Un Benedetti desvertebrado: ¿desmistificar el culto a su personalidad? II/II


Se cumplen 52 años de dictadura comunista en Cuba
Un Benedetti desvertebrado: ¿desmistificar el culto a su personalidad? II/II

Epílogo roto, para una saga desvertebrada
Apenas me deleitaba con la “declaración de principios” de un blog de azarosa elegancia y de redacción cuasi impecable (*), la cual el dueño colocó a manera de admonición –tan estremecedora ,como aquella otra con que se topó Dante a la entrada del infierno–; donde ahora, éste generador de ideas nos advertía tajante: “…La jerarquía del blog …actúa como juez y jurado, no reconoce el derecho a apelar y se come el hígado del ahorcado. Esto es lo que hay”.
Aunque no resalte vínculo con el tema, es muestra sui géneris del derecho sagrado del dueño del blog, a plantar en su sitio un criterio que atañe sólo a él, independientemente de otras opiniones. Y lo principal: no está vinculado a pactos, plumas viles al servicio de tiranos, filosofías de proletarios morones, adalides circunstanciales, sinvergüenzas enrojecidos y ni siquiera, a la mismísima Madre de los Tomates.
Coincide ahora, cuando llega la aluvión de ditirambos y loores mediáticos de las viudas y viudos implícitos del escritor, virtuales, ululantes sanos los unos por la pérdida del bardo y los otros; demagogos insanos de escarapela púrpura, por la pérdida de un cómplice ideológico.
Porque el Sr. Mario Benedetti fue pluma equivocada de acera y sombrero, quizás al tomar errático el mensaje surrealista de Marx Ernst; en “El sombrero hace al hombre“; a expensas de la rutilancia esquiva de su prisma artístico interno –enrojecido hasta el punzó–, un color de nombre único con el que los negros cubanos denominan al color rojo muy vivo y de destellos morados.
También porque al suyo externo parecíale apático, si las camisas pardas del Sturmabteilung (SA) de antaño (las del hitleriano Ernst Röhm, homosexual y pendenciero) se corrieran hacia el rojo einsteniano, de hogaño. Resultó una pérdida fabulosa de tiempo (que en definitiva era el suyo) además de miserable, poetizar banalidades alejadas del humano sufriente, para alabar al líder.
Es un modo de pensar y actuar tal máquina de trotar, que con sus jadeos de solteronas en busca de maridos no trotones y sudorosos como ellas, nunca llevó a nadie a ningún lugar. Es somia inherente a los intelectuales zurdos amancebado con su superego trascendental. Es que les fascina mirarse en espejos con aberraciones, también como gustan de olisquear en los manicomios castristas del “¡aé, aé, aé la chambelona!”.
El socialismo bondadoso de Fourier y Les Mamelles de Tirésias
Porque trocó lo espiritual por lo material, en lugar de extraer lo humano del socialismo bondadoso de Fourier –defendido por Dühring–. Fue y acudió orondo a las tres leyes de la dialéctica (propias de teens almidonados con bórax) defendidas por un tal Engels, también adolescente, en su “Herrn Eugen Dührings Umwälzung der Wissenschaft” (La subversión de la Ciencia por el Señor Eugen Dühring), más conocida por “Der Anti-Dühring“.
Una filosofía, del “Manual Práctico del Marxismo-Leninismo”, entre otras canzonettas que nuestro escritor apoyó junto a los desaciertos de un Karl Marx, mantenido por su amigo Engels, y su teoría general del desatino económico al entregar las riquezas atesoradas por la Humanidad palpitante, en manos de la chusma orillera y morona.
Es que toda esta capa umbilical de filosofía social y económica, además de una superficialidad astronómica; se sentía abanderada de oficio, por aquel otro proto soñador de “los cuchillos largos”, François-Noël Babeuf (aka, “Graco”). Un proto un imbécil sicosomático, aunque práctico al soñar en cómo apropiarse de las riquezas ajenas, sin dar un golpe.
Este utopista de mal dormir, proclamó en su proyecto “Conjuration des Égaux” (Conspiración de los Iguales) todo el detritus de su fracaso personal: “… a los burgueses –¡cuidado, que Benedetti nunca fue un burgués!–, hay que quitárselo todo, antes de guillotinarlos”.
Un estilo cavernario intrínseco de los comunistas, que el escritor defendió contra los creadores de riquezas en este planeta. Aunque disfrutaba a plenitud de las suyas propias, obtenidas por la pluma vil y sirviente de los déspotas, tal decía nuestro Martí.
Desconocemos si el Sr. Benedetti tuvo la gentileza de distribuir entre “sus proletarios amados” (los intelectuales zurdos, los proclaman, pero los quieren bien lejos) toda la riquezas y bienes materiales de oro y plata acumulados durante su vida prolífera, con pluma en ristre jorobada por las malas causas, según cánones imperantes en la selva roja del Graco. Perdón, rosada.
Y retornamos a la esencia fundamental de las lágrimas y gemidos tras el estallido de este otro “cadáver exquisito, surrealista”. Si, porque como otras tantas plumas atacadas por el lapsus calami de cronicidad endémica, a que les obliga la bandeja proletaria si quieren ser reconocidos, es vender su estilo cuneiforme de forma zurda, para beneplácito adulón al partido dominante.
Son los tiempos post Guerra Fría, de extrañezas iguales a los de la pre y post I Guerra Mundial, parecidos a los que tocó vivir un romano de nacimiento y parisino de convicción; Guillaume Apollinaire; en que se le ocurrió escribir una obra teatral, a la que al descuido llamó “surrealista”, cuasi travestí “Les Mamelles de Tirésias” (Las Tetas de Tirésias, 1917).
En la obra, el adivino tebano Tirésias es invertido hacia un personaje de carácter contrario, feminista y anti militarista, para dominar a los hombres (ver el original de la obra en Bibliotheca Augustana en http://www.hs-augburg.de/), dando lugar a uno de los movimientos artísticos mas sonados del siglo XX: “Le surréalism” (Surrealismo). Apollinaire no pareció en esta, haberle pedido permiso a Søren Kierkegaard, tildado de “padre del surrealismo”. Pero el escritor, sí pedía permiso a sus empleadores.
Nada semejante encontraremos en los intelectuales oficialistas de la zurdera atragantada (todos muertos de miedo, como el Sr. Mario Benedetti o la misma enrojecida Nobel de Literatura, la sudafricana comunista, Nadine Gordiner ); salvo los juegos pirotécnicos emitidos por Jean-Paul Sartre en su “L’existentialisme” (Existencialismo).
Porque si observamos a los intelectuales cubanos finos de la época republicana –también en toda Indoamérica–, encontraremos entre ellos filósofos y pensadores del “aporquesí“, sin pedirle permisos al partido comunista. Mientras que si oteamos la pajarera intelectual castrista de hogaño (todos ellos lo saben), veremos que el Gran Hermano no permite aparecer en lontananzas ni una sóla voz que se atreva a filosofar sobre lo que esté o no esculpido, en los manuales marxistas.
Es el mismo que toda la escuela zurda porta bajo el sobaco o las propias “Reflexiones” del Dr. Fidel Castro Rúz. Porque todo lo demás escrito, pintado o compuesto, son intrascendencias explicadoras del “Por qué las tonalidades argentadas de los cangrejos moros; excitan en el punto “G” de los crustaceos hembras, los diablillos del Complejo de Electra“. Y de ahí, no pasan los pucheros.
También porque para encantos del finado Sr. Benedetti, el sarao de premios y honores continuó impertérrito, sin los sustos ni riesgos que corren los intelectuales decentes y decorosos bajo los totalitarismos.
Solo ver el vía cruxis élégante –en el decir torvo de los represores–, por el que el Comandante el Jefe hizo transitar a los 75 intelectuales apresados como rehenes durante la razzia garibaldina de “La Primavera Negra”, aquella especie de “Nacht der langen Messer” (Noche de los cuchillos largos), derechitos hasta las ergástulas camaradas.
O el martirio dominical de “Las Damas de Blanco” bajo nubes de la chusma de moscas castrista. ¿Donde estaban los Benedetti entonces? Ellos, las “focas intelectuales amaestradas por La Habana”, siempre andan por ningún lugar, mirando hacia “el otro lado”.
Operación Colibrí
Los nazis la nombraron “Operation Kolibri” (Operación Colibrí, contra los homosexuales, entre otros o también la mejor conocida por “Noche de los Cuchillos Largos”) y quizás la razzia cubana contra los opositores y disidentes la nombraron “Gorriones Inconformes”. Alguien nos lo dirá. Casi siempre empujados por la mano peluda de los cómpas, quienes accionan la troqueladora para el ajuste de las “personalidades” criminalizadas por la mala costumbre de pensar libremente.
Al menos, un asesino convicto y confeso, el Dr. Ernesto Guevara de la Serna cuando vivo, no necesitó del padrinaje castrista y su maquinaria para que lo ensalzaran; porque tuvo los pantalones de jugársela al canelo, por aquello que, aun siendo un disparate criminal, entendió coincidente con sus ambiciones aberradas de protagonismo continental.
Y no permaneció aullando y azuzando detrás de la cerca, como sus mentores del buen recaudo. Aunque después de su muerte la troqueladora propagandística del régimen lo convirtió en promo tétrico, dolarizado para engrasar la propaganda castrista. Es que los muertos, ni protestan ni dan opiniones.
En 2005, Mario Benedetti presentó el poemario “Adioses y bienvenidas” y otro, “Canciones del que no canta“. En esa ocasión, también se exhibió el documental “Palabras verdaderas”, donde el poeta hizo una aparición deslumbrante, un succès encantador como el de un Sartre sin musa.
La vanidad humana, un fuego lento
Abordamos aquello de “encantos”, porque Simone de Beauvoir asó a estos abalorios de Pépé le Moko en el Casbah; en el fuego lento de la vanidad humana, cuando expresó: “Encanto es lo que tienen algunos, hasta que empiezan a creérselo“.
Todo le vino a ella (imaginamos) desde que su padre George le anunció orgulloso, con su delicado machismo: “Tu tienes el cerebro de un hombre“. Mientras Hélène, su hermana menor observaba atónita.
Simone, quien no era precisamente espejo de su amigo Jean-Paul Sartre, había sacado a éste por las orejas, cuando lo sorprendió en uno de sus interminables tête-â-tête proto filosóficos, con fogosos petite rouges del “Quartier Latin“. Es que a ciertos intelectuales, tales como a los Mario Benedetti, nunca nadie les tiró de las orejas soplonas.
Para 2005, al poeta le adjudicaron el XIX Premio Internacional Menéndez Pelayo, (48.000 €€ y Medalla de Honor), Santander. La Fundación “Lolita Rubial”, Uruguay; le vuelve a condecorar en 2006, con el “Premio Morosoli de Oro”.
En enero de 2006 hubo un simbólico-virtual Toque de Tambor Batá (kónkolo, itótele e Iyá) con el escritor presente –dicen que organizado por el bardo oficialista Pablo Milanés Arias, conocedor natural de las artes y magias de las Sangomas sudafricanas–; para demandar de los EE.UU la soberanía de Puerto Rico. Un acto, eco de un escurridizo Partido Independentista con su impresionante simpatía del 4% de toda la población boricua.
La orden del Líder Máximo, demandaba otra comedia fantasmagórica para despertar a las galerías soñolientas. Extrañas aves, sólo canoras, acudieron al silbato. Se presentaron (bajo estricta invitación) tallas intelectuales XX-Large, como: Gabriel (“Gabo“) García Márquez, Ernesto Sábato, Eduardo Galeano, Carlos Monsivais, Pablo Armando Fernández, Pablo Milanés Arias, todos, inquilinos del panal de singularidades con los principios morales y cívicos, rotos.
Destacable: en diciembre de 2007, en la sede del Paraninfo de la Universidad de la República en Montevideo, Benedetti recibió nada menos que de manos del propio Hugo Rafaél Chávez Frías, paladin democrático y de la libertad de expresión, la “Condecoración Francisco de Miranda”. Ese mismo año le colgaron la “Orden de Saurí”, de El Salvador.
Todas las cuales denotan ser artificios del quehacer político, no académico, copiando los desplantes educacionales de los voceros del régimen abroquelados en la Universidad de La Habana y la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).
No recordamos de éste, una sóla línea contra las barbaridades anti ciudadanas en los países que han asolado las dictaduras izquierdistas; tanto las del bloque comunistas, las africanas, musulmanas, asiáticas o como las del Eje Apocalypto (ALBA).
Como tampoco las poses lastimeras de intelectuales boyantes al estilo macondo en ese mundillo de trampas, simulaciones y sibaritismo rampante entre los perros andaluces del Bruñuel de turno.
Qué decir ante el cúmulo de méritos, reconocimientos, honores, condecoraciones, famas y glorias otorgados en vida al Sr. Mario Benedetti “estrella y orgullo de las letras”. Claro, sin atender o dar fe de las especulaciones, que aluden a posibles “honores y premios silentes”, una práctica común en los bajos fondos comunistas para subvencionar secretamente a sus corifeos.
Todo unido a su prolífera producción literaria, le abrió un lugar en el concierto de las literaturas latina, hispana y mundial. Lo difícil es leer la Histoire rélle contada al revés, que tanto duele a los castristas, como un revisionismo hermético, de calidad ordinaria. El Sr. Benedetti, tuvo suficiente claridad mental para discernir diferencias entre el dollar, euro y libra en el platillo de su pesa financiera y los pergaminos, medallas y otros comforts no suntuarios, en la otra.
Se desconoce si el escritor mostró escrúpulos, en aceptar los óbolos de los sistemas capitalistas “perversos”; porque de los totalitarismos, el repudiarlos, habría sido su suicidio intelectual, social y político.
Los desmanes dictatoriales del Dr. Fidel Castro y sus seguidores contra el pueblo de Cuba, las ejecuciones de Erich Honecker y la Stasi contra los alemanes, la represión brutal del Ejercito Rojo y la KGB en 1953 contra los patriotas húngaros, después los checoslovacos, nunca existieron.
Tampoco los millones de camboyanos asesinados al estilo fascista por Pol-Pot y el Khmer Rouge y otros (algunos de los tantos ejemplos), encontraron oídos sordos en este inefable personaje, sin otra bandera que la roja, ante la cual inclinarse.
Del serrallo Apocalypto
Bonita forma de ser ejemplo ciudadano para las personas decentes y patrón de moral y cívica para las juventudes. Si el Sr. Benedetti, tuvo alguna hipoteca castrista insondable colgando sobre su personalidad y vida, se ignora. Tampoco seria el único, chantajeado por los Servicios de Inteligencia Cubanos.
Entre los premios y honores recibidos, sin embargo, proliferan aquellos de connotación ideológica otorgados por países de dudosa reputación democrática, los países comunistas actuales y los ex de entonces, también de alguno que otro abrevadero de patanes, escapado del serrallo Apocalypto.
Es no querer diferenciar ex professo de los abusos del Dr. Fidel Castro y sus asociados, con las clases de civismo y patriotismo del electricista Lech Wałęsa y sus compañeros victoriosos de Solidaridad. ¿Qué sabría este bardo sin principios ni fines, de la solidaridad humana? Para tal abyección zurda, no se requieren versos lujuriosos ni ditirambos repletos de comejenes.
Será improbable que los gobiernos decentes que le adularon y premiaron, les exijan a la imagen virtual del poeta la devolución de todos los trofeos y distinciones recibidos; para así disculparse ante sus ciudadanos y reeducarse ellos mismos en lo que “no se debe hacer”, si no es en nombre de la virtud y los altos principio, ya olvidados en las universidades apócrifas, mancebas al servicio de la élite izquierdista.
En uno de sus últimos libros, titulado “Canciones del que no canta“, el escritor alude a su historia personal.
No fue una vida fácil, francamente –dijo, al parecer, exhausto de su farsa propia y a manera de confesión auto redentora.
Quien con su pluma quimérica e irresponsable, marcó a varias generaciones de tontos, anidados y condimentados con azafranes de la siguatera castrista; siempre de la manera equívoca y al estilo de los tirapiedras sesenteros.
Ver cuando escribió su último poema, que a mi entender, fue la única vez que se mostró sincero y tal vez improbable, con una pizca de preocupación por su deshonor familiar (sic):

