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Saga de Miami: ¡Espías!, gritó el blanco, azorado. ¿Dónde?, ¿Dónde?, rugió el negro, enfurecido. Y otros cuentos


Se cumplen 52 años de dictadura comunista en Cuba
 
Saga de Miami: ¡Espías!, gritó el blanco, azorado. ¿Dónde?, ¿Dónde?, rugió el negro, enfurecido(*). Y otros cuentos
(*) “Thurgood”, Laurence Fishburne
 
Treinta dracmas para Walter & Gwendolyn Myers y Carlos & Elsa Álvarez,
arpegios sincopados de kalingas nivosas a orillas del “Don Apacible
 
I. Perversidades antológicas publicables, de ciertas kalingas nivosas de antaño 
 
  Where Eagles Cry
And Vultures Laugh
Gaze Upon Heaven In Flames
An Eternal Kingdom of Fire
Heaven In Flames
An Ancient Starry Sky
Heaven In Flames
In the Valley Of Death, I Am Their King
To Embrace The Corpses Bleeding
…”

(Others “Judas Iskariot” Songs, Yahoo music)

El PhD. Walter Kendall Myers (aka, “Agent E-202“) junto a su esposa amada, Gwendolyn Steingraber Myers (aka, “Agent E-123” y “E-634” en otras ocasiones); daban la impresión en su comunidad y centro de trabajo, de ser una de las tantas parejas calmas retiradas hacia el Sunset Boulevard de su senectud. Nada extraño que cualquiera, sin conocimiento de causas, les hubiese adosado un bien ganado descanso tras una vida supuesta azarosa y cargada de emociones resplandecientes bajo el sol.

“Cuentan las crónicas, que ambos abandonaron toda esperanza y penetraron al Valle de la Muerte para integrar el Ejército de las Sombras y sus 100 millones de víctimas. Sin una simple Biblia que les protegiera, iniciaron su viaje sin retorno a través del Reino del Mal”.

Sucede que esas postales candorosas, a veces tomadas después de las batallas invernales, son bien reconocidas por las tarrayas del FBI. Siempre alertas en sus pescas en aguas no profundas, más, cuando se trataba de lanzar los avíos de redes circulares dentro de lagunas negras, donde el hábitat idóneo para los liberales, libertarios, anarquista, progress y los inevitables fellow travellers, antiguos y modernos. Da igual el hedor.
Es el disciplinado team de asalto contra las democracias, los sinistrorsos de siempre, pululantes en las aguas turbias de la traición a la patria. Porque allí es donde nuestros vigilantes se topan con alguna que otra especie rara, como en las profundidades abisales; donde esos  monstruos de boca ancha a veces incoloros, fosforescentes y otras, en camuflajes transparentes, incorpóreos o gelatinosos. Siempre renovados por la Célula Madre manileña, allá abajo, en la cota habanera del Trópico de Cáncer.
Estos oficiales del FBI son unos chicos de cultura y modales exquisitos. Y sucede que por experiencias, no dejan de chequear el reverso de cada postal, “por si las moscas“. La postal de los Myers, en específico, indicaba cautelas en el rastreo de su endémico sendero de sicarios del espionaje luminosos; concomitante con un régimen homicida, indigenizado a golpes de corazones arrancados vivos por la chamanada inca, portadora de candores tan sensualoides como mendaces.
Es la sempiterna cena caníbal de esos viejos depredadores del honor nacional norteamericano y de los que lo son apostillados, porque carecen de tierra firme; como islas de horror diseñadas como guaridas para el “El Señor de las Moscas(1) de turno, sin escrúpulos de quien sea el felón. Sucede que nuestros EE.UU, asediados, están a punto de retortijones y así barrer con el meñique a los enemigos internos y externos.
Es la licencia para el despetronque (cuyo significado único, cubano, es “partirles el cuello”) a todos nuestros enemigos y que nos da derecho por el juramento constitucional de la ciudadanía norteamericana.
La imagen mostrada por la couple evocaba difusiones tibias, tales si fueran cosacos idílicos deshojando kalingas nivosas a orillas de “El Don Apacible(2). Pero al final, ellos nos golpearon con nocturnidades y frialdades de figuras diluídas, tal si no se trataran nada más que de espejismos mesmerizados.
Saber, advirtió el FBI, que se las veían con unos comunistas cortados con plantillas de la vieja guardia bolchevique, los remanentes parias (indeseables) adheridos a la “Generación Perdida” norteamericana, sin merecerlo.
Ambos, al igual que el otro apóstata, Mariano Faget, entrenados al ajillo en las perreras castristas y añejados por decenas de años en toneles de sicómoro, entre el mosto de los revisionistas —todavía impregnados de naftalinas y puestos a orear en los closets del Comandante en Jefe—, empecinados en la obsesión picassiana de su paloma hombrona de vuelo popular.
Cuestión de que los agentes del FBI, los imaginaran seres tornados campeones de justas  heróico-trágicas del medioevo y tan imperecederos como sus amados líderes providenciales. Uno de ellos, quizás el más destacado y repleto de confusiones ahora apocalípticas; interpreta a un clon del Gran Morlock que representa la “Voz de Amo” —en el decir de la RCA Victor— hacia el cual sus Elois adamados fluyen presurosos al llamado suicida para abrirse las venas en una bañadera repleta de diamelas. Nos referimos al Comandante en Jefe, Dr. Fidel Castro Rúz, dictador vitalicio de la Isla de Cuba.
“Helene 37” y otros hobbies ignominiosos del espionaje casero
Walter y Gwendolyn, con cierta frecuencia y engañándose ellos mismos, solazaban éxtasis brumosos navegando placideces solitarias en busca de la Voz, a los 24 nudos de velocidad que les permitía su hermoso bote “Helene” de 37 pies de eslora, recién adquirido. Porque las treinta dracmas de plata, al parecer, tintinearon fuerte y cantarinas como cebos, en las palmas de los comisarios. Ella se mostró radiante el día que se internaron por vez primera en el Potomac hasta Broad Creek, en la izquierda rumbo a la bahía, donde quedaron al pairo, celebrando con libaciones por la pieza adquirida.

Es lo más hermoso que hemos tenido, dijo ella, indolente y olvidándose de todo lo humano, animal y vegetal que le rodeaba sobre el resto de su propia tierra, zaherida por ambos.

La nave les servía en ocasiones, como instrumento para sus múltiples y consuetudinarias perversidades geriátricas. Hablamos de palabras mayores, como son las de engañar a familiares, amigos, comunidad y lo peor: traicionar a su patria durante todos y cada uno de los 10,950 días (30 años) que perduraron en su felonía, sin una gota de arrepentimiento. A ojos y reflexiones de jueces y jurados, tales acciones les postularon como candidatos perfectos para un “paseo” gratis y sin retorno, a la Roca Tarpeya. Por desgracia, hoy no existen suficientes rocas capitolinas activas, para mantener los niveles de asepsia mínimos en el planeta que deseamos y vamos a adecentar.
En fin, con sus figuras ya desvanecidas en ocaso vil, pudieron transitar una hermosa vejez como tantos norteamericanos buenos de nuestra clase media, consentida y pujante. Sucede que tal vida decente, rodeados de la estima familiar y amistosa del resto que le conocían, nunca le fue grata a este par de alucinados; decididos a dar la nota familiar con tono sincopado, indigno, como un par de ovejas roñosas de sí mismas y no sólo descarriadas, con la pelambre sino con el alma ennegrecida.
Al menos Walter, era un personaje que había trabajado para el gobierno estadounidense como analista de inteligencia y por lo cual gozaba de todas las confianzas investidas a quien se le consideraba un patriota. Esto le sucedía como empleado franco en el Departamento de Estado de los Estados Unidos de Norteamérica, en Washington. Sólo que la actividad colateral de Walter se integraba en una couple del mal, junto con su esposa Gwendolyn, analista de una entidad bancaria. Ambos se desplazaban a sotto voce bajo una tortuosa doble personalidad. El dúo, hacía reflejos y graznidos de ocas bisexuales, hundidas en la ejecución de actos considerados entre los de mayor desprecio para cualquier ciudadano de los EE.UU o del mundo en que vivimos.
Ellos se mantuvieron durante años en calidad de espías al servicio de un país enemigo, declarado terrorista por los EE.UU y un buen resto de las naciones decentes. Era la Cuba regida por su idolatrado Dr. Fidel Castro, su clan y otros malvados, los cuales operan al más puro y eficiente estilo siciliano. Está claro que ni el quehacer torcido de los comunistas habaneros, ni su infame comportamiento en contra de sus propios ciudadanos inermes; a Walter y Gwendolyn les importó tres bledos, un síndrome intrínseco de los zurdos mentales.
Tanto como el envilecimiento y destrucción permanente de la sociedad civil cubana, desguazada y desbandada hacia diásporas desnudas y ha veces hostiles, a partir de inaugurarse el manicomio imperante hoy en la “Animal Farm” de cosecha roja reciente. Claro, bajo estrictos lineamientos del catecismo distópico orwelliano anticipacionista.
Este binomio norteamericano por equivocación y apátridas por convicción, dedicado exclusivamente a satisfacer el alter ego de Castro, se acondicionó y así fue dispuesto por los Cuban Intelligent Service (CuIS), ajustado a un culto pagano y enfermizo acorde con la personalidad del líder y su imagen autocrática.
La operación de ese grupo apolítico tiranizante, integrado por supuestos marxistas; se montó sobre Cuba el 1 de enero de 1959 siguiendo los dictados del dispositivo gansteril bolchevique; incrustado en el Kremlin desde octubre de 1917; cuyos planes y objetivos se destinaban al enriquecimiento propio, el de los miembros del clan regente y su camarilla de represores.
¿Qué, una Cuba democrática?, pues, ¡delenda est! con ella
El régimen instalado en Cuba, tras la destrucción del sistema democrático, se articuló bajo el pretexto de corregir males sociales y de corrupción, atribuidos al período republicano. Para ello, a los castristas les resultó indispensable destruir y arrasar, de paso, con todos los altos principios de la república democrática existente entonces –aunque imperfecta como todo lo humano–, desmantelar sus instituciones e imponer una satrapía feroz, colgada de la desacreditada “dictadura del proletariado”.
En el tiempo real, su vademécum se nutría de dogmas y principios filosóficos enchumbados en eufemismos teóricos del marxismo-leninismo. La Cuba democrática quedó suspendida para siempre en el ayer virtual, donde permaneció detenida at eternum hasta la polvareda de hoy, signo del derrumbe final. Pero a los rojos, todo les resultó un fracaso de estruendos y arruinaron tanto a la isla como al pueblo.
Atendiendo a estas premisas distópicas —ni siquiera las utópicas de los comunistas originarios y en el sentido menos deletéreo a los pueblos—, las cuales siempre fallaron; sino ver el derrumbe de la URSS, muros, GULAGS y sus satélites, incluyendo el descalabro de la timba cubana.
En esa isla trasnochada se instauró una entelequia armada con trozos de las peores troqueladoras subversivas totalitarias implantadas durante el siglo XX, especialmente en la Europa de interbellum, donde fascistas y comunistas intercambiaban osculaciones, mientras devoraban a los pueblos más inermes.
Se trataba de simples fantasías de gobiernos irrespetuosos de los derechos humanos elementales, tal sucedió en contra de opositores y disidentes. Ver los 75 de la Primavera Negra encarcelados sin delito alguno, por simple venganza a causa de los espías capturados, confesos y sancionados (Florida) pertenecientes a la “Red Avispa“. Todo, de acuerdo al modus operandi de los totalitarismos comunistas y sus variantes tercermundistas con la toma de rehenes.
Este panorama de horrores, de intra y extramuros, no fue captado por los sensores de maldades supuestamente habilitados en el dueto, como en cada humano limpio —en realidad y considerando el tiempo real, desconectados por una lobotomía auto infringida (lavado de cerebros)—. excepto en este par de ropavejeros espirituales y morales, del tipo “tres monos sabios“, integrados en la comparsa de Walter y Gwendolyn. Unas figuras no borrosas del todo, empeñadas en un delenda est contra el pueblo de Cuba, con los jirones que restan de la isla democrática de antaño.
Pax Romana, Pax Fidelis
Como pecesitos inquietos —al igual que otros capturados in fraganti tiempos ha como el ex superintendente del INS, Mariano Faget (3) —, arguyeron que sus actividades estaban dirigidas a defender, en el lenguaje ampuloso de los zurdos, “el maravilloso modo de vida de los pueblos auto sometidos a los regímenes socialistas y así protegerlos de las actividades liberadoras de los oposicionistas democráticos“. Pero no se trataba de eso, sino preguntarle a la otra amazona perversa de iniquidades iguales, esa boricua de realidad virtual y ciudadanía alemana aparente, Ana Belén Montes.
Tal antinomia, sumida en ese pretendido mar de confusiones, es por donde navegaban inocentemente e impolutos, este par de sorex sincopados con el meilleur style de rufianes liberaloides “con los pies puestos firmemente en el aire”, en el decir de Roosevelt . Quienes, sabiendo que al final serían abandonados por “Manila“, desconocedora de los altos principios, pero sin aprender la lección básica de los idiotas útiles detallada en el contrato concertado entre la Célula Madre y los progress como ellos.
Este equivalente al “To kill a mockingbird“, pero impreso con las mismas letras diminutas de los contratos hipotecarios confabulados para estafar a los ancianos. Cuestión de que los seniles después no argullan ignorancia.
Ellos desconocieron los miles de crímenes cometidos por Castro y sus seguidores, incluyendo los perpetrados en toda la pradera guevarista latinoamericana por las narcoguerrillas; durante los últimos 5 decenios; mientras los opresores “detentaban el poder absoluto de la isla, el mismo que los corrompió absolutamente“, en el buen decir de Lord J. Dalberg-Acton. Sobre Cuba se cernió la Pax Romana o Pax Fidelis, las de los camposantos.
Tampoco las intervenciones de los agentes de inteligencia y las tropas mercenarias cubanas, anexionistas, sueltas como “les chiens de guerre“, sobre los conflictos alimentados por los comunistas en países del Tercer Mundo, so pretexto de una independencia inmerecida.
Sólo ver, mediando el Eje Apocalypto (ALBA), la introducción de los grupos narcoguerrilleros en Centro y Sudamérica, hoy todavía activos, (y que tanto dolor han causado a EE.UU, Colombia, Perú, México, Venezuela y otros), y de los cuales la inteligencia cínica de los esposos Walter y Gwendolyn, tampoco se dio por enterada.
En junio 4, un cálido día veraniego del 2009; Walter y Gwendolyn perdieron para siempre su joya mas preciada (no los hijos, nietos u otros parientes), sino el hermoso “Helene 37” de 24 nudos. Porque, el resto de los tesoros hollados bajo sus pies, el aire puro de la floresta capitolina o los corazones afectuosos palpitantes en derredor y el maravilloso país donde vivieron y disfrutaron sus mejores años; a los Myers; como acontece con todos los buenos comunistas, todos, les importaban tres carajos.
Sucedió cuando escucharon toques extraño en sus puertas: eran los oficiales del FBI que se les encimaron, les bajaron el telón y cargaron con ambas kalingas nivosas y sus matules estereotipados.

 II. Petición al vate de la “Divina Commedia“: Un círculo de tiza caucasiano, para ciertas kalingas nivosas de hogaño

In a many dark hour
I’ve been thinkin’ about this
That Jesus Christ
Was betrayed by a kiss
But I can’t think for you
You’ll have to decide
Whether Judas Iscariot
Had God on his side
“.
From Bob Dylan songWith God on Our Side

Con este otro par, la mendacidad de la pareja sajona, coincide con otro dueto de serigrafías a la laca, ahora malahierbas del patio miamense y de igual pedegrû malévolo, pero esta vez oriundas de Cuba. Una especie de epítome repetitivo detectado en otro dúo de académicos atrapados por tarrayas similares del FBI floridense. Estos pescaditos, cálidos veraneantes en este mundo cruel; fueron sorprendidos in fraganti mientras nadaban al estilo libre —inexplicablemente, para todos los testigos cercanos al entorno de los espías— por entre las siempre acogedoras aulas de la Florida International University (FIU) y la sede de los Servicios de Inteligencia de Cuba (CuIS).
Resultaba también curioso, según versiones, que dichas prácticas de natación se ejecutara sin que nadie (ni siquiera los mentores, admisores y jefes; que en opiniones varias, nadie les cree ya en los campuses universitarios de los cuatro puntos cardinales, advirtiera o fuera informados de la labor de espionaje escandaloso desarrollada “por la libre” por estos personajes.
La cuestión resultó, en que dichas actividades ilícitas fueron ejecutadas en favor del mismo régimen totalitario comunista apoltronado en Cuba, al cual los EE.UU tienen sindicado en la lista de países terroristas y al cual esta couple sirvió también religiosamente, durante decenas años. Un verdadero succès de fiesta para quienes se derriten por los thrillers al estilo de Graham Greene o John Le Carré.
Ellos, ya deambulaban orondos por los mundos oscuros y sórdidos del espionaje, antes de conocerse entre lujurias propias de tembaspuros (mujeres y hombres mediotiempos) ansiosos de encontrar un puerto seguro e intercambiar votos de fidelidad eterna. Falsos, hasta que les envolvió el desastre.

Esto apunta a que nunca se acabará. Pero vamos por buen camino, reflexionó él, introvertido en lo más ignoto de su interior tembloroso.

Aunque desalentado esa tarde otoñal, quizás por olores extraños y amenazantes percibidos en derredor y miró tierno a la esposa fiel, orgulloso de sus mutuas travesuras. Algo le recordó sus juventinas en la universidad de Gainesville (1974), cuando se unió a los estridentes contra la Guerra de Vietnam y cualquier otra cosa anti norteamericana; también a inicios de sus contactos con el espionaje, actividad a la cual amó de manera entrañable.

No estoy arrepentida, porque al final, acabaremos con ellos, le contestó ella a Carlos, ante una pregunta de éste respecto a si sentía temores de ser descubierto. Entonces, ella desde lo alto de su soberbia, lo miró arrogante, como si el marido se hubiera achicado.

Y rememoró, aún soltera, la primera noche deleitosa en el cabaret “Tropicana” —invitada gratis por el gobierno castrista junto con otros “tontos útiles”—, donde brincó con los exotismo del punk rock de la banda “Buzzcock“, que ella bailaba orgullosa (decía) de menear cinturas con ritmos de la rumba cubana. Inicios de la gran aventura revolucionaria para ganarse sus ansiados 15 minutos de fama, en la trampa inicial de las “cazabobos”. Un sitio tan exclusivo que ni los propios cubanos podían entrar y también, tan distinto a las que ella estimaba “insipideces y vulgaridades country”, de sus viejos cúmbilas de las recholatas en Gainesville.

Paisajes de la saga a ver en: http://www.latinamericanstudies.org/alvarez-espionage.htm.

Fue cuando en 1979 la ensartaron por medio de José Ignacio Márquez —un semental, machazo halterófilo—; y además apuesto oficial de la CuIS escogido por su talante, educación y entrenado para esas “Noches de Cabiria” siempre repetitivas con las loquitas americanas y de otras latitudes, razas, lenguas y oficios. Porque a los agentes les exigen “buen diente y estómago, para digerir todo lo que les pongan delante“. Pero ello a  Márquez le importaban tres cominos, dado que además del español, hablaba con fluidez aceptable el francés, inglés a italiano) y mejor, si eran solteronas como la tal Elsa, ahora desesperada por el disfrute en el turno que le tocaba esa noche.
Y se lo echaron encima, como escorts o call boys profesionales destinados a otras (u otros visitantes, empresarios, artistas o diplomáticos de paso de la Ceca a la Meca), de las mariposas nocturnas arribadas desde cualquier punto del planeta; excitadas, curiosas y ansiosas de un buen cuento que llevar a la vuelta a las amigas curiosas, acerca de las fabulosas experiencias y sensualidades tropicales.
Unas experiencias inolvidables y despampanantes, daba igual si era bailando una columbia solitaria o una rumba o yambaó tipo capetillo en parejas; en el mismísimo barrio de “Los Sitios“; nada de lo cual ese grupo entendía y lo mejor del tour sicalíptico: aventuras con habitación, comida y bebidas pagadas por los anfitriones comunistas, en nombre del “generoso pueblo cubano”. Cierto era, que no existía nada igual a las fiestas amistosas perpétuas en la Cuba socialista.

Porque la de los “bolos” (rusos y otras nacionalidades comunista), no hay quien se las dispare —clamaban las candidatas, con aire de experiencias extremas.

El agente Márquez, fue un tipo que por breve se convirtió en el affaire dorado de ella (tal aparece en las confesiones del atestado judicial). Y así, tras el rendez-vous galant sobrevino el chantaje programado, dado que en especial con todos los norteamericanos (agentes futuros o no) el protocolo indica que deben ser fotografiados y video grabados en y durante todas sus actividades en el país (aplicando las técnicas del momento, en el montaje de las pruebas) especialmente durante los contactos íntimos (coitus reservatus).
Tales paisajes de la saga, son válidos de igual modo que con otros extranjeros o funcionarios que puedan hacer sombra al Líder Máximo, todos de interés para los CuIS. Es la rutina de cualquiera de los Servicios de Inteligencia, para saber lo más íntimo o impublicable de las debilidades de sus candidatos en ciernes, hombres y mujeres. Observar que todos los lugares (no existe la posibilidad de otros) donde se llevan a cabo los rendez-vous, están absolutamente controlados por los CuIS.
Después, cuando en 1981 ella se topó con Carlos, un docente divorciado con dos hijos pequeños, en los predios del Instituto de Estudios Cubanos, de inmediato hicieron química, hasta que se casaron. Se desconoce si el encuentro fue casual o programado, con o por alguno de los dos, inducidos por los CuIS.
Arrobadores “gatitos de María Ramos”, unos testigos de excepción fracasados
Nos referimos a este otro dúo –ominoso como los Myers y doblemente desagradecidos perfectos– cuyas acciones les encasillaron como arquetipos de “gatitos de María Ramos”, el PhD. Carlos M. Álvarez Sánchez (aka, “David”) y su tierna esposa la Lic. Elsa R. Prieto Álvarez (aka, “Deborah”). Ambos fueron condenados a prisión según el memorándum del Juez Federal, K. Michael Moore, por ser espías confesos de actividades subversivas anti norteamericanas en favor del régimen comunista de los Castro (entre otros cargos), enemigo declarado de los EE.UU.
Sin embargo, es opinión generalizada, es lamentable que en el memorándum condenatorio, no se explicaran las razones por las que estas personas no fueron multadas en los $250,000 c/u tal manda la ley, ni obligadas a devolver salarios, viáticos y otros rubros a la FIU, cuyos tiempos de espionaje (infidencias y entrenamiento) corrían a cargo de fondos de contribuyentes y otras entidades particulares. En desfavor de ellos, existen versiones de ciertas complicidades que no salieron (o poderoso intereses no las dejaron salir a flote), según fuentes no confirmadas
Una curiosa vinculación de estos espías con “Manila” (La Habana), aflora con sus respectivos noms de guerre. “David” era uno de los sobrenombres validados entre Fidel Castro Rúz y Frank País García, jefe la filial del “Movimiento 26 de Julio” (M26J) en Oriente, cuyo brazo terrorista eran los grupos de “Acción y Sabotaje” del clandestinaje castrista; en el extremo oriental de la isla (además utilizados por “héroes represivos” fabricados por el CuIS en las óperas jaboneras de la TV y cine (ICAIC) castristas); este último; un líder sano de amplia simpatía y desde luego una sombra política incómoda para el primero.
País, un líder cristiano, resultó muerto a finales de noviembre de 1956 en un enfrentamiento sospechoso con la policía del presidente Fulgencio Batista. Un evento que coincidió con el naufragio a inicios de diciembre de 1956 de Fidel Castro y un grupo de aventureros garibaldinos en el yate “Granma” y naufragados en la ciénaga “Las Coloradas”, al sur de Cuba, en la provincia de Oriente.
Mientras que el seudónimo de “Déborah” era uno de los akas de Vilma Espín Guillois, la finada esposa de Raúl Castro Rúz, a la cual, sectores de revolucionarios combatientes contra el gobierno de Fulgencio Batista, enlazan con rumores de una delación a la policía, que culminó curiosamente con la muerte del mencionado líder, Frank País.
Para Carlos, eran sus segundas nupcias al unirse a Elsa. Las cuales disfrutaron a todo vapor en sus provechosas visitas a Cuba, casi anuales, y otros países para contactos y entrenamientos. Al parecer, apuntan crónicas oficiales, la Fundación Ford auspició y pagó parte de los tours. Aunque los gastos como empleados de la FIU eran suplidos, según informó el más alto nivel de esa institución, no con el bolsillo de los contribuyentes norteamericanos.
El trasiego de estos cuerpecitos docentes angelicales, entre ambas orillas, se efectuaba bajo el archi manido por buena parte de los acuclillados envueltos en algodones finos, en las alas yogas de las universidades norteamericanas; de igual prosapia ideológica y por supuesto estudiosos del pulguero castrista; utilizando el pretexto de los denominados “intercambios académicos de diálogos educacionales y culturales”.
Elsa, la esposa de Carlos, estuvo fichada como elemento pro castrista. Repasar la lista denunciada de agentes y colaboracionistas (unos 92) emitida en enero de 1980, por el Rev. Manuel A. Espinosa  y por ende, éste último la vinculaba a grupos que obedecían directa o indirectamente dictados de los CuIS.

Sucede que al menos con el arresto de los Álvarez, todo apunta de que Espinosa estaba en lo cierto. Por ello y sus filiaciones pro izquierdistas, ella compareció ante un Gran Jurado para dar explicaciones sin que sucediera nada. Uno de los grupos considerados como “afectos” al régimen habanero y así declarado por sus dirigentes, al menos por parte de los estudiosos del Asunto Cubano, es la denominada “Brigada Antonio Macéo”, al parecer, hoy diluida en la nada.
Estas actividades raras de Elsa, que a su vez eran manifiestas y de conocimiento público (no sotto voce, porque en todos los decanatos universitarios; como regla; se conoce “desde el dos hasta la vela” de cada docente ); iban codo a codo con las contorsiones arabescas de otras “damas” cultas (no necesariamente todas cubanas) integradas a las cumbanchas zurdas convocadas con cierta regularidad, al los saraos habaneros.
Estas otras personas, al parecer, están asentadas de igual modo en nuestras universidades, barras profesionales, medios de comunicación masiva, empresas, clubs, entidades gubernamentales y otros.
La pirámide de Tres Monos Sabios
Estos tête-â-tête académicos han demostrado ser una estafa monumental, al parecer, aprobada y santificada por juntas de gobernadores y rectores de cada universidad norteamericana involucrada en estos intercambios. Ello se ponía en marcha a instancias de los departamentos y secciones correspondientes, después que estos últimos acordaran inteligencias con sus homólogos en la isla. Como oficiales académicos jerárquicos, estaban bien al tanto de las nefastas experiencias similares de penetración desarrolladas durante la Guerra Fría, articuladas y montadas por la entonces URSS y sus satélites.
Respondía a cuando el bloque comunista era pródigo en invitaciones insípidas de este tipo  Sólo que en estos casos, por magias del biribirloque esotérico del mundillo izquierdista pululante en nuestros centros universitarios; estos líderes docentes –protectores designados de nuestras universidades– de tan brillante prosapia comunitaria y educacional, han dado la impresión de ser asiduos virtuales al santuario de Toshogu en Nikko, Japón.
Allí, a los Tres Monos Sabios o Místicos; representados por “Kikasaru, el Sordo”, “Misaru el Ciego” e “Iwasaru el Mudo”. Cada uno de los cuales posee dos virtudes y un defecto, a fin de pescar y delatar las malas acciones de los humanos por medio de un conjuro mágico y adheridos a los tres defectos: al parecer, somáticos en ciertos jerarcas de nuestras universidades.
Es una especie de dengue peripatético que genera sordera, ceguera y mudez concordantes en ciertos intelectuales; apoltronados in sæcula sæculorum en los hemiciclos de cada Alma Mater, insensibles a que sus centros educacionales están bajo ataques directos del espionaje enemigo.
Ilustra que ninguno de los interesados y obligados a preservar el prestigio de nuestras instituciones, comenzando por los encargados de filtrar la fuerza laboral hasta el último de los niveles de dirección , seguridad, requisitos del historial y antecedentes académicos, filosóficos, penales, morales, etc. de los aplicantes; no parecieron haberse molestado nunca sobre estos particulares, ni tampoco aquellos otros del segundo balcony quienes debían pedirles cuentas a estos primeros “rompeolas”, todos  los cuales  al parecer ni antes, durante ni después de las condenas permaneciendo sin mover un dedo. 
Es detestable que no exista por el Ministerio de Educación de los EE.UU, un protocolo exquisito único que norme, detecte y drene las penetraciones enemigas en nuestros centros docentes, a todos los niveles. Claro que después de cada desastre, todo se transforma en los “yonofuiymeenteroahora“, “yonoestabaltanto” y “quienlohubierasabido“; clásicos; que en el buen decir del refranero cubano es “échale tierra y dale pisón“; todo hasta el próximo intercambio académico entre Cuba y EE.UU que concluirá el día en que aparezcan nuevamente las badges, pistols y handcuffs de los inexorables del FBI, y se produzcan los consabidos arrestos.
De manera inexplicable, las señales apuntan y quizás es de presumir que; bajo presiones de una o varias altas voluntades de la pirámide educacional; estatal o peor nacional; el “caso de los Álvarez, de la FIU” —tras la condena en firme de ambos espías— reapareció como empantanado en el lodazal del olvido, carente de oxígeno y sin que se dilucidarán otras interrogantes abiertas sobre los comics representados por estos aparentes “Llaneros Solitarios” (The lone rangers) que para conveniencias del entorno, actuaban por su cuenta.
Curiosidades de un copycat resuelto en las pistas de un canódromo
Siguiendo por iguales vericuetos, por ejemplo, asombra el silencio acerca de si existieron vínculos con los niveles superiores o empresariales que les posibilitaron y aprobaron los “intercambios”, la existencia de otros implicados o reclutamiento de los mismos niveles docentes en otras universidades en o fuera de la Florida; detalles del movimiento de los bienes, acciones de la bolsa, cuentas de banco, etc.; o lo mejor de todo: si alguien ordenó parar la investigación y por qué. Tal vez, algún investigador nos refresque a los contribuyentes, estas nebulosas.
Observando lo sucedido con Carlos y Elsa Álvares, no queda menos que coincidir en un sugestivo copycat , tal si siguiera el patrón de liebres de canódromos inalcanzables por los judiciales, con el caso de Walter y Gwendolyn Myers; también capturados por el FBI y llevados ante los tribunales, igualmente bajo los cargos de espiar durante 3 décadas para el gobierno cubano actual y que en ocasiones se dice, cobrando estipendios, aunque todos lo han negado y que todo hecho fue por un desmedido amor por las artes del espionaje, contra sus patrias.
Los Myers, alardearon de haberse reunido personalmente en La Habana (1995) con el Dr. Castro, quien les colmó de diplomas y medallas por sus actividades relevantes de traición a los EE.UU. Como todos estos sociópatas, en realidad simple ególatras que se las dan de pícaros; argumentaron motivos ideológicos y humanitarios falaces, como los motores que les impulsaron en su prolongada actividad de ensañamiento felón contra los EE.UU.
Ambos dúos, convertidos en una mezcla de chantaje y muto propio, emularon con la archi traidora Ana Belén Montes (una solterona de rarezas empedernidas; sobre la que rumora —sin confirmar, dada la posible hermeticidad de la delegación— que también fue “traqueteada” en Cuba, aunque a la inversa), el musulmán Padilla, Los macheteros, la finada terrorista Lolita Lebrón y su banda de asesinos, entre otros en remojo. Se incluyen artistas, empresarios, políticos, legisladores y jurisconsultos exudados por igual; los cuales se han declarado activistas del odio contra los EE.UU, los mismos que les proveen sus canastas familiares ingratas y nuestro fabuloso sistema democrático, al cual ansían desmantelar.
Es comprender que estos agentes conspiraban incesantemente para destruir nuestras familias, nación, futuro de nuestros hijos, estándar de vida, educación, herencia cultural, valores religiosos, morales y éticos; y otras bondades que distinguen a nuestra sociedad libre, independiente, soberana y democrática, contrarias todas al servilismo que ellos profesan a su adorado “Gran Hermano” comunista.

Es la transfiguración de la primavera limpia al horror invernal comunista de los gulags, cuando decidieron alevosos –en el caso de los cubanos, como inmigrantes venidos a EE.UU sin que nadie los llamara ni necesitara– apoyar una satrapía despretigiada desde su inicios. Carlos, según el dossier del FBI traicionó a su patria (por naturalización), consuetudinariamente durante 30 largos años; mientras que Elsa resultó un poco más modocita, ya que su espiadera la ejecutó cabalgando impunemente a través de sólo dos décadas, rayándonos las espaldas.
En ocasión justa, dijo el juez Walton,

“Estados Unidos no es una nación perfecta. Pero no es el demonio que usted podría creer. Usted contó con privilegios que otros no tuvieron, pero usted derrochó esos privilegios a expensas de su propio gobierno. Si usted creía en la revolución (cubana), usted debió haberse ido del país (a Cuba)”

Así les dijo a Walter Myers y a su esposa Gwendolyn, el juez del Distrito Federal Reggie B. Walton, cuyo bisabuelo curiosamente había sido esclavo, [“ver, el Nuevo Herald, sábado 17 de julio, 2010, “Duras sentencias a agentes que espiaron para Cuba”].
Exactamente esas eran las palabras sabias que también les encajaban a los Álvarez. Walter, el personaje aludido, enarboló algunos ditirambos e intríngulis de la sarta de versículos raros extraídos del diccionario felón, del Manual de Marxismo-Leninismo, los que declamó durante diez minutos en la Corte, utilizando la habitual jerigonza comunista de retrete.
Resaltan paradojas históricas de sus ancestros respectivos, cuando Walter es también un biznieto y descendiente directo nada más ni nada menos que del destacado inventor del teléfono, Alexander Graham Bell, un patriota íntegro sin lugar a dudas.
Entre otras de las cosas bochornosas a anotar en el dossier familiar de los Myers —si observamos de soslayo y sin aspirar profundo—, es el hecho de que este conspicuo personaje en momentos en que el gobierno de Bush estaba en baja, tras la pérdida sufrida en las elecciones legislativas del 2006 (“midterm elections“, criticó a Bush de manera inmisericorde.

No en balde, Denis MacShaue, un alto funcionario y ministro del gobierno laborista de la época, calificó a Myers de “rata inmunda que abandona el barco”. Ya desde 2006, Walter Myers se quejaba públicamente de lo que él (siguiendo quizás instrucciones de La Habana) denominaba “relación especial”; referido a la exitosa colaboración EE.UU y el Reino Unido (entre el presidente George W. Bush y el primer ministro Tony Blair), en los asuntos de la Guerra contra el Terrorismo.
Walter y Gwendolyn Myers, fueron condenados respectivamente a cadena perpetua para él (sin derecho a parolee) y 5 años de prisión para ella; más la devolución al gobierno y los contribuyentes de los EE.UU, de $1,735,054 millones de dólares, por salarios y viáticos indebidamente ganados durante sus labores de espionaje.
Carlos y Elsa Álvarez, curiosamente, fueron condenados respectivamente a 5 años de prisión con 3 años de probatoria para él y 3 años de prisión para ella con 1 año de probatoria.
Nada en el pliego de la condena indica las intenciones de los Servicios de Inmigración de EE.UU con respecto a los dos cubanos, de su deportación futura a Cuba. Los cargos criminales imputados a los Álvarez, de ser hallados culpables (tal lo fueron), implicaban una pena máxima de 10 años de prisión, más el pago de una multa $250,000, cada uno de ellos. Tampoco, nada en la condena indica el pago de la multa obligatoria, ni la devolución de los dineros mal habidos en beneficio de sus labores de espionaje.

Las autoridades federales de la Florida les suspendieron sus respectivas licencias profesionales para ejercer por su falta de ética, al utilizar las mismas para realizar actos de felonía.
Cantata Misericordium, Op. 69, que nadie desea escuchar, por resortijar ombligos cartujanos
Porque estas kalingas nivosas de antaño y hogaño, no dudaron en enlodar y comprometer el futuro de sus seres allegados con tanta basura bolchevique (obviamos lo de “queridos”, por lo imposible de suponer en estas personas, un destello de amor al prójimo) sin sentir una gota de arrepentimiento.
¿Quién se atreverá a justificar tales traiciones contra los Estados Unidos de Norteamérica? Por lo pronto, de quienes sienten compasión y misericordia por los descendientes actuales y futuros de éstos señalados: ajústense los cinturones, porque la felonía desejemplarizante de éstos nuevos Arnold (ambas parejas), no consistió en un simple gesto, toma de posición o criterio, por una vez, como la de Arnold. Porque se trata de toda una saga desarrollada por décadas y que nunca caducará. Jamás, esperen disculpas de un comunista ni de sus allegados

Alguien apuntado no perder tiempo en preocupaciones por el futuro de esas familias dejadas atrás. Éste opinante argumentó que según crónicas de los reseñadores de los juicios, existe una post data:

Los allegados de ambas familias, se personaron en Cortes para dar soporte “moral y espiritual”, durante todo el tiempo, a estas personas acusadas de alta traición a la patria.

Es impredecible definir cuáles cantatas les serán entonadas a los hijos, nietos, bisnietos y al resto de las familias heridas para siempre; con la desgracia de estar vinculadas a esta mancha deshonorable. Será alucinante para los descendientes (inocentes) de las actividades de estos ambiciosos de poder, ver sus apellidos de “Myers y Álvarez”; ligados al traidor eterno de nuestra impresionante historia, el tal Gral. Benedict Arnold V.
Es que existen diferencias notables entre un ombligo cartujano, dos tropicales y otros dos sajones, expuestos ante un juez de urgencias. Algunas opiniones especulan que si se atiene al modo de actuar de familiares y amigos, indicaría –una realidad monstruosa– que en casa o el entorno de sus vidas, si otros estarían al tanto de las actividades delictivas de estas parejas.
 ¿Entonces … ?
Epílogo sin ton ni son para un pase de vareta “a la una mi mula”
Se sucederán los inviernos y miriadas de snowbirds azotarán las playas de Florida y las islas, con un pase de vareta de “a la una mi mula”. Los prisioneros, mirarán todo desde el hueco alto de las celdas, no percibirán aromas de flores muertas y ni tan siquiera canoridades de pájaros infernales.

Para ellos, que laboraron para asesinar a mansalva a todos los sinsontes de la libertad, democracia y patriotismo, se abatirán las tremendas soledades del Palacio donde Lucifer, el de las tres cabezas, campea en el círculo destinado por el Dante a los traidores. Sus jugos interiores, se les secarán como las uvas que el lobo arrogante quiso ver verdes, aunque estaban secas.
Pero el mayor “pase de vareta” entre los Álvarez, por citar un hecho sobrecogedor dentro de un matrimonio; sobrevino cuando Elsa, aterrada por las dentelladas del cancerbero que le devoraba por dentro, supo con estupor que su amado Carlos; el de los tantos años disfrutados entre las mentiras y triquiñuelas sabrosas del espionaje; en un gesto viril tipificado en los comunistas; la había “echa’o p’alante” (echada para adelante) con el FBI, como si ella fuera el “carrito del’ela’o” (carrito del helado)
4.
Pudieran quedar pendientes reflexiones y preguntas admonitorias a estas cuatro personas, destrozadas y azotadas por el vendaval de sus culpas terribles. Todo, a causa de los simpáticos hermanos Castro, los cuales les han dejado en la estacada (tal sucedio con “Che” Guevara) y quienes con sus demagogias engañaron y empobrecieron un país y envilecieron a su población, otrora florecientes
Todas, perfectamente solucionables por la vía democrática en lugar de sumergirlos en un totalitarismo depravado. Sin embargo, los Castro siguen haciendo de las suyas y disfrutando de la misma dolce vita que se auto impusieron y extendieron a sus parientes y cómplices, desde el primer día que se encaramaron en el poder.
Trágico que estas cuatro personas, los comunistas les arruinaron absolutamente la vida actual y el resto de la que les queda por vivir e incluyendo a las almas de su entorno íntimo, al dejarlas abandonadas en medio de la selva. Seria preguntarles a estas personas: ¿aparte de arruinarse ellos mismos y que “en el pecado original conllevan el castigo”, les valió la pena arrastrarse por ese pantano y quedar enterrados y olvidados allí, para siempre?
Una de las divisas más hermosas del Cuerpo de Infantería de Marina de los Estados Unidos de América, entre las otras instituciones armadas, la que es parte del “esprit de corps” de los soldados norteamericanos en misiones de guerra:

“Es que aún en medio de las situaciones más terribles, nunca dejan abandonados a sus hombres ni sus cuerpos abatidos, en territorio ni manos enemigas”. 

¿Álguien puede imaginarse en los comunistas tal forma de actuar con devoción, honor y espiritualidad? No, por una razón histórica y social bien antigua: porque tal forma de asumir actitudes dignas ante el peligro; debe estar antecedida de un código de honor y de los altos principios morales, éticos, cívicos y espirituales propios de la civilización judeo-cristiana, de los cuales los comunistas ni siquiera han oído hablar.
Estos son los casos lamentables de los esposos Myers y Álvarez, a quienes les vendría bien que les esculpieran a cada uno sobre sus lápidas mortuorias los versos –quizás redentores de sus pecados–, de una teutona dolida y golpeada a causa del holocausto judío y que estas personas malvadas, intentaban armar contra los EE.UU. Se trata de la Premio Nobel de Literatura (1966) la judía Nelly (née “Leonie”) Sachs.

In den Wohnungen des Todes
 (En las moradas de la muerte)

“Quién vació la arena de vuestros zapatos
Cuando debíais levantaros de la muerte”
Nelly Sachs (Berlín, 1946)

© Lionel Lejardi. Julio, 2011
    lejardil@bellsouth.net
    Legacy Press

Addendum
(1)   “El Señor de las Moscas”, 1990 film de Harry Hook

(2)   “El Don Apacible” (1928-1940), una novela de Mijaíl Aleksándrovich Shólojov (Premio Nobel, 1965); la cual está considerada -igual que su autor- como una de las mejores muestras de la literaria rusa del siglo XX, aunque vista desde el punto de vista de los stalinistas. Se trata de la lucha de resistencia de los cosacos contra la imposición del régimen comunista en Rusia. Shólojov, sin embargo, ha sido despreciado mundialmente al empañar su talento literario por su apoyo incondicional a los regímenes comunistas. A diferencia del respetado escritor Aleksandr Isayevich Solzhenisynt (Premio Nobel, 1970), un apasionado defensor de la democracia, en especial, para el pueblo ruso. Ver “Archipiélago GULAG”
(3)   Ver detalles en: http://www.latinamericanstudies.org/faget.htm
(4)   Metáfora por “denunciado o delatado”, que el argot cubano denota el concepto de “chivatazo”, mientras que “alante“, es un vulgarismo por “delante“.

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*.***Aquel octubre de 1492


Se cumplen 52 años de dictadura comunista en Cuba

Aquel octubre de 1492 

I/III

Año 1483, una riña átona entre el Papa Sixto IV y Frai Tomás de Torquemada

La ” Bullæ Sacræ Cruciatæ Dilucidatio” (Explicación de la Bula de la Santa Cruzada)

“A gloria y loor de Dios todopoderoso y ensalçamiento de nuestra santa fe catholica, nuestro muy santo padre Sixto IV por sus bulas otorgó a todos los fieles cristianos, varones y mugeres que para la santa guerra que se haze contra los moros de Granada enemigos de nuestra santa fe catholica, diere y pagare cierta quantía que cualquier confesor que eligiere, clérigo o religioso, les pueda otorgar plenaria remissión e indulgencia que comunmente es llamada culpa y pena, de todos sus pecados entonces y en otro qualquier tiempo confessados, una vez en la vida y otra vez en el verdadero artículo de la muerte…”, (continua)

La “Bula de la Santa Cruzada” vs.  la “Bula de la Inquisición
Valga que antes, durante y largo tiempo después de ese año afortunado, correrían historias paralelas, todas enlazadas, las cuales transformarían y trastocarían el entonces Viejo Mundo. Se logró hacer que el Renacimiento en ciernes, deviniera pivote sobre el cual oscilaría la revolución aterciopelada y sedosa de las artes y joyas de la cultura humana; reverdeciendo con un copycat fabuloso los valores artísticos, éticos y culturales del mundo antiguo grecolatino (1). La luz, sobrevendría sobre las virtudes de la inteligencia humana, opacados durante a Época del Oscurantismo medieval, con la afirmación del hombre frente al ascetismo puritano del cristianismo, ya extenuado y sin bases espirituales ante las masas populares extenuadas bajo la represión religiosa.
Y valga también destacar que, por esta bula papal denominada por el Vaticano como Bula de La Santa Cruzada (de consolidación) y soltando diezmos en céntimos por parte de los menos afortunados, maravedíes por parte de los mejor dotados, o nada, de los completamente desposeídos; se alcanzaba la cédula clerical para garantizar la entrada al cielo o en su lugar, sin esta dispensa papal, el desliz posible hacia el infierno.
La condición sine qua non era que la absolución de los pecados fuera efectiva, siempre y cuando todos aquellos fieles, mártires o guerreros divinos que nutrirían la fila de quienes abandonarían el mundo terrenal por el celestial, lo hicieran peleando contra los moros; árabes mahometanos opresores, por lo tanto, infieles al cristianismo. También por un simple arrepentimiento, aunque tan absolutamente sincero  y como genuino acto de contrición; la religión les tenía reservada gratis la dispensa para quienes la muerte les sorprendiera sin este concierto.
Los moros —exceptuando sus eruditos—, eran unos seres extraños en linaje, costumbres, etnia y fe religiosa; todas por su atipicidad; de los cuales ya los españoles y el resto de Europa estaban hartos y que repudiaban todo aquello que oliera a mahometanismo: su sharias, serrallos de concubinas, sunna, velos, burkas, matemáticas, química, ciencias, ajedrez, medicina, acero damasquino y todo lo demás cultural, religioso o científico que se les antojase como factores “repudiable” a la civilización judeo-cristiana.
En ocasiones no pocas, ciertos grupos europeos se sentían inferiorizados ante bagaje cultural de los árabes y también; considerando los rezagos sociales de sus invasiones por el sur de la península Ibérica y el sudeste de Europa desde el siglo VIII. Intensificados mas tarde con la caída de Constantinopla en 1453 bajo la invasión turca comandada por la dinastía Osmali, progenitora del Imperio Otomano, deshecho por Occidente en 1918, durante la I Guerra Mundial.
Ya los españoles, castellanos, venían despellejándose enrolados sucesivamente  como soldados de fortuna en las hueste de Isabel I, la activa reina de Castilla, después de las otras guerra isabelinas: Guerra de Sucesión Castellana (1479). Se trataba de los albores del cerco del la fortaleza y centro administrativo del Palacio de Alhambra (al-Ħamrā, “la Roja“;  en Granada, Andalucía) a fin de deshacer las cadenas finales impuestas por los ocupantes árabes, clavados en el sur de España desde 711 d.C.
Se trataba del último bastión sureño del reino nazarí moro de Granada en la España continental. Sólo que la cuestión siguiente seria convencer a los celadores de las puertas divinas, acerca de a cuál de los recintos celestiales o peor, infernales, serian merecedores de ser enviados expeditos, por mentirosos, traidores y cobardes u otras culpas heréticas, gestadas por los colaboracionistas con los ocupantes árabes.

No hay de que preocuparse —tranquilizaba Isabel a los temerosos de que la papeleta celestial no les sirviera por alguna causa, como el incumplimiento del pago del lay off concertado con los representantes de Cristo u otros imponderables, y concluyó— Dios es misericordioso, redentivo y siempre estará a vuestro lado.

Opciones papales de la Tarima Gralte
En aquellos tiempos, no eran variadas las opciones de entremeses en la tarima gralte de los designios apostólicos. Como autodefensa, no restó más que tomar otra vía y dar un salto temporal de seis siglos hacia delante, para constara que los nerds militares de ese pasado isabelino real, no estaban duchos en las jerigonzas de los juegos Dungeons & Dragons (Mazmorras y Dragones) popularizados después por un par de inteligentes, Gygax y Arneson.
Luego, la cosa en los inicios de la Guerra de Granada no estaba apta para acertijos virtuales en los cuales escaseaban los mosquetes y bombardas de asedio. Recordar que para entonces, España ya había logrado que el reino nazarí de Granada fuera un estado vasallo de los reyes españoles, obligado a pagar tributos  a éstos. Luego, las victorias debían ser alcanzadas a espadazos, alabardazos y ballestazos limpios. Pero la cosa cambió para finales de la guerra con la introducción de una  artillería moderna por parte de los aragoneses y el concurso de mercenarios ingleses (arqueros) al mando de Lord Scaley de otras naciones. La disyuntiva guerrera, resultó una cosa muy diferente para el rey moro, Boabdil, puesto que en su empeño defensivo, no contó con la esperada ayuda de sus colegas musulmanes asentados en los sultanatos de Fez, de Tremecén o de Egipto (wik).
Al retorno del futuro, encontraríamos a Isabel y Fernando absortos frente a dos imágenes contrapuestas, las cuales devinieron claves en el futuro colombino, casi a punto de cerrar las puertas del medioevo agonizante. La frágil estampa de Sixto IV y la tremebunda imagen del acromegálico y lombrosiano monje, el Frai Tomás de Torquemada, dominaban la atención de los señores y aristócratas de cada localidad. Tal como si el sinfín de acontecimientos, en evolución en el mundo exterior de España, fueran eventos ajenos a la corona española.
Por razones obvias, en las pinturas, donde los artistas reflejaban por encargo tanto los retratos personales o familiares de la aristocracia como los de burgueses ricos, científicos y galenos de renombre; así como paisajes de las épicas militares o sociales; los encargos a los pintores estaban matizados de sugerencias y pedidos expresos bajo contrato, de que tanto los personajes principales, y donde cupiese los secundarios de adorno, todos sin excepción salvo donde las circunstancias así lo requirieran; fueran dibujados con las líneas, expresiones y paletas de colores más favorables y cosmetizantes de juventud y alegrías.
Por ello no extraña que el Torquemada ya descrito, apareciera junto a los Reyes de España, con una figura de rostro bello y de frescura agradable y no con la de un matasietes real según muestran otras pinturas de la época.

—Su serenísima Majestad, respetuosamente pienso que la estampa de su ilustrísimo; Frai Torquemada; desencaja algo entre las bellezas de sus Majestades. Y me confunde el no hacer lo apropiado —delaró el pintor para lavarse las manos, en espera de una aprobación.

—Sepa Usted señor pintor, que valoro su arte y la única razón por la que ahora estamos hablando, es para ultimar detalles de las obras propuestas —le adelantó el rey—. ¿Un consejo?. Sepa que de sus artes no se ni papa, malamente de las militares. Usted puede sugerir un doble. Pero para ser honesto, mi sugerencia seria: pintarlo exactamente lo contrario a lo que usted ve en la realidad. Diremos, que resultó una réplica imaginativa de Usted, como pintor. ¿Vale?. Le garantizo que de esta forma, no hay peligro de que el Frai lo confronte a Usted en el futuro por algún que otro mal entendido.

El “Renacimiento” y su biznieta, la “Ilustración”, tocan a las puertas del Viejo Mundo
El inesperado desencuentro entre las dos épocas, la medieval y la facción de culteranistas derivados —los vibrantes medievalistas—; resultó en una ruptura real no virtual, y el consecuente desgarramiento producto de una explosión insospechada para la sociedad judeo-cristiana. Esta se mostraba ávida de contactar y absorber las nuevas ideas del renacimiento filosófico, sociológico, de los altos principios y de la cultura acumulada por la Humanidad y las experiencias de la élite de los genios, ocultos o aprisionados por el Oscurantismo que hartaba a todos, incluyendo sus sostenedores.

Para finales del siglo XVII y todo el siglo XVIII, hasta la Revolución Francesa, la Humanidad brindó aplausos al movimiento pos renacentista impulsado por la intelectualidad y artistas de  Inglaterra y Francia, conocido como la Ilustración, y el siglo XVIII, como “El Siglo de las Luces“.
El destape de ilusiones brotó en el mismo instante en que, la madrugada de un octubre delicioso; unos meses después de caer Granada en poder de la España católica, apostólica y romana; el capitán de la expedición ahora deambulante por la Mar Océano junto con el puñado de “locos aventureros comandados por un lunático de origen desconocido“, tal les denominaron los envidiosos de entonces.
El capitán de la expedición, en las pausas de su conversación con el timonel de la nave, meditaba a finales de la madrugada del 12 de octubre de 1492. Ambos, desconcertados en fijar rumbos por las estrellas y compases rudimentarios, en medio de un raro viento de popa.

—¡Tierra! —había gritado como un endemoniado, el marinero desde el palo mayor; con ronqueras de lengua sarmentosa, casi inaudible por ser llevadas por el viento.

La voz de alerta provenía del vigía Rodrigo de Triana, atado por su cintura al palo mayor con una cuerda de seguridad, medio que tirado sobre la angostura circular del carajo (torre de vigía). El marinero se inclino sobre la barandilla y sólo vio la figura borrosa del capitán; sentado allá abajo sobre el piso del castillo de popa, cambiando a ratos impresiones con el timonel, un judío converso oriundo de Navarra, al cual el capitán le tenía deferencias, decía de éste que “por su inteligencia”. Después vio al capitán echarse sobre piso iluminado por la luna llena.

—¡Rediez, capitán, y escuchen los de allá abajo. Por amor de Dios!

Más que una certeza lógica relacionada con la esfericidad de la Tierra, lo  cual los eruditos de la Iglesia sólo habían aceptado a regañadientes que era un planeta, él debía demostrarlo ahora junto con aquel abigarrado grupo de marinos, que navegaban como centellas rumbo oeste. Sin advertirlo, al capitán ofreció la impresión de que el Creador por un gesto divino; les había puesto al convoy de navíos un viento fuerte extrañamente sostenido en popa, sin ráfagas.
Los capitanes de la expedición, cada uno por su cuenta y experiencias, le supuso causado por alguna perturbación atmosférica, sin trazos en el cielo despejado, que por encantos y les asombraría, al disolverse más adelante.

Capitán —le alertó el piloto—, se me ocurre raro este “vent arriéere” (viento de popa) que nos viene soplando desde hace varios días, empujándonos al sudoeste.

Pero el capitán que ya estaba al tanto de la observación, no le respondió. Porque le pareció escuchar una voz lejana y apagada, que lo desembelesó de sus meditaciones y le inquietó, más tras el último motín a bordo de las tripulaciones. Cuando la cosa se le puso fea, casi color de hormigas. El capitán se irguió y le gritó fuerte al vigía castigado allá arriba, en el carajo.

—¡Rediez, Rodrigo, que coño es lo que ves, pedazo de animal! Diste los mismos gritos de una lavandera, violada en el río Tajo.

—¡Recoño, capitán —bramó enfurecido el de Triana—, ya le grité y por mis cojones le digo, que he avistado la puta tierra y algunas luces, allá por el oeste, en lontananzasy así que bájeme de este puto carajo…rediez, digo yo!

Entonces se hizo un silencio, tras el diálogo histórico “muy culto y apropiado a los oídos de toda tripulación experimentada”, que se extendió a todo el alrededor de la mar océano a vistas de la “Santa María“. El capitán suspiró y dejó correr por sus mejillas dos lagrimas furtivas. Sin saberlo, su hazaña no consistió en vencer a un enemigo en las guerras moriscas, sino convencer al resto de los amigos europeos.
Si no, que con la misma lentitud con que las luces matinales se les mostraban ascendentes por la popa de la carabela mayor; para éxtasis de todos lo integrantes de la expedición, incluyendo las tripulaciones de las otras dos embarcaciones menores que les seguían, “La Pinta” y la “Niña“; no pudieron constatar que las sombras rojizas que desaparecían tras ellos, eran las del medioevo que seria enterrado en la Historia, para siempre.

—Gracias a Dios y a esa cabrona de Isabel que se las sabe todas y de las que no, también se las imagina. No como las otras reinas europeas, todas idiotizadas por la “absenta”—, farfulló finalmente el capitán a su contramaestre, el cual había despertado después de “dormir la mona” sobre la cubierta única que caracterizaba a las carabelas.

Al parecer, nadie supo exactamente en cuáles de los idiomas que manejaba Colón, dijo su parlamento, aunque uno de los marineros confesó mas tarde que creyó oírlo hablar en una mezcla de español y yiddish (2). Colón terminó sollozando a todo trapo, lánguidamente, por la alegría inconmensurable que le embargaba por haber dado en el blanco, las soñadas Indias. Fue cuando de pronto le asaltó la duda de su invocación a Dios, porque él era un ateo silente, acerca de si Dios cristiano existía en la realidad. Si todo habría sido producto de la casualidad.
To be, or not to be: that is the question
Si, porque a la cuestión del ser o no ser de aquellos tiempos, aún no sidos, se le concedían fuertes vínculos con el famoso “Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición“, una institución fundada en 1478 por los Reyes de España, también nombrados a posteriori  los “Reyes Católicos” (3). Coincidente cuando éstos; Fernando e Isabel; requirieron del papa Sixto IV la autorización del Vaticano para reverdecer la Santa Inquisición. Una práctica casi olvidada a propósito.
Variadas son las conjeturas tenidas en consideración por los historiadores, respecto a la insistencia de los monarcas españoles en restaurar el tribunal inquisitorio, de tan triste recordación.
Los análisis se desplazan desde la expansión de la cristiandad y su identidad única, pasando por debilitar la oposición política local a los Reyes Católicos y neutralizar la poderosa minoría judeo conversa y carenar en la financiación económica del reino enfrascado en guerras contra los ocupantes árabes (wik).
Traer al tablero que los pedidos de financiamiento de la aventura solicitada por Cristóbal Colón, chocaron con los gastos finales de las guerras moriscas. Es ver que entonces, aparecieron los financieros judíos en calidad de mecenas de la expedición, para todos aventurera, quienes sin certezas se basaron en sus instintos y ciertas leyendas solo conocidas por ellos, sobre algo más allá de la Mar Océano, nombrado “Antillas”.
Tal modo de actuar, inconexo con la conocida misericordia de los palatinados fuertes y a contrapelo con la promulgación de la “Bula de la Santa Cruzada“, para sacar a los moros que dominaban todavía el poderoso (y no menos envidiado por el resto de las dinastías árabes) Reino y Califato de Granada al sureste andalusí de la península.
Eran los tiempos mejores, dada la diversidad y número de las intrigas y luchas intestinas entre los líderes árabes, por apoderarse del califato, mejor, de sus restos. El tema de la Inquisición siempre fue escabroso para el Papa Sixto IV, dado que tal responsabilidad ya molestaba a buena parte de los soberanos; cuyos ancestros la habían implantado en sus territorios, y que por peso histórico cayó en desuso, por desprestigiado.
Pero ahora, los fanáticos isabelinos religiosos se lo volvían a presentar sobre su mesa a instigaciones de las leyendas negras y las bajas pasiones de Pedro González de Mendoza, arzobispo de Sevilla y por el dominico segoviano (según crónicas, era de origen judío) Tomás de Torquemada (1420-1498),  un par de pejes taimados de la peor calaña salmantina. Saber que el Tribunal de la Santa Inquisición, ya había sido instaurado de acuerdo a la Bula “Ad abolendam” dictada en 1231 y emitida por el Papa Lucio III (4).
Luego, con los tiempos, dicha práctica represiva declinó por el poco respecto de este tribunal, a causa de un horroroso historial de crímenes que albergaba como supuesto instrumento de fe y sí, por el contrario, sentina de sentimientos bajos, pasiones y envidias humanas.
No obstante, el 1 de noviembre de 1478 el Papa Sixto IV promulgó la “Bula Exigit sinceras devotionis affectus“, por la que quedaba refrescada la Inquisición en la Corona de Castilla. El edicto, satisfizo de sobremanera a otro de los incitadores de la misma; Tomás de Torquemada; el cual fue investido con el cargo de Inquisidor General de España (Castilla y Aragón), lo cual le garantizaba un empleo permanente durante los años próximos. Los titulados “herejes”, en especial aplicados a los judíos y moros no conversos, fueron ultimados por Torquemada de manera inmisericorde, durante el holocausto sufrido en el período comprendido entre 1483 y 1498.
Además, sorpresivamente, Torquemada apareció en la Historia, en cierto momento, como el confesor de la joven reina Isabel la Católica, un alma noble de naturaleza prístina. Las víctimas y los lacerados por los activistas de la represión clerical, se calcularon en miles. A otros observadores, les dio por señalar que las víctimas fueron aún más, en mayor cuantía; lo cual a todas luces parece una exageración. Si nos atenemos a lo conocido, nunca se han mostrado los asientos eclesiásticos que apoyen uno u otro criterio.
Este monje, Torquemada, un individuo encajable dentro de los especímenes tipificados como arquetipos lombrosianos. Este personaje, tuvo además  la nefasta gloria de ser el arquitecto del trágico e inhumano “Edicto de Granada” —una idiotez cruenta e innecesaria contra los sefarditas—, por el cual se ordenaba la proscripción de todos los judíos no conversos de España, a partir del 2 de agosto de 1492.
Torquemada, se salió con las suyas y dejó que la bula paralela, “La Santa Cruzada”, le pasara por al lado considerando que esta no interfería con su labor, por él estimada profiláctica de fe, aunque tan conspicua como macabra.
Ritmos de “La Bula de la Santa Cruzada”
Esta otra bula papal, la “Bula de la Santa Cruzada“, objetivizaba un carácter eminente de fe. Sucede que el activo Papa Sixto IV, quien la sancionó y puso en vigor, fue también entre otros de sus aciertos; propulsor de la Época del Renacimiento (ya a punto de explotar y desprenderse del Medioevo), un buen número de obras monumentales, creador de museos, puentes, pavimentación (empedrado) de calles y bibliotecas vaticanas y en otros sitios imperiales, entre otras virtudes eclesiásticas en Roma. Sin embargo, no pudo escapar a la venta de indulgencias y una desaforada hemorragia de nepotismo, dado que sus familiares irrumpían en cualquier ámbito devorando todo aquello beneficioso que encontraran a su paso.
Tampoco se libró de ser acusado de incesto con su hermana y que un sobrino suyo el Cardenal Raddaele Riario, que con posterioridad fue ejecutado, conspirara para asesinar nada menos que a Lorenzo de’ Medeci, “El Magnífico“. Sin embargo, los historiadores vaticanos, atenidos al conjunto de su labor, le atribuyeron un desempeño elevado que resultó de hermoso recuerdo en su papado. Las profecías de San Malaquías se refieren a este papa, por sus orígenes sencillos, como Piscator minorita (Pescador menor).
Fernando II de Aragón, tras su azaroso matrimonio con Isabel I, tomó el nombre de Fernando V de Castilla. Isabel poseedora de la poderosa corona de Castilla, sin embargo, no pudo tomar de jure el título de reina de Aragón, pues la ley sálica de dicho reino se lo impedía. Ambos monarcas, decidieron iniciar en 1481 la guerra contra los moros, sus vecinos. El objetivo era la reconquista del Reino nazarí de Granada, fortaleza y centro administrativo de Al-Ándalus, el residuo del califato Omeya de Granada, con la venia de la “Bula de la Santa Cruzada
Ello satisfizo en gran medida al Papa y a otros reinos de Europa, dado que se trataba de echar al mar el último reducto de la ocupación árabe en tierras europeas. Esta porción española era donde pastaban los musulmanes desde el año 711 cuando en la cúspide de su expansión por norte de África, se apoderaron de España. Los restos del reino en cuestión, ahora yacía en manos del rey (califa) Muḥammad XII.
En enero 2 de 1492, Granada se rinde a los ejércitos mancomunados de Castilla y Aragón. Muhammad capituló y entregó las llaves de la ciudad y el reino completo, a los Reyes Católicos, sus vencedores naturales. España, recobraba lo suyo y lo que pertenecía a todos españoles. No históricamente no ha sido muy indagado, el hecho del disgusto de los residentes granadinos, con pasar a ser súbditos de España.
Ello significó un alivio a las arcas reales, ya agotadas. Tres meses después, el reino de España, decretó a instancias de Torquemada la arbitraria expulsión de los judíos (sefarditas) no conversos al catolicismo, revitalizando el Tribunal de la Santa Inquisición; cuyo edicto había sido sancionado desde años antes, por el Papa Sixto IV. Resultó que este Papa, una paradoja, abogó de manera constante por controlar los excesos de esa represión inhumana impuesta por el oscurantismo eclesiástico, todavía en manos de Torquemada.
Elegía a la pérdida de Al-hambra
Abū ʿAbd Allāh Muḥammad ibn ʿAlī fue el último rey de Granada. Decir tal, era gobernar sobre un inmenso y rico territorio español ; de los invadidos por los moros (árabes beriberi) del norte africano, tan temprano como desde 711 (DC) conocido entre las castas de la realeza musulmana como Muḥammad XII. Lo más cercano a la cuenta ancestral, indica que fue el undécimo sultán que llevaba el nombre de Muḥammad, gracias a la valiosa información suministrada por Yunna de Ibn ʿĀṣim. Boabdil, miembro de la dinastía nazarí, llamado por los cristianos “Boabdil” (Boabdil “el Chico“). Este singular personaje, era también conocido popularmente entre los propios árabes; con el sobrenombre de “Al-Zugabi” ( “el Desdichado”).
Epíteto al cual rindió honores hasta el 2 de enero de 1492. Esta fecha, marco un evento trascendental y de un inenarrable peso histórico, al iniciar el sellaje del salvaje desatino de los nativos americanos sujetos al vivir pre colombino. De hecho, se les hizo figurar como testigos de una nueva exuberante y arrolladora civilización superior. Se trata del Nuevo Mundo, el cual removió las entrañas del Ancien Régimen Apocalypto, imperante en el mundo pre colombino.
Boabdil, había quitado el trono a su padre Muley Hacén y durante un tiempo estuvo en disputa por éste tanto con él, como con su tío, el Zagal Abu ‘Abd Allāh, que en el habla granadina, debía pronunciarse como Bu Abdal-lah o Bu Abdil-lah, y de ahí el nombre castellano “Boabdil”, a quien se añadió el epíteto de “el Chico” para distinguirlo de su tío Abu ‘Abd Allāh “el Viejo“. Nacido en la Al-hambra (Fortaleza Roja), hijo de Muley Hacén y la sultana Aixa, se sublevó en Guadix contra su padre en 1482 y accedió al trono gracias al apoyo de los Abencerrajes y de su propia madre. Combatió a su padre y a su tío, quienes también se consideraban legítimos reyes de Granada.
Durante la batalla de “Martín González”, en el término municipal de Lucena, Boabdil fue apresado por los Reyes Católicos. Su liberación implicó dar a Castilla la parte del reino que gobernaba el Zagal, lo que favoreció la penetración castellana y el final de la guerra el 2 de enero de 1492 con la toma de Granada por los Reyes Católicos. Boabdil, después de ser destronado (por un acuerdo con los reyes españoles, a cambio de un Señorío), se aseguró después la colaboración de las tropas castellanas en su exilio a Fez (Marruecos) en 1493, ante la posibilidad de una rebelión de su bando opuesto (wik).
Las guerras moriscas habían drenado profundamente el tesoro real y la corte española ya exhalaba jadeos frente a la banca local, la holandesa y algo de la florentina. Con la caída de Granada en enero de 1492 y la rendición del rey moro Abu’abad-Allah Muhammad XII (Abu Abdullah o Boabdil), todo cambió entre el reino de España y sus acreedores.
El antológico “Suspiro del rey moro” ante la derrota que culminó con siglos de vasallaje a la ancient dinastía Omeya de los califas árabes (711-1492); quedó petrificado en dos lágrimas derramadas por el califa y en la histórica reprimenda de la madre Aïcha al-Horra (conocida como “Aixa“, por los españoles) referida la derrota granadina,

No llores como mujer, pedazo de cerdo le espetó ella a su hijo, lo que no supiste defender como hombre“.

Aquel octubre
Cierto que “aquel octubre” de 1492, resultó decisivo para el devenir histórico del continente americano y también para el resto conocido del planeta, entonces oscilante ante su disyuntiva: admitir si el producto de la Creación bíblica en medio del entonces caos reinante, dejó nuestro hábitat actual medio que convertido de plano en una cosa esférica tal abogan las tésis geocéntricas (Platón, Aristóteles y Ptoloméo) o si por el contrario las devenidas en una cuasi esfera viajera, sospechosa de auto sustentación, oscilación, revoluciones y traslación; tal enunciarían decenios después las tesis heliocéntricas de Copérnico (Nicolaus Copernicus), Tycho Brahe (Tyge Ottesen Brahe) o Johannes Kepler.
Todo porque un hecho insólito y contundente se cerró de golpe y porrazo en las narices del tribalismo oscurantista de la Mesoamérica y sus archipiélagos —algunos soñadores de inspiración elevada, les dicen “archipiélagos sonoros”— abriendo a la Humanidad un brillante futuro, de sorpresas inimaginables. El mundo de Claudio Ptoloméo, su “Almagesto” (El Gran Tratado) y su teoría geocéntrica, devino refinación de planos orbitales respecto a las de Platón y Aristósteles, todas las cuales fueron barridas con posterioridad por Nicolás Copérnico, con su “De revolutionibus orbium coelestium” (Sobre el movimiento de las esferas celestiales) a grupas de su teoría heliocéntrica.
El “Almagesto” ptoloméico era uno de los sustentos científicos recurrido a regañadientes, para explicar lo que aparecía como misterios en las Sagradas Escrituras (además de estar sustentadas estas últimas en la lógica medieval), es que la Iglesia advirtió sólidamente que sus premoniciones sobre que toda la leyenda sobre Dios, Cristo, la Trinidad y la cristiandad se les venían abajo estrepitosamente.
Del mismo modo, el impacto en el resto de la religiones, comenzando por la mahometana, pasando por el taoísmo y el judaísmo, haciendo escala en la indu y terminando en la budista, fue desmantelante. Ninguno de sus jerarcas, acomodados por siglo bajo un manojo de preceptos indemostrables; excepto en parte de los cristianos y judaicos; tenía la menor idea de cómo explicar a sus seguidores aquel desastre teológico, inducido por la razón de un simple marino, demostrada en “aquel octubre“, sin recurrir a voces o conexión alguna con las Alturas.
Luego, todas las casas religiosas cayeron rendidas en “aquel octubre” por la inteligencia deductiva de un marino; dotado de un olfato científico especial y productivo como el de los exitosos negociantes y banqueros sefarditas. De cualquier forma, de forma y de hecho, la Iglesia admitía la concepción terráquea del mundo Ptolomeico, como un mal menor, pero necesario para calmar las inquietudes de sus feligreses.
Ello colimó con novedosas relaciones económicas y sociales, cuyos vectores decisivos fueron los mecenas de los navegantes de la expedición primada colombina, los cuales hollaron tierra firme en la isla de Guanahaní, el 12 de octubre de 1492. Desde ese instante, Rodrigo el de Triana nunca más subió castigado al dichoso carajo. Aquellos expedicionarios alcanzaron lo cimero de un sueño tan arriesgado como irrealizable, gracias a estar comandados por un intrépido capitán ansioso de famas, fortunas y glorias, Cristóbal Colón, cuyo origen es disputado a dentelladas por varios países y etnias.
Brendanianos y otras suposiciones galas
Sin embargo a los irlandeses les dio por decir a posteriori que la primera huella europea en América, resultó por obra del monje Saint Brendan de Clonfert (a veces “of Abbot“) y otros 14 mojes (algunos, aducen 16), circa 512-530 d.C. La aventura fue registrada en idioma holandés (siglo XII), entre otros, como “Des Reis van Sint Brandaen” (Los viajes de San Brendan). Siendo innumerables las historias a suceder en el “río Océano” (Atlántico), no es extraño que el viaje emprendido por Brendan le condujera aleatoriamente hacia una región por donde se encuentran las Madeira, Canarias y Cabo Verde, míticas tierras en diversas narraciones y mitologías, ya desde tiempos de Heródoto de Halicarnaso.
Desvirtuar esta leyenda tuvo contesta adecuada, entre otras, a manos de “L’Histoire Générale des Îles Canaries” (Historia General de las Islas Canarias) como explicación a la posible confusión de Saint Brendan y sus atrevidos monjes marineros. Al parecer Brendan por las malas artes de algún birlibirloque juguetón, confundió las Islas Canarias (en poder de los bereberes) con nuestra América, según muestran láminas de la orografía del lugar.
En realidad Brendan y sus peregrinos andaban en busca de la legendaria “Tír na nÓg” (Isla de la Juventud Eterna), por cierto, historia bien conocida por los floridenses de Norteamérica, USA, gracias a Don Juán Ponce de León el que tan gentil nos visitó en Florida. Sólo que en este caso, se trataba de la búsqueda y captura de una elusiva fuente que nunca apareció.
En términos mitológicos, la ansiada Ambrosía de los dioses, por la que castigaron a Tántalo por robarla incluyendo los secretos de estos. La digresión brendaniana aconteció a través de todos los tiempos por iniciativa propia o siguiendo órdenes de algún varón poderoso obsesionado con ser imperecedero. El manido viaje exploratorio del monje, no era exactamente con propósitos tan evangelizadores o civilizadores y sí, anti gerontológicos por sus posibles vínculos con la inmortalidad celestial.
El revuelo colombino de 1492 tuvo el antecedente de ser un acontecimiento real, tornado colateralmente en conquista territorial por iniciativa de banqueros, mercaderes, soldados mercenarios (desempleados de las guerras moriscas), nobles y aventureros arruinados. Los príncipes, con la anuencia atropellada de los monarcas europeos, medio oriente y después los asiáticos no gilís, se pararon ordenadamente en la fila con sendos platos y cucharas.
Sus objetivos eran adjudicarse la parte alícuota de la piñata americana a la que aspiraban gratis —excepto Portugal y sus navegantes, que se habían ganado su puesto histórico, por sí mismos— sin haber movido un dedo ni aportado siquiera una onza de oro, salvo olfatear los puntos probables del festín americano.
Es que la España de aquellos tiempos, considerada por algunos falta de finezas por sus exigentes homólogos continentales y porque le reprochaban que durante los casi siete siglos anteriores no se había quitado definitivamente de encima la zapatilla árabe. Pero que ahora los peninsulares se las cobraba en buena ley, al sorprender a todos los reinos del vecindario, por la agudeza mental e inteligencia de sus reyes, Fernando e Isabel. En especial, ella, Isabel “la castellana“.
Un oasis dentro del paraíso andaluz
Hasta entonces, en la cruda realidad histórica y precisamente considerando las naciones árabes punteras, vemos que estas últimas sin embargos, se habían tornado en una especie de albaceas de las casi olvidadas culturas egipcia, griega, romana y el resto del abrillantado mundo helénico. Luego, contando uno a uno los reales, la parte de la península sometida a los califas árabes, disfrutaba de una tolerancia casi benevolente en lo vinculado a las prácticas de religión libre, refinamientos, adelantos científicos, militares, médicos y matemáticos.
Todos, de naturaleza contrastantes y desconocidos, a veces ex professo, por una Europa increíblemente sumida en el oscurantismo medieval motivados por los excesos de la fe. Porque este capitán entre sus repasos científicos, había dado suficientes vueltas a la controversial medición egipcia del meridiano terrestre, el volúmen de la Tierra y su distancia a la Luna y el Sol. Cálculos que con sorprendente exactitud, fueron realizados exitosamente por Eratóstenes de Cirene (276-194 a.C.), el mismo erudito al cual Ptoloméo Evergetes encargó la Biblioteca de Alejandría.
Casi en su totalidad, aquello heterogéneo y disperso en cada localismo explotó con el descubrimiento de América por Cristóbal Colón y su partida de alucinados. De ello surgió también la excitante posibilidad, de indudable peligrosidad, de sustentar el anatema de imaginar una Tierra redonda, no plana y sin cataratas infernales.
A estos canal nuevos de navegación segura, a la que no tardaron en incorporarse los experimentados marinos portugueses, los Reyes de España obligarían a sus incrédulos homólogos europeos —sin proponérselo— a inclinar testas y cambiar el rumbo de la dislocada política social, económica y de interminables guerras intestinas.
Porque ahora se trataba de enfilar los intereses económicos de la civilización europea, hacia una nueva era de franco pacifismo comercial, claro que desde ese momento, con el sello español. Las absurdas guerras intestinas inter estatales, debían ser abolidas. Por cierto, un triunfo que nadie hubiera osado predecir ni aprobar, por celos y las envidias naturales entre las naciones más empingorotadas.
“En esencia, son nuestros hermanos menores, ¿y por qué no, evangelizarlos?”
¿Evangelizar en la América pos colombina? Sí, y de inmediato, porque siempre fue estrategia invencible acudir al factor religioso, como guía moderadora de los inevitables excesos de la hegemonía colonizadora a causa de la avidez de intereses comerciales, después industriales, aherrojados a los fines civilizadores Más cuando Fernando e Isabel desde 1483, contaron con la anuencia del Papa Sixto IV a fin de reinstaurar el Consejo o Tribunal del Santo Oficio Inquisidor, logrado con independencia casi absoluta de la Santa Sede.
Porque cierto era, que aquellas sociedades conformadoras de la civilización judeo-cristiana imperante en el mundo de 1492, entendían de buena fe que el cristianismo garantizaba la salvación eterna, tal mandato divino, a cuyo cumplimiento debían aportar esfuerzos personales y reales,  inimaginables.

—En esencia, son nuestros hermanos menores —dijo Isabel ante el grupo de nobles de su confianza, que le acompañaba esa tarde, en Valladolid—, ¿y por qué no, evangelizarlos?”

Claro que Cristo jamás hubiera abogado por tal tribunal inquisidor, obra desgarbada de una simple debilidad humana revestida de arrogancias y omnisciencias terrenales, bien alejadas de la misericordia cristiana. Un error rectificado y repudiado siglos después por la Iglesia.
Sucedió curiosamente en España que el Santo Oficio perduró hasta bien entrado el siglo XIX, tras un breve intervalo al ser prohibido (1808-1813) por las Cortes de Cádiz al promulgarse la Constitución (mayo 19, 1812) y restaurarse la monarquía con Fernando VII, pero en esta ocasión revestida de un carácter parlamentario y constitucional.
Así, increíblemente para historiadores y sociólogos, el Consejo Supremo de la Inquisición o Santo Oficio operó entre altas y bajas, no pudo ser abolido hasta 1834, por resolución expresa de la Reina María Cristina de Borbón. Sucede que habríamos de repasar una historia de siglos imbricada con el fervor religioso de los peninsulares y la novedosa Real Politik esbozada con posterioridad por Ludwig von Rochau.
Las nuevas del hijo perdido en la Mar Océano
En marzo de 1493, después de bojear parte de la tierras descubiertas, Colón volvió triunfante a España. Sus mecenas, quienes no le solicitaron garantía alguna (y sí a la Reina Isabel) que les cubriera la fuerte inversión de la aventura expedicionaria, salvo la plena confianza en la certeza del cuento y de su fábula visionaria, se sintieron aliviados con las cúspides alcanzadas por su protegido, quien retornaba ungido en medio olivos. El Gran Capitán y su tripulación, retornaban vivitos y coleando, ansiosos de narrar en las Cortes, moradas, plazas y tabernas los increíbles portentos de aquella estimada en sus principios, desquiciada aventura. Y por la que se cruzaron fuertes apuestas acerca de cuál, si los expedicionarios o el destino, vencería.
Colón, se reinsertaba en España después de un viaje épico a territorios exóticos y cuajados de misterios que por divina confusión denominó “Las Indias”. Este equívoco cambió para siempre la faz del mundo conocido de entonces y de las demás civilizaciones exógenas a la judeo-cristiana prevaleciente, que valieran algo como tales. Infinidad de volúmenes justificadores del Dogma local, elaborados pacientemente por cada una de las civilizaciones, se quedaron sin sustento racional. En Barcelona le aguardaban los Reyes Católicos.
Los monarcas, alborozados con el extraordinario triunfo de la corona española, por la temeridad de sus capitanes y vasallos; no demoraron instantes para que sus enviados raudos como regueros de pólvora, y diseminaron por toda Europa las buenas nuevas al alcanzar las cortes de Lisboa, Londres, París, Viena, Vaticano y otros centros de poder.
Es que con su retorno, Colón echaba por tierra un cúmulo de fábulas terríficas y mitos alucinantes, arrastrados desde el pasado insondable, perdido en la noche de los tiempos americanos. Se trataba del cambio de toda una época, cultura y valores. Eran las campanadas pre renacentistas y su carga filosófica, artística y humanista; las cuales aplastaron y enterraron definitivamente, como hacen los sepultureros perfectos, al Oscurantismo agonizante y las ordalías dantescas de sus fantasmas del Medioevo.
De este modo tan singular, Cristóbal Colón se tornó de la noche a la mañana ante los ojos de sus fans, por las glorias y famas alcanzadas y a pesar de las envidias de sus múltiples enemigos, en el indiscutible ídolo en su cenit. Sin embargo, Colón ya se pronosticaba nuevos viajes a las tierras portentosas rendidas a sus pies. Se trataba del gran momento para la civilización judeo-cristiana, a causa de “aquel octubre“.
La saga, continua.
© Lionel Lejardi. Octubre 12, 2011
 lejardil@bellsouth.net
Legacy Press

(1) Atendiendo a que Italia fue el epicentro de este movimiento de renovación cultural y artística desarrollado en Europa, dicho período histórico que abarcó los ss. xiv, xv y xvi; luego es aceptado que el Renacimiento comienzó en el Trecento (s. xiv), pero se desarrolla con mayor fuerza y esplendor, sobre todo en el Quattrocento (s. xv) y en el Cinquecento (s. xvi).
(2) El yiddish (judío), no es el hebreo convencional, sino, un lenguaje artificial mezclado y armado con retazos de otras lenguas europeas, en especial el alemán, y es (era) propio de los judíos denominados ashkenazi, que se asentaron en los países de Europa Central, Rusia, etc. Del mismo modo que a los judíos asentados en España se les denominó, sefarditas. No es un dialecto o barbarismo tal como sucedió con el francés degradado después en los denominados creoles (criollos) surgidos y evolucionados en sus antiguas colonias.
(3) En realidad, la dignidad no cabe durante el Descubrimiento de América o sea, antes de 1496; debido a que el título de Reyes Católicos fue conferido a Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla por el Papa valenciano Alejandro VI en la Bula Si convenit expedida el 19 de diciembre de 1496.
(4)  En un sínodo celebrado en Verona, el Papa   Lucio III promulgó (1231) la constitución de la Bula Ad abolendam en la que condenó las herejías cátaras, valdenses, arnaldismo, convirtiéndose en un instrumento eficaz de represión contra cualquier forma de indisciplina a la ortodoxia católica, decretando que el castigo físico de los herejes correspondía a la autoridad laica con lo que la Bula  Ad abolendam se convertiria en el embrión del futuro Tribunal de la Santa Inquisición y del Santo Oficio (wik).

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Pablo & Silvio Inc. Musicales zurdos y otras timbas del Punto Cero


Se cumplen 52 años de dictadura comunista en Cuba
Pablo & Silvio Inc. Musicales zurdos y otras timbas del Punto Cero
Postales terroristas contra molinos de vientos, burgueses

—Entonces, tu mayor deseo y a lo que aspiras, no a ser un padre de familia, cuidar de tu hogar, tu esposa y tus hijos; sino; andar como una picha loca, sin responsabilidad alguna y que el resto de la Humanidad, hable admirada de tí por tus azañas anti imperialistas. ¿Es eso lo que quieres?.
—No amor, es que yo necesito…
—No te das cuenta que siempre es el “yo, quiero, yo necesito…” Eso, Ilich, es puro egotismo. En lo único que piensas, es en tu gloria personal.
—No lo es. Y por favor, no me llames más “Ilich”,  te dije que ahora soy “Carlos” (1) —le advirtió Ilich a su esposa, Lana.
—Carajo —protestó Lena—. Y ahora, vuelves con la misma mierda. ¿Y nosotras dos aquí, yo y nuestra hija qué, pedazo de cabrón?.
Tras el almuerzo tormentoso en el restaurante londinense, fueron hacia el apartamento, en Village Ave.,  en Ashford. Allí, Carlos se armó con la Beretta (9 mm) que Moukharbal le había entregado días antes en París, sólo que con cinco proyectiles. Esa tarde el Chacal, tranquilamente, se fue a asesinar al judío Sieff, presidente de la Cámara de Comercio Sionista de Londres. Carlos cumplía un encargo de la célula terrorista “Boudia“, del Frente Popular Para la Liberación de Palestina (FPLP), anclada en operaciones casi impunes, aprovechando el París democrático y acogedor.
Los terroristas palestinos, siempre andaban de fiestas. Porque las fastuosidades demagógicas de Arrafat y en especial las su batallón de familiares recostados en el colchón parisino, eran sufragadas por La ONU. O lo que es lo mismo, el  “” norteamericano legítimo y “yo“, un inmigrante nacionalizado, idiotas ambos en contribuir a la panacea diversionista de la ONU.
Sucedió que la pistola, de manera inexplicable aunque posible; le “falló” a Carlos en el intento y éste huyó hacia la casa de su amante uruguaya de 18 de 18 años. En el lugar, sacó de una maleta una pistola Makarov (de un inusual calibre .38 ACP)  y dos granadas. La muchacha se le echó encima. Él no pudo resistir, la desnudó y le acarició el rostro y todo el cuerpo e hizo que ella lamiera el arma, la  besara y acariciara, pasándosela por el cuerpo entero.

Las armas son extensiones de mis manos y de todo el cuerpo. Chúpala por el cañón, igual que haces conmigo. Ahora restriégatela por tu sexo y agarra entre tus dientes el percutor de la granada y siente el sabor del metal. Así es mi vida, puro metal y balas; y ahora… —le ordenó Carlos—, mastúrbate con el cañón sin soltar de tu boca la granada.

La escena aproximada (ver “Carlos”) constituyó la línea de trabajo y tema central de la trilogía fílmica acerca del terrorista palestino, de origen venezolano. Así continuó la ordalía, en tanto la amante se desvanecía por el exceso de orgasmos. Mientras, escuchamos en el trasfondo canciones de Pablo Milanés, cómo se desplegaba en todo el incisivo fondo musical del film…

Ya ves,
y yo sigo pensando en tí
como, nave, que retornará
y yo sigo pensando en tí
aunque, sepa, que después te iras…”
o, en otras;
Guerrero fiel, guerrero sin lanza, pan y miel,
guerrero sin guerra para ganar,
guerrero de todos para perder“. 
                                        El Guerrero

