Archive for 5 octubre 2011

Saga de Miami: ¡Espías!, gritó el blanco, azorado. ¿Dónde?, ¿Dónde?, rugió el negro, enfurecido. Y otros cuentos


Se cumplen 52 años de dictadura comunista en Cuba
 
Saga de Miami: ¡Espías!, gritó el blanco, azorado. ¿Dónde?, ¿Dónde?, rugió el negro, enfurecido(*). Y otros cuentos
(*) “Thurgood”, Laurence Fishburne
 
Treinta dracmas para Walter & Gwendolyn Myers y Carlos & Elsa Álvarez,
arpegios sincopados de kalingas nivosas a orillas del “Don Apacible
 
I. Perversidades antológicas publicables, de ciertas kalingas nivosas de antaño 
 
  Where Eagles Cry
And Vultures Laugh
Gaze Upon Heaven In Flames
An Eternal Kingdom of Fire
Heaven In Flames
An Ancient Starry Sky
Heaven In Flames
In the Valley Of Death, I Am Their King
To Embrace The Corpses Bleeding
…”

(Others “Judas Iskariot” Songs, Yahoo music)

El PhD. Walter Kendall Myers (aka, “Agent E-202“) junto a su esposa amada, Gwendolyn Steingraber Myers (aka, “Agent E-123” y “E-634” en otras ocasiones); daban la impresión en su comunidad y centro de trabajo, de ser una de las tantas parejas calmas retiradas hacia el Sunset Boulevard de su senectud. Nada extraño que cualquiera, sin conocimiento de causas, les hubiese adosado un bien ganado descanso tras una vida supuesta azarosa y cargada de emociones resplandecientes bajo el sol.

“Cuentan las crónicas, que ambos abandonaron toda esperanza y penetraron al Valle de la Muerte para integrar el Ejército de las Sombras y sus 100 millones de víctimas. Sin una simple Biblia que les protegiera, iniciaron su viaje sin retorno a través del Reino del Mal”.

Sucede que esas postales candorosas, a veces tomadas después de las batallas invernales, son bien reconocidas por las tarrayas del FBI. Siempre alertas en sus pescas en aguas no profundas, más, cuando se trataba de lanzar los avíos de redes circulares dentro de lagunas negras, donde el hábitat idóneo para los liberales, libertarios, anarquista, progress y los inevitables fellow travellers, antiguos y modernos. Da igual el hedor.
Es el disciplinado team de asalto contra las democracias, los sinistrorsos de siempre, pululantes en las aguas turbias de la traición a la patria. Porque allí es donde nuestros vigilantes se topan con alguna que otra especie rara, como en las profundidades abisales; donde esos  monstruos de boca ancha a veces incoloros, fosforescentes y otras, en camuflajes transparentes, incorpóreos o gelatinosos. Siempre renovados por la Célula Madre manileña, allá abajo, en la cota habanera del Trópico de Cáncer.
Estos oficiales del FBI son unos chicos de cultura y modales exquisitos. Y sucede que por experiencias, no dejan de chequear el reverso de cada postal, “por si las moscas“. La postal de los Myers, en específico, indicaba cautelas en el rastreo de su endémico sendero de sicarios del espionaje luminosos; concomitante con un régimen homicida, indigenizado a golpes de corazones arrancados vivos por la chamanada inca, portadora de candores tan sensualoides como mendaces.
Es la sempiterna cena caníbal de esos viejos depredadores del honor nacional norteamericano y de los que lo son apostillados, porque carecen de tierra firme; como islas de horror diseñadas como guaridas para el “El Señor de las Moscas(1) de turno, sin escrúpulos de quien sea el felón. Sucede que nuestros EE.UU, asediados, están a punto de retortijones y así barrer con el meñique a los enemigos internos y externos.
Es la licencia para el despetronque (cuyo significado único, cubano, es “partirles el cuello”) a todos nuestros enemigos y que nos da derecho por el juramento constitucional de la ciudadanía norteamericana.
La imagen mostrada por la couple evocaba difusiones tibias, tales si fueran cosacos idílicos deshojando kalingas nivosas a orillas de “El Don Apacible(2). Pero al final, ellos nos golpearon con nocturnidades y frialdades de figuras diluídas, tal si no se trataran nada más que de espejismos mesmerizados.
Saber, advirtió el FBI, que se las veían con unos comunistas cortados con plantillas de la vieja guardia bolchevique, los remanentes parias (indeseables) adheridos a la “Generación Perdida” norteamericana, sin merecerlo.
Ambos, al igual que el otro apóstata, Mariano Faget, entrenados al ajillo en las perreras castristas y añejados por decenas de años en toneles de sicómoro, entre el mosto de los revisionistas —todavía impregnados de naftalinas y puestos a orear en los closets del Comandante en Jefe—, empecinados en la obsesión picassiana de su paloma hombrona de vuelo popular.
Cuestión de que los agentes del FBI, los imaginaran seres tornados campeones de justas  heróico-trágicas del medioevo y tan imperecederos como sus amados líderes providenciales. Uno de ellos, quizás el más destacado y repleto de confusiones ahora apocalípticas; interpreta a un clon del Gran Morlock que representa la “Voz de Amo” —en el decir de la RCA Victor— hacia el cual sus Elois adamados fluyen presurosos al llamado suicida para abrirse las venas en una bañadera repleta de diamelas. Nos referimos al Comandante en Jefe, Dr. Fidel Castro Rúz, dictador vitalicio de la Isla de Cuba.
“Helene 37” y otros hobbies ignominiosos del espionaje casero
Walter y Gwendolyn, con cierta frecuencia y engañándose ellos mismos, solazaban éxtasis brumosos navegando placideces solitarias en busca de la Voz, a los 24 nudos de velocidad que les permitía su hermoso bote “Helene” de 37 pies de eslora, recién adquirido. Porque las treinta dracmas de plata, al parecer, tintinearon fuerte y cantarinas como cebos, en las palmas de los comisarios. Ella se mostró radiante el día que se internaron por vez primera en el Potomac hasta Broad Creek, en la izquierda rumbo a la bahía, donde quedaron al pairo, celebrando con libaciones por la pieza adquirida.

Es lo más hermoso que hemos tenido, dijo ella, indolente y olvidándose de todo lo humano, animal y vegetal que le rodeaba sobre el resto de su propia tierra, zaherida por ambos.

La nave les servía en ocasiones, como instrumento para sus múltiples y consuetudinarias perversidades geriátricas. Hablamos de palabras mayores, como son las de engañar a familiares, amigos, comunidad y lo peor: traicionar a su patria durante todos y cada uno de los 10,950 días (30 años) que perduraron en su felonía, sin una gota de arrepentimiento. A ojos y reflexiones de jueces y jurados, tales acciones les postularon como candidatos perfectos para un “paseo” gratis y sin retorno, a la Roca Tarpeya. Por desgracia, hoy no existen suficientes rocas capitolinas activas, para mantener los niveles de asepsia mínimos en el planeta que deseamos y vamos a adecentar.
En fin, con sus figuras ya desvanecidas en ocaso vil, pudieron transitar una hermosa vejez como tantos norteamericanos buenos de nuestra clase media, consentida y pujante. Sucede que tal vida decente, rodeados de la estima familiar y amistosa del resto que le conocían, nunca le fue grata a este par de alucinados; decididos a dar la nota familiar con tono sincopado, indigno, como un par de ovejas roñosas de sí mismas y no sólo descarriadas, con la pelambre sino con el alma ennegrecida.
Al menos Walter, era un personaje que había trabajado para el gobierno estadounidense como analista de inteligencia y por lo cual gozaba de todas las confianzas investidas a quien se le consideraba un patriota. Esto le sucedía como empleado franco en el Departamento de Estado de los Estados Unidos de Norteamérica, en Washington. Sólo que la actividad colateral de Walter se integraba en una couple del mal, junto con su esposa Gwendolyn, analista de una entidad bancaria. Ambos se desplazaban a sotto voce bajo una tortuosa doble personalidad. El dúo, hacía reflejos y graznidos de ocas bisexuales, hundidas en la ejecución de actos considerados entre los de mayor desprecio para cualquier ciudadano de los EE.UU o del mundo en que vivimos.
Ellos se mantuvieron durante años en calidad de espías al servicio de un país enemigo, declarado terrorista por los EE.UU y un buen resto de las naciones decentes. Era la Cuba regida por su idolatrado Dr. Fidel Castro, su clan y otros malvados, los cuales operan al más puro y eficiente estilo siciliano. Está claro que ni el quehacer torcido de los comunistas habaneros, ni su infame comportamiento en contra de sus propios ciudadanos inermes; a Walter y Gwendolyn les importó tres bledos, un síndrome intrínseco de los zurdos mentales.
Tanto como el envilecimiento y destrucción permanente de la sociedad civil cubana, desguazada y desbandada hacia diásporas desnudas y ha veces hostiles, a partir de inaugurarse el manicomio imperante hoy en la “Animal Farm” de cosecha roja reciente. Claro, bajo estrictos lineamientos del catecismo distópico orwelliano anticipacionista.
Este binomio norteamericano por equivocación y apátridas por convicción, dedicado exclusivamente a satisfacer el alter ego de Castro, se acondicionó y así fue dispuesto por los Cuban Intelligent Service (CuIS), ajustado a un culto pagano y enfermizo acorde con la personalidad del líder y su imagen autocrática.
La operación de ese grupo apolítico tiranizante, integrado por supuestos marxistas; se montó sobre Cuba el 1 de enero de 1959 siguiendo los dictados del dispositivo gansteril bolchevique; incrustado en el Kremlin desde octubre de 1917; cuyos planes y objetivos se destinaban al enriquecimiento propio, el de los miembros del clan regente y su camarilla de represores.
¿Qué, una Cuba democrática?, pues, ¡delenda est! con ella
El régimen instalado en Cuba, tras la destrucción del sistema democrático, se articuló bajo el pretexto de corregir males sociales y de corrupción, atribuidos al período republicano. Para ello, a los castristas les resultó indispensable destruir y arrasar, de paso, con todos los altos principios de la república democrática existente entonces –aunque imperfecta como todo lo humano–, desmantelar sus instituciones e imponer una satrapía feroz, colgada de la desacreditada “dictadura del proletariado”.
En el tiempo real, su vademécum se nutría de dogmas y principios filosóficos enchumbados en eufemismos teóricos del marxismo-leninismo. La Cuba democrática quedó suspendida para siempre en el ayer virtual, donde permaneció detenida at eternum hasta la polvareda de hoy, signo del derrumbe final. Pero a los rojos, todo les resultó un fracaso de estruendos y arruinaron tanto a la isla como al pueblo.
Atendiendo a estas premisas distópicas —ni siquiera las utópicas de los comunistas originarios y en el sentido menos deletéreo a los pueblos—, las cuales siempre fallaron; sino ver el derrumbe de la URSS, muros, GULAGS y sus satélites, incluyendo el descalabro de la timba cubana.
En esa isla trasnochada se instauró una entelequia armada con trozos de las peores troqueladoras subversivas totalitarias implantadas durante el siglo XX, especialmente en la Europa de interbellum, donde fascistas y comunistas intercambiaban osculaciones, mientras devoraban a los pueblos más inermes.
Se trataba de simples fantasías de gobiernos irrespetuosos de los derechos humanos elementales, tal sucedió en contra de opositores y disidentes. Ver los 75 de la Primavera Negra encarcelados sin delito alguno, por simple venganza a causa de los espías capturados, confesos y sancionados (Florida) pertenecientes a la “Red Avispa“. Todo, de acuerdo al modus operandi de los totalitarismos comunistas y sus variantes tercermundistas con la toma de rehenes.
Este panorama de horrores, de intra y extramuros, no fue captado por los sensores de maldades supuestamente habilitados en el dueto, como en cada humano limpio —en realidad y considerando el tiempo real, desconectados por una lobotomía auto infringida (lavado de cerebros)—. excepto en este par de ropavejeros espirituales y morales, del tipo “tres monos sabios“, integrados en la comparsa de Walter y Gwendolyn. Unas figuras no borrosas del todo, empeñadas en un delenda est contra el pueblo de Cuba, con los jirones que restan de la isla democrática de antaño.
Pax Romana, Pax Fidelis
Como pecesitos inquietos —al igual que otros capturados in fraganti tiempos ha como el ex superintendente del INS, Mariano Faget (3) —, arguyeron que sus actividades estaban dirigidas a defender, en el lenguaje ampuloso de los zurdos, “el maravilloso modo de vida de los pueblos auto sometidos a los regímenes socialistas y así protegerlos de las actividades liberadoras de los oposicionistas democráticos“. Pero no se trataba de eso, sino preguntarle a la otra amazona perversa de iniquidades iguales, esa boricua de realidad virtual y ciudadanía alemana aparente, Ana Belén Montes.
Tal antinomia, sumida en ese pretendido mar de confusiones, es por donde navegaban inocentemente e impolutos, este par de sorex sincopados con el meilleur style de rufianes liberaloides “con los pies puestos firmemente en el aire”, en el decir de Roosevelt . Quienes, sabiendo que al final serían abandonados por “Manila“, desconocedora de los altos principios, pero sin aprender la lección básica de los idiotas útiles detallada en el contrato concertado entre la Célula Madre y los progress como ellos.
Este equivalente al “To kill a mockingbird“, pero impreso con las mismas letras diminutas de los contratos hipotecarios confabulados para estafar a los ancianos. Cuestión de que los seniles después no argullan ignorancia.
Ellos desconocieron los miles de crímenes cometidos por Castro y sus seguidores, incluyendo los perpetrados en toda la pradera guevarista latinoamericana por las narcoguerrillas; durante los últimos 5 decenios; mientras los opresores “detentaban el poder absoluto de la isla, el mismo que los corrompió absolutamente“, en el buen decir de Lord J. Dalberg-Acton. Sobre Cuba se cernió la Pax Romana o Pax Fidelis, las de los camposantos.
Tampoco las intervenciones de los agentes de inteligencia y las tropas mercenarias cubanas, anexionistas, sueltas como “les chiens de guerre“, sobre los conflictos alimentados por los comunistas en países del Tercer Mundo, so pretexto de una independencia inmerecida.
Sólo ver, mediando el Eje Apocalypto (ALBA), la introducción de los grupos narcoguerrilleros en Centro y Sudamérica, hoy todavía activos, (y que tanto dolor han causado a EE.UU, Colombia, Perú, México, Venezuela y otros), y de los cuales la inteligencia cínica de los esposos Walter y Gwendolyn, tampoco se dio por enterada.
En junio 4, un cálido día veraniego del 2009; Walter y Gwendolyn perdieron para siempre su joya mas preciada (no los hijos, nietos u otros parientes), sino el hermoso “Helene 37” de 24 nudos. Porque, el resto de los tesoros hollados bajo sus pies, el aire puro de la floresta capitolina o los corazones afectuosos palpitantes en derredor y el maravilloso país donde vivieron y disfrutaron sus mejores años; a los Myers; como acontece con todos los buenos comunistas, todos, les importaban tres carajos.
Sucedió cuando escucharon toques extraño en sus puertas: eran los oficiales del FBI que se les encimaron, les bajaron el telón y cargaron con ambas kalingas nivosas y sus matules estereotipados.

 II. Petición al vate de la “Divina Commedia“: Un círculo de tiza caucasiano, para ciertas kalingas nivosas de hogaño

In a many dark hour
I’ve been thinkin’ about this
That Jesus Christ
Was betrayed by a kiss
But I can’t think for you
You’ll have to decide
Whether Judas Iscariot
Had God on his side
“.
From Bob Dylan songWith God on Our Side

Con este otro par, la mendacidad de la pareja sajona, coincide con otro dueto de serigrafías a la laca, ahora malahierbas del patio miamense y de igual pedegrû malévolo, pero esta vez oriundas de Cuba. Una especie de epítome repetitivo detectado en otro dúo de académicos atrapados por tarrayas similares del FBI floridense. Estos pescaditos, cálidos veraneantes en este mundo cruel; fueron sorprendidos in fraganti mientras nadaban al estilo libre —inexplicablemente, para todos los testigos cercanos al entorno de los espías— por entre las siempre acogedoras aulas de la Florida International University (FIU) y la sede de los Servicios de Inteligencia de Cuba (CuIS).
Resultaba también curioso, según versiones, que dichas prácticas de natación se ejecutara sin que nadie (ni siquiera los mentores, admisores y jefes; que en opiniones varias, nadie les cree ya en los campuses universitarios de los cuatro puntos cardinales, advirtiera o fuera informados de la labor de espionaje escandaloso desarrollada “por la libre” por estos personajes.
La cuestión resultó, en que dichas actividades ilícitas fueron ejecutadas en favor del mismo régimen totalitario comunista apoltronado en Cuba, al cual los EE.UU tienen sindicado en la lista de países terroristas y al cual esta couple sirvió también religiosamente, durante decenas años. Un verdadero succès de fiesta para quienes se derriten por los thrillers al estilo de Graham Greene o John Le Carré.
Ellos, ya deambulaban orondos por los mundos oscuros y sórdidos del espionaje, antes de conocerse entre lujurias propias de tembaspuros (mujeres y hombres mediotiempos) ansiosos de encontrar un puerto seguro e intercambiar votos de fidelidad eterna. Falsos, hasta que les envolvió el desastre.

Esto apunta a que nunca se acabará. Pero vamos por buen camino, reflexionó él, introvertido en lo más ignoto de su interior tembloroso.

Aunque desalentado esa tarde otoñal, quizás por olores extraños y amenazantes percibidos en derredor y miró tierno a la esposa fiel, orgulloso de sus mutuas travesuras. Algo le recordó sus juventinas en la universidad de Gainesville (1974), cuando se unió a los estridentes contra la Guerra de Vietnam y cualquier otra cosa anti norteamericana; también a inicios de sus contactos con el espionaje, actividad a la cual amó de manera entrañable.

No estoy arrepentida, porque al final, acabaremos con ellos, le contestó ella a Carlos, ante una pregunta de éste respecto a si sentía temores de ser descubierto. Entonces, ella desde lo alto de su soberbia, lo miró arrogante, como si el marido se hubiera achicado.

Y rememoró, aún soltera, la primera noche deleitosa en el cabaret “Tropicana” —invitada gratis por el gobierno castrista junto con otros “tontos útiles”—, donde brincó con los exotismo del punk rock de la banda “Buzzcock“, que ella bailaba orgullosa (decía) de menear cinturas con ritmos de la rumba cubana. Inicios de la gran aventura revolucionaria para ganarse sus ansiados 15 minutos de fama, en la trampa inicial de las “cazabobos”. Un sitio tan exclusivo que ni los propios cubanos podían entrar y también, tan distinto a las que ella estimaba “insipideces y vulgaridades country”, de sus viejos cúmbilas de las recholatas en Gainesville.

Paisajes de la saga a ver en: http://www.latinamericanstudies.org/alvarez-espionage.htm.

Fue cuando en 1979 la ensartaron por medio de José Ignacio Márquez —un semental, machazo halterófilo—; y además apuesto oficial de la CuIS escogido por su talante, educación y entrenado para esas “Noches de Cabiria” siempre repetitivas con las loquitas americanas y de otras latitudes, razas, lenguas y oficios. Porque a los agentes les exigen “buen diente y estómago, para digerir todo lo que les pongan delante“. Pero ello a  Márquez le importaban tres cominos, dado que además del español, hablaba con fluidez aceptable el francés, inglés a italiano) y mejor, si eran solteronas como la tal Elsa, ahora desesperada por el disfrute en el turno que le tocaba esa noche.
Y se lo echaron encima, como escorts o call boys profesionales destinados a otras (u otros visitantes, empresarios, artistas o diplomáticos de paso de la Ceca a la Meca), de las mariposas nocturnas arribadas desde cualquier punto del planeta; excitadas, curiosas y ansiosas de un buen cuento que llevar a la vuelta a las amigas curiosas, acerca de las fabulosas experiencias y sensualidades tropicales.
Unas experiencias inolvidables y despampanantes, daba igual si era bailando una columbia solitaria o una rumba o yambaó tipo capetillo en parejas; en el mismísimo barrio de “Los Sitios“; nada de lo cual ese grupo entendía y lo mejor del tour sicalíptico: aventuras con habitación, comida y bebidas pagadas por los anfitriones comunistas, en nombre del “generoso pueblo cubano”. Cierto era, que no existía nada igual a las fiestas amistosas perpétuas en la Cuba socialista.

Porque la de los “bolos” (rusos y otras nacionalidades comunista), no hay quien se las dispare —clamaban las candidatas, con aire de experiencias extremas.

El agente Márquez, fue un tipo que por breve se convirtió en el affaire dorado de ella (tal aparece en las confesiones del atestado judicial). Y así, tras el rendez-vous galant sobrevino el chantaje programado, dado que en especial con todos los norteamericanos (agentes futuros o no) el protocolo indica que deben ser fotografiados y video grabados en y durante todas sus actividades en el país (aplicando las técnicas del momento, en el montaje de las pruebas) especialmente durante los contactos íntimos (coitus reservatus).
Tales paisajes de la saga, son válidos de igual modo que con otros extranjeros o funcionarios que puedan hacer sombra al Líder Máximo, todos de interés para los CuIS. Es la rutina de cualquiera de los Servicios de Inteligencia, para saber lo más íntimo o impublicable de las debilidades de sus candidatos en ciernes, hombres y mujeres. Observar que todos los lugares (no existe la posibilidad de otros) donde se llevan a cabo los rendez-vous, están absolutamente controlados por los CuIS.
Después, cuando en 1981 ella se topó con Carlos, un docente divorciado con dos hijos pequeños, en los predios del Instituto de Estudios Cubanos, de inmediato hicieron química, hasta que se casaron. Se desconoce si el encuentro fue casual o programado, con o por alguno de los dos, inducidos por los CuIS.
Arrobadores “gatitos de María Ramos”, unos testigos de excepción fracasados
Nos referimos a este otro dúo –ominoso como los Myers y doblemente desagradecidos perfectos– cuyas acciones les encasillaron como arquetipos de “gatitos de María Ramos”, el PhD. Carlos M. Álvarez Sánchez (aka, “David”) y su tierna esposa la Lic. Elsa R. Prieto Álvarez (aka, “Deborah”). Ambos fueron condenados a prisión según el memorándum del Juez Federal, K. Michael Moore, por ser espías confesos de actividades subversivas anti norteamericanas en favor del régimen comunista de los Castro (entre otros cargos), enemigo declarado de los EE.UU.
Sin embargo, es opinión generalizada, es lamentable que en el memorándum condenatorio, no se explicaran las razones por las que estas personas no fueron multadas en los $250,000 c/u tal manda la ley, ni obligadas a devolver salarios, viáticos y otros rubros a la FIU, cuyos tiempos de espionaje (infidencias y entrenamiento) corrían a cargo de fondos de contribuyentes y otras entidades particulares. En desfavor de ellos, existen versiones de ciertas complicidades que no salieron (o poderoso intereses no las dejaron salir a flote), según fuentes no confirmadas
Una curiosa vinculación de estos espías con “Manila” (La Habana), aflora con sus respectivos noms de guerre. “David” era uno de los sobrenombres validados entre Fidel Castro Rúz y Frank País García, jefe la filial del “Movimiento 26 de Julio” (M26J) en Oriente, cuyo brazo terrorista eran los grupos de “Acción y Sabotaje” del clandestinaje castrista; en el extremo oriental de la isla (además utilizados por “héroes represivos” fabricados por el CuIS en las óperas jaboneras de la TV y cine (ICAIC) castristas); este último; un líder sano de amplia simpatía y desde luego una sombra política incómoda para el primero.
País, un líder cristiano, resultó muerto a finales de noviembre de 1956 en un enfrentamiento sospechoso con la policía del presidente Fulgencio Batista. Un evento que coincidió con el naufragio a inicios de diciembre de 1956 de Fidel Castro y un grupo de aventureros garibaldinos en el yate “Granma” y naufragados en la ciénaga “Las Coloradas”, al sur de Cuba, en la provincia de Oriente.
Mientras que el seudónimo de “Déborah” era uno de los akas de Vilma Espín Guillois, la finada esposa de Raúl Castro Rúz, a la cual, sectores de revolucionarios combatientes contra el gobierno de Fulgencio Batista, enlazan con rumores de una delación a la policía, que culminó curiosamente con la muerte del mencionado líder, Frank País.
Para Carlos, eran sus segundas nupcias al unirse a Elsa. Las cuales disfrutaron a todo vapor en sus provechosas visitas a Cuba, casi anuales, y otros países para contactos y entrenamientos. Al parecer, apuntan crónicas oficiales, la Fundación Ford auspició y pagó parte de los tours. Aunque los gastos como empleados de la FIU eran suplidos, según informó el más alto nivel de esa institución, no con el bolsillo de los contribuyentes norteamericanos.
El trasiego de estos cuerpecitos docentes angelicales, entre ambas orillas, se efectuaba bajo el archi manido por buena parte de los acuclillados envueltos en algodones finos, en las alas yogas de las universidades norteamericanas; de igual prosapia ideológica y por supuesto estudiosos del pulguero castrista; utilizando el pretexto de los denominados “intercambios académicos de diálogos educacionales y culturales”.
Elsa, la esposa de Carlos, estuvo fichada como elemento pro castrista. Repasar la lista denunciada de agentes y colaboracionistas (unos 92) emitida en enero de 1980, por el Rev. Manuel A. Espinosa  y por ende, éste último la vinculaba a grupos que obedecían directa o indirectamente dictados de los CuIS.

Sucede que al menos con el arresto de los Álvarez, todo apunta de que Espinosa estaba en lo cierto. Por ello y sus filiaciones pro izquierdistas, ella compareció ante un Gran Jurado para dar explicaciones sin que sucediera nada. Uno de los grupos considerados como “afectos” al régimen habanero y así declarado por sus dirigentes, al menos por parte de los estudiosos del Asunto Cubano, es la denominada “Brigada Antonio Macéo”, al parecer, hoy diluida en la nada.
Estas actividades raras de Elsa, que a su vez eran manifiestas y de conocimiento público (no sotto voce, porque en todos los decanatos universitarios; como regla; se conoce “desde el dos hasta la vela” de cada docente ); iban codo a codo con las contorsiones arabescas de otras “damas” cultas (no necesariamente todas cubanas) integradas a las cumbanchas zurdas convocadas con cierta regularidad, al los saraos habaneros.
Estas otras personas, al parecer, están asentadas de igual modo en nuestras universidades, barras profesionales, medios de comunicación masiva, empresas, clubs, entidades gubernamentales y otros.
La pirámide de Tres Monos Sabios
Estos tête-â-tête académicos han demostrado ser una estafa monumental, al parecer, aprobada y santificada por juntas de gobernadores y rectores de cada universidad norteamericana involucrada en estos intercambios. Ello se ponía en marcha a instancias de los departamentos y secciones correspondientes, después que estos últimos acordaran inteligencias con sus homólogos en la isla. Como oficiales académicos jerárquicos, estaban bien al tanto de las nefastas experiencias similares de penetración desarrolladas durante la Guerra Fría, articuladas y montadas por la entonces URSS y sus satélites.
Respondía a cuando el bloque comunista era pródigo en invitaciones insípidas de este tipo  Sólo que en estos casos, por magias del biribirloque esotérico del mundillo izquierdista pululante en nuestros centros universitarios; estos líderes docentes –protectores designados de nuestras universidades– de tan brillante prosapia comunitaria y educacional, han dado la impresión de ser asiduos virtuales al santuario de Toshogu en Nikko, Japón.
Allí, a los Tres Monos Sabios o Místicos; representados por “Kikasaru, el Sordo”, “Misaru el Ciego” e “Iwasaru el Mudo”. Cada uno de los cuales posee dos virtudes y un defecto, a fin de pescar y delatar las malas acciones de los humanos por medio de un conjuro mágico y adheridos a los tres defectos: al parecer, somáticos en ciertos jerarcas de nuestras universidades.
Es una especie de dengue peripatético que genera sordera, ceguera y mudez concordantes en ciertos intelectuales; apoltronados in sæcula sæculorum en los hemiciclos de cada Alma Mater, insensibles a que sus centros educacionales están bajo ataques directos del espionaje enemigo.
Ilustra que ninguno de los interesados y obligados a preservar el prestigio de nuestras instituciones, comenzando por los encargados de filtrar la fuerza laboral hasta el último de los niveles de dirección , seguridad, requisitos del historial y antecedentes académicos, filosóficos, penales, morales, etc. de los aplicantes; no parecieron haberse molestado nunca sobre estos particulares, ni tampoco aquellos otros del segundo balcony quienes debían pedirles cuentas a estos primeros “rompeolas”, todos  los cuales  al parecer ni antes, durante ni después de las condenas permaneciendo sin mover un dedo. 
Es detestable que no exista por el Ministerio de Educación de los EE.UU, un protocolo exquisito único que norme, detecte y drene las penetraciones enemigas en nuestros centros docentes, a todos los niveles. Claro que después de cada desastre, todo se transforma en los “yonofuiymeenteroahora“, “yonoestabaltanto” y “quienlohubierasabido“; clásicos; que en el buen decir del refranero cubano es “échale tierra y dale pisón“; todo hasta el próximo intercambio académico entre Cuba y EE.UU que concluirá el día en que aparezcan nuevamente las badges, pistols y handcuffs de los inexorables del FBI, y se produzcan los consabidos arrestos.
De manera inexplicable, las señales apuntan y quizás es de presumir que; bajo presiones de una o varias altas voluntades de la pirámide educacional; estatal o peor nacional; el “caso de los Álvarez, de la FIU” —tras la condena en firme de ambos espías— reapareció como empantanado en el lodazal del olvido, carente de oxígeno y sin que se dilucidarán otras interrogantes abiertas sobre los comics representados por estos aparentes “Llaneros Solitarios” (The lone rangers) que para conveniencias del entorno, actuaban por su cuenta.
Curiosidades de un copycat resuelto en las pistas de un canódromo
Siguiendo por iguales vericuetos, por ejemplo, asombra el silencio acerca de si existieron vínculos con los niveles superiores o empresariales que les posibilitaron y aprobaron los “intercambios”, la existencia de otros implicados o reclutamiento de los mismos niveles docentes en otras universidades en o fuera de la Florida; detalles del movimiento de los bienes, acciones de la bolsa, cuentas de banco, etc.; o lo mejor de todo: si alguien ordenó parar la investigación y por qué. Tal vez, algún investigador nos refresque a los contribuyentes, estas nebulosas.
Observando lo sucedido con Carlos y Elsa Álvares, no queda menos que coincidir en un sugestivo copycat , tal si siguiera el patrón de liebres de canódromos inalcanzables por los judiciales, con el caso de Walter y Gwendolyn Myers; también capturados por el FBI y llevados ante los tribunales, igualmente bajo los cargos de espiar durante 3 décadas para el gobierno cubano actual y que en ocasiones se dice, cobrando estipendios, aunque todos lo han negado y que todo hecho fue por un desmedido amor por las artes del espionaje, contra sus patrias.
Los Myers, alardearon de haberse reunido personalmente en La Habana (1995) con el Dr. Castro, quien les colmó de diplomas y medallas por sus actividades relevantes de traición a los EE.UU. Como todos estos sociópatas, en realidad simple ególatras que se las dan de pícaros; argumentaron motivos ideológicos y humanitarios falaces, como los motores que les impulsaron en su prolongada actividad de ensañamiento felón contra los EE.UU.
Ambos dúos, convertidos en una mezcla de chantaje y muto propio, emularon con la archi traidora Ana Belén Montes (una solterona de rarezas empedernidas; sobre la que rumora —sin confirmar, dada la posible hermeticidad de la delegación— que también fue “traqueteada” en Cuba, aunque a la inversa), el musulmán Padilla, Los macheteros, la finada terrorista Lolita Lebrón y su banda de asesinos, entre otros en remojo. Se incluyen artistas, empresarios, políticos, legisladores y jurisconsultos exudados por igual; los cuales se han declarado activistas del odio contra los EE.UU, los mismos que les proveen sus canastas familiares ingratas y nuestro fabuloso sistema democrático, al cual ansían desmantelar.
Es comprender que estos agentes conspiraban incesantemente para destruir nuestras familias, nación, futuro de nuestros hijos, estándar de vida, educación, herencia cultural, valores religiosos, morales y éticos; y otras bondades que distinguen a nuestra sociedad libre, independiente, soberana y democrática, contrarias todas al servilismo que ellos profesan a su adorado “Gran Hermano” comunista.

Es la transfiguración de la primavera limpia al horror invernal comunista de los gulags, cuando decidieron alevosos –en el caso de los cubanos, como inmigrantes venidos a EE.UU sin que nadie los llamara ni necesitara– apoyar una satrapía despretigiada desde su inicios. Carlos, según el dossier del FBI traicionó a su patria (por naturalización), consuetudinariamente durante 30 largos años; mientras que Elsa resultó un poco más modocita, ya que su espiadera la ejecutó cabalgando impunemente a través de sólo dos décadas, rayándonos las espaldas.
En ocasión justa, dijo el juez Walton,

“Estados Unidos no es una nación perfecta. Pero no es el demonio que usted podría creer. Usted contó con privilegios que otros no tuvieron, pero usted derrochó esos privilegios a expensas de su propio gobierno. Si usted creía en la revolución (cubana), usted debió haberse ido del país (a Cuba)”

Así les dijo a Walter Myers y a su esposa Gwendolyn, el juez del Distrito Federal Reggie B. Walton, cuyo bisabuelo curiosamente había sido esclavo, [“ver, el Nuevo Herald, sábado 17 de julio, 2010, “Duras sentencias a agentes que espiaron para Cuba”].
Exactamente esas eran las palabras sabias que también les encajaban a los Álvarez. Walter, el personaje aludido, enarboló algunos ditirambos e intríngulis de la sarta de versículos raros extraídos del diccionario felón, del Manual de Marxismo-Leninismo, los que declamó durante diez minutos en la Corte, utilizando la habitual jerigonza comunista de retrete.
Resaltan paradojas históricas de sus ancestros respectivos, cuando Walter es también un biznieto y descendiente directo nada más ni nada menos que del destacado inventor del teléfono, Alexander Graham Bell, un patriota íntegro sin lugar a dudas.
Entre otras de las cosas bochornosas a anotar en el dossier familiar de los Myers —si observamos de soslayo y sin aspirar profundo—, es el hecho de que este conspicuo personaje en momentos en que el gobierno de Bush estaba en baja, tras la pérdida sufrida en las elecciones legislativas del 2006 (“midterm elections“, criticó a Bush de manera inmisericorde.

No en balde, Denis MacShaue, un alto funcionario y ministro del gobierno laborista de la época, calificó a Myers de “rata inmunda que abandona el barco”. Ya desde 2006, Walter Myers se quejaba públicamente de lo que él (siguiendo quizás instrucciones de La Habana) denominaba “relación especial”; referido a la exitosa colaboración EE.UU y el Reino Unido (entre el presidente George W. Bush y el primer ministro Tony Blair), en los asuntos de la Guerra contra el Terrorismo.
Walter y Gwendolyn Myers, fueron condenados respectivamente a cadena perpetua para él (sin derecho a parolee) y 5 años de prisión para ella; más la devolución al gobierno y los contribuyentes de los EE.UU, de $1,735,054 millones de dólares, por salarios y viáticos indebidamente ganados durante sus labores de espionaje.
Carlos y Elsa Álvarez, curiosamente, fueron condenados respectivamente a 5 años de prisión con 3 años de probatoria para él y 3 años de prisión para ella con 1 año de probatoria.
Nada en el pliego de la condena indica las intenciones de los Servicios de Inmigración de EE.UU con respecto a los dos cubanos, de su deportación futura a Cuba. Los cargos criminales imputados a los Álvarez, de ser hallados culpables (tal lo fueron), implicaban una pena máxima de 10 años de prisión, más el pago de una multa $250,000, cada uno de ellos. Tampoco, nada en la condena indica el pago de la multa obligatoria, ni la devolución de los dineros mal habidos en beneficio de sus labores de espionaje.

Las autoridades federales de la Florida les suspendieron sus respectivas licencias profesionales para ejercer por su falta de ética, al utilizar las mismas para realizar actos de felonía.
Cantata Misericordium, Op. 69, que nadie desea escuchar, por resortijar ombligos cartujanos
Porque estas kalingas nivosas de antaño y hogaño, no dudaron en enlodar y comprometer el futuro de sus seres allegados con tanta basura bolchevique (obviamos lo de “queridos”, por lo imposible de suponer en estas personas, un destello de amor al prójimo) sin sentir una gota de arrepentimiento.
¿Quién se atreverá a justificar tales traiciones contra los Estados Unidos de Norteamérica? Por lo pronto, de quienes sienten compasión y misericordia por los descendientes actuales y futuros de éstos señalados: ajústense los cinturones, porque la felonía desejemplarizante de éstos nuevos Arnold (ambas parejas), no consistió en un simple gesto, toma de posición o criterio, por una vez, como la de Arnold. Porque se trata de toda una saga desarrollada por décadas y que nunca caducará. Jamás, esperen disculpas de un comunista ni de sus allegados

Alguien apuntado no perder tiempo en preocupaciones por el futuro de esas familias dejadas atrás. Éste opinante argumentó que según crónicas de los reseñadores de los juicios, existe una post data:

Los allegados de ambas familias, se personaron en Cortes para dar soporte “moral y espiritual”, durante todo el tiempo, a estas personas acusadas de alta traición a la patria.

Es impredecible definir cuáles cantatas les serán entonadas a los hijos, nietos, bisnietos y al resto de las familias heridas para siempre; con la desgracia de estar vinculadas a esta mancha deshonorable. Será alucinante para los descendientes (inocentes) de las actividades de estos ambiciosos de poder, ver sus apellidos de “Myers y Álvarez”; ligados al traidor eterno de nuestra impresionante historia, el tal Gral. Benedict Arnold V.
Es que existen diferencias notables entre un ombligo cartujano, dos tropicales y otros dos sajones, expuestos ante un juez de urgencias. Algunas opiniones especulan que si se atiene al modo de actuar de familiares y amigos, indicaría –una realidad monstruosa– que en casa o el entorno de sus vidas, si otros estarían al tanto de las actividades delictivas de estas parejas.
 ¿Entonces … ?
Epílogo sin ton ni son para un pase de vareta “a la una mi mula”
Se sucederán los inviernos y miriadas de snowbirds azotarán las playas de Florida y las islas, con un pase de vareta de “a la una mi mula”. Los prisioneros, mirarán todo desde el hueco alto de las celdas, no percibirán aromas de flores muertas y ni tan siquiera canoridades de pájaros infernales.

Para ellos, que laboraron para asesinar a mansalva a todos los sinsontes de la libertad, democracia y patriotismo, se abatirán las tremendas soledades del Palacio donde Lucifer, el de las tres cabezas, campea en el círculo destinado por el Dante a los traidores. Sus jugos interiores, se les secarán como las uvas que el lobo arrogante quiso ver verdes, aunque estaban secas.
Pero el mayor “pase de vareta” entre los Álvarez, por citar un hecho sobrecogedor dentro de un matrimonio; sobrevino cuando Elsa, aterrada por las dentelladas del cancerbero que le devoraba por dentro, supo con estupor que su amado Carlos; el de los tantos años disfrutados entre las mentiras y triquiñuelas sabrosas del espionaje; en un gesto viril tipificado en los comunistas; la había “echa’o p’alante” (echada para adelante) con el FBI, como si ella fuera el “carrito del’ela’o” (carrito del helado)
4.
Pudieran quedar pendientes reflexiones y preguntas admonitorias a estas cuatro personas, destrozadas y azotadas por el vendaval de sus culpas terribles. Todo, a causa de los simpáticos hermanos Castro, los cuales les han dejado en la estacada (tal sucedio con “Che” Guevara) y quienes con sus demagogias engañaron y empobrecieron un país y envilecieron a su población, otrora florecientes
Todas, perfectamente solucionables por la vía democrática en lugar de sumergirlos en un totalitarismo depravado. Sin embargo, los Castro siguen haciendo de las suyas y disfrutando de la misma dolce vita que se auto impusieron y extendieron a sus parientes y cómplices, desde el primer día que se encaramaron en el poder.
Trágico que estas cuatro personas, los comunistas les arruinaron absolutamente la vida actual y el resto de la que les queda por vivir e incluyendo a las almas de su entorno íntimo, al dejarlas abandonadas en medio de la selva. Seria preguntarles a estas personas: ¿aparte de arruinarse ellos mismos y que “en el pecado original conllevan el castigo”, les valió la pena arrastrarse por ese pantano y quedar enterrados y olvidados allí, para siempre?
Una de las divisas más hermosas del Cuerpo de Infantería de Marina de los Estados Unidos de América, entre las otras instituciones armadas, la que es parte del “esprit de corps” de los soldados norteamericanos en misiones de guerra:

“Es que aún en medio de las situaciones más terribles, nunca dejan abandonados a sus hombres ni sus cuerpos abatidos, en territorio ni manos enemigas”. 

¿Álguien puede imaginarse en los comunistas tal forma de actuar con devoción, honor y espiritualidad? No, por una razón histórica y social bien antigua: porque tal forma de asumir actitudes dignas ante el peligro; debe estar antecedida de un código de honor y de los altos principios morales, éticos, cívicos y espirituales propios de la civilización judeo-cristiana, de los cuales los comunistas ni siquiera han oído hablar.
Estos son los casos lamentables de los esposos Myers y Álvarez, a quienes les vendría bien que les esculpieran a cada uno sobre sus lápidas mortuorias los versos –quizás redentores de sus pecados–, de una teutona dolida y golpeada a causa del holocausto judío y que estas personas malvadas, intentaban armar contra los EE.UU. Se trata de la Premio Nobel de Literatura (1966) la judía Nelly (née “Leonie”) Sachs.

In den Wohnungen des Todes
 (En las moradas de la muerte)

“Quién vació la arena de vuestros zapatos
Cuando debíais levantaros de la muerte”
Nelly Sachs (Berlín, 1946)

© Lionel Lejardi. Julio, 2011
    lejardil@bellsouth.net
    Legacy Press

Addendum
(1)   “El Señor de las Moscas”, 1990 film de Harry Hook

(2)   “El Don Apacible” (1928-1940), una novela de Mijaíl Aleksándrovich Shólojov (Premio Nobel, 1965); la cual está considerada -igual que su autor- como una de las mejores muestras de la literaria rusa del siglo XX, aunque vista desde el punto de vista de los stalinistas. Se trata de la lucha de resistencia de los cosacos contra la imposición del régimen comunista en Rusia. Shólojov, sin embargo, ha sido despreciado mundialmente al empañar su talento literario por su apoyo incondicional a los regímenes comunistas. A diferencia del respetado escritor Aleksandr Isayevich Solzhenisynt (Premio Nobel, 1970), un apasionado defensor de la democracia, en especial, para el pueblo ruso. Ver “Archipiélago GULAG”
(3)   Ver detalles en: http://www.latinamericanstudies.org/faget.htm
(4)   Metáfora por “denunciado o delatado”, que el argot cubano denota el concepto de “chivatazo”, mientras que “alante“, es un vulgarismo por “delante“.

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*.***Aquel octubre de 1492


Se cumplen 52 años de dictadura comunista en Cuba

Aquel octubre de 1492 

I/III

Año 1483, una riña átona entre el Papa Sixto IV y Frai Tomás de Torquemada

La ” Bullæ Sacræ Cruciatæ Dilucidatio” (Explicación de la Bula de la Santa Cruzada)

“A gloria y loor de Dios todopoderoso y ensalçamiento de nuestra santa fe catholica, nuestro muy santo padre Sixto IV por sus bulas otorgó a todos los fieles cristianos, varones y mugeres que para la santa guerra que se haze contra los moros de Granada enemigos de nuestra santa fe catholica, diere y pagare cierta quantía que cualquier confesor que eligiere, clérigo o religioso, les pueda otorgar plenaria remissión e indulgencia que comunmente es llamada culpa y pena, de todos sus pecados entonces y en otro qualquier tiempo confessados, una vez en la vida y otra vez en el verdadero artículo de la muerte…”, (continua)

La “Bula de la Santa Cruzada” vs.  la “Bula de la Inquisición
Valga que antes, durante y largo tiempo después de ese año afortunado, correrían historias paralelas, todas enlazadas, las cuales transformarían y trastocarían el entonces Viejo Mundo. Se logró hacer que el Renacimiento en ciernes, deviniera pivote sobre el cual oscilaría la revolución aterciopelada y sedosa de las artes y joyas de la cultura humana; reverdeciendo con un copycat fabuloso los valores artísticos, éticos y culturales del mundo antiguo grecolatino (1). La luz, sobrevendría sobre las virtudes de la inteligencia humana, opacados durante a Época del Oscurantismo medieval, con la afirmación del hombre frente al ascetismo puritano del cristianismo, ya extenuado y sin bases espirituales ante las masas populares extenuadas bajo la represión religiosa.
Y valga también destacar que, por esta bula papal denominada por el Vaticano como Bula de La Santa Cruzada (de consolidación) y soltando diezmos en céntimos por parte de los menos afortunados, maravedíes por parte de los mejor dotados, o nada, de los completamente desposeídos; se alcanzaba la cédula clerical para garantizar la entrada al cielo o en su lugar, sin esta dispensa papal, el desliz posible hacia el infierno.
La condición sine qua non era que la absolución de los pecados fuera efectiva, siempre y cuando todos aquellos fieles, mártires o guerreros divinos que nutrirían la fila de quienes abandonarían el mundo terrenal por el celestial, lo hicieran peleando contra los moros; árabes mahometanos opresores, por lo tanto, infieles al cristianismo. También por un simple arrepentimiento, aunque tan absolutamente sincero  y como genuino acto de contrición; la religión les tenía reservada gratis la dispensa para quienes la muerte les sorprendiera sin este concierto.
Los moros —exceptuando sus eruditos—, eran unos seres extraños en linaje, costumbres, etnia y fe religiosa; todas por su atipicidad; de los cuales ya los españoles y el resto de Europa estaban hartos y que repudiaban todo aquello que oliera a mahometanismo: su sharias, serrallos de concubinas, sunna, velos, burkas, matemáticas, química, ciencias, ajedrez, medicina, acero damasquino y todo lo demás cultural, religioso o científico que se les antojase como factores “repudiable” a la civilización judeo-cristiana.
En ocasiones no pocas, ciertos grupos europeos se sentían inferiorizados ante bagaje cultural de los árabes y también; considerando los rezagos sociales de sus invasiones por el sur de la península Ibérica y el sudeste de Europa desde el siglo VIII. Intensificados mas tarde con la caída de Constantinopla en 1453 bajo la invasión turca comandada por la dinastía Osmali, progenitora del Imperio Otomano, deshecho por Occidente en 1918, durante la I Guerra Mundial.
Ya los españoles, castellanos, venían despellejándose enrolados sucesivamente  como soldados de fortuna en las hueste de Isabel I, la activa reina de Castilla, después de las otras guerra isabelinas: Guerra de Sucesión Castellana (1479). Se trataba de los albores del cerco del la fortaleza y centro administrativo del Palacio de Alhambra (al-Ħamrā, “la Roja“;  en Granada, Andalucía) a fin de deshacer las cadenas finales impuestas por los ocupantes árabes, clavados en el sur de España desde 711 d.C.
Se trataba del último bastión sureño del reino nazarí moro de Granada en la España continental. Sólo que la cuestión siguiente seria convencer a los celadores de las puertas divinas, acerca de a cuál de los recintos celestiales o peor, infernales, serian merecedores de ser enviados expeditos, por mentirosos, traidores y cobardes u otras culpas heréticas, gestadas por los colaboracionistas con los ocupantes árabes.

No hay de que preocuparse —tranquilizaba Isabel a los temerosos de que la papeleta celestial no les sirviera por alguna causa, como el incumplimiento del pago del lay off concertado con los representantes de Cristo u otros imponderables, y concluyó— Dios es misericordioso, redentivo y siempre estará a vuestro lado.

Opciones papales de la Tarima Gralte
En aquellos tiempos, no eran variadas las opciones de entremeses en la tarima gralte de los designios apostólicos. Como autodefensa, no restó más que tomar otra vía y dar un salto temporal de seis siglos hacia delante, para constara que los nerds militares de ese pasado isabelino real, no estaban duchos en las jerigonzas de los juegos Dungeons & Dragons (Mazmorras y Dragones) popularizados después por un par de inteligentes, Gygax y Arneson.
Luego, la cosa en los inicios de la Guerra de Granada no estaba apta para acertijos virtuales en los cuales escaseaban los mosquetes y bombardas de asedio. Recordar que para entonces, España ya había logrado que el reino nazarí de Granada fuera un estado vasallo de los reyes españoles, obligado a pagar tributos  a éstos. Luego, las victorias debían ser alcanzadas a espadazos, alabardazos y ballestazos limpios. Pero la cosa cambió para finales de la guerra con la introducción de una  artillería moderna por parte de los aragoneses y el concurso de mercenarios ingleses (arqueros) al mando de Lord Scaley de otras naciones. La disyuntiva guerrera, resultó una cosa muy diferente para el rey moro, Boabdil, puesto que en su empeño defensivo, no contó con la esperada ayuda de sus colegas musulmanes asentados en los sultanatos de Fez, de Tremecén o de Egipto (wik).
Al retorno del futuro, encontraríamos a Isabel y Fernando absortos frente a dos imágenes contrapuestas, las cuales devinieron claves en el futuro colombino, casi a punto de cerrar las puertas del medioevo agonizante. La frágil estampa de Sixto IV y la tremebunda imagen del acromegálico y lombrosiano monje, el Frai Tomás de Torquemada, dominaban la atención de los señores y aristócratas de cada localidad. Tal como si el sinfín de acontecimientos, en evolución en el mundo exterior de España, fueran eventos ajenos a la corona española.
Por razones obvias, en las pinturas, donde los artistas reflejaban por encargo tanto los retratos personales o familiares de la aristocracia como los de burgueses ricos, científicos y galenos de renombre; así como paisajes de las épicas militares o sociales; los encargos a los pintores estaban matizados de sugerencias y pedidos expresos bajo contrato, de que tanto los personajes principales, y donde cupiese los secundarios de adorno, todos sin excepción salvo donde las circunstancias así lo requirieran; fueran dibujados con las líneas, expresiones y paletas de colores más favorables y cosmetizantes de juventud y alegrías.
Por ello no extraña que el Torquemada ya descrito, apareciera junto a los Reyes de España, con una figura de rostro bello y de frescura agradable y no con la de un matasietes real según muestran otras pinturas de la época.

—Su serenísima Majestad, respetuosamente pienso que la estampa de su ilustrísimo; Frai Torquemada; desencaja algo entre las bellezas de sus Majestades. Y me confunde el no hacer lo apropiado —delaró el pintor para lavarse las manos, en espera de una aprobación.

—Sepa Usted señor pintor, que valoro su arte y la única razón por la que ahora estamos hablando, es para ultimar detalles de las obras propuestas —le adelantó el rey—. ¿Un consejo?. Sepa que de sus artes no se ni papa, malamente de las militares. Usted puede sugerir un doble. Pero para ser honesto, mi sugerencia seria: pintarlo exactamente lo contrario a lo que usted ve en la realidad. Diremos, que resultó una réplica imaginativa de Usted, como pintor. ¿Vale?. Le garantizo que de esta forma, no hay peligro de que el Frai lo confronte a Usted en el futuro por algún que otro mal entendido.

El “Renacimiento” y su biznieta, la “Ilustración”, tocan a las puertas del Viejo Mundo
El inesperado desencuentro entre las dos épocas, la medieval y la facción de culteranistas derivados —los vibrantes medievalistas—; resultó en una ruptura real no virtual, y el consecuente desgarramiento producto de una explosión insospechada para la sociedad judeo-cristiana. Esta se mostraba ávida de contactar y absorber las nuevas ideas del renacimiento filosófico, sociológico, de los altos principios y de la cultura acumulada por la Humanidad y las experiencias de la élite de los genios, ocultos o aprisionados por el Oscurantismo que hartaba a todos, incluyendo sus sostenedores.

Para finales del siglo XVII y todo el siglo XVIII, hasta la Revolución Francesa, la Humanidad brindó aplausos al movimiento pos renacentista impulsado por la intelectualidad y artistas de  Inglaterra y Francia, conocido como la Ilustración, y el siglo XVIII, como “El Siglo de las Luces“.
El destape de ilusiones brotó en el mismo instante en que, la madrugada de un octubre delicioso; unos meses después de caer Granada en poder de la España católica, apostólica y romana; el capitán de la expedición ahora deambulante por la Mar Océano junto con el puñado de “locos aventureros comandados por un lunático de origen desconocido“, tal les denominaron los envidiosos de entonces.
El capitán de la expedición, en las pausas de su conversación con el timonel de la nave, meditaba a finales de la madrugada del 12 de octubre de 1492. Ambos, desconcertados en fijar rumbos por las estrellas y compases rudimentarios, en medio de un raro viento de popa.

—¡Tierra! —había gritado como un endemoniado, el marinero desde el palo mayor; con ronqueras de lengua sarmentosa, casi inaudible por ser llevadas por el viento.

La voz de alerta provenía del vigía Rodrigo de Triana, atado por su cintura al palo mayor con una cuerda de seguridad, medio que tirado sobre la angostura circular del carajo (torre de vigía). El marinero se inclino sobre la barandilla y sólo vio la figura borrosa del capitán; sentado allá abajo sobre el piso del castillo de popa, cambiando a ratos impresiones con el timonel, un judío converso oriundo de Navarra, al cual el capitán le tenía deferencias, decía de éste que “por su inteligencia”. Después vio al capitán echarse sobre piso iluminado por la luna llena.

—¡Rediez, capitán, y escuchen los de allá abajo. Por amor de Dios!

Más que una certeza lógica relacionada con la esfericidad de la Tierra, lo  cual los eruditos de la Iglesia sólo habían aceptado a regañadientes que era un planeta, él debía demostrarlo ahora junto con aquel abigarrado grupo de marinos, que navegaban como centellas rumbo oeste. Sin advertirlo, al capitán ofreció la impresión de que el Creador por un gesto divino; les había puesto al convoy de navíos un viento fuerte extrañamente sostenido en popa, sin ráfagas.
Los capitanes de la expedición, cada uno por su cuenta y experiencias, le supuso causado por alguna perturbación atmosférica, sin trazos en el cielo despejado, que por encantos y les asombraría, al disolverse más adelante.

Capitán —le alertó el piloto—, se me ocurre raro este “vent arriéere” (viento de popa) que nos viene soplando desde hace varios días, empujándonos al sudoeste.

Pero el capitán que ya estaba al tanto de la observación, no le respondió. Porque le pareció escuchar una voz lejana y apagada, que lo desembelesó de sus meditaciones y le inquietó, más tras el último motín a bordo de las tripulaciones. Cuando la cosa se le puso fea, casi color de hormigas. El capitán se irguió y le gritó fuerte al vigía castigado allá arriba, en el carajo.

—¡Rediez, Rodrigo, que coño es lo que ves, pedazo de animal! Diste los mismos gritos de una lavandera, violada en el río Tajo.

—¡Recoño, capitán —bramó enfurecido el de Triana—, ya le grité y por mis cojones le digo, que he avistado la puta tierra y algunas luces, allá por el oeste, en lontananzasy así que bájeme de este puto carajo…rediez, digo yo!

Entonces se hizo un silencio, tras el diálogo histórico “muy culto y apropiado a los oídos de toda tripulación experimentada”, que se extendió a todo el alrededor de la mar océano a vistas de la “Santa María“. El capitán suspiró y dejó correr por sus mejillas dos lagrimas furtivas. Sin saberlo, su hazaña no consistió en vencer a un enemigo en las guerras moriscas, sino convencer al resto de los amigos europeos.
Si no, que con la misma lentitud con que las luces matinales se les mostraban ascendentes por la popa de la carabela mayor; para éxtasis de todos lo integrantes de la expedición, incluyendo las tripulaciones de las otras dos embarcaciones menores que les seguían, “La Pinta” y la “Niña“; no pudieron constatar que las sombras rojizas que desaparecían tras ellos, eran las del medioevo que seria enterrado en la Historia, para siempre.

—Gracias a Dios y a esa cabrona de Isabel que se las sabe todas y de las que no, también se las imagina. No como las otras reinas europeas, todas idiotizadas por la “absenta”—, farfulló finalmente el capitán a su contramaestre, el cual había despertado después de “dormir la mona” sobre la cubierta única que caracterizaba a las carabelas.

Al parecer, nadie supo exactamente en cuáles de los idiomas que manejaba Colón, dijo su parlamento, aunque uno de los marineros confesó mas tarde que creyó oírlo hablar en una mezcla de español y yiddish (2). Colón terminó sollozando a todo trapo, lánguidamente, por la alegría inconmensurable que le embargaba por haber dado en el blanco, las soñadas Indias. Fue cuando de pronto le asaltó la duda de su invocación a Dios, porque él era un ateo silente, acerca de si Dios cristiano existía en la realidad. Si todo habría sido producto de la casualidad.
To be, or not to be: that is the question
Si, porque a la cuestión del ser o no ser de aquellos tiempos, aún no sidos, se le concedían fuertes vínculos con el famoso “Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición“, una institución fundada en 1478 por los Reyes de España, también nombrados a posteriori  los “Reyes Católicos” (3). Coincidente cuando éstos; Fernando e Isabel; requirieron del papa Sixto IV la autorización del Vaticano para reverdecer la Santa Inquisición. Una práctica casi olvidada a propósito.
Variadas son las conjeturas tenidas en consideración por los historiadores, respecto a la insistencia de los monarcas españoles en restaurar el tribunal inquisitorio, de tan triste recordación.
Los análisis se desplazan desde la expansión de la cristiandad y su identidad única, pasando por debilitar la oposición política local a los Reyes Católicos y neutralizar la poderosa minoría judeo conversa y carenar en la financiación económica del reino enfrascado en guerras contra los ocupantes árabes (wik).
Traer al tablero que los pedidos de financiamiento de la aventura solicitada por Cristóbal Colón, chocaron con los gastos finales de las guerras moriscas. Es ver que entonces, aparecieron los financieros judíos en calidad de mecenas de la expedición, para todos aventurera, quienes sin certezas se basaron en sus instintos y ciertas leyendas solo conocidas por ellos, sobre algo más allá de la Mar Océano, nombrado “Antillas”.
Tal modo de actuar, inconexo con la conocida misericordia de los palatinados fuertes y a contrapelo con la promulgación de la “Bula de la Santa Cruzada“, para sacar a los moros que dominaban todavía el poderoso (y no menos envidiado por el resto de las dinastías árabes) Reino y Califato de Granada al sureste andalusí de la península.
Eran los tiempos mejores, dada la diversidad y número de las intrigas y luchas intestinas entre los líderes árabes, por apoderarse del califato, mejor, de sus restos. El tema de la Inquisición siempre fue escabroso para el Papa Sixto IV, dado que tal responsabilidad ya molestaba a buena parte de los soberanos; cuyos ancestros la habían implantado en sus territorios, y que por peso histórico cayó en desuso, por desprestigiado.
Pero ahora, los fanáticos isabelinos religiosos se lo volvían a presentar sobre su mesa a instigaciones de las leyendas negras y las bajas pasiones de Pedro González de Mendoza, arzobispo de Sevilla y por el dominico segoviano (según crónicas, era de origen judío) Tomás de Torquemada (1420-1498),  un par de pejes taimados de la peor calaña salmantina. Saber que el Tribunal de la Santa Inquisición, ya había sido instaurado de acuerdo a la Bula “Ad abolendam” dictada en 1231 y emitida por el Papa Lucio III (4).
Luego, con los tiempos, dicha práctica represiva declinó por el poco respecto de este tribunal, a causa de un horroroso historial de crímenes que albergaba como supuesto instrumento de fe y sí, por el contrario, sentina de sentimientos bajos, pasiones y envidias humanas.
No obstante, el 1 de noviembre de 1478 el Papa Sixto IV promulgó la “Bula Exigit sinceras devotionis affectus“, por la que quedaba refrescada la Inquisición en la Corona de Castilla. El edicto, satisfizo de sobremanera a otro de los incitadores de la misma; Tomás de Torquemada; el cual fue investido con el cargo de Inquisidor General de España (Castilla y Aragón), lo cual le garantizaba un empleo permanente durante los años próximos. Los titulados “herejes”, en especial aplicados a los judíos y moros no conversos, fueron ultimados por Torquemada de manera inmisericorde, durante el holocausto sufrido en el período comprendido entre 1483 y 1498.
Además, sorpresivamente, Torquemada apareció en la Historia, en cierto momento, como el confesor de la joven reina Isabel la Católica, un alma noble de naturaleza prístina. Las víctimas y los lacerados por los activistas de la represión clerical, se calcularon en miles. A otros observadores, les dio por señalar que las víctimas fueron aún más, en mayor cuantía; lo cual a todas luces parece una exageración. Si nos atenemos a lo conocido, nunca se han mostrado los asientos eclesiásticos que apoyen uno u otro criterio.
Este monje, Torquemada, un individuo encajable dentro de los especímenes tipificados como arquetipos lombrosianos. Este personaje, tuvo además  la nefasta gloria de ser el arquitecto del trágico e inhumano “Edicto de Granada” —una idiotez cruenta e innecesaria contra los sefarditas—, por el cual se ordenaba la proscripción de todos los judíos no conversos de España, a partir del 2 de agosto de 1492.
Torquemada, se salió con las suyas y dejó que la bula paralela, “La Santa Cruzada”, le pasara por al lado considerando que esta no interfería con su labor, por él estimada profiláctica de fe, aunque tan conspicua como macabra.
Ritmos de “La Bula de la Santa Cruzada”
Esta otra bula papal, la “Bula de la Santa Cruzada“, objetivizaba un carácter eminente de fe. Sucede que el activo Papa Sixto IV, quien la sancionó y puso en vigor, fue también entre otros de sus aciertos; propulsor de la Época del Renacimiento (ya a punto de explotar y desprenderse del Medioevo), un buen número de obras monumentales, creador de museos, puentes, pavimentación (empedrado) de calles y bibliotecas vaticanas y en otros sitios imperiales, entre otras virtudes eclesiásticas en Roma. Sin embargo, no pudo escapar a la venta de indulgencias y una desaforada hemorragia de nepotismo, dado que sus familiares irrumpían en cualquier ámbito devorando todo aquello beneficioso que encontraran a su paso.
Tampoco se libró de ser acusado de incesto con su hermana y que un sobrino suyo el Cardenal Raddaele Riario, que con posterioridad fue ejecutado, conspirara para asesinar nada menos que a Lorenzo de’ Medeci, “El Magnífico“. Sin embargo, los historiadores vaticanos, atenidos al conjunto de su labor, le atribuyeron un desempeño elevado que resultó de hermoso recuerdo en su papado. Las profecías de San Malaquías se refieren a este papa, por sus orígenes sencillos, como Piscator minorita (Pescador menor).
Fernando II de Aragón, tras su azaroso matrimonio con Isabel I, tomó el nombre de Fernando V de Castilla. Isabel poseedora de la poderosa corona de Castilla, sin embargo, no pudo tomar de jure el título de reina de Aragón, pues la ley sálica de dicho reino se lo impedía. Ambos monarcas, decidieron iniciar en 1481 la guerra contra los moros, sus vecinos. El objetivo era la reconquista del Reino nazarí de Granada, fortaleza y centro administrativo de Al-Ándalus, el residuo del califato Omeya de Granada, con la venia de la “Bula de la Santa Cruzada
Ello satisfizo en gran medida al Papa y a otros reinos de Europa, dado que se trataba de echar al mar el último reducto de la ocupación árabe en tierras europeas. Esta porción española era donde pastaban los musulmanes desde el año 711 cuando en la cúspide de su expansión por norte de África, se apoderaron de España. Los restos del reino en cuestión, ahora yacía en manos del rey (califa) Muḥammad XII.
En enero 2 de 1492, Granada se rinde a los ejércitos mancomunados de Castilla y Aragón. Muhammad capituló y entregó las llaves de la ciudad y el reino completo, a los Reyes Católicos, sus vencedores naturales. España, recobraba lo suyo y lo que pertenecía a todos españoles. No históricamente no ha sido muy indagado, el hecho del disgusto de los residentes granadinos, con pasar a ser súbditos de España.
Ello significó un alivio a las arcas reales, ya agotadas. Tres meses después, el reino de España, decretó a instancias de Torquemada la arbitraria expulsión de los judíos (sefarditas) no conversos al catolicismo, revitalizando el Tribunal de la Santa Inquisición; cuyo edicto había sido sancionado desde años antes, por el Papa Sixto IV. Resultó que este Papa, una paradoja, abogó de manera constante por controlar los excesos de esa represión inhumana impuesta por el oscurantismo eclesiástico, todavía en manos de Torquemada.
Elegía a la pérdida de Al-hambra
Abū ʿAbd Allāh Muḥammad ibn ʿAlī fue el último rey de Granada. Decir tal, era gobernar sobre un inmenso y rico territorio español ; de los invadidos por los moros (árabes beriberi) del norte africano, tan temprano como desde 711 (DC) conocido entre las castas de la realeza musulmana como Muḥammad XII. Lo más cercano a la cuenta ancestral, indica que fue el undécimo sultán que llevaba el nombre de Muḥammad, gracias a la valiosa información suministrada por Yunna de Ibn ʿĀṣim. Boabdil, miembro de la dinastía nazarí, llamado por los cristianos “Boabdil” (Boabdil “el Chico“). Este singular personaje, era también conocido popularmente entre los propios árabes; con el sobrenombre de “Al-Zugabi” ( “el Desdichado”).
Epíteto al cual rindió honores hasta el 2 de enero de 1492. Esta fecha, marco un evento trascendental y de un inenarrable peso histórico, al iniciar el sellaje del salvaje desatino de los nativos americanos sujetos al vivir pre colombino. De hecho, se les hizo figurar como testigos de una nueva exuberante y arrolladora civilización superior. Se trata del Nuevo Mundo, el cual removió las entrañas del Ancien Régimen Apocalypto, imperante en el mundo pre colombino.
Boabdil, había quitado el trono a su padre Muley Hacén y durante un tiempo estuvo en disputa por éste tanto con él, como con su tío, el Zagal Abu ‘Abd Allāh, que en el habla granadina, debía pronunciarse como Bu Abdal-lah o Bu Abdil-lah, y de ahí el nombre castellano “Boabdil”, a quien se añadió el epíteto de “el Chico” para distinguirlo de su tío Abu ‘Abd Allāh “el Viejo“. Nacido en la Al-hambra (Fortaleza Roja), hijo de Muley Hacén y la sultana Aixa, se sublevó en Guadix contra su padre en 1482 y accedió al trono gracias al apoyo de los Abencerrajes y de su propia madre. Combatió a su padre y a su tío, quienes también se consideraban legítimos reyes de Granada.
Durante la batalla de “Martín González”, en el término municipal de Lucena, Boabdil fue apresado por los Reyes Católicos. Su liberación implicó dar a Castilla la parte del reino que gobernaba el Zagal, lo que favoreció la penetración castellana y el final de la guerra el 2 de enero de 1492 con la toma de Granada por los Reyes Católicos. Boabdil, después de ser destronado (por un acuerdo con los reyes españoles, a cambio de un Señorío), se aseguró después la colaboración de las tropas castellanas en su exilio a Fez (Marruecos) en 1493, ante la posibilidad de una rebelión de su bando opuesto (wik).
Las guerras moriscas habían drenado profundamente el tesoro real y la corte española ya exhalaba jadeos frente a la banca local, la holandesa y algo de la florentina. Con la caída de Granada en enero de 1492 y la rendición del rey moro Abu’abad-Allah Muhammad XII (Abu Abdullah o Boabdil), todo cambió entre el reino de España y sus acreedores.
El antológico “Suspiro del rey moro” ante la derrota que culminó con siglos de vasallaje a la ancient dinastía Omeya de los califas árabes (711-1492); quedó petrificado en dos lágrimas derramadas por el califa y en la histórica reprimenda de la madre Aïcha al-Horra (conocida como “Aixa“, por los españoles) referida la derrota granadina,

No llores como mujer, pedazo de cerdo le espetó ella a su hijo, lo que no supiste defender como hombre“.

Aquel octubre
Cierto que “aquel octubre” de 1492, resultó decisivo para el devenir histórico del continente americano y también para el resto conocido del planeta, entonces oscilante ante su disyuntiva: admitir si el producto de la Creación bíblica en medio del entonces caos reinante, dejó nuestro hábitat actual medio que convertido de plano en una cosa esférica tal abogan las tésis geocéntricas (Platón, Aristóteles y Ptoloméo) o si por el contrario las devenidas en una cuasi esfera viajera, sospechosa de auto sustentación, oscilación, revoluciones y traslación; tal enunciarían decenios después las tesis heliocéntricas de Copérnico (Nicolaus Copernicus), Tycho Brahe (Tyge Ottesen Brahe) o Johannes Kepler.
Todo porque un hecho insólito y contundente se cerró de golpe y porrazo en las narices del tribalismo oscurantista de la Mesoamérica y sus archipiélagos —algunos soñadores de inspiración elevada, les dicen “archipiélagos sonoros”— abriendo a la Humanidad un brillante futuro, de sorpresas inimaginables. El mundo de Claudio Ptoloméo, su “Almagesto” (El Gran Tratado) y su teoría geocéntrica, devino refinación de planos orbitales respecto a las de Platón y Aristósteles, todas las cuales fueron barridas con posterioridad por Nicolás Copérnico, con su “De revolutionibus orbium coelestium” (Sobre el movimiento de las esferas celestiales) a grupas de su teoría heliocéntrica.
El “Almagesto” ptoloméico era uno de los sustentos científicos recurrido a regañadientes, para explicar lo que aparecía como misterios en las Sagradas Escrituras (además de estar sustentadas estas últimas en la lógica medieval), es que la Iglesia advirtió sólidamente que sus premoniciones sobre que toda la leyenda sobre Dios, Cristo, la Trinidad y la cristiandad se les venían abajo estrepitosamente.
Del mismo modo, el impacto en el resto de la religiones, comenzando por la mahometana, pasando por el taoísmo y el judaísmo, haciendo escala en la indu y terminando en la budista, fue desmantelante. Ninguno de sus jerarcas, acomodados por siglo bajo un manojo de preceptos indemostrables; excepto en parte de los cristianos y judaicos; tenía la menor idea de cómo explicar a sus seguidores aquel desastre teológico, inducido por la razón de un simple marino, demostrada en “aquel octubre“, sin recurrir a voces o conexión alguna con las Alturas.
Luego, todas las casas religiosas cayeron rendidas en “aquel octubre” por la inteligencia deductiva de un marino; dotado de un olfato científico especial y productivo como el de los exitosos negociantes y banqueros sefarditas. De cualquier forma, de forma y de hecho, la Iglesia admitía la concepción terráquea del mundo Ptolomeico, como un mal menor, pero necesario para calmar las inquietudes de sus feligreses.
Ello colimó con novedosas relaciones económicas y sociales, cuyos vectores decisivos fueron los mecenas de los navegantes de la expedición primada colombina, los cuales hollaron tierra firme en la isla de Guanahaní, el 12 de octubre de 1492. Desde ese instante, Rodrigo el de Triana nunca más subió castigado al dichoso carajo. Aquellos expedicionarios alcanzaron lo cimero de un sueño tan arriesgado como irrealizable, gracias a estar comandados por un intrépido capitán ansioso de famas, fortunas y glorias, Cristóbal Colón, cuyo origen es disputado a dentelladas por varios países y etnias.
Brendanianos y otras suposiciones galas
Sin embargo a los irlandeses les dio por decir a posteriori que la primera huella europea en América, resultó por obra del monje Saint Brendan de Clonfert (a veces “of Abbot“) y otros 14 mojes (algunos, aducen 16), circa 512-530 d.C. La aventura fue registrada en idioma holandés (siglo XII), entre otros, como “Des Reis van Sint Brandaen” (Los viajes de San Brendan). Siendo innumerables las historias a suceder en el “río Océano” (Atlántico), no es extraño que el viaje emprendido por Brendan le condujera aleatoriamente hacia una región por donde se encuentran las Madeira, Canarias y Cabo Verde, míticas tierras en diversas narraciones y mitologías, ya desde tiempos de Heródoto de Halicarnaso.
Desvirtuar esta leyenda tuvo contesta adecuada, entre otras, a manos de “L’Histoire Générale des Îles Canaries” (Historia General de las Islas Canarias) como explicación a la posible confusión de Saint Brendan y sus atrevidos monjes marineros. Al parecer Brendan por las malas artes de algún birlibirloque juguetón, confundió las Islas Canarias (en poder de los bereberes) con nuestra América, según muestran láminas de la orografía del lugar.
En realidad Brendan y sus peregrinos andaban en busca de la legendaria “Tír na nÓg” (Isla de la Juventud Eterna), por cierto, historia bien conocida por los floridenses de Norteamérica, USA, gracias a Don Juán Ponce de León el que tan gentil nos visitó en Florida. Sólo que en este caso, se trataba de la búsqueda y captura de una elusiva fuente que nunca apareció.
En términos mitológicos, la ansiada Ambrosía de los dioses, por la que castigaron a Tántalo por robarla incluyendo los secretos de estos. La digresión brendaniana aconteció a través de todos los tiempos por iniciativa propia o siguiendo órdenes de algún varón poderoso obsesionado con ser imperecedero. El manido viaje exploratorio del monje, no era exactamente con propósitos tan evangelizadores o civilizadores y sí, anti gerontológicos por sus posibles vínculos con la inmortalidad celestial.
El revuelo colombino de 1492 tuvo el antecedente de ser un acontecimiento real, tornado colateralmente en conquista territorial por iniciativa de banqueros, mercaderes, soldados mercenarios (desempleados de las guerras moriscas), nobles y aventureros arruinados. Los príncipes, con la anuencia atropellada de los monarcas europeos, medio oriente y después los asiáticos no gilís, se pararon ordenadamente en la fila con sendos platos y cucharas.
Sus objetivos eran adjudicarse la parte alícuota de la piñata americana a la que aspiraban gratis —excepto Portugal y sus navegantes, que se habían ganado su puesto histórico, por sí mismos— sin haber movido un dedo ni aportado siquiera una onza de oro, salvo olfatear los puntos probables del festín americano.
Es que la España de aquellos tiempos, considerada por algunos falta de finezas por sus exigentes homólogos continentales y porque le reprochaban que durante los casi siete siglos anteriores no se había quitado definitivamente de encima la zapatilla árabe. Pero que ahora los peninsulares se las cobraba en buena ley, al sorprender a todos los reinos del vecindario, por la agudeza mental e inteligencia de sus reyes, Fernando e Isabel. En especial, ella, Isabel “la castellana“.
Un oasis dentro del paraíso andaluz
Hasta entonces, en la cruda realidad histórica y precisamente considerando las naciones árabes punteras, vemos que estas últimas sin embargos, se habían tornado en una especie de albaceas de las casi olvidadas culturas egipcia, griega, romana y el resto del abrillantado mundo helénico. Luego, contando uno a uno los reales, la parte de la península sometida a los califas árabes, disfrutaba de una tolerancia casi benevolente en lo vinculado a las prácticas de religión libre, refinamientos, adelantos científicos, militares, médicos y matemáticos.
Todos, de naturaleza contrastantes y desconocidos, a veces ex professo, por una Europa increíblemente sumida en el oscurantismo medieval motivados por los excesos de la fe. Porque este capitán entre sus repasos científicos, había dado suficientes vueltas a la controversial medición egipcia del meridiano terrestre, el volúmen de la Tierra y su distancia a la Luna y el Sol. Cálculos que con sorprendente exactitud, fueron realizados exitosamente por Eratóstenes de Cirene (276-194 a.C.), el mismo erudito al cual Ptoloméo Evergetes encargó la Biblioteca de Alejandría.
Casi en su totalidad, aquello heterogéneo y disperso en cada localismo explotó con el descubrimiento de América por Cristóbal Colón y su partida de alucinados. De ello surgió también la excitante posibilidad, de indudable peligrosidad, de sustentar el anatema de imaginar una Tierra redonda, no plana y sin cataratas infernales.
A estos canal nuevos de navegación segura, a la que no tardaron en incorporarse los experimentados marinos portugueses, los Reyes de España obligarían a sus incrédulos homólogos europeos —sin proponérselo— a inclinar testas y cambiar el rumbo de la dislocada política social, económica y de interminables guerras intestinas.
Porque ahora se trataba de enfilar los intereses económicos de la civilización europea, hacia una nueva era de franco pacifismo comercial, claro que desde ese momento, con el sello español. Las absurdas guerras intestinas inter estatales, debían ser abolidas. Por cierto, un triunfo que nadie hubiera osado predecir ni aprobar, por celos y las envidias naturales entre las naciones más empingorotadas.
“En esencia, son nuestros hermanos menores, ¿y por qué no, evangelizarlos?”
¿Evangelizar en la América pos colombina? Sí, y de inmediato, porque siempre fue estrategia invencible acudir al factor religioso, como guía moderadora de los inevitables excesos de la hegemonía colonizadora a causa de la avidez de intereses comerciales, después industriales, aherrojados a los fines civilizadores Más cuando Fernando e Isabel desde 1483, contaron con la anuencia del Papa Sixto IV a fin de reinstaurar el Consejo o Tribunal del Santo Oficio Inquisidor, logrado con independencia casi absoluta de la Santa Sede.
Porque cierto era, que aquellas sociedades conformadoras de la civilización judeo-cristiana imperante en el mundo de 1492, entendían de buena fe que el cristianismo garantizaba la salvación eterna, tal mandato divino, a cuyo cumplimiento debían aportar esfuerzos personales y reales,  inimaginables.

—En esencia, son nuestros hermanos menores —dijo Isabel ante el grupo de nobles de su confianza, que le acompañaba esa tarde, en Valladolid—, ¿y por qué no, evangelizarlos?”

Claro que Cristo jamás hubiera abogado por tal tribunal inquisidor, obra desgarbada de una simple debilidad humana revestida de arrogancias y omnisciencias terrenales, bien alejadas de la misericordia cristiana. Un error rectificado y repudiado siglos después por la Iglesia.
Sucedió curiosamente en España que el Santo Oficio perduró hasta bien entrado el siglo XIX, tras un breve intervalo al ser prohibido (1808-1813) por las Cortes de Cádiz al promulgarse la Constitución (mayo 19, 1812) y restaurarse la monarquía con Fernando VII, pero en esta ocasión revestida de un carácter parlamentario y constitucional.
Así, increíblemente para historiadores y sociólogos, el Consejo Supremo de la Inquisición o Santo Oficio operó entre altas y bajas, no pudo ser abolido hasta 1834, por resolución expresa de la Reina María Cristina de Borbón. Sucede que habríamos de repasar una historia de siglos imbricada con el fervor religioso de los peninsulares y la novedosa Real Politik esbozada con posterioridad por Ludwig von Rochau.
Las nuevas del hijo perdido en la Mar Océano
En marzo de 1493, después de bojear parte de la tierras descubiertas, Colón volvió triunfante a España. Sus mecenas, quienes no le solicitaron garantía alguna (y sí a la Reina Isabel) que les cubriera la fuerte inversión de la aventura expedicionaria, salvo la plena confianza en la certeza del cuento y de su fábula visionaria, se sintieron aliviados con las cúspides alcanzadas por su protegido, quien retornaba ungido en medio olivos. El Gran Capitán y su tripulación, retornaban vivitos y coleando, ansiosos de narrar en las Cortes, moradas, plazas y tabernas los increíbles portentos de aquella estimada en sus principios, desquiciada aventura. Y por la que se cruzaron fuertes apuestas acerca de cuál, si los expedicionarios o el destino, vencería.
Colón, se reinsertaba en España después de un viaje épico a territorios exóticos y cuajados de misterios que por divina confusión denominó “Las Indias”. Este equívoco cambió para siempre la faz del mundo conocido de entonces y de las demás civilizaciones exógenas a la judeo-cristiana prevaleciente, que valieran algo como tales. Infinidad de volúmenes justificadores del Dogma local, elaborados pacientemente por cada una de las civilizaciones, se quedaron sin sustento racional. En Barcelona le aguardaban los Reyes Católicos.
Los monarcas, alborozados con el extraordinario triunfo de la corona española, por la temeridad de sus capitanes y vasallos; no demoraron instantes para que sus enviados raudos como regueros de pólvora, y diseminaron por toda Europa las buenas nuevas al alcanzar las cortes de Lisboa, Londres, París, Viena, Vaticano y otros centros de poder.
Es que con su retorno, Colón echaba por tierra un cúmulo de fábulas terríficas y mitos alucinantes, arrastrados desde el pasado insondable, perdido en la noche de los tiempos americanos. Se trataba del cambio de toda una época, cultura y valores. Eran las campanadas pre renacentistas y su carga filosófica, artística y humanista; las cuales aplastaron y enterraron definitivamente, como hacen los sepultureros perfectos, al Oscurantismo agonizante y las ordalías dantescas de sus fantasmas del Medioevo.
De este modo tan singular, Cristóbal Colón se tornó de la noche a la mañana ante los ojos de sus fans, por las glorias y famas alcanzadas y a pesar de las envidias de sus múltiples enemigos, en el indiscutible ídolo en su cenit. Sin embargo, Colón ya se pronosticaba nuevos viajes a las tierras portentosas rendidas a sus pies. Se trataba del gran momento para la civilización judeo-cristiana, a causa de “aquel octubre“.
La saga, continua.
© Lionel Lejardi. Octubre 12, 2011
 lejardil@bellsouth.net
Legacy Press

(1) Atendiendo a que Italia fue el epicentro de este movimiento de renovación cultural y artística desarrollado en Europa, dicho período histórico que abarcó los ss. xiv, xv y xvi; luego es aceptado que el Renacimiento comienzó en el Trecento (s. xiv), pero se desarrolla con mayor fuerza y esplendor, sobre todo en el Quattrocento (s. xv) y en el Cinquecento (s. xvi).
(2) El yiddish (judío), no es el hebreo convencional, sino, un lenguaje artificial mezclado y armado con retazos de otras lenguas europeas, en especial el alemán, y es (era) propio de los judíos denominados ashkenazi, que se asentaron en los países de Europa Central, Rusia, etc. Del mismo modo que a los judíos asentados en España se les denominó, sefarditas. No es un dialecto o barbarismo tal como sucedió con el francés degradado después en los denominados creoles (criollos) surgidos y evolucionados en sus antiguas colonias.
(3) En realidad, la dignidad no cabe durante el Descubrimiento de América o sea, antes de 1496; debido a que el título de Reyes Católicos fue conferido a Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla por el Papa valenciano Alejandro VI en la Bula Si convenit expedida el 19 de diciembre de 1496.
(4)  En un sínodo celebrado en Verona, el Papa   Lucio III promulgó (1231) la constitución de la Bula Ad abolendam en la que condenó las herejías cátaras, valdenses, arnaldismo, convirtiéndose en un instrumento eficaz de represión contra cualquier forma de indisciplina a la ortodoxia católica, decretando que el castigo físico de los herejes correspondía a la autoridad laica con lo que la Bula  Ad abolendam se convertiria en el embrión del futuro Tribunal de la Santa Inquisición y del Santo Oficio (wik).

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Pablo & Silvio Inc. Musicales zurdos y otras timbas del Punto Cero


Se cumplen 52 años de dictadura comunista en Cuba
Pablo & Silvio Inc. Musicales zurdos y otras timbas del Punto Cero
Postales terroristas contra molinos de vientos, burgueses

—Entonces, tu mayor deseo y a lo que aspiras, no a ser un padre de familia, cuidar de tu hogar, tu esposa y tus hijos; sino; andar como una picha loca, sin responsabilidad alguna y que el resto de la Humanidad, hable admirada de tí por tus azañas anti imperialistas. ¿Es eso lo que quieres?.
—No amor, es que yo necesito…
—No te das cuenta que siempre es el “yo, quiero, yo necesito…” Eso, Ilich, es puro egotismo. En lo único que piensas, es en tu gloria personal.
—No lo es. Y por favor, no me llames más “Ilich”,  te dije que ahora soy “Carlos” (1) —le advirtió Ilich a su esposa, Lana.
—Carajo —protestó Lena—. Y ahora, vuelves con la misma mierda. ¿Y nosotras dos aquí, yo y nuestra hija qué, pedazo de cabrón?.
Tras el almuerzo tormentoso en el restaurante londinense, fueron hacia el apartamento, en Village Ave.,  en Ashford. Allí, Carlos se armó con la Beretta (9 mm) que Moukharbal le había entregado días antes en París, sólo que con cinco proyectiles. Esa tarde el Chacal, tranquilamente, se fue a asesinar al judío Sieff, presidente de la Cámara de Comercio Sionista de Londres. Carlos cumplía un encargo de la célula terrorista “Boudia“, del Frente Popular Para la Liberación de Palestina (FPLP), anclada en operaciones casi impunes, aprovechando el París democrático y acogedor.
Los terroristas palestinos, siempre andaban de fiestas. Porque las fastuosidades demagógicas de Arrafat y en especial las su batallón de familiares recostados en el colchón parisino, eran sufragadas por La ONU. O lo que es lo mismo, el  “” norteamericano legítimo y “yo“, un inmigrante nacionalizado, idiotas ambos en contribuir a la panacea diversionista de la ONU.
Sucedió que la pistola, de manera inexplicable aunque posible; le “falló” a Carlos en el intento y éste huyó hacia la casa de su amante uruguaya de 18 de 18 años. En el lugar, sacó de una maleta una pistola Makarov (de un inusual calibre .38 ACP)  y dos granadas. La muchacha se le echó encima. Él no pudo resistir, la desnudó y le acarició el rostro y todo el cuerpo e hizo que ella lamiera el arma, la  besara y acariciara, pasándosela por el cuerpo entero.

Las armas son extensiones de mis manos y de todo el cuerpo. Chúpala por el cañón, igual que haces conmigo. Ahora restriégatela por tu sexo y agarra entre tus dientes el percutor de la granada y siente el sabor del metal. Así es mi vida, puro metal y balas; y ahora… —le ordenó Carlos—, mastúrbate con el cañón sin soltar de tu boca la granada.

La escena aproximada (ver “Carlos”) constituyó la línea de trabajo y tema central de la trilogía fílmica acerca del terrorista palestino, de origen venezolano. Así continuó la ordalía, en tanto la amante se desvanecía por el exceso de orgasmos. Mientras, escuchamos en el trasfondo canciones de Pablo Milanés, cómo se desplegaba en todo el incisivo fondo musical del film…

Ya ves,
y yo sigo pensando en tí
como, nave, que retornará
y yo sigo pensando en tí
aunque, sepa, que después te iras…”
o, en otras;
Guerrero fiel, guerrero sin lanza, pan y miel,
guerrero sin guerra para ganar,
guerrero de todos para perder“. 
                                        El Guerrero

Tales repertorios de Pablo Milanés y también los de Silvio Rodríguez sin parecerlo, entre otras canciones sin marchas guerreras y de ahí sus encantos y frivolidades; sirvieron de himnos catalizadores de una izquierda juvenil siempre atontada con el mito puber que dibujaba a ultranzas la épica sierramaestrina; desde cómodos boudoirs parisinos, pagados por los “papitos” burgueses del “Eje Apocalypto“: la mal llamada “Revolución Cubana”. La cual, simplemente era el reflejo de la toma violenta del poder por El Dr. Fidel Castro Rúz y sus seguidores, bajo las banderas de la “dictadura del proletariado”; culminada en la reconquista de una parte del Nuevo Mundo por un Klan Exótico. Los grupos anclados en París, no se imaginaron que muchas de estas canciones, evocaban imágenes contractuales del castrismo. Sin embargo, en una acción de puro oportunismo; a todos; trovadores, régimen y la audiencia caprina, les cuadró la melodiosa piedra filosofal anti imperialista y sobre todo, por las  envidias perversas del lumpenproletariat, la anti norteamericana.
Ambos trovadores, medio que empujados y con las promesas y auspicios del régimen (impensables para el cubano de a pie) de un enriquecimiento inmediato y fácil, concluyeron en que hoy ambos son millonarios. Todo ello, encajó muy bien dentro del discurso oficial castrista, las opiniones maoístas, el mal ejemplo del egotismo guevarista y el destrozo de las nación cubana. Son las trazas del pecado entero, el articulo mortis, de la “Nueva Trova” auspiciada y aprovechada durante no menos de 30 anos; por este par de perlas tercermundistas tan azules como los unicornios del “dulce de coco”.
Eran los himnos de guerra de la generación sesentera, de los “tirapiedras” palestinos. Hoy en el poder (Eje Apocalypto). Allá por los años 70s, los grupos izquierdistas acampados en Europa —especialmente en París—, se entretenían en armar teorías conspirativas de Café au lait (café con leche) entre bacanales sexuales, donde abundaban el licor y las drogas, suministrados por las diferentes bancadas árabes de sectas, otras facciones terroristas o las “repúblicas democráticas” europeas, tercermundistas y africanas satélites de Moscú.
Todo, para acabar con el “imperialismo” y la civilización judeo-cristiana; una regurgitación extemporánea; sobrevenida después en los estrepitosos fracasos de la guerra de guerrillas, guevaristas, promovidas y sustentadas por La Habana, en su calidad funcional de cabeza de turco del Kremlin. Los cantautores de la Nueva Trova, especialmente los cubanos, tremolaban la batuta melodiosa del idioma que entendían los indoamericanos izquierdistas asentados cómodamente en las capitales europeas. Sus canciones, son consideradas como himnos de la izquierda terrorista como clarines para las batallas anti capitalistas, sin ser tales..
Perlas acuarinas inenarrables en los insilios de intramuros (2)
Por décadas, estos misiles musicales zurdos, portan también tripulaciones de las otras timbas del deleite humano. Y es curioso, porque estos seres nos revistan sin tocar a la puerta. Se comportan igual a visitantes extra galácticos, quizás ovnis o tarecos del mismo estilo y que de pronto, desaparecen hasta la nueva temporada de los simunes.  Es cuando se alborotan los enjambre y brotan esas pobres almas asaltadas y depredadas al descampado por los policías culturales del régimen. Se trata del despertar breve de los otros hormigueros, habitats de esas entidades grises y despersonalizadas, que coexisten sin esperanzas en cada mundillo totalitario, sea este nazi, comunista o una mezcla de ambos decamerones. El filósofo alemán, Jürgen Habermas, coincide en que el comunismo; el cual en esencia no pudo justificar su fracaso absoluto, por su estela interminable de millones de seres inermes martirizados y masacrados, es idéntico al nazismo. O sea: es el mismo fascismo, pero el de (la) izquierda (hipocritona).
Saber que los acrídidos (aka de los comunistas extra zurdos), alcanzan unas 25 familias o subgrupos de grillos convertibles en misiles. En la realidad cruel, constituyen identidades similares, inéticas, a las plagas bíblicas de langostas. Todos provienen del criadero común, como los otros todos del país entero; subvencionados por el partido (el eufemismo que los líderes máximos denominan “gobierno”); donde pulula el resto de los intelectuales activos, siempre atentos a los giros de la batuta comisarial.
Allí pacen, cineastas, literatos, dramaturgos, académicos, diseñadores, artistas y otros seres que el partido inmortal y sus canchanchanes, jalalevas, chicharrones, soplatuberías y otros inquilinos del manicomio, que los líderes considera entes menores, pero útiles. Nada de que indisponerse, dado que por acá, en Miami, los hay que adoptan poses similares en la danse burlesque ” del tubo”, como les adornan a los integrantes de los enjambres isleños, que nos hacen esas raras y no solicitadas visitaciones del diablo. Sólo, que se trata de langostas con atuendos mejores,  jusqu’à la dernière goutte.
Los de allá, son los desdichados sobrevivientes de la Revolución Cultural Cubana, puesta en marcha de manera oficial en junio de 1961; porque en lo real, el arranque comenzó en 1959 con la irrupción de las hordas guerrilleras en el escenario socio-político cubano. Una consecuencia devino acto publico increíble, que tal sucediera en la misma Biblioteca Nacional de Cuba, reino teórico de la cultura ancestral isleña.
En este objetivo cultural, subversivo para los totalitarismos; se inició el primer desmoche indiscriminado del Fondo Cultural Nacional contentivo de las obras literarias, pictográficas, fotográficas, musicales, de personas y de otros elementos e índoles; los legados sagrados de la cubanía, destruidos hasta hacerlos polvo virtual.
Después de la ordalía depredadora, ordenada por sonrisas de los Líderes Máximos, continuó el frenesí acudiendo a la trituración mecánica minuciosa y quema en las hogueras (hornos del Ministerio del Interior, en la Plaza del Centenario de José Martí y calderas del ingenio (central azucarero) “Toledo”, en Marianao), de los residuos vandalizados del cuban way of life. Más tarde, sobrevino un silencio de camposanto, donde las auras permanecieron posadas sobre los bordes altos del Gran Muro, desde hace más de medio siglo, vigilando el parloteo de los grillos dentro de la jaula.
Casi la totalidad del insilio intelectual de intramuros al parecer, considerando su inacción ante los desmanes gubernamentales —ejemplo ultimos, los abusos contra las “Damas de Blanco” por las brigadas hetero-femeninas represoras, los maltratos a opositores y disidentes indefensos—, indican que estos reeducandos parecen gozar cuando son aplastados por el sistema.
En especial resaltan los creadores “itos“, los cuales durante decenios el régimen les ha condenado a pastar en el zoo cultural de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), cantando loas a esa especie de “La Katrina” revolucionaria.
“Échate ahí, Canelo, y confiesa tu crimen de pensamiento
En esa institución similicuprítica (algunos humorista la catalogan también de polimorfaláctica), yace la cripta de los secret0s donde operan la troqueladora y la despalilladora del INDEX oficial. Las funciones estas, no son secretas, pero si, muy trabajosas de explicar. Aparte del morbo. El sitio, es parada obligada de cuanto malandro o malandrina intelectual, artístico o político con trazas literarias o artísticas; repletos o no, de premios ominosos (como son los Nobel blanditos, o sea, de Literatura y de la Paz) que haga tours por La Habana, pagado por el cubano de a pié.
El lugar, es también después de la Revolución Cultural; la primera parada soft de la represión cotidiana y nido de los oficiosos policías culturales que reparten los tapabocas, tentetiesos y a veces “aceite de castor”, esta ultima, una forma delicada de los yonis para nombrar al palmacristi o ricino, del Duce Mussolini.
Claro que a los intelectuales dóciles ni los apalean, ni les hacen tragar nada. Basta que el “oficial-pastor (de la Contrainteligencia) que los atiende” les ordene el clásico “échate ahí, Canelo, y confiesa tu crimen de pensamiento” y que el reo, obedezca y confiese sus languideces. De lo contrario, pasa al corredor infamante de las no personas, en una ergástula. Ver las 75 víctimas de la Primavera Negra.
Cierto que coexisten los entes despreciables, en el decir martiano, cuyas plumas, voces y odas mercenarias, sirven a cualquier tiranía (sólo ir y revisar la pajarera indoamericana), envueltos en el mejor de sus éxtasis perfumados. Todos, por mimetismo concomitante con el miedo, pero que no obvian otear siempre sus temores hacia la Ceca del Punto Cero; nido del Comandante en Jefe; desde donde son colimados por las reflexiones acuciosas del Dr. Fidel Castro Rúz el cual, digan lo que digan, sigue al mando de la batería coheteril.
Así, de improviso y periódicamente, cada andanada de esos artefactos es impelida; sujeta a una cadencia cultural inodora (ellos, no se atreven con la política) contra el diapasón apasionado del exilio real, en medio de las abluciones matinales o vespertinas del Líder Máximo. Ahora, a éste se le ve ojeroso y desencajado; por el ejercicio de su estereotipo personal, que repite hasta el cansancio.
Para nutrir la recarga del envío próximo, todo dependerá de la jaula a la cual le corresponda el turno en el zoo; de acuerdo a la “libreta de abastecimientos (racionamiento)”; para que le abran la escotilla de la trampa a los inquilinos a fin de ventilarlos y asearlos, incluyendo su habitat, con miras a vivificarlos a costas del aire bendito miamense.
Y nada de sonrisas sardónicas, pensando que Cuba puede estar en Juegos de Guerras galácticas con alguna otra potencia estelar. Lo que sucede es que en el paraíso cubano, los líderes máximos no parecen haberse enterado que la II Guerra Mundial terminó hace 70 años, que las trompetas democráticas derrumbaron el Berliner Mauer (Muro de Berlín) como los de Jericó y tampoco que nadie, ni siquiera los golems mutantes asentados en los palos inferiores del gallinero (salvo en cuidarse de las heces divinas que echan los líderes posados arriba), se hayan molestado en informárselo a los atribulados ciudadanos, esa gentuza que siempre anda implorante con las manos extendidas.
El Muro de los Dulces Guerreros
De ahí, las causas probables del atrincheramiento cultural y político a cal y canto, sostenido por el régimen a lo largo de más de medio siglo, detrás del “Muro de los Dulces Guerreros”, tal apodó a éstos un escritor cubano, hoy exiliado. Porque y aun que los celadores arguyen que la muralla es de Saccharum officinarum (cañas de azúcar, entrelazadas) legítima, los seres inermes que vagan en intramuros de la ciudadela no se dejan engañar y saben que una muralla irrebasable e impenetrable, sin importar de lo que sea construida, es siempre una cárcel.
Y dije del exilio real y no virtual, porque los caracteres son entes físicos no leyendas armadas por la entelequia ideológica oficialista de la policía cultural (el INDEX del medioevo), tal nos muestra La Habana con estos botoncitos de la Nueva Trova, ya rancia.
Una troqueladora de cerebros que, con sus habituales lindezas les dicta a los candidatos; fusta en mano; desde los milímetros que pueden abrir la boca, hasta el nivel de las octavas que pueden raspar en sus guitarras, soplar en sus cornetas o batir con sus tambores. Son las perlas acuarinas del insilio ominoso, los atormentados isleños exiliados dentro de sí mismos.
Es que los comandantes orientales que nos encharcan la patria, siempre se muestran ansiosos de clavar sus “picas en Flandes”, o sea, la obsesión coital del punto G, que les compulsa de rasgar cualquier parte de la diáspora cubana, tal si fuera el hímen de sus células madres. En ellos, es simple deleite vampiresco el ver correr la sangre (true blood) temerosos del Doomsday en La Haya.
Y no lo aparentan ser sino que lo son, una especie muy peculiar de pterodáctilos emplumados; ya sin nidos que los alberguen; porque ahora se transmutaron en otras aves de confuso helenismo en la dicción, que nadie cree ni desea entender.
Harto menos, tenerlas cerca u olerles las miasmas entretelas, como pariahs verdaderos. Es el resultado triste de quienes practican la eternalidad, propia de Wells y Arrio en su tiempo, ante el Concilio de Nicea.
A ellos, el partido inmortal les obliga a cursos impartidos por lo más granado de la intelectualidad marxista criolla (unos hippies de cabellera y barba tipo Eloi, a veces Murlock) y que son lecciones muy rigurosas sobre “El arte de pasarle el sombrero a los idiotas nostálgicos” y/o “Cómo rascarle los ijares al exilio tolerante, para que los aplauda y derrame cada vez, 30 monedas de plata sobre Cuba“.
Tales visitantes, menos que luciérnagas nocturnas, son también iguales a esos pájaros simbólicos, recreados por un escritor estadounidense —según creo y de seguro que me equivoco— en una de sus novelas; los cuales estaban condenados a volar sus holgazanerías consuetudinarias por toda la eternidad, sin poder posarse a descansar, beber o comer. Aunque fuera sobre una simple ramita de olivo, como hacen sus congéneres mansos.
Por la razón primera, de que los ideológos de las bandadas ordenaron derribar y quemar todos los olivos que mostraran atisbos de pacifismo con la diáspora, y a los que no, también. Y por razón segunda, que esos pájaros opacos a causa del peso y gravedad de sus pecados contra natura, temen ser (como serán) condenados y estigmatizados por los dioses iracundos del Valhalla en La Haya.
Por el estigma, algo semejante a la pupa de las arañas, habrían de nacer sin patas y a los ya vivos, un día cualquiera despertarían sin estas, que también pudiera ser el Doomsday. Implicaría además, el silogismo de un no “exilio” sino de un “insilio protuberante”.
Algo similar, tratándose de castigos, seria digestivo para los meandros de estos mensajeros de turbideces musicales.
Recordarles el deshacerse de prendas íntimas como los “matailusiones”, porque pueden además ser prendados con el suplicio de Tántalo y castigados debajo la roca de la cual debía vivir el tunante, temeroso de por siempre. Primero, por divulgar entre los humanos los secretos de los dioses y por último, robarles la Ambrosía. La postal corresponde a la de un desvalijador comunista perfecto.
Porque estos pájaros marxistas sin patas, después de quitarles las libertades y los derechos a los ciudadanos decentes; además de estrujarlos hasta el paroxismo; aspiran ahora a revolvernos el panal, que de seguro se les convertiría en avispero cuando menos se lo piensen. Toda la juerga, guitarrera de “palos pa’ rumbas” es para implantarnos células ya reventadas por la mismísima Madre de los Tomates.
Arpegios zurdos y libadores de siropes de Artemisia Absintium (Ajenjo)
Tales parecen ser todos los casos de quienes como los “pablito y silvito” (mejor anotar los términos para referencias futuras), unos curiosos tarrajalludos a quienes ya en la vejez les sobran esos “itos” ridículos. Lo de los “itos“, y así han declarado solemnemente las vírgenes vestales de Calcuta, excepto la anciana locuaz; una devota que ni el Vaticano ha podido determinar si estaba posesa o espiritada de una extraña adoración mística  (¡que vergüenza!) de un asesino convicto y confeso, como el Dr. Ernesto “Che” Guevara de la Serna (¿o, Scheinermann?), es una cuestión propia de los deslices de sus autoestimas envilecidas en la celda 101 de la “Animal Farm“. En Cuba, se igualarían a los vertederos de las horribles y no menos comprometedoras, Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP).
Igual sucede con estos misiles de arpegios zurdos yolanderos y unicornios que aterrizan por aquí, en Miami, sin ton ni son, en búsqueda de admiradores y fanáticos arrepentidos. Al parecer, hoy nostálgicos de otras sesiones del tentetieso a manos de los represores castrista (puro masoquismo, propio de la zona de tolerancia de “El Pilar”) o sus agentes turísticos a través de la Lotería de Visas.
El “yolandar” y el “ojalar” son neologismos forzados para equipararlos con un lanzamiento clandestino desde el mundo irreal virtual (porque el marxismo, es ciencia-ficción pura) de la “Animal Farm” cubana, hacia el nuestro “real maravilloso”, en el decir de Carpentier.
Tal le sucedió a Neo cuando Morpheus lo despertó con el ordenador, para que continuara el flujo de las no-sorpresas de algunos de esos felinos que cuando cantan, dan la impresión de que maúllan a la luna llena. Es que estos juglares, como Sans Culottes perfectos, se pasan la vida persiguiendo a la conejita de Matrix. Cada uno, dicen los ancianos, son “partos de los montes”, únicos.
Estos misiles portan saltimbanquis, pintores, intelectuales, juglares, malabaristas, dramaturgos, cantautoresprotestas (sin vigor para protestar) y el resto de las tribus de tambores y maracas, de poetas y escritores amorosos enfundados en alpargatas socialistas (¡y a mucha honra!), se desgañitan gritando desesperados; siempre y cuando no pierdan el avión hacia la Yuma esplendorosa, donde son intercambiados por dólares, como en los mercados de esclavos, en el “Marché aux Puces” del “Pepe el Globero” de turno en la garita farandulera miamense, los mismos tipos que aquí nos crean los patiñeros.
En retaguardia, tales chacras rojas disponen de institutos dedicados a estudiar el “comportamiento aleatorio de las masas enemigas”, (nosotros), a los fines de ver por donde le entran al exilio. A los comunistas, en su ridiculez sempiterna, les ha dado por “hacerlo todo con amor”, empezando con el bife a la Milanés, pasando por las roscas estomacales de la Sosa, escanciado en las vides secas de la Parra y finalizando, clavados en el unicornio de Silvito.
En el medio, yacen los zánganos fracasados supervivientes de la “Nueva Trova”, que taconean encanecidos por aquí y por allá, a los sones de la que ni es nueva y ni es trova, sino “Oda Ptiálica” a los líderes inmortales.
Son ditirambos intravenosos que les plantan, para suplirles la incapacidad de auto mantenerse (nunca lo han hecho), sino es por los totalitarismos que les sufragaban veraneos, y que les hacen deambular como cucarachas de aguas negras, desde el Río Grande hasta la Patagonia. La ridiculez comunista es amplia, como la morosidad que hace croar a estos payasos de medio palo que, sin los sueros del Comandante en Jefe, no serian conocidos ni en su casa.
Es que casi todo en ellos depende de la bisagra herrumbrosa que les colocan en la espalda para genuflexarse délicieusement con chirridos perrunos, ante el dueño que les alimenta con su mano. Y lo mejor de la saga, es la altanería de los derechos que claman para que les permitan contorsionarse en el “baile del tubo” miamense. Ellos no interesan a los decentes, sino, a la claque de odaliscas del serrallo de focas amaestradas para el aplauso. Los zurdos “sin carnet a la vista” (en realidad los tienen escondidos, como les mandó el partido), que nos entran a diario por el “Bombo“.
¿Zurdos con derechos? ¿Cuales, salvo los palos gratis), porque acaso ellos les han devuelto sus derechos y libertades a los cubanos; desde que se los secuestraron en 1959; con alevosía, premeditación, ventaja, ensañamiento y nocturnidad? Sí, porque así de malvado fue el crimen que ellos hicieron y hacen contra el pueblo cubano, y que no es un “homicidio no culposo de segundo grado”, sino un asesinato en primer grado con todas sus agravantes.
Decir hoy a piernas sueltas, que en Cuba la cultura es apolítica, en el decir de los “itos“, es una falacia burlesca. Sólo repasar los lineamientos amenazadores y de advertencia que Fidel Castro dirigió a los intelectuales y artistas en la Biblioteca Nacional de Cuba, el 30 de Junio de 1961 en su discurso “Palabras a los intelectuales(3) . Ello como colofón a las reuniones que éstos cubanos inteligentes llevaron a cabo, aterrados, confundidos y desorientados entre los días 16 al 30 de junio en dicha entidad. Porque una buena parte de los aplausos “espontáneos” al Líder Máximo, como siempre, provenían de la claque coral de cantores siempre en guardia cosaca, imbricados (infiltrados) entre las filas de los legionarios de peor monta.
La certeza de que la censura en Cuba es absoluta desde ese día nefasto hasta la fecha, permanece inamovible. Nos lo reiteró, el comportamiento de un supuesto reportero joven de la delegación castrista que acompañó a Milanés, el cual en la realidad debe ser uno de los policías culturales que lo vigilan a él, quien se viró los bolsillos al revés frente al reportero de la MEGA. Y ante la pregunta sobre cómo pensaba él de la jira, respondió.

—”Yo soy el ideológico de la delegación” —confesó el entrevistado, desafiante, sin darse cuenta de que enterraba a su jefe.

¿Realidad o idiotez? El hecho, está registrado perfectamente con todos sus cuños, en el pietaje fílmico del reportaje de marras (4).
Un epílogo ingrato
Quizás, Pablo Milanés Arias, haya reflexionado sinceramente. No por que haya escuchado las opiniones de quienes le creen, ni de los que le dudan, sino, porque siempre hay un espacio disponible en la acera de los justos. La cuestión no consiste en quemar las naves como tantos cubanos dignos hicieron, pese a las consecuencias terribles que les acarreó el acto viril. Pero advertimos que tiene él, nada tiene que hacer ya junto al coro ptiálico de esos “dulces guerreros de molinos de viento” (como otro intelectual les sobrenombró) en batallas no libradas contra enemigos de la nación cubana, sino en lides solariegas odiosas contra el pueblo inerme.
Nada hay ni nunca hubo de glorioso en batallas pírricas masacrando a los infelices desarmados, en La Habana, Sudáfrica o en Angola; y saturarse el pecho con medallas y distinciones tan espurias como las miserias humanas que arrastran quienes las portan.
Quizás un día, ojalá temprano, cruce la senda hacia la acera democrática y le cante al pueblo cubano, y no a las calles envenenadas con consignas marxistas de pulguero, en  aquel miserable Santiago de entonces.

© Lionel Lejardi. Mayo, 2011
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press

(1)  En realidad, el aka de Ilich Ramírez  Sánchez era con el que se autotituló, “Carlos” (quizás por lo de Karl Marx). Con posterioridad, el alias de “El Chacal” se le atribuyó al periódico “The Guardian” el cual reportó que entre las pertenencias del fugitivo, apareció una copia de “The Day of the Jackal “, de  Frederick Forsyth. Ramírez es hijo de un rico abogado miembro del Partido Comunista Venezolano (PCV) y una respetada dama católica. El fanatismo del padre le condujo a nombrar a sus tres hijos varones, Ilich, Vladimir y Lenín, indistintamente. Carlos “el Chacal“, no tardó en someterse a los adoctrinamientos de La Habana, donde fue enrolado durante el Congreso de la Organización Tricontinental; por el Col. de la KGB Viktor Simenov; para ser entrenado como terrorista en la falsa  Universidad de la Amistad “Patricio Lumumba”, en Moscú (wik)  .
(2)  “Exilio, insilio y diáspora. La literatura cubana en la época de las literaturas sin residencia fija“, por Dieter Ingenschay, 2010, Universidad de Humbolt de Berlin.
(3)   “Palabras a los intelectuales” fueron los cimientos de la Revolución Cultural que acompaña a los gobiernos comunistas. Saber que Saloth Sar, aka Pol “el Suave” Pot (mejor, Pol-Pot) fue el principal líder de los Jemeres Rojos, después Khemer Rouge, una banda de comunistas asesinos de tendencia maoísta, que asolaron Cambodia durante su Revolución Cultural, donde entre 1975-1979, los comunistas asesinaron fríamente a la cuarta parte de la población camboyana.
En los tiempos de “Palabras a los intelectuales” proferidas amenazantes por el Dr. Fidel Castro Rúz, sugieren ciertas fuentes, que algunos líderes comunistas de su entorno, sin precisar si hablaban en su nombre, acariciaron las ideas maoístas propuestas inicialmente por Pol Pot, anterior a 1961. Proyectaban la “aceleración y sincronización” de la revolución (este último concepto, Das Gleichschaltung, alemana) una técnica impuesta por los nazis, desde 1933. Ello promovía sondear primero y proponer después, si encontraban algún consenso, la versión cubana de la Revolución Cultural maoísta, decir la de Pol-Pot. La misma, desplegada después (1975) por Pol Pot en Cambodia. Tales insinuaciones (a sotto voce)fueron rechazadas por los primeros intelectuales, aunque aterrados pero firmes, en sus aspiraciones. Además se adicionan (lo que nadie dudaría), indicios de que el Dr. Ernesto Guevara, como el promotor tras bambalinas, quien coincidió con este punto de vista malsano.
(4)   El programa diario “Sobre mis pasos“, dirigido por Tony Cortes, salió como regularmente al aire en sep. 5, 2011 en el horario de 20.00-21.00 h.

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