Archive for 28 diciembre 2010

Chávez y su eclosión de la “Ley Habilitante” nazi.


               Se cumplen 52 años de dictadura comunista en Cuba
Con la eclosión prima, sucedió lo inimaginable para el dúo de disconformes que la crearon. Ambos, un par de personajes abigarrados, emergieron hecho trizas y lo peor, desilusionados, de entre los restos humeantes de la Primera Guerra Mundial (IGM)¹. Tras sacudirse el polvo, se miraron el uno al otro y constataron que estaban indemnes. Como que no les faltaba nada, decidieron dar un vuelco a sus vidas. Así es que, corriendo enero de 1919; Anton Drexler un mecánico ferroviario, cerrajero y poeta; en unión de Karl Harrer, un periodista conservador, fundaron en Münich el que denominaron “Partido Alemán de los Trabajadores” (Deutsche Arbeitarpartei o DAP). El DAP fue un movimiento etnicista y ultra nacionalista (völkisch), cuyos integrantes estaban tan confusos como indignados por la derrota de Alemania. Este movimiento político contaba apenas con unas decenas de miembros. Cuando éstos llegaron a 64, ya Adolph Hitler pastaba roñas junto entre ellos.
Hitler, un austríaco ex-cabo del ejército prusiano (condecorado con dos “Cruz de Hierro”, por su heroísmo en combate); en la pos guerra  fungía como soplón de los Servicios de Inteligencia del Ejército de la nueva República del Weimar, investigando actividades de los partidos y grupos socialistas y extremistas de esa época. Meses después, el 16 de septiembre de 1919, Drexler invitó a Hitler a militar en dicho partido. Desde poco antes, el candidato bisoño se sintió atraído hacia ese grupo, en ocasión de leer un panfleto tendencioso publicado por Harrer, “Mi despertar político” (Mein politisches Erwachen).

