“Noli me tangere, homo” -exclamó Martha (I/IV).


Se cumplen 52 años de dictadura comunista en Cuba
Preludios
La madrugada de Año Nuevo 1959 recién avanzaba sobre una ciudad que no quería despertar. Es que los cubanos reñían entre sí, en una bronca comenzada siete años antes (10 de marzo, 1952), donde se discutían asuntos de familia y donde cada cual se creía poseedor de la verdad. Era razón por la que La Habana, demoraría en deslumbrar con su blancura inmaculada. Claro, no parecida en luminosidad a la Casablanca del Magreb. Todavía los primeros resplandores no alcanzaban diafanizar sobre las caravanas de Cadillac lujosos, unos impresionantes sedanes y limusinas de negro resplandeciente, pero ninguno tipo cabriolet. Tal fue moda chic el 12 de agosto de 1933, bajo una estampida similar a la caída del gobierno del Gral. Gerardo Machado y Morales (1925-1933), un veterano independentista que intentó reelegirse como presidente,violando la Constitución de 1901; y resultó repudiado por el pueblo, ya atosigado por la Gran Depresión de Mundial (martes negro de octubre 29, 1929).
Por razones no claras, las águilas del Potomac; en una jugada sin precedentes; le habían retirado al gobierno cubano todo el apoyo económico, militar y diplomático; con el cual contó hasta la fecha. El gobierno, desesperado, envió sus emisarios a Europa, (Bélgica, Francia e Inglaterra) en busca de armas y pertrechos para defender a Cuba de la inminente catástrofe a manos de los comunistas.
Las máquinas rodaban colmadas de funcionarios, sus familiares y en algunos casos, con sirvientes o “comecandelas” (bodygards). Los carros se desplazaban desde diferentes lugares de la ciudad y sus entornos, hacia un punto común: el aeropuerto aledaño al campamento militar de Columbia, donde también operaban aerolíneas civiles como “Aerovías Q” y “Aeropostal Venezolana”. El sitio era un dispositivo de uso doble, civil y militar, acondicionado como tal en el influyente municipio de Marianao; al noroeste de la capital, y en cuyos predios de los alrededores se asentaban las zonas residenciales de la mediana y alta burguesía, las cuales serian barridas y arruinadas por el vendaval castrista. Todo el entramado democrático armado con dificultad extrema durante los 50 años anteriores, se vino abajo.
Era gente fugitiva impregnada de temores, desorientada; sorprendida porque el gobierno del Gral. Fulgencio Batista y Zaldívar –uno de los “héroes epónimos” de la Revolución Anti-machadista de 1933 1–; al cual casi todos ellos habían apostado, apoyado y estimado inconmovible; aun sometido a los embates de una oposición apasionada y democrática, aunque enfebrecida y confundida por sus argumentos impropios; se derrumbó de manera sorpresiva en esa madrugada fatal de Año Nuevo del 1959. Ello culminó en la huida del Presidente, su familia y colaboradores más cercanos. El desconcierto de estas personas poderosas, que después contagió a la ciudadanía aún soñolienta, fue total.
Igual de aterrados, los fugitivos temían las ya anunciadas represalias de los revolucionarios; cuyos efectivos guerrilleros correteaban siniestros por los montes, pueblos y ciudades, apoyados por milicianos urbanos armados con aquello arrebatado a los aforados gubernamentales o con lo que pudiera servirles de arma. Estos últimos, terroristas urbanos, se la habían estado “jugaban al canelo” día a día, perseguidos por la policía, paramilitares y los órganos de seguridad interior.
En realidad, con el enemigo en fugas, no eran necesarias esas armas salvo para contener a los saqueadores. Sin embargo, los guerrilleros castristas auto apuntalados como los vencedores –bien asesorados por los estrategas del Comintern, tal confesaron éstos después se alertaban contra el reclamo justo de sus competidores apoyados por otras facciones revolucionarias también beligerantes y armados (genuinos demócratas); para que éstos no les demandaran una parte alícuota justa en el gobierno que los castristas estimaban “su” botín exclusivo.
Casi todos los fugitivos eran políticos miembros prominentes o negociantes vinculados al gobierno batistiano. Otros, consideraban que las represalias podían a alcanzar a cualesquiera de las fuerzas cívicas y sociales, aunque no beligerantes, que a los vencedores les olieran o les convinieran tildarlos como colaboradores gubernamentales.
Eventos tales que sucedieron en realidad, con exterminios masivos inmediatos, desatados por los guerrilleros contra los implicados con el gobierno. Copiaban excesos similares a los ejecutados por los bolcheviques contra la pequeña y alta burguesía rusa, incluyendo campesinos y terratenientes, llevados a cabo a posteriori del asalto al Palacio de Invierno de Petrogrado en octubre de 1917. Exacto cuando en febrero de ese mismo año el Gobierno Provisional Republicano de Aleksandr F. Kérenski, cuyos partidarios demócratas lograron que el Zar Nicolás II abdicara y disolviera el ancestral gobierno de los Romanoff 2.
Los viejos comunistas cubanos, quienes hasta la fecha se mostraban ante el pueblo como dechados de demócratas y humanistas; no dejaron ser más que combatientes simbólicos que nunca pelearon; y que tras la victoria de los alzados desplegaron igual furia implacable contra sus adversarios, sirviéndole a los castristas como música de fondo y pretexto para eliminarlos si ello les fuera útil, ante cualquier reacción de Washington.
Todos los prófugos de esa madrugada, se ufanaban en obtener para sí un puesto salvador en los aviones, militares y civiles, que rugían en las pistas y a las salidas de los hangares. No hubo santos, patronas o demonios a los cuales, estos ciudadanos en desgracia no recurrieran in articulo mortis. Dado que eran personas consideradas culpables a priori ante la opinión ciudadana, de haberles impuesto al pueblo un gobierno autoritario (“dictablanda”, en el decir de algunos cronistas desapasionados), que a los ciudadanos les pareció sofocante. Curiosamente, tutelados por un gobierno de facto, donde los opositores pacíficos hacían lo que les daban sus reales ganas democráticas, comparada con el totalitarismo absolutista cernido después sobre Cuba, bajo la férula impuesta por el Dr. Fidel Castro Rúz, su clan familiar de aprovechados y seguidores ávidos de hurtar y apoderarse (como hicieron) de las riquezas de los burgueses y arcas de la nación cubana entera, antes de poner la soberanía de la isla en manos de Moscú.
No tardó que este nuevo “líder providencial” –quien de inmediato regodeó su ego frustrante al disfrazarse como el “Cristo aparecido en Emaús”, sólo que esta vez el teatro fue montado en Cuba– se declarara: “Dictador vitalicio de la República de Cuba, gracias a la revolución humanista y verde como las palmas” y el ulular de su grey de idólatras ávidos. Esta práctica populista, resultó cartabón para el destape subversivo de las izquierdas mal encasilladas como “democráticas, progresistas o radicales (Arévalo, Betancourt, Haya de la Torre, Estensoro, Perón, Cárdenas y otros) comenzando por las entronizadas de manera encubierta en Indoamérica, inmediato que sobrevino la etapa de la pos II Guerra Mundial (IIGM).
Lo sorprendente del gobierno del presidente Batista, es que se mantuvo funcionado con el mismo guión de criticas y desórdenes públicos de los oposicionistas, protestas ciudadanas, actividades contestatarias legales e incluyendo su inevitable batallar contra el terrorismos de los castristas y comunistas; adjudicables a cualquiera de las facciones oponentes latinoamericanas, inmersas en el batallar democrático convencional. Esta forma de gobernar y sus vicisitudes, resultaban imposibles para los radicales subversivos.
Una etapa que perduró durante los siete años anteriores a la instauración de la dictadura castrista en lugar del ahora gobierno evadido. No se trataba de “la comezón del séptimo año”, siempre pendulando sobre los destinos de la Isla; porque una parte sustancial del pueblo fue inclinada por demagogos profesionales, a sentirse divorciada de su gobierno.
Sectores irresponsables de la oposición, donde se incluían partidos políticos, líderes y en especial, medios de comunicación importantes; montaron una presión descomunal personalizada e intolerable; sobre el gobierno de Batista y sus instituciones, hasta entonces invulneradas desde la época de los gobiernos auténticos. Luego, el temor fundamentado de los fugitivos, se basaba en que la componente activa (violenta) de los comandos subversivos; ejecutores experimentados de actos terroristas indiscriminados durante los dos años del conflicto de la guerra civil; pasarían de inmediato a fungir en calidad de cazadores de aquelarres imaginarios, al servicio de los revoltosos.
Estas unidades obraron casi igual a los Einsatzgruppen (Grupos de Acción de la SS) como unidades especiales de castigo, paramilitares, armadas por los hitlerianos inmediato que tomaron el poder el Alemania, a inicios de los años 30. Así se conjugaron elementos de los “Grupos de Acción y Sabotaje” clandestinos del Movimiento 26 de Julio (M26J), junto con los arribistas de la vieja guardia comunistas, del Partido Socialista Popular (PSP) y los destacamentos guerrilleros punitivos. Ciegamente, lo más sano del resto de las fuerzas oposicionistas se dejaban sopapear por los demagogos comunistas, quienes después condujeron a marcha forzada la república hasta el desastre actual.
La irrupción de estos nuevos aventureros y líderes desconocidos, no pasó desapercibida para ciertos bien informados políticos y analistas, como el periodista Salvador Díaz-Versón (Castro le destruyó todos los archivos con las fichas y dossiers de los comunistas latinoamericanos), Rafael Díaz-Balart y otros fervientes demócratas, quienes aunque apoyaban al gobierno de facto estaban convencidos de la decisiva ascendencia de la inteligencia del Comintern sobre los comandantes guerrilleros, excepto los del Directorio Estudiantil Universitario (DEU) y otros combatientes de la zona de la Sierra del Escambray, en centro-sur de la isla.
Uno de los líderes derechistas afectos al gobierno, activo anti comunista y quizás el más osado, de empuje y arresto personal; era el periodista defensor de la política gubernamental; específicamente la anti subversiva; Dr. Rolando Masferrer Rojas, senador de la república y director de los periódicos “El Tiempo” (La Habana) y “Libertad” (Oriente).
Es de destacar la singularidad de que este líder había integrado a finales de los años 30, la denominada “Brigada Internacionalista Abrahan Lincoln” (otro sacrilegio histórico del Comintern) la cual invadió España bajo órdenes y apoyo logístico de la URSS, bajo el pretexto de defender al gobierno republicano de Manuel Azaña Díaz de la II República Española (1936-1939) ante la insurrección de las tropas falangistas comandadas por el Gral. Francisco Franco Bahamonde. Este caudillo (tal se autodenominaba), a su vez estaba apoyado por la coalición del “Eje de Acero”. Los rusos, pretendían bolcheviquizar España en un copycat burdo del disparate comunista en versión ibérica, tal como harían después en Cuba el Dr. Fidel Castro y sus seguidores.
Luego, Masferrer era un decepcionado y además disidente pro activo del izquierdismo infantil, romántico y naturalista; pululante entre los jóvenes idealistas de los años 30, por lo cual, este político ya maduro estaba perfectamente al tanto de la prosapia subversiva y anti democrática de los principales cabecillas anidados en la Sierra Maestra. Todos los cuales, dormitaban apacibles en brazos de la Internacional Comunista, a cuya rama latinoamericana, se le adjudicaba sede en Ciudad México DF.
Es precisamente allí, en México, el país donde los Castro y la retahíla de sus adeptos armaron; contando con el apoyo de ingenuos exiliados demócratas (en especial el depuesto presidente Dr. Carlos Prío Socarrás); la expedición armada –culminada en el desembarco fracasado del contingente subversivo del yate “Granma” en las ciénagas de “Las Coloradas”–, con la cual invadieron Cuba por la provincia de Oriente, en diciembre de 1956, mal armados y peor entrenados. Recién pisaron tierra, les sobrevino el desastre al caer en la emboscada de “Alegría del Pío”, donde fueron emboscados y diezmados por las fuerzas gubernamentales.
Ello se debía, a la política de puertas abiertas del gobierno mexicano hacia los exiliados republicanos españoles y otros perseguidos políticos latinoamericanos y europeos, agobiado por las intemperancias irresolutas de los nacionalistas cardenistas. Estos últimos, entre otros países del cono sur (Argentina, Chile, Brasil, etc.) no ocultaron sus coqueteos de entonces (pre IIGM) tanto con la URSS como con la Alemania, Italia y las potencias del Eje. Sin embargo, en realidad el gobierno mexicano mantuvo firme e invariable su faz democrática, que nunca abortó ni renuncio. Masferrer, entre los adversarios de los guerrilleros, era el hombre más temido por Castro.
Los líderes de las bandas armadas alzadas en las montañas de la Sierra Maestra en Oriente, aparentaban en público estar distanciados y desvinculados del PSP. Este partido político como abrevadero de los comunistas criollos, se alineó desde sus inicios (1925) con las prácticas feroces desarrolladas por los stalinistas en Rusia.
Uno de los fundadores del partido comunista cubano (1925), fue el destacado líder estudiantil universitario, Nicanor McPartland y Diez (aka, “Julio Antonio Mella”) jugó un roll sorprendente entre las fuerzas oposicionistas. Mella, fue asesinado en Ciudad México DF en 1929. Según versiones, por disentir de la línea moscovita, otra, por una simple cuestión de faldas, mientras que las mas pregrinas (en el decir de los comunistas) achacaron el crimen a un supuesto pistolero (Quico Magriñat) enviado por el Presidente Machado.
El PSP, se sometió a los dictados del Kremlin, aplicó sus métodos clásicos de purga y asesinatos, tal los implementados por el buró político de asuntos internacionales –Comintern– que operaba en el ámbito mundial y el cual se le supuso disuelto tras concluir la IIGM, bajo otro nombre como bluff armado al estilo ruso para engañar a Occidente.
Nadie hubiera dado ni un penny (kilo prieto) por la seguridad de ninguno de los integrantes de estas capas de la jet set dorada de la aristocracia social tradicional cubana ni de la castrense batistiana, ahora fuera del juego político y en pleno movimiento de abandono del poder en Cuba. Este horror a vistas, en unos casos fue articulado en segmentos por la oposición honesta, que aspiraba un retorno al sistema republicano, democrático y de libertad plena, fracturado inexplicablemente por Batista en marzo de 1952.
Mientras, la otra facción de oposicionistas violentos, patrocinada por los comunistas (castristas, anarquistas, libertarios, aventureros y mercenarios extranjeros, etc.) afilaba sus “cuchillos largos” tendentes a sumir la Isla de Cuba, para siempre, en las redes totalitarias típicas de las “Animal Farms” orwellianas. Idénticas a las sembradas por los rusos en sus satélites detrás de la Cortina de Hierro, a partir de 1948. Una visión sobre la cual alertó el líder nazi y Ministro de Propaganda, Joseph Goebbels, tan temprano como en enero de 1945.
Tanto los errores y respuestas violentas del gobierno de Batista, ante el acoso del terror oposicionista; como la excelente propaganda desarrollada a su vez por la candidez de los opositores demócratas y la muy profesionalmente activa de los comunistas, mantenían al gobierno a la defensiva. A ello se sumaban los siempre acechantes cultores de la izquierda liberal del periodismo norteamericano. Uno de cuyos íconos más dañinos –casi de la textura cósmica del Presidente Jimmy Carter– fue el conocido editorialista del New York Times, Herbert Lionel Matthews, furibundo defensor de todos los pillos y pillajes de la triquiñuela roja, sustentados a su vez en sus fechorías por las bandas bolcheviques.
La mayoría de los pasajeros de ese viaje al horror infinito, eran figuras poderosas y osadas a toda prueba; pero que tras el discurso de despedida del Presidente de la República, con la última campanada de medianoche, quedaron desarmadas moralmente y petrificadas, al abandonar su líder de manera tan abrupta la fiesta de Fín de Año 1958. Ahora el conjunto de fugitivos del gentío se redujo a simples personas posesionadas por el miedo. Se trataba de integrantes de un gobierno en fugas, sin puentes de plata, derrocado al grito de “sálvese quien pueda” dado por la más alta esfera gubernamental.
Ahora, esa masa de confundidos se encontraba envuelta en una espantada masiva espectacular nunca vista antes, en medio de la noche y tiritando de frío. Finalmente las caravanas de carros, algunas provenientes desde la Casa y Polígono Presidencial del propio campamento de Columbia, terminaron de arribar silenciosas al aeropuerto. La terminal, ya había sido militarizada desde la semana anterior, al saberse que los guerrilleros del oriente y centro de la isla; mancomunados bajo el mando de dos de los capitanes preferidos por el fatalismo histórico de Castro, Camilo Cienfuegos Gorriarán y Ernesto Guevara de la Serna (eliminados sucesivamente, a posteriori); ponían sitio a la ciudad de Santa Clara en el centro de la Isla, hasta la rendición de esta urbe a los guerrilleros, a finales de Diciembre de 1958.
La saga continua.
© Lionel Lejardi. Enero, 2011
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press

(1) En realidad las figuras visibles pos machadistas, fueron los miembros de la Pentarquía, el Directorio Estudiantil, la facción ABC y otros. Batista, sin embargo, ya después de haber saltado de sargento a coronel, tras el putsch de 4 de septiembre, 1933; resultó el Hombre Fuerte tras bambalinas, entre septiembre de 1933 y junio de 1940, cuando fue precipitado por el voto popular, hacia la presidencia democrática (1940-1944).
(2) Para octubre, el gobierno republicano de Kerensky se deshizo ante el “genial” coup d’etat (desde el punto de vista del escritor e historiador italiano Curcio Malaparte) desarrollado por los destacamentos armados bajo el mando de Trotski. Estos pícaros de la izquierda rusa, no habían contribuido en nada al derrocamiento del Zar y sí, actores que escenificaron el papel de cuervos perfectos tras la batalla, sin arriesgarse, salvo para llenarse los morrales.

Serás bienvenido a mis blogs alternos:
http://www.elasuntocubano.net/
http://lacomunidad.elpais.com/elasuntocubano/posts/
http://www.facebook.com/lionel.lejardi/
http://www.twitter.com/bieladom/
2759

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: