Ecos de Nüremberg a los cubanos “sincronizados” II/III.


 Se cumplen 51 años de dictadura comunista en Cuba 
Una multitud de jirones significativos del descalabro económico y social, tanto como de los valores éticos, morales y cívicos;  arrojó la Primera Guerra Mundial (IGM) sobre una Humanidad sorprendida por la magnitud del desastre; como sucede y ha sucedido con en el resto de cada una de las conflagraciones, sin importar su tamaño. De ello devienen resultados ejemplarizantes al analizar los siempre detritus que de inmediato horadan el buen andar del desarrollo de la sociedad, al quebrarse la paz social. Estos infortunios fueron representados ad hoc por las novísimas doctrinas dogmáticas, represivas y tremendistas para su tiempo –aunque perfectamente encajables dentro del espectro vigente en el bajo mundo de la política subversiva–; las cuales fueron utilizadas por los bolcheviques en contra de las sociedades democráticas europeas, recién liberadas de la ocupación nazi. Estas naciones fueron objeto de la furia destructiva de la metrópolis moscovita apoyada por las fuerzas del Ejército Rojo y sus mensajeros locales, los partidos comunistas, los cuales  desplegaron abiertamente sus envidias intrínsecas, partidistas y antisociales. Los comunistas ansiaban secuestrar a estos países para después “reorganizarlos”, obligándolos a revolcarse en una pobreza increíble y con la anulación absoluta de un mejor futuro. En caso de rebeldía, estaba dispuesto, destruirlas hasta sus cimientos, tal resultó en el caso cubano.
La cuestión a los comunistas les seria fácil, ya en posesión del poder absoluto arrebatados por la fuerza a las democracias, acondicionar al individuo a su estilo y medida, chabacanos en sí –ellos les dicen , à la dernière, utilizando la churriburri de los flecos comunistas–  y tan propios de las madrigueras totalitarias. Tales fueron los pitucos desafiando a los marines y personas decentes en las calles angelinas, corriendo los años 40 o sus émul0s lastimeros, los bolos rusos, en el disfrute orondo del tropicalismo de burdel, mientras transcurría el año 1959, en lo que restaba de la sociedad cubana.
Por ende, no resultó extraño que un oscuro cabo y aprendiz de pintor; veterano de esa guerra IGM, Adolfo Hitler; lograra galvanizar a ciertos sectores –especialmente los marginales y en específico el lumpenproletariat (lumpenproletariado o subproletariado)–, un término acuñado por los marxistas alemanes en ocasión del libro, del propio Karl Marx ¹, repleto de una candidez parodial. Marx, arrogante, trató de desvirtuar la figura histórica de Napoleón III,  tal hizo Voltaire con su personaje central en “Candide, ou l’Optimisme” –aunque por temor–, quien vivía según explicó, en «le meilleur des mondes possibles» (el mejor de los mundos posibles).
Sucede que en dicha obra, Marx arremete al designar a la población situada socialmente por debajo del nivel de conciencia social del proletariado tenido por  convencional, incipiente, desde el punto de vista de sus condiciones de trabajo y vida, formado por los elementos degradados, desclasados y no organizados del “proletariado urbano”.
Así también como aquella parte de la población que para su subsistencia desarrolla actividades a orillas de la “legalidad comunista”, sólo válida para el pueblo envilecido y lanzados en la marginación social como son la delincuencia, prostitución, etc. (sic). Reflejan sin adobos barrioteros, a los monjes buscavidas adictos al justo “resolvel de los aceres” de intramuros, unos brujos callejeros iracundos que con sus mañas geniales de trabalenguas (jerga o fala); con aires de filósofos perfectos; disuelven de manera constante la titulada legalidad comunista en aras de tomar del régimen que les oprime, “la justa compensación por la explotación abusiva de los ciudadanos por parte del estado abusador”, saboreada (entre otros) en nuestra V Enmienda.
En esencia, y es lo que los líderes nazi-fascistas y comunistas nunca se han atrevido a confesar, por ser absolutamente deshonestos, es que estos marginales (sin conciencia de clase) son la fuente primaria de la cual nutren sus adeptos y fanáticos por ser la única susceptible al manejo fácil por los líderes demagogos. Para estos desclasados es particularmente atractiva, la propuesta de un estado benefactor que en teoría les supliría no sólo sus necesidades primitivas, sino que les excitarían sus ambiciones de morones profesionales. Es la filosofía de cualquier plantación de azúcar en tiempos de la colonia. Uno de los casos vigente desde hace más medio siglo en Cuba, fue la toma del poder no por los votos sino por las  balas, a manos de las bandas guerrilleras castristas. Uno de cuyos copycats preferidos (o diferidos) fracasó de manera estruendosa, y palpable en el caso de un aventurero como fue Ernesto Guevara de la Serna.
Igual destino, por la acción decidida de las fuerzas democráticas, corrieron las intentonas en otros países insignes para hundir aún más el retraso permanente Indoamericano.
El uso o auxilio de estos sectores o bandas de lúmpenes, son los resultados iniciales obtenidos por los líderes populistas del ALBA. Es entender que estas alteraciones del orden democrático en las sociedades post IGM se llevo a cabo de manera mayoritaria, sobre ciertos regímenes aristocráticos de monarquías ancentrales (a veces autocráticas). Bien diferentes de la toma del poder contra las democracias de la posguerra (IIGM), trastornadas en satélites de la metrópolis promotora.
El asalto al poder, se consumó de manera inmediata colocando a la cabeza de esos gobiernos; a  funcionarios simplones obedientes a la fuerza colonial, una especie de procónsules de los partidos comunistas nacionales. De esta forma sucedió durante la post guerra (IIGM), cuando ya las democracias estaban enfrentadas a sus otroros aliados temporales, la URSS y sus satélites específicos en Europa oriental;  patrocinada por el Comintern el pastor ideal de los partidos comunistas, consecuentes con los dictados del Politburó moscovita de la entonces URSS.
Ya en desarrollo tras la implantación violenta en la sociedad y en consecuencia sobre el  individuo aislado como tal, resultan en los daños colaterales a la integridad humana y sus ansias de libertad, supuestas como logros de la subsiguiente IIGM. Ello originó la introducción por los utopistas –siempre con la disculpa eterna de un no lo contendere– de conceptos sublimales de engañosas elongaciones irreales al sistema sensorial y psíquico del humano medio.
Despreocupado en entender estos daños al ente de la masa alelada por el líder de turno –sea bolchevique, nazi-fascista, maoísta o castrista–, el hombre político común demostró ser es un naufrago egoísta, vil y asustadizo; un cardumen fértil a aquellas ideologías totalitarias como nazismo, fascismo o comunismo; o espirituales tales encontramos en las islamitas y las sectas no comprometidas con los altos principios de las democracias.
Tal sucedió el 1ro de enero de 1959, cuando en la Cuba floreciente de entonces; irrumpieron el Dr. Fidel Castro Rúz y sus asociados e implantaron un régimen según ellos “de génesis desconocido”, mintiendo y negando sobre sus escandalosos vínculos totalitarios e ideológicos con los marxistas del Kremlin. Este movimiento en ralenti de desfase tardío o sea, de baja velocidad inicial y máxima aceleración al enfilar el despeñadero, se incrustó en la noria satelital de peregrinantes alrededor de la Oprichnina ²  kremliniana.
El password del Dr. Castro y sus asociados, para el acceso irrestricto al sésamo del Kremlin fue: anteponer su ambición a la dignidad del pueblo cubano y ofrendar la isla como rampa de lanzamientos de cuanto complot o lugar subversivo se le antojase a los rusos. Tales resultaron consecuencias del derrumbe económico, moral e institucional cubano; y el envilecimiento y degradación de la población actual a un grado de amoralidad y cinismo infrahumano, nunca visto antes.
Luego, obtenida la victoria sobre el Eje, los Aliados debieron emprender el “Proceso de Nüremberg”, contra y para castigar a los presuntos culpables; altos funcionarios, denominados Ofensores Mayores ( Hauptschuldige) y los inevitables simpatizantes del III Reich (mitläufer) de todo hecho criminal ejecutado en Europa a partir del 1 de septiembre, 1939. Por ello, debieron auxiliarse de la “Carta o Estatuto de Londres del Tribunal Militar Internacional (agosto 8, 1945)” que juzgaría a los acusados.
Los “Principios de Nüremberg” determinaron qué era un crimen de guerra. Y del análisis emanaron los 7 principios que los definen, legal y jurídicamente
El General Dwight D. Eisenhower, en calidad de Comandante en Jefe de las Fuerzas Expedicionarias Aliadas, ya a cargo de la gobernación militar del área ocupada, emitió un documento trascendental; como los pasos iniciales a la denazificación (Entnazifizierung) similar al emprendido por la actual Alemania unificada, la decomunización, dirigido al pueblo alemán:

