gran Bretaña, por mandato de la Liga de las Naciones; la cual fue organizada inmediato que terminó la I Guerra Mundial, pero que hoy forma parte integral del territorio del Israel actual.
A este matrimonio le nació en 1926 una hija, Judith y dos años más tarde un varón Ariel, el 26 de febrero de 1928. Estos hicieron una vida comunal de estilo social, religioso y moral al más puro clasicismo judío y los cuales, permanecieron en Israel todo el tiempo.
Ya enterado de este pasaje familiar inédito, la curiosidad (¿o, conveniencia, pensando en su futuro incierto, junto a los Castro?) hizo que el tal Ernesto Guevara de la Serna, hurgara acerca de sus ancestros en Israel. Febrero 19 de 1965 marcó su arribo a Egipto, entonces República Árabe Unida (Egipto y Siria) como funcionario del régimen cubano en otro de sus periplos itinerantes, en búsqueda de apoyo político y comercial, incluyendo el financiero y militar.
Este comandante, se le conocía también entre los cubanos, con el sobrenombre de “el comandante viajero”. Luego, decursando el día 24 de febrero, tal si se tratara de un acto de magia, Guevara se esfumó de la tierra de las Pirámides y Luxor, reapareciendo tranquilamente en marzo 1º, unos días más tarde. Al parecer, ni los servicios de seguridad de sus funcionarios anfitriones, ni los de la embajada cubana, servicios de inteligencia egipcios o el sereno que apagaba las velas en el templo de Luxor, se enteraron del fenómeno paranormal.
Ahí fue que entramos con la CIA
En 2007 la Central Intelligence Agency (CIA), a todas luces, develó el misterio. Ello sucedió al permitir la apertura de ciertos archivos clasificados, en los cuales se indican que en febrero 25 de 1965 nuestro personaje voló a Chipre, Aeropuerto Internacional de “Lárnaca” en el sudeste y de ahí por la Cyprus Airways hasta el Aeropuerto Internacional “Ben Gurion” en Lod, entrando por la Terminal No 3 Internacional, de donde se dirigió por la Autopista No. 1 hasta Tel-Aviv, a unos 15 km al sudeste del aeropuerto.
Con esta ronda de incógnito, Guevara intentar borrar el rastro no autorizado por Castro, de su viaje de ida y vuelta entre Egipto e Israel. Ansiaba buscar la familia de su tío, también suya. Allí supo de un primo de su misma edad, el cual tampoco mantuvo; curiosamente en el devenir histórico; el apellido familiar y el cual había nacido en febrero 26, 1928.
Ya en Tel-Aviv, el itinerante real, el ya Comandante de la Revolución, Ernesto Guevara de la Serna, se entrevistó con quien era Comandante de la División de Entrenamiento de Combate Personal del Ejército Israelí en las Fuerzas de Defensa Israelies (IDF). Este alto oficial de los cuerpos especiales del Ejército, evidente, descendía del tronco común de la familia Sheinerman.
Se trataba nada menos que del primo hermano del líder comunista argentino, quien para entonces era tambien el afamado Mayor Gral. (Aluf) Ariel (“Arik“) Sharon, después Primer Ministro. Lo de “Sharon” es una hebreización de su original “Scheinermann”, ajustado después a “Sheinerman”. De todo ello se desprende que el segundo apellido de este Guevara (supuesto igual al original de la madre, Celia), es “Sheinerman“, no “de la Serna“.
Una consecuencia del intríngulis es que el verdadero nombre completo del líder guerrillero es en realidad, Ernesto Guevara Sheinerman, al menos. Otras versiones no confirmadas le sitúan linajes vascos maternos y escoceses paternos. Al parecer, es mejor no tocar esa otra tecla.
No sorprende que del encuentro, Guevara no extrajera enseñanza alguna de humildad y renunciación a su prepotencia crónica; las cuales quizás le hubieran apaciguado su avidez de protagonismo mundial y quizás también salvado la vida.
Tampoco impidió que el “genoma Che” karmático y del malevo por excelencia del lunfardo rioplatense; continuara torceduras sinistrorsas; a pesar de que el terror sufrido por sus familiares bajo los nazis, nada tenía que envidiarle al que él mismo y por su mano, promovió y desplegó en Cuba.
En un  9 de octubre de 1967 tragico, dizque olvidado, traicionado y abandonado a su suerte por quienes les auspiciaron y auparon el desquició boliviano; fue cazado como una fiera irredimible a manos de una élite de rangers bolivianos, entrenados por hábiles instructores cubanos demócratas. Era casi imposible que no fuera ejecutado in situ, en su calidad de mercenario al servicio de una potencia extranjera, en la pequeña escuela del poblado de “La Higuera” de Ñancahuazú, Bolivia.
La grácil troqueladora de los comunistas habaneros, dispuso entonces la activación de la “fase B” (prevista si “Che” Guevara y sus hombres eran eliminados, de cualquier forma y medios) y puso en marcha el programa para remodelar la mitomanía futura del líder vivo; por otra de espesor mayor “La del líder inmortal caído en combate”.
A estos fines propagandísticos elusivos de la realidad, se rediseñó y montó una imagen monumental, creíble para los zonzos de la izquierda mundial, con características aleatorias de una genuina bestia fabulosa; que les vendrían como anillo al dedo a los comandantes del teatro bufo (o del clásico NÇ japones), convoyada de promos y ensalzamientos. Porque los muertos comunistas, un silogismo extravaginal propio de tales aves  disciplinadas ya inertes, disponen de una virtud inestimable: no opinan.
Se trata de la figura estereotipada del “genoma Che“. Dicha semblanza terminó de manera lastimosa, cruel, en logotipos de “T-shirt“, pañuelos, gorras, ropa interior; condones, consoladores lubricados (de “señoras y caballeros”) y otros juguetes sexuales, cursis.
Desde su deceso oscurecido por la traición, esta mercancía chic (à la dernière, por supuesto) está de venta en tiendas de descuento (quincallas) y boutiques para deleite de los tontos útiles y los inevitables eunucos que husmean trofeos y escarapelas apócrifos, del líder trunco en su salto mortal boliviano.
Sucede que buena parte lacerada de esa Humanidad casi delirante e ícono-adoradora de fetiches, como siempre inmersa en eyaculaciones mentales difusas, no advierte que se tratan de simples baratijas y calderillas colgadas en el insulso pulguero comunista, antro de las peores ridiculeces.
Cierto también que existen otras historias o versiones (4), probablemente las reales. ¿Quién lo sabrá de cierto, en ese submundo de sombras, alegorías macabras y fantasma que soplan incesantes desde barlovento sus furias terroristas?.
© Lionel Lejardi. Octubre, 2008
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press(1)   La solidificación del aka “Che” (no es el dígrafo ch)  se le atribuye a otro de los lideres comunistas de las bandas armadas sierramaestrinas, Camilo Cienfuegos Gorriaran, durante la etapa conspirativa y entrenamiento militar llevada a cabo en México por Fidel Castro y sus seguidores. En Cuba el mote de “che” era aplicado a los latinoamericanos (no indoamericanos) del cono sur, especialmente a los argentinos, del mismo modo que “pancho” se adjudicaba a los mexicanos, “gallego” a todos los españoles, “polaco” a todos los hebreos o europeos comerciantes, etc. Este grupo de conjurados castristas, integrarían posteriormente el contingente expedicionario del yate “Granma“. Esta nave pequeña, con 82 hombres armados y avituallados, fue la que les condujo al desembarco (naufragio) que efectuaron Castro y sus seguidores en las denominadas playas de “Las Coloradas“, Oriente, Cuba; el 2 de diciembre de 1956.
(2)   Ver el número de agosto-septiembre 2007 de la revista argentina “La Voz y la Opinión” (28 Elul-Tishri 5768, del calendario judío).
(3)   No de extrañar, si se atiende al atentado realizado por terroristas mahometanos contra el Centro Cultural Jusio (AMIA) en Buenos Aires. En julio 18, 1994 terroristas del Hezbolá libanés, volaron sin motivo alguno, el edificio del AMIA provocando decenas de civiles muertos. El Mossad estimó (no probado) que el propio Menen estuvo implicado por su conexiones con los sirios. Fue el atentado más mortífero (conocido) contra civiles inocentes, efectuado hasta entonces, después de la II Guerra Mundial.
(4)   Para mas sobre el tema y otros afines, ir al enlace http://www.blogger.com/goog_1675502968Eres bienvenido a mis blogs alternos:
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Los negros cubanos, ¿en rebelión contra los Castro?