Pronto, considerando sus dotes de orador y de líder natural, Hitler escaló puestos hasta destacarse como el líder indiscutible del partido. En nada, propulsó del rápido aumento de la membresía del partido hasta varias decenas de miles, un verdadero portento en aquellos tiempos arremolinados por las pujantes tendencias socialistas europeas, una de las cuales integrada por los bolcheviques rusos, ya habían asaltado y apoderado de los centros vitales de la nobel República Rusa (la cual siguio al Gobierno Provisional tras la abdicación del Zar Nicolas III) liderada por Aleksandr F. Kérenski. Ya en el poder los bolcheviques implantaron el Terror Rojo, asesinando a diestra y siniestra a sus oponentes, incluyendo al Zar, toda la familia imperial y al perrito “Ortino“, la mascota del zarevich.
Con este botón de muestra, los integrantes del Consejo de Dirección del DAP entendieron claro las intenciones de los marxistas. En consecuencia, convencieron a industriales y comerciantes poderosos sumergidos en la reconstrucción de Alemania y el pago de sus indemnizaciones de guerra a Francia y otros países, a que suministraran fondos al partido y así crear fuerzas paramilitares semejantes a los Freikorps² gubernamentales los cuales habían casi eliminado a los  terroristas de la Liga Espartaco (Spartakusbund)³; de lealtad probada, para contener a los comunistas locales todavía activos. 
En el mitin del DAP de febrero 24, 1920 convocado por Hitler y Drexler, el primero expuso los 25 puntos de la plataforma programática del nazismo. Ese día, nació el Partido Nacional Socialista Obrero Alemán, (Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei, NSDAP) o partido Nazi.
Los nazis, pretendieron mezclar el anti liberalismo, pangermanismo y antisemitismo con vistas a ganarse al lumpemhund proletariat –canalla proletaria– de las cervecerías wik. Durante su “prisión aterciopelada” tras el fracaso del putsch de Münich en Nov. 8, 1923 (igual sucedió a Fidel Castro –su émulo– en julio de 1953, con su fallido putsch en Santiago de Cuba), Hitler escribió gran parte de su obra “Mi Lucha” (Mein Kampf), vademécum clásico del nazismo. Ya para el 25 de febrero de 1925 fue elegido líder máximo del NSDAP, como “Führer de Alemania”. Hitler continuó tenaz ahora en un juego legal, participando en todas las elecciones.
El 30 de enero de 1933, tras obtener la mayoría parlamentaria es nombrado por el presidente Paul von Hindenburg, su enemigo político, Canciller Imperial (Reichskanzler). Ya en el poder, el 23 de marzo siguiente y utilizando un ardid conspirativo; hizo que el Parlamento (Reichstag) sumiso al tentetieso nazi, aprobara la poderosa “Ley para solucionar los peligros que acechan al Pueblo y al Estado” (Gezets zur Behebung der Not von Volk und Reich). Una ley de excepción con “carácter transitorio”, en consonancia con prácticas de los totalitarismos; cuyo espíritu los nazis violaron reimplantándola por siempre, hasta su derrota en 1945, a manos de las fuerzas de los  Aliados.
Para este enjuague jurídico, Hitler utilizó una falacia nombrada “Ley Habilitante” (Emächtigungsgesetz); un fantasma que le investía de poderes omnímodos. Esta distinción le fue brindaron en bandeja de plata por Franz von Papen y Ludwig Kass. La Ley Habilitante, facultaba al estado nazi (o lo que es igual, al Führer) a redactar, legislar y aprobar leyes de facto sin la anuencia del Parlamento. El filósofo y sociólogo alemán contemporáneo, Jürgen Habermas, definió el comunismo como: “fascismo de izquierda“, demostrando que las líneas paralelas están unidas desde el principio. La historia totalitaria del comunismo, indica que no se equivocó.
Luego no debe sorprendernos que en pleno siglo XXI un personaje de la jungla zurda y repleto de exotismos, Hugo Rafael Chávez Frías; tal ciboulette baturro y copycat por lerdo –se le rumora de su adoración de un paganismo obsesivo hacia el líder nazi–, hizo “l’eclosion d’un œuf culeco”  (la puesta de un huevo culeco) al imponer su versión tropical de la “Ley Habilitante” nazi para apuntalar su régimen totalitario.
Sucedió que por el vandemécum de este Zombie revivido, nadie se preocupó.
Es que tanto la armazón represiva como los herrajes ideológicos de esta nueva entelequia disparatada, los suministró otro líder fracasado, paladín en la nada cotidiana; el Dr. Fidel Castro Rúz. Éste, tan temprano como en enero de 1959 ya había implantado en Cuba su glosa de la Ley Habilitante, aumentada y corregida, contra la democracia cubana.
A manera de colofón, es inquietante recordar que con tal instrumento malévolo, Hitler inició el desastre que hundió a la Humanidad en la II Guerra Mundial y desató el Holocausto de los judíos europeos, entre otros genocidios. ¿Qué tienen en mente este par de pícaros? Sólo Dios sabrá.
© Lionel Lejardi. Enero, 2011
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press
 
(¹)  Dolchstosslegende (o leyenda de la puñalada por la espalda), esgrimida por el gobierno y los generales para justificar la derrota.
(²)   Los Freikorps (Cuerpos libres o francos) eran grupos paramilitares surgidos desde el siglo XVII para combatir a los invasores de Alemania.
(³)   La Liga Espartaquista (Spartakusbund) fue un movimiento marxista de  Alemania durante la Primera Guerra Mundial (IGM). Fue fundado por Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo junto con Clara Zetkin. En diciembre de 1918, la liga se adhirió al Comintern y se retituló como Partido Comunista de Alemania (Kommunistische Partei Deutschlands, KPD). Enl 1 de enero de 1919, la Liga Espartaco y el KPD; imitando a los blocheviques; intentaron un putsch en Berlín, pero fueron derrotados por fuerzas del Partido Social Demócrata, el ejército y los Freikorps, a las órdenes del canciller Friedrich Ebert.  
 
Serás bienvenido a mis blogs alternos:
http://www.elasuntocubano.net/
Anuncios

Intercambios académicos de autonomías por heteronomías


                           Se cumplen 51 años de dictadura comunista en Cuba.
¿Abominación mútua?
Los castristas nos aborrecen, pero sucede que nosotros los estadounidenses no los abominamos por igual, tal como se merecen. Ello, no es por indiferencia, candidez o falta de agresividad; ni siquiera por conmiseración; sino gracias a unos tipos estrafalarios desprendidos en racimos de la pantalla grande; enfundados en las sandalias inevitables; que tienen confundido su amor por el dinero, con el odio que profesan al gerōn pueril que les diluye sus boberías sesentonas, además de contaminantes.
Tal es y se comporta la troupeau salvaje (Caan, Duval, Murray, Penn, Glover y otros saltimbanquis de la acera zurda) representa un chiste de mal gusto para nuestra imagen norteamericana exterior, como cualesquiera de otras escenas montadas para ilustrar un juego ficticio entre adversarios reales. Con la edad, a veces, nos volvemos payasos.
Es la piedra filosofal que argumenta los esfuerzos tendentes a reanudar los intercambios académicos y otros; como la elaboración y venta de durofríos paleozoicos, repartidos en papel cartucho. Los estrategas münichistas que nos gastamos por acá, operan bajo el estigma de un modus fasciendi obvio en los totalitarismos y satrapías, tanto los viejos como los contemporáneos.
No se pretende envolver el asunto con el manto piadoso de la senectud temprana de estos personajes, puesto que tales arquetipos no diferencian con exactitud qué es derecha o izquierda en términos políticos o morales; valga que sí están enterados de aquello que les muestra distintos ante el público disforme del popcorn y las sodas obligadas en las salas cinematográficas.
De paso, ellos andan también en contra de aquello que la izquierda cantarina denomina el “bloqueo” a Cuba, que de inicio es embargo y no a los cubanos, sino a los hermanos Castro y sus secuaces. Esa tropa de mansos aparentes, disponen de distintos cuarteles generales, como es una madriguera, universidad o estudio fílmico a manera de morada; como el Laberinto de Pan, da igual el cuchitril.
Luego en nuestro caso, los participantes modelan piezas a integrarse dentro del paradigma general holográfico desdibujado por la Dirección de Inteligencia (DI) cubana. Es cierto también que allá abajo en La Habana –a 90 millas1, en 10 flat– se cambian globos por botellas. Porque tal es la esencia de los denominados “intercambios” académicos, por supuesto donde no se intercambia nada y que algunos insisten en patrocinarlos a veces por su propia cuenta (que siempre al final, es la del régimen), tal si fueran estrategias oficiales de nuestro gobierno.
Por ahí respira, aunque transpira mejor, el ala liberal de los intelectuales hollywoodenses trasnochados errando por la callejuela de “Conde Cañongo” en La Habana o el Ibo trasparente de Rodesia. Unos bichos semi raros odiadores de sus canas, que jamás han vivido bajo totalitarismos, salvo en las trancazones de sus cerebros zafios o las calideces simples, desvertebradas, en salones universitarios o de té verde.
Aquello de los globos y las botellas no es un chascarrillo, dado que en la realidad se trata de un bluff  extravagante que pace lánguido esperando el llamado del “Cazaratas de Hamelin”; el norteño clásico del jean y las botas vaqueras, sorprendentemente de una letalidad maravillosa, en cuanto se ponen bravos. Por su falta de contenido, esos tête-â-tête devienen citas para una especie de conciliábulos sixtinos repletos de sonrisas falsas, en realidad, muecas recicladas al estilo orwelliano como en la obra “1984.
Una llamada más propia de la apasionada Indian Love Call2 (Llamada de amor india), sin dejar de ser el brebaje eterno de belladona, mandrágora y beleño negro del cambia copas en la zarzuela bufa “Espérame en el suelo, vida mía“, obra maestra de los hermanos Castro.
Nos advierten que los zurdos habaneros, manipulan unos trapiches intelectuales que nunca surten guarapo, idéntico al que tampoco fluye de los intercambios académicos y faranduleros entre EE.UU y Cuba.
Debemos admitir que son banalidades entre otros biribirloques, propios de camerinos del Soho londinense. Se trata de los viejos funerales exhumados desde los 70 para reactivar puentes figurativos de una vía entre universidades y otras entidades menos elitistas, a veces cuevas del viejo barrio, claro, sin retornos del “menos allá para el más acá”.
Convienen tales somníferos en maniobras fracasadas antaño, devenidas hogaño fábulas de vacuidad desoladora. Las mismas que en los entes zurdos de la orilla sur (Cuba) generan expectativas alucinantes, ansiosos por dañar o escupir de alguna forma, a las entidades derechas de la rivera norte exitosa (EE.UU).
No hay intereses comunes o enyuntados posibles entre ambos polos, por simple disparidad ideológica; dado que en la orilla sur la volitúd autónoma de los individuos e instituciones, no existe ni en su forma más elemental.
De autonomías y heteronomías
La banda estrecha sin amplitudes de la nomenklatura manileña, fue arrojada en la charca donde pastan unos iguales que son más iguales que el resto de los otros secuestrados, y la cual es tildada como intelligenza habanera. Pero sucede que en el mundo real, tal banda sin amplitudes se encuentra supeditada a una omerta custodiada amorosamente por el ojo policíaco del Partido Comunista de Cuba (PCC).
Algunos hacen malabares y trucos mentales, imaginando ser la “oposición de izquierda”3 dentro de la  lobada zurda, a manera de ejercicio esotérico ejercido en público a la espera de que arriben los tiempos de cambios anunciados como las “Navidades del Chivo”. Mientras, en la rivera norte, la rampa que modela la voluntad es multivías y además,  es de autonomía absoluta y potestativa de todos y cada uno de los estamentos integrantes del mundo universitario. 
Pero da estupor el desconcierto de algunos cadres supérieure de nuestro patio en no entender la disimilitud, ya como categoría jerárquica pura, entre “autonomía” y “heteronomía“. Ello, sin abordar siquiera su esencia basada los altos principios éticos y morales y por su razón prima de ser, eminentemente los académicos. Luego, nos desconcierta que  estos cadres obnubilados por nadie sabe cuál melodía exótica, insistan en comprar y vender una y otra vez el mismo sofá del engaño. 
En la orilla sur pululan universidades heteronómadas donde se arman trampas papamoscas insalvables para nuestros académicos, unos pobres diablos inexpertos en escamotear huesos chatos en las tumbas izquierdista. Unos tipos en desvelo eterno porque sus allegados les enaltezcan como raros-distintos, no fogueados. Peor, sin hábitos ni experiencias en lidiar con profesionales de la intriga, pura gente de inteligencia, a la cual estos últimos braman por armarles la trampa del denominado “intercambio”.
El término “heteronomía”, recordar, lo acuñó Immanuel Kant quien definió que “en ella, la voluntad no está en función de los deseos del ser, sino en la voluntad de otros“. En ello consiste el meollo atípico entre ambas categorías, lo que al parecer es ininteligible para una buena cantidad de lobotómicos hobbyist inmersos en el no saber por voluntad propia, de nuestros ejemplares cultos. Como si a veces poseyeran un vandemécum gramatical sui generis, el cual les impide entender que en los EE.UU las universidades disponen de autonomía plena, mientras que en Cuba prevalece la heteronomía; o sea; la voluntad de otros, absoluta y dogmatizada por el PCC.
Allí es donde la autonomía es un animal de paladar raro incompatible con el pasto  totalitario y que ellos, por mandato divino y en calidad de templarios de la Orden de la Calavera original; están destinados a susurrarle a los comunistas incorregibles el Memento Mori (“Recuerda que morirás”), tal si esa fauna enajenada les hiciera caso. Sucede que los castristas, no se consideran pertenecer al subgrupo de los tristes mortales, la claque del lumpen proletariat a la cual ellos espolean y desnutren espiritualmente.
La autonomía universitaria no germina en Cuba, si no nos atenemos a cómo la definió el eslovaco Ján Amos Komenský; es decir, como una hermosa disciplina indispensable al buen ejercicio de la docencia y que además, debe ser validera en todas las culturas serias. Entonces, es inevitable admitir que en la Isla de Cuba prevalece la voluntad del régimen. Peor, sus hilos yacen en manos del Dr. Fidel Castro Rúz.
Todestrieb” (Pulsión de Muerte)
La ilusión de sumergir la intelectualidad isleña en una falsa catarsis alucinante, es inducirla a ser afín con el espejismo del tesoro freudiano ennegrecido que describe un mundo abismal, controlado por la  “Todestrieb” (Pulsión de Muerte). Este desorden de la inteligencia conlleva una inercia proclive al retorno desesperanzador de nuestros académicos enervados y a ojos cubiertos, hacia el coito mental con el Macho Alfa opresor comunista, en lo cual insisten. En esencia, se muestra como otra variedad abrumadora del síndrome de Stokolm, desparramado por los taludes de mi barrio, Pogolotti.
La rivera norte anda repleta de universidades autónomas, a veces de una ingenuidad turbadora. Son templos donde una variedad de candidatos variopintos, asilados per se en rinconeras intelectuales, aguardan con sus corazones derretidos en éxtasis sublimal, aferrados a sus mochilas, siempre prestas para el sprinting.
Son bolsas de “llévalotodo” de un modelo de excepcionalidad conspicua, diseñado para les sirva de paracaídas ético –si experimentan la sensación de gritar ¡Midway, Midway!, en la caída, para salvar su moralidad virtual, amenazada– cuando hagan en el primer ring-go en 10 flat, las 90 millas ansiadas hasta alcanzar “Manila”. Porque el detonante de la aflicción, es el ser pionero en saltar dentro de las armadijas seductoras, irremediablemente atractivas para estos snobistas pueriles, renuentes a madurar.
O quizás son, por el contrario, alguna especie de condottieris simplones, quienes con sus sandalias playeras encubren otras personalidades de temblores raros; como prognosis aleatorias guardadas en el closet de las insanías recurrentes; à la dernière,  tal es lo usual en nuestra Norteamérica Grande.
La penetración castrista hizo metástasis en todos los niveles del sistema educacional de los EE.UU. Sus fines, roerlo minuciosamente. Es para aprovechar la cercanía del centro emisor enemigo y enlace con  la magnitud y calidad4 de sus topos esparcidos en el área a quebrar. Los espías capturados en la Florida International University (FIU) indican la incompetencia y frivolidad, lamentables ambas, de los cancerberos encargados de salvaguardar el prestigio de tan alto centro de estudios, hoy vapuleado hasta lo indecible.
Sucede o tal parece, que estos gestores de la docencia; en el decir del muši-muši refranero japonés; se esfuerzan como paladines del figura’o en las crónicas sociales, a quienes nada les importa más que el brillo de los espaldarazos mutuos entre la grey gobernadora de la institución y la pléyade de mecenas dadivosos, donde estamos comprendidos a la fuerza, desde un recoveco oscuro y deslustrado; quienes somos contribuyentes de mala muerte sin voz , y tampoco sin voto.
Estos notables dan la talla, como otros muchos de nuestras comunidades políticas y educacionales, para integrar la élite savoureux que parece haber descubierto la ley antigravitatoria (lo cual les aseguraría un Nobel de Física), puesto que la maroma ficticia de caer, y nos sorprende, la ejecutan limpiamente y sin tapujos, hacia arriba. Algo similar sucede en los intercambios docentes, literarios, teatrales y de otras artes, con los lotarios de San Francisco o Manhattanville, o cualquier charco de cardúmenes frívolos de Westchester o Coral Gables.
Esta movida acechante de realambrar los intercambios académicos envía el mensaje equivocado a Manila, ya inmersa permanente y envalentonada en sus actividades anti norteamericanas. Saber que no existen paralelos ni imbricaciones académicas fiables cuando el derecho a la esperanza volitiva, sólo funciona en una de las riveras, la nuestra. El Dr. Fidel Castro se retuerce al vetar que la intelligenza cubana, aunque artificial, aplastada y aterrada logre pensar por sí misma. Quizás un buen día, esta acabe por levantarse iracunda y le de candela al sofá de las infidelidades mañosas, como los tales intercambios.
© Lionel Lejardi. Noviembre, 2010
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press

(1)   En realidad, la distancia correcta es 94 millas entre el punto más al sur de la Florida y el más al norte de Cuba. La distancia de “90 millas” es una frase empleada el Presidente John F. Kennedy (aunque admitida) en un discurso pronunciado un mes después de iniciada la Crisis de los Cohetes, el cual siguió utilizando en sus ataques contra el castro-comunismo. 
(2)   De “Rose Marie“, una opereta musical (1924)  y un film  (1936) del Nelson Eddy y Janette MacDonald.
(3)   La oposición de izquierda fue una extraña facción informal dentro del Partido Comunista de la Unión Soviética que sobrevivió entre 1923 y 1927, encabezada de facto por León Trotsky. Esa facción fue exterminada. Trotsky se exilió en un periplo que le condujo a México, donde tras un primer intento de asesinato, fue finalmente ultimado en la capital por Ramón Mercader  un agente activo (NKVD) de Stalin, quien le clavó en el cráneo una piolet. Apresado y convicto, Mercader (aka “Frank Jackson”, “Jaques Mornard”,  etc.), tras ser liberado, viajó a Rusia donde fue condecorado como “héroe de la URSS”, la más alta condecoración. Desilusionado con el desmonte parcial de la represion stalinista, fue a parar a Cuba, donde murió.  
(4)   Entender que toda actividad académica es parte del universo vigilado dentro del paradigma holográfico de la Dirección de Inteligencia (DI) de Cuba. Los académicos (designados) son entrenados en actividades de inteligencia y contra inteligencia, casi separados de sus “posibles” gestiones académicas profesionales.

Serás bienvenido a mis blogs alternos:
http://www.elasuntocubano.net/
http://lacomunidad.elpais.com/elasuntocubano/posts/
http://www.facebook.com/lionel.lejardi/
http://www.twitter.com/bieladom/
1771

..Génesis miamense: Miami sí, “Maama” no II/III.


..Génesis miamense: Miami sí, “Maama” no

  II/III.

Se cumplen 52 años de dictadura comunista en Cuba
Cada 28 de julio la ciudad de Miami cumple años desde su fundación a finales del siglo XIX. Oficialmente, se declaró su incorporación oficial como ciudad al condado de Dade, el 28 de diciembre de 1896. También cada año la ciudad se viste de galas, por haber logrado situarse entre las ciudades de los Estados Unidos de Norteamérica, más populares y conocidas nacional e internacionalmente. Así, la ciudad cumplió su primer centenario en el pasado 1998. A pesar del erial que era la zonal del Miami actual, en especial las tierras situadas en las inmediaciones de ambos bancos de la boca del río; no fue hasta alrededor de 1836 fue cuando la urbe futura mostró algún vestigio de ser un asentamiento oficial a causa del fuerte que el gobierno federal plantó en esa zona. Se trataba de una construcción discreta de piedra y madera, erigido en las tierras de la plantación de la que fue la plantación de Richard Fitzpatrick el cual hizo de posta de correos y acantonamiento de un número reducido de tropas. La decisión del gobierno central de los Estados Unidos, se debió a la inminente II Guerra Seminole en ciernes, avizorada tras la emboscada y posterior “Masacre de Dade”, tendida por los indios seminoles en Withlacoochee a la columna del Brevet Major Francis Langhorne Dade, donde casi todos los hombres del contingente militar, fueron exterminados.
El puesto militar, que siempre se mantuvo en manos del ejército de la Unión durante la Guerra Civil, surgió  ante el asombro y después agradecimiento de los exiguos moradores del sitio, temerosos de las partidas de indios que les merodeaban. La villa evolucionó en los decenios siguientes, ganando en prosperidad a manos de sus pioneros, hasta que a mediados del último decenio del siglo XVIX, en que se precipitaron un cierto número de acontecimientos históricos, que modificaron sustancialmente la influencia de los EE.UU en el mapa mundial. Estos hechos, curiosamente, estaban vinculados con la cercana Isla de Cuba a la sazón una colonia en manos de la Corona Española. En el momento de la incorporación, esta se realizó inscribiéndola ciudad con el nombre de “Ciudad de Miami”
Por entonces, la isla de Cuba era una colonia de las tantas –aunque la más rica– propiedad de España. Los “colonizadores” de Miami, ciudadanos notables, dejaron huellas imborrables en el devenir de la ciudad tan populosa que es hoy. Recién había finalizado la Guerra Hispano-Cubana–Americana y con la victoria arrolladora de EE.UU sobre la metrópolis europea, se iniciaron los preludios de la independencia total de Cuba, cuya estructuración institucional corrió a la par con el período de intervención militar de los EE.UU en Cuba.
Antes veríamos, que cuando en 1875 se hablaba sobre el sur de la Florida, la mención obligada era Key West con sus 8000 habitantes, la ciudad situada  más al sur del territorio continental de EE.UU. En esta zona, sólo apuntaban vagas alusiones a los asentamientos dispersos en la boca del río Miami y a lo largo de Biscayne Bay y los que después serían las radas de Brickell, Bayshore, Barnacle y otros pioneros de asentamientos turísticos a lo largo de la costa este de la península. Claro, pensando de soslayo en la zona media de la costa oeste de la península; la fabulosa Tampa, la cual ya apuntaba como la más despampanante (única) y fina ciudad del golfo. En realidad, Tampa resultó un verdadero suceso en la vacuidad de aquella zona esplendida.
Mientras, en la boca del río Miami; pastaban grupos pioneros que vivían de la pesca, agricultura, explotación de maderas y fibras. Como siempre, lo que contaba entonces era el ansiado cash, un recurso obtenido localmente por la fabricación de almidón, la pesca, caza y ganadería menor, incluyendo la venta de carne salada y ahumada y el procesamiento de fibras. Estas últimas provenían de las palmeras sagú y burí las cuales, además, brindaban productos como el almidón, cuya bondad mantenía estirados los miriñaques de las damas “cayohueseras” y parte de la costa noreste de la ciudad. Mientras que las fibras, por su delicadeza, eran aptas para confeccionar sombreros, esteras y tapetes finos.
Uno de estos grupos giraba alrededor del antiguo asentamiento de Fort Dallas, que inicialmente fue una especie de staffeta militar (correos). El gobierno federal construyó un par de centenares de fuertes en la Florida, a los fines de mantener el orden en el estado, que lo fue así desde 1821 y cuyo primer gobernador fue el Gral. Andrew Jackson. Los disturbios estatales de rebeliones más serias lo constituyeron los sucesos desarrollados en ocasión de las denominadas “I y II Guerras Seminoles” (1818-1838). La primera arrancó en épocas de Jackson,  mientras que la segunda se inició en 1835. Fort Dallas, apareció en los mapas circa 1840 con el nombre de “Villa Miami”, designada así por William H. English. Este “fuerte”, que nunca estuvo fortificado, recibió tal nombre en honor de comodoro Alexander James Dallas, quien estuvo al mando de la flota de las West Indies Squadron en contra de los piratas ¹.
English, fue un notable de la zona el cual adquirió la propiedad de su abuelo Richard Fitzpatrick, quien a su vez había pagado $400 a James Egan por la misma, hasta que la propiedad entró en explotación con 60 esclavos. En 1886 una juncal y pudiente dama de la sociedad de Cleveland, quedó desolada por el fallecimiento de su amado esposo. Un hecho banal, si no fuera porque la energía de la tal viuda tendría más adelante repercusiones insospechadas sobre los destinos de la futura ciudad de Miami y, de ramalazo, sobre toda la Florida.
Los predios de la villa, aquellos 640 acres originales, son los mismos donde hoy radica el Downtown de Miami. Finalmente los acres (y una mula) pasaron a manos de la flamante viuda Julia De Forrest (née Sturtevant) Tuttle, la “mommy de Miami”. En esos trajines incorporativos apareció el tren de Henry M. Flagler, pero esa es otra historia deliciosa. Ella adquirió la propiedad en 1891 por $2000 de manos del realtor J.W. Ewan, quien fue conocido también con el sobrenombre de “El Duque de Dade“. Ewan le había machacado a Julia que el vocablo en dialecto tequesta para nombrar al lugar, se pronunciaba “Maama“, pero a ella le agradó más el de English: “Miami“, un supuesto no vinculado a varias regiones indias de igual nombre en los EE.UU por ejemplo, la localidad del mismo nombre en Ohio. Algunas otras voces apuntaron utilizar “Mayaimi” o “Mayaime“, cuyas traducciones todas, son “agua dulce“.
Aunque los tequestas fueron registrados por los españoles como los genuinos habitantes de la boca del río (no esta claro si fueron los primeros, otras etnias indocumentadas se infiltraron por la zona del Panhandle, saltando de islas en islas caribeña desde Mesoamérica o bordeando la costa del golfo de México, desde tierras de los imperios aztecas o mayas. Otras versiones disponen de evidencias antropológicas que arribaron mucho  antes a través del estrecho de Bearing durante la edad de los hielos. Los tequestas se vieron diezmando, a causa de enfermedades y guerras en las que se involucraron desde inicios del siglo XIX. El “salpafuera” que se formó con la Guerra Creek de 1813-14, fue definitivo para el arribo hacia el sur de otras tribus más guerreras; pero que ahora, aparentemente, llegaban mansas y en calidad de simples refugiados de guerra. Ello se debió, en parte, a que dicha mansedumbre fue resultado del cese de hostilidades entre EE.UU e Inglaterra, a tenor del conflicto (1812) entre ambas naciones.
Desde finales de 1600 y durante todo el siglo XVIII, ya existía una “Confederación Creek” constituida por tribus de South Caroline, Georgia y Alabama. La presión de los colonos blancos, hizo que una rama de esta confederación; soberbia y de una altivez rayando en la temeridad; los okonees, hicieran las maletas y se colaran por el Panhandle, con toda lógica, con rumbo sur. Otros confederados, los enrojecidos muskogees, no la pensaron dos veces para motear a los fugitivos (exiliados) con un apodo despectivo a quienes “abandonaron la fabulosa Confederación Creek y decidieron vivir por su cuenta en el extranjero”. Saber: cualquier similitud de esta tragedia y el drama cubano, es pura coincidencia.
El equivalente inglés del mote es wild o runaway (“cimarrón”), en lengua muskogee es: sim-in-oli, y es quizás el posible origen del vocablo “seminole“.
Mientras que los okonees no entendían ni papa de muskogee, ya que su lengua era el hitchiti. Los apacibles tequestas no se recuperaron del susto al ver deambulando por el barrio al primer seminole, porque éstos recién llegados siempre andaban de mal humor y enredados en pleitos, ensoberbecidos por la perdida de sus territorios. Chechoter (Morning Dew o Rocío Mañanero) no les temía, quizás por ser (circa 1830) quien se convirtió en la esposa del valiente cacique Osceola.
Como que hasta los indios sabían dónde estaba lo bueno, no extrañó que después el Miami de finales del siglo XIX, fuera imán para los naturales de todos los orígenes y nacionalidades pululantes por la Unión y las tierras (islas) del extranjero cercano. Esta notoriedad era observable en la composición de su población. No nos referimos a la de ahora, sino a la censada en 1900 pocos años después de la fundación de Miami como ciudad incorporada. Este evento constituyó también un inenarrable acontecimiento de colorido esplendoroso. Entonces no existían el “english only” ni “no trespassing“, por lo que la invasión de “outsiders” (como Ud. y yo, a quienes nadie nos invitó a venir a los EE.UU y nos metimos de “a porque si, para después hacerle reclamos al gobierno) resultó incontenible ¿…?.
Ephraim T. De Sturtevant, padre de Julia y William B. Brickell (ambos de Cleveland), Isidor Cohen (ruso); John Collins (New Jersey), John Seybolt y J.D. Dorn (Alemania) dan fe y constituyeron entre otros, la diversa procedencia de los notables. Según el censo de 1900, a Miami habían entrado 1950 personas; 1348 blancos provenientes de 45 estados; 599 negros; entre otros, 68 eran de South Caroline, 98 de Georgia y 25 de las Bahamas. La abigarrada población no pudo dejar de contar con 3 hacendosos chinos, quienes no rehuyeron el armar en menos de lo que pestañea un mosquito, una lavandería para mantener impecables las ropas de los miamenses.
Entre los censados se destacó uno, quizás el más vivaracho y emprendedor de los minoristas. Éste, se propuso abaratar los cigarros habanos (puros) traídos por mar a Miami, desde Key West, para el disfrute de miamenses y turistas (snowbirds), quienes no habían dejado de fluir a la zona, desde 1850, aproximadamente. No resultó sorpresivo, aunque también inevitable, que dicho empresario importara las hojas de tabaco negro, tripas, sellos, etiquetas y portadas exquisitas, gracias a la litografía alemana; para la confección de los habanos; directamente desde las zonas de Vuelta Abajo, La Habana y Sancti Spiritus. Ni tampoco extrañó que este no fuera otro que un cubano, Mateo Encinosa. Este isleño era natural de Bejucal, provincia de La Habana y se registró como dueño de la primera cigar factory de la ciudad. Luego, los hispanos arribantes a la boca del río Miami; comenzaron bien temprano a sacudirse los polvos del camino, mientras erigían la “Ciudad Mágica”. Y como diría la vox populi de ayer y hoy: la gente de nuestro patio miamense provenía de cualquier parte, menos de Miami.
© Lionel Lejardi. Diciembre, 2008
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press

(¹)  Este sirvió en la Guerra de 1812 contra Inglaterra, de igual modo que en Argelia en 1815. De igual modo cazó a los piratas en la Indias comandando el escuadrón de la Indias Orientales. Dallas fundó y comandó la “Pensacola Navy Yard” desde 1832, participando también en la II Guerra Seminole. Este Dallas era hijo del que fue Secretario del Tesoro durante la presidencia de Madison, del mismo nombre.

Serás bienvenido a mis blogs alternos:
http://www.elasuntocubano.net/
http://lacomunidad.elpais.com/elasuntocubano/
http://www.twitter.com/bieladom
http://www.facebook.com/lionel.lejardi
1955