De sueldos y beneficios milagrosos en el cantón de Nieder Sachsen


                          Se cumplen 52 años de dictadura comunista en Cuba
                 Una araña tejida en cualquier Año del Señor, post al Día de la Creación
Pareció tratarse de narraciones o leyendas cuyos orígenes les tildaban de extraviadas en la noche de los tiempos. Tal vez se estimaron sucedidas al inicio de la civilización, contadas por unos sabios y doctores del culto a la “Vuvusela Estridente”. O quizás estampadas durante los Días de la Creación, gloriosa, así fueron apuntados en versiones masoréticas, específicas de los cantos  fúnebres entonados en el arameo más exquisito. O tan inexplicables como los manuscritos del Mar Muerto, hallados después en ánforas ocultas subrepticiamente por aves funcionarias que existieron desde siempre, como también hoy, impunes. Pero sucedió que excavaciones recientes trazaron una línea sorprendente, hacia épocas y puntos no tan lejanos.
Porque al parecer, todo comenzó en el cantón de Nieder Sachsen; una península sureña independizada 1821 junto con el cantón de Neuchâtel  (rebelde hasta 1815), del antiguo imperio Das Land der Vollidioten  (Tierra de los Idiotas); dicho así; porque los Kaiseres mediterráneos del al-Ándaluz, a partir de octubre de 1492 y por ensoñaciones de un judío loco (dicen ellos, los parroquianos del mesón “La Sefardita“) lo tuvieron todo en sus manos, por inteligencias de Isabel; la divina; y por culpa de quienes siguieron a Fernando, lo perdieron todo, escurrido entre sus dedos. Claro que no fue por excesos de bacanales imperiales, nada de eso en espíritus nobles y cristianos devotos, sino por la tozudez de los garbanzos.
Hoy nos cuentan que el último y actual Senescal elegido por los ciudadanos de Nieder Sachsen, Rickertt Scottland –Baron Südosten von Blumigen–, de estampa creíble  a todos sus seguidores; devendría en líder excepcional como administrador, dado sus éxitos financieros en los negocios privados. Aparte, tan rico, no tendría por qué ansiar los sueños de los miserables arrastracueros, sin patrimonios.
Su tarea inmediata, consistió en meter en cinturas a los burgomaestres, escribanos y al resto de la burocracia colateral –voraz e indolente con los dineros del pueblo, una ciudadanía clamante sin voz– anidada en el cantón entero. Más por allá, despuntaba en estado comatoso la Ciudad Mágica de Ozstadt, en el condado de Ratten Fänger. De este modo, el líder inició una labor ciclópea: cumplir sus promesas electorales de acabar con la corrupción y el despilfarro de los fondos públicos, al parecer y como fue ventilado a “calzon quita’o” en las medias; manejados alevosa y negligentemente por el enjambre Korb¹ ávido en satisfacer su gula insaciable.
Es que el estado financiero de las arcas del cantón, presagiaba peligros de bancarrotas irreversibles (efecto dominó). El líder, se auto obligó a respetar la promesa de recortar los gastos públicos innecesarios o no esenciales, que abrumaban a los contribuyentes empobrecidos y acorralados. Los mismos ciudadanos que desde años ha, clamaban infructuosamente porque alguien o alguna entidad jurídica –colibries con giro en reverse, los cuales no aparecieron nunca, ni siquiera sus sombras–, les protegiera de los abusos de las aves funcionarias y uniones de vuelo impopular que; como  águilas ennegrecidas, les devoraban a los contribuyentes el hígado, tal como le hicieron al Prometeo encadenado en las montanas nevadas de los Visoký Tatry (Altos Tatras) de los países checos.
Porque estas aves del infortunio, se engullían el 88% de los impuestos recaudados por los lictores, sin que ninguno de los Senescales ni autoridades terrenales anteriores; hubiese movido un dedo para cambiar ese rumbo hacia el desastre, mientras uniones se daban banquete repartiendo sus promesas del cachs esquilado a los contribuyentes. Dicen los manuscritos, que en cuanto el líder tomó posesión del cargo, se arremangó las mangas de la camisa (no es cacofónico ni anti gramatical), aflojó la corbata, apretó la faja del pantalón y farfulló, a sotto voce:
Ahora, verán estos “sacrificados” lo que es bueno
Los recortes del presupuesto previstos por Scottland para el cantón de Nieder Sachsen¹, levantaron ronchas en los Korbs colimados, iguales a las brotadas al ingerir ceviche de pescado siguato. El legajo de medidas, que amparaba el estimado de gastos para el año fiscal 2011-2012, generó inquietudes entre la empleomanía Korb; hoy colmada de sueldos y beneficios inmensos, vistos milagrosos; atesorados de manera inexplicable durante los decenios anteriores a la toma de posesión del nuevo Senescal.
También indetenibles, por los controladores de entonces. Estas agrupaciones pasivas de burgomaestres, escribanos, ONG (organizaciones no gubernamentales), AFII (Alianzas en favor de la inmigración ilegal), CDGT (Comités en defensa de los gatos tuertos), AARDP (Asociaciones altruistas repartidoras de dineros públicos y ajenos), CDCHDMS (Clubes deportivos de Hot Dogs y algunas mascotas sospechosas de adamamientos) entre otros, pertenecían de alguna forma a uno de los clanes honorarios del temido enjambre Korb, no oficiales, sino paraoficiales (PO).
Este dispositivo burocrático, era el  encargado de brindar a los ciudadanos los servicios administrativos de todas las actividades oficiales del cantón, en cada lugar y nivel de la península, en los que fueron elegidos por los votantes o designados por los elegidos. Saber que Nieder Sachsen es el cantón más al sudeste de la nación. El repique de tambores de los ciudadanos protestones, con una energía de resonancia sin paralelo, ya ventilaba ecos armónicos de primer orden en el resto de los cantones aledaños, hasta el Círculo Polar Ártico; incluyendo la metrópolis fabulosa (capital nacional) sede del Primero, de entre los político elegido democráticamente por los ciudadanos esperanzados: “Das Versprogen Weiβse Haus” (La Casa Blanca Prometida). 
La crisis económica, detallaron los historiadores, les había cambiado el modus operandi a todos los ciudadanos. Los más, por defecto (como los contribuyentes desafortunados) y los menos, por exceso (en particular de los  burgomaestres y escribas vinculados) además de los PO y grupos económicos exógenos, vinculados de alguna forma al ombligo de la nómina cantonal, condal o municipal. Además de las dependencias de tripa igual facturadas bajo el nombre de ONG  y otras mini estructuras, que en realidad obedecían a los intereses y gli amici degli amici degli amici…, del Senescal de turno.
Estos aliviaderos, lógico, estaban siempre interesados en mantener sus privilegios y constituían lo que los Senescales anteriores denominaban “su comunidad”. Ni decir que estos conjuntos comunitarios eran en realidad aquellas entidades colgadas en cada área amparada bajo el juramento de fidelidad al Senescal de turno, aunque no obligado ni especificado en los contratos con las uniones de empleados cantonales. Todo apuntaba, lastimosamente, a un crecimiento imparable del tamaño del gobierno y sus gastos, según arribaba al poder cada oleada nueva Korbs y sus líderes, realizadas elecciones, y la cola de sus ambias, cúmbilas y consortes del compromiso. Al final de los codazos y cabezazos por agarrar un buró, existían suficientes personas no interesadas ni necesarias para ejecutar las labores públicas con calidad, seriedad y profesionalismo. Ello conspiraba contra la razón por la cual se les pagaba, tal como esperaban los contribuyentes. 
La opción de Scottland, trataba de que la persecución y matanza de cucarachas que correteaban sensualidades pizpiretas sobre los buroes, cesara y así lograr lo mismo necesitado por los ciudadanos, pero con un gobierno más pequeño. Sólo que tal concepto chocaba con la filosofía de intereses particulares que apoyaban el regadío de sueldos y beneficios (dejando a un lado y por el momento, la autopsia inevitable de las prebendas) sobre los canteros burocráticos. Tal acción, de hermosa tradición y complacencia (al final traducido en “cash” simple) se ejecutaba utilizando surtidores de desborde; en lugar de aplicar el método eficiente de la aspersión selectiva, para saber exactamente dónde irían a parar las gotas vivificantes ansiadas por los burócratas.
Luego, Scottland escuchaba compungido los lamentos de los ciudadanos comunes, suficientemente decepcionados ante el mutis e indiferencia de los Senescales que le antecedieron, por su egoísmo, avidez y despilfarro destructivos de los recursos entregados ciegos, por la candidez del pueblo engañado. Era ver impasibles como toda aquella ventisca se revolcaba y desbordaba fetideces cada vez que se destapaba o punzaba cualquier caldero de la estructura cantonal. Tal sucedió con los escándalos de “Hospital General”, bien al sur de la capital cantonal de Altstadt am Tallen. Igual, al cuadro pictórico de las bananeras centrales y sureñas desparramadas debajo de la frontera sur de la nación, las cuales eran criticadas –aunque no sin razónes valideras, ahora cínicas–; tal si los clanes de las aves funcionarias se comportaran con decoro igual, al hombre de Diógenes, quien con su lámpara encendida a pleno sol, decía buscar un “homo rarus“, honrado y sin mácula.
En tiempos de las vacas gordas, los burgomaestres y escribanos Korbs apropiados de la confianza ciudadana;  jugueteaban con la nada, saltando de quincena en quincena como si la cosa fuera de “coser y cantar”, para después echarse a disfrutar, lánguidos. Cierto que tal lo hacían desde muchos años atrás, con la impunidad plena que permiten las candideces de una ciudadanía desinformada y atormentada por la incertidumbre, desde siempre.
Ello acontecía de tal forma porque al contrario, los fondos y recursos no provenían del sector privado –siempre vigilante e intolerante con la corrupción y el despilfarro–; sino de la ciega, sorda y muda cornucopia pública, sarandeada al gusto de los aprovechados. Se trató, en síntesis holocausta, según argumentan los doctores, del menú Baco intocable de los burócratas. 
Estos últimos, yacían aunados en una especie esotérica virtual; que cualquier analista serio la catalogaría semejante al melting pot de una brigada anárquica integrada por socialistas, liberales y vagabundos. Dibujada como un set de androides inconexos (aunque sin relación política), de entes canonizados y elevados a la categoría de  “héroes del pueblo” por la propaganda de los apparatchiks. Unos personajes renuentes a sudar la camisa y producir riquezas y sí, ávidos en envidiar y devorar las creadas por los capitanes emprendedores del sector privado, y también, la de aquellos que integran el lamentable ejército sujeto al “salario mínimo”, tanto como los que retirados únicos (no múltiples) del Seguro Social (SS), sin otra opción, aunque fuera de pecaminosa placidez.
A los supuestos afectados, sólo les interesaba lo clásico del berenjenal (ha veces “platanal de Bartolo”), en sus proyectos personales del apacible vivir diario y la pesca de todas las fanegas posibles del buen trigo oficialista emanado a chorros desde el silo cantonal. Era el maná divino dispuesto al disfrute ad eternum durante el retiro invernal, final. Para entonces, la mochila de bondades era acarreada infatigable, repleta de milagros –prodigios indudables– sólo concebibles por la intervención de alguna entidad divina.
Ejemplos cardinales (aproximados) son narrados por los bardos, juglares  y cronistas en los cantos y poemas de la época. De cómo los burgomaestres y escribas de cada cantón alpino junto con sus funcionarios y las uniones; tejieron pacientes la telaraña succionadora, con una inestimable eficiencia del 100 %, sin pérdidas en la generación, transmisión y distribución del cash límpido como el Agua Bendita (cierto que se trataba de “honorarios legales”) en ese Año del Señor y en los subsiguiente, bajo el mismo esquema legal. Para que no digan.
Tan exactamente descrito en el Libro de los Libros, como cuando en el último día de la Creación, Eva se colocó la hoja de parra y le entregó a Adan un fruto arrancado del Árbol del Bien y del Mal para que lo comiera al igual que hizo ella, ingenua, tal le instó la serpiente viperina. El primer “Edicto Ejemplar” emitido de inmediato por el Senescal Scottland cuenta:

Edicto N° 1

A todos los burgomaestres, escribanos y otros calipastos, sin domicilio conocido

Porque desde que se articuló e instauró el paquete de sueldos, beneficios y prebendas; acudimos a la historia contada por los gestores de todo el cardumen diabólico. Unos  hechiceros (“medicine men“) fraguaron que los Korbs no estaban satisfechos en someterse a recibir los incrementos de sueldo anuales, lógicos, por el alza del costo de la vida (entre 3% ≈ 4%, aproximadamente); que nadie discute. De igual modo que sucede en el casi absoluto y gran total del resto de los empleados en el sector privado que trabajan y producen en las pequeñas y medianas empresas y los de por cuenta propia; sin recibir aumentos de sueldos anuales ni beneficios extras, salvo excepciones . Claro, incluyendo los bonos y regalías que los empleados de alto rango de las grandes empresas privadas, recibían de sus compañías en función de las ganancias que éstos gerentes aportaran a sus casas matrices. Se evidencio que los cantones a nivel nacional, andaban en bancarrotas, precisamente por imaginarse que ellos eran también empresas privadas, solo que las regaladeras provenían de los dineros públicos.
Toda esa empleomanía privada, era la generadores de riquezas y dolares  de cuyos impuestos pagados al estado (“income taxes”), los funcionarios estatales recibían sus beneficios y las entidades oficiales sufragaban los gastos adicionales e informales de operación en teoría, sin déficits.
Y porque algún pícaro de la horda Korb advirtió a su Superinteligente inmediato, que la falta déficit era “política y económicamente un factor negativo e incorrecto” para sus ingresos personales. De ahí, los inicios de inflar las nominas en verde con el corrimiento hacia el rojo (galáctico) de los gastos, ya incontrolables hasta la fecha y todo ha de terminar con los causes nuevos.

Hoy el tema principal del Senescal Rickertt Scottland, es el de poner topes al desboque salarial del enjambre Korb y otras ONG difusas del gobierno local o cantonal. El segundo tema, es la acción paralela de reducir o eliminar los beneficios de los cuales ni sueñan  disponer; el resto de los que sudan la camisa en el cantón, del sector privado e incluyendo los trabajadores por cuenta propia y los escuálidos retirados del SS. Estas protestas en el cantón de Nieder Sachsen, iban haciendo surcos en cada uno del resto de los cantones de la Unión y sus entidades subnacionales. 
Fueron innumerables y crecientes las quejas, debates y reclamos de los ciudadanos indignados por el engaño de sus líderes y de cómo los Korb se han aprovechado de la desinformación del público, respecto al alcance de los titulados beneficios. Está claro, intentando ser justos, según el adagio; “que no son todos los que están, ni están todos los que son“, aunque representan una mayoría absoluta protegida por los políticos venales.  Machacaron, en el decir de los doctores en las crónicas, que resultó extemporáneo levantar la alfombra delante del público para ver qué hay debajo, y culpar a quienes sí advirtieron a tiempo el desinfle de la burbuja, desde su vista a vuelo de pájaro, sobre las grietas escandalosas del despilfarro.
Ahora, la horda Korb teme a estos oidores y adelantados de Scottland, quienes andaban con escobas al hombro que molesta a todos los precaristas sin licencias ni permisos para el desorden fiscal y les vigilaban furiosos, cuando intentaban barrer los patios. Es así, dado que en el presupuesto proyectado para el año fiscal 2011-2012 por el senescal Scottland y su equipo de chapeo de marabuzales, sorprendió a quienes fueron acostumbrados a vivir intensamente a costas de sus vecinos, fueran estos quienes fuesen. Ellos creyeron obrar bien en defensa de sus bolsillos, por mandato divino.
—¡Que se sepa que con nuestras bolsas, no se juega! —gritaban en sus nightmares noctunos y bad dreams diurnos, sin importarles los familiares, amigos, conocidos o compañeros de rumba, deportes o lo que fuera.  A todos sin distinción, les bramaron—. ¡Porque mi dinero es mío y solo mío, y que los demás, se recontrajódan, porque a mí, todos ellos me interesan tres carajos!
Así clamaban, aterrados ante las espadas justicieras de Oidores y Adelantados del Senescal, cuyas prospecciones las consideraban “visitaciones del diablo, intrusas”.
En el corazón del pueblo, contaban los juglares más atrevidos, en su medida y por ver entre los pocos resquicios que le permiten los guardianes de la esquila secreta, se conoce qué, cuálescómo huelen los arquetipos del enjambre Korb, que les espoleaban año por año, inmisericordes. Era la adoración del limbo enervante por el puesto gubernamental, seguro e inamovible, donde pacen los dulces ascetas, aquellos “Sueños de una Noche de Verano“: familiares, cúmbilas, socios (los del barrio), favoritas y amici de la jet-set burocrática u otras historietas televisivas, todas PG-21. A veces, el deambular gótico de algún que otro personaje fantasmagórico escapado de la rumbita lunfarda, regodeada en todos y cada uno de los downtowns locales de todo el cantón de 15 millones de habitantes.
Los ciudadanos –entonaban incesantes los bardos–, les era terrible presentir que, de forma alegórica formaban parte del trágico-cómico drama de humor negro; igual al atravesado por los diez jóvenes del Decamerón de Boccaccio, huidos de la peste negra que asoló Florencia durante todo el 1348.
Y porque es así, sin escape ni esperanzas, como tenían los angustiados con los vuelos rasantes de las aves funcionarias y escribientes sombríos del enjambre Korb, ululando y grazneando como cuervos de malagüeros y aleteandos imperfecciones filosóficas (y menos morales) en el cantón de Nieder Sachsen. Y se emitió la fuerza de otro Edicto Ejemplar (el último de entre otros muchos), para detener el relajo, que los doctores en Ética, Moral y Cívica estiman escandaloso, según las crónicas.

Edicto N° 2

A los burgomaestres, escribanos y otras aves funcionarias de la horda Korb, enloquecidas por el cash

En los albores del desastre, se adicionaron a los empleados paquetes de beneficios varios, que serian temporales, a los fines de “compensar” a los funcionarios sacrificados. El empleado del cantón (dice la ley), igual que cualquier otro contribuyente al Seguro Social, recibiría tanto como el máximo permitido por la ley y de acuerdo a sus contribuciones a dicha caja comunal.
Ello tampoco satisfizo a los funcionarios y escribanos Korb del cantón, claro que en primeras filas se codeaban con los de alto rango y sueldos, verdaderos. La llave de acceso a las arcas fueron puestas (virtual) en manos de las uniones, las cuales redactarían los documentos con sus demandas, prestadas alegremente al “pancracio” del gato contra el ratón. En estas batallas pírricas “de mentiritas” las uniones desempeñaban el rol de los “buenos” en calidad de representantes de los burgomaestres y los escribas y otros libadores colaterales, sin voz ni voto, salvo en las elecciones oficiales. Curiosamente, estas batallas con mucho ruido de nueces y avellanas, se efectuaban contra un enemigo invisible e inexistente, puesto que la acera opuesta estaba desierta de contrincantes, porque todos eran ratones y gatos, a la vez.
El “enemigo administrativo”, estaba infiltrado entre las filas proletarias y viceversa, formando parte de los  demandantes y demandados. Los burgomaestres, extraño, gritaban junto con los escribas contra los administradores que no tenían enfrente. Así el retablo, parecido al drama “Ño” del teatro “kabuki” japonés. Apagado el ruido, tras considerarse todos de acuerdo en lo que nunca habían estado en desacuerdo, se armaron los paquetes de beneficio mutuos. Y todos, alegres en la vuelta de la feria de  “Alice in Wonderland”.
Los bardos, juglares y cronistas de la época resumieron en que: toda la empleomanía, al menos la condal y municipal, dispondría de un seguro médico y de vida, de por vida; aumentos anuales de salario, compensaciones por el buen trabajo por el cual se les pagaba ya por hacerlo bien y otros regalos o bonos “por lo que no se sabe que”. Al retirase, recibirían un % elevado de su salario (o de salarios anteriores diferentes), la extensión del seguro médico y de vida, además del seguro social nacional convencional con su Medicare y lo que se les colgara del Medicaid (ellos son tremendos hurgando endijas). Y como lo desearan, la opción de reingresar como empleado del gobierno, para comenzar un nuevo ciclo, y así sacrificarse en ayudar a mantener el desempleo en su punto más alto. Los contribuyentes, se harían cargo de mantenerle el maravilloso estándar “ad eternum” a los funcionarios retirados y a sus descendientes, en agradecimiento por habitar en el hasta entonces, fabuloso cantón de 
Nieder Sachsen. Un verdadero País de las Maravillas.

Adecentar la cosa pública
La fumigación consistió en pasar la escoba por toda las rinconeras y la aspiradora de alta succión, por la selva donde pululan los clanes integrados por toda una pléyade de servidores (más bien “auto servidores indeseados”), al parecer, tan indestructibles e inamovibles como los Inmortales de Jerjes, hasta que arribaran “los 300 espartanos”.  Claro es que la propuesta de Scottland levantará protestas, no en la ciudadanía abrumada por el despilfarro de quienes no producen o aportan un solo dolar a la cosa pública y sí, especializados en gastarlos a las dos manos. Personas que no saben ni quieren entender el concepto de eficiencia, dado que no han administrado con éxito, ni siquiera, un puesto de fritas. Rickertt Scottland, quien lo sabe todo, recuerda junto con sus colaboradores lo que reza en un viejo y sabio proverbio:

A los muertos de hambre, salvo excepciones bíblicas, no se les debe elegir a un puesto público. Porque lo primero que harán es planificar cómo dejar de ser miserables, vivir a plenitud, tejiendo telarañas y trampas para disponer de un retiro grato; a expensas del erario público, que alimentará de por siempre el ciudadano, el contribuyente común”.

Rickertt von  Scottland, a quien algunos futurólogos le auguran la pérdida del impulso inicial, basados ellos en un ritornello musical ya decadentes por sus ijares arrugados; sin mirar atemorizado hacia ningún lado, ya andaba sacudiendo la estructura cantonal de gobierno, desde el ático hasta los sótanos. Los sueldos de los burócratas no permanecerían incólumes y la fiesta de los intocables se detendría, donde hoy gimen los del pensar así, a estas alturas de un sistema cantonal en bancarrotas, y que dieron la impresión de no saber a ciencias ciertas en cuál planeta viven. Es el “yo me callo de lo tuyo y tu te callas de lo mío“, pareció ser la norma en todo lo municipal, condal y cantonal.
En consecuencia, si a todos estos funcionarios no les gustan los recortes, que se vayan y dejen espacio para los dispuestos a trabajar duro, mejor y con los sueldos recortados. Claro es difícil, dicen los cartománticos y nigromantes, auscultadores diplomados en descifrar mensajes textados en las entrañas de las aves. Ellos, de inocencia o por encargos, arguyen “porque estas y otras entidades parecen estar repletas de amigos de los amigos de los amigos de los amigos de los primeros amigos“, para lo cual los doctores recomiendan el ejemplo e insisten; en hacer un tour por la saga espantosa eclosionada del “Hospital General”, copados por los burócratas con millones de sueldos como todos, verdaderos Nudos Gordianos carentes de una espada alejandrina cercana que los deshaga. Con razón dicen:

“Ver lo sucedido, cada vez que se ha punzado una estructura gubernamental en y por cualquier lugar, para hacer un cultivo de bacterias o realizar una biopsia en la caja fuerte de cada institución, porque de inmediato cunde el pánico“.

Quizás los escépticos duden que Rickertt Scottland menee fuerte la mata, a ver que se cae solo.
Quizás en una segunda pasada, le de por “meterle fuego a la lata hasta que suelte el fondo“.
Quizás nos avise, para ayudarlo en lo de la pira a elevar, por los ciudadanos ofendidos.
Quizás porque duele y no deseamos que el cantón de Nieder Sachsen continúe siendo lastimado profundo, ni que por doquier que usted pinche, le salga pus.

¿Espeluznante? Los que duden de los bardos, juglares, historiadores, doctores y cronistas, pregúntenle a los burgomaestres y escribas “sacrificados”. Y así las cosas, según afirman los anteriores sabios, ya mencionados. Claro que, basados en la historología contemporánea, todo apuntaría a exageraciones infundadas por los reseñadores; habituales del pub local; por lo que es recomendable a los lectores que consideren la nota siguiente:

Nota: Saber, reiteramos, que toda la saga de esta narración o leyenda incluyendo nombres y lugares, es ficción. Si tiene semejanzas o similitudes con hechos, símbolos, personajes u otras situaciones o narraciones reales, ficticias, apergaminadas o contemporáneas, es pura coincidencia. Nada intencional en este mundo sincopado de “lo real maravilloso o realismo mágico de la literatura latinoamericana”, en el decir de Carpentier, un escritor cuasi cubano portador de rarezas zurdas soldadas al surrealismo de Lam, obsolescentes, de cuyo trauma sinistrorso nunca se recuperó.
El nombre del cantón de Nieder Sachsen y elementos asociados, son puntos geográficos tomados en calidad de virtuales, es decir, en simulación solipsista (virtual artifact) ™. Para los historiadores y estudiosos interesados en lograr la posible geoposición del condado en el plano cuadridimensional del mundo real, es imposible, dado que la trama de esta narración es entrópica en un 86% y entálpica en un 13%, con un varianza de error deslizante de 1 ± e = ∫log n.10¯¹³ ( o sea Σθ…n, sí el lim ζ→∞) 6 . Claro, un verdadero desastre.
© Lionel Lejardi. Febrero, 2011
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press

(¹)   Irreconocibles en el encefalograma virtual de klanes tribales, proto celtas.
(²)   No incluye la Zona Franca de Brujas en el apeadero Depot del tren de Flagler frente al “Royal Palm Hotel“.  Tampoco la Región Prohibida de  Malarabias, en la Casicopea de las jineteras deambulantes, impertérritas y desafiantes al régimen comunista, por el malecón habanero. Se diría, casi llegando a Frankfurt am Main.

(Sean bienvenidos a mis blogs alternos;
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