Mi vida ha sido una farsa
Mi arte ha consistido
En que esta no se notara demasiado
” (frag)

“¡Avemariapurísima!” —grité.
Pero me gustó más y asoció con remembranzas habaneras (gracias al Après moi, le déluge), al poeta irlandés conocido por “Moriuht“, que nos recuerda en la crítica de aquel poema latino-normando de principios del siglo XI, que Warner de Roven hizo con su única línea en tributo al Arzobispo Robert de Rouen:
Foribus en clausis moratur pontifex HVGO” (El obispo Hugo pasa su tiempo en París, tras puertas cerradas) (sic)
Luego, como “Moriuht“, es de pensar que precisamente eso fue lo único que nuestro poeta hizo sólo para él y su egoísmo enervante; a lo largo, ancho y durante toda su vida de ilusiones marchitas desde su aburrida adolescencia. Porque niño, nunca fue.
El 17 de mayo, 2009, el poeta Mario Benedetti se apagó manso, con la cabeza gacha, quizás abochornado de toda su estulticia, y sin mirar al cielo del Montevideo que aborrecía.
Claro que no podemos desearle que descanse en paz, a quien nunca se lo mereció.
Fin de la saga.
© Lionel Lejardi. Abril, 2011
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press

(*) http://apresmoiledeluge.blogspot.com/

Serás bienvenido a mis blogs alternos:
http://www.elasuntocubano.net/
https://liolejardi.wordpress.com/
http://lacomunidad.elpais.com/elasuntocubano/posts/

http://www.facebook.com/lionel/lejardi
http://www.twitter.com/bieladom/

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: