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…Génesis miamense: Las delicias de un naranjo en flor III/III


 …Génesis miamense: Delicias de un naranjo en flor

III/III

 “Yo soy Julia y tú, eres Henry. ¿Y tú, machito cabrío, qué hay con  la flor del naranjo?“, reflexionó la Tuttle y se arregló las enaguas

Se cumplen 52 años de dictadura comunista en Cuba

 En la boca del río San Juan
Esa mañana Henry se levantó indispuesto, después de revolverse incesantemente por decenas de veces en el lecho, junto con los remilgos nocturnos de su nueva esposa. Durante unos segundos quedó sentado en el borde de la cama a fin de estabilizar su equilibrio. Pero no pudo evitar el permanecer de envuelto en una visión de sus sueños, que se les antojaron pesadillas estáticas: los Everglades, sus ciénagas, pantanos y los temibles mosquitos capaces (lo que el no sabía) de inocularle (1) la temible  “loving” (fiebre amarilla), que le rugían desafiantes. Y lo peor, con la gente de Plant amenazando con colársele por el flanco izquierdo a fin de ganarle, en ser primero en llegar a Key West.
Era la cuestión de encontrar la manera de llegar hasta la punta sur de la Florida, hasta Key West. Una visión lejana aún, la cual no se solidificaría hasta años después, dado que esto último, eran “otros veinte pesos” ingenieriles, en el decir de los cubanos.
La única opción viable para Flagler de extender su ferrocarril hacia el sur; cuyo vértice final seria montarse sobre la cayería sur sudeste hasta Key West –sin acabar de entender plenamente la propuesta de William J. Krome (2), su ingeniero dilecto– le tenía tan inquieto como la sensibilidad de su estómago, asustadizo como una mimosa.
Y todo eso debía hacerlo antes de que su competidor y también tocayo Henry Plant. Por lo tanto, ahora debería contentarse con alcanzar Fort Lauderdale y después Miami (Mayaimi, entonces, entre otros nombre indios). Claro que esa empresa podría costar decenas de millones.
Plant, se las arreglara desde Tampa, ya deslumbrante por su sensualoide arquitectura, en alcanzar desde Tampa aquel cayuelo a un “tiro de piedra de La Habana”, en que todos convenían. Pero este proyecto no se culminaría, hasta que Flagler dio la orden en 1902, para que se iniciaran los estudios preliminares.
Pero ahí, desde siempre, rugían los Everglades. Una vastedad selvática y casi inexplorada, que separaba la costa del Atlántico con la del Pacífico, donde ya tronaba todos los encantos inimaginables, la ciudad de Tampa. Es que extenderse por el sur de la Florida, era estar a puertas de Cuba, la rica colonia española.
Además de las vinculaciones futuras con el inminente Canal de Panamá, con todo el trafico marítimo y ferrocarrilero que se vislumbraba con Centro, Sudamérica y el Pacífico. Y porque además, la otrora poderosa España; se encontraba exhausta por guerrear tozudamente contra los independentistas criollos, que la acosaban sin tregua, desde hacía la friolera de 50 años.

– ¡Para no perder Cuba, la joya de la Corona Española, hasta el último hombre y la última peseta! – había gritado en el parlamento, el primer ministro de España.

Pero todo fue en vano. Porque el imperio español y su gesta conquistadora, estaban liquidados. Sin embargo, la genuina gesta civilizadora de la avanzada europea en un continente salvaje y repleto de iniquidades (sacrificios humanos, canibalismo, etc.) resulto en el actual concierto de naciones indoamericanas, con sus virtudes y defectos, que en la actualidad son de un horror contaminantes.
Flagler, no entendió qué sucedía con su estómago
Quizás el malestar, cuidadosamente observado por su médico, se debiera a las ostras “a la crema rosa” (Huîtres à la crème en caviar rouge), le había dicho el cocinero, que así era el nombre correcto) cenadas la noche anterior en el restaurante de su bello “Ponce de León Hotel” (2una estructura de ladrillos rojizos, medio que de estilo morisco o si se quisiera, mediterráneo.
O por, lo más improbable, el par de copas (en realidad tres) del vino tinto tempranillo; de Rivera del Dueto; que le enviaron desde New York. O quizás, una sorpresa o chisme culebrino de su amigo Glenn Curtiss, quien después se convertiría en osado constructor y piloto de su propia empresa de aviones. Y que después fue la más importante de los Estados Unidos, en especial durante la IIGM.
Y también por el condenado queso azul que no cesaba de invitar a que lo devoraran junto con a la hogaza de pan blanco, rociado con ajonjolí.

Sésamo, eso es –exclamó Flagler, como un autómata.
– ¿Decías, querido? -rumió la esposa, sin abrir los ojos completamente.

La comida estuvo más ligera que el delicioso almuerzo con el “caldo gallego”, tan pesado al gusto sajón, que realizó en un recién estrenado restaurante lacustre de Anastasia, en el litoral interior de San Agustín de la Florida, cuyo dueño era español.
Éste, un genuino descendiente –en realidad, de la “oveja negra” de su familia– de la antigua estirpe de los Fatio de allá por San Agustín de la Florida. O de lo que quedaba de esta, desde cuando Florida pasó a manos de los Estados Unidos en 1821,

Henry, querido ¿en realidad te sientes tan mal? –le inquirió la esposa.
Si. Pero lo que necesito es solamente un colagogo.

Ella, extendió la mano izquierda y tiró tres veces del cordón carmelita para avisar urgencias a la servidumbre.

Solamente un tercio de la dosis –le susurró la sirvienta a la esposa. Pero Henry la escuchó.
Sí, eso es lo que me recomendó el homeópata, y no más, querida –acentuó él, para contener la sobre protección de ésta.

Por entonces, los homeópatas comenzaban a ponerse de moda a causa de la singularidad de “curar con lo semejante por la medicina natural”, sólo que las personas pudientes disponían de posibilidades de tener acceso a estos médicos.
Flagler y Krome
Luego, Flagler planeaba revisar los proyectos con el experto Krome, en específico,  los planos de la nueva estación para el caserío de Fort Lauderdale, al sur de su joya preferida, el bello hotel “Ponce de León” en  San Agustín de la Florida.
Estaba contento porque sus rieles se habían extendido ya, hasta Palm Beach (2), donde a inicios de siglo XX montaría una lujosa residencia permanente, como regalo de bodas a su esposa, la cual después seria el Museo “Henry Flagler”.

Aquí, lo que importan son la laboriosidad y la eficiencia” –reflexiono Flagler.

Todo en meticuloso orden, pues le obsesionaba que cada obra por él auspiciada, portara el estilo de optimización, euritmia y, por supuesto, su sello inconfundible: el color amarillo.
A Henry Morrison Flagler, el tycoon de los rieles de la costa Este, un perfeccionista, se sentía incapaz de admitir chapucerías por ganar dinero.
Sólo le interesaba la huella dejada por los elegidos, como él, y no las cifras a la izquierda del punto decimal en su cuenta bancaria.
Sentía picazones porque su rival, Henry Plant, y sus endemoniados capataces, anduvieran echando rieles a diestra y siniestra para conectar ferrocarriles entre Tampa, Jacksonville, Savannah y todo con lo que se encontrara por el medio, hasta la activación de líneas muertas
No deseaba ver a Plant, ni imaginar siquiera a su competidor en las veladas de cremoso chic del “Royal Ponciana Hotel” tampeño; codeándose con los Lydigs, Vandelbilts, Townsends, Stewarts y los otros chicuelos de la belle époque.
Y quizás alardeando entre sus socios comerciales,  por haberle puesto un pie delante a Flagler en la cosa de los ferrocarriles.
Por eso, se tragó de un sopetón el ruibarbo traído por Harold, y se encaminó hacia el saloncillo donde acompañaría el desayuno, después de asentar la infusión e inusualmente, con pan de manteca y mantequilla, al estilo habanero.

– ¿Se siente mejor ahora, señor? –preguntó Harold.
Creo que sí, Harold –dijo Flagler, dispéptico y exhaló un eructo, sonoro y envuelto en dólares–. Pero además, y por favor, me traes la botella del “mata bichos“.
Perdón señor -se electrizó Harold-, ¿Usted dijo del qué?
Si, hombre, el aguardiente que los españoles hacen con la cáscara de la uva. Es el de la botella fea, que me regaló el día de mi cumpleaños, ese cubano del pueblito de Arredondo, creo que era simpatizante de los independentistas. Dicen que es bueno para matar las lombrices. ¿Qué, te asombras?
No, no, Señor, le juro que yo creo todo lo que usted diga. Pero usted me perdonara el lapsus pero, es ahora que me entero de que usted tiene lombrices.
No, hombre. Es un decir. Es que no quiero que mi mujer sepa que lo hago temprano y con moderación. Es para entonar el cuerpo. ¿Entiendes ahora?

La kukulienka trina a la posta arribante
Entonces fue cuando la kukulienka (Cuco) de la Sala de Estar, dio las diez de la mañana. Junto con su trinar rocambolesco, llegó junto con el ladrido de los perros y el relincho de un caballo que penetraba en la propiedad.
Aparentaba ser el mensajero de Correos, que llegaba desde el sur, Miami, una vez a la quincena trayendo correspondencia, hasta un punto en que por barco o ferrocarril, se distribuyera para el resto de los Estados Unidos o el extranjero. Era la “subida por la bajada” del correo, después en sentido contrario
El cochero tomó el encargo, invitó al jinete a un refrigerio en la cocina y salió en busca de Harold, el mayordomo.
Este último tomó el correo, miró al cochero como sorprendido por la procedencia del envío y le dio vueltas al paquete, a fin de reconocerlo mejor. Entonces fue cuando leyó el nombre del remitente. De inmediato se encaminó a donde Flagler.

¿Qué es eso? –inquirió el tycoon.
En realidad no sé, señor –advirtió Harold–. Pero viene del sur, probablemente desde la oficina postal de Brickell en ese caserío situado en la boca del río Miami, dijo el mensajero. Por allá, por donde el diablo dio las tres voces y por el que ahora andan el mismo Brickell y Munroe, armando negocios con la promoción del turismo de yatistas y de los veraneantes del norte, que llegan por mar.
Pero qué clase de turismo es ese, amigo mío, si no hay transporte decente que llegue tan lejos, hacia el sur. Esa gente de la boca del río Miami, el resto de la costa sudeste, Key West y el resto de los cayos, dependen del cabotaje.
Señor, permítame decirle que no se descuide con el señor  Plant. –se arriesgó a decir Harold.
– ¿Quién lo manda? – inquirió Flagler, cambiando el evento original.
Creo que la misma Julia S., señor. El apellido es como Tutt.., no sé bien, quizás sea la misma señora viuda que lo visitó a usted una vez, en el “Ormond Hotel”. Parece que la tinta se humedeció con el roció y medio que lo borró. Quizás son huevos de cocodrilo. –bromeó

Harold y cortó los amarres de manila. Henry asintió, reventando de curiosidad. Cuando Harold destapó la caja abrió los ojos.

– ¿Qué es? –preguntó Henry, sospechando alguna travesura del apodado  “Duque de Dade”–. ¿De Ewan?
No, una cosa así, tan…tan delicada en su envoltorio; sólo puede ser de la “viuda” enfatizo Harold– digo, la señora Julia –sugirió este al recordar el nombre, mostrándole a Flagler el contenido.

Cierto que la viuda portaba atuendo negro
La tal “viuda” era un conspicuo ser real. Se trataba de Julia DeForrest, née Sturtevant, Tuttle. Ella provenía de una familia pudiente de Cleveland, Ohio, donde nació, se casó y enviudó de Frederick L. Tuttle. Sucede que Julia se gastaba “espuelas del quince”.
Mas tarde, compró una propiedad de 640 acres (2,6 km²) en el banco norte de la boca del río Miami, donde estaba erigido “Fort Dallas”, hacia la cual se mudo y embelleció el lugar, transformándose este en punto de recreación y atracción.
Corriendo Febrero de 1895, una helada sobrenatural se cernió sobre el centro, norte y parte superior del sur de la península, la cual resultó devastador para la Florida. Desde 1835 la península no había experimentado un desastre similar.
Las terroríficas heladas de finales de diciembre del año anterior e inicio del 1896 que corría, arrasaron con los sembrados, sólo dejando intactos los naranjos en la zona de Biscayne Bay.
El fenómeno climatológico provocó que los granjeros del centro y norte de la Florida hasta Georgia, arruinados, se esfumaran y huyeran espantados junto con las frutas.
Fue entonces que esta “milagrosa helada” acelero el movimiento para incorporar la que después seria la Ciudad de Miami.

Señora, yo la veo a usted muy tranquila. La poca gente que permanece en el lugar, se jala los pelos. Están desolados –sentenció Samantha, la sirvienta negra.
Tranquila, Samantha. Por ahora, vamos tirando con la producción de almidón. Eso se utiliza siempre, con independencia del clima.

Julia sonrió, en medio del estruendo de chiquillos, gatos y patos. A su rostro de mentón casi cuadrado, le adornaban salpiconas guedejas. Su expresión, exhalaba ternuras y un montón de los deseos reprimidos de cualquier cuarentona soltera.
Recién, después de su acostumbrada descarga religiosa para impresionar a Samantha, el brujo seminole; “Dr. Tigre”; el cual andaba en ascuas disgustado con la intromisión de sus colegas haitianos que vibraban en la misma cuerda de las magias y el esoterismo santero, se había marchado de la vivienda, con su música a otra parte.
Sucedía que ambas prácticas brujeras chocaban entre sí, más cuando se trataba pelear contra las bondades del insondable déjà-vu y otros ritos esotéricos de los negros.
Luego, las mujeres del lugar, en especial las solitarias y después de haberse encomendado por largo tiempo al santo en cuestión, posible proveedor del remedio santo para salir de la soltería, recurrían a cualquier practica o cosa oculta y, si era posible, discreta.
Después, ambas mujeres continuaron armando el paquete que enviaría al varón que disfrutaba todas las playas en la zona de San Agustín de la Florida, por el este del Panhandle, hasta West Palm Beach.
Porque Flagler era persona muy nombrada en las cosas de carreteras, real estate y en especial, las ferrocarrileras; esas ruidosas pero tan ansiadas máquinas, cuya música todos deseaban escuchar en sus vecindarios.

Pero tan necesarias a su terruño” –suspiro Julia y Samantha la miró tierna.
Yo le pondría papel de seda –propuso Samantha, en tono zalamero.
Falta la carta. Espero que él me atienda. En realidad, presiento que nada más tenemos que ofrecer al señor Flagler, salvo el hedor de los pantanos, mosquitos y la jeringa de este pegajoso calor.
Quizás sí, quizás no, señora. Tenemos playas hermosas –apuntó Samantha–. Depende de la sensibilidad del hombre.
Importante es que las flores y yemas del naranjo, no se dañen. Esta zona, será un lugar bonito, aunque por ahora, tengamos que bañarnos en el mar con esos horribles vestidos –pronosticó Julia, en un tono raro (quizás premonitorio de los que después seria la ciudad fabulosa) no muy concordante con su sobriedad indudable.

Cierto que se trataba de Julia D. Tuttle, la adelantada viuda que compró, entre otras propiedades, el viejo Fort Dallas y sus inmediaciones. La Tuttle, ya había decidido junto con Brickell, donar tierras para salvar sus sueños de lo que seria la ciudad futura.
Lo mejor era que ya había embullado a Brickell, su familia y otros notables de la villa, para que se sumara al juego, durante un opíparo almuerzo que organizó en el césped  en su barraca de Fort Dallas, en ocasión del Día de Acción de Gracias.
Exactamente, cuando el último contingente de voluntarios del Ejercito de los EE.UU que acampó en Miami, en 1896, en ocasión de estallar la Guerra Cubano-Hispano-Americana, coincidente con la Guerra de Independencia de los criollos cubanos, ansiosos de ganar su Independencia política y económica de la metrópolis.
Tras la derrota española, las fuerzas norteamericanas expedicionarias, ocuparon todo el territorio de la Isla de Cuba y sus cayos adyacentes, Puerto Rico, Filipinas y otras posesiones. En el caso de Cuba, especialmente, a los fines de comenzar la reconstrucción de la isla, tras el desastre dejado por la guerra.
Así, hasta el 20 de mayo de 1902, cuando se proclamo la República de Cuba.
Esa noche, tras el retorno de los invitados a sus casas respectivas; Julia y Samantha se sentaron en el cobertizo (hasta que los mosquitos se lo permitieran) y conversaron, confiándose sus cuitas.

– ¿Lograremos “armar el muñeco”, señora?
–Que no te quede la menor duda –le aseguró Julia. Entonces fue que sintió la punzada lacerante en el bajo vientre. Para entonces, ya estaba herida de muerte.

 Otra vez, en la boca del río San Juan

Es hermosa –dijo Harold, y le extendió a Henry el envío y la carta.

Éste la leyó, despacio. Después, permaneció meditando por unos segundos. Miro a Harold, quien se sintió escrutado por su jefe.

Y todavía yo no se cual es el empecinamiento de esa mujer en fundar una ciudad en aquel páramo.
Señor, las mujeres maduras sufren de cierto calores
Bien por la romántica rama de naranjo en flor, pero ¿qué interés tiene para nosotros ese atracadero de manatíes? –arguyó Henry, sarcástico–. En la carta, me invita a llevar máquinas y rieles desde West Palm Beach hasta Biscayne Bay. Y que la bonanza está asegurada la zona del río, que las heladas no tocaron ni tocarán el sur de la Florida, que sólo son sesenta millas desde West Palm Beach, y que…
–…y que la prueba de ello es la rama con las yemas del naranjo en flor que le envía –intervino Harold.
Cierto –asintió Flagler, y agregó –y eso, ese sueno, mi estimado Harold, cuesta dinero, ¿no?

Señor – acentuó Harold, tomando una larga bocanada de aire y con una expresión premonitoria, concluyó–, yo no sé de negocios, ni de heladas, ni del impacto de los turistas que irían al lugar. Pero le aseguro que, cuando una viuda solicita atención, es mejor hacerle caso. Me dispensa, pero se lo digo con absoluta sinceridad y… por experiencia propia.

Henry Flagler demoró solamente segundos en pensar sobre las palabras de su mayordomo.
Fue hasta el saloncillo aledaño donde su esposa, hacía trebejos como si tejiera el tapete de
Penélope.

Y tú, querida, ¿qué  piensas sobre la proposición de nuestra viuda?
– ¿Cómo?
Vamos, mujer, no te me hagas la sueca. Tú siempre tienes los oídos bien afinados.
Bueno, Henry, desde el primer momento que la ví me agradó. Y también, porque siempre da la impresión de ser tenaz, cuando se propone algo.

Dos ingenieros forasteros (muy apuestos) visitan a una viuda
Flagler, no le dio mayores vueltas al asunto y de inmediato, llamó a dos de sus mejores lugartenientes, Los ingenieros James E. Ingraham y Joseph R. Parrott. Ambos, concurrieron a la carrera hasta Miami y tocaron a la puerta de Julia, en Fort Dallas. La conversación se montó, junto con William Brickell, que a la sazón bebía su café vespertino mientras visitaba a Julia.

Señor Ingraham, me place que el señor Flagler les haya enviado con tanta premura, a conocer mi propuesta, digo, que la supongo y se, coincidente con la de los habitantes de la villa. Que como ustedes pueden constatar, esta en pleno auge –dijo Julia en tono pausado, como de quien esta completamente segura del peso de sus palabras.

Ingraham giro la cabeza y se encontró con el rostro de Parrott, quien había reaccionado igual ante el aseveramiento de la viuda respecto a la “prosperidad” de la villa y cuando miro a los ojos de este, encontró la misma expresión de estupor.

–Señora Tuttle, sin que nos entienda mal, quizás por nuestra torpeza, pero la zona aun esta virgen y…
– ¿Me permite, señora Tuttle? –intervino Parrott, en el mejor tono amistoso que encontró en su repertorio–. Cierto que el señor Flagler, por el momento, siente curiosidad por saber tanto los propósitos, como de las posibilidades de que nuestra compañía invierta; o  mejor acelere; los planes de llegar a este puebli…
Villa, señor Parrott, si me permite la corrección. Porque debemos pensar en un futuro que nos esta esperando, como quien dice, detrás de la puerta.

Fue ahora a la inversa, puesto que fue Parrott quien miró a Ingraham, el cual contuvo una sonrisa por la decisión que advirtió en aquella pueblerina (de lo cual se equivocaba, porque ella era toda una dama educada de Cleveland, lo que en las costumbre españolas recibiría el trato de “Doña”). Julia Tuttle posó su mirada profunda en los ojos de aquellos hombres.

Madam, ¿qué es lo que realidad usted propone? Porque en los planes de la compañía, se considera llegar aquí –le inquirieron, casi al unísono.
Partamos de una realidad concreta y tangible relacionada con el señor Flagler. Se trata de algo que se puede ver y tocar, tales son los rieles y los ferrocarriles que corren sobre ellos y los resorts de lujo con los que viene tapizando toda la costa este de los Estados Unidos.
Tal actividad económica y financiera, ha modificado sustancialmente todos y cada uno de los puntos donde se han establecido estaciones. Y más aun, porque aquel condado por donde atraviesa el ferrocarril, se vuelve prospero.
Y eso estimados señores, es exactamente lo que queremos para Miami, si el señor Flagler nos comprende y nos bendice corriendo hasta la boca del río sus condenados rieles y al menos una de esas ruidosas cafeteras. Que les confesamos, el señor Brickell aquí presente y yo, la señora Tuttle que necesitamos que nos ayude cuanto antes. Es que ya viene el nuevo siglo. ¿Entienden?
El señor, Henry Flagler, tiene en sus manos los destinos de esta comunidad por ser un emprendedor verdadero, no un político que promete lo que sabe no cumplirá.  Que el Señor Flagler nos ponga el ferrocarril aquí, y haremos de esto, una gran ciudad.
Como ya prometimos, tanto el Señor Brickell como yo, donaremos parte de nuestras tierras para construir la ciudad y un gran hotel, en Biscayne Bay. ¿Han visto las playas y la claridad del agua? No son como las del golfo. Igual o mejor, a los que el señor Flagler nos tiene acostumbrado en toda la zona este de Florida. Así de simple, caballeros. Eso, es “ya”, señores míos.

Aseguró Julia, enfatizando el “ya” en tono firme, de un sopetón y se cayó. Miro a Brickell y este asintió con la cabeza, Cuando miro entonces hacia la cocina, detrás de los visitantes vio que Samantha la miraba sonriente, mientras le hacia una seña de victoria con el pulgar hacia arriba.

Señora Tuttle, –riposto Ingraham, sonriente y se volvió hacia Parrott con una mirada suplicante– la defensa de sus argumentos dicen de por si mismo la solidez de las ideas de los  lugareños. En realidad, y entiéndalo bien que será entre nos, considero que el señor Flagler se solidarizara con los puntos de vista del resto de los vecinos. Pero, es el quien dice la ultima palabra. El tramo de Fort Lauderdale esta en la mira de los constructores y el tramo hasta Miami no es el de aquellos que nos presentaran dificultades.
Aunque, lo mejor del chiste  –apuró Parrott, en un tono casi sarcástico –es que el último punto en tierra firme, será Homestead. De ahí, vendrá el gran salto, de isla en isla como unos flamencos, hasta Key West. Y que Dios nos coja confesados y libre de pecados.

Cuando los dos hombres concluyeron el resto de la conversación, en cuyos detalles participó Brickell activamente, se retiraron convencidos de los argumentos de Julia Tuttle y William Brickell. La idea de fundar una ciudad en aquellos páramos, efímera y ensoñadora en sus principios, se materializaría casi de inmediato.

Qué mujercita esta –comento Ingraham, como quien no quiere las cosas, mientras caminaban rumbo a una especie de posada; muy rudimentaria que les ofreció el cubano Encinosa, dueño de la única fabrica (modesta) de tabaco, del lugar.
Mujerona, diría yo. Si la dejan, le vendería hasta hielo a los esquimales –concluyó Parrott, mientras se sacudía los mosquitos del atardecer miamense.

Entonces, devino el cambio.
La danza de los nunues
Después de los arreglos y contratos, Flagler envió a Joseph A. McDonald y sus cuadrillas de obreros, por mar, a fines de desbrozar el terreno para levantar en el futuro, el inmenso “Royal Palm Hotel”, en el banco norte de la boca del río Miami, el actual Downtown.
Sin proponérselo, la construcción se elevo sobre el antiguo asentamiento de un caserío tequesta (después, lo que hoy es el denominado “El Círculo de los Tequestas”). Esta edificación de madera, traía dotación de lo último para el disfrute de los huéspedes.
Luz eléctrica, agua corriente, bombas, elevador, piscina y otros tantos ganchos; que hicieron del lugar un verdadero success, para el fin de siglo. Ahora, con el ferrocarril, arribarían a montones para disfrutar de las aguas tibias de Biscayne Bay.
En abril 7 de 1896 los rieles llegaron hasta el “Depot” (estación o apeadero) cercano el “Royal Palm Hotel” (5). El 13 de abril arribó el primer tren de prueba con materiales múltiples para el hotel, negocios emergentes. La población ya ávida del progreso, miraba aquellos esplendores intuyendo que su terruño, no seria uno más.
El 22 de abril de 1896, finalmente, la imponente cafetera No. 12 del Florida East Coast Railway; arrastrando un vagón de correos, dos de carga y uno de pasajeros; entró oficialmente en su primer viaje comercial en los predios miamenses.
Arribaba con sus ruidos y escandaleras de siempre, hasta depositarlos a los pies de Julia y de los entusiastas miamenses congregados en la nueva estación al NE de la boca del río.
Flagler, declinó el ofrecimiento de que la nueva ciudad llevara su nombre e insistió, coincidiendo con Julia Tuttle en que la misma conservara el nombre indio del lugar. Ese día, Miami nació, siendo incorporada como ciudad en julio 28, 1896.
Por entonces, parece que los nunúes –duendes de la floresta pantanosa, de los Everglades (Rio de Yerbas) – ya elucubraban sobre un sendero hecho sobre las mismas huellas de los mocasines indios, los que corrían enrevesados por entre bosques y ciénagas.
El trillo, partía desde la boca del río Miami con rumbo oeste, bordeaba la Bahía de Carlos (Charlotte Harbor) inclinándose al norte; por donde fluiría sin parar hasta la Bahía del Espíritu Santo (Tampa Bay). Donde la Tampa (“lugar de muchas astillas”) actual.
Con el tiempo y un ganchito, además de sus buenas cargas de dinamita; este camino construido con las técnicas y estándares modernos prevalecientes a inicios del siglo XX sería denominado “Tamiami Trail” (actual carretera estatal 41).
El otrora ancestral sendero de indios, se tornaría finalmente a inicios de los 60s, en la fabulosa “Calle 8” (nervio central y asiento de la “Pequeña Habana”) de los cubanos inmigrantes, lanzados al exilio, cuando los comunistas sublevados comandados por el Dr. Fidel Castro y sus seguidores, se apoderaron de Cuba.
Esta descomunal inmigración por causas políticas, sin paralelos en la historia de Indoamérica; llegó a alcanzar en todas las diásporas brotadas, una cifra conservadora de 2 millones de perseguidos políticos. Quienes sin quererlo, se vieron empujados al exilio a causa de la férrea dictadura stalinista implantada en Cuba en 1959  a manos de los comunistas; desatada de manera inmisericorde contra el pueblo indefenso; por el Dr. Fidel Castro Rúz, su familia y seguidores.
Fin de la saga.
© Lionel Lejardi. Diciembre, 2011
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press

(1)  Por esa época, ya el médico cubano Dr. Carlos J. Finlay experimentaba y completaba en la finca San José de Marianao (un suburbio de La Habana), su tesis de que el mosquito ædes aegypti al picar a los humanos, era el transmisor de la enfermedad.
(2)  William J. Krome, ingeniero civil y topógrafo, andaba por entonces en los trabajos del Canal de Panamá, recién adquirido por los EE.UU, cuando fue llamado por Flagler tras la aprobación de la ley que autorizaba la extensión del ferrocarril desde Miami hasta Key West. Flagler concibió el proyecto en 1905 y tras dos años de estudios y proyectos, en 1912 se culminó la línea del ferrocarril, a un costo de unos 50 millones (USD).
(3)  El “Ponce de León Hotel”, en memoria de Flagler, fue convertido por sus herederos en el prestigioso “Henry Morrison Flagler College”, situado en la ciudad de San Agustín de la Florida, en el extremo nordeste de la península.
(4)  Precisamente en la ciudad de Palm Beach es donde el tycoon construyo su hermosa  mansión; “Whitehall”; como regalo de bodas a su nueva esposa, Mary Lily Kenan, donde residió desde inicios del siglo XX. Con posterioridad la mansión fue convertida en el actual el Museo (Bellas Arte, Exposición y Galería) “Henry Flagler”.
(5)  El “Royal Palm Hotel”, una edificación de 5 pisos, fue la última joya de resorts de lujo para las personas ricas (snowbird) que Flagler erigió, en el mismo sitio del antiguo asentamiento de los tequestas. Contaba con 450 habitaciones además de electricidad, elevadores, luz, piscina, fabrica de hielo, etc.; lo más moderno existente para la época. Lo curioso fue que Julia Tuttle, indicó en una de las cláusulas de la donación de sus tierras, que en el hotel “no se venderían bebidas alcohólicas”.

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.La Estatua de la Libertad y un poema (I/III)


Se cumplen 52 años de dictadura comunista en Cuba

.La Estatua de la Libertad y un poema (I/III)

(Paseando por la “Esquina del Pecado“)

(Dispensa por estar en construcción)

Era una joven y apasionada poetiza judía
Quizás, los labios silentes conocen dónde está la verdad. Es la verdad de claroscuros irreverentes, donde las pasiones hicieron hito de leyendas y el mármol ensayó sonoridades amigas, mientras corría el ultimo cuarto del siglo XIX. No el de cuevas panas repletas de chascarrillos y dormideras en los zánganos echados en las hamacas que abochornan mejillas y despiertan arreboles femeninos.
Eran los tiempos de los rencores cíclicos en que la Humanidad cambiaba de centurias y filosofías, raseros para juzgar, atuendos, aromas y dogmas modales y, ¿por qué no también la manera de amar, el desorden familiar, aberraciones sociales y sexuales, el deterioro de la moral, aplicar armas letales a los terroristas, anarquistas y otros gérmenes patógen0s y la contaminación del hábitat?.
Sin embardo, una poetiza judía apasionada con su tiempo, sin saber cuántos alientos le restaban –que ya le eran pocos– caminaba solitaria en medio de la casi ventisca vespertina de enero de 1883; por la esquina de la 42 Calle y la 5ta. Avenida (“La Esquina del Pecado“, la denominarían así en una novela y posterior film, en el siglo XX siguiente). Iba solitaria como una brizna de paja al viento vespertino, recién de haber dejado a su buena amiga Georgiana en la  casa de ésta, un bello y floreciente nido.
 
–¿Sabes Emma? –le inquirió Georgiana, durante un instante en el camino– Me causó algo de zozobra cuando casi rechazas la solicitúd de Evarts (1).
Hay mucha politiquería metida en estas  colectas para el pedestal. Es casi insoportable el cacareo de los políticos y un buen número de dilettantes, que sólo mueven la lengua para escucharse ellos mismos –argulló Emma, con un marcado tono de desaliento.
 
Pero ella continuó repleta de fríos ininteligibles al describir y raros, no muy justificados en aquella primavera neoyorquina llegada con atraso. Una tristeza pegajosa y humedad, como sólo pueden experimentar las mujeres, le azotaba el alma y rompía sus visiones de un futuro incierto. Y todavía con la visión de los horribles pogromos en Rusia.
En otro día cualquiera anterior, serían los asombros y expectaciones ante la carrera de antorchas científicas y artísticas venidas desde la Ilustración, en carrera de relevos hacia los años de 1800 y tantos; ya transcurridos casi tres cuartos de este y cuidadosamente esperado por los gigantes del comercio, industria, artes, economía, humanidades, política, ciencias, guerras y otras disciplinas.
Es que todas las inteligencias y sensibilidades abrillantadas ansiaban mostrar lo mejor de su aporte al subyugante juego humano. Era ese quehacer generador de ideas y riquezas, envidiado por los morones y los lerdos, siempre atentos y en lujuriosa espera, de los descubrimientos, obras y esfuerzos ajenos para tenerlos.
Porque ya estaba delineado virtualmente, aunque aun no escrito, todo el plan a transformar el nacimiento exuberante de las naciones, es particular la nuestra; por los Morgan, Monet, Zola, Ganhdi, Roosevelt, Rockefeller, Einstein, Edison, Heisenberg, Rodin, Curie, Plank, Bohr, Wright, Tesla, Ford, Keynes y más y más de los otros brillantes.
Algunos estudiosos  de la morfología humana, en especial aquellos que hurgan por los caminos del cerebro, los sitúan en el atrio de los genios totales por estar o haber nacido por encima del paralelo 23 septentrional (Norte); los cuales como los anteriores, participaban no sólo en calidad de colegas, sino también de los apreciados competidores. El combustible del desarrollo.
Y a propósito, nada de asombrarnos que un Marx, Blanc o Engel se unieran como “colados” al torrente, pero en línea inversa de la contra corriente humanística. Decir, para disfrutar y solazarse con los éxitos de los genios, los eruditos y los elegidos.
Sucede que con esta última troika o cuádriga, como es la filosofía de otros peces pilotos (aliados todos a los tiburones, a causa de su amblyopia meridional con la que estos cacos  se  justifican), existe uno de los tantos dogmas inviolables (peros, aunque, no obstante, etc.) dentro de sus sociedades secretas, como el de : nada de trabajar para generar riquezas.

–”Eso, que lo hagan los otros idiotas, con su tiempo y su cerebro. Lo nuestro, es disfrutar“.

Decían los comunistas, liberales, progress y el resto de los fans aullantes por la violencia, para quitar al que tiene y montados en la cresta de la ola cacofónica zurda, ramplona y desaseada; aferrada a su trashumar como hacen los pastores de las manadas de vacas infértiles, de verano a invierno, regodeándose en defecar y mear, en los pastos ajenos.
Dow le dijo a Jones y éste, a Bergstresser (2).

–”Dow, cuidado con los Marx, Blanc, Bakunin, Proust, Joyce y otros pescaditos defensores del melting pot

Le alertó Dow a Jones y éste a su vez, lo descargó en Bergstresser (el silent partner) mientras se alejaban del pub con paso calmo hacia sus oficinas en el No. 15, de la que antaño fue la calle amurallada (hoy, Wall Street) y que protegió la entonces Nueva Amsterdam de sus enemigos permanentes, en plena isla de Manhattan.
Es que por aquellos tiempos, entre los herbazales, enlodamientos y las postas de los animales de tiro; sonaban distintos alaridos de timbres crípticos de cada “yes mom”, “ano pañi” o “sí señora”, caucásicos, eslovacos, flamencos o españoles.
Inundantes todos, de las tierras del Nuevo Mundo, el cual uno de los genios de la élite pensante del siglo XV; Cristóbal Colón; se tomó el trabajo de “descubrir” e iniciar la civilización occidental y judeo-cristiana, en beneficio de los nativos sumidos alegremente en el arcaico mundo esclavista y, para puntualizar la obligación europea cristiana de civilizarlos, además carnavalescos.
Es la secuela del sensei antiquísimo, como síndrome natural de reverencia a los triunfantes; no a la masa amorfa, desculturizada y pancista; disfrutadora por igualdades, arrancadas a las almas generadoras de bienes y riquezas.
También porque allí, en aquellos lares de deidades domésticas, lubricaban sombras de nacionalismos extemporáneos e igual; soles de falsedades adamadas colgadas de una civilización pujante, la europea, que no les pertenecía. Es que la cuerda de la paciencia yankee, daba fuertes señales de que arribaba al fin de su tolerancia.
En otra mañana fría y primaveral, de longitud y latitud fulgurantes aunque diferentes; en París; Frédéric Auguste Bartholdi, el escultor francés (en ocasiones, todavía envuelto en su alias de Amilcar Hasenfratz, como pintor), tomaba el desayuno en su café preferido y leía el matutino, a un costado de la Basilique du Sacré-Cœur.
Éste, andaba menos que contento con los tiempos tomados por el ingeniero civil y estructural, junto con su grupo de colaboradores, que diseñaba la armazón interior de la futura estatua. Este último, recién llegaba y se sentaba plácido frente a Bertholdi.

–”Estimado señor Bartholdi, comprendo su inquietudes. –comenzó a explicar con voz suave, arrastrando un poco la ere pero sin ninguna inquietud, ante la mirada de reproches del escultor– Pero, Usted debe entender que no es lo mismo adicionar o quitar barro de una figura escultural; claro, no intento demeritar su trabajo; que quitar y poner factores en una ecuación matemática.  Es que si nos fallan los cálculos, la estatua se nos viene abajo y nadie lo regañará a Usted, porque su modelo que resultó hermoso en el papel, pero a mí,  sí. Mi estructura no funciona sujeta a apreciaciones eurítmicas, como sucede con su maqueta“.

El escultor, dedicó la mejor de sus miradas a su interlocutor. Es que se trataba de otro gigante de la ingeniería: Gustave Eiffel, encargado de diseñar la estructura metálica de acero que conformaría el esqueleto de la estatua, que se pretendía plantar sobre el pedestal aun no construido del todo, allá por una isla de la bahía de New York.
La misma que a ciertos políticos iluminados, les dio sus buenos dolores de cabeza y querellas recalentadas. Las otras identidades, sumidas en algarabías socialistas, eran las ánimas circulantes escapadas desde los tiempos de la Ilustración en calidad de sueños eremitas, navegando y enredados entre modas tipo, a inicios del siglo XIX.
Después, sobrevendrían las nuevas olas de aquellos frágiles de espina dorsal siempre enervados, que correrían a incarse ante la gatita de María Ramos y la luminosidad del Impressionnisme tipo siglo XX, per sæcula sæculórum, porque el amén de la terminación de la disputa, brillaba por ser oído.
Sí, quizás los labios en rictus espléndido advirtieron lo real e irreal de la verdad. Porque, aquí y allá coexisten infinidad de pistas y rugosidades al respecto.
Más hoy, cuando intereses foráneos tratan de vincular el símbolo original de esta mole de preciosidades estatuarias y uno de nuestros monumentos nacionales de mayor connotación, que nos hacen reaccionar frente a la tozudeces e irregularidades de los extraños (aliens) que nos invaden.
Por sinrazones tales, es mejor soltar una mirada auscultadora al despertar reminiscente, de algunos de los hechos, porque del decir, hay buenos trechos que recorrer.
El Impressionnisme, Señor Absoluto de tumbas, corazones y cuerpos de los adalides amortajados en Les Invalides y de la palabra versada musical de Claude Joseph Rouget de Lisle, en su “Chant de guerre pour l’Armée du Rhin” (Canto de guerra para el ejército del Rhin) y que a destiempo se desdobló en “La Marseillaise“, era la responsable absoluta de la pradera parisina en llamas.
Y bien que anduvieron cerca de la tenue línea anárquica, los nuevos sans-coulottes de la Comuna de París y de sus fantasmas de marxismo trunco, llamando al extraño peregrinaje alocado de un Adan comunista, una especie de gay filosófico (ahora el gobierno cubano los ha puesto de moda) correteando sobre una mula, como un travestí desnudo por las llanuras del tropo marxistas europeo.
Pero estos jacobinos de medio palo y peor pelo, ya no dispondrían un Robespierre cruel, por la simple razón de que  Adolphe Thiers les había sacudido las posaderas cuando asomaron greñas y orejas por encima de las barricadas parisinas, en ocasión de la Comuna de París.
Estos desclasados, no tendrían a quien seguir y deberían conformarse con un Marx, tambaleándose de brazos de otro timbalero del no hacer útil, su yerno, el cubano oriental Pablo Lafargue, casado con Laura, la segunda hija del filósofo y aspirante a economista.
¿Quién es esa muchacha?
Preguntó el rabino a su compañero en el banco del parque, mientras observó a la joven que, con paso decidido, se deslizaba frente a ellos. El otro, hizo un gesto de ignorarlo. Porque, de modo semejante en la Estatua de la Libertad coexistieron rugosidades e inquerencias respecto al carácter de la espiritualidad y objetivos de esta dama incógnita.

La figura adscrita a una delicada sensualidad más que romana o espartana, impregnada de fino aroma a bouquet parisino.
Y por que no también, del exquisito olor a floresta del hidrocarburo angoleño o de los cañaverales cubanos; por entonces; repletos de mambises enamorados de sus hembras trágicas y de la patria aherrojada.
Recordar que la faz de La Gran Dama nos señala, no por casualidad geográfica y sí democrática, las coordenadas de uno de los puntos más sensibles y conocidos de todos los despiertos; claro, por cada gente del valer, saber y también de valor del planeta entero: 48º 48′ de latitud Norte y 2º 48′ Este (06:00 PM hora de París). Es L’Étoil.
La estatua es la misma que aún hoy, reverdece con más intensidad en nuestro interés; cuando intenciones foráneas tratan de vincular el símbolo original de esta, uno de nuestros monumentos insignia, a propósitos egoístas amarrados a  agendas raras exo nacionales y peor, escondiendo clamores anexionistas.

–”Con los vientres y caderas de nuestras mujeres pródigas“.

Tal fue como nos advirtieron a cajas destempladas, algunos espaldas, pero no mojadas, en plena Zona Rosa de Ciudad México. Tales son concepto de doble standard separatista después de rellenar sus morrales, sin gota de patriotismo y sí con el doble infidelidad.
Es dar preponderancia al terruño que dejaron por ser infame cueva de estupefacientes, sobre el interés reverdecido de sueños en la patria adoptiva. La que sólo les reclama lealtades.
Todo, para que cambiemos el ropaje de quienes nos invaden, sin ser llamados ni necesitados. Así dicho, de manera brutal, sin ditirambos ni redondeces. Porque a mucho, América no me demandó que la hollara con mi pisada plana de size 14. Sucede que la cuerda de la paciencia, reiteramos, ya se le estaba acabando a los yankees.
Y duele otear por entre la rendija costal de Chrestus, a quienes piensan que EE.UU les debe algo por su impericia, morosidad y falta de tenacidades en tierras propias; no las ajenas transparentes y azuladas repletas de hacendocidad, probidad, honradez, productividad y riquezas bien habidas.
No obstante, este futuro advertido sobre las oleadas de piromaníacos de bardas vecinas, que arrasan nuestros bosques, el proyecto y armado de la estatua seguía su imparable cuesta arriba.
Bartholdi junto con el compositor Charles-François Gounod, auxiliados de pingües conciertos, tómbolas y loterías efectuadas por toda Francia –especialmente en París– lograron que los franceses reunieran los dos millones y cuarto de francos necesarios para proyectar y construir la descomunal obra estatuaria.
Ninguna mejor paradoja hoy, que la estatua clavada en el vértice del Hudson donde vería desfilar “carretas y carretones” cargadas de insomnes y de los expelidos ilegítimamente, sin posibilidades de emitir una sóla queja u opinión, contra quienes les arrollan su civilización.
Statue of Liberty
Mejor ojear, sin espantar los récords contractuales, hasta los tiempos presentes. Es que en los inicios de la idea de la estatua, la pieza no fue bautizada con el nombre oficial que ostenta, “Statue of Liberty“. No, fueron otros los pre rumbos e intenciones concurrentes en la génesis estatuaria, cuajadas de alegorías y muecas no declaradas, tal fue “Skrik” (El Grito) del holandés Munch, incrustado en la pinacoteca de Oslo.
Meditamos, porque cada 28 de octubre, la “Estatua de la Libertad” cumple años. La “Noble Dama”, fue erigida en la isla Liberty City (antes Bedloe’s Island), en la boca del Río Hudson, Puerto de New York con vista al de New Jersey.
El monumento, ya in situ, despertó los naturales recelos y pesares acerca de cuál de las ciudades; New York o New Jersey, correría con los gastos de su operación como atracción turística y además, los propios del mantenimiento, por la agresividad ambiental.
Finalmente New York, aceptó la encomienda y la esperanza del dinero federal para cumplir la tarea de preservación. Fondos, los cuales estuvieron pendulando en el clásico “veremos” por los ediles neoyorquinos.
Exactamente en ese punto de la decisión aunante de ambas orillas en impulsar la obra, convergieron dos desconocidos electrizados por Thomas Alva Edison. Sería en muestra de las asimetrías Id con las del Ego, de cada uno de los caracteres. Y también las ventoleras de quienes ya miraban de reojo a nuestra América, algo desprotegida.
Se trataba de dos actores desplegados en el lado estadounidense: la escritora y poetiza neoyorquina, la judía Emma Lazarus y el publicista de origen húngaro Joseph Pulitzer III, chocarían colosidades y entrecejos por una mayor comprensión respecto al regalo francés.
Los trabajos para armar la inmensa mole de cobre y acero, comenzaron tras una larga y tormentosa gestión del lado estadounidense, tendente a recaudar los fondos necesarios para construir el pedestal. Que aumentó al monumento en tanta altura como la de la estatua propia.
Desde mucho antes, un grupo de notables franceses gestores de la idea, ya habían cumplido la tarea de diseñar y construir la estatua en sí. Ahora les faltaba la palabra crucial: erigir. Es que no se trataba de una estatua cualquiera, por y para un país cualquiera
El drama de mármoles, concreto, cobre y aceros, atañía a los admirados y también envidiados, los Estados Unidos de Norteamérica.
La obra, por su inmensidad y peso, después que sus fragmentos fueron exhibidos  en un parque de terrenos parisinos, debió ser seccionada antes para transportarla a los EE.UU. Ello fue tarea cumplida por la fragata francesa, “Isère“. El conjunto del monumento se ejecutó bajo un despliegue de opiniones y circunstancias diferentes entre sí, en unos momentos de pareceres confusos y en otros, antagónicos.
Habría que entender a la América de los melting pots apacibles, no los de roñerías diversas y de los viejos mocasines que cantan siempre que hay fuegos en los manglares. Es que los danzantes con sus flechas, plumas, macanas, lanzas y tambores cocodrilos en ristre, siempre andaban en extraños saraos y kermesses vespertinos. 
La saga continua.
©Lionel Lejardi. Octubre, 2011
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press

(1)   William Maxwell Evarts, era a la sazón Secretario de Estado del Presidente Rutherford B. Hayes y presidente de la Comisión para el Pedestal de la Estatua de la Libertad, estaba encargado de  la “Art Loan Fund Exhibition in Aid of the Bartholdi Pedestal Fund for the Statue of Liberty“.
(2)  Charles Henry Dow, fue un periodista norteamericano y co-fundador del “Dow Jones & Company” con Edward Jones y Charles Bergstresser. Dow, también fundó el “The Wall Street Journal”, el cual devino una de las más respetadas publicaciones financieras en el mundo Él, también inventó el denominado Dow Jones Industrial Average. (wik)

..La Estatua de la Libertad y un poema II/III


..La Estatua de la Libertad y un poema II/III

 (Poema inscrito en la placa del pedestal de la estatua)
Se cumplen 52 años de un régimen comunista en Cuba

“The New Colossus”

Here at our sea-washed, sunset gates shall stand
A mighty woman with a torch, whose flame
Is the imprisoned lightning, and her name
Mother of Exiles. From her beacon-hand
Glows world-wide welcome; her mild eyes command
The air-bridged harbor that twin cities frame.
“Keep, ancient lands, your storied pomp!” cries she
With silent lips. “Give me your tired, your poor,
Your huddled masses yearning to breathe free,
The wretched refuse of your teeming shore.
Send these, the homeless, tempest-tost to me,
I lift my lamp beside the golden door!”

Emma Lazarus, 1883 (1)
(Dispensa por estar el articulo en construcción)

Un clímax dramático de motivaciones inusuales
En los preludios de la puesta en escena de este drama sorprendente, que por cierto resultó finalmente cocinado a fuego vivo en la orilla norteamericana, se contó con la espontaneidad de una trama intrincada iniciada años antes, en la orilla francesa. Esta especie de aventura fraternal –casi toda patrocinada por los francmasones de ambas orillas, quienes estaban en plena alza por sus actividades republicanas, como aconteció durante las guerras independentistas en las ex colonias españolas e inglesas–, se desenvolvió al revés de cómo indicaría la lógica.
Sucede que  el conjunto de hechos emanados de ambos proyectos (estatua y pedestal), transcurrió en medio de un clímax dramático de motivaciones inusuales, con gotas de un in crescendo apologetico de las nostalgias por las dos más importantes revoluciones políticas y sociales experimentadas por la Humanidad: la Revolucion Norteamericana y la Francesa, ambas en pleno y finales del siglo XVIII. Por el momento, resultaria saludable no mencionar siquiera, el desastre homicida de la cruenta Revolución Bolchevique y menos, sus reverdecidos émulos totalitarios, contemporáneos, desperdigados por los corralones del Eje Apocalypto (ALBA).
Más por la forma tierna del estilo poético que impregnó toda la idea estatuaria, que por el contenido físico del objetivo propuesto al cual algunos fisiócratas quizás idiotizados con zumos de hortalizas, los vegerianos eternos, la tildaron abruptamente de obsesión maniqueísta, que de hecho, es proclive al mal. Cierto es que este punto de vista de los detractores, era demasiado hiriente, injusto y sin basamentos.
Analizar tales metas sin insolencias y hurgar a la vez en las motivaciones de ciertos exhaltados, no es el objetivo mediato sino los hechos como tales. El comportamiento de los personajes y sus circunstancias contra actuales, tanto intrínsecas como extrínsecas, no interesan por estar ya hartas de ser manidas. Por cierto, tampoco es posible desecharlas y lanzarlas por la borda del olvido o peor, la indiferencia.
Transcurría ya el verano cálido de 1883 y como consecuencia del cosmopolitismo, la ciudad de New York era centro indudable donde cruzaban sables un sinnúmero de corrientes políticas, teológicas, sociales, ideológicas y artísticas —entre otras—, todas aquellas en franca emulación o en guerra, con sus iguales europeas. Eran las justas habituales entre la élites de los  intelectuales, siempre impregnadas de modas subyugantes.
Las personas cultas, educadas y jóvenes, como Emma Lazarus, casi siempre adoptaban una posición al respecto de cada nueva manifestación artística o intelectual. En particular con una fuerte dosis misericordiosa hacia los más desposeídos y el disfrutar paralelo de las cosas buenas que le ofrecía la vida, sin importar los motivos de la tal disparidad social y tampoco; sin entrar a sopesar la parte alícuota de culpa personal, vicios e idioteces intrínsecas en estos necesitados.
En su acogedor pero estrecho boudoir de la calle 42, por donde hoy se ubica el “Grand Central Oister Bar“, la joven poetiza Emma meditaba sobre el infructuoso encuentro de esa mañana con el afamado periodista Joseph Putlizer y el abogado William Maxwell Evarts. Este último, le había hecho la petición de que redactara un poema como donación; el cual seria subastado a nombre del comité recaudador de fondos para el Pedestal de la Estatua, al cual este último representaba.
Hubo sorpresas para ambos. Ella, no admitía que la poesía pudiera ser mal interpretada como una mercancía “puesta en venta” fuera del contexto literario. Es que desde antes, ella había desatado fuerzas interiores que le aplastaban el alma desde su último viaje a Europa, especialmente la de Este, donde los grandes conglomerados de judíos ashkenazís, estaban siendo atropellados a instigaciones del gobierno zarista.
Emma, con toda la delicadeza que le investía, rehusó con amabilidad extrema, enviar el poema al comité gestor denominado “Portafolio of the Art Loan Collection” (en realidad la “Art Loan Found Exhibition in Aid of the Bartholdi Pedestal Found”.
Este comité, era el albacea de los fondos de contribuciones solicitadas del pueblo norteamericano, para erigir un pedestal apropiado y en consonancia plena con la majestuosidad de la estatua a colocar en el lugar ya elegido y aprobado por las ciudades involucradas, para situar la escultura donada por el pueblo francés.
En aquel entonces, la obra disponía de un nombre original La liberté eclairant le monde” (La libertad Iluminando al Mundo), la misma que pronto arribaría a New York, segmentada por lo colosal de su tamaño, unos 350 pedazos, desde Paris.
Resultó curioso que hasta ese momento –y acentuamos la atención sobre el punto–, no se manejara el nombre final, al menos un supuesto de “Statue de la Liberté” (0, Statue of Liberty).
Lazarus vs. Pulitzer, por un match poético
Emma, una joven encantadoramente solitaria —sin compromisos sentimentales a vistas, aunque hay indicios de suavidades epistolares con Ralph Waldo Emerson—; de profundas ideas humanistas y democráticas; y un tanto liberales en el mejor sentido manejable para una soltera decente de la época. Ella, albergaba sus razones para negarse en principio a la composición del poema.
A inicios de aquellos tiempos de la colecta, Lazarus disentía del periodista Pulitzer en utilizar la poesía en la colecta de dineros para construir el pedestal de la estatua. Cuestión de estética literaria, de la cual ella se consideraba guardiana fiel. En este match poético, el periodista tuvo las de perder, aunque ganó finalmente.
Mas, cuando la calidad y cantidad de su obra poética la colocaba a ella en el estrato de los notables como “la poeta cumbre de la intelectualidad judía”, de aquella generación tan productiva.
Emma, ya convertida en escritora; y con prestigio cierto y serio entre las capas intelectuales neoyorquinas; era renuente a utilizar la poesía como elemento de atracción hacia las responsabilidades propias del comité de notables, a los cuales no les avizoraba intenciones de actuar en función de mecenas.
Este grupo de personas eminentes, era el mismo integrado por personalidades de alta relevancia social y económica, algo reticentes a contribuir de su peculio para una obra social responsada y vinculada con el gobierno federal, decían y no sin razones, que se trataba de un asunto de interés tanto de las ciudades como del gobierno nacional.
Al parecer, Emma no distinguió con exactitud plena las diferencias –no necesariamente antagónicas– entre las demandas de su sensibilidad personal; que la impulsaban hacia un esteticismo límpido en la belleza de sus sentimientos; con su habitual facultad de conocer lo ignoto. Era lo que según Immanuel Kant, definía en su “Estética Trascendental“, hasta el final de cualquier sutileza unívoca.
Sin embargo, el lienzo del balotaje popular de opiniones, daba pie para deslizarle impulsos a la poetisa hasta un Alexander Gottlieb Baumgarten –creador del concepto “Estética“– en su “Reflexiones filosóficas acerca de la poesía“. Por eso ella mostraba un ser interno diáfano, en no mezclar la euritmia poética con el dinero.
Nom de plume  “Refugitta”
Sorpresas de una amiga cercana. Quien por trato personal e inclinación la literatura igual, la prolifera e influyente escritora norteamericana Constance Cary Harrison (conocida también como “Burton Harrison” y de modo igual por el  nom de plume, “Refugitta) conocedora de su obra y calibre, logró susurarle al oído interno de su ternura y convencerla de que enviara el poema. Emma prometió recapacitar, dando muestras de una dulzura inigualable.
En su carácter humanista y durante el transcurso de unos días, ella se envolvió en un halo poético, azotada de manera incesante por evocaciones del acoso y genocidio antisemita contra los judíos Askenazís imperantes contra éstos en la Europa Oriental, especialmente en Rusia, donde unos 200 judíos fueron asesinado a golpes por las turbas divinas.
El motivo de estas persecuciones se sustentaron en el criterio exclusivo de los servicios secretos zarista y lograron encausar el malestar  del ruso iletrado y al campesinado, y así justificar la creacion de estas “turbas divinas”, al estimar a los judíos en calidad de cómplices en el asesinato del zar Alejandro II, sucedido alevosamente en 1881.
Todos los ecos de la furia antisemita desatada en Rusia, golpeó a Emma de manera indeleble; incluyendo las despótica legislación anti-judía “Leyes de Mayo” (1881) emitidas por el nuevo zar, Alejandro III, en indudables venganzas contra los judíos y marcando sin dudas el retorno del zarismo en lo que pudo ser un ablandamiento, al absolutismo.
El trasfondo afloró más tarde, cuando Emma tomó el símbolo republicano y libertario de la escultura como la parte esencial de su poema y posó su mirada inclusiva en sus ancestros europeos. Su familia, era descendiente a su vez de los judíos sefarditas expulsados de España a finales del siglo XV. Una de estas ramas, penetró en la América del Nuevo Mundo, mucho antes de que estallara la revolución Americana.
En menos de dos siglos, aquellos judíos sefarditas se convirtieron en una próspera comunidad, en cualquier lugar donde se asentaran, los Lazarus, de los cuales Emma era una de ellos. Lógico, si el tono en América era de carácter republicano mientras que en los territorios coloniales europeos, era rara –excepto en estratos culturales ínfimos– la susceptibilidad a generar exiliados.
Las grandes agrupaciones de judíos, asentados por siglos en la zona del medio y medio oeste europeo como son Alemania, los países checos, Bielorusia, Hungría, entre otros; imbricaron con parte de las culturas de los sitios del asentamiento –aunque conservando la mayoría de sus tradiciones–, con una singularidad que perduró hasta bien entrado el siglo XIX: la conformación y uso de una lengua muy generalizado, el yídish. En ocasiones también el cananeo, por sus raíces judeo-checas.
El azote de los pogroms en Rusia
Hurgando los antecedentes de los Ulianov contra la dinastía de los zares, es de estimar que buena parte de esta ojeriza  –considerando el complejo de inferioridad que azotó a Lenin durante toda su vida convirtiendolo en un ser maligno– y que selló el comportamiento definitivo del líder bolchevique; emanó de las consecuencias del complot posterior, en el cual participó activamente su hermano para asesinar en 1887 a Alejandro III, sucesor de Alejandro II.
Por estos hechos fue ahorcado, Alejandro Ulyanov, hermano mayor de Vladimir Ilyich Ulianov (alias, “Lenin“). De la ejecución del hermano de Lenin, se presume arrancó el odio visceral de éste ultimo contra la dinastía de los Romanoff. Pura venganza. De tal saña devino el exterminio completo de la familia imperial rusa, por orden del líder comunista, cuando éste y sus secuaces se adueñaron de todo el poder político y militar, que los comunistas tornaron totalitarista, en la Rusia desmadejada de 1918.
Emma, finalmente, pensando en sus coetáneos y hermanos de fe, humillados y perseguidos como fieras; sintió entonces la inspiración divina de escribir un poema hermoso. Lo mejor y más sincero que le saliera del alma,
Así, la poetisa volvió al comité del “Portafolio” y les mostró un apacible soneto de catorce versos, “The New Colossus” (El Nuevo Coloso). Este poema, entre otros similares, fue recogido por ella en su libro “Son of a Semite” (Canción del semita) publicado en 1882. Este soneto, fue subastado, a pesar de su brevedad, en $1500.
Los franceses, habían bautizado el proyecto inicial de la estatua grandiosa, con  otro nombre y no con el polémico nombre por el que después fue conocido popularmente: “Statue of Liberty“. Es que al asunto de la estatua, le convoyaba otro génesis, más que de solidaridad, de carácter económico, en términos de los intereses del escultor (2).
La muerte alevosa del Zar ruso, Alejandro II, había desatado pogromos con el consecuente flujo de exiliados o fugitivos simples; los cuales se desperdigaron por todos los rumbos; donde en su mayoría fueron mal recibidos por ser o haber sido, decían, siervos de la gleba. Y como es natural para el mundo de aquellos tiempos, estos fugitivos, según el caso, eran rechazados argullendose (una exageracion) que representaban gente inculta y sin modales.
Impresionada, Lazarus sintió conmiseración hacia las minorías judías perseguidas por los despotismos ilustrados que inundaban Europa. Cuyo clímax devino filosofía genocida con el nazi-fascismo a mediados del siglo XX. Sabido es que los nazi-fascistas eran primo hermanos totalitarios del horror comunista implantado por los bolcheviques (comunistas), al apoderarse de la Rusia zarista y posterior, a gran parte de Europa.
Tampoco los exiliados fueron un subproducto especial emanado de las satrapías arábicas fundamentalistas, fueran estas africanas, asiáticas y otras. Sin embargo, la colonias españolas de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y otras posesiones perduraron como tales hasta finales del siglo XIX, hasta que estallo la guerra Hispano-Americo-Cubana y el imperio español se deshizo..
Luego, no resiste ningún análisis socio-politico entender que por aquella época; estas posesiones sujetas al dominio español representaron casos atípicos en el mundo occidental.
Una estructura dominante muy distinta al mundo colonial desarrollado por las potencias europeas, vertidas sobre el Asia , África y porciones de la Indoamérica con balcón a la vertiente caribeña. España, per se; se tornó en centro generador excepcional de exiliados políticos genuinos. En especial Cuba, per se, se produjeron miriadas de exiliados bajo la condición de ser un territorio en estado de guerra permanente, desde 1868 hasta el 1898, al estallar las hostilidades independentistas entre los colonialistas y los patriotas.
Este cuadro singular, ya resuelto por las naciones indoamericanas, de Centro y Sudamérica, quedó fuera del entorno angustioso de Emma Lazarus, dado por una razón simple: no existían como ahora, al menos en cantidades apreciables, exiliados o perseguidos por cualquier razón. Luego, el poema de Emma, nunca pudo estar dirigido a los que hoy reclaman ser incluidos bajo la misma sombrilla espiritual del poema, como una consecuencia del retorno a la democracia de los países sujetos a la férula comunista.
Es lamentable que de todo este arreglo socio-político mundial, una de naciones arrinconadas y dejada fuera del contexto es Cuba, la cual en pleno siglo XXI continua oprimida bajo una dictadura comunista.
¿Para todos los exiliados o sólo para los judíos ashkenazí?
Analizado por eruditos de antes y ahora, el mencionado soneto aludía a los símbolos de las culturas griega y romana, al “Coloso de Rodas” (una de las maravilla del mundo antiguo) y otros, a los cuales las élites norteamericanas profesaban admiración y respetos profundos. Durante la trama estatuaria, hasta y un tiempo después de su inauguración, el gobierno de los EE.UU no prestó relevancia ni existen evidencias públicas conocidas de que el gobierno estadounidense se vinculó con el poema de Lazarus, ni el de ésta con la estatua.
Ella aludía a los puentes entre dos ciudades no cualesquiera, sino, que evidentemente se trataba de París y Brooklyn y los desterrados europeos arribados desde esos lares y vías, no los inmigrantes irregulares (indocumentados simples) proveniente de cualquier otro lugar, como el Asia o Indoamérica, por citar unos ejemplos.
Tanto es así, que el 28 de octubre de 1886 en ocasión de inaugurarse el monumento por el presidente Stephen Grover Cleveland, Emma Lazarus no fue considerada, siquiera, como uno de los más genuinos invitados a estar presentes en la trascendental ceremonia. Luego, la estatua se erigió con el nombre de “Statue of Liberty”  tomado en el camino y olvidando el nombre francés original, pero sin el poema de Emma integrado.
Sin embargo y al parecer –según cuentan crónicas de la época–, el resto de las personalidades invitadas fueron exactamente aquellas que no habían contribuido ni con un penny para materializar la obra. Ello no muestra veracidad la idea de mala intención y sí, de cierta subestimación. Emma y su poema no parecieron existir en el ánimo de las autoridades, ni se manifestaron con fuerza en el interés del comité gestor.
Así, durante las siguientes dos décadas el soneto quedó ignorado al conocimiento público, ni nadie lo mencionaban como elemento gestor o participante en la erección de la estatua. Y mucho menos, vinculado a un pretendido espíritud de protección o llamado a aceptar y recoger a cualquier inmigrante incitando a la violación de las leyes vigentes.
No fue hasta 1903, ya fallecida Lazarus en 1887 (de un linfoma), que su amiga entrañable; la enjundiosa filántropa Georgiana Schuyler, descubrió el poema en una librería. Esta dama realizó gestiones privadas con las autoridades municipales de New York y logró colocar una placa de bronce (Mayo 8, 1903) en el interior del pedestal.
La simbiosis del poema con la estatua, hasta ese momento; disfrutó de infinidad de interpretaciones, pero ninguna coincidente en sus alumbramientos respectivos. Luego, nacieron juntos pero cada gemelo ignorante de la existencia del otro, fue puesto en solitaria por las circunstancias, las cuales son todavía polemizadas en medio de las tertulias contemporáneas.
Lo destacable es que la Schuyler desconocía las intenciones y significado real del soneto escrito 16 años antes, por su amiga Emma. Es un enigma el cómo, por quién y por qué se autorizó de manera oficial, montar dicha placa en un recinto gubernamental.
No obstante y resalta como un argumento demoledor para los defensores del supuesto carácter inicial pro-inmigrante de la estatua, es que el poema de Emma Lazarus no recibió difusión pública hasta alrededor de 1934 y no desde 1886, como pretenden algunos desconocedores de la historia alrededor de la estatua y que abogan de manera constante por inyectarle connotaciones ligadas a intereses foráneos.
Por razones vinculadas con las convulciones  sociales y políticas desatadas durante las dos últimas décadas del siglo XIX; en especial corriendo los anos 80s y la inminencia de la entrada de los Estados Unidos en la guerra mundial (IGM)que ya se avecinaba a inicios del siglo XX, algunos sectores mediáticos hicieron creer a la generalidad de los ciudadanos una version acomodada a sus nacionales. De igual modo aconteció con el origen y proyecciones de la archi mencionada placa de bronce.
Una campaña publicitaria sorprendente
Tal destape, aconteció cuando el escritor esloveno-americano Louis Adamic (Aloijz Adami), nacido  en Praproe Castle, Blato, Slovenia (hoy parte de Yugoeslavia); montó una campaña publicitaria por la radio en beneficio de diseminar el conocimiento del poema.
El escritor, cubierto de prestigio y honores literarios, consideraba el interés de su propio origen como inmigrante y sus opiniones políticas socialistas, embelesadas al parecer con la línea stalinista, lo cual no resultaba raro en los países situados en la vertiente mediterránea, de lengua eslava.
No es sorprendente que dicha acción fuera planeada por el Comintern, ansioso de inundar y sembrar en los EE.UU a sus proselitistas, simpatizantes y aquellos disidentes escapados de su influencia represiva (igual sucede en El Asunto Cubano), los cuales a causa de falsos vínculos con la patria chica; estimulados por sus agentes en las diásporas, anhelaban un retorno al terruno en un futuro cercano.
Consideraban los estrategas de esta política a largo plazo, como una táctica ya fracasada de la revolución mundial, en lugar de proceder a la consolidación de la ya afirmada en la denominada Unión Soviética (URSS). Tal ha sucedido con la subversión guerrillera continental y extra continental desatada desde La Habana en el último cuarto del siglo XX, en Indoamérica, África y otros sitios.
Adamic, prolífero escritor, traductor y periodista, había emigrado en 1913 con 14 años hacia los EE.UU e bordo del buque “Niagara, yendo a parar a San Francisco. En los inicios de su adolescencia, reafirmó responder a los intereses de un inmigrante típico de ideas anti monárquicas, contra el entonces Reino de Yugoslavia.
En consonancia con sus puntos de vista, ya adulto, se hizo todo un ciudadano de los EE.UU y participó en el frente Occidental durante la I Guerra Mundial. Pasada esta, se reactivó como un furibundo detractor del reinado de Yugoslavia y su líder, el rey Alejandro I. Adamic, expuso sus puntos de vista sobre una posible socialización de la sociedad norteamericana.
En 1954 este hombre apareció muerto de un disparo en la cabeza, bajo circunstancias extrañas. Un “suicidio”, achacado como homicidio por la policía a alguna facción balcánica iracunda con los opositores al líder yugoeslavo Josip Broz (aka, Tito). O simplemente, a un regalo macabro de los servicios de la KGB; furiosos con las desviaciones del político comunista montenegrino Milován Djilas (Milovan Đilas), un crítico de los errores crasos de la teoría marxista-leninista.
Este otro líder disidente del marxismo —extraordinariamente serio, además de ser un escritor reconocido— desató un tsunami político en las esferas kremlinianas, cuando publicó su libro denuncia: “The New Class: An Analysis of the Communista System“, mejor conocido literariamente como “La Nueva Clase“.
Los comunistas pescan en remolinos de “Viñas de la Ira
La vinculación de aquellos 14 versos –ver que esta línea se reactivó 70 años después de inaugurarse la estatua y por ende sin ningun lazo visible con la obra escultórica–, a los idealistas, socialistas, etnólogos, multiculturalistas, populistas y rellenadores del melting pot; les dio por soltar críticas acerbas del sistema de vida norteamericano, la política de los EE.UU y de su “intolerancia” (3).
El deseo inconfeso era que  los funcionarios de inmigracion de los EE.UU miraran hacia otro lado y hacerse de la vista gorda, en lo referente al desorden fronterizo desatado por los ilegales provenientes, en su mayoría, desde la frontera de México. Un sistema intolerable (el norteamericano), dicen ellos, pero del cual no rehúsan disfrutar y explotar al máximo.
Del mismo modo, les convino promover la idea de que la poetiza imbricó la misericordia norteamericana; con la versión libre de incluir en su poema, a todos los inmigrantes titulados perseguidos o no. Ello per se, como es constatado en la actualidad, sin importar sus orígenes ni  antecedentes criminales, tal si fuera un mandato y voluntad del pueblo y gobierno de los EE.UU, dado a la poetiza.
El asunto es de gravedad igual, como sucede hoy con las maras de ex-comunistas procedente de los totalitarismos antaño “Animal Farms” (textual, Granjas de Animales) marxistas de Europa Oriental. Y también, con las hordas de falsos exiliados enviados por el Comintern; por ejemplo; aquellos provenientes de Asia, África, Centro, Sud América y del Caribe (ver en la web,  “El Asunto Cubano“).
Los escépticos denunciaron la tergiversación del poema, como un dolor de cabeza para los Servicios de Inmigración; estimando además que tal punto de vista representaba una invitación a violar flagrantes, las leyes norteamericanas de inmigración, ver el desastre ocasionado por los inmigrantes ilegales, cargados con cualquier número de pecados y vicios, como sucede hoy día de manera tan desmesurada.
Luego en consecuencia debemos admitir que la Schuyler, quien era una mujer de carácter fuerte, nunca consagró dicha placa al concepto de una inmigración irrestricta, sino, como manifestó públicamente, “a la memoria de mi querida amiga Emma Lazarus” (4).
Claro que, en ocasiones, existe un solapamiento inevitable entre la intención literaria de la escritora del poema y la plástica del escultor de la estatua.
La saga continua.
© Lionel Lejardi. Octubre, 2008
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press

 (1)  “El Nuevo Coloso”
No como el mítico gigante griego de bronce
De miembros conquistadores a horcajadas de tierra a tierra;
Aquí en nuestras puertas del ocaso bañadas por el mar se yerguerá
Una poderos mujer con una antorcha cuya llama
Es el relámpago aprisionado, y su nombre
Madre de los Desterrados. Desde el faro de su mano
Brilla la bienvenida para todo el mundo; sus ojos templados dominan
Las ciudades gemelas que enmarcan el puerto de puentes aéreos
“¡Guardaos, tierras antiguas, vuestra pompa legendaria!” grita ella.
“¡Dadme a vuestros rendidos, a vuestros pobres
Vuestras masas hacinadas anhelando respirar en libertad
El desamparado desecho de vuestras rebosantes playas
Enviadme a éstos, los desamparados, sacudidos por las tempestades a
mí Yo elevo mi faro detrás de la puerta dorada!”

(2)  El escultor, por entonces hacía tratos con el rey de Egipto a los fines de colocar una estatua (colosal) a la entrada del Canal de Suez a los efectos de su inauguración.
(3)  No todos los nortemericanos estuvieron conformes con la empresa. Incluso, algunos la tildaron de ser un símbolo pagano. A otros, se le asemejó a una de las imágenes (también por lo mitológico) de Nabucodonosor II, rey de Babilonia. Tales criticas, retardaron la recoleccion de los fondos. A causa de la urgencia de colectar el dinero necesario, connotados artistas, literatos, escritores y otros intelectuales urgieron la necesidad de fundar un comité que recaudara fondos a partir de donaciones y una subasta pública (wik).
(4)  El autor e historiador de New Jersey,  John T. Cunningham, escribio, que “The Statue of Liberty” no fue concebida ni esculpida como un simbolo de la inmigracion,  (sigue)…but it quickly became so as immigrant ships passed under the statue. However, it was Lazarus’s poem that permanently stamped on “Miss Liberty” the role of unofficial greeter of incoming immigrants”.
The title of the poem and the first two lines refer to the Colossus of Rhodes, one of the Seven Wonders of the Ancient World. The poem talks about the millions of immigrants who came to the United States (many of them through Ellis Island at the port of New York).
The “air-bridged harbor that twin cities frame” refers to New York City and Brooklyn, not yet consolidated into one unit in 1883.

Por otra parte, Paul B. Auster, el prolífero y bien galardonado escritor; escribió que “la efigie gigante de Bertholdi fue originalmente entendida como un monumento a los principios del “republicanismo internacional” , sin embargo a la estatua de “El Nuevo Coloso” le fue reinventado otro propósito, al cambiar o tornar el concepto de Libertad por el de una madre que da la bienvenida a todos, un símbolo de esperanza a los marginados (parias) y oprimidos del mundo (planeta)”.

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4020

…La Estatua de la Libertad y un poema III/II)


La Estatua de la Libertad y un poema

III/III

Se cumplen 52 años de un régimen comunista en Cuba
 
La Estatua

Coraje, la Madre Pícara o Vagabunda y su fosterfather

La estatua y placa se conjugaron a destiempo bajo maravillosos puentes de democracia y libertad. Por entonces, dos de los muchos adalides democráticos del orbe decimonónico; se destacaban en ambos campos de la acción y el pensamiento filosófico y humanista: los Estados Unidos de Norteamérica y Francia. Tal si ambos fueran hijos propios de una “Madre Grajales y sus hijos“, democrática también; peleando entonces sus hijosdalgos por la independencia de Cuba. Y no los de una “Madre Coraje y sus hijos“, un título ajustado, para encubrir un drama comunista caótico y mendaz. Nos referimos al conocido adefesio del dramaturgo, Berthold Brecht, quien se convirtió de facto, el fosterfather del drama.
La Estatua de la Libertad, decimos, no es la madre de los expatriados; excepto la de aquellos que les son leales, por decir; contados con los dedos de una mano y de la que sobran dedos. No hay que engañarse con que la mayoría son de los agradecidos.
Porque a este autor considerado en el mundillo comunista, y así propagandizado como un genuino Iman Intelectual, prolífero y genial, pero embobecido o asustado con las diatribas de los tangos bolcheviques; le salió casi bien el tropo falsario de armar un drama torcido a la conveniencia de la izquierda. Este personaje simbólico de lo que “debe ser el intelectual”, tuvo la osadía de plagiar lo hecho por otro colega y coterraneo suyo, un habitante terraqueo tan lejano como del siglo XVII.
Esa tragedia la celebérrima, “Madre Coraje y sus hijos“, resultó adjetivada como una obra patriótica anti-nazi por la troqueladora stalinista manoseada por la STASI. Sucede que mientras tanto, la burda eficiencia de sus anteojeras, a Brecht se le nublaron inexplicablemente ante los desmanes de sus primos comunistas asentados en el mundillo cavernario de la satelitera moscovita. Todos ellos, se auto declararon comunistas convictos y confesos.
Estos eran los mismos cachivaches que a la par, hacían de las suyas con textura refinada e igual a los otros totalitarismos caníbales, de vuelo tan popular como la paloma bipolar e infidente del andaluz Pablo Picasso. esa tortuosa progenitora emblemática de los fementidos “Congresos por la Paz”, tejidos por el Comintern.
Es que este curioso ejemplar de semblanza doble, un progress típico, Eugen Berthold Friedrich Brecht, fundador epónimo del Berliner Ensemble –tal es endémico a cada comunista–, descendió al fondo sin resistir la tentación de hacer un copycat a plena luz del día, de un viejo relato o pasaje de la Guerra de los 30 Años centro europea (1618-1648).
Se trataba de “Die Landstörzerin Courasche” (La Pícara o Vagabunda Coraje), del escritor alemán (del período Barroco) y burgomaestre de Renchen en Baden, Hans Jakob Christoph von Grimmelshausen, colgado entonces en la teátrica alemana al estilo de las romanzas de la picaresca española. Brecht no dudó en convertir la comedia de Grimmelshausen en un drama épico troquelado con el sello de la escuela comunista stalinista. Finalizando la década de los 50s, pareció despertar de su letargo, en el atardecer rojizo.
En el cincuentenario de su muerte, agosto 14, 2009; el diario Tagesspiegel indicó (lo cual no sorprendió a nadie y menos a su tía Tkla) y echó a rodar la versión de que por sus críticas tardías al comunismo, cayo en desgracia y dejó de ser un camarada intelectual obediente y confiable.
Brecht, con y por sus infidencias ante el partido comunista alemán, destrozó a infinidad de sus compañeros intelectuales. Luego, este “tonto útil” fue eliminado por decreto estatal, a manos de la STASI (Staatssiicherheit) en 1959. Sus médicos, dice la nota periodística, lo “enfermaron del corazón”.
Antecedentes de la amistad franco-americana
Es que en la Francia y Norteamérica de entonces, paladines de la libertad, nunca se disfrutarían de tales bellaquerías puestas de moda por la nueva clase. Estas naciones se hermanaron indisolubles desde 1774 bajo el redoblar del Primer Congreso Continental de las 13 Colonias, como preludio de la Revolución Americana independentista y la posterior Revolución Francesa.
Esta última, resultó hundida salvajemente a finales del propio siglo XVIII, por la gracia de los chicuelos que implantaron la Époque de la Terreur (“Terror Jacobino”), cuando Robespierre hizo de las suyas contra los aristócratas. Tal como sucedió en Cuba, a partir de 1959 pasando los mediados del siglo XX, a manos de los castrista. No existen diferencias filosóficas o conceptuales entre los finales cruentos de estos dos últimos fenómenos históricos.
El largo y agotador nombre de, Marie Joseph Paul Yves Roch Gilbert du Montier; más conocido como el Marqués de Lafayette; quien fue uno de los que tendieron los primeros cabos de enlace entre ambas naciones, con el concurso de George Washington. Ello los indicó que como visionarios deslindados de sus lazos ancestrales, cambiarían el status quo de la sociedad aristocrática, ya enmohecida, en alumbramientos de los enciclopedistas con las herramientas de la Ilustración no de la guillotina o los paredones de fusilamiento.
La épica del drama Lafayette se inició cuando éste, de su propio peculio, compró un barco y en unión de una tripulación de aventureros contratados como mercenarios a paga futura, se sumergió dentro de la causa de los patriotas americanos. El francés se dispuso a luchar contra los colonialistas británicos. George Washington, no tardó en darle el rango de Mayor General, asignándolo a la jefatura del Comandante en Jefe.
Ambos derroteros, vistos ahora contemporáneos por los patriotas franceses; después de transcurridos 100 años de la Declaración de Independencia de las 13 Colonias, se iniciaron bajo los mejores auspicios.
Una noche veraniega cerca de Versalles
Ello ocurrió una noche veraniega de 1865 cerca de Versalles en el Departamento de Yvelines, a 16 kilómetros al sudoeste de París.
Entonces, una parte de la opinión pública francesa, en especial las altas esferas militares y gubernamentales, mantenía sus mohines contra EE.UU por lo que estimaban su lasitud, aunque siendo esta una novel nación aún no consolidada completamente, frente a las pérdidas territoriales francesas de la inmensa y estratégica región de Alsacia-Lorena.
Estos territorios gobernados por Francia, debieron ser entregados a Prusia tras la derrota francesa en Sedán, durante la guerra franco-prusiana (1870-1871). El vector de simpatía emanó de la nutrida comunidad alemana asentada en los EE.UU, lo cual no agradó a Francia.
Sin embargo, un lustro después el panorama político había cambiado.
Ello ocurrió, exactamente en el momento y lugar, cuando floreció la idea nueva de la estatua.
El fuero patriótico francés reverdeció iluminaciones del viejo estilo, al fijar su mirada sobre la república hermana allende el Atlántico. La cual por esos tiempos, andaba enfrascada en los preparativos para celebrar su primer centenario como nación libre e independiente.
Tanto, que esa noche en su casa de Glatygny, uno de los republicanos de la élite liberal parisina; Édouard René Lefèvre de Laboulaye; reunió a varios amigos y hermanos de logia; también republicanos como él mismo, considerando que todos eran pacifistas opuestos a Napoleón III (Charles Louis Napoleón Bonaparte).
Casi en su totalidad o mayoría, se declaraban fervorosos antiesclavistas y admiradores convencidos de EE.UU, y estaban adscritos a alguna de las fraternidades masónicas o francmasónicas en boga. Las mismas que ejercieron una influencia fundamental y decisiva en la independencia de los países centro y sudamericanos.
Para estos hombres preclaros, se trataba del mismo Napoleón que fue Presidente de la II República y el cual un tiempo después, fue elevado al trono de Francia, con el título de Emperador de Francia. Estos cargos, Napoleón III los mantuvo de manera simultánea.
Por entonces, ante los ojos de la opinión publica al emperador se le había considerado como un líder romántico, liberal, socialista utópico; por supuesto nada tonto; a pesar de las estocadas que le lanzó Victor M. Hugo cuando lo apodó cruel, Napoleón “el Pequeño“.
En las penumbras del río revuelto, Karl Marx y sus adeptos, divergían ostentosamente de cualquier idea que no sustentara sus dogmas y tesis del Materialismo Histórico y del Dialéctico; ambos materialismos zoquetes, de carpintería; como el dogma irrebatible proclive a la utopía de implantar la tenebrosa dictadura del proletariado.
Todas las cuales vistas hoy sus radiografías crueles, fueron simples satrapías clepto-oligárquicas, tal muestra el desastre de los líderes indoamericanos, incluyendo el manicomio cubano armado por los hermanos Castro en la Cuba de hoy, herida mortalmente desde entonces.
El escultor y el Khedive egipcio, un maruga simpático
Entre el grupo de intelectuales franceses reunidos se destacaba un joven escultor, Frédéric-Auguste Bartholdi. En una de las pausas de incertidumbres, se escuchó la voz de Laboulaye, quien planteó a viva voz, la idea de hacer un regalo de la nación francesa “a la hermana república de los Estados Unidos de Norteamérica”.
El gesto seria en celebración de la alianza entre América y Francia durante la Revolución Americana (1775-1783) y también en ocasión del centenario de la independencia de los EE.UU. Ya Napoleón III (conocido también como “el príncipe-presidente“), dejó Francia como el último monarca francés tras la derrota de Verdún, dando paso a la III República.
La idea de la estatua ascendió hasta los líderes políticos de la nueva República, ya en el poder, de manera que éstos últimos –siguiendo los objetivos iniciales de la democracia y la libertad– valoraran como meta única, aprovechar el proyecto “como símbolo propagandístico para que los europeos notaran las virtudes de la democracia“, en oposición a la casi inexistentes ideas democráticas en las monarquías inoperantes.
Nadie de la época actual, debe suponer por la comodidad que ofrece la conveniencia de un humanitarismo político extemporáneo; otras ideas diferentes (patrióticas o de solidaridad) de los auspiciadores oficiales del proyecto. Tal ha sido el caso de la manipulación del proyecto fundamental, imbricando el poema de Lazarus a otras corrientes disfrazadas de restauradoras, las que en realidad son propiciadoras a la exportación de felones.
Los monárquicos, desde la sombra opositora, estimaban que el gobierno de la III República era temporal, de mal gusto e impregnado de gente vulgar y chabacana, por lo que ansiaban el retorno a una monarquía esplendorosa y cargada de los ritos y oropeles propios de la aristocracia, pero constitucional, al tipo de Napoleón I.
Viendo un segundo aspecto, nada indicó que en el ánimo del grupo estuvieron evaluaciones de incluir en la tesis ideológica otras áreas diferentes a las europeas. La idea culminó en diseñar y construir una estatua gigantesca para ser erigida en New York, cuya grandeza representara los ideales modernos de la libertad y la democracia.
Bartholdi, en calidad de escultor y con merecida fama como creador de figuras monumentales, dio la impresión de sentirse fascinado nuevamente en elaborar una estatua tan descomunal que lo eternizara como creador. El sueño, para realizarse, debía ingeniárselas para obtener un billón de francos.
La épica de la Guerra Civil en EE.UU y un Canal de Suez atravesado
Todos los presentes en la reunión de marras, eran sinceros admiradores de la épica de la Guerra Civil en EE.UU. Les impresionaba, la figura de Abraham Lincoln, sus esfuerzos en pro de la igualdad y libertad plena de los ciudadanos y en especial, la abolición de la infame esclavitud. Pareció que la tierra en ambas riveras del Atlántico estaba fértil para el mutuo e imperecedero espaldarazo democrático.
Se evidenció por estos razonamientos que la estatua nunca fue supuesta “Madre de los Exiliados”, como quizás alguien imaginó palpar románticamente en Emma Lazarus, o por una simple conveniencia política.
Los comunistas, entre los muchos enemigos de EE.UU y otros pancistas, hipocritones de la zurda; estructuraban aprovechar otros objetivos políticos inmediatos de la obra escultórica, tan loables como: promover el republicanismo y la libertad en contraposición a los despotismo ilustrados y tiranías descabelladas de ciertas naciones europeas.
Para los historiadores resultó paradigmático constatar que en 1869, 17 años antes de la erección de la State of Liberty in Bedlve’s Island (octubre 28 de 1886); ya el estratégico Canal de Suez había entrado en operaciones, uniendo la navegación entre los mares de Europa y Asia (mediterráneo y Mar Rojo).
Dicha construcción era la obra magistral del vizconde e ingeniero francés, Ferdinand Marie de Lesseps. Para nuestros contemporáneos sorprendió a sotto voce que, ya desde 1867 por una visita que Bartholdi realizó a Egipto, éste retornó a Europa deslumbrado con la magnitud de los monumentos faraónicos de los egipcios.
En aquel entonces, el escultor imaginó y así propuso al Khedive (virrey) de Egipto y Sudan (con anterioridad, wāli o gobernador), Isma’il Pacha, una estatua-faro colosal inspirada en la diosa romana Libertas. Esta estatua la nombrarían, para nuestro asombro, “Egipto, diseminando la Luz por el Asia” o “El Progreso”.
Sin embargo, esta construcción representaría a una mujer campesina egipcia (falaha) envuelta en togas, calzada con sandalias, vestida al estilo griego y portando antorchas. Así, históricamente nos encontramos con que la imagen de esta figura seria la misma a erigir a la entrada del Canal de Suez, por el lado del mar Mediterráneo, en ocasión de inaugurarse aquella maravilla de la ingeniería moderna.
Los egipcios declinaron la oferta dado que estaban en bancarrotas al declararse insolventes para pagar sus deudas. Razón por la cual ya tenían en esos momentos intervenidas sus aduanas por funcionarios de otras potencias europeas, con el propósito de incautarse de los dividendos aduanales y así amortizar la deuda. Por cuyo fracaso Ism’ail fue expulsado del cargo por el Sultán otomano, su jefe superior.
No quiero, no quiero; pero échamelo en el sombrero
Los ingleses, los accionistas mayores de la empresa, se quedaron con la operación del canal y su control militar hasta 1954, cuando en 1952 el Gral. Gamal Abdel Nasser (Jamāl ‘Abd an-Nāsir) lideró una revolución anti monárquica e irrumpió en el panorama político de la estratégica zona, creando el caos económico y político que perduró hasta el 2011, con la primavera árabe.
Una maqueta de la estatua, de unos 2.7 metros de alto y para estupor de los historiadores de hoy, parece que resultó ser la misma reciclada y cosmetizada después por Bartholdi —aunque éste siempre lo negó—. El Ing. Gustave Alexandre Eiffel, diseñador de la Torre Eiffel fue encargado de la ingeniería estructural, lo cual delegó en otro ingeniero tan famoso y diestro como él, Maurice Koechlin. Centavo a centavo, los franceses reunieron los cientos de miles de francos requeridos para la fabricación de la estatua.
En América, sucedió algo parecido en lo relacionado a la construcción del pedestal, aunque mediando fuertemente el comité de Joseph Pulitzer. Al final, Richard Morris Hunt concluyó el pedestal en 1886. Por su parte en Francia, la colecta para la construcción de la estatua comenzó en 1874 y la conclusión de la obra finalizó en Julio de 1884.
Un punto de interés fue la identidad de la modelo. Algunos argumentaron que fue Isabella Eugenie Boyer, viuda del conocido y poderoso industrial judío Isaac Singer (el de las máquinas de coser “Singer” y otros artefactos). Otros asumen que fue Jeanne-Emile Baheux of Puysieux, modelo del escultor, desposada por Bartholdi. Los terceros sitúan a Charlotte Bartholdi, madre del escultor, una mujer de impresionante belleza caucasiana, de mediana edad. Otros, asumen fragmentos de cuerpos de varias mujeres de la época. Tras una breve exhibición de algunos fragmentos en parques parisinos, la obra —ya seccionada en varios cientos de pedazos— fue llevada a New York en la mencionada fragata “Isere“, a donde arribó en junio de 1885.
Su llegada a los EE.UU resultó en un dolor de cabeza para los norteamericanos, puesto que no estaban preparados para el arribo de aquella mole de cobre y acero. Y tampoco para las incontrolables oleadas de inmigrantes que siguieron como los niños de Hamelin a esta exuberante dama, sólo que en lugar del río Weser lo harían por el Hudson. Conociendo la lógica de la opinión pública norteamericana, no extrañó que algunos sectores de la ciudadanía protestaran, tanto de la estatua como de sus objetivos, por no entender las razones de todo aquel barrullo.
Una intención del Bartholdi político
Sin embargo, de todas formas la pieza se tornó después símbolo de democracia y libertad, seduciendo a los benévolos y a aquellos que no.
Quizás la respuesta emanó del Bartholdi político, todavía en París y enfrascado en los quehaceres del embarque de la estatua, quien al caer en una encerrona de la prensa expresó en sentido paliativo:Yo intentaré glorificar allí las ideas republicanas y de la libertad, con la esperanza de que algún día las volveré a encontrar aquí, en Francia“.Tal declaración, indudablemente cargada de patriotismo, en una significativa parte de la opinión pública norteamericana, se llegó a preguntar con ciertos aires dubitativos, acerca de:

“Cuales eran los motivos reales que impulsaban a los  franceses  y el por qué, si andaban tan  embrollados en sus trifulcas sobre la libertad, imperios, monarquías y repúblicas; se abrogaban el derecho de proponer e implantar un faro de libertad en donde esta ya existía, sólida“.

De todo esto se desprende y observado en los hechos, que la estatua de Bartholdi y más tarde el poema de Lazarus, fueron sobrepuestos e imbricados para confundirlos intencionadamente bajo un solo fin; inducido por promotores desconocidos los cuales  —aunque en apariencias, con propósitos humanistas—, forzaban dar una idea confusa unica y falsamente clonada, desvirtuada  de las dos originales o sea, la de la estatua del escultor Bartholdi y la del poema de la poetiza Lazarus. Pero las suspicacias se desvanecieron por sí sólas.
En general, a partir de las actividades radiofónicas de propaganda iniciadas por de Adamovic y los grupos socialistas, y no de cuando su inauguración como erróneamente se ha entendido, es el momento en que el símbolo de la estatua-poema comienza a acercarse a su imagen actual.Sin embargo, valdría preguntarnos si la interpretación —sin destrucción del enigma y el mito—, aportaría algo a la causa de la democracia y los derechos humanos. Es posible que no tendría efecto alguno, considerando el inmenso prestigio de este símbolo en metal y mármoles, per se.
Aunque nos parece bien claro, que los refugiados ilegales por motivos económicos, los irregulares o ilegales indocumentados, no guardan una relación directa estrecha , ni colateral, con los principios políticos y humanistas originales de la Estatua de la Libertad y los EE.UU. Valga que EE.UU, poseedora de un diapazón humanista bien organizado, ha logrado que los brazos abiertos de The Great Lady, no hayan cambiado de posición.
Por lo que cabría, a manera de colofón o síntesis de esta historia y a los fines de enriquecer nuestro juicio; que verdaderamente hay brumosidades con relación a esta popularizada incógnita, hoy casi un mito. Pero Emma Lazarus, en la dulzura infinita de su poema “The New Colossus“, de cualquier manera, siempre permanecerá contenta.
Luego, hagamos un alto y detengamos el cernido de argumentos de uno y otro lado, para aquilatar hasta el infinito, lo evidente. Porque quizás la mántica de Pitia, como oráculo délfico, aún conserve toda la verdad aprisionada entre los metales y mármoles de la “Lady of Liberty“.
Fin de la saga.
© Lionel Lejardi. Octubre 30, 2011
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¿Ultimada en Cuba la opositora Laura Inés Pollán Toledo, presidenta de las Damas de Blanco? *


¿Ultimada en Cuba la opositora Laura Inés Pollán Toledo, presidenta de las Damas de Blanco? (*)
(Seria algo muy bochornoso para los comunistas, porque les implicaría: To Kill a Mockingbird)

Noticia de impacto para el pueblo cubano
En esencia, se habría tratado de algo bien sencillo, o por lo poético o macabro: matar a un ruiseñor. Es que todos coincidían en que el frágil ruiseñor, estorbaba por su valentía. No dispararle, tal acostumbran los hitmen “segurosos”. Sino, bastaba estrujarlo con la siniestra, la mano más diestra en todos los comunistas. Esa manera de ultimar un pajarito, la narra Esopo en la  fábula “El pícaro“. Así de fácil, para cualquiera de los animalejos enmarañados con la filosofía idiotizante del materialismo dialéctico e histórico. Porque esta filosofía, los comunistas cubanos han logrado sublimarla con destilaciones, hasta reducirla en sus retortas alquimistas, a una deliciosa melcocha cristalina: la miel de purga.
Ahora, retornando al mundo real hablamos del miedo animal, al que le dicen: “terror cotidiano
Es por lo que en Cuba y de igual modo en las diásporas del exilio, o donde lata un cubano solitario con su empresa de alquilar camellos o renos; se rumora con fuerzas casi ciertas; que la luchadora anti-castrista, opositora del régimen comunista cubano y adalid por la libertad y los derechos humanos, Laura I. Pollán, presidenta del ya famoso y prestigioso grupo contestatario “Las Damas de Blanco“; ha sido ultimada en el hospital “Calixto García”, en La Habana. Allí fue donde apareció recluida, desde días antes, según el parte inicial de la Seguridad del Estado (SE), “por dificultades respiratorias y síntomas de dengue“.
Saber, que en Cuba no hay otra fuente “no gubernamental” (FNG) que los refute o con la cual se cruce la información. Luego, es imposible para la opinión pública, los medios, entidades, instituciones, etc., indagar sobre el origen y veracidad de estas sintomatologías, que los obedientes aceptan como “aducidas” mientras que los escépticos las suponen “inducidas”. Tal desconcierto se debe a que es el propio gobierno el que fabrica y genera los partes médicos.
La situación creada por la “inesperada falla de salud” de Laura, hizo que el gobierno reforzara su vigilancia. El hospital, fue tomado militarmente. Sucede que esta cubana, con las bragas bien puestas; no era una paciente común, sino que de jure y de facto (sin antagonismos gramaticales ni jurídicos) se había convertido en la líder política de las mujeres cubanas oposicionistas; porque no se trata sólo que Laura liderara las “Damas de Blanco; organización de la cual fue fundadora; sino que descolló como la figura cubana cimera a nivel nacional e internacional, reconocida en cada lugar donde se respetara la libertad y los derechos humanos.
Luego, para el régimen, ella se había transformado en un descomunal torbellino político y social, no visto en años. Es probable que alguien aconsejó y otro alguien tomó una decisión. O quizás no. Eso nunca lo sabremos. Tampoco nadie, ni ahora ni después, dispondrá de evidencias. Algunos pueriles del exilio, cautelosos como siempre cuando recorren los estudios de TV y sentados en el dintel de su tienda de campaña, aguardan orondos el desfile de las “pruebas” que nunca aparecerán. Olvidan plácidos, que tratan con totalitarismos.
Sucede que todo encaja, a pesar de que el hermetismo siempre es útil a los totalitarismos y a otros pícaros, por lo que estos regímenes no permite otra fuente de información independiente, que no emane del Templo y por boca de sus chamanes, a veces brujos o babalaows. Es como situarnos en Delfos, Luxor o en el Templo Mayor de Tenochtitlan, escuchar las moncergas de los elegidos.
De hecho, desde siempre, el pueblo cubano dejó de creer en lo proveniente de los medios de información estatales los cuales amparan los intereses de los dictadores. Luego es imposible que nadie crea una sola palabra al régimen plantado en La Habana acerca de nada, ni sobre nada.
No es sorprendente, que surjan dudas absolutas sobre todo lo informado por la SE en relación al estado de salud real de Laura Pollán, del mismo modo que todo lo concerniente al Dr. Fidel Castro Rúz o al Sr. Hugo Chávez Frías, por dar ejemplos, es sórdido y oscuro como en otros casos, donde ha reinado el silencio y el misterio.
Así, ni los Castros  ni sus seguidores, ofrecen garantía alguna en los informes de la SE (Policía Política), porque todo les ha fallado siempre, lo han escondido o tergiversado, con impunidad absoluta. Es el disfrute pleno del poder. Y la gente siempre se pregunta: ¿por qué creerles ahora?.
Recaba la atención, que es vox populi entre los cubanos en general, especialmente los opositores y disidentes; el temor a ser internados en hospitales estatales (no hay otros) porque todos esos centros están controlados por los órganos represivos del gobierno y en especial, y el pueblo se pregunta, el por qué los médicos y personal de la salud comprometidos con el gobierno, son tozudamente fanáticos leales al régimen y no al juramento hipocrático, mostrando que son galenos inéticos, peligrosos. Mejor, como la voz popular les apoda: Dres. Menguele ya cuajados en la Animal Farm caribeña.
Considerando también que en general, todos los médicos y demás personal asistente, sean o no de confianza, tienen que ser miembros del Partido Comunista de Cuba (PCC) para ejercer la profesión, según han declarado en las distintas diáspora cubanas, otros médicos y enfermeros exiliados o disidentes.
Es popular que a los hospitales cubanos (del mismo modo que sucedió con los existentes en los gulags del bloque comunista), se les denominen “mataderos de opositores y disidentes” o MOD, ya sea porque el paciente fue internado en esos centros o por haber concurrido a los mismos en búsqueda de servicios médicos ambulatorios.
Luego, no es de extrañar que Laura se negó a ser chantajeada si aceptaba que la  internaran en el CIMEX; sabiendo que entre otras dependencias, se trata de un escandaloso sistema hospitalario exclusivo para los altos oficiales y dirigentes, e incluyendo sus familiares, amigos y amigas.
Una de las notas primeras, sino la única porque el régimen no informó nada al pueblo, sobre la muerte de la luchadora anti-castrista; fue suministrada a través de Twitter, por la conocida y valerosa opositora y bloguera; varias veces laureada con premios y distinciones internacionales, Yoani Sánchez.
Laura Inés Pollán Toledo, de 63 años, era esposa del ex-prisionero político Héctor F. Maseda, quien fue uno de los 75 disidentes y opositores encarcelados en el 2003 por el régimen comunista de Cuba, en la que se difundió internacionalmente como la “Primavera Negra“. Este cubano, a pesar de las presiones de la oficina cardenalicia, nunca quizo abandonar Cuba.
Esta acción represiva de los Castro, inhumana, se consideró una venganza del gobierno por el apresamiento, juicio y encarcelamiento de los espías integrantes de la “Red Avispa“, involucrados en crímenes y delitos graves (confesados), como el derribo de la avioneta de “Hermanos al Rescate” y el consecuente asesinato de los tripulantes.
En su calidad de líder de la agrupación femenina las “Damas de Blanco”, Laura ganó notoriedad nacional e internacional por su lucha frontal contra los desmanes de la dictadura castrista y su batallar por la libertad de los presos políticos.
Las “Damas de Blanco” fueron galardonadas en el 2005 con el Premio Zajarov (instituido en honor al físico nuclear ruso Andrej Zajarov), el cual constituye la más alta distinción que confiere el Parlamento Europeo a quienes luchan por los Derechos Humanos, tal es el caso de Cuba.
Héctor Fernando Maseda Gutiérrez, el esposo de Laura, es un ingeniero nuclear; presidente del Partido Liberal Democrático de Cuba; quien es en la actualidad periodista independiente. Este luchador, se destacó en áreas científicas en Cuba. Integró el Centro Nacional de Investigaciones Centíficas (CENIC) y realizó diferentes labores dentro de la estructura del gobierno, incluyendo actividades diplomáticas y fue fundador de la Sociedad de Física de Cuba. Harto de los desmanes comunistas, se declaró disidente y pasó bajo riesgos inmensos a las filas activas de la oposición. De hecho, otra víctima posible de la furia castrista.
Según fuentes allegadas a las Damas de Blanco, hay fuertes rumores de que el crimen –que nadie descarta, por la infinidad de casos anteriores de pacientes fallecidos o accidentados en circunstancias extrañas, todos vinculados a la política o por ser disidentes de las filas del propio gobierno– fue ordenado directamente por las más altas autoridades del régimen implantado en Cuba.
Las mismas fuentes independientes indican que la consumación de los hechos, estuvo a cargo de médicos cubanos (oficiales de la Seguridad de Estado) que se hicieron cargo de la Sala de Cuidados Intensivos de dicho hospital, siguiendo instrucciones de la Policía Política y según órdenes expresas recibidas en el Ministerio del Interior.
Estas graves aseveraciones deben ser tomadas con cautela, dado que pueden estar basadas en rumores, deducciones y conjeturas, que independiente de su posible veracidad trágica, como todo apunta, serian inconfirmables.
Preparación de la crisis final
Según especialistas en temas médicos y de inteligencia del exilio, se asume que los ataques físicos contra los opositores y disidentes, en particular las Damas de Blanco y en especial los dirigidos a su presidenta fallecida Laura Pollán –de lo cual existe una amplia muestra video gráfica–, fueron y son motivo de preocupación permanente, considerando la oportunidad de camuflar el objetivo verdadero del atentado personal, con estos ataques encubiertos como martingalas o artimañas disociativas.
Ello es considerado de esta forma, dado que en el transcurso de dichos ataques por agentes gubernamentales (disfrazados de turbas) dirigidos por el régimen contra estas damas inofensivas e indefensas; las mismas son arañadas y golpeadas con objetos desconocidos, mordidas, cortadas, pinchadas con agujas, picadas con tijeras y se teme que, por dichas vías y métodos, es posible que le introdujeran a Laura Pollán las infecciones que dieron inicios a la crisis, que la condujo a caer al final en manos de los médicos de la Policía Política, sus verdugos.
De modo igual, indicaron las fuentes, que estos ataque se repiten a todo lo largo y ancho de la isla en contra de estas mujeres y hombres, opositores y disidentes.
Expertos médicos y analistas de inteligencia en asuntos cubanos, consultados en el exilio, aseguran que a pesar del inmenso costo político para el régimen, estiman factible que durante los maltratos, encierros, comidas, bebidas, medicinas u otros vectores; sufridos por todos los opositores al régimen castrista.
En el caso de Laura Pollán u otros, le pueden haber inoculado virus de cultivos muy activos (mortales) del dengue, neumococos, estafilococos dorados u otros agentes patógenos y/o además de drogas o pócimas de acción inmediata o retardada, según el caso, los cuales a su vez son indetectables por las autopsias (que por otra parte siempre son manipulables por los totalitarismos) u otros métodos analíticos directos o indirectos de la medicina legal
Es conocido, que inicialmente la Seguridad del Estado castrista obtenía dichas drogas y pócimas de su homóloga en la URSS –se comenta que en la actualidad, son producidas en el CENIC, sobre lo cual existen denuncias acerca de estas y otras actividades delictivas–; donde eran utilizadas ampliamente por la medicina rusa a instancias de la KGB, para lograr en los prisioneros (en realidad condenados) un paro cardíaco inmediato o retardado, que no dejan rastros. Considerar que absolutamente en todos los regímenes comunistas (o totalitarios), además, los involucrados en autopsias o medicina legal, son miembros de la Policía Política.
Reclaman juzgar a los médicos y otros involucrados
Desde Cuba, se señala que el pueblo y la oposición, incluyendo las diferentes diásporas cubanas; se reclaman ya los nombres de los directores del Hospital “Calixto García”, Sala de Cuidados Intensivos y el resto de todo el personal médico y de enfermería ligado a la muerte de Laura; a fin de que sean conocidos de la opinión pública nacional e internacional, de manera que con posterioridad sean llevados al Tribunal Internacional, de La Haya mediando la Interpol y otros organismos judiciales que tratan estos genocidas.
La noticia de la muerte de Laura, tras ser entregada viva al hospital, ha sido confirmada por los familiares, activistas de las “Damas de Blanco” y otras fuentes independientes en Cuba.
Descanse en paz la ferviente luchadora por la libertad y los Derechos Humanos en Cuba, Laura Inés Pollán Toledo.  El pueblo y los luchadores por la libertad de Cuba, reclaman que sus victimarios, paguen por este otro desmán político horrendo. Los cubanos exiliados que admiraban a Laura y a las Damas de Blanco, han extendido el pésame a la organización y a la atribulada familia de Laura I. Pollán, por lo inconmensurable e irreparable de una pérdida tan preciosa.
Fin de la nota periodística.

Octubre 15 de 2011     00:04 h

(*)   En este trabajo, concurren informaciones, conjeturas, razonamientos y opiniones de fuentes diversas, nacionales, internacionales y de Cuba.
2o41

..”¡Silencio, que’león duerme esta noche!” II/II


Se cumplen 51 años de dictadura comunista en Cuba
“¡Silencio, que’león duerme esta noche!” II/II(1)
(“Wimoweh”)
Conjuro Sp. 1130 del “Texto de los Sarcófagos”
Del reino Medio y su Totalitarismo Real
Oid tristes mortales
“No les he ordenado que hagan el mal,
son sus corazones los que desobedecieron,
Con mi sudor he creado a los dioses
con el llanto de mis ojos a los hombres”

(…inscrito en el interior de en algunos sarcófagos)
 
Un león tusa’o y para más desgracias, con “ñeque
Desde el instante en que Félix descendió del helicóptero militar en Valle Grande, notó una tensión en el ambiente. Ello se palpó en los cuchichear, cambios de miradas, movimientos hacia lugares de resguardo o apartados. Tanto la gente del pueblito local de “La Higuera”, como también los campesinos solitarios y las que desde el exterior; ya comenzaban a arribar para aglomerarse en la entrada de la choza que hacia de escuela.
Concurrían a pie o en cuanto medios de transporte encontraron. Venían también, desde comunidades cercanas, oliendo el espectáculo. Nada igual había sucedido en el lugar. Ni siquiera los más viejos recordaban nada parecido.
No era para menos, los rangers revoloteantes por el pueblo, habían alcanzado su objetivo cardinal: capturar en un recodo del camino hacia el lomerío, al famoso “león“, un argentino aventurero escurridizo como una anguila de río. Y como un regalo sorprendente: vivito y coleando.
Además el operativo de los rangers tan noveles, logró la destrucción absoluta de la fiera garde du Corps (guardaespaldas) del líder. Ahora, aquellos soldados jóvenes, tenían a la presunta fiera comiendo apacible de sus manos.
 
El “objetivo capturado”, anda más tranquilo, que “estate quieto” –comentó Villoldo por radio al piloto del helicóptero que ya se alejaba del lugar. Aunque debería retornar bien pronto.
 
La noticia de que el león ya estaba tusa’o (tusado) se esparció irradiada hacia los cuatro puntos cardinales, a la misma velocidad de un lince ibérico, asustado. Con ello los comandos bolivianos demostraron que la fiera no era tan mítica, inalcanzable o indestructible. 
Y por ser Félix y sus otros compañeros, integrantes del operativo de asesores militares del CIA asignados para el entrenamiento del Batallón Élite de Rangers, sentían una satisfacción inmensa por la victoria completa alcanzada contra sus enemigos.
Estos soldados jóvenes, se habían especializado de manera rápida y sorprendente para sus instructores cubanos, de una efectividad letal para las dos bandas de escopeteros.
Iinicialmente se trató de una agrupación única; dividida posteriormente en dos, la del líder  Guevara y la de uno de sus mejores capitanes, “Joaquín” (Juan Vitalo “Vilo” Acuña) a las cuales persiguieron sin descanso, durante los fríos meses del verano austral.
Les exigían una capacidad pulmonar extra, resultaba indispensable para desplegarse con efectividad por aquellas alturas, donde el aire estaba enrarecido por el bajo nivel de oxigeno Se consideró factor indispensable, inculcarle a esa tropa bisoña, la disciplina propia de un destacamento  de acciones punitivas y en estado de alerta permanente.
 
Ustedes, estaban destinados a moverse de manera constante, a una velocidad superior a la del enemigo. A esa gente –les repetían los instructores, desde los inicios del entrenamiento–, poco a poco, les fallara su capacidad combativa. Al sentirse acosados por los cuatro costados, la incertidumbre y el temor de ser apresados, les restara velocidad.
Y con ello, el temor se convertirá en miedo atroz, de donde su vulnerabilidad aumentara, hasta el día en que; extenuados; sufrirán bajas irreemplazables. Tendrán que atender a los heridos y enfermos, lo que les restaran poco a poco su factor sorpresa como en los tiempos iniciales. Nosotros dispondremos de armas, parque y vituallas inagotables.
Ellos no –les insistía Félix–. De la posición ofensiva, pasarán a la defensiva. Y un día, caerán en nuestras manos, vivos o muertos. El Comando Central, hasta el propio presidente Barrientos, los quiere agarrar para demostrar la injerencia de estas bandas mercenarias enviadas por el gobierno comunista de Fidel Castro.
De todos ellos, debe interesarnos el cabecilla principal, el argentino Ernesto Guevara, alias “Che”. ¿Comprendieron?. 
Félix tomó aire, se arregló la gorra y les gritó,
Entiendan que estos tipos están fritos y los batiremos hasta destruirlos. ¿Y saben por qué?. Porque tienen “ñeque“. ¿Entienden lo que eso significa?
–¡No, no! –gritaron algunos.
Porque tiene mala suerte, “jettatura” le dicen los italianos; y ya huelen a muertos –les aclaró Félix, en el último día antes de comenzar las operaciones militares.

Choque de dos anti-partículas
El enemigo fue identificado como una agrupación subversiva infiltrada y articulada secretamente dentro de Bolivia; organizada, pertrechada y pagada por el régimen comunista de los hermanos Castro. Su tarea: destruir la democracia en Bolivia.
Ansiosos de repetir en Bolivia el fenómeno cubano y convertir Bolivia en centro de radiación subversiva hacia sus vecinos, especialmente con sus ya vinculaciones pre establecidas con las otras bandas comunista colombianas, ya en proceso de consolidación (2).
Sin embargo, ahora en la tensa postal después de la batalla exitosa que se extendió durante meses, Félix y sus compañeros; desconocían cómo finalizaría ese drama letal intenso, vivido por los participantes directos de ambos bandos.
También los testigos valiosos del lugar, dado que todo dependería de la decisión tomada por el más alto nivel del gobierno boliviano, respecto a los invasores, en especial su cabecilla.

Un argentino aventurero; con una extensa hoja de asesinatos a sangre fría en Cuba; que venía dando guerra desde Guatemala, cuando corrían los tiempos de Jacobo Árbens Guzmán y su gobierno nacionalista, pro comunista.
Se trataba de “Papá“, el nombre clave dado por el alto mando boliviano al jefe de las fuerzas subversivas castrista; después etiquetado con el de “león“, de manera operativa. Un tipo conocido por todos y cada uno de los miembros del batallón de rangers; el cual  había sido hecho prisionero vivo, con algunos otros de sus secuaces.
La acción bélica fausta, tuvo lugar tras largos meses de búsqueda intensa e ininterrumpida del grupo subversivo infiltrado en territorio boliviano, cuyos fines propendían a derrocar su gobierno e implantar un régimen despótico, copycat de la feroz dictadura totalitaria cubana.
Dicha estrategia se basaba en lograr una cabeza de playa con vistas a sojuzgar por etapas, al resto de los países periféricos indoamericanos. También La Habana contaba con agentes posicionados estratégicamente en algunos cuerpos legislativos, universidades, medios, fuerzas armadas Centro y Sudamericanas.
En especial Colombia, sujeta desde entonces a una astrosa guerra contra los narcotraficantes, disfrazados de oposicionistas. Todo el despliegue táctico se ejecutó, a fuerza de dólares blanqueados directamente en Moscú.

El propósito final de la estrategia siguiente: saltar sobre los EE.UU, mediando los mexicanos, siempre pendientes de una deuda que debían pagarles los Estados Unidos, según ellos.
Sólo que ahora “Papá“, joya de la corona castrista, lamentablemente para los rectores del manicomio comunista implantado en la Isla de Cuba, ya era o se les había convertido un simple león tusa’o con ñeque.
Cuando Félix tuvo delante de sí al oficial de aspecto recio, pero de modales educados, uno de los oficiales a cargo del dispositivo de combate desplegado para arremeter contra los guerrilleros, éste último lo miró de hito en hito. El oficial pareció o dio la impresión de buscar la palabra exacta.

Gracias —le expresó el oficial, lacónico, con palabras ininteligibles, casi abstrusas, pero cargadas de reconocimiento.

El otro oficial que le acompañaba, se dirigió lentamente hacia el aula de la escuela, cargando su metralleta automática de 9 mm Uzi, como las empleadas por las tripulaciones de los tanques de guerra . En ese sitio, yacía el león prisionero.

—Nada especial—apuntó el cubano— lo importante es haber neutralizado a esa gente, para que no hagan más daño.

Félix comprendió, al ver signos de emoción en los ojos del oficial, que el militar trataba de dignificar todo el denuedo desplegado por los asesores militares del CIA, en entrenarlos para la captura del cabecilla de la intentona.

Y el cubano le hizo un gesto amistoso, complacido con la victoria. Pero asaltó una duda, cuando el otro oficial entró en la escuela y cerró la puerta.
El epicentro de la banda insurgente había sido neutralizado y destruido, paso a paso, pero de manera absoluta y sin dejar cabos sueltos. Sus tentáculos, en uno de los cuales se bamboleó por un tiempo una leona inexplicable, Tamara Bunque Bider, (“Tanya“, la guerrillera) ya no existían.
Ello resultó en una operación quirúrgica exitosa de alto vuelo, desarrollada de igual modo que el cubano les pronosticó a los rangers, durante los entrenamientos. Porque aquellos soldados, ya fogueados en la selva, no habían sido escogidos de la nada o por azar. Y fue desde ese punto exacto, donde comenzaron a temblar los Castro.
Dos ráfagas de cordita y una primaveral

Me los van a traer desde los mismitos picos de la sierra –apuntó en su orden al Jefe del Ejército, el presidente de Bolivia, Gral. Réne Barrientos Ortuño– . Me los traen de la zona de peor entrada y salida. La de peor acceso por lo intrincado. Los quiero campesinos, bien campesinos serranos –dijo el Presidente, refiriéndose a la leva de alistados que integraría el Batallón de Rangers, esa tropa élite a entrenar por los asesores cubanos.

La misión conjunta de las fuerzas demócratas dejó sin opciones a quienes fueron vendidos por la propaganda castrista, como una especie de Guardia Élite como la de los 10,000 Inmortales del emperador Jerjes; el cual fue vencido en las Termópilas por Leónidas.
No hubo una orden específica impartida del rey de la floresta, ni siquiera por parte de grillos y cigarras, sus alabarderos habituales más escandalosos y recurrente.
Lo cierto fue que un silencio, el cual sorprendió también a todos los humanos cercanos al lugar, descendió pesado como si todo respondiera a un mandato, ejecutado sin solicitar permisos.

Y la cosa resultó notable, porque todo lo vivo de los alrededores de la escuela, se puso en atención ante lo premonitorio inferido sobre el fin de los invasores, aunque sin conocer los detalles.
La ruptura inmediata del silencio dio al traste con cualquier vestigio de esperanza en los capturado, quienes quizás recibieran de la propia medicina cruenta que en su tiempo ellos aplicaron a los opositores demócratas en Cuba y otros lugares, a escala mundial.
Porque de inmediato que cesaron las detonaciones provenientes de dos ráfagas intermitentes de una misma arma automática, y que se escucharon desde la dirección donde la escuela, hicieron que los curiosos presentes en las inmediaciones cortaran la respiración y quedaran en sigilosa espera.

—Es sobrecogedor–argulló candoroso, un novato recién egresado de la Escuela de Oficiales del Ejército Boliviano, hijo de un escritor.

—No me digas –le ripostó otro de sus compañeros de clases, hijo de un ingeniero en telecomunicaciones–, y no te conmovió, cacho de cabrón, la impiedad que tuvo él con los opositores que fusiló en Cuba, indefensos. A que viene esa babosidad, compa, porque el argentino tuvo la oportunidad de pelear. Sucede que perdió por inepto y por estar abandonado por Cuba.

Un leve sonido de cerrojo, indicó que la puerta se abría. Los oficiales y soldados en las afueras, sabían quién estaba dentro y quizás, la orden que llevó consigo cuando penetró en el sitio. Después todos vieron la figura alta y corpulenta del oficial ranger que se destacó en la semi penumbra del dintel de la puerta desvencijada.
Una extraña ráfaga silenciosa, esta vez de viento –quizás de alegría eufórica de Tánathos imbricado con Eros– hizo una polvareda, tal vez la última que soplaría fuerte en aquella primavera austral que ya exhausta, pero que transcurría bajo acontecimientos de profundas relevancias históricas. El aire, trajo consigo un ligero olor a cordita emanado del interior del aula, por los disparos a quemarropa.
El oficial terciaba su arma y con gestos inusuales, torpes; con su bota de campaña arrastró y echó violentamente fuera del recinto a punta pies, varios casquillos de balas esparcidos por el suelo.
El militar terminó de abrir la hoja desvencijada, chirriante, y salió al exterior donde tomó una bocanada de aire profunda y tosió y carraspeó de manera áspera. Después se descolgó el arma y la sostuvo en la izquierda. Sacó de un bolsillo pectoral una especie de pañuelo militar, camuflado como su uniforma, y se secó un imaginario sudor.
Echó una mirada fiera a los presentes, volvió a pasarse el pañuelo por el cuello y miró a Félix; quien le estampó una mirada medio que azorada, por lo que intuyó había sucedido en el interior de la escuela.

Ya está hecho —le dijo el ranger en voz baja y firme—, cruzado de pecho a cadera, para no desfigurarle el rostro. Ya no habrán más guerrilleros en mi país, que vengan a jodernos la patria. Y juramos que esto será para siempre.

Y así fue. Félix recordó que por una disposición interna, táctica para las zonas de guerra, el Ejército colombiano nunca tomaba vivos a prisioneros mercenarios extranjeros. Mas si eran capturado en combate con las armas en la mano.
Este, no era el caso de cuando una expedición de exiliados cubanos se integraron en la denominada Brigada 2506; desembarcó en Cuba por Bahía de Cochinos, en la Ciénaga de Zapata; con el fin de liberar al pueblo de Cuba del régimen totalitario comunista. Los brigadistas anti comunistas, fueron asesorados y apoyados por los EE.UU, y con ayuda de los exiliados. Sólo que en Cuba no existía tal forma de combatir.
Entonces, el incipiente Ejército Rebelde integrado por castrista y las fuerzas paramilitares de milicianos, las cuales estaban pertrechadas, entrenadas y dirigidas por asesores militares provenientes del bloque comunista a los cuales obedecían, checoslovacos y rusos.
Estos asesores, especialmente los rusos (españoles, veteranos de la Guerra Civil de España) instaron a los soldados cubanos, especialmente a los oficiales de las milicias, a que remataran a los heridos o mataran a los prisioneros,

A todos los que puedan!. Antes de que rindan —rugían los asesores, lanzando imprecaciones.

Un modo de actuar ilegal, que después fue revocado por Castro, por razones desconocidas y que nunca nunca explicadas por los régimen.
Epílogo inverso anterior a las 13:15 horas, de una tarde obstrusa
El drama final descrito, se inició en una fresca mañana de octubre, 1966, cuando el león colmado de rabias y venganzas por la frustración de sus pesadillas y derrotas africanas, siempre machucadas una y otra vez a manos de su admirado Gran Hermano, arribó al aeropuerto de La Paz, Bolivia. El Líder Máximo le reprobaba insistente, aún frente a otros miembros de la cúpula, sus torpezas y fracasos en cada misión que le encomendó. Ello sembró resquemores en el regañado.
Claro que el león tampoco sabía lo que aprendió después, mas dado a espejismos y reafirmación de su personalidad ante el Líder Máximo;  en la Sierra Maestra sobre el tema, por boca de un cubano demócrata veterano de la Guerra de Corea al que como es natural, le apodaron el “Coreano“, un tipo con los pantalones tan bien puestos como su memoria prodigiosa.
Es destacable que el Coreano, creyendo buenas intenciones en los Castro, se brindó a entrenarlos en las artes de la Guerra. Por su experiencia como veterano del ejercito de los EE.UU en la Guerra de Corea, junto con otros ex combatientes experimentados caídos en la misma trampa, brindaron entrenamiento militar teórico-práctico a la tropa bisoña de los expedicionarios del yate “Granma
Explicó el “Coreano” sus sorpresas, cuando el león se interesaba insistiendo siempre con él, acerca de,

“…las emociones que se experimenta cuando se asesina a un semejante a sangre fría y sin motivos”.
“¡
Avemaríapurísima! –exclamaba el Coreano– con este pibe caníbal y mi vieja pared del arrabal con su sombra letal que nunca lo fue

Cuando el león miró a su alrededor no observó nada que entendiera excepcional para ser un país de los tantos del altiplano, y sintió las frialdades propias del entretiempo mediante en el paso hacia el verano. El león arribó con la insolencia de una pose hierática, ensayada y sin expresividad al futuro teatro de la que seria “su guerra”.
Exclusivo de los torbellinos de su mente, le pareció sentirse en medio de los himnos y ruidos silentes. Pero de lo que sí estaba seguro fue de su decisión de ejecutar y conmutar para sí, en su beneficio propio, la tarea prometida a los Castro y también para repletarse de ensueños que por alguna razón los presintió mortecinos.
Nada sorprendente, que por la cervical le corriera un escalofrío para quien sabe al dedillo que cada segundo era un desafío a su destino, que para él era el agua en la que nadaba mejor.
Como les es natural a los comunistas, más por ser subversivo, el león llegaba disfrazado con personalidad, papeles y leyenda, falsos. Le siguieron por separado, utilizando otras vías y momentos, el resto de la banda de secuaces complotados ya dispuestos y entrenados en “Manila” para apoderarse por la violencia, del país al cual no pertenecían, ni al cual fueron llamados.
Eran invasores simples salteadores de caminos destacados para el ataque al descampado, expedicionarios destinados por la voluntad suprema del Líder Máximo radicado en La Habana, apoltronado a miles de millas de La Paz, expeliendo órdenes a sus agentes para un sinnúmero de actividades subversivas a las que no tenían derecho. Esta, era una de esas.
Todos juramentados en destruir a posteriori cada vestigio de democracia en el continente americano, tal iniciaron en Cuba los viejos guerrilleros cubanos en enero 1, 1959.
A los rusos, mientras, no les convenían tales desmesuras públicas sino el juego de los frente populares, la lucha de clases, los “progress” y el resto de los devaneos zurdos vendidos al detalle en las herboristerías marxistas.
Parecidas a las “botánicas” de santerías miamense actuales.La trama armada cuidadosamente por los estrategas castrista desde La Habana, teóricamente, había deslizado sus cuadros y personal operativo hacia el altiplano boliviano por vías seguras, aquellas sólo utilizadas por contrabandistas, bandoleros y narcotraficantes.
Y por ahí introdujeron también los equipos, pertrechos y armamento que la Manila fementida les proyectó como básicos y en las cantidades adecuadas, junto con las municiones de guerra y de boca indispensables.
Estas últimas, considerando que podían ser obtenidas localmente y sólo durante el tiempo preciso, hasta que alcanzaran sus objetivos primarios: disponer de un enclave militar permanente, suficientemente fortalecido en lo táctico y logístico fuerte, para el empuje final sobre el gobierno boliviano.
Sin olvidar el vivaqueo ligero en las selvas durante los primeros tiempos, con el Ejército que en algún momento les pisaría los talones, para lo cual requerirían liviandad en las mochilas.
Para el león, todavía sin melena, quien ya no dejaba de experimentar cierta desconfianza interior por el empuje insistente de sus mentores, prestó cuidado fino en conocer las cotas de los escondrijos anunciados en La Habana donde; supuestos zapadores enviados con antelación, habrían depositado el grueso de los equipos pesados, médicos, vituallas, parque, comunicaciones y otros pertrechos.
Buena parte de los “zapadores” devinieron fantasmagóricos y los más aviesos (comunistas locales) se complicaron en traiciones y escamoteos de los pertrechos un tanto raros por la naturaleza de sus fuentes de su alimentación, y no por ser gente extraña a la guerrilla.
Al león, no le convencían los pronósticos de sus mentores, acerca de una acción fulminante contra el gobierno boliviano del Presidente Gral. Barrientos y la consecuente derrota de este régimen democrático a manos de las hordas campesinas teóricas (la versión maoísta) soliviantadas por los militantes locales del Partido Comunista Boliviano, que nunca aparecieron.
Ni tampoco, que los suministros estuvieran listos en su totalidad, para iniciar la campaña incierta en un territorio que en su totalidad estaba en manos enemigas. Voces internas, y externas provenientes de paisanos, le sugirieron no confiar en un plan donde su figura se destacaría en el punto central y por ende, como un papamoscas, diana de sus perseguidores bolivianos y posiblemente de otros provenientes del extranjero.
No eran los tiempos en que un puñado de terroristas descamisados (Cuba) asustaron desde el lomerío a un gobierno reconocido, una sociedad sólida y repleta de confianza en su futuro, sin embargo con un pueblo idiotizado con la consigna de demagogos, especialmente los radiales; que cualquier otra cosa era mejor que el gobierno republicano actual, aunque autoritario.
Los complotados, no obstante, parecían convencidos de que en base de la experiencia cubana, con la derrota del gobierno del Gral. Fulgencio Batista y Zaldívar; daría a las fuerzas bolivianas antiterroristas, estrategias pasantes del estado defensivo al de alerta ofensivo.
En marzo 11, 1967 por dos desertores de la guerrilla, Bolivia y después EE.UU advirtieron la presencia de un foco insurgente sediciosa por la zona de Valle Grande. De tal forma, el gobierno boliviano solicitó ayudas a sus aliados naturales, los EE.UU.
En un tiempo corto, casi de inmediato, los asesores cubanos del CIA pusieron en manos del Ejército boliviano un batallón de rangers; casi todos jóvenes campesinos dispuesto para la búsqueda y captura o destrucción completa, de los invasores.
En pos de otra Nueva Clase de Escopeteros
Ya desde finales de 1966, la banda de escopeteros se consideró apta para iniciar el juego mortal. Concluían la etapa preparatoria tendente a montar un enclave guerrillero en el altiplano andino. Según los planes, alcanzarían idéntica puntuación que los sediciosos cubanos, contra el gobierno de Batista.
El objetivo de la parodia boliviana se perfiló dentro de un plan maestro de batir al gobierno, utilizando terroristas disfrazados de oposicionistas y después, anulándole al pueblo todo vestigio de esencia democrática, con la imposición de una dictadura (como las apocalyptos del ALBA) sujetas al más fino corte maoísta –quizás también en su temible versión genocida del Khmer Rouge–, una variante por la cual, después de anunciada por los orates comunistas de Cambodia, el león se derretía.
Los complotados, desconocían parte de los detalles secretos de la operación armada en La Habana e inferían dudas sobre posibles copias ciegas del guión original de la Sierra Maestra. Para algunos guerrilleros cubanos, fue sospechoso la lista tan nutrida de líderes desertores del bando comunista o peor, desaparecidos en circunstancias turbias.
Los anales de la épica guerrillera, devendrían desastre natural con la extinción absoluta, en meses y por estrategias exquisitas de los asesores CIA, del síndrome terrorista inducido por la cuadrilla. La dirección guerrillera calculó, en sus paranoias, que sobrevendría la fase de expansión hacia los países periféricos.
Asegurarían el petróleo venezolano, la jungla Matto Grosso, el Pacífico y el Canal de Panamá, entre otros, como las Antillas. Una estrategia a ejecutar con la destrucción sistemática de la logística gubernamental y de la población, al generar un caos total en Bolivia. Seguiría la conquista desde su patio trasero, de la potencia que los comunistas plagiaban denominándola “pérfida Albión” (EE.UU) en el decir griego.
Ver que por los años 60 Norteamérica era supuesta por sus enemigos y hacían la propaganda la determinaran como “a punto de caramelo”. Suponían, una nación desestabilizada por los estupefacientes, Caballo de Troya de los comunistas e islamitas.
Y también, por las acciones antipatrióticas de los anarco-liberales, izquierdistas, fabianos, islamitas árabes, musulmanes negros y el desenfreno delictivo de los grupos terroristas y partidos comunistas separatistas como los terroristas del Partido Panteras Negras (a veces, denominadas “de Autodefensa”) y maras centroamericanas locales.
La Habana, aprovechó la confusión por la guerra indochina, y devino abiertamente gestora del aborto boliviano ansiosa de ensangrentar nuevamente a Indoamerica, después de los fracasos rotundos de los conatos guerrilleros aplastados durante la década de los 60s.
En el juicio del león, la diferencia consistiría en que ahora él y su Superego serían los reyes de la selva y el único apto para rugir. No como en la Sierra Maestra, donde los comandantes castristas lo tenían como un cachorro extraño a la jauría a cuyo criterio la autosuficiencia arrogante del líder, contribuía con todo esplendor.
El león siempre se presentó envuelto en un halo de estoicismo y desgano por los deleites de la vida burguesa y así, dibujo su imagen. Quizás, fue una refinada falsedad escénica, tal el Graco jacobino (François-Noël Babeuf)¹.
Él, campante, iba y venía con expresión y atuendos ajenos al pecado original de apetitos hacia el savoir-vivre (saber vivir); hedonismo criticado a la burguesía –igual al que enchumbó ruindades la Die Neue Klass oder die Bezeichnung (“La Nueva Clase” o la “Nomenklatur“) inherente a todos los totalitarismos, tal es el montado por los comunistas cubanos–, como base de su discurso babuvistas.
Manila” (La Habana) en la clave guerrillera y Poma en la de mi barrio), fungió como rampa de lanzamiento de los conjurados. La dacha moscovita, sorprendida en alguna medida; se adjudicó la primogenitura invasora dado que nadie oso desmentirla, decían, por ser ellos los gurúes más aptos para alborotar el traspatio norteamericano.
No eran los viejos “mau-maus”  de las tribus kikuyus
La artillería liberal de los medios estadounidenses, descolimó sus blancos indochinos y se enfocó hacia esta nueva travesura prometedora de glorias y famas. Tal sucedió con el complot en el que se destacó como protagonista el corresponsal del “New York Times”, Herbert L. Matthews, un mitómano de cueros rojizos y maoísta hasta la obsesión sociópata –cronista fracasado de “La Gran Marcha”–, que le caló hasta los tuétanos.
Este periodista se presentó como un adorador enfermizo e irredimible de los totalitarismos, en su entrevista a Fidel Castro en la Sierra Maestra, al cual disfrazó con una épica falsa de “Robin Hood” moderno al servicio de los pobres, eternizada después por la propaganda oficial castrista y el resto de los cotillones danzantes en las riadas izquierdas.
El triunfalismo de la añagaza guerrillera, hizo que Castro se aventurara en ciénagas profundas como la boliviana poniendo al frente de la banda de mau-maus aventureros, a uno de sus comandantes más significativos; apartando sus fracasos al exportar la panacea totalitaria con los mercenarios cubanos que invadieron África, Asia y Medio Oriente.
Pedestales trágicos donde fueron incinerados miles de jóvenes cubanos. En el caso de África, multitudes de negros cubanos por su mimetismo étnico.
El león, fascinado con sus boberías propias, ora tras errar descalabros por el Tanganica (Congo), perseguido por mercenarios belgas y patriotas africanos, rugió desvaríos en la Tarpeya marxista y ensayó teorías económicas repletas de disparates, durante el tiempo que fungió de ministro, asolando el Banco Nacional y Ministerio de Industrias.
Mediados los años 60, el león cayó en trance hipnótico imaginando ser el comandante idóneo para la aventura boliviana. Uno de sus dislates en Ñancahuazú, consistió en aceptar la encomienda de Manila; sin advertir que siendo él la estrella rutilante del affaire boliviano, no le mostraron el guión completo.
/Así, aquel felino cargado de odios y furias que aterrizó en La Paz una mañana fría, nunca pisó la selva real sino otra virtual. E ilusionado con glorias futuras, falló el escalón dando una voltereta mortal hacia el abismo, el mismo que sus promotores inundarían tras su su muerte con fanfarrias y promos dolarizados con ganancias pingües.
Difuminación paronírica de saltamontes ensoberbecidos
Aquello sobrevendría tras de la difuminación de su efigie rumbo al Partenón del Olvido, donde los Castros desechan los iconos fabulosos que fueron molestos, pero ahora ya inofensivos. Eso sí, aquellos de los que ya “ni pinchan ni cortan”.
La magistral neutralización del conato guerrillero a manos de los rangers bolivianos, no sorprendió a nadie en el barrio. El desastre fue anunciado al conocerse que esa grey aturdida era comandada por el arquetipo del tonto por excelencia del siglo XX: el Dr. Ernesto Guevara de la Serna (aka “Che“)².
Lo ocurrido a este líder cruento a la una y cuarto de la tarde, aquel 9 de octubre de 1967 en Quebrada del Yuro; no fue sólo el fin de un adalid falsario de hojalata de pulgueros, abandonado convenientemente por sus cómplices y promotores; sino el cataclismo de toda una ideología perversa saturada de ululare tiránicos, desbancada de manera definitiva con la caída del Muro de Berlín y hoy, en proceso de disolución histórica.
Esa misma noche de fiestas democráticas y cánticos luctuosos para las bandas políticas zurdas, un ranger de los más jóvenes, se levantó de junto a la hoguera del vivac. Y recordando una tonada a levantó su copa y brindó eufórico:

Silencio, que’león duerme esta noche“³.

Pero no tardó sin que les sorprendiera un rugido retumbante desde la selva, alertando que para las democracias, no habían finalizado los tiempos del terrorismo brutal y sus cúmbilas de ponchos y guarachas. Tal muestra hoy, la simbiosis narcoguerrillera e islamita con el Eje Apocalypto (ALBA).
Nada de extrañar en ese mundillo donde pululan marxistas desdentados, plumas envilecidas, guitarras pervertidas y guerrilleros ensangrentados, todos embrujados en liturgias destructivas.
El ocaso del león, resultó ser otro ridículo melodrama davidiano de los montados por los Castro, inmediato después del infausto enero 1 de 1959. Antesala de un horror devenido semejante, en septiembre 11 del 2001. ¿Alguien duda?.
Fin de la saga.
© Lionel Lejardi. Octubre, 2011
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press

(1)  El Gral. René Barrientos Ortuño, fue presidente de la Junta Militar (1964-1965), co-presidente junto a Alfredo Ovando Candía (1965) y en 1966 fue elegido Presidente Constitucional de Bolivia. Durante su presidencia, tomo un rumbo desarrollista cercano a los campesinos. La banda de “Che” Guevara fue destruida durante su presidencia.
(2) de Pedro Antonio Marín, conocido por los alias de Manuel Marulanda o Tirofijo hasta su fallecimiento en marzo de 2008. Desde entonces, su líder en jefe es Guillermo León Sáenz aka Alfonso Cano.
(3) Ver Babeuf, Françoise-Noël “La conjuration des Égaux, Le manifeste des Egaux o La conspiration por l’égalité ” (La conspiración de los iguales).
(4) En lugar “de la Serna” el CIA propone “Sheinerman
(5) Ver The Tokens (“The Lion Sleeps Tonight”), 1961. Solomon Linda reclamó la balada zulú conocida también como “Wimoweh” o “Mbube“, escrita en 1920.
In the jungle, the mighty jungle, he lion sleeps tonight.4
(6) Ver Malan, Rian (May 25, 2000). “Where Does The Lion Sleep Tonight?” Originalmente, Rolling Stone “In the Jungle”

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Saga de Miami: ¡Espías!, gritó el blanco, azorado. ¿Dónde?, ¿Dónde?, rugió el negro, enfurecido. Y otros cuentos


Se cumplen 52 años de dictadura comunista en Cuba
 
Saga de Miami: ¡Espías!, gritó el blanco, azorado. ¿Dónde?, ¿Dónde?, rugió el negro, enfurecido(*). Y otros cuentos
(*) “Thurgood”, Laurence Fishburne
 
Treinta dracmas para Walter & Gwendolyn Myers y Carlos & Elsa Álvarez,
arpegios sincopados de kalingas nivosas a orillas del “Don Apacible
 
I. Perversidades antológicas publicables, de ciertas kalingas nivosas de antaño 
 
  Where Eagles Cry
And Vultures Laugh
Gaze Upon Heaven In Flames
An Eternal Kingdom of Fire
Heaven In Flames
An Ancient Starry Sky
Heaven In Flames
In the Valley Of Death, I Am Their King
To Embrace The Corpses Bleeding
…”

(Others “Judas Iskariot” Songs, Yahoo music)

El PhD. Walter Kendall Myers (aka, “Agent E-202“) junto a su esposa amada, Gwendolyn Steingraber Myers (aka, “Agent E-123” y “E-634” en otras ocasiones); daban la impresión en su comunidad y centro de trabajo, de ser una de las tantas parejas calmas retiradas hacia el Sunset Boulevard de su senectud. Nada extraño que cualquiera, sin conocimiento de causas, les hubiese adosado un bien ganado descanso tras una vida supuesta azarosa y cargada de emociones resplandecientes bajo el sol.

“Cuentan las crónicas, que ambos abandonaron toda esperanza y penetraron al Valle de la Muerte para integrar el Ejército de las Sombras y sus 100 millones de víctimas. Sin una simple Biblia que les protegiera, iniciaron su viaje sin retorno a través del Reino del Mal”.

Sucede que esas postales candorosas, a veces tomadas después de las batallas invernales, son bien reconocidas por las tarrayas del FBI. Siempre alertas en sus pescas en aguas no profundas, más, cuando se trataba de lanzar los avíos de redes circulares dentro de lagunas negras, donde el hábitat idóneo para los liberales, libertarios, anarquista, progress y los inevitables fellow travellers, antiguos y modernos. Da igual el hedor.
Es el disciplinado team de asalto contra las democracias, los sinistrorsos de siempre, pululantes en las aguas turbias de la traición a la patria. Porque allí es donde nuestros vigilantes se topan con alguna que otra especie rara, como en las profundidades abisales; donde esos  monstruos de boca ancha a veces incoloros, fosforescentes y otras, en camuflajes transparentes, incorpóreos o gelatinosos. Siempre renovados por la Célula Madre manileña, allá abajo, en la cota habanera del Trópico de Cáncer.
Estos oficiales del FBI son unos chicos de cultura y modales exquisitos. Y sucede que por experiencias, no dejan de chequear el reverso de cada postal, “por si las moscas“. La postal de los Myers, en específico, indicaba cautelas en el rastreo de su endémico sendero de sicarios del espionaje luminosos; concomitante con un régimen homicida, indigenizado a golpes de corazones arrancados vivos por la chamanada inca, portadora de candores tan sensualoides como mendaces.
Es la sempiterna cena caníbal de esos viejos depredadores del honor nacional norteamericano y de los que lo son apostillados, porque carecen de tierra firme; como islas de horror diseñadas como guaridas para el “El Señor de las Moscas(1) de turno, sin escrúpulos de quien sea el felón. Sucede que nuestros EE.UU, asediados, están a punto de retortijones y así barrer con el meñique a los enemigos internos y externos.
Es la licencia para el despetronque (cuyo significado único, cubano, es “partirles el cuello”) a todos nuestros enemigos y que nos da derecho por el juramento constitucional de la ciudadanía norteamericana.
La imagen mostrada por la couple evocaba difusiones tibias, tales si fueran cosacos idílicos deshojando kalingas nivosas a orillas de “El Don Apacible(2). Pero al final, ellos nos golpearon con nocturnidades y frialdades de figuras diluídas, tal si no se trataran nada más que de espejismos mesmerizados.
Saber, advirtió el FBI, que se las veían con unos comunistas cortados con plantillas de la vieja guardia bolchevique, los remanentes parias (indeseables) adheridos a la “Generación Perdida” norteamericana, sin merecerlo.
Ambos, al igual que el otro apóstata, Mariano Faget, entrenados al ajillo en las perreras castristas y añejados por decenas de años en toneles de sicómoro, entre el mosto de los revisionistas —todavía impregnados de naftalinas y puestos a orear en los closets del Comandante en Jefe—, empecinados en la obsesión picassiana de su paloma hombrona de vuelo popular.
Cuestión de que los agentes del FBI, los imaginaran seres tornados campeones de justas  heróico-trágicas del medioevo y tan imperecederos como sus amados líderes providenciales. Uno de ellos, quizás el más destacado y repleto de confusiones ahora apocalípticas; interpreta a un clon del Gran Morlock que representa la “Voz de Amo” —en el decir de la RCA Victor— hacia el cual sus Elois adamados fluyen presurosos al llamado suicida para abrirse las venas en una bañadera repleta de diamelas. Nos referimos al Comandante en Jefe, Dr. Fidel Castro Rúz, dictador vitalicio de la Isla de Cuba.
“Helene 37” y otros hobbies ignominiosos del espionaje casero
Walter y Gwendolyn, con cierta frecuencia y engañándose ellos mismos, solazaban éxtasis brumosos navegando placideces solitarias en busca de la Voz, a los 24 nudos de velocidad que les permitía su hermoso bote “Helene” de 37 pies de eslora, recién adquirido. Porque las treinta dracmas de plata, al parecer, tintinearon fuerte y cantarinas como cebos, en las palmas de los comisarios. Ella se mostró radiante el día que se internaron por vez primera en el Potomac hasta Broad Creek, en la izquierda rumbo a la bahía, donde quedaron al pairo, celebrando con libaciones por la pieza adquirida.

Es lo más hermoso que hemos tenido, dijo ella, indolente y olvidándose de todo lo humano, animal y vegetal que le rodeaba sobre el resto de su propia tierra, zaherida por ambos.

La nave les servía en ocasiones, como instrumento para sus múltiples y consuetudinarias perversidades geriátricas. Hablamos de palabras mayores, como son las de engañar a familiares, amigos, comunidad y lo peor: traicionar a su patria durante todos y cada uno de los 10,950 días (30 años) que perduraron en su felonía, sin una gota de arrepentimiento. A ojos y reflexiones de jueces y jurados, tales acciones les postularon como candidatos perfectos para un “paseo” gratis y sin retorno, a la Roca Tarpeya. Por desgracia, hoy no existen suficientes rocas capitolinas activas, para mantener los niveles de asepsia mínimos en el planeta que deseamos y vamos a adecentar.
En fin, con sus figuras ya desvanecidas en ocaso vil, pudieron transitar una hermosa vejez como tantos norteamericanos buenos de nuestra clase media, consentida y pujante. Sucede que tal vida decente, rodeados de la estima familiar y amistosa del resto que le conocían, nunca le fue grata a este par de alucinados; decididos a dar la nota familiar con tono sincopado, indigno, como un par de ovejas roñosas de sí mismas y no sólo descarriadas, con la pelambre sino con el alma ennegrecida.
Al menos Walter, era un personaje que había trabajado para el gobierno estadounidense como analista de inteligencia y por lo cual gozaba de todas las confianzas investidas a quien se le consideraba un patriota. Esto le sucedía como empleado franco en el Departamento de Estado de los Estados Unidos de Norteamérica, en Washington. Sólo que la actividad colateral de Walter se integraba en una couple del mal, junto con su esposa Gwendolyn, analista de una entidad bancaria. Ambos se desplazaban a sotto voce bajo una tortuosa doble personalidad. El dúo, hacía reflejos y graznidos de ocas bisexuales, hundidas en la ejecución de actos considerados entre los de mayor desprecio para cualquier ciudadano de los EE.UU o del mundo en que vivimos.
Ellos se mantuvieron durante años en calidad de espías al servicio de un país enemigo, declarado terrorista por los EE.UU y un buen resto de las naciones decentes. Era la Cuba regida por su idolatrado Dr. Fidel Castro, su clan y otros malvados, los cuales operan al más puro y eficiente estilo siciliano. Está claro que ni el quehacer torcido de los comunistas habaneros, ni su infame comportamiento en contra de sus propios ciudadanos inermes; a Walter y Gwendolyn les importó tres bledos, un síndrome intrínseco de los zurdos mentales.
Tanto como el envilecimiento y destrucción permanente de la sociedad civil cubana, desguazada y desbandada hacia diásporas desnudas y ha veces hostiles, a partir de inaugurarse el manicomio imperante hoy en la “Animal Farm” de cosecha roja reciente. Claro, bajo estrictos lineamientos del catecismo distópico orwelliano anticipacionista.
Este binomio norteamericano por equivocación y apátridas por convicción, dedicado exclusivamente a satisfacer el alter ego de Castro, se acondicionó y así fue dispuesto por los Cuban Intelligent Service (CuIS), ajustado a un culto pagano y enfermizo acorde con la personalidad del líder y su imagen autocrática.
La operación de ese grupo apolítico tiranizante, integrado por supuestos marxistas; se montó sobre Cuba el 1 de enero de 1959 siguiendo los dictados del dispositivo gansteril bolchevique; incrustado en el Kremlin desde octubre de 1917; cuyos planes y objetivos se destinaban al enriquecimiento propio, el de los miembros del clan regente y su camarilla de represores.
¿Qué, una Cuba democrática?, pues, ¡delenda est! con ella
El régimen instalado en Cuba, tras la destrucción del sistema democrático, se articuló bajo el pretexto de corregir males sociales y de corrupción, atribuidos al período republicano. Para ello, a los castristas les resultó indispensable destruir y arrasar, de paso, con todos los altos principios de la república democrática existente entonces –aunque imperfecta como todo lo humano–, desmantelar sus instituciones e imponer una satrapía feroz, colgada de la desacreditada “dictadura del proletariado”.
En el tiempo real, su vademécum se nutría de dogmas y principios filosóficos enchumbados en eufemismos teóricos del marxismo-leninismo. La Cuba democrática quedó suspendida para siempre en el ayer virtual, donde permaneció detenida at eternum hasta la polvareda de hoy, signo del derrumbe final. Pero a los rojos, todo les resultó un fracaso de estruendos y arruinaron tanto a la isla como al pueblo.
Atendiendo a estas premisas distópicas —ni siquiera las utópicas de los comunistas originarios y en el sentido menos deletéreo a los pueblos—, las cuales siempre fallaron; sino ver el derrumbe de la URSS, muros, GULAGS y sus satélites, incluyendo el descalabro de la timba cubana.
En esa isla trasnochada se instauró una entelequia armada con trozos de las peores troqueladoras subversivas totalitarias implantadas durante el siglo XX, especialmente en la Europa de interbellum, donde fascistas y comunistas intercambiaban osculaciones, mientras devoraban a los pueblos más inermes.
Se trataba de simples fantasías de gobiernos irrespetuosos de los derechos humanos elementales, tal sucedió en contra de opositores y disidentes. Ver los 75 de la Primavera Negra encarcelados sin delito alguno, por simple venganza a causa de los espías capturados, confesos y sancionados (Florida) pertenecientes a la “Red Avispa“. Todo, de acuerdo al modus operandi de los totalitarismos comunistas y sus variantes tercermundistas con la toma de rehenes.
Este panorama de horrores, de intra y extramuros, no fue captado por los sensores de maldades supuestamente habilitados en el dueto, como en cada humano limpio —en realidad y considerando el tiempo real, desconectados por una lobotomía auto infringida (lavado de cerebros)—. excepto en este par de ropavejeros espirituales y morales, del tipo “tres monos sabios“, integrados en la comparsa de Walter y Gwendolyn. Unas figuras no borrosas del todo, empeñadas en un delenda est contra el pueblo de Cuba, con los jirones que restan de la isla democrática de antaño.
Pax Romana, Pax Fidelis
Como pecesitos inquietos —al igual que otros capturados in fraganti tiempos ha como el ex superintendente del INS, Mariano Faget (3) —, arguyeron que sus actividades estaban dirigidas a defender, en el lenguaje ampuloso de los zurdos, “el maravilloso modo de vida de los pueblos auto sometidos a los regímenes socialistas y así protegerlos de las actividades liberadoras de los oposicionistas democráticos“. Pero no se trataba de eso, sino preguntarle a la otra amazona perversa de iniquidades iguales, esa boricua de realidad virtual y ciudadanía alemana aparente, Ana Belén Montes.
Tal antinomia, sumida en ese pretendido mar de confusiones, es por donde navegaban inocentemente e impolutos, este par de sorex sincopados con el meilleur style de rufianes liberaloides “con los pies puestos firmemente en el aire”, en el decir de Roosevelt . Quienes, sabiendo que al final serían abandonados por “Manila“, desconocedora de los altos principios, pero sin aprender la lección básica de los idiotas útiles detallada en el contrato concertado entre la Célula Madre y los progress como ellos.
Este equivalente al “To kill a mockingbird“, pero impreso con las mismas letras diminutas de los contratos hipotecarios confabulados para estafar a los ancianos. Cuestión de que los seniles después no argullan ignorancia.
Ellos desconocieron los miles de crímenes cometidos por Castro y sus seguidores, incluyendo los perpetrados en toda la pradera guevarista latinoamericana por las narcoguerrillas; durante los últimos 5 decenios; mientras los opresores “detentaban el poder absoluto de la isla, el mismo que los corrompió absolutamente“, en el buen decir de Lord J. Dalberg-Acton. Sobre Cuba se cernió la Pax Romana o Pax Fidelis, las de los camposantos.
Tampoco las intervenciones de los agentes de inteligencia y las tropas mercenarias cubanas, anexionistas, sueltas como “les chiens de guerre“, sobre los conflictos alimentados por los comunistas en países del Tercer Mundo, so pretexto de una independencia inmerecida.
Sólo ver, mediando el Eje Apocalypto (ALBA), la introducción de los grupos narcoguerrilleros en Centro y Sudamérica, hoy todavía activos, (y que tanto dolor han causado a EE.UU, Colombia, Perú, México, Venezuela y otros), y de los cuales la inteligencia cínica de los esposos Walter y Gwendolyn, tampoco se dio por enterada.
En junio 4, un cálido día veraniego del 2009; Walter y Gwendolyn perdieron para siempre su joya mas preciada (no los hijos, nietos u otros parientes), sino el hermoso “Helene 37” de 24 nudos. Porque, el resto de los tesoros hollados bajo sus pies, el aire puro de la floresta capitolina o los corazones afectuosos palpitantes en derredor y el maravilloso país donde vivieron y disfrutaron sus mejores años; a los Myers; como acontece con todos los buenos comunistas, todos, les importaban tres carajos.
Sucedió cuando escucharon toques extraño en sus puertas: eran los oficiales del FBI que se les encimaron, les bajaron el telón y cargaron con ambas kalingas nivosas y sus matules estereotipados.

 II. Petición al vate de la “Divina Commedia“: Un círculo de tiza caucasiano, para ciertas kalingas nivosas de hogaño

In a many dark hour
I’ve been thinkin’ about this
That Jesus Christ
Was betrayed by a kiss
But I can’t think for you
You’ll have to decide
Whether Judas Iscariot
Had God on his side
“.
From Bob Dylan songWith God on Our Side

Con este otro par, la mendacidad de la pareja sajona, coincide con otro dueto de serigrafías a la laca, ahora malahierbas del patio miamense y de igual pedegrû malévolo, pero esta vez oriundas de Cuba. Una especie de epítome repetitivo detectado en otro dúo de académicos atrapados por tarrayas similares del FBI floridense. Estos pescaditos, cálidos veraneantes en este mundo cruel; fueron sorprendidos in fraganti mientras nadaban al estilo libre —inexplicablemente, para todos los testigos cercanos al entorno de los espías— por entre las siempre acogedoras aulas de la Florida International University (FIU) y la sede de los Servicios de Inteligencia de Cuba (CuIS).
Resultaba también curioso, según versiones, que dichas prácticas de natación se ejecutara sin que nadie (ni siquiera los mentores, admisores y jefes; que en opiniones varias, nadie les cree ya en los campuses universitarios de los cuatro puntos cardinales, advirtiera o fuera informados de la labor de espionaje escandaloso desarrollada “por la libre” por estos personajes.
La cuestión resultó, en que dichas actividades ilícitas fueron ejecutadas en favor del mismo régimen totalitario comunista apoltronado en Cuba, al cual los EE.UU tienen sindicado en la lista de países terroristas y al cual esta couple sirvió también religiosamente, durante decenas años. Un verdadero succès de fiesta para quienes se derriten por los thrillers al estilo de Graham Greene o John Le Carré.
Ellos, ya deambulaban orondos por los mundos oscuros y sórdidos del espionaje, antes de conocerse entre lujurias propias de tembaspuros (mujeres y hombres mediotiempos) ansiosos de encontrar un puerto seguro e intercambiar votos de fidelidad eterna. Falsos, hasta que les envolvió el desastre.

Esto apunta a que nunca se acabará. Pero vamos por buen camino, reflexionó él, introvertido en lo más ignoto de su interior tembloroso.

Aunque desalentado esa tarde otoñal, quizás por olores extraños y amenazantes percibidos en derredor y miró tierno a la esposa fiel, orgulloso de sus mutuas travesuras. Algo le recordó sus juventinas en la universidad de Gainesville (1974), cuando se unió a los estridentes contra la Guerra de Vietnam y cualquier otra cosa anti norteamericana; también a inicios de sus contactos con el espionaje, actividad a la cual amó de manera entrañable.

No estoy arrepentida, porque al final, acabaremos con ellos, le contestó ella a Carlos, ante una pregunta de éste respecto a si sentía temores de ser descubierto. Entonces, ella desde lo alto de su soberbia, lo miró arrogante, como si el marido se hubiera achicado.

Y rememoró, aún soltera, la primera noche deleitosa en el cabaret “Tropicana” —invitada gratis por el gobierno castrista junto con otros “tontos útiles”—, donde brincó con los exotismo del punk rock de la banda “Buzzcock“, que ella bailaba orgullosa (decía) de menear cinturas con ritmos de la rumba cubana. Inicios de la gran aventura revolucionaria para ganarse sus ansiados 15 minutos de fama, en la trampa inicial de las “cazabobos”. Un sitio tan exclusivo que ni los propios cubanos podían entrar y también, tan distinto a las que ella estimaba “insipideces y vulgaridades country”, de sus viejos cúmbilas de las recholatas en Gainesville.

Paisajes de la saga a ver en: http://www.latinamericanstudies.org/alvarez-espionage.htm.

Fue cuando en 1979 la ensartaron por medio de José Ignacio Márquez —un semental, machazo halterófilo—; y además apuesto oficial de la CuIS escogido por su talante, educación y entrenado para esas “Noches de Cabiria” siempre repetitivas con las loquitas americanas y de otras latitudes, razas, lenguas y oficios. Porque a los agentes les exigen “buen diente y estómago, para digerir todo lo que les pongan delante“. Pero ello a  Márquez le importaban tres cominos, dado que además del español, hablaba con fluidez aceptable el francés, inglés a italiano) y mejor, si eran solteronas como la tal Elsa, ahora desesperada por el disfrute en el turno que le tocaba esa noche.
Y se lo echaron encima, como escorts o call boys profesionales destinados a otras (u otros visitantes, empresarios, artistas o diplomáticos de paso de la Ceca a la Meca), de las mariposas nocturnas arribadas desde cualquier punto del planeta; excitadas, curiosas y ansiosas de un buen cuento que llevar a la vuelta a las amigas curiosas, acerca de las fabulosas experiencias y sensualidades tropicales.
Unas experiencias inolvidables y despampanantes, daba igual si era bailando una columbia solitaria o una rumba o yambaó tipo capetillo en parejas; en el mismísimo barrio de “Los Sitios“; nada de lo cual ese grupo entendía y lo mejor del tour sicalíptico: aventuras con habitación, comida y bebidas pagadas por los anfitriones comunistas, en nombre del “generoso pueblo cubano”. Cierto era, que no existía nada igual a las fiestas amistosas perpétuas en la Cuba socialista.

Porque la de los “bolos” (rusos y otras nacionalidades comunista), no hay quien se las dispare —clamaban las candidatas, con aire de experiencias extremas.

El agente Márquez, fue un tipo que por breve se convirtió en el affaire dorado de ella (tal aparece en las confesiones del atestado judicial). Y así, tras el rendez-vous galant sobrevino el chantaje programado, dado que en especial con todos los norteamericanos (agentes futuros o no) el protocolo indica que deben ser fotografiados y video grabados en y durante todas sus actividades en el país (aplicando las técnicas del momento, en el montaje de las pruebas) especialmente durante los contactos íntimos (coitus reservatus).
Tales paisajes de la saga, son válidos de igual modo que con otros extranjeros o funcionarios que puedan hacer sombra al Líder Máximo, todos de interés para los CuIS. Es la rutina de cualquiera de los Servicios de Inteligencia, para saber lo más íntimo o impublicable de las debilidades de sus candidatos en ciernes, hombres y mujeres. Observar que todos los lugares (no existe la posibilidad de otros) donde se llevan a cabo los rendez-vous, están absolutamente controlados por los CuIS.
Después, cuando en 1981 ella se topó con Carlos, un docente divorciado con dos hijos pequeños, en los predios del Instituto de Estudios Cubanos, de inmediato hicieron química, hasta que se casaron. Se desconoce si el encuentro fue casual o programado, con o por alguno de los dos, inducidos por los CuIS.
Arrobadores “gatitos de María Ramos”, unos testigos de excepción fracasados
Nos referimos a este otro dúo –ominoso como los Myers y doblemente desagradecidos perfectos– cuyas acciones les encasillaron como arquetipos de “gatitos de María Ramos”, el PhD. Carlos M. Álvarez Sánchez (aka, “David”) y su tierna esposa la Lic. Elsa R. Prieto Álvarez (aka, “Deborah”). Ambos fueron condenados a prisión según el memorándum del Juez Federal, K. Michael Moore, por ser espías confesos de actividades subversivas anti norteamericanas en favor del régimen comunista de los Castro (entre otros cargos), enemigo declarado de los EE.UU.
Sin embargo, es opinión generalizada, es lamentable que en el memorándum condenatorio, no se explicaran las razones por las que estas personas no fueron multadas en los $250,000 c/u tal manda la ley, ni obligadas a devolver salarios, viáticos y otros rubros a la FIU, cuyos tiempos de espionaje (infidencias y entrenamiento) corrían a cargo de fondos de contribuyentes y otras entidades particulares. En desfavor de ellos, existen versiones de ciertas complicidades que no salieron (o poderoso intereses no las dejaron salir a flote), según fuentes no confirmadas
Una curiosa vinculación de estos espías con “Manila” (La Habana), aflora con sus respectivos noms de guerre. “David” era uno de los sobrenombres validados entre Fidel Castro Rúz y Frank País García, jefe la filial del “Movimiento 26 de Julio” (M26J) en Oriente, cuyo brazo terrorista eran los grupos de “Acción y Sabotaje” del clandestinaje castrista; en el extremo oriental de la isla (además utilizados por “héroes represivos” fabricados por el CuIS en las óperas jaboneras de la TV y cine (ICAIC) castristas); este último; un líder sano de amplia simpatía y desde luego una sombra política incómoda para el primero.
País, un líder cristiano, resultó muerto a finales de noviembre de 1956 en un enfrentamiento sospechoso con la policía del presidente Fulgencio Batista. Un evento que coincidió con el naufragio a inicios de diciembre de 1956 de Fidel Castro y un grupo de aventureros garibaldinos en el yate “Granma” y naufragados en la ciénaga “Las Coloradas”, al sur de Cuba, en la provincia de Oriente.
Mientras que el seudónimo de “Déborah” era uno de los akas de Vilma Espín Guillois, la finada esposa de Raúl Castro Rúz, a la cual, sectores de revolucionarios combatientes contra el gobierno de Fulgencio Batista, enlazan con rumores de una delación a la policía, que culminó curiosamente con la muerte del mencionado líder, Frank País.
Para Carlos, eran sus segundas nupcias al unirse a Elsa. Las cuales disfrutaron a todo vapor en sus provechosas visitas a Cuba, casi anuales, y otros países para contactos y entrenamientos. Al parecer, apuntan crónicas oficiales, la Fundación Ford auspició y pagó parte de los tours. Aunque los gastos como empleados de la FIU eran suplidos, según informó el más alto nivel de esa institución, no con el bolsillo de los contribuyentes norteamericanos.
El trasiego de estos cuerpecitos docentes angelicales, entre ambas orillas, se efectuaba bajo el archi manido por buena parte de los acuclillados envueltos en algodones finos, en las alas yogas de las universidades norteamericanas; de igual prosapia ideológica y por supuesto estudiosos del pulguero castrista; utilizando el pretexto de los denominados “intercambios académicos de diálogos educacionales y culturales”.
Elsa, la esposa de Carlos, estuvo fichada como elemento pro castrista. Repasar la lista denunciada de agentes y colaboracionistas (unos 92) emitida en enero de 1980, por el Rev. Manuel A. Espinosa  y por ende, éste último la vinculaba a grupos que obedecían directa o indirectamente dictados de los CuIS.

Sucede que al menos con el arresto de los Álvarez, todo apunta de que Espinosa estaba en lo cierto. Por ello y sus filiaciones pro izquierdistas, ella compareció ante un Gran Jurado para dar explicaciones sin que sucediera nada. Uno de los grupos considerados como “afectos” al régimen habanero y así declarado por sus dirigentes, al menos por parte de los estudiosos del Asunto Cubano, es la denominada “Brigada Antonio Macéo”, al parecer, hoy diluida en la nada.
Estas actividades raras de Elsa, que a su vez eran manifiestas y de conocimiento público (no sotto voce, porque en todos los decanatos universitarios; como regla; se conoce “desde el dos hasta la vela” de cada docente ); iban codo a codo con las contorsiones arabescas de otras “damas” cultas (no necesariamente todas cubanas) integradas a las cumbanchas zurdas convocadas con cierta regularidad, al los saraos habaneros.
Estas otras personas, al parecer, están asentadas de igual modo en nuestras universidades, barras profesionales, medios de comunicación masiva, empresas, clubs, entidades gubernamentales y otros.
La pirámide de Tres Monos Sabios
Estos tête-â-tête académicos han demostrado ser una estafa monumental, al parecer, aprobada y santificada por juntas de gobernadores y rectores de cada universidad norteamericana involucrada en estos intercambios. Ello se ponía en marcha a instancias de los departamentos y secciones correspondientes, después que estos últimos acordaran inteligencias con sus homólogos en la isla. Como oficiales académicos jerárquicos, estaban bien al tanto de las nefastas experiencias similares de penetración desarrolladas durante la Guerra Fría, articuladas y montadas por la entonces URSS y sus satélites.
Respondía a cuando el bloque comunista era pródigo en invitaciones insípidas de este tipo  Sólo que en estos casos, por magias del biribirloque esotérico del mundillo izquierdista pululante en nuestros centros universitarios; estos líderes docentes –protectores designados de nuestras universidades– de tan brillante prosapia comunitaria y educacional, han dado la impresión de ser asiduos virtuales al santuario de Toshogu en Nikko, Japón.
Allí, a los Tres Monos Sabios o Místicos; representados por “Kikasaru, el Sordo”, “Misaru el Ciego” e “Iwasaru el Mudo”. Cada uno de los cuales posee dos virtudes y un defecto, a fin de pescar y delatar las malas acciones de los humanos por medio de un conjuro mágico y adheridos a los tres defectos: al parecer, somáticos en ciertos jerarcas de nuestras universidades.
Es una especie de dengue peripatético que genera sordera, ceguera y mudez concordantes en ciertos intelectuales; apoltronados in sæcula sæculorum en los hemiciclos de cada Alma Mater, insensibles a que sus centros educacionales están bajo ataques directos del espionaje enemigo.
Ilustra que ninguno de los interesados y obligados a preservar el prestigio de nuestras instituciones, comenzando por los encargados de filtrar la fuerza laboral hasta el último de los niveles de dirección , seguridad, requisitos del historial y antecedentes académicos, filosóficos, penales, morales, etc. de los aplicantes; no parecieron haberse molestado nunca sobre estos particulares, ni tampoco aquellos otros del segundo balcony quienes debían pedirles cuentas a estos primeros “rompeolas”, todos  los cuales  al parecer ni antes, durante ni después de las condenas permaneciendo sin mover un dedo. 
Es detestable que no exista por el Ministerio de Educación de los EE.UU, un protocolo exquisito único que norme, detecte y drene las penetraciones enemigas en nuestros centros docentes, a todos los niveles. Claro que después de cada desastre, todo se transforma en los “yonofuiymeenteroahora“, “yonoestabaltanto” y “quienlohubierasabido“; clásicos; que en el buen decir del refranero cubano es “échale tierra y dale pisón“; todo hasta el próximo intercambio académico entre Cuba y EE.UU que concluirá el día en que aparezcan nuevamente las badges, pistols y handcuffs de los inexorables del FBI, y se produzcan los consabidos arrestos.
De manera inexplicable, las señales apuntan y quizás es de presumir que; bajo presiones de una o varias altas voluntades de la pirámide educacional; estatal o peor nacional; el “caso de los Álvarez, de la FIU” —tras la condena en firme de ambos espías— reapareció como empantanado en el lodazal del olvido, carente de oxígeno y sin que se dilucidarán otras interrogantes abiertas sobre los comics representados por estos aparentes “Llaneros Solitarios” (The lone rangers) que para conveniencias del entorno, actuaban por su cuenta.
Curiosidades de un copycat resuelto en las pistas de un canódromo
Siguiendo por iguales vericuetos, por ejemplo, asombra el silencio acerca de si existieron vínculos con los niveles superiores o empresariales que les posibilitaron y aprobaron los “intercambios”, la existencia de otros implicados o reclutamiento de los mismos niveles docentes en otras universidades en o fuera de la Florida; detalles del movimiento de los bienes, acciones de la bolsa, cuentas de banco, etc.; o lo mejor de todo: si alguien ordenó parar la investigación y por qué. Tal vez, algún investigador nos refresque a los contribuyentes, estas nebulosas.
Observando lo sucedido con Carlos y Elsa Álvares, no queda menos que coincidir en un sugestivo copycat , tal si siguiera el patrón de liebres de canódromos inalcanzables por los judiciales, con el caso de Walter y Gwendolyn Myers; también capturados por el FBI y llevados ante los tribunales, igualmente bajo los cargos de espiar durante 3 décadas para el gobierno cubano actual y que en ocasiones se dice, cobrando estipendios, aunque todos lo han negado y que todo hecho fue por un desmedido amor por las artes del espionaje, contra sus patrias.
Los Myers, alardearon de haberse reunido personalmente en La Habana (1995) con el Dr. Castro, quien les colmó de diplomas y medallas por sus actividades relevantes de traición a los EE.UU. Como todos estos sociópatas, en realidad simple ególatras que se las dan de pícaros; argumentaron motivos ideológicos y humanitarios falaces, como los motores que les impulsaron en su prolongada actividad de ensañamiento felón contra los EE.UU.
Ambos dúos, convertidos en una mezcla de chantaje y muto propio, emularon con la archi traidora Ana Belén Montes (una solterona de rarezas empedernidas; sobre la que rumora —sin confirmar, dada la posible hermeticidad de la delegación— que también fue “traqueteada” en Cuba, aunque a la inversa), el musulmán Padilla, Los macheteros, la finada terrorista Lolita Lebrón y su banda de asesinos, entre otros en remojo. Se incluyen artistas, empresarios, políticos, legisladores y jurisconsultos exudados por igual; los cuales se han declarado activistas del odio contra los EE.UU, los mismos que les proveen sus canastas familiares ingratas y nuestro fabuloso sistema democrático, al cual ansían desmantelar.
Es comprender que estos agentes conspiraban incesantemente para destruir nuestras familias, nación, futuro de nuestros hijos, estándar de vida, educación, herencia cultural, valores religiosos, morales y éticos; y otras bondades que distinguen a nuestra sociedad libre, independiente, soberana y democrática, contrarias todas al servilismo que ellos profesan a su adorado “Gran Hermano” comunista.

Es la transfiguración de la primavera limpia al horror invernal comunista de los gulags, cuando decidieron alevosos –en el caso de los cubanos, como inmigrantes venidos a EE.UU sin que nadie los llamara ni necesitara– apoyar una satrapía despretigiada desde su inicios. Carlos, según el dossier del FBI traicionó a su patria (por naturalización), consuetudinariamente durante 30 largos años; mientras que Elsa resultó un poco más modocita, ya que su espiadera la ejecutó cabalgando impunemente a través de sólo dos décadas, rayándonos las espaldas.
En ocasión justa, dijo el juez Walton,

“Estados Unidos no es una nación perfecta. Pero no es el demonio que usted podría creer. Usted contó con privilegios que otros no tuvieron, pero usted derrochó esos privilegios a expensas de su propio gobierno. Si usted creía en la revolución (cubana), usted debió haberse ido del país (a Cuba)”

Así les dijo a Walter Myers y a su esposa Gwendolyn, el juez del Distrito Federal Reggie B. Walton, cuyo bisabuelo curiosamente había sido esclavo, [“ver, el Nuevo Herald, sábado 17 de julio, 2010, “Duras sentencias a agentes que espiaron para Cuba”].
Exactamente esas eran las palabras sabias que también les encajaban a los Álvarez. Walter, el personaje aludido, enarboló algunos ditirambos e intríngulis de la sarta de versículos raros extraídos del diccionario felón, del Manual de Marxismo-Leninismo, los que declamó durante diez minutos en la Corte, utilizando la habitual jerigonza comunista de retrete.
Resaltan paradojas históricas de sus ancestros respectivos, cuando Walter es también un biznieto y descendiente directo nada más ni nada menos que del destacado inventor del teléfono, Alexander Graham Bell, un patriota íntegro sin lugar a dudas.
Entre otras de las cosas bochornosas a anotar en el dossier familiar de los Myers —si observamos de soslayo y sin aspirar profundo—, es el hecho de que este conspicuo personaje en momentos en que el gobierno de Bush estaba en baja, tras la pérdida sufrida en las elecciones legislativas del 2006 (“midterm elections“, criticó a Bush de manera inmisericorde.

No en balde, Denis MacShaue, un alto funcionario y ministro del gobierno laborista de la época, calificó a Myers de “rata inmunda que abandona el barco”. Ya desde 2006, Walter Myers se quejaba públicamente de lo que él (siguiendo quizás instrucciones de La Habana) denominaba “relación especial”; referido a la exitosa colaboración EE.UU y el Reino Unido (entre el presidente George W. Bush y el primer ministro Tony Blair), en los asuntos de la Guerra contra el Terrorismo.
Walter y Gwendolyn Myers, fueron condenados respectivamente a cadena perpetua para él (sin derecho a parolee) y 5 años de prisión para ella; más la devolución al gobierno y los contribuyentes de los EE.UU, de $1,735,054 millones de dólares, por salarios y viáticos indebidamente ganados durante sus labores de espionaje.
Carlos y Elsa Álvarez, curiosamente, fueron condenados respectivamente a 5 años de prisión con 3 años de probatoria para él y 3 años de prisión para ella con 1 año de probatoria.
Nada en el pliego de la condena indica las intenciones de los Servicios de Inmigración de EE.UU con respecto a los dos cubanos, de su deportación futura a Cuba. Los cargos criminales imputados a los Álvarez, de ser hallados culpables (tal lo fueron), implicaban una pena máxima de 10 años de prisión, más el pago de una multa $250,000, cada uno de ellos. Tampoco, nada en la condena indica el pago de la multa obligatoria, ni la devolución de los dineros mal habidos en beneficio de sus labores de espionaje.

Las autoridades federales de la Florida les suspendieron sus respectivas licencias profesionales para ejercer por su falta de ética, al utilizar las mismas para realizar actos de felonía.
Cantata Misericordium, Op. 69, que nadie desea escuchar, por resortijar ombligos cartujanos
Porque estas kalingas nivosas de antaño y hogaño, no dudaron en enlodar y comprometer el futuro de sus seres allegados con tanta basura bolchevique (obviamos lo de “queridos”, por lo imposible de suponer en estas personas, un destello de amor al prójimo) sin sentir una gota de arrepentimiento.
¿Quién se atreverá a justificar tales traiciones contra los Estados Unidos de Norteamérica? Por lo pronto, de quienes sienten compasión y misericordia por los descendientes actuales y futuros de éstos señalados: ajústense los cinturones, porque la felonía desejemplarizante de éstos nuevos Arnold (ambas parejas), no consistió en un simple gesto, toma de posición o criterio, por una vez, como la de Arnold. Porque se trata de toda una saga desarrollada por décadas y que nunca caducará. Jamás, esperen disculpas de un comunista ni de sus allegados

Alguien apuntado no perder tiempo en preocupaciones por el futuro de esas familias dejadas atrás. Éste opinante argumentó que según crónicas de los reseñadores de los juicios, existe una post data:

Los allegados de ambas familias, se personaron en Cortes para dar soporte “moral y espiritual”, durante todo el tiempo, a estas personas acusadas de alta traición a la patria.

Es impredecible definir cuáles cantatas les serán entonadas a los hijos, nietos, bisnietos y al resto de las familias heridas para siempre; con la desgracia de estar vinculadas a esta mancha deshonorable. Será alucinante para los descendientes (inocentes) de las actividades de estos ambiciosos de poder, ver sus apellidos de “Myers y Álvarez”; ligados al traidor eterno de nuestra impresionante historia, el tal Gral. Benedict Arnold V.
Es que existen diferencias notables entre un ombligo cartujano, dos tropicales y otros dos sajones, expuestos ante un juez de urgencias. Algunas opiniones especulan que si se atiene al modo de actuar de familiares y amigos, indicaría –una realidad monstruosa– que en casa o el entorno de sus vidas, si otros estarían al tanto de las actividades delictivas de estas parejas.
 ¿Entonces … ?
Epílogo sin ton ni son para un pase de vareta “a la una mi mula”
Se sucederán los inviernos y miriadas de snowbirds azotarán las playas de Florida y las islas, con un pase de vareta de “a la una mi mula”. Los prisioneros, mirarán todo desde el hueco alto de las celdas, no percibirán aromas de flores muertas y ni tan siquiera canoridades de pájaros infernales.

Para ellos, que laboraron para asesinar a mansalva a todos los sinsontes de la libertad, democracia y patriotismo, se abatirán las tremendas soledades del Palacio donde Lucifer, el de las tres cabezas, campea en el círculo destinado por el Dante a los traidores. Sus jugos interiores, se les secarán como las uvas que el lobo arrogante quiso ver verdes, aunque estaban secas.
Pero el mayor “pase de vareta” entre los Álvarez, por citar un hecho sobrecogedor dentro de un matrimonio; sobrevino cuando Elsa, aterrada por las dentelladas del cancerbero que le devoraba por dentro, supo con estupor que su amado Carlos; el de los tantos años disfrutados entre las mentiras y triquiñuelas sabrosas del espionaje; en un gesto viril tipificado en los comunistas; la había “echa’o p’alante” (echada para adelante) con el FBI, como si ella fuera el “carrito del’ela’o” (carrito del helado)
4.
Pudieran quedar pendientes reflexiones y preguntas admonitorias a estas cuatro personas, destrozadas y azotadas por el vendaval de sus culpas terribles. Todo, a causa de los simpáticos hermanos Castro, los cuales les han dejado en la estacada (tal sucedio con “Che” Guevara) y quienes con sus demagogias engañaron y empobrecieron un país y envilecieron a su población, otrora florecientes
Todas, perfectamente solucionables por la vía democrática en lugar de sumergirlos en un totalitarismo depravado. Sin embargo, los Castro siguen haciendo de las suyas y disfrutando de la misma dolce vita que se auto impusieron y extendieron a sus parientes y cómplices, desde el primer día que se encaramaron en el poder.
Trágico que estas cuatro personas, los comunistas les arruinaron absolutamente la vida actual y el resto de la que les queda por vivir e incluyendo a las almas de su entorno íntimo, al dejarlas abandonadas en medio de la selva. Seria preguntarles a estas personas: ¿aparte de arruinarse ellos mismos y que “en el pecado original conllevan el castigo”, les valió la pena arrastrarse por ese pantano y quedar enterrados y olvidados allí, para siempre?
Una de las divisas más hermosas del Cuerpo de Infantería de Marina de los Estados Unidos de América, entre las otras instituciones armadas, la que es parte del “esprit de corps” de los soldados norteamericanos en misiones de guerra:

“Es que aún en medio de las situaciones más terribles, nunca dejan abandonados a sus hombres ni sus cuerpos abatidos, en territorio ni manos enemigas”. 

¿Álguien puede imaginarse en los comunistas tal forma de actuar con devoción, honor y espiritualidad? No, por una razón histórica y social bien antigua: porque tal forma de asumir actitudes dignas ante el peligro; debe estar antecedida de un código de honor y de los altos principios morales, éticos, cívicos y espirituales propios de la civilización judeo-cristiana, de los cuales los comunistas ni siquiera han oído hablar.
Estos son los casos lamentables de los esposos Myers y Álvarez, a quienes les vendría bien que les esculpieran a cada uno sobre sus lápidas mortuorias los versos –quizás redentores de sus pecados–, de una teutona dolida y golpeada a causa del holocausto judío y que estas personas malvadas, intentaban armar contra los EE.UU. Se trata de la Premio Nobel de Literatura (1966) la judía Nelly (née “Leonie”) Sachs.

In den Wohnungen des Todes
 (En las moradas de la muerte)

“Quién vació la arena de vuestros zapatos
Cuando debíais levantaros de la muerte”
Nelly Sachs (Berlín, 1946)

© Lionel Lejardi. Julio, 2011
    lejardil@bellsouth.net
    Legacy Press

Addendum
(1)   “El Señor de las Moscas”, 1990 film de Harry Hook

(2)   “El Don Apacible” (1928-1940), una novela de Mijaíl Aleksándrovich Shólojov (Premio Nobel, 1965); la cual está considerada -igual que su autor- como una de las mejores muestras de la literaria rusa del siglo XX, aunque vista desde el punto de vista de los stalinistas. Se trata de la lucha de resistencia de los cosacos contra la imposición del régimen comunista en Rusia. Shólojov, sin embargo, ha sido despreciado mundialmente al empañar su talento literario por su apoyo incondicional a los regímenes comunistas. A diferencia del respetado escritor Aleksandr Isayevich Solzhenisynt (Premio Nobel, 1970), un apasionado defensor de la democracia, en especial, para el pueblo ruso. Ver “Archipiélago GULAG”
(3)   Ver detalles en: http://www.latinamericanstudies.org/faget.htm
(4)   Metáfora por “denunciado o delatado”, que el argot cubano denota el concepto de “chivatazo”, mientras que “alante“, es un vulgarismo por “delante“.

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