Tales repertorios de Pablo Milanés y también los de Silvio Rodríguez sin parecerlo, entre otras canciones sin marchas guerreras y de ahí sus encantos y frivolidades; sirvieron de himnos catalizadores de una izquierda juvenil siempre atontada con el mito puber que dibujaba a ultranzas la épica sierramaestrina; desde cómodos boudoirs parisinos, pagados por los “papitos” burgueses del “Eje Apocalypto“: la mal llamada “Revolución Cubana”. La cual, simplemente era el reflejo de la toma violenta del poder por El Dr. Fidel Castro Rúz y sus seguidores, bajo las banderas de la “dictadura del proletariado”; culminada en la reconquista de una parte del Nuevo Mundo por un Klan Exótico. Los grupos anclados en París, no se imaginaron que muchas de estas canciones, evocaban imágenes contractuales del castrismo. Sin embargo, en una acción de puro oportunismo; a todos; trovadores, régimen y la audiencia caprina, les cuadró la melodiosa piedra filosofal anti imperialista y sobre todo, por las  envidias perversas del lumpenproletariat, la anti norteamericana.
Ambos trovadores, medio que empujados y con las promesas y auspicios del régimen (impensables para el cubano de a pie) de un enriquecimiento inmediato y fácil, concluyeron en que hoy ambos son millonarios. Todo ello, encajó muy bien dentro del discurso oficial castrista, las opiniones maoístas, el mal ejemplo del egotismo guevarista y el destrozo de las nación cubana. Son las trazas del pecado entero, el articulo mortis, de la “Nueva Trova” auspiciada y aprovechada durante no menos de 30 anos; por este par de perlas tercermundistas tan azules como los unicornios del “dulce de coco”.
Eran los himnos de guerra de la generación sesentera, de los “tirapiedras” palestinos. Hoy en el poder (Eje Apocalypto). Allá por los años 70s, los grupos izquierdistas acampados en Europa —especialmente en París—, se entretenían en armar teorías conspirativas de Café au lait (café con leche) entre bacanales sexuales, donde abundaban el licor y las drogas, suministrados por las diferentes bancadas árabes de sectas, otras facciones terroristas o las “repúblicas democráticas” europeas, tercermundistas y africanas satélites de Moscú.
Todo, para acabar con el “imperialismo” y la civilización judeo-cristiana; una regurgitación extemporánea; sobrevenida después en los estrepitosos fracasos de la guerra de guerrillas, guevaristas, promovidas y sustentadas por La Habana, en su calidad funcional de cabeza de turco del Kremlin. Los cantautores de la Nueva Trova, especialmente los cubanos, tremolaban la batuta melodiosa del idioma que entendían los indoamericanos izquierdistas asentados cómodamente en las capitales europeas. Sus canciones, son consideradas como himnos de la izquierda terrorista como clarines para las batallas anti capitalistas, sin ser tales..
Perlas acuarinas inenarrables en los insilios de intramuros (2)
Por décadas, estos misiles musicales zurdos, portan también tripulaciones de las otras timbas del deleite humano. Y es curioso, porque estos seres nos revistan sin tocar a la puerta. Se comportan igual a visitantes extra galácticos, quizás ovnis o tarecos del mismo estilo y que de pronto, desaparecen hasta la nueva temporada de los simunes.  Es cuando se alborotan los enjambre y brotan esas pobres almas asaltadas y depredadas al descampado por los policías culturales del régimen. Se trata del despertar breve de los otros hormigueros, habitats de esas entidades grises y despersonalizadas, que coexisten sin esperanzas en cada mundillo totalitario, sea este nazi, comunista o una mezcla de ambos decamerones. El filósofo alemán, Jürgen Habermas, coincide en que el comunismo; el cual en esencia no pudo justificar su fracaso absoluto, por su estela interminable de millones de seres inermes martirizados y masacrados, es idéntico al nazismo. O sea: es el mismo fascismo, pero el de (la) izquierda (hipocritona).
Saber que los acrídidos (aka de los comunistas extra zurdos), alcanzan unas 25 familias o subgrupos de grillos convertibles en misiles. En la realidad cruel, constituyen identidades similares, inéticas, a las plagas bíblicas de langostas. Todos provienen del criadero común, como los otros todos del país entero; subvencionados por el partido (el eufemismo que los líderes máximos denominan “gobierno”); donde pulula el resto de los intelectuales activos, siempre atentos a los giros de la batuta comisarial.
Allí pacen, cineastas, literatos, dramaturgos, académicos, diseñadores, artistas y otros seres que el partido inmortal y sus canchanchanes, jalalevas, chicharrones, soplatuberías y otros inquilinos del manicomio, que los líderes considera entes menores, pero útiles. Nada de que indisponerse, dado que por acá, en Miami, los hay que adoptan poses similares en la danse burlesque ” del tubo”, como les adornan a los integrantes de los enjambres isleños, que nos hacen esas raras y no solicitadas visitaciones del diablo. Sólo, que se trata de langostas con atuendos mejores,  jusqu’à la dernière goutte.
Los de allá, son los desdichados sobrevivientes de la Revolución Cultural Cubana, puesta en marcha de manera oficial en junio de 1961; porque en lo real, el arranque comenzó en 1959 con la irrupción de las hordas guerrilleras en el escenario socio-político cubano. Una consecuencia devino acto publico increíble, que tal sucediera en la misma Biblioteca Nacional de Cuba, reino teórico de la cultura ancestral isleña.
En este objetivo cultural, subversivo para los totalitarismos; se inició el primer desmoche indiscriminado del Fondo Cultural Nacional contentivo de las obras literarias, pictográficas, fotográficas, musicales, de personas y de otros elementos e índoles; los legados sagrados de la cubanía, destruidos hasta hacerlos polvo virtual.
Después de la ordalía depredadora, ordenada por sonrisas de los Líderes Máximos, continuó el frenesí acudiendo a la trituración mecánica minuciosa y quema en las hogueras (hornos del Ministerio del Interior, en la Plaza del Centenario de José Martí y calderas del ingenio (central azucarero) “Toledo”, en Marianao), de los residuos vandalizados del cuban way of life. Más tarde, sobrevino un silencio de camposanto, donde las auras permanecieron posadas sobre los bordes altos del Gran Muro, desde hace más de medio siglo, vigilando el parloteo de los grillos dentro de la jaula.
Casi la totalidad del insilio intelectual de intramuros al parecer, considerando su inacción ante los desmanes gubernamentales —ejemplo ultimos, los abusos contra las “Damas de Blanco” por las brigadas hetero-femeninas represoras, los maltratos a opositores y disidentes indefensos—, indican que estos reeducandos parecen gozar cuando son aplastados por el sistema.
En especial resaltan los creadores “itos“, los cuales durante decenios el régimen les ha condenado a pastar en el zoo cultural de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), cantando loas a esa especie de “La Katrina” revolucionaria.
“Échate ahí, Canelo, y confiesa tu crimen de pensamiento
En esa institución similicuprítica (algunos humorista la catalogan también de polimorfaláctica), yace la cripta de los secret0s donde operan la troqueladora y la despalilladora del INDEX oficial. Las funciones estas, no son secretas, pero si, muy trabajosas de explicar. Aparte del morbo. El sitio, es parada obligada de cuanto malandro o malandrina intelectual, artístico o político con trazas literarias o artísticas; repletos o no, de premios ominosos (como son los Nobel blanditos, o sea, de Literatura y de la Paz) que haga tours por La Habana, pagado por el cubano de a pié.
El lugar, es también después de la Revolución Cultural; la primera parada soft de la represión cotidiana y nido de los oficiosos policías culturales que reparten los tapabocas, tentetiesos y a veces “aceite de castor”, esta ultima, una forma delicada de los yonis para nombrar al palmacristi o ricino, del Duce Mussolini.
Claro que a los intelectuales dóciles ni los apalean, ni les hacen tragar nada. Basta que el “oficial-pastor (de la Contrainteligencia) que los atiende” les ordene el clásico “échate ahí, Canelo, y confiesa tu crimen de pensamiento” y que el reo, obedezca y confiese sus languideces. De lo contrario, pasa al corredor infamante de las no personas, en una ergástula. Ver las 75 víctimas de la Primavera Negra.
Cierto que coexisten los entes despreciables, en el decir martiano, cuyas plumas, voces y odas mercenarias, sirven a cualquier tiranía (sólo ir y revisar la pajarera indoamericana), envueltos en el mejor de sus éxtasis perfumados. Todos, por mimetismo concomitante con el miedo, pero que no obvian otear siempre sus temores hacia la Ceca del Punto Cero; nido del Comandante en Jefe; desde donde son colimados por las reflexiones acuciosas del Dr. Fidel Castro Rúz el cual, digan lo que digan, sigue al mando de la batería coheteril.
Así, de improviso y periódicamente, cada andanada de esos artefactos es impelida; sujeta a una cadencia cultural inodora (ellos, no se atreven con la política) contra el diapasón apasionado del exilio real, en medio de las abluciones matinales o vespertinas del Líder Máximo. Ahora, a éste se le ve ojeroso y desencajado; por el ejercicio de su estereotipo personal, que repite hasta el cansancio.
Para nutrir la recarga del envío próximo, todo dependerá de la jaula a la cual le corresponda el turno en el zoo; de acuerdo a la “libreta de abastecimientos (racionamiento)”; para que le abran la escotilla de la trampa a los inquilinos a fin de ventilarlos y asearlos, incluyendo su habitat, con miras a vivificarlos a costas del aire bendito miamense.
Y nada de sonrisas sardónicas, pensando que Cuba puede estar en Juegos de Guerras galácticas con alguna otra potencia estelar. Lo que sucede es que en el paraíso cubano, los líderes máximos no parecen haberse enterado que la II Guerra Mundial terminó hace 70 años, que las trompetas democráticas derrumbaron el Berliner Mauer (Muro de Berlín) como los de Jericó y tampoco que nadie, ni siquiera los golems mutantes asentados en los palos inferiores del gallinero (salvo en cuidarse de las heces divinas que echan los líderes posados arriba), se hayan molestado en informárselo a los atribulados ciudadanos, esa gentuza que siempre anda implorante con las manos extendidas.
El Muro de los Dulces Guerreros
De ahí, las causas probables del atrincheramiento cultural y político a cal y canto, sostenido por el régimen a lo largo de más de medio siglo, detrás del “Muro de los Dulces Guerreros”, tal apodó a éstos un escritor cubano, hoy exiliado. Porque y aun que los celadores arguyen que la muralla es de Saccharum officinarum (cañas de azúcar, entrelazadas) legítima, los seres inermes que vagan en intramuros de la ciudadela no se dejan engañar y saben que una muralla irrebasable e impenetrable, sin importar de lo que sea construida, es siempre una cárcel.
Y dije del exilio real y no virtual, porque los caracteres son entes físicos no leyendas armadas por la entelequia ideológica oficialista de la policía cultural (el INDEX del medioevo), tal nos muestra La Habana con estos botoncitos de la Nueva Trova, ya rancia.
Una troqueladora de cerebros que, con sus habituales lindezas les dicta a los candidatos; fusta en mano; desde los milímetros que pueden abrir la boca, hasta el nivel de las octavas que pueden raspar en sus guitarras, soplar en sus cornetas o batir con sus tambores. Son las perlas acuarinas del insilio ominoso, los atormentados isleños exiliados dentro de sí mismos.
Es que los comandantes orientales que nos encharcan la patria, siempre se muestran ansiosos de clavar sus “picas en Flandes”, o sea, la obsesión coital del punto G, que les compulsa de rasgar cualquier parte de la diáspora cubana, tal si fuera el hímen de sus células madres. En ellos, es simple deleite vampiresco el ver correr la sangre (true blood) temerosos del Doomsday en La Haya.
Y no lo aparentan ser sino que lo son, una especie muy peculiar de pterodáctilos emplumados; ya sin nidos que los alberguen; porque ahora se transmutaron en otras aves de confuso helenismo en la dicción, que nadie cree ni desea entender.
Harto menos, tenerlas cerca u olerles las miasmas entretelas, como pariahs verdaderos. Es el resultado triste de quienes practican la eternalidad, propia de Wells y Arrio en su tiempo, ante el Concilio de Nicea.
A ellos, el partido inmortal les obliga a cursos impartidos por lo más granado de la intelectualidad marxista criolla (unos hippies de cabellera y barba tipo Eloi, a veces Murlock) y que son lecciones muy rigurosas sobre “El arte de pasarle el sombrero a los idiotas nostálgicos” y/o “Cómo rascarle los ijares al exilio tolerante, para que los aplauda y derrame cada vez, 30 monedas de plata sobre Cuba“.
Tales visitantes, menos que luciérnagas nocturnas, son también iguales a esos pájaros simbólicos, recreados por un escritor estadounidense —según creo y de seguro que me equivoco— en una de sus novelas; los cuales estaban condenados a volar sus holgazanerías consuetudinarias por toda la eternidad, sin poder posarse a descansar, beber o comer. Aunque fuera sobre una simple ramita de olivo, como hacen sus congéneres mansos.
Por la razón primera, de que los ideológos de las bandadas ordenaron derribar y quemar todos los olivos que mostraran atisbos de pacifismo con la diáspora, y a los que no, también. Y por razón segunda, que esos pájaros opacos a causa del peso y gravedad de sus pecados contra natura, temen ser (como serán) condenados y estigmatizados por los dioses iracundos del Valhalla en La Haya.
Por el estigma, algo semejante a la pupa de las arañas, habrían de nacer sin patas y a los ya vivos, un día cualquiera despertarían sin estas, que también pudiera ser el Doomsday. Implicaría además, el silogismo de un no “exilio” sino de un “insilio protuberante”.
Algo similar, tratándose de castigos, seria digestivo para los meandros de estos mensajeros de turbideces musicales.
Recordarles el deshacerse de prendas íntimas como los “matailusiones”, porque pueden además ser prendados con el suplicio de Tántalo y castigados debajo la roca de la cual debía vivir el tunante, temeroso de por siempre. Primero, por divulgar entre los humanos los secretos de los dioses y por último, robarles la Ambrosía. La postal corresponde a la de un desvalijador comunista perfecto.
Porque estos pájaros marxistas sin patas, después de quitarles las libertades y los derechos a los ciudadanos decentes; además de estrujarlos hasta el paroxismo; aspiran ahora a revolvernos el panal, que de seguro se les convertiría en avispero cuando menos se lo piensen. Toda la juerga, guitarrera de “palos pa’ rumbas” es para implantarnos células ya reventadas por la mismísima Madre de los Tomates.
Arpegios zurdos y libadores de siropes de Artemisia Absintium (Ajenjo)
Tales parecen ser todos los casos de quienes como los “pablito y silvito” (mejor anotar los términos para referencias futuras), unos curiosos tarrajalludos a quienes ya en la vejez les sobran esos “itos” ridículos. Lo de los “itos“, y así han declarado solemnemente las vírgenes vestales de Calcuta, excepto la anciana locuaz; una devota que ni el Vaticano ha podido determinar si estaba posesa o espiritada de una extraña adoración mística  (¡que vergüenza!) de un asesino convicto y confeso, como el Dr. Ernesto “Che” Guevara de la Serna (¿o, Scheinermann?), es una cuestión propia de los deslices de sus autoestimas envilecidas en la celda 101 de la “Animal Farm“. En Cuba, se igualarían a los vertederos de las horribles y no menos comprometedoras, Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP).
Igual sucede con estos misiles de arpegios zurdos yolanderos y unicornios que aterrizan por aquí, en Miami, sin ton ni son, en búsqueda de admiradores y fanáticos arrepentidos. Al parecer, hoy nostálgicos de otras sesiones del tentetieso a manos de los represores castrista (puro masoquismo, propio de la zona de tolerancia de “El Pilar”) o sus agentes turísticos a través de la Lotería de Visas.
El “yolandar” y el “ojalar” son neologismos forzados para equipararlos con un lanzamiento clandestino desde el mundo irreal virtual (porque el marxismo, es ciencia-ficción pura) de la “Animal Farm” cubana, hacia el nuestro “real maravilloso”, en el decir de Carpentier.
Tal le sucedió a Neo cuando Morpheus lo despertó con el ordenador, para que continuara el flujo de las no-sorpresas de algunos de esos felinos que cuando cantan, dan la impresión de que maúllan a la luna llena. Es que estos juglares, como Sans Culottes perfectos, se pasan la vida persiguiendo a la conejita de Matrix. Cada uno, dicen los ancianos, son “partos de los montes”, únicos.
Estos misiles portan saltimbanquis, pintores, intelectuales, juglares, malabaristas, dramaturgos, cantautoresprotestas (sin vigor para protestar) y el resto de las tribus de tambores y maracas, de poetas y escritores amorosos enfundados en alpargatas socialistas (¡y a mucha honra!), se desgañitan gritando desesperados; siempre y cuando no pierdan el avión hacia la Yuma esplendorosa, donde son intercambiados por dólares, como en los mercados de esclavos, en el “Marché aux Puces” del “Pepe el Globero” de turno en la garita farandulera miamense, los mismos tipos que aquí nos crean los patiñeros.
En retaguardia, tales chacras rojas disponen de institutos dedicados a estudiar el “comportamiento aleatorio de las masas enemigas”, (nosotros), a los fines de ver por donde le entran al exilio. A los comunistas, en su ridiculez sempiterna, les ha dado por “hacerlo todo con amor”, empezando con el bife a la Milanés, pasando por las roscas estomacales de la Sosa, escanciado en las vides secas de la Parra y finalizando, clavados en el unicornio de Silvito.
En el medio, yacen los zánganos fracasados supervivientes de la “Nueva Trova”, que taconean encanecidos por aquí y por allá, a los sones de la que ni es nueva y ni es trova, sino “Oda Ptiálica” a los líderes inmortales.
Son ditirambos intravenosos que les plantan, para suplirles la incapacidad de auto mantenerse (nunca lo han hecho), sino es por los totalitarismos que les sufragaban veraneos, y que les hacen deambular como cucarachas de aguas negras, desde el Río Grande hasta la Patagonia. La ridiculez comunista es amplia, como la morosidad que hace croar a estos payasos de medio palo que, sin los sueros del Comandante en Jefe, no serian conocidos ni en su casa.
Es que casi todo en ellos depende de la bisagra herrumbrosa que les colocan en la espalda para genuflexarse délicieusement con chirridos perrunos, ante el dueño que les alimenta con su mano. Y lo mejor de la saga, es la altanería de los derechos que claman para que les permitan contorsionarse en el “baile del tubo” miamense. Ellos no interesan a los decentes, sino, a la claque de odaliscas del serrallo de focas amaestradas para el aplauso. Los zurdos “sin carnet a la vista” (en realidad los tienen escondidos, como les mandó el partido), que nos entran a diario por el “Bombo“.
¿Zurdos con derechos? ¿Cuales, salvo los palos gratis), porque acaso ellos les han devuelto sus derechos y libertades a los cubanos; desde que se los secuestraron en 1959; con alevosía, premeditación, ventaja, ensañamiento y nocturnidad? Sí, porque así de malvado fue el crimen que ellos hicieron y hacen contra el pueblo cubano, y que no es un “homicidio no culposo de segundo grado”, sino un asesinato en primer grado con todas sus agravantes.
Decir hoy a piernas sueltas, que en Cuba la cultura es apolítica, en el decir de los “itos“, es una falacia burlesca. Sólo repasar los lineamientos amenazadores y de advertencia que Fidel Castro dirigió a los intelectuales y artistas en la Biblioteca Nacional de Cuba, el 30 de Junio de 1961 en su discurso “Palabras a los intelectuales(3) . Ello como colofón a las reuniones que éstos cubanos inteligentes llevaron a cabo, aterrados, confundidos y desorientados entre los días 16 al 30 de junio en dicha entidad. Porque una buena parte de los aplausos “espontáneos” al Líder Máximo, como siempre, provenían de la claque coral de cantores siempre en guardia cosaca, imbricados (infiltrados) entre las filas de los legionarios de peor monta.
La certeza de que la censura en Cuba es absoluta desde ese día nefasto hasta la fecha, permanece inamovible. Nos lo reiteró, el comportamiento de un supuesto reportero joven de la delegación castrista que acompañó a Milanés, el cual en la realidad debe ser uno de los policías culturales que lo vigilan a él, quien se viró los bolsillos al revés frente al reportero de la MEGA. Y ante la pregunta sobre cómo pensaba él de la jira, respondió.

—”Yo soy el ideológico de la delegación” —confesó el entrevistado, desafiante, sin darse cuenta de que enterraba a su jefe.

¿Realidad o idiotez? El hecho, está registrado perfectamente con todos sus cuños, en el pietaje fílmico del reportaje de marras (4).
Un epílogo ingrato
Quizás, Pablo Milanés Arias, haya reflexionado sinceramente. No por que haya escuchado las opiniones de quienes le creen, ni de los que le dudan, sino, porque siempre hay un espacio disponible en la acera de los justos. La cuestión no consiste en quemar las naves como tantos cubanos dignos hicieron, pese a las consecuencias terribles que les acarreó el acto viril. Pero advertimos que tiene él, nada tiene que hacer ya junto al coro ptiálico de esos “dulces guerreros de molinos de viento” (como otro intelectual les sobrenombró) en batallas no libradas contra enemigos de la nación cubana, sino en lides solariegas odiosas contra el pueblo inerme.
Nada hay ni nunca hubo de glorioso en batallas pírricas masacrando a los infelices desarmados, en La Habana, Sudáfrica o en Angola; y saturarse el pecho con medallas y distinciones tan espurias como las miserias humanas que arrastran quienes las portan.
Quizás un día, ojalá temprano, cruce la senda hacia la acera democrática y le cante al pueblo cubano, y no a las calles envenenadas con consignas marxistas de pulguero, en  aquel miserable Santiago de entonces.

© Lionel Lejardi. Mayo, 2011
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press

(1)  En realidad, el aka de Ilich Ramírez  Sánchez era con el que se autotituló, “Carlos” (quizás por lo de Karl Marx). Con posterioridad, el alias de “El Chacal” se le atribuyó al periódico “The Guardian” el cual reportó que entre las pertenencias del fugitivo, apareció una copia de “The Day of the Jackal “, de  Frederick Forsyth. Ramírez es hijo de un rico abogado miembro del Partido Comunista Venezolano (PCV) y una respetada dama católica. El fanatismo del padre le condujo a nombrar a sus tres hijos varones, Ilich, Vladimir y Lenín, indistintamente. Carlos “el Chacal“, no tardó en someterse a los adoctrinamientos de La Habana, donde fue enrolado durante el Congreso de la Organización Tricontinental; por el Col. de la KGB Viktor Simenov; para ser entrenado como terrorista en la falsa  Universidad de la Amistad “Patricio Lumumba”, en Moscú (wik)  .
(2)  “Exilio, insilio y diáspora. La literatura cubana en la época de las literaturas sin residencia fija“, por Dieter Ingenschay, 2010, Universidad de Humbolt de Berlin.
(3)   “Palabras a los intelectuales” fueron los cimientos de la Revolución Cultural que acompaña a los gobiernos comunistas. Saber que Saloth Sar, aka Pol “el Suave” Pot (mejor, Pol-Pot) fue el principal líder de los Jemeres Rojos, después Khemer Rouge, una banda de comunistas asesinos de tendencia maoísta, que asolaron Cambodia durante su Revolución Cultural, donde entre 1975-1979, los comunistas asesinaron fríamente a la cuarta parte de la población camboyana.
En los tiempos de “Palabras a los intelectuales” proferidas amenazantes por el Dr. Fidel Castro Rúz, sugieren ciertas fuentes, que algunos líderes comunistas de su entorno, sin precisar si hablaban en su nombre, acariciaron las ideas maoístas propuestas inicialmente por Pol Pot, anterior a 1961. Proyectaban la “aceleración y sincronización” de la revolución (este último concepto, Das Gleichschaltung, alemana) una técnica impuesta por los nazis, desde 1933. Ello promovía sondear primero y proponer después, si encontraban algún consenso, la versión cubana de la Revolución Cultural maoísta, decir la de Pol-Pot. La misma, desplegada después (1975) por Pol Pot en Cambodia. Tales insinuaciones (a sotto voce)fueron rechazadas por los primeros intelectuales, aunque aterrados pero firmes, en sus aspiraciones. Además se adicionan (lo que nadie dudaría), indicios de que el Dr. Ernesto Guevara, como el promotor tras bambalinas, quien coincidió con este punto de vista malsano.
(4)   El programa diario “Sobre mis pasos“, dirigido por Tony Cortes, salió como regularmente al aire en sep. 5, 2011 en el horario de 20.00-21.00 h.

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Lid EE.UU-CUBA: de autonomías vs heteronomías universitarias


Sin la venia agena

Lid EE.UU-CUBA: de autonomías vs. heteronomías universitarias  

 Se cumplen 52 años de dictadura comunista en Cuba
(Vivisección de un introito viejo, por la muerte ansiada de un pirulelo insigne)

Exhumación del prestigio académico, con algunas pizcas de ingenuidad

Nada más parecido al cotejo entre una pléyade de cisnes inteligentes, bregando contra una bandada de sinsontes astrosos de igual trino; que el dulce gorjeo (chasquidos y gesticulaciones) concertado entre dos equipos callejeros de bosquimanos académicos, cuasi solterones empedernidos, insistiendo en dilucidar lo que defino como “catatonía exuberante”, en aquello axiomático de “¿por dónde es que le entra el agua al coco cubano?”. En esencia, concierne a la lucha eterna entre la Pulsión de la Vida (Eros) y la Pulsión de la Muerte (Thánatos) o en términos simples, la lucha del bien contra el mal, alegóricos. 

Entre los comunistas, esta última Pulsión no es un morbo circunstancial, sino obsesión permanente del Idiot-savant. que les habita clandestinamente en el Superego. De ahí su fracaso en todos los órdenes de la actividad humana. Freud, en unión de Phyquis e Hipnos, les definió en sus tratados acerca del psicoanálisis.

Cierto es que, una actividad erróneamente interpretada por cierto tipo de ciudadanos estadounidenses generalmente alelados, cultos, educados, eruditos verdaderos; son aquellos a quienes cualesquiera de los zurdos ya maduros como plátano para sinsontes (bolcheviques de La Vieille Garde); pudiera lanzarse sobre ellos (nuestros académicos ingenuos) y confundirlos como a unos Peter Pan saturados de juventinas rebeldes y de  envidias genuinas a todo lo esplendoroso que hizo del finado James Dean.  

Nuestros académicos, son cortados con la plantilla de unos unos tipos razonables, autodidactas brillantes y entrenados como bodygards.  En esencia, unos escuderos cervantinos del prestigio académico de  los EE.UU; los tolerantes y mansos. 

ero sucede que estos adalides del bien andar no gozan de esas habilidades selváticas, decir, para subsistir al menos por unas horas, en el Mato Grosso político presentado por la corriente zurda. 

Bajo tales fulgores, dan la impresión de estar recubiertos con manolas de ungüentos topicales para absorber lo mejor de las terribles obsesiones libertarias, irredimibles y que; por antonomasia; añoran los encantos del viejo Mons Mercore decimonónico, que por efectos de la regresión tanto impresionan a cada visitante de la isla malquista, por la acción abrumadora del Hades escarlata. 

Nada de asombros, pues tales joyas evocadoras de mimosas como las de “Kiki” de Montparnasse y su violón, contemporánea en algún le petit déjeuner parisino; aunque norteamericanas hasta los tuétanos; son las hadas que nutren sin ton ni son a nuestros teams nacionales de académicos, intercambiables en los superbowls veraniegos lidiados a sandalia limpia. 

Quizás, en algunos casos relevantes, rentables al mejor liberalismo ékue, hoy los observamos enfrascados en piruetas que se asemejan a un nuevo estilo, peculiar de la arrebatadora “música disco”; danzadas en asociaciones y fraternidades universitarias con tocados de cilicios temerarios

Todas, políticamente incorrectas; pero entrelazadas con la vieja diplomacia del ping-pong, tal ensayó en su tiempo el carismático Presidente Richard Nixon en ocasión de su encuentro histórico con el propio dictador comunista, el macabro Mao Tse-Tung, artífice de ciertas espureas obscenidades políticas y sociales en Indoamérica.

Al parecer, quiera Dios que así sea y atendiendo a la hermeticidad de sus actividades acechadas por la pupila insomne ciudadana, (una licencia literaria hurtada al poema de Villena); no actúen aceitados con dineros de los contribuyentes, amparados bajo cualquier pretexto baladí y/o por disposiciones legales estrambóticas. Preguntan airados, los altos principios:

¿Valen más estas maromas sincopadas que el prestigio de las universidades que les gestan? 

Ciertos reflejos detectados en el iris de los experimentados filósofos ciegos de la hleba liberal, hacen reflexionar sobre qué hace que los corazones de estos curiosos añejos, permanezcan expectantes mirando embelesados hacia el Este siempre amenazante, que los sorprende con la guardia baja, como si los pretendidos colegas de los talegos comunistas, fueran unos tipos de fiar.

A saber, ninguno de los promotores de estas actividades alegres y también los participantes de cualquier época, que sepamos; ha explicado al público ni siquiera en dos líneas; los resultados positivos o negativos de los recursos y tiempo empleados en estos menesteres “investigativos” donde al parecer no se investiga nada, salvo las noches de Cabiria en los tabla’os de las amenidades comunistas.

Todo, a pesar de que el sainete EE.UU-Cuba se ha  desarrollado por decenios sin resultados (salvo para los enemigos), nos alegraría en extremo tener acceso a tales “estudios sobre el Asunto Cubano”, al menos, los locales. 

Indican ser conciliábulos sellados a lo copto, y son desplegados como si fueran simples reencuentros entre pepillones colegiados de antiguas fraternidades democráticas, juntados ad hoc para reverdecer filosofías con puntos de vista comunes. Es que en la realidad formal y al parecer por resultas del silencio vacuo, devienen exactamente en lo contrario. 

Ello, sin advertir que desde hace rato; parte de quienes integraron tiempos ha; otros teams de fraternidades adictas a la fiereza de estas cumbanchas picozas del  ¡ahé, ahé, ahé la chambelona!  (¿o, serán las mismas?) yacen en la cárcel. Y nada menos que por delitos probados y confesos de “alta traición a la patria y otras bellezas infernales. 

Casi nada, para quienes siempre giran sus rostros hacia el otro lado, el cómodo. Les seria desatender que señales evidentes y de manera indubitable, saltan por encima de la fragilidad del carácter y frivolidad individual del candidato; al participar en las óperas soperas que algunos les mencionan como kemesses frívolos armados en Poma (La Habana). 

Son así, porque ello induce inexorablemente a esos piélagos de albatroces de ambos sexos, unidos como  unos chicuelos inexperimentados para lidiar con un enemigo repleto de experiencias. Los que les hacen deslizarse raudos en brazos del macho cabrio o amazona lúbrica que, según el caso y ocasión, los Cuban Intelligence Services (CuIS) les descubren delante, de sopetón, en el momento en que el brochure les resulta irrechasables a las víctimas stokolmianas

Millones de DNA ópticos y acústicos, asados sobre una chancleta

Se trata de un guión tan burdo como intrigante y de una finura sutil, como la de cambiar globos por botellas. Sin embargo, cuando el especímen despierta del sopor, la taxidermia a la cual le han sometido los CuIS, arrojó muestras de un DNA óptico y acústico compuestos de medio millón de fotos, pietajes y grabaciones, ante lo cual la víctima queda inerme, desecha por sus excesos nocturnos y la desvergüenza le queda abierta a todo chantaje. 

Es común el uso de drogas y anestésicos varios, durante la serie de actos programados y de los cuales las víctimas no recuerden. Pero ellos, sí, porque atane por igual a amigos del campo socialista como a los emplumados americanos o africanos. Las plumas, son las que menos importan.

Claro, estos descalabros per se no deben ser siempre así, pero sucede que no recordamos ni una sola declaración condenatoria de sus fuentes gestoras a estos malos norteamericanos, peor si son unos de los tantos extranjeros desagradecidos, investidos como tales.

Similar a como sucedió en el caso de los espias capturados en la Florida International University (FIU); por parte de quienes claman por la intensificación de los intercambios en los cuales, a veces, pueden haber participado. Tampoco, el aire de los recintos universitarios ha vibrado con las voces desde donde truenan los preclaros niveles docentes superiores, sabidos, de una impolutez indudable.

Es lamentable lidiar a nivel nacional con un cúmulo tan abrumador de tales de chaturas. Porque a la luz de la tesitura de los altos principios helénicos y también romanos (¿y por qué no, también de los valores de nuestra sociedad judeo-cristiana?), tales parquedades vergonzosamente floridenses en dar la nota, resultarían lamentables por inéticas.

Es decir, como sucede en apreciable número de instituciones, centros de altos estudios y negocios a lo largo y ancho de los EE.UU; inmersos en estas “verbenas de palomas” de amistad hueca como las calabazas de Halloween. Luego, es viable reconsiderar el criterio de admitir como un fracaso rotundo, estas inutilidades académicas con las cuales nos atiborran.

Espanta que en nuestro país, unos cuantos alegres playboys de pelo largo y sandalias búlgaras (claro que son adjetivizaciones tropistas, dado el desplante que significaría ser descubiertos con la copiosidad de sus canas), no cesan en sus empeños concertivos con espinos filosos como sus guerreros agridulces (según los bardos de la corte) los cuales nos reiteran su enemistad eterna, al ser uña y mugre amigas de todos los críticos de EE.UU. 

Nadie entiende la reincidencia en extender estos garfios sonoros de abordaje piratas entre los académicos (algunos les califican de punks orilleros, algo bien fuerte) de ambas riveras.

Los intercambios académicos exhumados esta vez por la administración de nuestro Presidente Barack Hussein Obama, con vistas a reanudar contactos bilaterales entre los EE.UU y Cuba, son primores normales entre países decentes. Otra cosa es suponer o insinuar que algo le debemos.

Pero no se ha avalado el daño devenido de estas lides de fábulas asimétricas peligrosas, mientras entonan loas y albricias esperanzadoras en esos sectores puntuales acampados en sus roñas, alrededor de fogatas de boyscouts, armadas en ambas orillas del Canal de la Florida.

Saber que cada una de estas hogueras aventa señales de humo con cifrados propios; tan sutiles como los sonidos guturales de alerta emitidos por los pescadoree submarinos; si nos atenemos a sus lamentos e insistencias en la necesidad de reiniciar los “chic to chic”, bajo cualquier pretexto.

Candidatos rojos envueltos en sus álter ego partidistas, aderezados con semifusas confusas

Tales encuentros de intelectuales son muy fáciles de programar y ejecutar desde “aquí para allá”, utilizando los medios y técnicas de comunicación modernos y muy pocas veces obstaculizado por nuestro gobierno. Exactamente el instante en que por ahí comienza el relajo. Resalta que es bastante y más difícil (tan obvio, que imposibles) si se intentan en sentido contrario. Pero es de recordar que los totalitarismos, no admiten sengundas opiniones.

