..La Estatua de la Libertad y un poema II/III


..La Estatua de la Libertad y un poema II/III

 (Poema inscrito en la placa del pedestal de la estatua)
Se cumplen 52 años de un régimen comunista en Cuba

“The New Colossus”

Here at our sea-washed, sunset gates shall stand
A mighty woman with a torch, whose flame
Is the imprisoned lightning, and her name
Mother of Exiles. From her beacon-hand
Glows world-wide welcome; her mild eyes command
The air-bridged harbor that twin cities frame.
“Keep, ancient lands, your storied pomp!” cries she
With silent lips. “Give me your tired, your poor,
Your huddled masses yearning to breathe free,
The wretched refuse of your teeming shore.
Send these, the homeless, tempest-tost to me,
I lift my lamp beside the golden door!”

Emma Lazarus, 1883 (1)
(Dispensa por estar el articulo en construcción)

Un clímax dramático de motivaciones inusuales
En los preludios de la puesta en escena de este drama sorprendente, que por cierto resultó finalmente cocinado a fuego vivo en la orilla norteamericana, se contó con la espontaneidad de una trama intrincada iniciada años antes, en la orilla francesa. Esta especie de aventura fraternal –casi toda patrocinada por los francmasones de ambas orillas, quienes estaban en plena alza por sus actividades republicanas, como aconteció durante las guerras independentistas en las ex colonias españolas e inglesas–, se desenvolvió al revés de cómo indicaría la lógica.
Sucede que  el conjunto de hechos emanados de ambos proyectos (estatua y pedestal), transcurrió en medio de un clímax dramático de motivaciones inusuales, con gotas de un in crescendo apologetico de las nostalgias por las dos más importantes revoluciones políticas y sociales experimentadas por la Humanidad: la Revolucion Norteamericana y la Francesa, ambas en pleno y finales del siglo XVIII. Por el momento, resultaria saludable no mencionar siquiera, el desastre homicida de la cruenta Revolución Bolchevique y menos, sus reverdecidos émulos totalitarios, contemporáneos, desperdigados por los corralones del Eje Apocalypto (ALBA).
Más por la forma tierna del estilo poético que impregnó toda la idea estatuaria, que por el contenido físico del objetivo propuesto al cual algunos fisiócratas quizás idiotizados con zumos de hortalizas, los vegerianos eternos, la tildaron abruptamente de obsesión maniqueísta, que de hecho, es proclive al mal. Cierto es que este punto de vista de los detractores, era demasiado hiriente, injusto y sin basamentos.
Analizar tales metas sin insolencias y hurgar a la vez en las motivaciones de ciertos exhaltados, no es el objetivo mediato sino los hechos como tales. El comportamiento de los personajes y sus circunstancias contra actuales, tanto intrínsecas como extrínsecas, no interesan por estar ya hartas de ser manidas. Por cierto, tampoco es posible desecharlas y lanzarlas por la borda del olvido o peor, la indiferencia.
Transcurría ya el verano cálido de 1883 y como consecuencia del cosmopolitismo, la ciudad de New York era centro indudable donde cruzaban sables un sinnúmero de corrientes políticas, teológicas, sociales, ideológicas y artísticas —entre otras—, todas aquellas en franca emulación o en guerra, con sus iguales europeas. Eran las justas habituales entre la élites de los  intelectuales, siempre impregnadas de modas subyugantes.
Las personas cultas, educadas y jóvenes, como Emma Lazarus, casi siempre adoptaban una posición al respecto de cada nueva manifestación artística o intelectual. En particular con una fuerte dosis misericordiosa hacia los más desposeídos y el disfrutar paralelo de las cosas buenas que le ofrecía la vida, sin importar los motivos de la tal disparidad social y tampoco; sin entrar a sopesar la parte alícuota de culpa personal, vicios e idioteces intrínsecas en estos necesitados.
En su acogedor pero estrecho boudoir de la calle 42, por donde hoy se ubica el “Grand Central Oister Bar“, la joven poetiza Emma meditaba sobre el infructuoso encuentro de esa mañana con el afamado periodista Joseph Putlizer y el abogado William Maxwell Evarts. Este último, le había hecho la petición de que redactara un poema como donación; el cual seria subastado a nombre del comité recaudador de fondos para el Pedestal de la Estatua, al cual este último representaba.
Hubo sorpresas para ambos. Ella, no admitía que la poesía pudiera ser mal interpretada como una mercancía “puesta en venta” fuera del contexto literario. Es que desde antes, ella había desatado fuerzas interiores que le aplastaban el alma desde su último viaje a Europa, especialmente la de Este, donde los grandes conglomerados de judíos ashkenazís, estaban siendo atropellados a instigaciones del gobierno zarista.
Emma, con toda la delicadeza que le investía, rehusó con amabilidad extrema, enviar el poema al comité gestor denominado “Portafolio of the Art Loan Collection” (en realidad la “Art Loan Found Exhibition in Aid of the Bartholdi Pedestal Found”.
Este comité, era el albacea de los fondos de contribuciones solicitadas del pueblo norteamericano, para erigir un pedestal apropiado y en consonancia plena con la majestuosidad de la estatua a colocar en el lugar ya elegido y aprobado por las ciudades involucradas, para situar la escultura donada por el pueblo francés.
En aquel entonces, la obra disponía de un nombre original La liberté eclairant le monde” (La libertad Iluminando al Mundo), la misma que pronto arribaría a New York, segmentada por lo colosal de su tamaño, unos 350 pedazos, desde Paris.
Resultó curioso que hasta ese momento –y acentuamos la atención sobre el punto–, no se manejara el nombre final, al menos un supuesto de “Statue de la Liberté” (0, Statue of Liberty).
Lazarus vs. Pulitzer, por un match poético
Emma, una joven encantadoramente solitaria —sin compromisos sentimentales a vistas, aunque hay indicios de suavidades epistolares con Ralph Waldo Emerson—; de profundas ideas humanistas y democráticas; y un tanto liberales en el mejor sentido manejable para una soltera decente de la época. Ella, albergaba sus razones para negarse en principio a la composición del poema.
A inicios de aquellos tiempos de la colecta, Lazarus disentía del periodista Pulitzer en utilizar la poesía en la colecta de dineros para construir el pedestal de la estatua. Cuestión de estética literaria, de la cual ella se consideraba guardiana fiel. En este match poético, el periodista tuvo las de perder, aunque ganó finalmente.
Mas, cuando la calidad y cantidad de su obra poética la colocaba a ella en el estrato de los notables como “la poeta cumbre de la intelectualidad judía”, de aquella generación tan productiva.
Emma, ya convertida en escritora; y con prestigio cierto y serio entre las capas intelectuales neoyorquinas; era renuente a utilizar la poesía como elemento de atracción hacia las responsabilidades propias del comité de notables, a los cuales no les avizoraba intenciones de actuar en función de mecenas.
Este grupo de personas eminentes, era el mismo integrado por personalidades de alta relevancia social y económica, algo reticentes a contribuir de su peculio para una obra social responsada y vinculada con el gobierno federal, decían y no sin razones, que se trataba de un asunto de interés tanto de las ciudades como del gobierno nacional.
Al parecer, Emma no distinguió con exactitud plena las diferencias –no necesariamente antagónicas– entre las demandas de su sensibilidad personal; que la impulsaban hacia un esteticismo límpido en la belleza de sus sentimientos; con su habitual facultad de conocer lo ignoto. Era lo que según Immanuel Kant, definía en su “Estética Trascendental“, hasta el final de cualquier sutileza unívoca.
Sin embargo, el lienzo del balotaje popular de opiniones, daba pie para deslizarle impulsos a la poetisa hasta un Alexander Gottlieb Baumgarten –creador del concepto “Estética“– en su “Reflexiones filosóficas acerca de la poesía“. Por eso ella mostraba un ser interno diáfano, en no mezclar la euritmia poética con el dinero.
Nom de plume  “Refugitta”
Sorpresas de una amiga cercana. Quien por trato personal e inclinación la literatura igual, la prolifera e influyente escritora norteamericana Constance Cary Harrison (conocida también como “Burton Harrison” y de modo igual por el  nom de plume, “Refugitta) conocedora de su obra y calibre, logró susurarle al oído interno de su ternura y convencerla de que enviara el poema. Emma prometió recapacitar, dando muestras de una dulzura inigualable.
En su carácter humanista y durante el transcurso de unos días, ella se envolvió en un halo poético, azotada de manera incesante por evocaciones del acoso y genocidio antisemita contra los judíos Askenazís imperantes contra éstos en la Europa Oriental, especialmente en Rusia, donde unos 200 judíos fueron asesinado a golpes por las turbas divinas.
El motivo de estas persecuciones se sustentaron en el criterio exclusivo de los servicios secretos zarista y lograron encausar el malestar  del ruso iletrado y al campesinado, y así justificar la creacion de estas “turbas divinas”, al estimar a los judíos en calidad de cómplices en el asesinato del zar Alejandro II, sucedido alevosamente en 1881.
Todos los ecos de la furia antisemita desatada en Rusia, golpeó a Emma de manera indeleble; incluyendo las despótica legislación anti-judía “Leyes de Mayo” (1881) emitidas por el nuevo zar, Alejandro III, en indudables venganzas contra los judíos y marcando sin dudas el retorno del zarismo en lo que pudo ser un ablandamiento, al absolutismo.
El trasfondo afloró más tarde, cuando Emma tomó el símbolo republicano y libertario de la escultura como la parte esencial de su poema y posó su mirada inclusiva en sus ancestros europeos. Su familia, era descendiente a su vez de los judíos sefarditas expulsados de España a finales del siglo XV. Una de estas ramas, penetró en la América del Nuevo Mundo, mucho antes de que estallara la revolución Americana.
En menos de dos siglos, aquellos judíos sefarditas se convirtieron en una próspera comunidad, en cualquier lugar donde se asentaran, los Lazarus, de los cuales Emma era una de ellos. Lógico, si el tono en América era de carácter republicano mientras que en los territorios coloniales europeos, era rara –excepto en estratos culturales ínfimos– la susceptibilidad a generar exiliados.
Las grandes agrupaciones de judíos, asentados por siglos en la zona del medio y medio oeste europeo como son Alemania, los países checos, Bielorusia, Hungría, entre otros; imbricaron con parte de las culturas de los sitios del asentamiento –aunque conservando la mayoría de sus tradiciones–, con una singularidad que perduró hasta bien entrado el siglo XIX: la conformación y uso de una lengua muy generalizado, el yídish. En ocasiones también el cananeo, por sus raíces judeo-checas.
El azote de los pogroms en Rusia
Hurgando los antecedentes de los Ulianov contra la dinastía de los zares, es de estimar que buena parte de esta ojeriza  –considerando el complejo de inferioridad que azotó a Lenin durante toda su vida convirtiendolo en un ser maligno– y que selló el comportamiento definitivo del líder bolchevique; emanó de las consecuencias del complot posterior, en el cual participó activamente su hermano para asesinar en 1887 a Alejandro III, sucesor de Alejandro II.
Por estos hechos fue ahorcado, Alejandro Ulyanov, hermano mayor de Vladimir Ilyich Ulianov (alias, “Lenin“). De la ejecución del hermano de Lenin, se presume arrancó el odio visceral de éste ultimo contra la dinastía de los Romanoff. Pura venganza. De tal saña devino el exterminio completo de la familia imperial rusa, por orden del líder comunista, cuando éste y sus secuaces se adueñaron de todo el poder político y militar, que los comunistas tornaron totalitarista, en la Rusia desmadejada de 1918.
Emma, finalmente, pensando en sus coetáneos y hermanos de fe, humillados y perseguidos como fieras; sintió entonces la inspiración divina de escribir un poema hermoso. Lo mejor y más sincero que le saliera del alma,
Así, la poetisa volvió al comité del “Portafolio” y les mostró un apacible soneto de catorce versos, “The New Colossus” (El Nuevo Coloso). Este poema, entre otros similares, fue recogido por ella en su libro “Son of a Semite” (Canción del semita) publicado en 1882. Este soneto, fue subastado, a pesar de su brevedad, en $1500.
Los franceses, habían bautizado el proyecto inicial de la estatua grandiosa, con  otro nombre y no con el polémico nombre por el que después fue conocido popularmente: “Statue of Liberty“. Es que al asunto de la estatua, le convoyaba otro génesis, más que de solidaridad, de carácter económico, en términos de los intereses del escultor (2).
La muerte alevosa del Zar ruso, Alejandro II, había desatado pogromos con el consecuente flujo de exiliados o fugitivos simples; los cuales se desperdigaron por todos los rumbos; donde en su mayoría fueron mal recibidos por ser o haber sido, decían, siervos de la gleba. Y como es natural para el mundo de aquellos tiempos, estos fugitivos, según el caso, eran rechazados argullendose (una exageracion) que representaban gente inculta y sin modales.
Impresionada, Lazarus sintió conmiseración hacia las minorías judías perseguidas por los despotismos ilustrados que inundaban Europa. Cuyo clímax devino filosofía genocida con el nazi-fascismo a mediados del siglo XX. Sabido es que los nazi-fascistas eran primo hermanos totalitarios del horror comunista implantado por los bolcheviques (comunistas), al apoderarse de la Rusia zarista y posterior, a gran parte de Europa.
Tampoco los exiliados fueron un subproducto especial emanado de las satrapías arábicas fundamentalistas, fueran estas africanas, asiáticas y otras. Sin embargo, la colonias españolas de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y otras posesiones perduraron como tales hasta finales del siglo XIX, hasta que estallo la guerra Hispano-Americo-Cubana y el imperio español se deshizo..
Luego, no resiste ningún análisis socio-politico entender que por aquella época; estas posesiones sujetas al dominio español representaron casos atípicos en el mundo occidental.
Una estructura dominante muy distinta al mundo colonial desarrollado por las potencias europeas, vertidas sobre el Asia , África y porciones de la Indoamérica con balcón a la vertiente caribeña. España, per se; se tornó en centro generador excepcional de exiliados políticos genuinos. En especial Cuba, per se, se produjeron miriadas de exiliados bajo la condición de ser un territorio en estado de guerra permanente, desde 1868 hasta el 1898, al estallar las hostilidades independentistas entre los colonialistas y los patriotas.
Este cuadro singular, ya resuelto por las naciones indoamericanas, de Centro y Sudamérica, quedó fuera del entorno angustioso de Emma Lazarus, dado por una razón simple: no existían como ahora, al menos en cantidades apreciables, exiliados o perseguidos por cualquier razón. Luego, el poema de Emma, nunca pudo estar dirigido a los que hoy reclaman ser incluidos bajo la misma sombrilla espiritual del poema, como una consecuencia del retorno a la democracia de los países sujetos a la férula comunista.
Es lamentable que de todo este arreglo socio-político mundial, una de naciones arrinconadas y dejada fuera del contexto es Cuba, la cual en pleno siglo XXI continua oprimida bajo una dictadura comunista.
¿Para todos los exiliados o sólo para los judíos ashkenazí?
Analizado por eruditos de antes y ahora, el mencionado soneto aludía a los símbolos de las culturas griega y romana, al “Coloso de Rodas” (una de las maravilla del mundo antiguo) y otros, a los cuales las élites norteamericanas profesaban admiración y respetos profundos. Durante la trama estatuaria, hasta y un tiempo después de su inauguración, el gobierno de los EE.UU no prestó relevancia ni existen evidencias públicas conocidas de que el gobierno estadounidense se vinculó con el poema de Lazarus, ni el de ésta con la estatua.
Ella aludía a los puentes entre dos ciudades no cualesquiera, sino, que evidentemente se trataba de París y Brooklyn y los desterrados europeos arribados desde esos lares y vías, no los inmigrantes irregulares (indocumentados simples) proveniente de cualquier otro lugar, como el Asia o Indoamérica, por citar unos ejemplos.
Tanto es así, que el 28 de octubre de 1886 en ocasión de inaugurarse el monumento por el presidente Stephen Grover Cleveland, Emma Lazarus no fue considerada, siquiera, como uno de los más genuinos invitados a estar presentes en la trascendental ceremonia. Luego, la estatua se erigió con el nombre de “Statue of Liberty”  tomado en el camino y olvidando el nombre francés original, pero sin el poema de Emma integrado.
Sin embargo y al parecer –según cuentan crónicas de la época–, el resto de las personalidades invitadas fueron exactamente aquellas que no habían contribuido ni con un penny para materializar la obra. Ello no muestra veracidad la idea de mala intención y sí, de cierta subestimación. Emma y su poema no parecieron existir en el ánimo de las autoridades, ni se manifestaron con fuerza en el interés del comité gestor.
Así, durante las siguientes dos décadas el soneto quedó ignorado al conocimiento público, ni nadie lo mencionaban como elemento gestor o participante en la erección de la estatua. Y mucho menos, vinculado a un pretendido espíritud de protección o llamado a aceptar y recoger a cualquier inmigrante incitando a la violación de las leyes vigentes.
No fue hasta 1903, ya fallecida Lazarus en 1887 (de un linfoma), que su amiga entrañable; la enjundiosa filántropa Georgiana Schuyler, descubrió el poema en una librería. Esta dama realizó gestiones privadas con las autoridades municipales de New York y logró colocar una placa de bronce (Mayo 8, 1903) en el interior del pedestal.
La simbiosis del poema con la estatua, hasta ese momento; disfrutó de infinidad de interpretaciones, pero ninguna coincidente en sus alumbramientos respectivos. Luego, nacieron juntos pero cada gemelo ignorante de la existencia del otro, fue puesto en solitaria por las circunstancias, las cuales son todavía polemizadas en medio de las tertulias contemporáneas.
Lo destacable es que la Schuyler desconocía las intenciones y significado real del soneto escrito 16 años antes, por su amiga Emma. Es un enigma el cómo, por quién y por qué se autorizó de manera oficial, montar dicha placa en un recinto gubernamental.
No obstante y resalta como un argumento demoledor para los defensores del supuesto carácter inicial pro-inmigrante de la estatua, es que el poema de Emma Lazarus no recibió difusión pública hasta alrededor de 1934 y no desde 1886, como pretenden algunos desconocedores de la historia alrededor de la estatua y que abogan de manera constante por inyectarle connotaciones ligadas a intereses foráneos.
Por razones vinculadas con las convulciones  sociales y políticas desatadas durante las dos últimas décadas del siglo XIX; en especial corriendo los anos 80s y la inminencia de la entrada de los Estados Unidos en la guerra mundial (IGM)que ya se avecinaba a inicios del siglo XX, algunos sectores mediáticos hicieron creer a la generalidad de los ciudadanos una version acomodada a sus nacionales. De igual modo aconteció con el origen y proyecciones de la archi mencionada placa de bronce.
Una campaña publicitaria sorprendente
Tal destape, aconteció cuando el escritor esloveno-americano Louis Adamic (Aloijz Adami), nacido  en Praproe Castle, Blato, Slovenia (hoy parte de Yugoeslavia); montó una campaña publicitaria por la radio en beneficio de diseminar el conocimiento del poema.
El escritor, cubierto de prestigio y honores literarios, consideraba el interés de su propio origen como inmigrante y sus opiniones políticas socialistas, embelesadas al parecer con la línea stalinista, lo cual no resultaba raro en los países situados en la vertiente mediterránea, de lengua eslava.
No es sorprendente que dicha acción fuera planeada por el Comintern, ansioso de inundar y sembrar en los EE.UU a sus proselitistas, simpatizantes y aquellos disidentes escapados de su influencia represiva (igual sucede en El Asunto Cubano), los cuales a causa de falsos vínculos con la patria chica; estimulados por sus agentes en las diásporas, anhelaban un retorno al terruno en un futuro cercano.
Consideraban los estrategas de esta política a largo plazo, como una táctica ya fracasada de la revolución mundial, en lugar de proceder a la consolidación de la ya afirmada en la denominada Unión Soviética (URSS). Tal ha sucedido con la subversión guerrillera continental y extra continental desatada desde La Habana en el último cuarto del siglo XX, en Indoamérica, África y otros sitios.
Adamic, prolífero escritor, traductor y periodista, había emigrado en 1913 con 14 años hacia los EE.UU e bordo del buque “Niagara, yendo a parar a San Francisco. En los inicios de su adolescencia, reafirmó responder a los intereses de un inmigrante típico de ideas anti monárquicas, contra el entonces Reino de Yugoslavia.
En consonancia con sus puntos de vista, ya adulto, se hizo todo un ciudadano de los EE.UU y participó en el frente Occidental durante la I Guerra Mundial. Pasada esta, se reactivó como un furibundo detractor del reinado de Yugoslavia y su líder, el rey Alejandro I. Adamic, expuso sus puntos de vista sobre una posible socialización de la sociedad norteamericana.
En 1954 este hombre apareció muerto de un disparo en la cabeza, bajo circunstancias extrañas. Un “suicidio”, achacado como homicidio por la policía a alguna facción balcánica iracunda con los opositores al líder yugoeslavo Josip Broz (aka, Tito). O simplemente, a un regalo macabro de los servicios de la KGB; furiosos con las desviaciones del político comunista montenegrino Milován Djilas (Milovan Đilas), un crítico de los errores crasos de la teoría marxista-leninista.
Este otro líder disidente del marxismo —extraordinariamente serio, además de ser un escritor reconocido— desató un tsunami político en las esferas kremlinianas, cuando publicó su libro denuncia: “The New Class: An Analysis of the Communista System“, mejor conocido literariamente como “La Nueva Clase“.
Los comunistas pescan en remolinos de “Viñas de la Ira
La vinculación de aquellos 14 versos –ver que esta línea se reactivó 70 años después de inaugurarse la estatua y por ende sin ningun lazo visible con la obra escultórica–, a los idealistas, socialistas, etnólogos, multiculturalistas, populistas y rellenadores del melting pot; les dio por soltar críticas acerbas del sistema de vida norteamericano, la política de los EE.UU y de su “intolerancia” (3).
El deseo inconfeso era que  los funcionarios de inmigracion de los EE.UU miraran hacia otro lado y hacerse de la vista gorda, en lo referente al desorden fronterizo desatado por los ilegales provenientes, en su mayoría, desde la frontera de México. Un sistema intolerable (el norteamericano), dicen ellos, pero del cual no rehúsan disfrutar y explotar al máximo.
Del mismo modo, les convino promover la idea de que la poetiza imbricó la misericordia norteamericana; con la versión libre de incluir en su poema, a todos los inmigrantes titulados perseguidos o no. Ello per se, como es constatado en la actualidad, sin importar sus orígenes ni  antecedentes criminales, tal si fuera un mandato y voluntad del pueblo y gobierno de los EE.UU, dado a la poetiza.
El asunto es de gravedad igual, como sucede hoy con las maras de ex-comunistas procedente de los totalitarismos antaño “Animal Farms” (textual, Granjas de Animales) marxistas de Europa Oriental. Y también, con las hordas de falsos exiliados enviados por el Comintern; por ejemplo; aquellos provenientes de Asia, África, Centro, Sud América y del Caribe (ver en la web,  “El Asunto Cubano“).
Los escépticos denunciaron la tergiversación del poema, como un dolor de cabeza para los Servicios de Inmigración; estimando además que tal punto de vista representaba una invitación a violar flagrantes, las leyes norteamericanas de inmigración, ver el desastre ocasionado por los inmigrantes ilegales, cargados con cualquier número de pecados y vicios, como sucede hoy día de manera tan desmesurada.
Luego en consecuencia debemos admitir que la Schuyler, quien era una mujer de carácter fuerte, nunca consagró dicha placa al concepto de una inmigración irrestricta, sino, como manifestó públicamente, “a la memoria de mi querida amiga Emma Lazarus” (4).
Claro que, en ocasiones, existe un solapamiento inevitable entre la intención literaria de la escritora del poema y la plástica del escultor de la estatua.
La saga continua.
© Lionel Lejardi. Octubre, 2008
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press

 (1)  “El Nuevo Coloso”
No como el mítico gigante griego de bronce
De miembros conquistadores a horcajadas de tierra a tierra;
Aquí en nuestras puertas del ocaso bañadas por el mar se yerguerá
Una poderos mujer con una antorcha cuya llama
Es el relámpago aprisionado, y su nombre
Madre de los Desterrados. Desde el faro de su mano
Brilla la bienvenida para todo el mundo; sus ojos templados dominan
Las ciudades gemelas que enmarcan el puerto de puentes aéreos
“¡Guardaos, tierras antiguas, vuestra pompa legendaria!” grita ella.
“¡Dadme a vuestros rendidos, a vuestros pobres
Vuestras masas hacinadas anhelando respirar en libertad
El desamparado desecho de vuestras rebosantes playas
Enviadme a éstos, los desamparados, sacudidos por las tempestades a
mí Yo elevo mi faro detrás de la puerta dorada!”

(2)  El escultor, por entonces hacía tratos con el rey de Egipto a los fines de colocar una estatua (colosal) a la entrada del Canal de Suez a los efectos de su inauguración.
(3)  No todos los nortemericanos estuvieron conformes con la empresa. Incluso, algunos la tildaron de ser un símbolo pagano. A otros, se le asemejó a una de las imágenes (también por lo mitológico) de Nabucodonosor II, rey de Babilonia. Tales criticas, retardaron la recoleccion de los fondos. A causa de la urgencia de colectar el dinero necesario, connotados artistas, literatos, escritores y otros intelectuales urgieron la necesidad de fundar un comité que recaudara fondos a partir de donaciones y una subasta pública (wik).
(4)  El autor e historiador de New Jersey,  John T. Cunningham, escribio, que “The Statue of Liberty” no fue concebida ni esculpida como un simbolo de la inmigracion,  (sigue)…but it quickly became so as immigrant ships passed under the statue. However, it was Lazarus’s poem that permanently stamped on “Miss Liberty” the role of unofficial greeter of incoming immigrants”.
The title of the poem and the first two lines refer to the Colossus of Rhodes, one of the Seven Wonders of the Ancient World. The poem talks about the millions of immigrants who came to the United States (many of them through Ellis Island at the port of New York).
The “air-bridged harbor that twin cities frame” refers to New York City and Brooklyn, not yet consolidated into one unit in 1883.

Por otra parte, Paul B. Auster, el prolífero y bien galardonado escritor; escribió que “la efigie gigante de Bertholdi fue originalmente entendida como un monumento a los principios del “republicanismo internacional” , sin embargo a la estatua de “El Nuevo Coloso” le fue reinventado otro propósito, al cambiar o tornar el concepto de Libertad por el de una madre que da la bienvenida a todos, un símbolo de esperanza a los marginados (parias) y oprimidos del mundo (planeta)”.

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