Ecos de Nüremberg a los cubanos “sincronizados” I/III.


Se cumplen 51 años de dictadura comunista en Cuba
Abril y mayo de 1945, para la Humanidad del siglo XX, resultaron meses trágicos y a la vez, mágicos. Relevancias que despejan recuerdos y retornan copycats de ecos y clamores de los que ya no están, pero que nos llegan a través de un acto imperecedero: “El Proceso de Nüremberg“, donde se puso en marcha hasta finalizar, un mecanismo judicial estructurado para juzgar de manera imparcial a los criminales de guerra, una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial (IIGM). Una declaración de principios acerca  de la victoria de la vida (quizás la de un Keres contra Antíoco III Megas) sobre la muerte (Tánathos). Un proceso no llevado a cabo ni dirigido contra un pueblo en específico, aunque tal fue singularizado en parte sobre los líderes del pueblo alemán arrastrado a la insania guerrera. Del mismo modo que pudo incluir al italiano, húngaro, croata, finés, rumano, eslovaco, japonés, etc.; o sea; aquellas naciones fuertes y otras menos que conformaron el Eje de Acero integrado por tres potencias fascistas: Alemania-Italia -Japón, confundidos por líderes falsos o el miedo, sino, contra toda una ideología (nazi-fascista, incertada dentro de los totalitarismos en los cuales se cataloga también, el comunismo) perversa y asoladora. El juicio, entre otros similares realizados por y en los distintos países vencedores, fue llevado a cabo ante una corte internacional instituida especialmente para enjuiciar a personas y entidades punibles de ser juzgadas con todas las garantías legales; por delitos sui géneris, cometidos en aquellos tiempos y anteriores; y lo mejor; por primera vez conocida en la historia de quienes hablarían en corte, a nombre de todas las naciones del mundo civilizado y libre. Tras meditaciones jurídicas profundas y ante el estupor de la Humanidad, la saga sorprendente del juicio transcurrió entre noviembre 20 de 1945 y octubre 1 de 1946.
Aquella ciudad alemana, Nüremberg, yacía a orillas del río y castillo de Pegnitz –antiguo baluarte nazi–, en el distrito de Bayreuth (Alta Sajonia), Bavaria. En esencia, sirvió para activar el tribunal internacional que le  ajustaría las cuentas a los criminales de guerra y sus instituciones, considerando las acusaciones por parte de los países del bloque  Aliado contra los causantes de la II Guerra Mundial (IIGM), la cual había finalizado en mayo 8 de 1945, anterior. Ese día, el expansionismo territorial y político o Lebensraum (espacio vital) enarbolado por el Eje de Acero, fracasó. En el otro lado del globo, acciones similares acontecían en el Pacífico; las cuales culminaron con la rendición del Japón agresor, ante los Estados Unidos de Norteamérica y sus aliados el 2 de Septiembre de 1945; bajo las sombrillas de los hongos atómicos aún no dispersos, elevados sobre Hiroshima-shi y Nagasaki-shi. Por tal motivo, tras un juicio exhaustivo, el ex Primer Ministro de Japón, Tójo Hideki (1884-1948), fue juzgado como criminal de guerra, condenado a la horca y ejecutado el 23 de diciembre, 1948.
Como mentor del Fascismo (fascio), Benito Mussolini (1883-1945) y su amante Claretta Petacci, fueron abatidos por la furia popular de los partizanos italianos, quienes los apresaron, fusilaron y colgaron patas arriba (28 abril de 1945) en Giulino di Mezzegra, en Como. Es curioso, apunta un rumor, que la “lectura” de la disposición de ciertas hojas de té verde, desparramadas  en el fondo de una taza (1960); le arrojaron al Dr. Fidel Castro Rúz la profecía de que junto con una de sus amantes, sucumbiría ajusticiado por el pueblo de una forma semejante a la pareja Mussolini. 
Adolf Hitler, nacido en abril 20, 1889 (político, pintor, activista y escritor) el más significativo de los líderes nazi-fascistas, tuvo también un fin trágico igual (30 de abril de 1945) en unión de su amante, recién legitimizada como esposa, Eva Hitler (née, Braun). Dado que la pareja recurrió al suicidio –imitados a su vez por otros altos jerarcas del nazismo, como Goebbles y familia; cuando el ejército ruso tomaba por asalto las últimas posiciones alemanas en las inmediaciones del Reichstag, en Berlín; o durante el juicio de Nüremberg.
De la entente de Aliados de las cinco grandes potencias –Estados Unidos, Inglaterra, Unión Soviética, Francia y China; vencido el Eje de Acero; las tres primeras establecieron la Comisión Aliada de Control, previa a la instauración de un tribunal internacional para procesar a los líderes del Partido Nazi Alemán (Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei o NSDAP) culpables de crímenes de conspiración para cometer crímenes de  lesa humanidad. Este acto jurídico fue el denominado “proceso de Nüremberg“, el cual se llevó a cabo contra 24 altos funcionarios del gobierno nazi y 8 organizaciones alemanas. De los acusados, 12 fueron condenados a la horca y el resto, a prisión y 4 de las organizaciones fueron procesadas y condenadas a su disolución; además de ser declaradas ilegales junto con sus símbolos, insignias, himnos, etc.
Las acusaciones contra los nazis se basaron en violaciones atroces de los derechos humanos, basados en la figuras jurídicas creadas al finalizar la Primera Guerra Mundial (IGM); encerradas en tres reglas fundamentales: lus ad Bellum (derecho de ir a la Guerra justa), lus in Bellum (derecho durante la guerra justa) y lus post Bellum (derecho después de la guerra justa). Se trataba de actos ilegales contra la gente indefensa de esos pueblos, sujeta a torturas y destrucción final. Minorías y etnias en la propia y ya denominada Gran Alemania y en los países ocupados fueron eliminadas, lo cual costó la vida a infinidad de inocentes.
De estos últimos, varios millones de judíos de todas las edades y sexos; atrapados en los territorios bajo la férula nazi-fascista; fueron torturados y asesinados inmisericordemente a manos de las tropas élites de combate de los Waffen-SS, pertenecientes a las Schutzstaffel-SS o “escuadras de protección” (encargados de los campos de exterminio). Algo semejante a la “estarvación” (exterminio de la población por medio del hambre y trabajos forzados), tal como implantaron y desarrollaron exitosamente  los bolcheviques en los territorios de Ukrania, Bielorusia y otros, durante la hambruna que estalló a finales de los años 20 e inicios de los 30s. 
La acción macabra de los nazis fue puesta en marcha bajo diferentes fases: anexión (anschluss) de Austria, el Sarre, los Sudetes y otros territorios, seguida de la invasión de los panzers de la Wehrmacht a Polonia el 1 septiembre, 1939. Hitler atacó por sorpresa a la II República Polaca, penetrando por la ciudad libre de Dánzig –territorio en conflicto con Alemania desde el Tratado de Versalles–, la cual estaba en proceso de un referendo sobre si sus ciudadanos deseaban ser polacos o alemanes.
El nombre de la operación “Fall Weiß” (Caso blanco), fue campo de tiro de la novedosa “Blitzkrieg” (guerra relámpago). El 16 de septiembre los comunistas rusos aprovecharon el festín e invadieron también a Polonia desde el Este, en busca de su cuota entre los restos del desmembramiento polaco. Todo aquel desastre bélico finalizó el 9 de mayo de 1945, con la capitulación sin condiciones de Alemania, mediando el Generalfeldmarshall Wilhem Keitel y el resto de sus aliados europeos.
Una consecuencia resultó del clamor popular, cuando en 1948 la asamblea general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) proclamó la “Declaración Universal de los Derechos Humanos“, en la cual la delegación cubana de entonces, tuvo un papel destacado. El juicio de Nüremberg concluyó aunque sus decisiones nacieron lastradas por un dogma jurídico que desde sus inicios a los eruditos les pareció insoslayable: nullum crime sinlege (no castigar el crimen retroactivo).
Sin embargo, la sed de justicia de las víctimas y también por la queja del resto de la Humanidad ofendida, se aplicaron las leyes de manera casi bíblica. La Alemania nazi, al igual que el resto de la entente del Eje de Acero y sus cómplices, terminaron echados al basurero de la Historia. Esta lección magistral sentó el precedente para que los nazis culpables escapados cuando se presentó la debâcle, fueran capturados y sentenciados.
Adolf Eichmann, entre los más notorios asesinos de judíos, fue uno de los capturados (en Argentina) a donde huyó utilizando un salvoconducto (laissez-passer) emitido por la Cruz Roja. Este individuo fue apresado por el Mossad israelí y conducido secretamente a Israel. El juicio se efectuó en Jerusalem, donde fue juzgado y ajusticiado en la horca, en 1962.
Ciertas corrientes de psicólogos frívolos enmarcaron a este grupo de criminales de guerra, en lo que ellos denominaron tipos “Banalität des Bösen (Banalidad del Mal), tal placebo para aminorar los desmanes de los nazis. Consideraban que en el caso de Eichmann se trataba con un individuo que apenas había rebasado la enseñanza secundaria y que su discurso de defensa estaba plagado de citas burocráticas (amstssprache), las cuales tendían a tergiversar los principios de Kant.
No obstante, esta lectura novedosa de la historia contemporánea fue ignorada y una carga de terror y muerte se volvió a cernir sobre Europa y más tarde sobre Asia y Latinoamérica, al ser reeditada (1948) por los comunistas. En esa fecha, el Comintern (Internacional Comunista) ansiaba materializar su hegemonía esclavista, lo cual logró en ciertos avances (China, Viet-Nam y Corea) y éxitos durante los casi 80 años siguientes al derrocamiento del zarismo en 1918.
Joseph Stalin y sus bandas comunistas crearon en sus territorios un bloque de satrapías tan feroces como las fascistas. Luego, los pueblos de dichos países comunizados fueron “reeducados” según los dogmas marxistas–leninistas y pasaron a ser “satélites” de la URSS, convirtiendo el nuevo imperio bolchevique en el denominado “Archipielago Gulag” ¹ (sic).  Esta copia al carbón del Lebensraum  como dogma del expansionismo ruso volcó al mundo hacia la Guerra Fría, hasta la caída del Muro de Berlín.
El Muro de Berlín (sic)  (Berliner Mauer), denominado por los comunistas (fascistas de izquierda, por excelencia) «Muro de Protección Antifascista» (Antifaschistischer Schutzwall) por la denominada República Democrática Alemana – RDA (Deutsche Demokratische Republik – DDR) y a veces apodado «Muro de la vergüenza» (Schandmauer) por parte de la opinión pública occidental,[1] fue parte de las fronteras interalemanas desde el 13 de agosto de 1961 hasta el 9 de noviembre de 1989 y separó a la República Federal Alemana de la República Democrática Alemana hasta ese año.[2]
Así, el Este europeo quedó entrampado por el totalitarismo ruso impuesto detrás de la bautizada “Cortina de Hierro”. Esta expresión fue “popularizada” en marzo 5 de 1946 por Winston Churchill –y en ocasiones, atribuida por error al mismo líder británico– en una conferencia impartida por éste en el Westminters College en Fulton, MO. En aquella ocasión Churchill dijo:

 “Desde Stettin en el Báltico, a Trieste, en el Adriático, ha caído sobre el continente (Europa) un telón de hierro“.

Es que hubo un “sin embargo”, puesto que uno de los ideólogos e incitadores al exterminio de los “tarados, razas y humanos inferiores”; el Dr. Paul Joseph Goebbles –casi siempre Ministro de Propaganda (1933-1945) y último canciller del III Reich (un día, 1945)–, había fundado desde 1940 un semanario muy popular, “Das Reich“. Ya en febrero 25 del 1945 cuando Alemania se hundía, Goebbles afiló plumas y redactó el 25 de Febrero de 1945, un artículo titulado: “Das Jahr 2000” (El año 2000) en una de cuyas partes predijo:

Si los alemanes bajan sus armas, los Soviéticos, de acuerdo con el arreglo al que han llegado Roosevelt, Churchill y Stalin, ocuparán todo el este y el sudeste de Europa, así como gran parte del Reich. Una Cortina de Acero (ein Eiserner Vorhang) caerá sobre este enorme territorio controlado por la Unión Soviética, detrás de la cual las naciones serán degolladas.”

Nada mas acertado. Porque este líder nazi de acciones y convicciones enfermizas, aunque convencido pertinaz del Nuevo Orden; el locuaz y diminuto Goebbles, conocía bien a fondo el modus operandi de sus primo hermanos y secuaces (a veces temporales), los comunistas –junto a sus asociados alemanes en la infamia–, actuó como si todos ellos, no hubieran tenido nada que ver con la patraña genocida impuesta por Hitler y su Neuordum für Europa (Nuevo Orden para Europa).
Resulta curioso y no menos sorprendente que en junio, 1949, el escritor británico George Orwell publicó un libro premonitorio de cómo seria el mundo 30 años después; “1984“; donde abordaba las distopías creadas por el totalitarismo ruso en los países de Europa bajo la férula del comunismo, tal sucede hoy en la Cuba castrista.  La proyección de Goebbles suponía una Europa ultra esclavizada 55 años después de 1945, disputándose la hegemonía. Es indudable que la visión de Orwell corrió la cortina 15 años hacia atrás.
No es de extrañar que el Dr. Fidel Castro Rúz, líder del régimen imperante en Cuba –y quien al parecer se aprendió de memoria ambas predicciones y sus alimentos ideológicos colaterales y justificativos– fuera un político ventajista y un poco mas acucioso al implantar en Cuba, corriendo 1959 –sólo 5 años después de la predicción de Orwell para 30 años y 14 para la de Goebbles supuesta en 55 años– una graciosa dictadura del proletariado para el solaz y esparcimiento de los cubanos atribulados. ¿Junto a cuál ciudad yacente, junto a cuál río de la “Manila” guerrillera serán juzgados de manera sumaria, medidos con la misma vara, los actuales enterradores de la fenecida República de Cuba?. Es un enigma.
La saga continua.
© Lionel Lejardi. Noviembre, 2009
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press

(¹) Aleksandr Solzhenitsyn (1918-2008) (sic)  escritor e historiador ruso, Premio Nobel de Literatura; escribió “Archipiélago GULAG“, que trata de los horrores, torturas y asesinatos sufridos por los presos de conciencia y disidentes bajo el régimen stalinista (igual sucede hoy en Cuba bajo la dictadura militar de los castristas) en la Rusia comunista (URSS), una situación que prevalece hasta el presente. Solzhenitsyn había sido condenado (y sobrevivió) a 8 años de prisión como un “zek” (preso sin derechos) en el campo de concentración de Nóvy Jerusalim (Nueva Jerusalem). Estos sitios eran los “campos de concentración, prisión, reeducación y exterminio” denominados GULAG ( Glavnoe Upravlenie ispravitel’no-trudovykh LAGerei (Dirección General de Campos de Concentración de Trabajo Forzado) administrados por la KGB (Seguridad del Estado). En estos antros de exterminio se recluían hombres, mujeres y niños, junto con criminales comunes. La obra fue sacada clandestinamente de Rusia y publicada en París en 1973. La secretaria de Solzhenitsyn fue apresada por la KGB cuando transportaba uno de los manuscritos de la obra y ahorcada de inmediato (asesinada) en su apartamento de Moscú por los sicarios de la KGB, para dar la impresión “de temor por ser enviada los GULAG”. El escritor fue expulsado de Rusia hasta que 20 años después, en 1994, Solzhenitsyn pudo retornar a su patria, donde murió el 3 de agosto de 2008.

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