Ello, dado que los enemigos utilizan las balsas silenciosas de los teams especiales SWAT de intelectuales plegados administrados por los CuIS, quienes fungirían en tropos intrascendentes si estas fábulas fueran  elaboradas con maderas de sicómoros africanos o sándalo hindú. Tales serian otras aldabas sobre aldabas falaces.

Los académicos simbólicos pululan agazapados en la orilla sur del canal (Cuba) y están representados por unos conejillos de Indias encapsulados en grajeas peripatéticas, colmadas de dogmas destructivos a todo lo civilizado que ven y tocan; mientras deambulan insomnios perennes por las callejuelas de sus “kasbahs congelados”.

Saber que son las moradas de los viejos y nuevos carcamales, agrupadas para el pastoreo facil por los CuIS; en los antaños barrios aristocráticos despojados a los burgueses y hoy, los mejores hábitats exclusivos para el solaz y esparcimiento de los líderes y sus allegados, enquistados para siempre en la cúpula gobernadora del rocío manilense, La Habana damnificada por el poder castrista.

Esos cáderes (cátedras) comunistas y sus álter ego partidistas, son indivisibles y se encuentran entrelazados en sus pedaleos; ávidos por aspirar el aire libre democrático al cual no se atreven. 

Coincidimos en que es mismo, cuyos capos les ordenan emponzoñar en cada oportunidad; para así aumentar el tamaño de la limosna gubernamental –aunque esta nunca les cubra las treinta dracmas bíblicas–, que les protege y mantienes ajenos a la cartilla de racionamiento yacente con su pesadez implacable sobre el pueblo, inerme.

Es el mismo pueblo, acorralado en esa Animal Farm gigantesca y de la cual estos próceres populares rojos, guardan distancias de cuarentena desde enero de 1959. Porque eso, que anda sobre el lomo de la chusma, es contagioso en extremo y lo mejor, “se pega, se pega” como la conga de TV… 

Los integrantes del lado democrático, asentados en la vastedad de nuestra orilla Norte (EE.UU) se cuentan; entre otros ejemplares notorios por su sapiencia, honorabilidad, compromisos empíricos con la libertad y democracia. 

Ello es a contrapelo de que algunos chips raros, tan malcriados como candorosos (excéntricos de weekends); los cuales pugnan por desafiar al gobierno norteamericano que les ampara los flecos de sus pecados Ashtolls.

Son los indiferentes a todo aquello que acontece en su derredor, pero sedientos por revolverse y ser parte en ese cóctel pecaminoso con los colegas hostiles y colegios marañeros del “menos allá”, a los que como buenos obtusos, ellos estiman sus iguales, siendo gente menor. Es un error de ligereza ilógica por la cual ya hemos pagado con el escándalo de los espías atrapados en Miami.

Sólo ver los detritus de académicos, funcionarios gubernamentales, civiles de cualquier ralea, artistas y militares, encontrados coleando en las tarrayas lanzadas con colimación perfecta y recogidas con todo éxito por los oficiales del FBI. Tal sucede, cuando esos chicos lanzan dichas redes en las aguas negras totalitarias o en las dulces del Dew Morning, académico y edulcorado donde retozan apacibles, sus fellow travellers

¿Serán de simpáticos estos chicuelos del la fauna  liberal universitaria?

Parece que sí. Porque algunos de estos trotadores en tenis, dan la impresion de ansiar ser atrapados en sus devaneos sospechosos, para disfrutar la banalidad preferida de entre sus frivolidedes: el atontamiento enervante de los fascinantes  quince minutos de fama, quimérica..

Intereses matriciales no convergentes, en el lím (alg.) → ∞, de la bobera académica

No es que existan líneas de intereses comunes entre ambas voluntades concurrentes –un imposible–, aunque disimiles; porque la voluntad de acá  (EE.UU) es inspirada por una candidez sana que, al parecer, en casi todas las ocasiones, linda en una idiotez supina.

Claro que la mente humana y sus voceros, las opiniones propias o las dictadas por los totalitarismos de chupete, son tan variadas hasta el infinito como la gama de los colores primarios.

Mientras que en la orilla del menos allá (Cuba) languidece bajo la bota militar de los camilitos (alumnos de una escuela militar de represores juveniles, con una filosofia maoísta y stalinista), es cruel per se, no por las órdenes insanas que siempre les están dadas, por ser intrínsecas de las telarañas inteligentes. 

Es que en esa orilla sur, el concepto de “autonomía universitaria” no existe; ni siquiera estampada en su forma canónica y la formalidad de papeles; así como tampoco descuellan las voces de “libertad” y “democracia”, motores de la sociedad que nunca echa a andar, ni se ejercen.

Es un territorio audaz, decimos de ese erial, desnacionalizado como una tierra de ciencia-ficción; donde tampoco tienen vida sana las malquistas intituladas “universidades”; en el sentido purista original, hoy apostilladas y recubiertas con escamas de todos los pecados inimaginables.

Es la herencia endémica de los totalitarismos, bien apostillado, en su inevitable derrumbe social, moral y económico. Recordar que bajo el dogma totalitario (comunista y fascistoide, o ambos imbricados) la Intelligenz, no es una virtud o don celestial, sino una desinencia filosófica a la cual hay que mantener por siempre “amarrada a lo cortico”, so pena de ser encarcelado para siempre.

Esas dependencias oficialista (las universidades totalitarias) de volitud opaca, despampanantes; según la propaganda de la troqueladora zurda; no son más que secciones administrativas ordinarias del sistema educacional diabólico de control del individual, armado por los comunistas auto proclamados marxista-leninistas y ateos.

Tales unidades educativas no tienen voz ni voto en sus asuntos, dado que esas prácticas per se están supeditadas no a planes y proyectos educacionales generados por las propias universidades; sino a órdenes políticas y burocráticas emanadas desde la cúpula del régimen totalitario. Allá se le llama Ministerio de la Educación Superior.

Estos lineamientos docentes, son puestos bajo custodias y ejecutados inexorables por los cuadros del Partido Comunista de Cuba (PCC), in situ. Suena así como bochorno cruel de un sistema educacional adamado y asustadizo, gobernado por leyes muy propias para ejercer en las caballerizas decimonónicas.

Es atender que en la orilla norte, el resorte que libera la voluntad de la autonomía es un dispositivo con grados de libertad absolutos como pares cinemáticos de categorías filosóficas; tal enuncia el criterio de Grübler-Kutsbach.

Este criterio, es propio de las leyes inherentes a los mecanismos planos; los cuales atienden supeditados a la dirección del claustro o la junta de gobernadores, profesores y estudiantes respectiva de cada universidad, sin atender a los intereses del partido político en el poder. En estos artilugios, no hay espacio vital para el pensamiento.

En nuestra casa, el gobierno federal no osa y se abstiene, de meter la cuchara en los asuntos de los centros de altos estudios, tan groseramente hacen los castristas en la Isla de Cuba, incluyendo los polos culturales de los medios e instituciones de intelectuales y artistas. Es que todo eso forma parte de su patrimonio personal.

Situados en ese enclave castrence no educacional, los planes de estudio, carreras, destino de los egresados, su orientación política, naturaleza de las tesis de grado y los proyectos de intercambio docente son dictados por el régimen; sin tener en cuenta el interés nacional, solo lo atañible a su seguridad política.

Tampoco les interesan , profesores, educandos y su futuro; despreciados todos en aras del interés personalizado con voz única en la figura del Líder Máximo, el inefable Dr. Fidel Castro Rúz.

Oscuridades en la Cuba deshuesada y la Trata de Esclavos Cultos (TEC), existe per se

Es una de las tantas graciosas entidades e individuos, son aquellos curiosos de ver por dentro con el ojo turístico, el lado oscuro y deleznable de la venta, trasiego y arriendo de personas educadas e inteligentes; sometidos a la vieja Trata de Esclavos Cultos.

Esta anomalía del comportamiento inhumano de los comunistas cubanos, cuyas víctimas son considerados y tratados por éstos en calidad de dislépsicos mentales; es una corriente alimentada por profesionales, técnicos de educación media y superior, además de otros trabajadores simples de las diferentes ramas, destinados al negocio de cuerpos humanos.

Ellos, son los candidatos sujetos diferentes grados de presiones para que acepten el extrañamiento de sus familias. Estas presiones en ciertos casos, son de sutilezas extremas; que actúan sobre los candidatos los cuales son doblegados y enviados a trabajar por anos a diferentes países bajo el pretexto de “ayuda, colaboración, asesoría, etc.”. 

Claro es que se excluyen en los cómputos, el personal y tropas de apoyo y entrenamiento, seguridad personal y también de dirección efectiva sobre las fuerzas represivas locales, accionadas contra el pueblo que pretenden ayudar.

Para ello, ver las misiones permanentes que además de ser ilustrativas, en algunos de los países ingenuos integrantes del Eje Apocalypto. Este, es el el grupo recién fundado en Venezuela el 3 de diciembre de 2011, denominado en su cuna de confusiones, “Comunidad de Estados Latinoamericanos” (CELAC), al cual se han adherido las naciones  indo americanas. 

La esencia de los actos es para que los recogidos por la leva estatal, ejecuten trabajos miserables en calidad de siervos de la gleba, los cuales son de propiedad absoluta durante el tiempo del arriendo, de los señores despóticos (especialmente de los reyezuelos africanos, asiáticos, mahometanos e indo americanos), que los compran, alquilan y explotan de manera inmisericorde.

Es la vieja Trata de Esclavos, ahora en venganzas anti coloniales, corriendo en sentido inverso, desde la América caribeña hacia África, Ásia y Medio Oriente; conducida por estos negreros modernos de chistera y levita roja como las semillas del marañón. Los comunistas cubanos, se han convertido en los rancheadores esclavizantes del Tercer Mundo, en contra de sus compatriotas.

Por medio de los residuos cultos del aparato educacional, los comunistas venden al melting pot tercermundista, imágenes específicas de profesionales blancos de ambos sexos, sujetos al servicio humillante de patrones de aquellas razas clamantes antaño por la igual racial, ahora convertidos en empleadores crueles  domeñadores de la mano de obra esclavizada.

Caso típico, es el embeleso vergonzoso que absorbe y traga sin atender a su naturaleza maleante, el  “Black Congressional Caucus” norteamericano; con respecto a las políticas de falsa integración, propagandizada por La Habana.

Ello se observa en las visitas periódicas de este CAUCUS a la Ceca limosnera cubana, es otra variante de estos encuentros académicos propuestos a priori.

Los sueldos y beneficios que se obtiene de este trabajo esclavo (incluyendo el docente y el mercenario militar), son remitidos en su totalidad a las arcas del Dr. Fidel Castro Rúz, sin excusas ni pretextos, y sin que el profesional atropellado y envilecido, vea un céntimo.

La tasa de deserción de estos infelices es impresionante, aunque tengan en Cuba sus familias en calidad de rehenes del régimen castrista.


¿Seria en algún orden moral y ético el que nuestros académicos se sentaran a dilucidar incontinencias viscerales en esos coloquios entre sordomudos, de igual a igual, con modelos del “Hombre Nuevo” de tercera mano?.


Luego, infunde estupor una actitud que obvia los altos principios, de quienes apoyan los intercambios. La diferencia entre los pucheros esbozados en cada orilla, igual que la confusión de nuestros cadres supérieure avalando los conceptos de autonomía y heteronomía, aterra.

También la valoración enceguecida de ambas categorías tal si fueran vitolas tabacaleras de dos células madres iguales y gloriosas, sin entender (o no querer) que los mencionados principios morales y éticos difieren entre un país libre, democrático y soberano (EE.UU) y una simple granja de animales totalitaria y colectivizada (Cuba).

Una ex-nación, aherrojada además, a los humores según avatares políticos consensuales concertados por Manila con metrópolis subversivas de extramuros, por ejemplo, Rusia, China, Irán, Libia o Venezuela.

Se destaca la rivera sur por estar repleta de secciones educativas de enseñanza superior que operan abiertamente como filiales del Departamento Ideológico del PCC, que ellos apodan “escuelas universitarias”; lógico, todas heteronómadas. 

Una de las especialidades de estos académicos zurdos, en la vastedad de su tiempo libre, es el pasatiempo de armar trampas “papamoscas” insalvables para nuestras lumbreras académicas. Éstos últimos, sueñan en deambular descalzos por entre esos paradisos bananeros, sin el entrenamiento indispensable para lidiar con profesionales de la intriga y el espionaje.

Pero es que nuestros académicos, obnubilados, gimen delicadezas por adherirse al cóctel de ese desastre, que parece excitarlos con igual ansia que el amok filipino. Se trata de uno de los toques sutiles de la inética  del ente social atrapado entre sus angustias propias y sus fracasos personales.

Heteronomía kantiana

El término “heteronomía”, recordemos, lo acuñó Immanuel Kant quien definió que en esta categoría “la voluntad no está en función de los deseos del ser, sino en la voluntad de otros”. Es obvio que esos “otros” es el andamiaje gobernado por los Servicios de Inteligencia del Gran Hermano. Es la tipificación tergiversada del principio kantiano fundamentado en el cumplimiento absoluto del deber.

Los bolcheviques castristas, como buenos picaros, enarbolan la naturaleza de este “deber a cumplir” como la sumisión al dogma del estado totalitario; cuya imagen y semejanza esta representada en la opinión omnisciente del Líder Máximo, Comandante en Jefe, etc.: el simpático Dr. Fidel Castro Rúz.

O sea, el acatar con los ojos cerrados “la voluntad del otro”. 

Adolph Hitler, otro pícaro, se auto personalizaba en calidad de ser también ese “otro”, un verdadero y único Ser Providencial (1),  doblando a su gusto lo enunciado por Inmanuel Kant. Claro que este último patán, Hitler, se cuidó mucho o así fue aconsejado, de no presentarse ante las masas fanáticas como un “Salvador”, por la implicación que ello le conduciría al judeo-cristianismo, de donde le seria imposible explicar sus salvajadas genocidas.  

Luego, es razón válida y suficiente para definir que la titulada “autonomía universitaria” no existe en Cuba, puesto que la voluntad prevaleciente es la del régimen político dominante, totalitario y dictatorial.

Este, es un aspecto que ya nadie discute, salvo, al parecer dolorosamente no muy bien advertido en nuestras universidades y colleges comunitarios, al menos los floridenses.

Ello se evidencia si estudiamos los algoritmos de los códices (casi pueriles), emitidos al respecto por los Presidentes y sus Juntas de Gobernadores, tal como si en nuestro sistema de enseñanza no existiera tal asunto. Una verdadera filosofía de avestruces.

En la Cuba castrista, la inescrupulosidad latente y evidente en los estatutos organizativos emitidos por los centros docentes; implantados (no legislados) por la plana mayor que gobierna las universidades; todas estatales y sujetas al gobierno comunista; responde a las directivas del Ministerio de Educación Superior, cuyos resultados al final del día, van a parar a manos del Líder Máximo. Desde cuya mesa, se realizan las distribuciones de cada arrendamiento y de ello el destino, de cada profesional egresado.

Es la inmersión de la masa intelectual isleña, ya envilecida, en el abismo freudiano del “Todestrieb” (Pulsión de Muerte); se revuelve al parecer intoxicada, al parecer con ansias de retornar a la desesperación adictiva del coito louco mental enervante, con sus opresores (síndrome de Stokolm). 

Es en ese páramo abismal donde pretende acampar las fuerzas de inteligencia de nuestros novedosos boy scouts de hogaño.

Mientras que en la frescura norteña, florecen universidades autónomas legítimas, aunque a veces de una apasionada ingenuidad victoriana, tal cuando cubrían con el mantel las patas de las mesas para que no evocaran en los caballeros las piernas de las damas.

Hoy no es para tanto el fervor aguamantino, pero sí somos también tierra donde candidatos variopintos de cualquier rincón de los EE.UU aguardan regados por los suelos, embelesados, con sus mochilas prestas –una especie de paracaídas virtuosos–, a fin de estar listos para que a la voz del primer ¡go on!, hacer en 10 segundos flat las 90 millas entre ambas riveras y ser así los pioneros, en saltar dentro de esas armadijas seductoras.

Quizás, porque algunos devotos arrastran en sus sandalias y moños adamados, otras personalidades temblorosas y atípicas, como prognosis aleatorias guardadas en el closet de las hetero insanías preferenciales, recurrentes en cualquier momento del baile de máscaras.

La penetración castrista atañe a todo el Sistema Educacional Nacional de los EE.UU desde la primaria hasta la universitaria.

Entre otros estamentos estratégicos, para lo cual han dispuesto de cinco decenios, los espías activos capturados en el interior de la Florida International University (FIU), indican la ingenua soberbia omnisciente de las figuras rectoras encargadas de cuidar el prestigio de ese tan alto y respetado centro de estudios.

Ello deslustra y serrucha los intentos del Presidente Obama, en pos de nuevos encuentros furtivos –como de adolescentes al primer beso–, no precisamente de “tercer grado” tal sucede en los dramas de ciencia-ficción.

Esta movida presidencial al realambrar los contactos para continuar los intercambios, al parecer estratégica, envía el mensaje equivocado a la cúpula habanera, para que esta se envalentone en sus actividades anti norteamericanas. Recordar, que el Dr. Fidel Castro Rúz y su cúmbila de travesuras, el alucinado Mahmoud Ahmadinejad, juraron publicamente: 

“Pronto, entre Cuba e Irán, pondremos de rodillas a los Estados Unidos”.

Si algún descreído gusta de reflexionar en la posible exageración de estos pronunciamientos, seria aconsejable que preguntara a los israelíes sobre sus experiencias con estos tipos de locos homicidas.

Atomizar el id, ego y superego de los cáderes luminosos

Claro, estos particulares no parecen importarles un bledo a nuestros académicos itinerantes, turbados con su patriotismo deslustrado. No existen paralelos éticos, morales o valores docentes entre las instituciones y el material humano de ambas riveras. En la una se crean cadenas de inteligencias esplendorosas, mientras que en la otra trituran y atomizan el id, ego y superego de los cáderes luminosos.

Una de las diferencias fundamentales estriba en que en la esquina norteamericana no existen dolo o agendas secretas, mientras que en la isleña, sí. Y lo peor, la sintomatologia del dislate, es conocida por todos. Es el intríngulis en que se basa la tragedia de la lid interminable EE.UU-Cuba. 

Sin embargo y a contrapelo de nuestra seguridad nacional, instituciones docentes de alto nivel como son ciertas universidades de EE.UU; establecieron per se proyectos biunívocos basados en la autonomía universitaria, libertad académica y la I Enmienda.

Todos reales bajo la democracia –un trío de delikatessen no aptas para el paladar remendado de la chusma totalitaria castrista, como líneas de intercambios oscuros entre expertos tipo tresmonosabios de ambas orillas.

Obvio, incluyendo los rendez-vous nocturnos entre cálidos sueños encantadores en las noches de verano; con agendas privadas; que de una u otra forma estan en dependencia de la’uedta que les den sus anfitriones cheos; y que sufragaremos los contribuyentes mansos.

A saber, temas como la política democrática pluralista, psicología, psiquiatría o derechos humanos y políticas de comportamientos de grupos librepensadores, libertarios u otros temas políticos, sociales, filosóficos (ética, moral y cívica) aleatorios, son tabúes que nadie se atreve a destapar, salvo quizás, en las pausas comerciales.

Son ejemplos inabordables las tesis de un psiquiatra y psicoanalistas prestigioso, aunque comunista en sus inicios, como Erich S. Fromm (consideradas en sentido inverso), o sea, el efecto (como daños irreparables) sobre la psiquis del individuo aislado y tiranizado por los totalitarismos y la psicología de las masas degrada en su autovaloración y sujetas a una polarización en favor del régimen dominante.

Seria regodear temas trascendentales (todos ilegales en el paraíso isleño) tales aborda en su obra “Anatomie der menschlichen Destruktivität” (Anatomía de la destructividad humana) y otras obras destacables de este profesional prominente.

Fromm y el retorno de la chapusería roja

No tarde, Fromm, desorientado y confuso con el shock que le impuso el genocidio contra el pueblo ukraniano (2)  en –especial la estarvación cruel de millones de estos ciudadanos, castigados a muerte por los comunistas, los cuales consideraron a todo el pueblo como “opositores”–, porque Fromm retornó exhausto de la chapusería asqueante del bolchevismo soviético, tal como haría al observar el implantado hoy en Cuba. 

Se trata del mismo dueto de la hoz y el martillo; recocida al ajillo y a fuego lento por los pirómanos a full-time comandados por el Dr. Fidel Castro Rúz y las delicadezas perfumadas de sus torquemadas; a fin de que el pueblo indefenso no se olvide de quién es el dueño de la llama comunista, la cual sus hitmen fanáticos estiman eterna.

Lo que Fromm determinó, espantado, es la resonancia ideológica del “narcisismo maligno” de los líderes marxistas mediocres, habilitados con poderes extraordinarios (Castro, Mao, Lenin, etc.), con la manera de actuar de los nazi-fascistas. 

Fueron los mismos delitos genocidas entre otros abusos execrables, que espantaron a André Breton, cuando ensayaba su pas de deux yuxtapuesto junto a otros dos viejos carcamales del terrorismo de izquierda, el mexicano Diego Rivera y el ukraniano León Trotsky, en sus andares por la Zona Rosa capitalina del DF

Es otra de las asignaturas pendientes de absolver por la tozudez de nuestros intelectuales y artistas zurdos, boyantes en la inagotable Jauja norteamericana, renuentes a repasar los resultados de sus vergonzosas osculaciones con los totalitarismos. 

Más de lo mismo, serán las nuevas autopsias propuestas a este cadáver insepulto, un sistema que el propio Castro confesó a las medias en público:

 “El sistema cubano ni siquiera nos funciona a nosotros, por lo que no es exportable”.

Imaginar lo discutido en Cuba durante esos “encuentros académicos”, por un dúo de perlas del calibre de los espias castristas; nadadores olímpicos al estilo libre, inexplicablemente inmunes e intocables por sus superiores, durante 30 años.

Los mismos que saltaban y brincaban orondos entre la aulas de la FIU y las oficinas del Cuban Intelligence Services (CuIS), hasta el aterrizaje extasiado en brazos de sus adorados hitmen habaneros.

Hablamos con palabras mayores, porque existen otros pecesitos adormilados con ese bossa-nova que se baila en los “cuartitos de al lado”, que siempre son remanentes, dada la magnitud del descuido de nuestras instituciones académicas.

Es peor, puesto que el asunto no parece haber sido captado en su profundidad, en el interés de nuestras autoridades judiciales y educacionales, extendidas hasta los niveles locales, estatales y federales.

Luego, es ahí donde yacen los peligros a multiplicar de manera exponencial estos pretendidos tête-à-tête . Todo ello a causa de estas incursiones nuevas; proyectada a desplegar por nuestros académicos bisoños; en territorio enemigo, pero dejando abierta nuestra puerta trasera.

Y pensar que con solo tres gotas: una de patriotismo, otra de ética moral y una última de decencia, se podría barrer a sombrerazos tanta confusión.

Observar que sin lugar a dudas, este mío, es un sermón inescuchable..

Lionel Lejardi. Octubre, 2011

lejardil@bellsouth.net

Legacy Press


(1)   Tal nos viene a la atención, porque, primero en el discurso en su defensa que Adolph Hitler hizo en el juicio por su liderazgo en el fracaso (1923) del denominado putsch de München (Múnich), y después como declaró en su ópera prima, “Mein Kampf” (Mi Lucha); biblia del nazismo; este líder dejó bien claro sus concepción del “Nuevo Orden para Alemania” (y Mundial) que estaría por mandato divino, bajo su tutelaje. También la proyección eugénesica para la Humanidad. 

El reflejo de todo el episodio anterior y sus consecuencias nefastas que ello tuvo para Cuba, en el comportamiento y formación del actual régimen comunista (castrismo) y de su líder, el Dr. Fidel Castro Rúz, es objeto de otro trabajo.

(2)   Holodomor (wik), en ucraniano: “matar de hambre”, también llamado Genocidio Ucraniano u Holocausto Ucraniano; es el nombre atribuido a la hambruna provocada por el régimen comunista; que asoló el territorio de la entonces República Socialista Soviética de Ucrania; durante los años de 1932-1933. Se trató, como sucedió con la poblacion de la Sierra del Escambrai, al centro sur de Cuba, durante este período trágico, fueron literalmente matadas de hambre luego eliminados físicamente; más de  7 millones de personas, entre hombres, mujeres y niños (un número aún mayor al del doloroso Holocausto infringido por los nazi-fascistas al pueblo judío y otros ciudadanos indefensos.

En hebreo la hecatombe es conocida como Shoáh, donde fueron asesinadas en masa y sistemáticamente, aproximadamente 6 millones de personas de todos los sexos y edades

Teniendo como referencia la definición jurídica de genocidio y numerosas evidencias, se verificaría la naturaleza genocida del Holodomor al haber fuertes indicios de haber sido una hambruna artificial creada por el régimen soviético, extendida por mimetismo político a los integrantes del bloque comunista.

Estas acciones vituperables de los comunistas fueron ordenadas y comandado por Joseph Vissarionovich Stalin. 

Si bien otras hambrunas también fueron provocadas en diferentes regiones de la URSS, el término Holodomor es aplicado específicamente a los sucesos ocurridos en Ucrania.

Hacia marzo de 2008, el parlamento de Ucrania y diecinueve, gobiernos de otros países han reconocido las acciones del gobierno soviético (comunista) como un acto de genocidio premeditado y ejecutado inexorablemente por los Servicios de la Seguridad del Estado.

La declaración conjunta de las Naciones Unidas de 2003 ha definido la hambruna como el resultado de políticas y acciones “crueles” del régimen totalitario que causaron la muerte de millones de personas de etnias como la ucraniana rusa, campucheana, kazaja y otras de la contemporaneidad latina. El 23 de octubre de 2008, el Parlamento Europeo adoptó una resolución, en la que se reconocía el Holodomor como un crimen contra la humanidad (lesa humanitas).


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*.**Sargento, ¿a qué esperar para comenzar la revolución? I/II


Se cumplen 52 años de dictadura comunista en Cuba
Sargento, ¿a qué esperar para comenzar la revolución I/II
 
Un agosto caliente sin bañistas, ni en Jaimanitas ni en Viriato
“Hay sol bueno y mar de espumas,
Y arena fina, y Pilar”
“Quiere salir a estrenar
Su sombrerito de plumas”
(“Los Zapaticos de Rosa”, José Martí)
No, no, no. No en ese agosto tan fiero. Porque entonces, la gente rugía fuegos y no estaba para zapaticos tan tiernos como los de Pilar, ni aunque fueran de rosa. Es que la huelga general contra el gobierno del entonces Presidente de Cuba, Gral. Gerardo Machado Morales, había comenzado primero en la capital, incontenible, precisamente en esos primeros días del mes de agosto de 1933. El evento arrancó suave, sin estridencias, en una anodina ruta de autobuses (las “guaguas de palo”) situada en la periferia de la ciudad. El motivo, la corrupción del alcalde de La Habana, José “Pepito” Izquierdo quien de manera abierta, extorsionaba a los dueños de los ómnibus. La huelga cobró fuerza general el 5 de agosto entre toda la ciudadanía ya harta de aquella locura nacional de apaleos, atentados personales, petardos, bombazos y escopetazos, que ni los políticos de la Mediación pudieron controlar.
Los comunistas intentaron deshacer la huelga, siguiendo uno de los acuerdos pactados días antes entre sus mensajeros; Juan Marinello Vidaurreta, Blas Roca Calderío y Joaquín Ordoqui Mesa y el Presidente Gerardo Machado. Para ello colgaron al frente de la huelga a Rubén Martínez Villena y a Joaquín Ordoqui Mesa, a fin de redibujar ante la opinión pública la huelga política revolucionaria, y transfigurarla en otra de imagen y efectos inocuos, de carácter económico y pacífico. Pero el doble juego les delató ante la ciudadanía, como una traición flagrante al movimiento revolucionario imparable y que por esos imponderables de las turbulencias sociales, ya se autodirigía.
El 7 de agosto, ante una falsa noticia de la huida de Machado, el pueblo se desbordó en las calles y fue ametrallado a mansalva, específicamente frente al Capitolio, por efectivos de represión política integrantes de “La Porra” y el Ejército, allí apostados en espera de los manifestantes. En tanto la embajada norteamericana movía sus cuadros de la Medición y militares preferidos, a fin de conjugar un coup d’état incruento contra Machado. Para agosto 12 de 1933, la “Magdalena cubana ya no estaba para tafetanes”. Decir, de las sedas bíblicas y sus arrepentimientos humanos, y el desenlace se precipitó sin frenos.
Machado, se vio y sintió arrinconado por todas las fuerzas interiores y exteriores centradas sobre Cuba. Finalmente renunció en primera instancia por la presión de la banca, finanzas, las clases vivas (alta y mediana burguesía), además de la oposición civil y militar entre otros factores. En el empujón, no pudo faltar el inevitable toque de gracia  propinado; como encargo del Presidente Franklin D. Roosevelt; por su enviado especial el Exc. Benjamín Sumner Welles, atrincherado desde antes en el lujoso Hotel Nacional. A quien Machado lo había puesto en la acera de sus enemigos.
De inmediato, una junta cívico-militar de notables, parte de ellos pertenecientes al Ancien Régime; tras ciertos enjuagues políticos y burocráticos —sugeridos o por lo menos con el visto bueno de los Estados Unidos— tomó las riendas del gobierno. Un apacible coronel mambí, el Carlos Manuel de Céspedes y Quesada fue designado Presidente de la República. Céspedes había nacido en New York (nunca conoció a su padre) y educado en los propios EE.UU. y Alemania. Fue funcionario de varios gobiernos y ejerció en el servicio diplomático por largo tiempo, pero era prácticamente un líder desconocido. Lo peor, carecía del más mínimo carisma o voluntad.
El New Deal de Roosevelt
La sociedad entera, se dio un respiro para abordar el resto de los problemas cabalgantes sobre la Isla. De este modo, brotó en la mentalidad cubana y sin advertirlo los propios actores del drama, no ya los instigadores, una ciudadanía en estado pre revolucionario. Lo cual era, exactamente, lo temido por la política del “New Deal” (Nuevo Trato), auspiciada por el estrenado Presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt. Los cubanos con su revolución, como siempre en el decir norteño, se estaban propasando más allá de las expectativas.
El gobierno defenestrado, estaba presidido entonces (aunque en lo técnico, de manera inconstitucional) por el Gral. Gerardo Machado y Morales (1925-1933); un político muy popular en sus inicios pero que, terco como un mulo; echó por la borda lo positivo de su labor durante el primer período, al dejarse conducir en el segundo por sus lisonjeadores (chicharrones y jalalevas) hacia un punto sin retroceso. Hasta unos años antes, este líder era un respetado general mambí.
Como líder político entendió que era un ser insustituible como presidente y en 1929, a finales de su primer y único mandato constitucional para el cual había sido elegido democráticamente por el pueblo, cometió un error imborrable: impulsó una prórroga de poderes en complicidad con el Congreso amañado, a los fines de continuar en el cargo de Presidente de la República. Tal acción reeleccionista era ilegal, puesto que la misma estaba prevista y prohibida específicamente en el artículo 115 de la Constitución de 1901. No es extraño que hoy veamos a los integrantes de Eje Apocalypto (ALBA), basados en artimañas y subterfugios, bregando en andanzas similares.
Para resolver sus aspiraciones, el Presidente logró que se emitiera la denominada Constitución de 1928, enmendando y remendando la de 1901, que le permitía no los dos años iniciales de prórroga solicitados al Congreso sino, extenderlos a seis. Echarlo de la silla presidencial y tomar el poder político, aunque de manera provisional para retornar el país al cause legal, requirió de una serie de acciones violentas llevadas a cabo por las fuerzas oposicionistas. Porque así, fue la decisión de sus líderes. 
¡Cuidad de los cuadros, como de la niña de vuestro ojos!, clamó Trotsky
Los líderes comunistas, siempre se mantenían al margen de figurar en la línea frontal; allí donde existiera peligro; siguiendo la máxima trotskista de: “cuidad de los cuadros, como (cuidais) de la niña de vuestros ojos“. El lema suscribe que sus líderes se reservarían durante la etapa anti machadista, para la hora 25, la cual ellos estimaban la óptima para “repartir el pastel”. Fijada esta coyuntura, en el momento que estallara la huelga general en ciernes; de cuya dirección se apoderarían y conducirían, como acto final del drama. La filosofía de los bolcheviques siempre advertía que los “cuadros” deben arribar intactos al final de las contiendas, para rehacer el menjurje a su antojo. Es decir, que los héroes los pusieran las facciones nutridas con idiotas románticos (los otros, salvo excepciones o confusiones).
Resultó que durante esta última etapa del gobierno de Machado, la victoria democrática cuajó en medio de una Cuba convulsionada por antagonismos previos entre el gobierno y cada estamento de la oposición. No se trataba de una pugna convencional entre fuerzas políticas de criterios e ideologías distintas, dentro del marco natural de las democracias. Sino entre un presidente que al concluir el período presidencial cuatrienal para el cual fue elegido, y por su voluntad expresa, violó la Constitución de 1901 al imponer su propia reelección a contrapelo del sentir popular, reluctante hacia los proto caudillos.
El descontento de la población aumentó, durante ese segundo período de Machado; dado que esta gestión ejecutiva derivó hacia un gobierno dictatorial y despótico, en medio de la crisis financiera mundial de 1929. Los cubanos se indignaron, puesto que sus quejas ante el gobierno no fueron escuchadas.
El gobierno ripostó desplegando un autoritarismo abusivo, que los ciudadanos entendieron represivo. Una consecuencia resultó en que la paz social quedó rota de manera irremediable. Los opositores tradicionales y los inducidos por la situación general, se agruparon e iniciaron actividades conspirativas; desarrollando acciones violentas, incluyendo el terrorismo urbano. En esencia, se trataba de una guerra civil sin fronteras; puesto que cada contrincantes peleaba dentro del otro. La denominada “Generación del 30” con el Directorio Estudiantil Universitario (DEU) a la cabeza, marcaron los pasos más arriesgados.
Una poderosa facción política de carácter secreto, integrada por intelectuales avanzados y líderes de las clases vivas, denominada “ABC” (sus militantes eran conocidos como los abecedarios) (1), llevaba buena parte la batuta en la confrontación violenta contra el gobierno.
Los estudiantes, políticos y líderes sindicales de varios niveles, se adhirieron al (DEU), junto con otras facciones que siguieron iguales actividades anti gubernamentales. De este modo, estalló la lucha armada irregular urbana entre las fuerzas opositoras de todas tendencias y el gobierno machadista.
No podía faltar el hecho y es bueno de recordarlo, que a inicios del primer gobierno constitucional de Machado, un abigarrado grupo de comunistas, socialistas, libertarios, sindicalistas, nihilistas, anarquistas, logreros y otros desequilibrados criollos y extranjeros; tras sesionar durante los días 16 y 17 de agosto,1925; fundaron en La Habana el Partido Comunista de Cuba (PCC) (2), el cual juró fidelidad ciega a la nueva metrópolis ideológica anidada en el Kremlin. Dos de sus líderes principales fueron Julio Antonio Mella (3) y Carlos Baliño López.
“Agua, caminos y escuelas”, prometió Machado
Y así propuso y lo cumplió el Presidente electo. Porque el lema de campaña de Machado cuando aspiró a la presidencia en 1925 fue: “Agua, Caminos y Escuelas”, y el cual se implementó con éxito enorme bajo el mando del dinámico ministro de Obras Públicas, Carlos Miguel T. de Céspedes y Ortíz.
Dos de las obras más destacadas de nivel nacional construidas por el gobierno de Machado entre muchas otras, fueron la Carretera Central que unió todas y cada una de las capitales provinciales, incluyendo las ciudades de mayor importancia y el majestuoso Capitolio Nacional (4) . El país, como nunca antes, floreció en medio de las esperanzas ciudadanas.
Machado, como general mambí, había ganado corajudamente sus grados militares durante la Guerra de Independencia de Cuba, luchando contra los ejércitos coloniales de España. Sin embargo, mientras transcurría su segundo y turbulento período presidencial, Machado condujo a la república sin razón alguna, hacia el borde de un abismo.
Coincidía con la crisis económica mundial, que ya azotaba todo el planeta; acentuada desde el Jueves Negro por el Crash de la Bolsa de Wall Street el 28 de octubre de 1929. Para agosto de 1933, la situación económica y política en Cuba, estaba deteriorada al extremo.
Los opositores que le combatían, no desechaban que el gobierno de EE.UU acudiera a la denominada “Enmienda Platt“, un apéndice insertado en la Constitución Cubana de 1901; bajo el pretexto de la casi guerra civil en la isla, la cual no daba señales de cuándo acabaría, sino que se intrincaba involucrando intereses ajenos al Asunto Cubano.
Dicha enmienda, facultaba a los Estados Unidos –entre otras perrogativas– intervenir militarmente en Cuba, para aplacar los ánimos de los ciudadanos, bajo estados de caos político y peligro para los intereses norteamericanos. Los fines propuestos, una especie de romanticismo paternal, mantener la paz entre las facciones en discordia.
Ahora, corriendo 1933, ya habían transcurrido décadas desde el instante en que se proclamó la soberanía de la República de Cuba, en 1902 y al gobierno machadista se le achacaron un cierto número de torturas, atropellos y crímenes políticos, algunos horrendos, que asombraron a la población. Las mujeres, no escaparon del tentetieso.
¿Acaso fue una guerra bendita?
El drama de la emancipación cubana del dominio español, hizo crisis en las relaciones entre las dos potencias, EE.UU. y España; cuando el Congreso norteamericano emitió la “Joint Resolution” (Resolución Conjunta) de Abril 19, 1898 considerando el genocidio escandaloso en Cuba por parte de la metrópolis. Un caso específico, fue “La Reconcentración de Weyler” del campesinado ordenada por el Gobernador de la Isla, Gral. Valeriano Weyler y Nicolau. Ello hizo que Washington rompiera hostilidades con Madrid (Abril 25, 1898) y estalló la guerra.
El 16 de julio de 1898, tras sendas batallas marítimas fulminantes; el poderío marítimo de España era obsoleto (los navíos no disponían de torretas giratorias de sus cañones,  movidas eléctricamente) , fue neutralizado completamente y desmantelado de manera definitiva. La destrucción absoluta de las escuadras españolas deambulantes en la Bahía de Santiago de Cuba y Cavite (Filipinas); respectivamente; y un asalto terrestre (playa Siboney en Santiago de Cuba, Oriente) con el apoyo en tierra de fuerzas mambisas, hicieron que España se rindiera a las fuerzas mancomunadas de EE.UU y los patriotas independentistas cubanos.
Con ello, concluyó la guerra Cubano-hispano-americana y de inmediato, comenzó el retiro de las tropas españolas y la ocupación militar de la Isla de Cuba por los norteamericanos y de otras posesiones españolas de ultramar en las Antillas y el Pacífico. La ocupación de Cuba, fue por un período de tiempo estimado relativamente corto.
El triunfo de los patriotas quedó ensombrecido por dos causas. La negación del general Shafter de que las tropas mambisas entraran triunfantes en la ciudad de Santiago de Cuba, junto con las norteamericanas y la ausencia de los representantes cubanos en las deliberaciones del “Tratado de París” en Diciembre 15, 1898, concertado entre los EE.UU y España. Olvidando que los mambises independentistas eran parte cosustancial de las fuerzas vencedoras.
España y su altanería caduca, no admitía humillarse rindiéndose ante los patriotas cubanos; arguyendo que el ejército español capitularía “ante un ejército decente como el norteamericano, no una banda de indigentes“. Una completa falta de hidalguía, ante una derrota honorable librada en buena lid, durante decenas de años.
Después de 4 años de ocupación norteamericana, para restaurar y estabilizar sanitaria, institucional y económicamente la isla en ruinas; al mediodía del 20 de Mayo de 1902, fue proclamada la ansiada independencia de la República de Cuba, cesando con ello la intervención en la isla y no así en Puerto Rico, Filipinas, Guam y otras posesiones antes españolas.
Los norteamericanos, dejaron en manos criollas el estrenado gobierno republicano. De acuerdo a una disposición antiséptica incluida (obligatoriamente) por los constituyentes en la Carta Magna de 1901, se señalaba que “ningún presidente podría reelegirse por períodos sucesivos”. La violación de esta cláusula por el gobierno machadista, fue el leit motiv de la trifulca entre el pueblo tornado opositor iracundo y el gobierno.
Una premonición preciosa
Esta premonición preciosa de los políticos cubanos, indica que la no reelección presidencial les preservaba de la existencia de “caudillos providenciales” deseosos de implantar dictaduras para enriquecerse y eternizarse en el poder, tal si Cuba fuera una finca particular.
El sello de este punto de vista malévolo lo estampó, la horda guerrillera que se encaramó en el poder político de la isla en enero 1 de 1959, devenida en el actual régimen comunista totalitario implantado en Cuba por los hermanos Castro y sus seguidores (5).
Los EE.UU, habían observado con inquietud los inicios desordenados del republicanismo independentista de las ex colonias españolas, ya a nivel continental. Un estado de cosas desprendido al cortarse (provisionalmente) los nexos de estas naciones nuevas con la metrópolis española y de paso, la entronización del caudillismo como antítesis de la democracia.
Esta particularidad inquietaba a la Cancillería del Potomac, siguiendo el rastro de la historia de las repúblicas indoamericanas incluyendo, en especial, desde los inicios de la independencia; las pretensiones monárquicas primero e imperiales después, de los primeros líderes haitianos. Entre ellos Dessalines, Henry Christophe, Soulouque, etc. (proclamadores de monarquías e imperios intrascendentes) y a posteriori, quienes además invadieron en varias ocasiones entre 1823 y 1849, el resto de La Española, territorios que después conformaron la actual República Dominicana.
Resultaba que estas naciones nuevas, ya no eran países noveles inexpertos estrenando independencias, cuando entonces se igualaban en tesituras camorristas idénticas a las de otras repúblicas a lo largo del siglo XIX. En el caso de Cuba, Washington previó introducir en la Constitución de 1901 la mencionada “Enmienda Platt“, algunos de cuyos poderes y prerrogativas ya molestaban a parte de los cubanos (otros la consideraban un bálsamo protector) desde sus inicios, hasta que fue abolida al consolidarse la revolución anti machadista impulsada por la maravillosa Generación del 30 y el “presidente de los cien días, Dr. Ramón Grau San Martín”, uno de los pentarcas.
Por la actuación de Machado y la reacción violenta de los opositores, indicaba que las fuerzas políticas enfrentadas se desviaron del camino del orden y del quehacer democrático. Machado, constituyó parte del período presidencial cubano, durante la etapa última de la inevitable “república de los generales” (José Miguel Gómez, Mario García Menocal, Gerardo Machado Morales y otros), a la cual siguió desde 1933, la “de los doctores” (Ramón Grau San Martín, Carlos Hevia y de los Reyes-Gavilán, Carlos Prío Socarrás, etc.).
Esta primera etapa republicana entre el 20 de mayo de 1902 y el 1 enero de 1959 (interrumpida violentamente en 1959 por los comunistas castristas dirigidos por el Comintern), es conocida con el nombre de la “República de Generales y Doctores“.
Gerardo Machado, era un pichón perfecto de español, nacido con la osadía y tozudez ibérica, clásicas. Bajo los fulgores de su primer período, distanciado del su antecesor el Presidente Dr. Alfredo Zayas Alfonso (1921-1925), el dinamismo de la novel presidencia estremeció Cuba con vastos planes de obras públicas y leyes beneficiosas para la consolidación de la economía.
Un sinfín de industrias nacionales, fueron impulsadas con los ya lejanos estertores ventoleros de la Belle Époque (1880-1914), ultimada más adelante por el suicidio masivo de la gran catástrofe que significó —fiesta oportuna para los extremistas de toda laya— la I Guerra Mundial (IGM), iniciada en 1914 y finalizada en 1918 en medio de inenarrables horrores.
De inmediato, Europa entró en un giro vorticial irretornable de profundas convulsiones sociales. Iniciada la pos guerra y dentro del maremágnum europeo, el desborde de anarquistas, nazis, fascistas y comunistas entre otras facciones; rumiaban venganzas, desquites y vagancias contra las sociedades organizadas; remanentes de la civilización occidental; entre ellas y en especial, las monárquicas y las conformadas como naciones con los restos imperiales (prusiano, austro-húngaro y otomano).
La horda de las bondades
Entre las huestes de radicales a principios del siglo XX, se destacaron los bolcheviques (comunistas) rusos, abanderados con un marxismo feroz. Estos personajes eran de una prosapia radical y extremista y demostraron desde el punto de vista partidista y como organización subversiva, ser y constituir la horda anarco-revolucionaria más disciplinada, cruel, obediente y organizada de entonces. Ello sustentado por una no tan novedosa como regimentada ideología, basada en la abolición de la propiedad privada, el apoderarse de las riquezas atesoradas por la nación en su conjunto, la burguesía y la repartición manirota entre sus secuaces y los restos de esos bienes, supuestamente entre la chusma del lumpemproletariat.
Ello convino en atracción singular para estos últimos, de lo cual en la realidad resultó en la repartición de la pobreza. Tales bondades ideales para sus líderes ansiosos de una militancia de autómatas, corrían sus acciones en la bolsa de valores del extremismo destructor; sujetas a una doctrina ideológica férrea cuyo entramado de violencia sociopática, estaba definida y esculpida en piedra, cuidadosamente.
En sus pretensiones comunistas, los líderes marxistas cubanos albergaban la idea de igual formula  rusa para alcanzar el poder político de manera violenta e implantar de inmediato el Terrorismo de Estado (Époque de la Terreur, copiado del terror jacobino). Tras lo cual vendría la degollina. Nazis y fascistas, les imitaron a su vez con el mayor de entusiasmo.
Los comunistas abogaban por tales fines, independientemente de que ello significara el atropello de todas las libertades; la opresión sobre el pueblo, degradamiento y envilecimiento de los ciudadanos así como la ruina económica, el empobrecimiento pertinaz y permanente de toda la nación, arrasando con sus valores y tradiciones.
Por supuesto que en el breviario de los comunistas, dentro del grillete no se incluiría toda la nomenclatura burocrática sustentadora del aparato de la Nueva Clase de funcionarios del partido, los militares y sus allegados. A pesar de la prometida igualdad, ellos instauraron una clase social separada, una elite sub cultural opresora y que en realidad era un “supra estamento aristocrático” aunque denostado vulgâris tan absolutista como impenetrable.
En la otra parte, el socialismo corporativo de estado, de raíz antisemita, adquirió igualmente a manos de los fascistas (fascio) de Benito Mussolini en realidad (Almicar Andrea Mussolini) y nacional-socialistas (Nazi) de Adolph Hitler, ademas de aquellos otros líderes europeos pro fascista; sendos caracteres violentos, totalitarios y genocidas.
Tal proyección en su modo de actuar se auto imprimía, tal mostraban los ejemplos de la monstruosidad terrorista del comunismo en sus campos de trabajo forzado, a manos de Lenin y sus seguidores de la CHEKA, al triunfar los comunistas en Rusia.
Sólo que en Cuba, estas corrientes ya desarrolladas mundialmente a plenitud a inicios de los años 30, se encontraron con un Presidente tozudo pero patriota; que era un hueso duro de roer y menos; apto para ser convencido para enrolarlo en alguna de las opciones filosóficas deambulantes por el planeta, todas, sustentadas por sus pandillas mafiosas respectivas.
Sin embargo, Machado, sucumbió a su propia egolatría y egotismo e impuso un segundo período en su controvertida reelección —para ello, alteró la Constitución de 1901— y además del desastre del caprichoso mandato presidencial, la figura del presidente declinó en la opinión favorable que le dispensaban y admiraban inicialmente la mayoría del pueblo y las clases vivas.
Esto se manifestó, en especial, en las inconformidades de aquellos grupos, fuerzas y élites intelectuales tan vanguardistas como el Art Nouveau; los cuales lo consideraron un dictador detestable y por lo tanto, punible con el derrocamiento de su gobierno por la fuerza.
El Crash de Wall Street
Los opositores activos, armados como pudieron, se nuclearon alrededor de los estudiantes universitarios e intelectuales, iniciando el ataque para el desmonte definitivo del gobierno. Nadie se detuvo en aplicar de manera inexorable, cuanto medio y acciones violentas, de sabotajes, atentados personales, terrorismo y de toda índole que encontraron a mano, las cuales fueron fuertemente repelidas por los machadistas y sus aparatos de represión.
Claro, Cuba yacía entrampada en la crisis mundial económica iniciada tan temprano como en 1927 y marchitada definitivamente por la caída de la Bolsa de New York, extendida (en teoría) hasta 1933, la que en realidad continuó hasta 1939. El tropezón fue detenido con un repunte vigoroso de la economía, coincidiendo con el inicio de la Segunda Guerra Mundial (IIGM).
Todo el crash económico, al que fueron arrastradas el resto de las bolsas, se inició por la sobre valoración especulativa de las acciones bursátiles y el estado desastroso de las economías europeas, tras los embates de la IGM.
Otros factores colaterales fueron la abrupta caída de los precios de los productos agrícolas —el precio del azúcar cubano se cotizó a nivel de piso, a medio centavo la libra— y las restricciones de crédito, pues los bancos se quedaron sin activos y las industrias locales dejaron de producir. El gobierno machadista se estremeció cuando sintió las primeras ráfagas de la crisis y quedó en atormentada espera.
El patrón oro, no pudo solucionar la crisis y resultó inservible. Este, dejaría de funcionar hasta que un decenio después, en 1939, el británico John Keynes propició que Gran Bretaña renunciara al patrón oro, en cuya acción fue seguida por otros países industriales.
Al caer las bolsas paulatinamente desde 1927, sometidas al efecto dominó; ello significó un factor de punta negativa para cualquier gobierno. Todo devino desastre natural para el presidente Machado, con la consecuente pérdida de popularidad y simpatías ciudadanas.
Atisbos del hambre se cernieron sobre la isla, bajo un gobierno insolvente en cumplir con sus compromisos internos y externos. La falta de liquidez no permitió pagar los sueldos de los funcionarios. Los ánimos, se caldearon al máximo entre el gobierno y los ciudadanos enardecidos, y los comunistas se frotaron las manos, como siempre, listos a pescar en río revuelto.
La oposición contra el gobierno machadista, articulada por los estudiantes e intelectuales incluyendo algunos estratos obreros; hizo derroche de un heroísmo innecesario, desplegado igual por el resto de las fuerzas revolucionarias anti-machadistas; cuyo drama tan filoso, conmovió el interés hollywoodense (6).
La violencia popularizada desde inicios de 1930, condujo a un desenlace favorable para la oposición que culminó con la caída del gobierno machadista en agosto 12 de 1933. De inmediato, se inició el caos social ante la ausencia de autoridades.
Las fuerzas vivas, los estudiantes y la oposición política, concertaron acuerdos sobre la marcha para normalizar la situación caótica del país y brindar una imagen más ordenada y compuesta, a la opinión publica internacional.
Céspedes y el Gabinete de Concentración
Una Junta o Gabinete de Concentración, fue conformada de inmediato por la presión y el discreto beneplácito del gobierno norteamericano. Dicha Junta diseñó e instauró un gobierno provisional de facto, previendo el desborde del populacho. Nada pudo evitar que lo integraran personalidades que de una forma u otra estuvieran ligadas al gobierno machadista, los moderados. Pero el pueblo deseaba lo contrario, porque durante todo el tiempo que sobrevivió, resultó un aparato inoperante.
Sin embargo, sus integrantes, poseían un pedigree de indudable probidad moral y política. El aval revolucionario adquirió una validez insospechada como nunca antes. El color verde distintivo de los abecedarios, se popularizó de inmediato.
El bastón presidencial, recayó en el Dr. Carlos Manuel de Céspedes y Quesada; hijo del prócer independentista y Padre de la Patria, el abogado Carlos Manuel de Céspedes y del Castillo, muerto en combate durante la “Guerra de los Diez Años” (1868-1878).
Entonces Cuba tuvo un nuevo presidente, pero como un parto de los montes, no natural, emanado de la disolución del gobierno ante la huida del Presidente Machado hacia Nassau en un avión militar facilitado por los oficiales adepto al gobierno machadista, en unión de algunos de sus colaboradores más comprometidos, en la tarde de ese mismo 12 de agosto de 1933.
Pero los ciudadanos deseaban otros cambios. El nuevo presidente cometió varios errores que desdoraron su pedigri y abolengo, dado que contemporizó con la oficialidad, ratificó al Senado el cual se había plegado a los deseos de Machado; una pifia que despues corrigió; y en especial, por no haber movido un dedo en escuchar los clamores del pueblo, ansioso de reformas económicas y sociales.
 
Luego, exactamente el 3 de septiembre de 1933, un ambicioso sargento frunció el ceño frente al espejo de su lavamanos. Era la enésima vez que lo hacía para darse ánimos. Se había despertado temprano, todavía insomne. Y después de sus abluciones matinales, deambulaba por su modesto apartamento en los altos de la panadería y dulcería ubicada en la bulliciosa “Esquina de Toyo”, en Luyanó, el barrio de “Bigote de Gato”.

–¿Qué tienes, papi mío? –inquirió la esposa, Elisa, inquieta con el ir y venir de su marido.

El sargento contaba cada minuto trascurrido, puesto que una serie de acontecimientos se desencadenarían entre la noche de ese día y la madrugada del siguiente. La esposa, casi que fotografiaba cada paso y gesto de su amado. Éste se arrodilló ante el modesto altar de la Vírgen de la Caridad del Cobre y le rogó, pidió y meditó por unos instantes, solicitándole a la vírgen quién sabe cuáles milagros o diabluras.

Y lo bien que lucirá como oficial con su uniforme de gala —y se hizo la sempiterna pregunta que todas las esposas de militares de bajo rango, se inquieren y no confiesan—. ¿Cuándo podré ver a mi marido vestido de oficial, lleno de medallas y entochados; con sus botas altas de piel de cochino y sus espuelas, una fusta y un dichoso sable?. ¡Por Dios que me derrito por verlo de gala con su sable colgado y las espuelas plateadas en sus botas!”.

Quizás sea la última“, pensaba él por su parte.

Porque el sargento se encontraba dentro un mundo silogístico, donde su alma sobrecogida inmersa en dudas, inconexa a las preguntas de su esposa y también a cualquier ruido ambiental que lo rodeaba. Era la sensación de como si le hubiera entrado agua en los oídos. Pero reaccionó e hizo como si no la hubiese escuchado y se disculpó. Ella sonrió, al sentir de que no estaba hablando a un manojo de albaca.
Desde la calle, se escucharon las notas aflautadas del caramillo del afilador de tijeras, confundido con el ruido de los claxons y tranvías, los unos tomando la Calzada de Jesús del Monte y los otros, doblando en la bifurcación de la Calzada de Luyanó con rumbo a Mantilla y otros barrios periféricos.
El ABC pierde el bate y sale del juego
Ya desde el 22 de agosto de 1933, el ABC, Directorio Estudiantil Revolucionario, líderes de los sargentos y soldados de la Marina y el Ejército se rebelaron en una resistencia pacífica contra las órdenes de los oficiales administrativos y emitieron e hicieron circular en los medios, un manifiesto pidiendo la radicalización del gobierno de Céspedes y reiterando un llamando solemne a fin de convocar una Asamblea Constituyente, para estabilizar el caos legal constitucional. Pero el ABC quería otra cosa.
Al sargento, en ese día específico, se le destacaban signos inequívocos de insomnio y cansancio. Su semblante rasurado por completo, acusaba una mezcla de rasgos achinados y mestizos. Su cabellera de un lacio negro; peinada hacia atrás según la moda; pero sin la raya al medio como la de su futuro opositor Antonio (“Tony“) Guiteras Holmes, le daba a su aspecto el tono exacto que sus seguidores necesitaban.
No el de los otros oficiales de rango alto y de academias, empingorotados y fatuos, a los que él y los otros complotados esperaban ajustarles las cuentas, aunque fuera sólo de “boca pa’fuera“, para excitar o calmar a la soldadesca enterada de su papel en los acontecimientos de inevitable precipitación.
El sargento, meditaba desde hacía semanas. Reflexionando con los otros conjurados sobre lo ignoto e impredecible que se le presentaría en ese día septembrino, el más decisivo de su vida. Porque esa tarde el grupo de los militares complotados, habían citado a una reunión urgente, la cual efectuarían en la casa de un extranjero nacionalizado, amigo de alguien. Esas actividades fueron conocidas como “la revuelta de los sargentos y clases“.
Tarde en la noche anterior, el sargento había retornado de Matanzas de verse con otros conjurados de aquella zona, evadiendo los agentes y chivatos (apapipios) de la incipiente Inteligencia Militar del gobierno, apostados en la “pesa de camino”.
Su esposa le trajo café con leche, pan de flauta y mantequilla. Y ella quedó, contemplativa de “su hombre” y suspiró orgullosa. No estaba muy al tanto de los trajines conspirativos del marido, pero su sexto sentido le anunciaba buenas y peligrosas nuevas.
El reloj, ya marcaba las siete de la mañana. Afuera, el chillido inconfundible del Hispano-Suiza J12 de 12 cilindros, un cabriolet negro grande, y recordó que el cabo Urría venía por él. Ya vestido, se colgó maquinalmente los arreos militares por estrenar, a la derecha se estrenó la Cold .45 “Caballo de Flecha” nueva y a la izquierda, el par de magazines extras, todo, “de paquete”. Era un ensayo.
Un armamento que adquirió a consignación en una armería de la Habana Vieja. Porque el arma corta de reglamento, en algunos casos, era el pesado revolver Colt .45 heredado de los norteamericanos. Sin ser tirador experto, era capaz de hacer diana en un blanco fijo colocado a 25 metros de distancia.
Pero finalmente el fundamento del atuendo se redujo al uniforme convencional de sargento. Pero ya Elisa le tenía preparado el “otro completo” para vestirse de pies a cabeza, con gorra, arreos, armamento, sus entochados e insignias de oficial.

Porque de que eso viene, viene. Y no sera extraño que pronto la tenga que probar al duro y sin guantes“, reflexionó mirando el arma.

El inquilino de Refugio No. 1
Era (y es) la dirección postal del Palacio Presidencial, construido durante la etapa del Presidente Mario García Menocal (1913-1921 y residencia oficial del Presidente de la República de Cuba. Allí, quedaban pastando los viejos integrantes de la Guardia Presidencial de Palacio. La que ahora cuidaba el Presidente Interino, Carlos Manuel de Céspedes, un producto emblemático de la revuelta armada bajo el ala de Welles; pero inocuo para todas las facciones, en sus remembranzas del abolengo y al que nadie, respetuosamente, le hacía caso.
Por entonces, Céspedes inspeccionaba solazadamente los daños causados por el ciclón que azotó días antes las ciudades de Cárdenas y Sagua la Grande, al nordeste y sudeste de la isla, a unos cientos de kilómetros de la capital. Su ausencia de la capital, le venía como anillo al dedo a los conspiradores de todas las tendencias. En especial, los ávidos por radicalizar el proceso, sin quitarle el ojo a los “correveydile” de la embajada norteamericana.
A la sazón, bien temprano y muy lejos de la capital cubana, el ex presidente Machado deambulaba aburrido y roñoso sobre una arena quieta de Nassau. Era su destino desde la aparatosa fuga. Ahora caminaba por una de las playas del sector residencial, de aquellas posesiones británicas en el archipiélago de las Bermudas. Esperaba un correo secreto que nunca llegó.
Al parecer, sólo le restaba irse a vivir en Miami, “La Ciudad Mágica“. Porque estaba claro en que él y su familia nunca volverían a Cuba, y motivo por el cual desde antes había encargado un lote y lápidas sencillas en el cementerio principal de Miami, para él y su fidelísima esposa Elvira.
Ella, su compañera amable, miraba asombrada desde el cobertizo del chalet; sin ningún lujo; a la figura corpulenta e inconfundible del ex presidente, su marido de tantos años. Claro que aquello no era Palacio, pero lo importante es que hubiesen salvado la vida.
Aunque le sorprendió que un hombre tan conservador y de rectitud fiera en su vida personal, se remangara los pantalones para caminar descalzo, zapatos y medias en mano, pisando el agua de la orilla. Ella no había advertido desde cuando su “Gerardito” andaba por las afueras del bungalow, reflexionando como una tortuga vieja metida en un carapacho todavía jóven.