           Se cumplen 51 años de dictadura comunista en Cuba
No son especulaciones esotéricas y ni tan siquiera tesis demagógicas virtuales, imposturas asumida por algunos de cerebros tan planos como los adictos al football, sin importar la latitud o longitud de sus escandaleras. El tema siempre es tela de dibujo o corte como especialidad de la casa cortesana de los indo y afros, según convenga al demagogo de turno. Es justificar las deficiencias mentales, morales y éticas con el tema latente del fracaso de la tesis política; vibrando como las Tres Furias repletas de lujurias bajo sábanas del laberinto de Dédalo, resistentes a ser protesta reapagada por la propaganda oficialista. No hay que hurgar profundo ni con largura, en los antecedentes de esta rebelión silente entre filas de los negros cubanos, hoy soliviantados per se contra los Castro, sin que ningún líder los dirija.
La espontaneidad es de tal magnitud y firmeza que tiene espantados a los veraneantes quienes pensaban en que el “asunto negro” en la Cuba castrista era inexistentes. Porque los veían tan insólidos que “con una botella de ron y una buena rumba” se les aplacaba el berrinche hasta que se les pasara la borrachera. Y también a los yimbes (mayimbes) les acosó el despierte, cuando palparon el revirón contra las crías de sus caporegímenes, reos inevitables de la Interpol y de la Corte Internacional de los acuerdos de Roma. Hoy, el cappo mayor de los morlocks se revuelve en nuevas andanzas, como el “gato chino” de la charada, en votos de vivencias renovadas y reflexiona largamente sobre la inmortalidad de los cangrejos moro. Un quid insoluble con el país en ruinas y unas arcas polvorientas.
Porque la rebelión de los negros cubanos no viene de la piel y sí del cerebro, hoy despabilado con el paso por las universidades, y los criados de antes, se les volvieron respondones, no cantera de “represores cultos” tal como los castristas pensaron, al confundir los genizaros de Rhuanda con los oficiales del FBI.
Tal fue temor de los norteamericanos contra los totalitarismos, entonces en ciernes concluida la guerra civil, percibido por Abraham Lincoln cuando sentenció: «« Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo »». Sabemos que es frase recurrida, redundante y trillada; ya aburrida y desblindada para algunos desorillados; tales son los comunistas escépticos –saber que entre ellos no existen otras categorías decentes– que la vituperan de cursi y quimérica, con el único propósito de descalificar a los demócratas que tienen clase, igual a los republicanos.
Porque se trata de eso, de la carencia en los izquierdistas de alcurnia, aristocracia ilustrada y orgullos ciudadanos. Ya la chabacanería mugrienta del rap ideológico indecente de los ombligos y traseros restregosos, se les acaban los surcos. Y esa música zurda de retrete anuncia su final. Algo básico, una realidad indubitable de la que no podemos sustraernos: de que a estos tipos hoscos y desalinados, de tohallas por chalinas en medio de las selvas guevaristas, y para mayor desgracia minusválidos de la cojera bolchevique, la cita les encaja como anillo al dedo.
Los negros, no importan de donde procedan y al igual que otras minorías y las que no lo son –exceptuando los lumpemhund proletariat (canalla proletaria), esas piaras de marxistas mas baratas por docenas; adquiribles en los Marché des puces parisinos o en las kandongas africanas (pulgueros) exclusivos de esa izquierda con pruritos incontenibles; padecen nostalgias de ser considerados como moppets dúctiles y maleables, si nos atenemos a las filosofías de los demagogos que les manipulan, sean estos políticos, pastores endemoniados o simples estafadores del Soho Cast Iron newyorquino.
El manejo de las minorías, incluyendo los retortijones ejercidos por sus líderes, puede ser aceptado por los integrantes de la grey de manera consciente o inconsciente. Esta “aquiescencia voluntaria” ha sido tergiversada por los marxistas como una “anuencia canalla e indispensable” de los protestones irredimibles; con tal de que les permitan arrancar su porción alícuota en el pastel social, religioso, económico o inter racial. Es otro de los ascos con los cuales nos baña la inteligencia marxista senil, que no deja de ser canalla.
En el Asunto Cubano, la rebelión de los negros es de índole política, no racial, ya eso voló como el Globo de Matías Perez. Y se manifiesta contra la opresión del régimen, dado que el abanico insípido de los pasteles castristas nunca estuvo asequible a ellos, sino para la élite verde. La de los Comandantes arguyentes de que los negros nunca los apoyaron durante su trifulca contra el presidente Batista. En esencia, el concepto de “élite” implica en el primer escalón a los consanguíneos de la “Familia del Santo Grial”, después en un segundo escalón –sujetos a escrutinio permanente– yacen los “pega’os” (parientes de segunda, esposos, amantes, “ex” de todo tipo, etc.) y en el anillo exterior, la burocracia de soplatuberías, los militares canchanchanes de alto rango y el resto de los sicarios comprometidos por delitos de sangre (hitmen) con la familia primada, a la cual les están agradecidos el resto de los morones familiares.  Luego, no es culpa de los negros que los rojos les parangonen el hambre física con la espiritual, sin satisfacerles ninguna de las dos.
Los Castro les envolvieron en espejismos saharianos, tal permean crónicas de un tal Cmte. Terry quien ya fue borrado de los anales y retablos de la iconografia del campamento; por ser un “bembón insomne” como los Gallos de la Quirino, al cual el Aparato de Control de los “Bembones Freelancers”, lo desapareció. Este artilugio bípedo y que según dijeron testigos, después arrepintió, les anunció (1959) a un grupo de negros en la ciudad de Cienfuegos, Cuba: “el Comandante les promete una rubia para cada uno“, lo cual habría sido una idiotez extrema por la cual pagó. No por decir mentiras, sino por decir las verdades a destiempo. Las protestas, los comunistas siempre las han rebajado a esta miserable cuestión racial, considerando que para los negros (en ocasiones incluyen a los no sajones) es un hito inigualable, y así degradarlos hasta subniveles de aberraciones enajenantes.
La cuestión ha sido en ganarles la supuesta animadversión de los blancos y así, mantener divididos a ambos grupos, como si tal le importara a estos últimos, tres carajos. Para ello, han ejemplarizado sistemáticamente y de manera sublimal a figuras extranjeras exitosas (especialmente las norteamericanas, una especie de atracción fatal un tanto sospechosa) en disciplinas tales como música, deportes, artes, letras o política.
Claro que las estrellas cubanas estigmatizadas como “desertoras del paraíso castrista”, aunque nadie sabe desertores de cuál ejército, están borradas del manual de imitaciones y pasaron al de las maldiciones. “Conmigo o sin migo” chapurrean repetitivos, los trovadores de la hojalata unicornia o yolandina, atentos a las aperturas de las aletas de las narices de los comandantes omniscientes.
En sociedades mixtas y en las que no, ha existido favoritismo ancestral hacia una parte de sus integrantes, estamos en presencia de las metrópolis europeas autogestadas; como también sucede en Indoamérica, Asia y la África negra de ayer y hoy. Claro, sin relación con el color de la pellejera, siempre en la realidad del hábitat humano mucho antes y ahora después (preguntar en Rhuanda), de la etapa colonialista, lo cual siempre ha sucedido bajo un pensamiento tribal de la gen. Es la jaqueca humana convertida y disfrazada de conflicto social.
Este tema y sus aspectos políticos y sociales impregnados en lo que resta del frágil tejido social cubano, son tabúes, luego nunca son tocados por etnólogos e historiadores atemorizados o cómplices, y de ahí, su absoluta falta de seriedad profesional del cubano. Como estrategia, el tema racial en sociedades de “intocables” dentro de la gen, los teóricos castristas lo reducen a las sociedades blancas adornadas con la civilización judeo-cristiana. Curiosamente, aquellas que los musulmanes aspiran destruir.
En lo contemporáneo –como ejemplo traído por los pelos, no importa si esta parte era una mayoría (EE.UU) o minorías (Sud África)–, los ciudadanos selectos de cualquier color gozaban del libre acceso a todo un abanico de delikatessen, no como el apartheit oficial implantado en Cuba desde 1959 en contra el ciudadano común descolorido no confiable por la nomenclatura.
Sucedió que la minoría relegada de los negros, acudió a sus propios medios de propaganda o ajenos, para propagar sus aspiraciones igualitarias valideras; aunque casi siempre en su trasfondo falto de inteligencia militar; con de la logística terrorista y de propaganda suministrada por los comunistas locales, siempre prestos a la subversión, por orden de los rusos.
Ver el caso de la bóer afrikaan Premio Novel de Literatura, Nadine Gordines, en su restriegue impetuoso con los ñángaras (comunistas) terroristas del “Umkhonto we Sizwe”  (Brazo Armado del Congreso Nacional Africano) liderado por Nelson “Rolihlahla” Mandela.  En Cuba, todo el fenómeno social sorprendió a los castristas, pues transcurre a la inversa sin un “enemigo” exterior blanco.
La rebelión de los negros cubanos (y blancos) abarca todos los sectores que han supervivido como residuos gloriosos de esa sociedad cubana aplastada y estrujada hasta el paroxismo, por la insania de los Castro. La queja ciudadana no es elitista, tales son los casos de exiliados (o medio exiliados, entendibles) que incluyen intelectuales, políticos, artistas, especialistas, profesionales, deportistas, militares, religiosos cristianos, santeros, etc.
Se obvia que ningún “empresario”, porque es una categoría mortal en Cuba para quienes sean catalogados de tales, por definición del INDEX torquemada. Claro, exceptuando a los manatíes, delfines, morsas y focas amaestradas amamantados en el Punto Cero de “Manila”, residencia alterna del Dr. Fidel Castro Rúz y sus alevines.
En lo interno, la presencia de negros nutriendo las filas opositoras aumenta peligrosamente para el régimen, porque lo de “pacífico”  de hogaño tornarse en la ventolera mambí (soldado independentista) de antaño. Por ahora vemos en Cuba los casos más visibles, como los del finado (asesinado) Orlando Zapata Tamayo,  Lic. Guillermo Fariñas Hernández, Ing. Felix Bonne Carcaces, Dr. Oscar Elías Bicet, Jorge Luís  García Pérez (Antunez) y otros valientes, como ayer fue Pedro Luís Boitel; pero es que la cola de “sacacuentas” les viene aumentando a los Castro. En ocasiones, los Castro sacan del baúl algunos que otros de sus trapos tiznados de chapapote, moppets manchúes, para deleite de las galerías roncas.
Es que las soñadas divisiones del “ejército negro secreto” -una entelequia eufemística que en los planos de los Juegos Militares aparece como “reserva estratégica de los Castro“-, ya se les hacen invisibles en lontananza. Pocos mortales han podido disfrutar el hacer iguales trapisondas con el lunfardo rioplatense, para hundir en el sopor zurdo a los cubanos atribulados.
Otro pensador norteamericano, el escritor y poeta Robert Frost, nos regaló una cita muy sabia: «« Una mitad del mundo esta compuesta de gente que tiene algo que decir y no pueden, y la otra de gente que no tiene nada que decir y sigue diciéndolo »».
No, es difícil imaginar que en la primera mitad están los negros y blancos cubanos, demócratas de clase; mientras que en la segunda yacen los Castro y sus candidatos manchúes, arrollando en la conga de “¡Para Vigo…me voy!”, que ya les viene entonando.
© Lionel Lejardi. Julio, 2010
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press

Réquiem por Padilla, el poeta de “Fuera del Juego”


         Se cumplen 51 años de dictadura comunista en Cuba             
Resulta paradógico que en ocasión de las razzias regulares del FBI –cuando sus heraldos cósmicos lanzan tarrayas vindicativas sobre las aguas negras de los liberales–, se capturen ciertos géneros de fósiles intelectuales y docentes (de tonalidad rosa-pálida), que en realidad son fellow travellers endémicos de la bobería izquierdista.
A veces, es abrumador el cúmulo de pecados terrenales que les aplastan la vergüenza nonata. Porque cuando infantes, la vergüenza personal les era yerba tierna de los prados inmaculados de la inocencia, junto a la de otros robotñiky, que se las comieron los chivos. Y el pecar anti cívico, se les convirtio en oración de histerias.
Sucede que en los predios celestiales, los ángeles guardianes no los admiten ni siquiera en calidad de testigos. Buena parte hizo algún tipo de coro intra y extramuros contra el poeta Heberto Padilla (igual cuando escupieron a Reynaldo Arenas) y siguen en el Miami de la burocrasia docente entre codeos y besuqueos con los neoprosaismos de la roman sale.
En tiempos álgidos la piara, indefectiblemente, debe ser puesta a la sombra reflexionadora para sustraerla de ese DUI psico-político. Tal sucedió recientemente con las danzas y contradanzas faroleras de los espías rusos cheos e indoamericanos del sarape y la chancleta, capturados en el jamo democrático. Los que ahora pugnan roñosos por elevar pancartas en ese cachito maldito del Peru senderista, por la cracker norteamericana.
Estos arquetipos de la fauna local de “cuidá’o con lo’caio, abre que voy“, desde ha, auspician la inmensa disculpa justificadora histórica en proceso editorial por los castrista de dentro y de fuera. La estrategia es a los fines de embelesar al pueblo ultra envilecido, para que les perdone el genocidio. Debemos poner atención: porque los preámbulos de la confabulación están en marcha –sus primicias en pruebas de galeras– a lomos del Moratinos Complutense y el Cardenal del Diablo.
Junto a ellos, alborotan los que aterrizaron en los EE.UU habilitados con una estructura filósofo-homínida desprendida de las canteras zurdas. La ruina druida consiste en sólo la mitad del cuerpo y la mente, de giro sinistrorso, pero con el actuar público alineado al torcimiento de los pecados bíblicos.
Son arquetipos en desuso del “Hombre Nuevo Catársico”  que enfrentó Padilla –copycats del lumpemhund geisteigen (canalla intelectual)– que anida Azafránes de Marte y otros orines destructivos, en los podios miamense. Se trata de una especie de componedores de bateas, en realidad batidores perpetuos del cobre pig, ansiosos de  sorprendernos al desviar la atención pública de las causas reales de las arbitrariedades y abusos de la dictadura cubana. Que los quintacolumnistas del PCC le dicen “del proletariado”.
Ver el drama “Heberto Padilla” ejemplarizado como una de las víctimas de la represión castrista, durante la Revolución Cultural Permanente. Todo un vendaval de castigos y humillaciones, de causa sui géneris  por un libro que se les antojó temible a los del INDEX oficialista, “Fuera del Juego“, quienes se apoyaron en su coro full time de monjes intelectuales adoradores del tentetieso
Estos megáfonos locales del oráculo habanero –cuyos sueldos pagamos graciosamente los contribuyentes–, perorean en hemiciclos académicos y medias, sobre un Padilla prefabricado intramuros de pureza intelectual al 99.99999 % y de cómodas impurezas políticas tan sólo al 00.00001 %, adosadas al “dossier intellectuel criminel” de su Id, inmerso en placideces de la nada cotidiana y navegando cuentos de exculpaciones sobre la mítica Barcarola de Hoffmann.
Una variedad cómica de psicomanía filosófica propia de intelectuales rebeldes, que qualifican como candidatos al manicomio no virtual de la “1984” de George Orwell. Esta plasmavisión de la troqueladora habanera, es un manto sagrado de mendacidades sobre la tribu local de intelectuales auto confundidos, a los propósitos de aprovechar las incertidumbres del poeta exiliado. “Por que en Cuba nadie es reprimido por ser disidente político, y Padilla no lo era“, argullen estos sorex del viejo tipo.
Es desdibujar el Heberto Padilla anti totalitario, decir, con el que cambiamos estocadas amistosas en la Europa invernal de 1961; y recordarle a sus pecadores anexos que ciertamente este exégeta del lirismo poético (en ocasiones, injustamente tildado de neoprosaista), sí murió solitario y abandonado en un diván, pero sin salirse nunca de su juego interior.
© Lionel Lejardi. Julio, 2010
lejardil@bellsouth.net
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Cómo asesinar a un Zar y a su familia de ruiseñores


Se cumplen 52 años de dictadura comunista en Cuba
Cómo asesinar a un Zar y a su familia de ruiseñores
Un correo militar desde el Kremlin

(Telegrama Secreto, “apócrifo”(NDE), transliterar al Código Morse)
DE : Vladímir Ilich Uliánov
Presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo
A : Yákov Sverdlov
Asunto: Descubierta conspiración para rescatar Zar y familia por tropas blancas de Kolchak. De inmediato, se ordena al Comité Central Ejecutivo Región Urales en zona de Ekaterimburg: Ejecutar la tarea de acuerdo al protocolo “Tierra Limpia”. Confirmar por vía clasificada.
Lenin.

Prólogo
La noche del 16 al 17 de julio de 1918, calurosa y húmeda, se diferenciaba poco de las transcurridas en años anteriores. Salvo por la cadena horrores que los bolcheviques (1) marxistas-leninistas rusos (en lo adelante “comunistas” o “bolcheviques”), integrantes del Comité Central de la zona de Ekaterimburg; desencadenaron la madrugada del día 17 en los sótanos de la llamada “Casa Ipátieff“, siguiendo órdenes expresas de Vladímir Ilich Uliánov (aka, Lenin); Primer Presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo (comunista).
Dicha casa, durante la época civilizada en Rusia (hasta octubre de 1917) era una residencia situada en una campiña bucólica de apacibilidad deliciosa. La mansión señorial perteneció al el Ingeniero Militar y Químico destacado, Vladimir. N. Ipátieff, miembro de la burguesía local. Tal como sucedió en toda Rusia después de esa fecha, la policía política (CHEKA) (2) confiscó la vivienda a la fuerza, para su uso por el régimen comunista triunfante, liderado por Lenin, tras la mal denominada “Revolución de Octubre” (en realidad, noviembre de 1917). Dadas sus condiciones estructurales se le reasignó otras funciones bien diferentes de las pacíficas originales.
El alto mando de la CHEKA la denomino ,”Casa de Propósitos Especiales“, una denominación que en la jerga comunista se identifica con la de un centro dispuesto especialmente para la represión, tortura y asesinato de los indeseables. Para tales fechorías los jefes máximos y subalternos locales, disponían de cuadrillas de agentes, reclutados entre lo peor de los Nachtasyl (bajos fondos) del lumpenproletariat (canalla proletaria), dos iluminaciones que nos legaron Marx y Engels.
En Ekaterinburg, no podía faltar un grupo tan selecto, y todos –condición indispensable– miembros fanáticos del Partido Comunista Ruso, chekistas de mente y corazón. El jefe responsable de la unidad local, Yákov Mikhaylovich Yurovsky, un siberiano de origen judío, era quien comandaba el escuadrón de sicarios destinados a exterminar por todos los medios disponibles, a los opositores del Poder Rojo; a saber, los denominados contrarrevolucionarios, disidentes, intelectuales, opositores, republicanos, religiosos, demócratas, idealistas, etc.; fueran o no opositores o críticos no violentos, porque se les consideraba con el apelativo común de “enemigos de los soviets y el pueblo” .
En esencia, el nombre estaba muy a tono con la feria macabra a desatar allí, en día tan aciag0, por una banda de agentes CHEKA comunistas. Es que, durante el transcurso de esa noche; Nicolás II, Emperador y Autócrata de Todas las Rusias (Nikolai Aleksandrovich Romanov); el último Zar, su familia y acompañantes, fueron ejecutados de manera inmisericorde y a mansalva, por una banda de agentes chekistas. Los cuerpos de los asesinados fueron medio incinerados y sus restos ocultados en una mina abandonada. Todo ello se mantuvo en secreto durante decenas de años por órdenes iniciales del propio Lenin. El motivo principal del mandato, era a los fines de que el lugar de la ejecución ni las tumbas; no se convirtieran en centro de peregrinación religiosa por parte del pueblo
Un antecedente democrático breve, decir, purgar la historia
El arribo a este día, estuvo antecedido de una serie de acontecimientos políticos, militares y sociales, que revolvieron Rusia en los finales de la Primera Guerra Mundial (IGM). Este inmenso país y su Régimen Imperial, en manos de un autócrata Nicolás II de Rusia, un gobernante pasivo y desconocedor de las artes mínimas de como gobernar un país inconmensurable, había sucumbido ante un reducido grupo de opositores anti monárquicos, de todas las tendencias políticas activas en el panorama de Rusia. Por siglos este país, multiétnico y de culturas diversas e idiomas diferentes, había sido gobernado con mano dura por todos los zares y zarinas anteriores.
En el oeste de Rusia, era evidente la tensión que electrizaba el ámbito en San Peterburgo, especialmente en el Palacio de Invierno. Ello, debido a los desastres en el frente oeste-sur, teatro de operaciones de la guerra entre Rusia junto a las potencias de la “Triple Entente” (Los Aliados) por una parte, contra “La Doble Alianza” (Las potencias Centrales) integrada por el Imperio Austro-Húngaro, el Otomano, el Prusiano y Bulgaria por el otro.
Todas estas naciones, fueron las esencias que aromatizaron la Primera Guerra Mundial (IGM), entonces dicha como “La Gran Guerra”, transcurrida entre 1914 y 1918, y la cual fue detonada por el drama anti romántico de Sarajevo, donde fueron asesinados por extremistas armados por el fascismo temprano, del archiduque Francisco Fernando de Austria y su esposa, Sofía Chotek, el 28 de junio de 1914.
La acción la ejecutó el grupo servio “La Joven Bosnia” ligado a otro también terrorista, “La Mano Negra” (su lema, Union o Muerte) de nacionalistas rabiosos promovidos por intereses servios, que pugnaba por integrar Servia y Bosnia. Los austro húngaros atacaron Servia y se inició el conflicto. Dado que el imperio ruso se enarboló como protector de los eslavos, entró en guerra contra los austro húngaros.
Desde febrero del año 1917, Rusia había experimentado transformaciones inauditas que la llevaron de un extremo a otro del espectro socio político de la época. Uno de los factores acumulados, era el descontento popular arrastrado desde la bochornosa derrota rusa en la guerra contra Japón (1904-1905), unido a la represión cruenta de una manifestación aparentemente pacífica (en realidad una provocación) organizada por el Pope Georgy A. Gapón; el domingo 22 de enero de 1905 (el Domingo Sangriento), frente a las puertas del Palacio de Invierno, en San Peterburgo.
Gapón era un sacerdote ortodoxo revolucionario, de tendencias extremistas y comunistas, que organizó la que denominó Asamblea de Obreros Industriales Rusos de San Petersburgo; se dice; auspiciada por el Departamento de Policía y la Policía Secreta de San Petersburgo, la Okhrana. Los manifestantes, planearon entregar al Zar Nicolás II una carta solicitando reivindicaciones laborales, sociales y políticas. Pero el Zar ese día , estaba fuera de San Peterburgo. En ese invierno, el Gran Duque Vladimir ordenó a la Guardia Imperial disparar contra la manifestación amenazante.
Este incidente, hizo que al Zar sus enemigos le apodaran Nicolás “el Sangriento“, lo que tuvo un significado fatal para él y su familia, cuando Kerensky solicitó que un país amigo le diera asilo. Luego, estos hechos y sus actores, podían indicar una provocación armada por los comunistas con ayuda de Gapón (supuesto religioso y no, ateista adorador del marxismo), para deteriorar la imagen del Zar. Lo curioso es que el sacerdote, más tarde y después de su peregrinar europeo en calidad de exiliado político, apareció misteriosamente ahorcado en una cabaña en Finlandia, acusado de “provocador” por el Partido Social-Revolucionario, en esencia, no tan radical como el de los comunistas.
Una de las variantes iniciales de las fuerzas políticas democráticas existente tras la derrota Rusa frente al Japón, era convertir la autocracia zarista en una monarquía constitucional, al estilo inglés. Ello transcurrió con el paso vertiginoso del gobierno autocrático zarista, hacia otro moderno, al estilo de los social-demócratas. La Duma (Asamblea Consultiva o Parlamento) creada en 1905 por el propio zar ruso Nicolás II , tras el “Domingo Sangriento”, el cual se rumoró que a instancias de la Zarina, pretendía aplacar los ánimos, prometiendo concesiones y aperturas, que nunca se materializaron plenamente.
Más adelante, después de una década de inquietudes; en 1914 estalló la IGM que se desarrolló entre el 28 de junio de 1914 y el 11 de noviembre de 1918. Al inicios del tercer año de la guerra, Rusia y el zarismo estaban extenuados por el conflicto. El pueblo y los trabajadores se encontraban bajo un estado revolucionario, consecuente con iguales eventos en otros países colindantes.
Estas facciones en Rusia estaban incitadas por la facción bolchevique, que ya controlaba los soviets (consejos de trabajadores) fabriles. Los primeros de estos soviets (databan desde los albores de la revolución de 1905) los cuales constituyeron los elementos de la posteriormente denominada “República Socialista Federativa Soviética de Rusia”. Claro, que después que los comunistas liderados por Lenin, tomaron el poder utilizando la violencia proclamada en los cánones marxista.
El 18 de febrero de 1917 estalló la revolución guiada por la fuerzas democráticas (Revolución de Febrero de 1917) sin los bolcheviques ni la facción extremista de los comunista; como un pacto entre liberales y socialistas burgueses. La Duma y el resto del gobierno zarista fueron desarticulados bajo un Ejecutivo representativo de la Asamblea Constituyente la cual eligió a un aristócrata, el príncipe Georgy Yevguénievich Lvov, como Primer Ministro del nobel Gobierno Provisional democrático.
El Gobierno Provisional fracasó en conseguir encausar el maremágnum imperante en toda la nación rusa, principalmente por la agitación y sabotajes provocados por los comunistas; y fue cuando el 17 de julio de 1917 la Social-Democracia dio paso a su líder más prominente, el político revolucionario y abogado Aleksanr Fiodorovich Kérenski, quien fue designado Primer Ministro del Gobierno Provisional, con vistas a las elecciones generales.
Este líder, muy activo en la preparación de la Revolución de Febrero; pudo con pleno éxito neutralizar el coup d’etat intentado por el general Lavr G. Kornilov contra su gobierno, a la sazón Jefe del Ejército del Gobierno Provisional. Kornilov, un militar recio y a igual que la clase media; apuntaba a detener el deterioro social propiciado por los comunistas, instaurar una dictadura, eliminar a Lenin y los comunistas (incluyendo los soviets) y devolverle a Rusia su antiguo esplendor, pero sin la monarquía.
Sucedió que en el plan de una de las facciones subversivas, los comunistas de Lenin; enmascarados dentro de los bolcheviques (denominados “los miembros de la mayoría”, tal los mencheviques eran “los miembros de la minoría”) ahora reaparecidos en el Soviet de Petrogrado (3), la democracia les resultaba un estorbo repulsivo y anatemático que les obstruía sus planes de implantar lo que el y su grupo denominaban “dictadura del proleteriado”. Una distopía de características macabras y sociopáticas.
Los comunistas reforzaron su labor de subversión en la capital rusa (Moscú) iniciando su plan con la huelga de la “Factoría Putilov”, arrancada desde febrero a instancias del soviet local, el cual los comunistas manejaban a su voluntad. Éstos, representativos de la facción leninista, ya habían desarrollado su tesis del “marxismo-leninismo” y planeado eliminar (liquidar) a los soviet de obreros de San Peterburgo, Omsk , Moscú y otras ciudades, que no les secundaran adhiriéndose a la huelga.
A su regreso del frente en marzo de 1917, el Zar fue arrestado junto con su familia y encerrado (para su protección) en el Palacio de Alexander en Tsárkoye Seló, San Peterburgo. El Zar, aceptando la existencia de la Revolución de Febrero y abrumado por su fracaso en gobernar a tan inmenso país atenazado por la guerra, abdicó el 20 de marzo, 1917 en favor del zarevich Alexei, permutado después con el Príncipe Miguel (el cual no aceptó), de donde la monarquía quedó acéfala.
Ya estando Kerensky al mando de la nave rusa, pudo acercarse al zar para lograr un asilo de la familia imperial en Alemania, Inglaterra o Francia. Pero fracasó porque esas potencias no querían agravar la situación europea, admitiendo un huésped tan embarazoso. Con ello, el destino de los Románov quedó sellado. En esencia, repudiando al Zar por los hechos que le imputaban quizás injustamente, por el “Domingo Sangriento”.
En agosto de 1917 Kerensky, tremolando todavía el “asunto Kornilov”; previendo que los comunistas lo asesinaran a él y al propio Zar; alertó al soberano sobre lo peligroso de la situación y lo envió junto con su familia, sirvientes y una guardia fuerte; a la Mansión del Gobernador en Tobolsk, Siberia. allí lo rodeó de un confort aceptable.

Antes de partir, Kerensky le insistió al Zar:Los soviets desean mi cabeza, después en venganza, Lenin demandará la de usted y su familia“.

El gobierno de Kerensky, arrinconado por el desorden de los radicales, fue derrocado por la denominada “Revolución de Octubre” iniciada el 23 de octubre de 1917 (calendario juliano), correspondiente al 8 de noviembre del actual gregoriano. Kerensky trató en vano de traer tropas leales a Petrogrado. La facción armada de los bolcheviques (comunistas) del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia liderada por Lenin y Trotsky, se alzó con el poder.
En los combates de Petrogrado, las fuerzas beligerantes estaban constituidas en la parte de los comunistas por 40,000 marinos y soldados de la Guardia Roja y en la parte democrática, la defensa del Palacio de Invierno, un objetivo simbólico, por unos 1000 soldados voluntarios, cadetes, cosacos y 1000 efectivos, del Batallón de Mujeres.

Entre los comunistas hubieron algunas bajas, en unas escaramuzas ridículas, mientras que en lado democrático todos perecieron, parte los combates y la mayoría masacrados después de rendirse. Tal fue la tarjeta de presentación al pueblo ruso de Lenin, Trotsky, Stalin y Dibenko, los comandantes de los destacamentos atacantes.

Así, como fue siempre de manera violenta, se implantó la denominada “Dictadura del Proletariado” (4). El resto de las fuerzas democráticas fueron aplastadas sucesivamente por la cruenta dictadura, de manera inmisericorde. Ningún partido, tendencia, opinión, filosofía, fuerza cívica o social, u oposición; sobrevivió la represión comunista.
Entonces, se inició a la Guerra Civil (1918-1922) hasta su conclusión, por la victoria del Ejército Rojo, hasta que en 1922 se creó la Unión Soviética.
El desconcierto de los líderes del gobierno de Kerensky y el de toda la capa aristocrática y de la alta burguesía sustentadora de la monarquía imperial; ahora dispuesta a reformas; se desmoronó en cuestión de horas, ante unos estimados erróneamente como “simples motines callejeros”, comandados por un agitador de tendencia subversivas (intelectual, de inteligencia extrema), Troskty.
Este personaje, transformó todo el ideario arrastrado por el líder principal de la tesis comunista (Lenin), hasta convertirla en una estrategia de combate. Lenin lo transformó en su Némesis, del mismo modo que se le presentó, con sus profundas diferencias con Stalin.
En marzo de 1918 las facilidades les fueron retiradas a la familia imperial, ahora bajo un régimen alimentario militar; y su séquito original entre médicos y sirvientes, les fue reducido a unos 12 personas. El deterioro de las condiciones de vida de la familia zarista derivó en atropellos lindando la humillación.
El 30 de abril, la familia, los sirvientes y el médico personal, fueron trasladados por los comunistas desde Tobolsk hasta la ya mencionada Casa Ipátieff cercana a Ekaterimburgo, su última residencia. Esta decisión fue tomada directamente por Lenin, e implementada perruna,por Yakov Mikhaylovich Sverdlov a los fines de crear las condiciones para deshacerse de los Románov en un lugar apartado, y a cuyos fines urdirían un pretexto creíble para el pueblo, sumido entonces en aquel mar de confusiones. Pero esperanzado aún en un arreglo político y el retorno a la tranquilidad.
Un correo militar hacia el Kremlin, confirma el protocolo “Tierra Limpia”
Cerca de la medianoche del 18 de julio, 1918; un correo militar a bordo de un sidecar, traspasó raudo un portón lateral del Kremlin. El mensajero fue conducido directamente a un saloncillo de reuniones repleto de humo de cigarrillos, entre víveres y licores finos, adjunto al lujoso despacho ocupado a la sazón por Lenin (el hombre del Lena).
Allí, el líder de los conspiradores deliberaba acerca de cuando y como eliminar a sus competidores y de alguna forma, hacer que los líderes de barricadas —ahora al mando de los organismos e industrias claves del estado burgues— ejercieran las funciones de los antiguos dueños y dirigentes de la estructura social y estatal de Rusia, como era de esperar de manera desastrosa, para lo cual eran unos ineptos perfectos.
El caos y la hambruna se comenzaba a cernir sobre el antiguo imperio de los zares. Los interlocutores de Lenin, en coro, lo integraban sus colaboradores cercanos y funcionarios de menor rango. Entre los principales se encontraban, Lev Davidovich Bronstein, (aka, “Trotsky”) un teórico y táctico fuera de serie por su inteligencia y astucia; Joseph Vissarionovich Dzhugashvili (aka, “Stalin“, el “Hombre de Acero”) un matarife de marca mayor, cruel e inexorable y, por ultimo, un curioso ejemplar de origen polaco, de facciones agudas, el patético Féliks Edmundovich Dzerzhinsky (aka, “Kruk“, el Cuervo) el temido jefe de la CHEKA.
Cuando el correo entró al salón, se cuadró en medio del salón y saludó militarmente a los presentes –aunque ninguno de aquellos presonajes tétricos era militar por rango ni escuela– y puso el sobre lacrado directamente en las manos de Lenin. Esa era la orden que acompañó al correo durante todo el trayecto, entregar el correo en manos del líder, no a Trotsky, Presidente del Comité Militar Revolucionario de Petrogrado.
El pliego portaba un mensaje esperado con ansiedad por aquellos hombres endurecidos en el clandestinaje y la subversión terrorista. Era un telegrama secreto dirigido a Lenin, emitido desde Ekaterimburgo, por el presidente del Comité Central Ejecutivo de esa región de los Urales, Yákov Sverdlov. Cuando Lenin leyó la nota sonrió y recabó la atención de sus capitanes y ordenó la salida del resto de los asistentes. Cuando se hizo el silencio, el líder tomó aire y con extrema parsimonia anunció:

Camaradas, tengo el gusto de informarles que el Zar , el tirano Nicolás II y sus colaboradores, han sido pasados por las armas, marcialmente, por delitos de alta traición. El camarada Sverdlov cumplió la orden ante el avance de los “blancos” y encargó la tarea a un fiel chekistas; Yákov Yurovsky; el cual comandó personalmente el escuadrón punitivo. Les advierto, que sólo mencionaremos al pueblo la ejecución del Zar, pero nada de su familia, para evitar sentimentalismos en la población. Y menos, revelar el sitio donde fueron enterrados los cuerpos, a los fines de atajar que el lugar se convierta en un punto de peregrinación supersticiosa” —concluyó en tono vibrante.

Tornó ligeramente su rostro orientaloide y miró de soslayo a Dzerzhinsky, quien estampó en su rostro una mueca cómplice; más bien sibilina; porque este asesinato a sangre fría de la familia imperial presagiaba el recrudecimiento de la degollina general desatada por los comunistas desde la caída del Gobierno Provisional de Kerensky.
La ola represiva iniciada en contra los políticos demócratas, la pequeña y alta burguesía, los kulaks, mujiks y el resto de los obreros y del campesinado; rebeldes contra la colectivización de las tierras y medios; con la consecuente hambruna ya desatada por los comunistas, fue de una magnitud arrolladora. Las mejores inteligencias y los capitanes de la economía, industria, educación y las artes, más emprendedores, fueron diezmados.
Lo que estos líderes desconocían era que en la zona del crimen real, de inmediato, corrieron rumores sobre la atrocidad comunista ejecutada en los sótanos de la Casa Ipátieff y que los intentos de los asesinos en destruir los cadáveres se entorpecieron. Los cuerpos fueron extraídos del sótano y amontonados sobre la cama del vehículo que los conducía , pero este se averió en el camino hacia la localidad de Koptyaki. El sicario Yurovsky, aterrado, decidió inhumarlos en una vieja mina de hierro “Chatiri Brata” (Los cuatro hermanos) situada en un recodo del camino, a unos 12 kilómetros al norte de Ekaterinburg.
Los cadáveres de las víctimas fueron rociados con ácidos y gasolina y quemados, con el intento de reducirlos a cenizas. Pero los asesinos se encontraron con una tonelada de carne. En esta liturgia macabra transcurrieron tres días y ante el fracaso de la tarea inconclusa y la represalia del propio Dzerzhinsky , Yurovsky ordenó a sus secuaces que echaran los restos quemados (aun intactos en sus miembros y articulaciones), en un lodazal de la propia mina y tapió la entrada.
Así, el sepulcro de aquellas víctimas inocentes (tal reconoció a posteriori el propio gobierno ruso y un alto tribunal de la actual Federación Rusa), quedó casi desconocido hasta después de la caída del Muro de Berlín.
El coup d’etat bolchevique
Un poco de prehistoria. En la noche del 6-7 de noviembre de 1917 (los comunistas dicen “octubre”), los seguidores de Lenin, ansiosos de tomar el poder para desmontar la democracia incipiente e iniciar el despoje de bienes y matanza de los burgueses, terratenientes, funcionarios r intelectuales; derrocaron al Gobierno Provisional de Kérensky y ocuparon todos los centros administrativos, de servicio y militares. Estas acciones fueron ejecutadas por detacamentos del lumpen proletario comandados cronométricamente, por Trotsky.
Resultó ser un coup d’etat incruento, repleto de alborotos pero casi sin derramamientos de sangre (excepto las matanzas salvajes de los defensores del Palacio de Invierno, después de rendirse, en especial los batallones de jóvenes Cadetes de las Escuelas de Oficiales y el de las Mujeres, este último, con el cual los chekistas se ensañaron). Uno de los artificios magnificados por los historiadores comunistas, fue la aparatosa salva del cañonazo del crucero “Aurora“, anclado en puerto, el cual le indicó a los complotados el iniciar las operaciones de ataque a los objetivos civiles y militares (5).
Los historiadores comunistas maquillaron estas coreografías baratas, como batallas épicas. Solo atenernos a la filmografía comunista desarrollada pos revolución por creadores como Sergei Mikhailovich Eisenstein en el film “Octubre” (1927) y otros de calidad estereotipada. La novel democracia rusa sucumbió, aplastada por la dictadura del proletariado basada en las “Las Tesis de Abril” enunciadas por Lenin. Quien de inmediato creó la CHEKA, un proto organismo represivo eficiente por utilizar el Terror Rojo (asistido por Sverdlov) que; todo lo cual resultó nominalmente en un simple copycat de la eficiente Okhrana (Okhranka” despectivamente) –policía política zarista, la cual quedó a cargo de Dzerzhinsky.
Con ello, Lenin dispuso del instrumento de represión idóneo y ordenó la implantación del “Terror Rojo“.
Kérensky, el único protector efectivo del Zar; se replegó a Pskov y reorganizó la contraofensiva con tropas leales a la democracia y tomó Tsárkoye Seló. Derrotado en Pulkovo y acosado, deambuló por Europa hasta exiliarse en Francia. La familia imperial quedaba desde entonces, en manos de los comunistas y abandonada a su suerte.
Yákov Sverdlov, uno de los sicarios dilectos de Lenin, fue el apparatchick encargado del “asunto del Zar y su familia”, por ese tiempo albergados en Tobolsk. Este personaje no tardó en brindar y hacerle notar a Nicolás II la furia vengativa de su jefe, Lenin.
Tiempos anteriores, durante las etapas de conspiraciones para derrocar a los zaristas, Lenin, uno de los líderes de entonces, agradeció al Kaiser Wilhelm II el que éste lo enviara a Rusia en un vagón sellado, desde su escondite en Suiza, donde había pasado alegre y cómodamente la guerra europea.
Los motivos de que Lenin se plegara en favores del Kaiser lindaba con una genuina traición a Rusia, su país natal, ya que éste en pago debía abogar por detener la guerra en el frente ruso, ofreciéndole al pueblo “pan, tierras y paz”. El favor fue revertido al Káiser, cuando los bolcheviques firmaron más tarde, el pacto Brest-Litovsk, al salirse unilateralmente de la guerra, abandonando y traicionando a sus aliados europeos.
Lenin, por su parte, envuelto en su áureas mediocritas, moral y espiritual, odiaba y envidiaba con furia animal a los Románov. Aparte por la vulgaridad de su físico oriental, alopécico y repulsivo –por los estragos físicos y mentales causados en él por la sífilis galopante que lo consumía–; también porque su hermano Alexander un terrorista de carrera fue fusilado por vínculos con el intento de asesinar al Zar Alexander III, en 1887.
Cursando el 4 de julio de 1918, con el pretexto del avance de los checos, el Soviet de los Urales mangoneado por Sverdlov, éste envió a Yurovsky a relevar la guardia de soldados rusos que protegían al Zar, considerando que éstos nunca dispararían contra la familia imperial y colocó en su lugar, a un escuadrón integrado por prisioneros de guerra húngaros, desertados al Ejército Rojo.
Las condiciones esperadas por Lenin, ya estaban creadas. El 13 de julio el soviet local, mediando Sverdlov, redactó la nota oficial (a) relacionada con la orden secreta implícita de Lenin: “…fusilar a toda la familia imperial, y no dejar rastro.”
La noche de Tatiana y Ortino
A las 02:00 h del 17 de julio de 1918, el Yákov Yurovsky, cuatro chekistas rusos y siete húngaros (6); ex-prisioneros de guerra que no sabían ruso ni a quiénes les ordenarían ejecutar; descendieron al sótano de la Casa Ipatieff, escoltando al Zar Nicolás II y el resto de los prisioneros, todos, completamente anonadados. Los líderes rusos, se entendían con los húngaros mediando el alemán. Eran 12 los reos entre hombres, mujeres y niños, azorados por el repentino despertar a deshora. Todos intercambiaban miradas de pavor –en especial los niños–, el Zar presintió que algo muy grave les sucedería. No en balde desde semanas antes, los carceleros habían levantado una extraña palizada de madera alrededor de la Casa.
Se rumoraba fuertemente que los bolcheviques temían la reacción de la población fiel al Zar o el rescate de los prisioneros por la cercana Legión Checoslovaca, del Ejército Blanco comandado por el respetado héroe de la Armada Imperial Rusa, Almirante Aleksandr V. Kolchak. Estos rumores fueron esparcidos intencionalmente por la zona, por boca de los chekistas, a instancias de la CHEKA (7), para aprovechar el peligro real en su favor, con respecto al asesinato premeditado
Esa madrugada del 17 de julio, los ejecutores a una orden de Yurovsky estaban formados frente al Zar y su familia. Los engañaron con la treta de que la ida al sótano, era “para tomarles fotografías”. Yurovsky radiante bajo la luz de un candil, sacó un papel sucio de su camisa y ensayó leerle a los reos lo que pareció una sentencia, firmada por Svérdlov.

“¿Qué?”, “¿Qué?” preguntó el Zar, asombrado ante las palabras terribles, temblorosas del chekista.

Yurovsky le respondió de la manera peculiar en los comunistas: y le disparó en el pecho (fue varias veces a quemarropa), descargando su odio con su revolver “Nagant” de 7.62 mm. Y así comenzó la ejecución minuciosa de toda la familia imperial. Este buen comunista, alardeó después de que él se había reservado para sí, el asesinar al Zar y al Zarevich, para acabar con las dinastía Románov.
Cada ejecutor sabía en detalle a quién balear, pues el jefe del escuadrón les hizo caminar el trayecto hasta el sótano (en realidad, entre sótano), junto a su víctima escogida. La masacre duró casi un minuto y quienes gemían heridos, eran rematados a tiros en la cabeza o bayonetazos.
Tatiana, la segunda hija del Zar se arrastró protegiendo a Ortino, el perrito del zarevich. El niño, herido, se movió llorando por su mascota y Yurosky, furioso, lo tiroteó y bayoneteó varias veces. Ortino se escapó de los brazos de Tatiana, a la cual otro soldado remató de un tiro de fusil en la cabeza y, con su bayoneta, clavó al perro en el tablado del piso.

Después, fue el silencio. Cerca, se escuchaba el ronronear del viejo camión militar donde se trasladarían los cadáveres tras el festín macabro. Más allá, se sintió el llanto inconsolable de una anciana aterrada, lloviendo lágrimas sobre la tierra rusa zaherida por unos rufianes.
A lo lejos, todo se confundió con los aullidos de una inmensa manada de lobos correteando alegremente por entre el bosque reverdecido. Sólo que las fieras todavía jadeaban hambres eternas sobre la taiga rusa, como los buitres de Prometeo, y así continuarían los horrores por los decenios siguientes.
Sólo 8 días después de la masacre, las tropas checoslovacas del Ejército Blanco al mando de Kolchak, lograron liberar el lugar donde la Casa Ipátieff. De haber sido así, días antes, el Zar Nicolás II, su familia, todos, se habrían salvado de la hecatombe.

Estos son los detalles sucintos, de cómo asesinar a un Zar y a su familia de ruiseñores.

Epílogo (sic)
Corriendo julio de 1977 un misericordioso Boris Nikolayevich Yeltsin , entonces disciplinado líder local del Partido Comunista de Rusia, ordenó la demolición “…hasta los mismos cimientos” de la Casa Ipátieff. El motivo principal de esta decisión vesánica por parte de los comunistas rusos, se fundamentaba en destruir las huellas del lugar del crimen; además que rumores sobre ciertas excavaciones oficiales de expertos rusos, un equipo multidisciplinar compuesto por arqueólogos, antropólogos y médicos forenses; hicieron que el lugar se convirtiera lentamente en sitio de peregrinación de religiosos y turistas. Algo que aterraba a los comunistas.
En el mismo lugar del crimen, el propio gobierno ruso autorizó en septiembre 20, 1990 a que la Iglesia Ortodoxa Rusa construyera una iglesia (hermosa Catedral). El 16 de junio, 2003 fue consagrado e inaugurado el bello complejo de la “Iglesia Sobre la Sangre”, coincidiendo con el aniversario y canonización de la familia real asesinada.
Resalta que en las memorias de Boris N. Yeltsin, este conspicuo comunista abriera su corazón y apuntara “…más tarde o temprano nos avergonzaremos de actos tan barbáricos.”
En 1979, los historiadores Alessandra Avdonin y Geli Riábov hallaron el sitio (tumba) de la familia imperial asesinada en el bosque de Koptiakí, por orden de explícitas de Vladímir Ilich Uliánov (aka, Lenin), Presidente de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).
Temerosos de los comunistas fanáticos anidados en la KGB (versión moderna de la CHEKA), estos historiadores no lo informaron a la ratonera-madre, hasta años después. Tal actuar, inconcebible en cualquier sociedad libre, era resultado del Terror Rojo, idéntico al que los comunistas rusos y sus cómplices locales, implantaron detrás de la Cortina de Hierro en todas las “Animal Farms” del denominado “bloque comunista”; desde Europa, Ásia, África y América Latina, a partir de los inicios de la Guerra Fría.
Los periódicos rusos sólo informaron del hallazgo, hasta abril 12, 1989. Cuando la tumba fue abierta por los comunistas, se encontraron nueve cuerpos. Los propios funcionarios identificaron los restos por el ADN. Concluyeron que faltaban los cuerpos del zarevich Alexis y la Gran Duquesa María. Las identificaciones fueron a confirmadas igualmente a posteriori mediante el ADN.
Con el asesinato (puesto que ningún juez o jurado les condenó a muerte, ni ordenó su ejecución) por las fuerzas represivas del movimiento revolucionario de los bolcheviques, durante la Segunda Revolución Rusa, se extinguió la dinastía Románov.
El Zar yace enterrado desde 1997, en la Catedral de San Pedro y San Pablo en San Petersburgo junto con el resto de la familia imperial y los demás zares rusos. En 2007 se anunció el descubrimiento de los cuerpos de María y Alexis, que, tras realizarles las pruebas de ADN, serían enterrados posteriormente al lado de sus padres y hermanas.
Canonización
En 1981, la Iglesia Ortodoxa Rusa en el exilio canonizó a los integrantes de la familia Románov, una decisión refrendada en agosto de 2000 por el sínodo de la Ortodoxia Rusa. Desde 1998 sus restos reposan en la Catedral de San Pedro y San Pablo de San Petersburgo.
Rehabilitación.
El de octubre de 2008 el Tribunal Supremo de Justicia de la Federación de Rusia rehabilitó a Nicolás II y su familia, teniendo en cuenta a las víctimas de la regresión política bolchevique, una decisión muy esperada por los descendientes de la familia imperial y la Iglesia Ortodoxa Rusa.
De acuerdo al veredicto pronunciado por el juez, el Tribunal Supremo calificó de infundada la regresión y estableció la rehabilitación de los Románov (Nicolás II), Alejandra Románova (su esposa), Alexis, el príncipe heredero (zarevich) y sus hijas las Grandes Duquesas Olga, Tatiana, María y Anastasia.
Esta decisión respondió favorablemente a una denuncia presentada en 2005 por el abogado de la Gran Duquesa María Vladímirovna, que afirma ser la heredera de Nicolás II. La familia expresó «alegría y satisfacción», dijo su portavoz Iván Artsichevski, representante de otra rama de descendientes de los Románov.
También acogió con beneplácito la decisión de reducir al mínimo su ámbito de aplicación: «El hecho de que el Estado ha reconocido su responsabilidad en este asesinato es un paso hacia un arrepentimiento general y la de rehabilitación de todas las víctimas inocentes de los bolcheviques».
Resalta la ironía histórica de este drama es que Boris N.Yeltsin (1931–23 Abril 2007) fue el primer Presidente de la recién inaugurada Federación Rusa (a la cual sirvió desde 1991 a 1999) y se erigió, junto a Mikhail Sergeyevich Gorbachev, en los adalides del desmonte del totalitarismo comunista en Rusia.
Fin de la saga.
© Lionel Lejardi. Julio, 2011
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press