–¡”Coño, me cago en la que canta y no pone” –maldijo Machado entre dientes, empleando una expresión campesina, al sentirse arañado por un diminuto caracol y chasqueó la lengua y se reconfortó diciendo–. De verdad, que no hay nada como Varadero. Pero es el colmo y lo que no acabo de entender, es cómo carajos los americanos les han dejado pasar a esos comunistas, la frescura de que se sienten en mi silla presidencial.”

Sandwichs cubanos del “OK” de Zanja
En la capital cubana, en tanto, la cosa no era así de apacible. El pueblo, ahora sumado en masa a los vencedores, se dedicaba a cazar a los chivatos, “apapipios” y porristas —porque Machado en su desesperación, creó “La Porra“, un destacamento represor de búsqueda y castigo de los opositores activos, casi idéntica a la de los fascistas italianos—, algunos de los cuales fueron ajusticiados en plena calle durante los primeros días de la caída del gobierno. Casi a diario, encontraban alguno y lo cazaban como a una fiera.
Cada grupo oposicionista se consideraba con el mejor derecho a conducir los destinos patrios. Entre ellos, las clases y soldados de las Fuerzas Armadas, casi acéfalas de su oficialidad de academia, puestos a dormir a buen resguardo, para los tiempos que se avecinaban durante el período de paz.
Durante la primera etapa, se las había arreglado para denominarse simplemente el “sargento Batista”, porque todavía no era “Fulgencio Batista y Zaldívar”, sino “Rubén Zaldívar”, así de pela’o, era su nombre original. Y no dispuso de su último nombre completo hasta 1939, cuando se presentó como candidato presidencial para las elecciones generales de 1940, donde sin excusas, le exigían una partida de nacimiento.
Fue entonces cuando estaba en vísperas de comenzar su época de oro como “Promotor de la Constitución de 1940 y Presidente de la República de Cuba (1940-1944)”, una verdadera joya para su tiempo, en su memento cimero. Pero eso sucedería mucho después, traspasando por muchas vicisitudes, aprietos y aventuras riesgosas, incluyendo la eliminación de sus enemigos que proliferaban en función del ascenso de su fama y notoriedad.

—Mi jefe, el carro esta listo —dijo Urría, el cabo, y saludó militarmente a su pasajero en cuanto la esposa abrió la puerta
—Quiero que para las diez, encargues a alguien que nos lleven café con leche y 20 sandwichs, del “OK” de Zanja, y de paso lo que encarguen los demás. Contacta con el mayordomo para que dispongan el servicio. No quiero recargar a los señores dueños de esta casa —le ordenó Batista al chófer, sin que se le escapara lo de “demás oficiales”, para no levantar la paloma.

Y ahora le habían vuelto a la realidad la insistencia de los golpes de Urría en la puerta, pues le esperaba un viaje largo hasta la casona de los libaneses. Ante la insistencia del cabo, ya arribado el carro a la mansión regia, descendió del mismo tomando cuidados extremos en aquel ambiente extraño y refinado. El punto de reunión era una impresionante edificación del estilo español, sin patio interior y prestada con servidumbre y todo, al grupo de los militares conspiradores.
La casa pertenecía a una familia de joyeros del Callejón del Cristo, en la Habana Vieja, ahora en un conveniente viajes de paseo por la Florida. Una familia, increíblemente aliada en negocios con sefarditas moderados, dedicados al mercadeo de telas y productos ópticos, en los almacenes de la calle Muralla.
“Yo creo y …no es un mandato”, señaló Batista
Allí, en una edificación lujosa de dos pisos; funcionaba el punto de la conspiradera militar armada por los sargentos. En el lugar, lo esperaban entre otros, el sargento Andrés Benítez Pancorbo, designado como futuro jefe del estratégico Cuartel Maestre de “San Ambrosio“, situado al borde de la bahía de La Habana y el resto de los otros sargentos y civiles complotados. Era un grupo no muy numeroso, pero decidido a salirse con las suyas.
Batista abrió la reunión y disertó por un rato sobre aspectos generales, de manera que fuese él y no otro, quien abriera el juego. Además, se había sentado convenientemente en la cabecera de la mesa, para que sus compañeros de aventuras; sin él insinuarlo; se acostumbran a verlo en el punto central de las reuniones. Trucos muy simples, que les había recomendado el “Viejo Lulo”, un oficial del Ejército Mambí, ya retirado.

Coincido en que este es el instante preciso, Batista —le interpeló uno de los sargentos, José Eleuterio Pedraza Cabrera, su principal cuadro de fuerza, uno de los “músculos” de los complotados y del gobierno futuro—. Contamos con el Directorio, los intelectuales, Carbó, Guiteras, el ABC y un montón de civiles y por supuesto, nuestras clases y alistados—, apuntó finalmente desde la gran mesa oval. Los complotados, deliberaron largo rato, a los que se incorporaron varios civiles.
Caballeros, dicen ustedes que el ABC? No todos los mencionados son aliados seguros —alertó Estevaz Maimir en tono jocoso—, ya es tarde y nos vamos a perder las croquetas de jamón, pasteles de guayaba y bocaditos que nos trajeron cortesía de la casa.
Sí, hay que estar temprano en Columbia —coincidió otro de los asistentes—, porque los amarres debemos hacerlos antes del meeting.
Yo creo, y no quiero que mi opinión se interprete como un mandato, porque aquí soy el último de los últimos. Es que ya cada uno de ustedes, sabe a cual unidad debe dirigirse, para asumir el mando. Recuerden siempre ir por lo menos con una escuadra de soldados portando armas largas, cortas y parque para dos horas. Y nada de policías—, señaló Batista. En tanto, Benítez y Pedraza miraron recelosos hacia el cielo encapotado.

Batista, todavía no había contactado con la que seria su “Madrina Mayor”, una culta cubana estudiosa de las religiones del sincretismo africano, la cual poseía una residencia enorme (Finca “San José”), cercada sólida con dos metros de altura, en una propiedad lindante con la “Calzada Real” (actual, Ave. 51) y la calle Primelles, en el barrio obrero de Pogolotti, Marianao.

Todo les irá bien—, les había profetizado también Silvio, un babalaow (también sargento político de un concejal de ese mismo barrio, pero colindante con la “finquita, donde la iglesia de los ñañigos”, tal se le conocía —por donde Carlos J. Finlay hizo sus experimentos, sobre el mosquito y la fiebre amarilla—, mientras sostenía una cabeza sangrante de un gallo bolo entre los dientes y se azotaba la espalda desnuda con un mazo de “escoba amarga”.

“¿A qué esperar para comenzar la Revolución?”, escribió Carbó
En una tarde anterior igual, pero lluviosa y de presagios raros, Sergio Carbó Morera, el popular líder oposicionista y también entonces; el periodista de mayor empuje en la política del Asunto Cubano; había publicado un sugestivo artículo en su periódico de “La Semana”: “¿A qué esperar para comenzar la revolución?”
Evidenció ser una incitación abierta a la subversión contra el gobierno de Céspedes. Claro que el periodista por entonces y al parecer, tenía enchumbado el cerebro quizás con una tisana de té mongol “real”, del recolectado para el emperador de Manchuria y café caracolillo de la Sierra Maestra. Pero sus lectores, ya acostumbrados a estas genialidades, no le prestaron mayor atención. No por eso Carbó se desdoró ni un ápice ante sus simpatizantes, que abarcaban casi toda la ciudadanía.
Sin embargo, un hábil taqui-mecanógrafo de las cortes militares del Estado Mayor del Ejército; otrora un campesino sin mayor instrucción y que había trepado de la nada como retranquero de trenes hasta alcanzar su honorable empleo actual; tras devorar el artículo una y otra vez hasta memorizarlo, quedó meditando si tal sería la llave de su triunfo personal. El mismo militar que ahora despachaba a pleno goze como guía en la casa de los libaneses.
Después de su visita a Moscú, Carbó, invitado por el Kremlin dado que en los pasillos se le tenía como un “comunista sin carné” y por instantes ya olvidados, Carbó dio a sus amigos más cercanos —para encanto de los comunistas—, la impresión de estar al punto del embobecimiento con las monsergas y postales deliciosas preparadas para los turistas progress, por los comisarios y agentes de Dzerzhinsky.
Fue quizás cuando en una especie de agradecimiento, escribió un libro extraño, ditirámbico, elogiando a la Rusia Soviética, pero del cual ni él ni nadie más, se atrevió nunca más a hablar ni mencionar, salvo como aquella desolada pecatta minuta literaria.
Sin olvidar a las deliciosas komsomolas de la Juventud Comunista, con pechos exuberantes por entre las blusas abiertas y piernas esbeltas; las hacían como que sembraban tulipanes en los canteros de la Plaza Roja, al paso de las caravanas de visitantes, una gama de idiotas con levitas proveniente de los cinco continentes.
Aquello era para chuparse los dedos. Al igual que hace hoy Castro con todas y cada una de su team de carcamalas admiradoras; que ocasionalmente le rondan el patio, para soltar babas mientras le tocan la barba.
Las muchachas provenían de los lupanares moscovitas reservados a “los camaradas de confianza, que en la Granja de Animales, son un poquito más iguales que los otros iguales”. Por lo general funcionarios y oficiales de alto rango, y algún que otro visitante, candidato a fotografiarlo o filmarlo para comprometerlo en su futuro.
Pero como sucede a todos los constipados de las almas noveles, fascinadas con la narración de “Los 10 días que conmovieron al mundo“, de John S. Reed; el deslumbramiento aparente de Carbó, se le diluyó como el azúcar en un vaso de limonada, por aburrido y por lo macabro que descubrió después. Algo, algo que nunca (raro en un periodista) se atrevió a decir en público.
Las grullas y los flamencos graznan de noche, mientras fornican en el “Oriental Park”
Antes de las 19:00 hr, después de pertrecharse de gasolina, la pequeña caravana de autos negros y lujosos, pasó frente a los centinelas sonrientes de la posta No. 1; que les franquearon el paso a una sena de Batista hacia el interior del Campamento Militar de Columbia, al oeste de la capital.
Dentro, una reunión de las fuerzas políticas contrarias al gobierno provisional de Céspedes –¿igual como le sucedió al de Kerensky?–, tomaba forma de conspiración abierta para el coup d’etat o asonada cívico-militar, con el consecuente asalto simbólico y pacífico al poder presidencial en manos de Céspedes, el presidente manso, ya en funciones desde el mismo 12 de agosto anterior, justo a la huida de Machado.
Los autos soltaron la carga barroca en el Club de Alistados. El salón de reuniones era una confusión paralela a la que existió en la Torre de Babel en sus buenos tiempos. Los sargentos, estudiantes universitarios, civiles y soldados concertados para el meeting, confuso en extremo para los reporteros, no veían la ocasión en que alguien llamara al orden y cada cual se revolvía dentro de su asamblea particular.
El grupo de sargentos conjurados, quienes ya desde antes se habían hecho o mandado a hacer con los sastres militares (para el gran momento a la vuelta de la esquina), todo lo que componía el atuendo y armas exclusivas de los oficiales, estaban conformes en utilizar ahora el uniforme de faena. El drama en gestación estaba por un cambio radical en su condición de aforados simples, claro, con rumbo hacia las filas de la oficialidad.
Pero, a última hora, decidieron vestirse con el uniforme de reglamento para evitar especulaciones y resquemor en los asistentes, y cuyos aplausos más estusiastas estaban seguros provendrían de sus iguales, los soldados rasos.
Estos líderes militares, en plena conspiración, integraban el pequeño núcleo de la denominada “Unión Militar de Columbia” (UMC), cuyo objetivo inicial era derrocar al gobierno machadista e instaurar un gobierno cívico-militar, de facto. Todo estaba planeado para que en su andar hacia la cima, contaran con los oposicionistas civiles, confusamente colgados de la cola militar.
Pero ese escollo, ya estaba salvado de manera intrínseca desde el 12 de agosto; por la junta de notables apoyada por la embajada norteamericana y que de repente les pasó por encima como un “volador de a peso”, elevando a Céspedes como un Presidente azorado que ni sabía qué estaba sucediendo a su alrededor.
Al igual que la mayoría de los asistentes, los sargentos estaban seguros de poder alzarse esa madrugada, sino militarmente, con una sustancial parte alícuota del triunfo. Pero fue destacable que de los militares conjurados, el que mejor salió en la charada por un golpe de suerte y su indudable osadía, fue Batista.
Más al sur, no lejos y al anochecer, detrás de las caballerizas del hipódromo “Oriental Park “; en Marianao al suroeste de La Habana, dos de los más altos líderes del Partido Comunista especulaban en un establo, entre graznidos y suspiros sensuales de las zancudas como música de fondo. Discutían sobre la manera de colarse en la reunión.
De paso purgarían al dirigente del Partido Comunista, Rubén Martínez Villena (7), por fracasar éste en abortar –según un acuerdo anterior secreto entre los comunistas y Machado– la huelga general oposicionista que se les escurrió entre los dedos a los comunistas, convocada a inicios del agosto pasado y la cual dio el golpe final al gobierno machadista y el derrumbe de su régimen.

—Ojalá que el lato (el mulato Batista), no nos falle —soltó el más viejo. En un comentario fuera de lugar en el tema que abordaban.
—¿Nos? ¿Y en qué “no nos iba a fallar”? —inquirió el más joven, sorprendido, porque a pesar de estar al tanto de lo que hacia su mano derecha, por el cargo que ostentaba en el Buró Político Provincial; ignoraba las andanzas en que andaba la mano izquierda del Buró Político Nacional quien era el tal “lato”. Pero el más viejo no respondió de inicio, pero después argulló ,
—No me hagas caso. Además, es una información compartimentada, de las que el Buró Político denomina “sensible” y a la que ni siquiera yo, tengo acceso. Eso sucede en los tiempos difíciles.

La Caridad del Cobre, ¿madrina del 4 de septiembre de 1933?
Al menos, Batista, así lo creyó. Porque en la madrugada del 4 de septiembre de 1933, ya un ciclón le había allanado el camino al Palacio Presidencial, al sacar al Presidente Carlos Manuel de Céspedes y enredarlo en la inspección de los daños en Cárdenas y Sagua la Grande, lejos de La Habana. Esa noche, la sargentada inducida por los sargentos integrantes del ahora denominado “Grupo de los Ocho”, de soldados y marinos, el DEU (universitarios), ABC y el resto de las facciones (excepto los comunistas) integrantes todos de la recién formada Agrupación Revolucionaria de Cuba (ARC), hicieron pública una Proclama al Pueblo de Cuba, donde desconocían a Céspedes y su gobierno de facto, e indicando que todo el poder político estaba en manos de la ARC. Céspedes y su gobierno quedaron disueltos, volatizados y los oficiales de las fuerzas armadas quedaban sin mando y en una especie de “plan pijama”. De inmediato, se conformó el Gobierno Provisional Colegiado (conocido en la Historia de Cuba como “La Pentarquía”)
La primera firma estampada en el documento de la Proclama, fue la del apasionado líder universitario del DEU,  Carlos Prío Socarrás, futuro presidente democrático de Cuba (1948-1952); quien a su vez fue derrocado por una cuartelazo, inexplicablente a posteriori el 13 de marzo de 1952, a unos meses de las elecciones presidenciales de ese año, por un Batista ya senador y con una vejez asegurada, junto con sus ávidos seguidores.
Según un análisis somero, resultó evidente este paso temerario de Batista, propició el inicio de toda la aventura castrista y el consecuente desastre de la nación cubana; con la destrucción absoluta de todo su pasado y futuro. Cuba, dejaría de tener Historia salvo la rescatada por los patriotas del Exilio.
A la firma de Carlos Prío Socarrás le siguieron otras 18. La última de aquellas firmas estampadas en la Proclama inflamatoria de los revolucionarios; como una paradoja del destino; resultó ser nada menos que la del propio Fulgencio Batista, el cual se rubricó entonces como “…sargento jefe de todas las Fuerzas Armadas de la República (de Cuba)”.
La agenda pública de los líderes cívico-militares proponía, entre otras demandas, aumentos de sueldo y mejoras en la vida de las clases y soldados entre otros no declarados. La privada, mantener el orden, vigilar a los oficiales y auscultar a la Embajada de los Estados Unidos, con respecto a ciertas leyes que estiman serían secundadas por el pueblo llano.
Sin embargo, el guión real oculto incluía el aprovechar la situación de confusión; la carencia de un líder civil destacado y en consecuencia, provocar la asonada cívico-militar y tomar el poder político y militar de Cuba, arrollando al gobierno opaco de Céspedes. Después, verían como se las arreglarían con el gobierno norteamericano.
Los altos mandos de Ejército y los viejos líderes políticos del Ancien Régime, andaban en un limbo, atentos a los caprichos y embelesos del Enviado Especial Exc. Benjamín Sumner Welles. Éste funcionario —quien formó parte de la estrategia global del Presidente Franklin D. Roosevelt—, debía bloquear cualquier intento de radicalizar al gobierno de Céspedes, mientras olisqueaba a los radicales.
La estrategia de los halcones
La estrategia de los halcones de Washington iba más allá del guiso fraguado en Columbia. Necesitaban a Cuba como puerto seguro, sus bases (carboneras), el niquel, cobalto y el especialísimo y estratégico “hierro de las minas de Mayarí”, entre otras bondades cubanas; al lado de las democracias y en favor de la guerra que ya se perfilaba contra Alemania e Italia y algunos gobiernos (Argentina, Brasil y Chile) que trataban de congraciarse con los nazi-fascistas. Pero la otra parte de los cubanos, ya habían urdido y puesto en marcha sus planes propios. Sólo que eran como todo los sueño, virtuales.

–Queremos –clamó de pronto en medio de la reunión, uno de los militares complotados, el sargento Pablo Rodríguez, aprovechando un inesperado impasse que abrió un pequeño hueco de silencio– que el sargento Batista hable sobre lo nuestro, nuestras demandas de mejoras en el trato.

El que escenificó la pala (llamado pre elaborado de la propuesta) era otro de los complotado, Pablo Rodríguez; el más culto de entre ellos; pero sin carisma ni habilidad para enfrentar a los reunidos. El que habló, era quien ahora apuntaba la veleta de la atención del auditorio hacia el extraño rostro oscuro y achinado de Batista, el más inteligente y decidido de todos los militares conspiradores, apostado en la mesa ejecutiva.
Éste, se ajustó la guerrera, levantó el mentón, aspiró profundo. Entonces asumió una expresión tan dura como la vista en una foto del periódico pro machadista “Heraldo de Cuba“. Se trataba nada menos que la del Duce, el líder italiano.
Advirtió, por vez primera, los deleites y sensaciones que experimentó al oír su dulce nombre resonando ante un público, que le observaba entre atónito y receloso.
Como líder, se convenció de que “ese” y no otro era instante esperado y que se la estaba jugando el todo por el todo. Porque ese y no otro, era la ocasión de su clímax. Con voz un tanto gutural e ignorando las eses, pero de verbo fácil; habló a los soldados en el idioma cuartelario y de caballerizas, que ellos entendían y los civiles no. Finalizó la arenga entre aplausos y vítores.

—Es verdad lo que dice el amigo Carbó —gritó finalmente un Batista, enardecido—, no hay que esperar más para iniciar la revolución.

Dijo lo último en un tono casi diluido entre el estruendo que ya había estallado en el salón. Entonces, pareció que el resto de todas las furias se habían desatado. Los comunistas, colados no invitados, se escurrieron previsoramente tal hacen los animalejos nocturnos. Ellos andaban en otras patrañas, temerosos de que se descubrieran sus cambalaches con Machado.
Un telefonema al cuervo insomne
En consonancia con esa madrugada del 4 de septiembre de 1933 y las horas cruciales que le siguieron, en otra parte de la ciudad, en el elegante barrio del Vedado; un telefonema despertó a un apacible ex-funcionario del gobierno machadista. Este cuervo, mensajero insomne, no demoró en vestirse de drill 100 crudo impecable, zapatos marrones de dos tonos, corbatín carmelita y sombrero “de pajita”; se sentó en el asiento trasero de su Packard Phaeton rojo y a pesar de lo avanzado de la hora, le ordenó al chófer:

—Lalo, al Hotel Nacional, ¡rápido!. Que quiero ver a Welles. Porque ya se armó la gorda.

Por entonces, el Hotel Nacional era el lugar de la residencia oficial de Benjamín Sumner Welles, quien a la sazón era de hecho una especie de pro cónsul norteamericano, cuyo poder estaba por encima del propio embajador. Éste funcionario, era el mismo Enviado Especial del State Department, al cual el cubano ensoberbecido con sus primicias andaba en ascuas y culillos, por contarle el último chisme del Asunto Cubano. Porque esas noticias es un desperdicio decirlas por teléfono, sino que se dan personalmente, para que el recipiente no se olvide de su cara.
Esa noche, allá en Nassau y antes de irse a dormir, Gerardo Machado le confió a su esposa una cuita: le confesó acerca de la altura real del Capitolio Nacional con respecto a la de Washington D.C.

—”Por eso es que no importa que los yankees no me hayan apoyado esta vez, porque yo, ya se las había cobrado por adelantado desde mucho antes. Y ahora, gústele o no, los cubanos podemos gritar que Cuba está por encima de los Estados Unidos” —le dijo al concluir en tono socarrón, como un niño que comenta sus maldades de la escuela. Pero en el fondo, Machado estaba repleto de orgullo por la zancadilla que un cubano le puso “a los del Norte”.

En cuanto Batista abandonó Columbia, instó a Urría a que lo llevara hasta la planta telefónica situada cerca de la Parroquia de Marianao. No quería seguir a la celebración instada por sus compañeros, tras disolverse la reunión y disponer de lo inimaginable para un ex-retranquero de trenes.
Además él, ni fumaba ni bebía. Era un abstenio absoluto. Y porque lo que ahora quería, era utilizar un teléfono seguro; que no estuviera interceptado por los abecedarios que andaban metidos en todas partes. Ningún lugar mejor que donde el jefe de la central telefónica, su amigo Rafael, el violinista.

—Mi amor, estamos en alzas, ganamos. Los de La Pentarquía, me hicieron jefe de todos los ejércitos de Cuba —le enfatizó a su esposa, en el tono de voz que más moderado le salió—. Así que ahora, sí prepárame los arreos y el uniforme de oficial completo, desde la gorra hasta las botas. Y quiero que todo este lustroso y brillante —exclamó entusiasmado. Claro que todavía no eran los tiempos para exhibir los oropeles ni entonar fanfarrias militares.

Fue entonces cuando al enterarse los oficiales de carrera que obedecerían a un simple sargento taquígrafo, todos y cada uno de ellos se envolvieron en furias y les comenzó el ataque de histeria rabiosa y convulsiva (y no era para menos). La cual un mes después les condujo al alzamiento militar cruento tras acantonarse en el Hotel Nacional; acción que los oficiales efectuaron el 2 de octubre de 1933.
Al rechazar las condiciones que Batista les ofreció para que se rindieran, estalló el combate; donde los rebelados también fueron cañoneados desde tierra y mar, por tropas del batallón de montañas y los marinos de dos fragatas (“Patria” y “Cuba”) apostadas en el litoral.
El combate duró unas horas, hasta que a los oficiales se les acabó el parque. Al final, los muertos de las fuerzas atacantes sumaron más de un ciento. La de los oficiales sólo un par. Batista no habían entendido que los oficiales era tiradores expertos y certeros con los rifles Springfield 30.06, algunos con mirillas telescópicas y que disparaban con ventaja por estar en las alturas del Hotel Nacional.
Para los oficiales, era como cazar conejos. Y lo peor para los atacantes, porque entre los oficiales se encontraba completo el Team de Tiro Olímpico del Ejército de Cuba. Cuando la soldadesca se enteró de la descomunal diferencia de las bajas, Batista no encontró la forma de aplacar a los soldados, ni que parte de los oficiales fueran masacrados tras rendirse.
La saga, continua.
© Lionel Lejardi. Septiembre 3, 2011
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press

(1) El partido ABC se fundó en 1931 (como una organización secreta clandestina, de tipo celular, que adoptó métodos del terrorismo urbano para luchar contra el gobierno de Machado. Los jefes del mismo: Carlos Saladrigas Zayas, Jorge Mañach Robato, Joaquín Martínez Sáenz, Emeterio Santovenia Echaide y Francisco Ichazo Macías. Más tarde, se transformó en partido político.
(2) Participaron en el acto Julio Antonio Mella un conspicuo y respetado líder universitario quien después fue asesinado (1929) en Ciudad México D.F. por órdenes del Comintern; también participó Carlos Baliño López cofundador en unión de José Martí del Partido Revolucionario Cubano PRC), José Peña Vilaboa, pintor menor y líder obrero, además de José Miguel Pérez Pérez, Alejandro Barreiro, Miguel Valdés. También incorporaron al cónclave secreto a un polaco, Fabio Grobart (née, Abraham Grobart y con el aka de “Simjovitch”); un oscuro personaje adicto al Kremlin y el cual provenía de la Agrupación Hebrea Comunista de La Habana, y otros seguidores de la corriente stalinista. Este grupo subversivo, fundó el Partido Comunista de Cuba (PCC), subordinado según sus propios estatutos al control de la III Internacional Comunista (Comintern), mangoneada desde entonces por el Politburó del Kremlin.
(3) Mella fue inscrito con el nombre de “Nicanor Mc Partland y Diez”, puesto que era un hijo bastardo de Nicanor Mella Brea (satre dominicano) y Cecilia Magdalena McPartland Diez (inglesa nacida en Hampshire). Luego lo de “Julio Antonio Mella” es un “aka“, tal sucedió con Blas Roca Calderío, Lázaro Peña Gonzáles, Ernesto Guevara de la Serna, etc.; nombres por los que conocemos y que no son sus nombres reales. El escamoteo patronímico, es una práctica común entre los comunistas.
(4) El presidente Machado, en un gesto que algunos de sus biógrafos e historiadores interpretaron como sardónico sino claramente burlón; sugirió con delicadeza extrema a los arquitectos que “le seria muy placentero a la presidencia, si el Capitolio Nacional acusara dos o tres pies de altura por encima del de Washington D.C.”. De alguna forma no percibida por los contemporáneos, ni tampoco por los inquilinos de la Casa Blanca, la sugerencia así fue ejecutada.
(5) En el caso de la Cuba actual (antinomia excelente, parangonada con los líderes del Eje Apocalypto (ALBA) que optaron por no ser nunca presidentes transparentes) la Constitución de 1940 fue violada y hecha pedazos por sus antípodas, el Dr. Fidel Castro Rúz y sus seguidores. Éstos, desde 1959 hicieron trampas consuetudinarias a los fines de perpetuarse dinásticamente en el poder. Otros países hispanos de ideologías iguales, izquierdistas y totalitarias, continúan en sendas luminosas hacia la destrucción de sus propias naciones.
(6) Un ejemplo puede ser visto en el ver el film “We Were Strangers“, 1949 (en español, “Rompiendo las cadenas”), 1949 de John Garfield, cuyas copias (salvo una, cuentan los analistas de cine) fueron incineradas por los castristas, inmediato que se encaramaron en el poder. Trataba sobre un hecho real sucedido cuando el machadato: el intento de asesinar al Presidente Machado, cuando éste asistiera al entierro de Clemente L. Vásquez- Bello, Presidente del Senado, quien previamente había sido escopeteado y muerto por los opositores. Los Castro, temían el ejemplo de un pueblo cubano iracundo, contra un gobierno que los ciudadanos de entonces (como los de ahora) estimaron despótico y tiránico.
(7) El Dr. Rubén Martínez Villena, era abogado y en 1923 formó parte de “La protesta de los 13” contra el Presidente Alfredo Zayas. De ideas radicales, contactó con el grupo comunista de Julio Antonio Mella. Fue el defensor de este último en el juicio donde se le acusaba de terrorismo por colocar una bomba en el teatro “Pairet”. Su purga, se justificó aduciendo que estaba enfermo de tisis (murió en 1934), lo cierto era que el puesto de Secretario General del PCC era para Blas Roca Calderío, de tendencia stalinista.

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**.**Sargento, ¿a qué esperar para comenzar la revolución? II/II


Se cumplen 52 años de dictadura comunista en Cuba
**.**Sargento, ¿a qué esperar para comenzar la revolución?
II/II

Aquí lo que cuenta, es una inscripción de nacimiento“, dijo tembloroso, el funcionario al Coronel 
Los dos carros negros oficiales se detuvieron en la casona que albergaba la Junta Electoral Nacional. Del primero, descendieron el Col. Fulgencio Batista, su secretario y uno de sus abogados; del segundo carro, el resto de los escoltas, todos con Tommy Guns (Chicago Piano, entre otros apodos, por representar un arma de destrucción absoluta). En este caso, todo el armamento y seguridades estaban de mas. Porque se trataba de un aspecto importante para el coronel, sin ninguna vinculación con la violencia que sus enemigos le atribuían. Este solicitante, sólo pretendía inscribirse como cualquier ciudadano común, en la lista de los candidatos para las presidenciales en las elecciones convocadas finalmente, con la evocación de Jesús, del decisivo 1940. El Col. Batista, siguiendo las recomendaciones de su ministro de Relaciones Exteriores, optó por someterse al escrutinio de las urnas y dejar para un posible segundo round, la siempre disuasiva musculatura de sus bodygards y sus “brigadas de inmortales”.

Señor funcionario —adelantó Batista—, yo soy el jefe del Estado Mayor del Ejercito de Cuba y las demás fuerzas militares, y vengo en cumplimiento de las leyes electorales a solicitar mi inscripción como candidato presidencial, para las elecciones próximas de mil novecientos cuarenta.

Dijo, escueto, y quedó en espera de la reacción del funcionario. Sucedieron unos segundos interminables. El funcionario pareció tomar aire y advirtió a Batista.

Usted me dispensara coronel, pero para registrarse en la lista de candidatos presidenciales para las elecciones de mil novecientos cuarenta, o sea el año que viene; yo debo inscribirlo formalmente con el nombre que usted me dice. Pero, por la Ley Electoral recientemente aprobada por el Congreso de la República, usted debe presentarme una partida de nacimiento donde coincidan el nombre que usted me dice con su nombre completo de “Fulgencio Batista y Zaldívar”. Sucede que este último, no con el de “Ruben Zaldívar”, como dice esta otra. Le ruego, coronel, que usted entienda mi situación. Porque encima de mí, tengo todos los magistrados del Tribunal de Elecciones y si yo infrinjo la ley, ellos me van a dejar “entero como el picadillo”. Créame que lo lamento mucho. Pero aquí lo que cuenta es una inscripción de nacimiento, válida.

El hombre concluyó su extenso parlamento, con voz temblorosa y entrecortada, que se le apagaba por momentos. Como si sus pulmones les estuvieran desinflando como un globo. Frente a él, estaba parado el hombre más poderoso y temido de Cuba.
Cuando Batista miró fijamente al funcionario de clase cuarta que tenía sentado enfrente, fue el momento exacto en que el hombre pareció derretirse y comenzó a temblar. El funcionario miró con espanto al oficial que tenia enfrente. Si, era el mismo Batista del cual había escuchado los mejores y peores epítetos.

Lo que yo creo es que, lo del picadillo suyo; mi amigo; le quedara y… —trató de intervenir Dulcineo en un tono agresivo.

Este guardia corpulento era uno de los “músculos” que cuidaban los cuatro costados de Batista. Dispuestos expresamente por José Eleuterio Pedraza, Jefe de la Policía Nacional. Pero Batista lo detuvo con un gesto de su fusta.
Luego quedó inmóvil y con la fusta comenzó a golpearse levemente el costado de la bota derecha, tal si ganara en paciencia. Su cara pareció adquirir una tonalidad al parecer rojiza, algo impensable en quien se estimaba por sus rasgos y color de la tez, con alguna descendencia filipina o malaya.
Lo que pareció furia, no era tal, pues el candidato presidencial lo que estaba era abochornado del papelazo que le hizo pasar la educación y firmeza que adornaban a aquel funcionario de su propio gobierno. Entonces se levanto le dio la mano y las gracias al hombre, y se fue por donde vino, seguido de Dulcineo y sus otros escoltas. Sin quererlo, Batista había aprendido la misma lección de entereza que esperaba de sus subordinados.
Una historia ha, del Coronel y el Enviado Especial
El original Fulgencio Batista, ahora General en Jefe de todas las Fuerzas Armadas de Cuba —selfman por excelencia— era hasta septiembre 4 de 1933 un excelente sargento-taquígrafo, autodidacta, inteligente y perspicaz; con grandes sueños y proyectos sobre los cuales el estaba convencido, por una simple cuestión de clase social, de que nunca alcanzaría. Eso sí, ejercía su función de taqui-meca, de manera impecable, durante los juicios en los tribunales militares del Estado Mayor del Ejército Constitucional de Cuba.
Sabemos que en abril de 1933, Washington envió a Benjamin Sumner Welles en calidad de procónsul, a los fines de mediar entre el gobierno machadista y los diferentes grupos oposición política. Ciertos grupos de militares y líderes civiles, fueron contactados por Welles para sondear lo referente a la remoción definitiva del Presidente Gerardo Machado.
Derrocado Machado y conformada la “Pentarquía”, Welles fue advertido de que podría encontrar un aliado potencial, en el líder de un grupo de sargentos y soldados que conspiraron en la Unión Militar de Columbia a los fines de un “cuartelazo” contra el gobierno de Gerardo Machado.
Luego Fulgencio Batista se convirtió de inmediato en un factor de interés para el State Department, atentos a los intereses de los inversionistas. Inmediato que el gobierno de Machado fue derrocado, y el sargento Batista emergió como Jefe de todas las Fuerzas Armadas; por designación de la Junta de Gobierno que tomó el poder; Welles aceptó concederle una entrevista al nuevo líder castrence. El punto a considerar: el posible reconocimiento  de los Estados Unidos del gobierno revolucionario de facto

Entiendo que usted es la única persona en Cuba que hoy, representa la autoridad —acentuo Welles, diáfano, para que su interlocutor comprendiera la calibración que había realizado en gobierno norteamericano sobre el mismo: El Col. Fulgencio Batista

Pero esa autoridad seria fuertemente reforzada, en beneficio mutuo, si nuestro gobierno fuera reconocido por los Estados Unidos  —declaró Batista y compuso una expresión como de quien espera una respuesta—.  ¿Qué desearía su gobierno del nuestro, para lograr el reconocimiento?

Yo no estipulé condiciones específicas, porque el asunto de su gobierno es un asunto de Cuba y es para que usted decida lo que va a hacer al respecto. Nosotros, siempre estamos expectantes —replicó Welles.

Para el entendimiento de Batista, esta fue una invitación tácita para que fuera “el”, y no otro, quien gobernara en Cuba.
El trillo se convierte en autopista
Largo y tedioso resultó su camino desde el batey natal de Banes, hasta situarse de una manera sorprendente, entre los líderes (en realidad, el principal y de mayor peso) que en la década de 1934 al 1944 decidían sobre los destinos de aquella Cuba emergida tras el vendaval machadista y la posterior incipiente etapa proto revolucionaria.
La etapa de incomodidades de estar sentado sobre bayonetas, había pasado a la historia y se encontraba inmerso en otras preocupaciones, para cosmetizar su imagen pública, más ahora en 1940 que tenía el visto bueno de Washington.
En la madrugada del 4 de septiembre de 1933, seis años atrás, la balanza del poder compartido entre civiles y militares de bajo rango, se inclinó definitivamente hacia los últimos. Porque eran los poseedores de la disciplina de combate y lo vital, las armas.
Aquella masa enardecida, se mostraba dispuesta a sacudirse a los “oficiales opresores”, que por cierto nunca existieron así ni se comportaron como les endilgaban las opiniones de los vencedores. Su quehacer exclusivista, como clase castrense, no difería en nada de cualquier otra élite militar de academia, las de antes y las de ahora.
Eran y son los motes propios que revoloteaban en las épocas en que los países andan en revoluciones o agitaciones levantiscas.
Los anarquistas, se hacían eco y aunaban los fantasmas fabricados por sectores del ala izquierda oposicionista; a la cual se adherían los azuzadores comunistas; intentando confundirle al pueblo llano, siempre alelado, afirmando que los integrantes de la oficialidad de academias son umbilicales con la alta burguesía.
En la realidad, esta oficialidad estaba nutrida por las pequeñas y medianas capas burguesas. La oficialidad era la figura contra la cual las clases y sargentos pudieron despotricar ilesos, no contra las grandes compañías y los ricos. Todo ese cantar, se inició desde el mismo instante en que se produjo la caída estrepitosa del gobierno machadista, el 12 de agosto de 1933, anterior.
Los conspiradores, sin un plan detallado, se encontraron de pronto con que entre sus manos se revolvía un coup d’etat, en realidad un “complot de los sargentos”(1) Ya desde esa madrugada septembrina, Batista comenzó a moverse con cautela, aunque conociendo a fondo los puntos claves hacia donde dirigir sus capitanes (jefes de grupo) y los hombres de sus destacamentos respectivos.
Alguien señaló por ahí que fueron los sargentos principales quienes metieron a Batista en el complot. Razón: “porque éste era el único que poseía un automóvil (un lujo en aquella época), para moverse con rapidez“. Claro, era una patraña.
Tal vez parecieran decisiones tomada sobre la marcha, pero todo se precipitó, exactamente, en el momento en que divisó la rendija apropiada en aquel maremágnum revolucionario, y como todo en arrebato propio de lo tropical. Su intervención, un verdadero desconocido entre las filas civiles y militares, excepto en las de los soldados, fue la fuerza inesperada pero catalizadora de los ánimos y exhaltaciones en ese amanecer.
El diversionismo provocado por la intromisión de los comunistas con su retórica inflamatoria y la consecuente e inmediata expulsión de sus enviados del local del Club de Alistados; fue apagado por parte de aquella masa integrada por los militares, Directorio Estudiantil Universitario (DEU), anarquistas, abecedarios (ABC) y otras facciones.
Estaba incluida su respetada tropa de choque, la cual la constituían los abecedarios, anarquistas, libertarios y otros.
Casi todos integrados en comandos dedicados a actividades terroristas (iguales a los que en su tiempo y durante su revuelta, el Dr. Fidel Castro Rúz desplegó en las ciudades y a los cuales denominó “Grupos de Acción y Sabotaje”). Se trataba de simples suicidas patrióticos, pero sin el “viento divino” que adorno a los kamikases, y que salvo a Japón en 1281, hoy revolucionarios arrepentidos y desertantes en masa de las hueste castristas.
Al precipitarse la conformación de la Pentarquía, Pedraza y López Migolla se fundieron en una misma sonrisa de triunfo, en cuanto observaron la soltura tozuda del discurso de Batista; en atreverse a cursar las primeras órdenes en voz alta a los líderes militares a quienes tomarían las unidades gubernamentales, policía, ejército, emisoras de radio y centros claves, sin que ningún otro líder se le ocurriera chistar.
Él, era el Hombre de ese momento álgido y para demostrarlo, gesticulaba con fuerza y repetía una y otra vez “sus órdenes”, a viva voz a los mensajeros o por los teléfonos de campaña, instalados de inmediato a espaldas de los concurrentes. El trillo iniciado en Banes, terminaba por convertirse en una autopista.

Claro, que esto no es el asalto al Palacio de Invierno —ironizó Sergio Carbó, dirigiéndose a Carlos Prío, sentado a su lado y cabeza  del aguerrido Directorio Estudiantil Universitario DEU —. Pero tengo la impresión de que sucederá lo mismo.
Mira Sergio —apuntó Carlos Prío— este tipo, esta jugando con nosotros y no hay porque dejar de tenerlo a mano.

De una junta volátil a una Pentarquia
Benítez Pancorbo dio el parte de su gestión por teléfono, posesionado ya del mando en el Cuartel Maestre de San Ambrosio; calculaba los pertrechos que necesitarían 1,500 tropas, durante las 72 horas previstas para controlar la capital.
Tras largas deliberaciones, en la mañana del 4 de septiembre de 1933, Cuba tuvo un nuevo y denominado Gobierno Colegiado. Se le denominó “colegiado”, por sus características especiales de ser una “junta de notables”. Ello preocupo a Washington, de donde partiría la orden de enviar naves de guerra con vistas a una posible intervención militar.
Ello significó un escándalo vorticial que el Presidente Céspedes, sorprendido, sólo atinó a ver desatarse en su vaso de agua junto con el colagogo y que lo arrastró al abismo de la indiferencia, junto con todos los hilos de su efímero gobierno.
Una proclama de los estudiantes, intelectuales y soldados fue enviada a la prensa y radio, explicando los motivos y objetivos de la revolución contra Céspedes y su gobierno. La firmaban entre otros civiles, aquellos que después serían presidentes de la República de Cuba con los nombres de: Ramón Grau San Martín, Carlos Hevia de los Reyes Gavilán y Carlos Prío Socarrás.
De los 19 firmantes, como señalamos,  la rúbrica del único militar de entre ellos fue la que apareció al final y quien también oficiaría más tarde como presidente electo de la república de Cuba, por el voto popular. Tal si con dicha firma, el Asunto Cubano podía darse como concluido.
Era la firma de un anodino sargento-taquígrafo, ningún otro que el ya mencionado Fulgencio Batista y Zaldívar. A su vez, era el nom de guerre que utilizaría durante los subsiguientes 6 años, debido a que nació “Ruben Zaldivar” (por la madre), entonces designado con el infamante para algunos despechados, SOA, o sea,  “sin otro apellido”. Del mismo modo le sucedió a Fidel Castro
El rollo se destapó, porque no existía una inscripción de nacimiento con el nombre de “Fulgencio Batista y Zaldivar” que mostrar a las autoridades electorales, cuando aspiró a Presidente de la República para las elecciones de 1940.
Este líder era una rara avis para los duchos ilustrados en política nacional e internacional y el carácter culminante del drama, porque Batista firmó premonitorio, en calidad de “Sargento Jefe de todas las Fuerzas Armadas de la República (de Cuba)”. La intención manifiesta de Batista no era esperar las calendas griegas, manso, varado en ese punto e instante crucial.
La anterior “Unión Militar de Columbia” (UMC), se había transformado en la “Junta Revolucionaria” (o “de los Ocho”), integrada por Pablo Rodríguez, Fulgencio Batista, José Eleuterio Pedraza, Manuel López Migolla, Juan Estevaz Maimir, Ángel Echevarría, Mario Hernández y Ramón Cruz Vidal. Ya precticamente en desbandada, cuando corrieron a ocupar los puestos ordenados por Batista.
Ellos constituían un selecto grupo de entrañados con la política cómica, cuyos miembros se habían repartido la “piñata” de mandos, responsabilidades y los inseparables peligros inherentes a los osados. Todos, aspirantes a ser los dueños del mando supremo.
Tras bambalinas, los militares serían quienes detentarían el poder real en Cuba, durante los dos lustros siguientes. Horacio Ferrer, Francisco Tabernilla Dolz y Manuel Benítez, todos oficiales de academia del Ejército Nacional anterior (machadista), renunciaron a sus grados y se integraron al golpe cívico-militar, como simples soldados.
Con inconmensurables esperanzas ciudadanas, se inauguró el nuevo gobierno al que se le denominó finalmente, “Pentarquía”. Ello fue consenso, después de aceptado con antelación un programa coherente, como el del DEU entramado con el del ABC.
El Dr. Ramón Grau San Martín resultó el Presidente, Secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes, Sanidad y Beneficiencia; José Miguel Irizarri cobró la atención de Obras Públicas, Agricultura, Comercio y Trabajo. Les acompañaban en la aventura, Porfirio Franca en Hacienda; Guillermo Francisco Leopoldo Portela Möller en Estado y Justicia.
Sobre Sergio Carbó Morera recayeron las secretarías de mayor peso, más en aquellos momentos, las carteras estratégicas de Gobernación, Comunicaciones, Guerra y Marina.
Carbó, junto con su inmenso prestigio controlaba las estratégicas fuerzas militares, judiciales y de policía.
Un trío preocupante para los EE.UU
Este hombre poderoso, en unión de Ramón Grau San Martín y Antonio Guiteras Holmes, eran estimados como el triunvirato civil perfecto para domar a Batista y al resto de los líderes militares nacientes. Pero la cosa no funciono así. Guiteras, en unión de un  grupo de sus seguidores, fundó una organización revolucionaria que denominó, “La Joven Cuba”.
Esa tarde, cuando Céspedes llamó a la cocina de Palacio, nadie contestó. Ya los Pentarcas y sus escoltas habían tomado posesión del Palacio Presidencial, mientras Batista anunciaba eufórico a Sommer Welles las indeseadas nuevas de un país en plena revolución.
Grau, fue el encargado de notificar la infausta noticia al depuesto presidente Céspedes, quien entregó al mayordomo las llaves de la casa presidencial y abandonó Palacio sin sus ayudantes.
Welles olfateó, después de ser informado por sus escuchas, que los nuevos gobernantes acusaban “tendencias comunistas”, en especial Carbó, Grau y Guiteras. Washington acarició la idea de enviar una escuadra a Cuba, acudiendo a la Enmienda Platt, la cual cernía aún su poder de alternativa sobre la Isla de Cuba y sus cayos adyacentes.
La Pentarquía ofició hasta el 10 de septiembre de 1933, con la proclamación del Dr. Ramón Grau San Martín, como Presidente Provisional y único de Cuba. Éste, no juró el cargo y la Constitución de 1901 ante el Tribunal Supremo, tal era lo acostumbrado entonces; sino ante el pueblo al cual convocó a reunirse frente a la terraza norte de Palacio, el día de la proclamación.
En enero 14, 1934, concluyo la etapa presidencial de Ramón Grau San Martín; cuando este fue forzado a renunciar, por Batista y sus seguidores; para dar paso al predilecto por Batista y Welles, Col. Carlos Mendieta Montefur, medico y coronel del Ejército Libertador. Cinco días después, Washington reconoció al nuevo gobierno cubano.
Durante el transcurso de la década próxima, iniciada con el nombramiento de Carlos Mendieta Montefur (1934-1936),  quien desempeñó un actividadó discreta pero efectiva y Batista, desde las sombras, puso en la presidencia de la república, ademas, Jose Agripino Barnet y Vinagres (1935-1936) , Miguel Mariano Gómez Árias (1936-  destituido por el Congreso en diciembre 20, 1936), Federico Laredo Brú (1936-1940).
En 1940 Fulgencio Batista y Zaldívar, tras aprobarse la Constitución de 1940; resultó elegido presidente por el voto popular en hombros de una coalición de partidos; incluyendo el Partido Comunista, para el período (1940-1944), cuando entregó mansamente la presidencia al Dr. Ramón Grau San Martín (1944-1948) a quien siguió el Dr. Carlos Prío Socarrás (derrocado por un golpe militar de Batista), dando inicios a la era de los “auténticos”.      
Un sargento llamado Batista“,  advirtió Welles
En el Hotel Nacional, Welles redactó un cablegrama trascendental. Contestaba el similar recibido desde Washington, en el cual le solicitaban indicar, “quién realmente mandaba en Cuba”. Welles trajo a su mente (así le describieron)la imagen de un tipo no alto, de habla gutural, tendente a lo rechoncho, cara redonda, piel color cartucho, de boca ranina y otras etcétera, no precisamente cinematográficas.
Se trataba de un líder con los pantalones bien puestos y que, no por casualidad, era el Big Boss; y quien en el patio cubano impartía las órdenes al Ejército, políticos, funcionarios y mantenía el orden en Cuba. Signos inequívocos, de que los interesas extranjeros invertidos en Cuba, estaban garantizados. Algo, que desde el punto de vista político y económico, no era nada despreciable para la cancillería norteamericana.

—”Un sargento llamado Batista” —señaló Welles, en su lacónica respuesta a los halcones del Potomac. Esta frase histórica, en los tiempos siguientes, se tornó simbólica para los unos y escalofriante para los demás.

El mencionado, ajeno al intercambio epistolar —lo cual tampoco le importaría, de saberlo—; ya de manera precavida, se enfrentaba a la Trigonometría del alza y deriva de los cañones de montaña, entonces, arriados por mulos. El líder intuía latente, algún tipo de enfrentamiento inevitable e inmediato con los oficiales de academia, quienes se alzarian contra el gobierno a inicios del octubre siguiente. 
Un hecho, de los tantos transcendentales que rodearon la vida de Fulgencio Batista, aconteció la tarde de septiembre 8, 1933; cuando el ministro de Gobernación Carbó recibió a Batista, quien andaba quejoso de que los oficiales afectos al nuevo gobierno revolucionario surgido el 4 de septiembre anterior, no le prestaban caso ni le obedecían por ser un simple sargento taquígrafo.

Es penoso, senor ministro, pero el gobierno revolucionario debe hacer algo, antes de que sucedan males mayores. Los oficiale hablan de un alzamiento y de otras cosas por el estilo —le anunció Batista a Carbó, expectante.

Entonces, te nombramos General y sanseacabó —apuntó Carbó,  jocoso, sabiendo que tal rango no existía en el Ejército de entonces.
Por favor, señor Ministro, es demasiado, —respondió Batista, con el aire modocito de “non queiro, non queiro, pero échamelo en el sombreiro“.

Carbó miró de hito en hito la guerrera impecable, las botas de oficial de piel de cochino con espuelas, el sable, la pistolera y la enorme gorra de plato. Todos relucientes. Después le anunció:

No estas mal para fungir de oficial. Pues, entonces, te haremos Coronel —sentenció el Ministro y agregó irónico—: Tú sabes, pondremos “por méritos de guerra y las otras etcéteras acostumbradas” y sanseacabó.
—Pues así sea, Ministro, y le agradezco —asintió Batista, cuadrándose militarmente y quien no brincó de gozo, en aras del protocolo.

Tal resultaría el inicio de los siguientes fabulosos cien días del gobierno de Grau y Guiteras, y de la carrera de este líder de botas y guerreras, las cuales entonces le quedaban grandes en responsabilidad y sapiencia, pero que era portador de una audacia excepcional. De esa unión política, Cuba pudo ver los decreto y leyes, estimados los mas beneficiosos que se emitieron para gozo del pueblo.
De inmediato Guiteras pasó a la filas de los enemigos de Batista, hasta que  cayó el 8 de mayo de 1935, en unión del venezolano Carlos Aponte, peleando contra fuerzas de la policía y el ejército de Batista, en El Morrillo, Matanzas; cuando intentaba escapar por mar hacia el exilio.

Pa’sue’copeta —farfulló de corrido Batista, ya en la calle.

Y pensando en términos de política internacional, advirtió que en cierto momento, estaría impelido a escoger el ala bajo la cual se cobijaría en los años próximos. Alas de otros líderes mundiales antagónicos entre sí: demócratas, comunistas o fascistas.

—¿Sabe usted Coronel —le sopló el ayudante desde el timón del carro blindado, ya enterado del ascenso—, cómo le dicen en voz baja, algunas damas de la high?”
Pues, no. ¿Cómo?.
Mulato lindo —contestó el cabo y aguantó la respiración, encogido como un pirulí en su asiento.

Batista sonrió incrédulo y medio que vanidoso, porque damas tan finas y de altas alcurnias, hubieran posado su mirada sobre él, quien en su pequeña patria de Banes —no muy lejos del Biran natal de Castro—, arrancó trabajando como un simple trabajador ferrocarrilero.

Carajo, y dale con la que canta y no pone —exclamó sarcástico, como Machado en su tiempo y agregó—, ya empezaron con los jodidos nombretes. Pero eso lo arreglaremos con frac y pechera, claro, si me admiten como socio en “The Havana Country Club Park & Lake“.

Exactamente, esa era una de las tantas cosas lejos del alcance cultural, social y político del ex sargento. Porque al final, cuando Batista fue Presidente Constitucional de la República de Cuba (1940-1944), —sin importar su étnia o linaje— seria reconocido como socio honorario de todos los clubs de la isla. Y no por su gusto, sino porque le correspondería la membresía de manera automática, de hecho y derecho, por ser un privilegio inherente a la dignidad presidencial.
Alrededor de 1941, camuflado entre las leyes de guerra, Batista ascendió a sus oficiales de rango alto en todas las ramas de las Fuerzas Armadas. De donde se reservó para sí mismo el el rango único de “Mayor General”. Con ello, alcanzó otro de sus sueños, equipararse con el prestigio del épico Mayor General del Ejército Libertador de Cuba, Máximo Gómez Báez . 
La revolución del 4 de septiembre de 1933, por la que clamaron y lucharon los cubanos de la “Generación del 30“, se fue desvaneciendo hasta que en1940 los líderes, políticos y cubanos notables; se dieron cita para discutir y confeccionar la Nueva Carta Magna de la República de Cuba, La Constitución de 1940. Durante este período y después, los cubanos continuaron desgarrándose entre sí por años.
Lo otro, que vino más tarde, a partir del infausto golpe de estado de Batista el 10 de marzo de 1953 y su consecuencia histórica para el devenir cubano; el infausto 1 de enero de 1959; cuando un gobierno comunista fue instaurado en Cuba, bajo el liderazgo del Dr. Fidel Castro Rúz y sus seguidores; quienes parecieron destinados a cumplir tarea, transcendental, destruir de manera minuciosa toda la nación cubana. El resto, es historia conocida.

El Gral. Fulgencio Batista y Zaldívar, murió exiliado en Marbella, España el 6 de Agosto de 1973.
El Dr. Fidel Castro Rúz, continua viviendo plácido en su bunker de Punto Cero, en La Habana.

Fin de la saga.
© Lionel Lejardi. Septiembre 2, 2010
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press

 (1)   Técnica del colpo di Stato”  (La técnica del golpe de estado) de Curzio Malaparte, 1930 o The man on Horseback: The Role of  the military in Politicts” de Samuel Finer (El hombre a caballo: El papel de los militares en la política)
(2)   (Disculpas, en construcción)
 

Respuestas a hitos astrosos, pero sin hitos


Se cumplen 52 años de dictadura comunista en Cuba

Sin la venia ajena

Respuestas a hitos astrosos, pero sin hitos
El periodista Juan Carlos Chávez, publicó [ver, el Nuevo Herald, “Política migratoria levanta revuelo”, Miércoles 3 de Agosto, 2011]; varias entrevistas individuales a figuras políticas e intelectuales, indagando acerca los movimientos propagandísticos del régimen comunista atrincherado en Cuba y sus opiniones, a vuelo de pájaro, sobre la versatilidad el Asunto Cubano. Los interlocutores del reportero, algunos muy conocidos dentro del espectro de opiniones bamboleantes sobre la temática isleña, ofrecieron puntos de vista como voces individuales o a veces, sin decirlo, de grupos o sectores de la diáspora cubana en territorio estadounidense. El “toma y daca” (give-and-take) clásico, siempre vaporoso y flexible para reparar el donde dije “tal era Pascual”.
Resulta lógico y obvio que la muestra, no podía reflejar un modelo de unanimidades en pleno siglo XXI, sino, el abanico de puntos de vista diferentes, distintivo de toda diáspora. Dice el demiurgo alejandrino de guardia, que es todo un plan delineado entre un pas de deux y un pas de quatre de decir lo que no parece que dije, a veces antagónicos, en el clip art por entregas que representa el drama del Asunto Cubano.
Al parecer, se trataba de refrescar los criterios de estas figuras destacadas que arribaron en su tiempo a los EE.UU. por razones diversas. Por lo tanto, era ilógico suponerlos a todos exiliados políticos, al menos en el sentido canónico. Sólo que lo insondable de algunas de las respuestas, decimos el trasfondo que nunca será traslucido del todo, causa una sensación de estupor. Como una especie de “comezón del séptimo año” o quizás otras ardentías, por tratarse del Año del Conejo, con sus virtudes peculiares.
Las respuestas, siempre interesantes como un close-up inesperado, versaron sobre las opiniones difuminadas (o mejor, bramadas como directrices del partido único; en el sentido lato de la jerga comunista) por Raúl Castro Rúz; como extensión de la saga interminable de promesas de “cambios” políticos y económicos en el descontrol interior, desplegada a todo trapo bajo el candor del “Gran Hermano”.
En esencia, todos advierten los bolsones de vacuidad que no tienen relación provechosa, ni siquiera paliativa, para el ciudadano común atribulado por el desorden imperante en ese país, que una vez fue suyo y no una finca particular de la dinastía oriental.
Es entender que el concepto de “ciudadano común“, según el dogma castrista; aplica gramaticalmente y por unos altos principios inexistentes en la “Animal Farm“, a la ralea populachera de los rones anejo y carta blanca, arrolladora de congas en las comparsas habaneras.
Es la misma masa que conforma la canalla proletaria (Lumpenproletariat)¹, que los comunistas suponen mayoritaria y a su favor, en el apoyo incondicional al régimen por otra panacea de beatitud lisérgica impregnada de un coma inexorable, iniciado en 1959 por los terroristas seguidores de los Castro. Es la nobel comparsa habanera, macerada durante décadas para continuar sumiendo a la sociedad cubana en un sopor sicodélico del que no ha retornado  —¿querrán ellos, los embelesados?— , al mundo real.
Este funcionario del régimen, planteó otras divagaciones incongruentes con la metástasis actual, de lo que queda de la sociedad cubana de ayer. Amenaza con  poner en práctica una especie de modificación, abrir una rendija o bajar la altura de la cerca de púas sucesivas que circunvalan la “Animal Farm” cubana.
O sea, “continuar royendo las mismas osamentas de los sepulcros blanqueados, descarnados por ellos mismos y sus demonios alados“. Es revender sin afeites, el viejo evento fracasado en lo que una vez fue la nación cubana, hoy tornada manicomio goyesco, de brujas  indescriptible casi todas n-sexuales.
Lo que nos resalta como una curiosidad de feria, es la casi tonalidad idéntica tanto de políticos como de intelectuales (es su derecho); en considerar dignos de comentar, cada balbuceo de la horda rojiparda actual enquistada en la cabina de mando de los motores zurdos, en La Habana.
Esta última, ha devenido per se faro y guía de cuanta satrapia asome orejas de entre la fauna de saltimbanquis indoamericanos, árabes, africanos o asiáticos. Son las trapisondas alocutivas y fonogramas cíclicos del tercer nivel, moteados como sales analgésicas en agua tibia, para calmar con bains de siège (baños de asiento), ciertos malestares del bajo vientre.
Los bolcheviques y sus ecos locales, miamenses por antonomasia; unos intelectuales y otros artísticos, recomiendan a los cubanos oprimidos y a los exiliados, la posología de este récipe sarcástico; o sea; el tomar esos baños para mitigar las chapucerías zurdas; tales les inducían a los sodomitas en la Roma Imperial, a fin de que aquellos curaran sus daños tras retozar en los cuarteles.
Los comunistas siempre han intentado igualar a los cubanos maniatados de hoy, con la eroticidad de esos otros, sus alumnos disfuncionales de ayer, hoy encumbrados sobre panderetas repletas de abanicos. Son los cantos exóticos habituales de las Ocas Zurdas, orientales, ya en la senectud.
Qué y cómo lo dijeron
Las respuestas (todas editadas) y una evaluación que se me antoja (−10≥0≤10+), a falta de otra no proveniente de un lector, fueron las siguientes:
Una reformulación de las medidas posibilitaría una reunificación familiar“(-5)
José “Pepe” Hernández, presidente de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA).
Al gobierno cubano hay que reconocerlo cuando hace cosas en la dirección correcta“(-10).
Carlos Saladrigas, presidente Cuba Study Group (CSG)
El único paso seria abrir las puertas de Cuba a todos los opositores y exiliados“(+8).
Mauricio Claver-Carone, director de Cuba Democracy
Cuba maneja el tema por intereses políticos”… “Ellos decidirán quién sale y quién entra“(+6)
Ninoska Pérez Castellón, periodista (Radio Mambí) y por el Consejo por la Libertad de Cuba.
Esto aliviara la presión interna“… “Es un negocio, no una cuestión humanitaria“(+3)
Jaime Suchlicki, director de Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos (ICCAS).
Beneficiaria a la comunidad“… “A que éstos se involucren en la economía cubana“(-8)
Philip Peters, vicepresidente del Instituto Lexington.
Ellos están interesados en seguir controlando el sistema político“(+5)
Andy Gómez, académico del ICCAS.
Fin de la saga.
© Lionel Lejardi. Agosto, 2011
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press

‹¹›  Lumpenproletariat, esta denominación, en ingles respondería a raggedy proletarian incluye: swindlers, confidence tricksters, brothelkeepers, rag-and-bone, merchants, beggars, class fraction, etc. (wik). Karl Marx y Friedrich Engels se atribuyeron el término en la obra “Die deutsche Ideologie” (La ideología alemana)  de 1845, en la cual arremeten desesperadamente contra Ludwig Feuerbach, Bruno Bauer y Max Stirner, filosofos idealistas denominados “los jóvenes hegelianos“. Ambos, vuelven a la carga en ocasión del conocido “El 18 Brumarie de Louis Bonaparte“, en 1852; donde se aventuran a incluir a Bonaparte dentro de la categoría de Lumpenproletariat.

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