(1) Primero fue el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR) fundado en 1898. Después de la toma del poder por los comunistas (1917) se transformó en el Partido Comunista Ruso (Bolchevique), en1918. En 1925 fue Partido Comunista de los Bolcheviques de la Unión (PCBU). Más tarde en 1952, en Partido Comunista de la Union Sovietica (PCUS).
(2) CHEKA, “Vserossíiskaya chrezvicháinaya komissia po borbié s kontrrevoliútsiyey i sabotázhem” (Comisión Extraordinaria de Todas las Rusias para Combatir la Contrarrevolución y el Sabotaje).
(3) A pesar de las mendacidades de los historiadores marxistas, en ningún libro de Marx u otros teóricos (según los estudiosos), aparece la palabra “soviet“, la cual tampoco fue invención de Lenin y sus partidarios, como han pretendido durante años. Desde los tiempos del Zar se empleó el término de Consejo de Estado con el nombre de “Soviet de Ministros“. Los comunistas, hicieron un copycat del término y se lo adjudicaron a su estructura para dar nombre creíble a su régimen espurio.
(4) La dictadura del proletariado es un tipo de régimen político postulado por el marxismo como fase de transición revolucionaria entre el capitalismo y la sociedad comunista. Previo los trabajadores deben tomar el poder de manera violenta y establecer su dictadura sobre la burguesía hacia una sociedad sin clases. La Historia ha demostrado la veracidad de este disparate.
(5) Según el escritor italiano Curzio Malaparte, en su obra “La Técnica del Golpe de Estado; la acción del golpe de mano ejecutado por los bolcheviques comunistas —cuyos destacamentos armados fueron entrenados por Leon Trotsky—, fue el mejor planeado y ejecutado táctica y estrégicamente en toda la historia.
(6) Se ha advertido que entre los soldados húngaros se encontraba Imre Nagy. Versiones no confirmadas, apuntan de que es el mismo que como soldado autro-húngaron fue hecho prisionero en el Frente Este y que participo en los acontecimientos de la muerte del Zar y familia. después de liberado se fue a la Unión Soviética a estudiar agricultura y apareció años más tarde, como Primer Ministro del gobierno húngaro. Curiosamente, se infiere, que fue el mismo que dirigió la Revolución Húngara de 1956 contra los comunistas rusos. Apresado en Rumanía, después de su asilo en Yugoslavia, fue entregado a Hungría, donde tras un juicio secreto, fue sentenciado y ahorcado por los comunistas.
(7) Okhrana u Okhranka, era el Departamento de Seguridad, adjunto al Ministerio del Interior (MDV), como la Policía Secreta del gobierno. Colaboraban con esta, los gendarmes, en la protección de la familia imperial y la vigilancia de los revolucionario socialistas y anarquistas rusos, tanto en el interior como en el exterior de Rusia, los cuales bregaban por destruir la dinastía de los Románov. Representó la Policía Política, similar a la Okhrana zarista, aunque infinitamente mas cruel y sanguinaria.

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Addendum
(a)Comunicado oficial del Soviet de los Urales (sic)
Decisión del Presídium del Consejo de Diputados, Obreros, Campesinos y Guardias Rojos de los Urales
En vista del hecho de que bandas checoslovacas amenazan la capital roja de los Urales, Ekaterimburgo, que el verdugo coronado podía escapar al tribunal del pueblo (un complot de la Guardia Blanca para llevarse a toda la familia imperial, acaba de ser descubierto) el Presidium del Comité Divisional, cumpliendo con la voluntad del pueblo, ha decidido que el ex Zar Nicolás Románov, culpable ante el pueblo de innumerables crímenes sangrientos, sea fusilado.

La decisión del Presídium del Comité Divisional se llevó a cabo en la noche entre el 16 y 17 de julio de 1917.”
(b) Endoso del Soviet Central
“Decisión del Presídium del Comité Central Ejecutivo de Todas las Rusias del 18 de julio:
El Comité Central Ejecutivo de los Consejos de Diputados de Obreros, Campesinos, Guardias Rojos y Cosacos, en la persona de su presidente, aprueba la acción del Presídium del Consejo de los Urales.
El presidente del Comité Central Ejecutivo, Sverdlov ”

Este otro animal de la banda comunista que asoló los Urales y toda Rusia, Yákov Mikhaylovich Sverdlov (aka, “Andrei“, “Max“, “Smirnov“,… etc), especifícamente por su intervención directa en el asesinato del Zar Nicolás II Románov y el resto de la familia imperial rusa, fue premiado en 1924 –post morten– por el Politburó del Partido Comunista de la fenecida URSS. Sucedió cuando en 1924 la ciudad de Ekaterimburgo fue rebautizada por los comunistas (propuesto por Lenin, antes de morir reventado de sífilis, en 1924) con el nombre de “Sverdlovk”.
En 1991, la Federación Rusa decidió limpiar el nombre de la ciudad al restituirle su patronímico original, el de “Ekaterimburg”, dentro del conjunto de medidas reparadoras relacionadas con las arbitrariedades ejecutadas por los comunistas durante la Época del Terror.
(c) El Conde Tatistchef, la Condesa Anastasia Hendrikova, la Profesora Catherine Adolphovna Schneider y el valet del Zar, Alexei Volkov; fueron llevados directamente a otra prisión en Ekaterimburgo. Más tarde fueron sacados a las afueras de la ciudad, asesinados y enterrados. Lo mismo le ocurrió al marinero Nagorny uno de los dos que cuidaban del Zarevitch desde su nacimiento y con Sedniev que fueron fusilados aparte. Otro criado, Tchemadurof, enfermó y fué trasladado a la enfermería de la prisión, donde se olvidaron de él y por eso se salvó.
Al día siguiente del asesinato del Zar y su familia, en horas de la noche fueron sacados de la CHEKA de Perm donde se encontraban, varios miembros de la familia Románov, entre los que se sabe estaban la Gran Duquesa Elisabeth, Princesa de Hesse y del Rhine, el Gran Duque Sergei Mijailovich Romanov, tres hijos del Gran Duque Konstantin Romanov y un hijo del Gran Duque Pavel.
Llevados al bosque cercano fueron asesinados, tirando sus cuerpos dentro de un pozo de mina de Apalaievsk. Cuando llegaron las tropas del Ejército Blanco de Kolchak a aquella región, el juez Sergueiev, se presentó en el lugar haciendo el levantamiento de los cadáveres. El exámen forense reveló que la mayoría estaban aún vivos cuando sus cuerpos fueron arrojados al pozo. Pudieron ser identificados todos. (sic)

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