Proclama No. 1
 Por la misma, se prohibió en los territorios ocupados por los Aliados: el Partido Nazi (Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei o NSDAP), el Cuerpo de sus Líderes (Reichsleiter), la Policía Secreta del Estado “GESTAPO” (Geheime Staats Polizei o GESTAPO, las camisas negras), el Servicio de Seguridad SD (SicherheitsDienst, las camisas pardas), Tribunal Popular (Volkstümlich Gerichtshof) y el resto de sus mecanismos de represión, gobierno, influencia política o económica. Se incluyó la simbología y atributos nazis, como son los estandartes, logotipos sellos, marcas y timbres con la cruz gamada (Swastika), entre otros.También el himno del partido nazi “Horst Wessel Lied”  (La canción de Horst Vessel)”.
 
La facción de los totalitaristas nazis, comenzó a hacer de las suyas con el mayor de sus rigores en enero 30 de 1933, cuando Hitler fue nombrado Reichskanzler del III Reich a instancias del presidente Paul von Hindenburg, ya achacoso y cansado. Aunque ya desde los años 20 existían grupos nacionalistas y revanchistas, aglutinados en varias facciones que con posterioridad fueron consolidadas por Adolph Hitler. Ahí arrancó un pandemónium que perduró hasta la derrota nazi en mayo 8 de 1945, con la caída de Berlín en manos de los Aliados.
Entonces fue que los árboles del paseo berlines Unter den Linden (Bajo los Tilos) y las tardías flores invernales en las laderas del castillo bratislavense del Dévin, a orillas del Dunaj (Danubio) retoñaron al descanso de aquella postal terrible tras la batalla de las democracias contra el fascismo (el que después seria reverdecido contra el comunismo y la caída del sistema totalitario, iniciada con el derribo del Muro de Berlín). Los judíos, los más afectados como etnia cultural por los desmanes nazis, finalizada la Segunda Guerra Mundial (IIGM); vislumbraron su Patria Nueva en el entonces Protectorado Británico de Palestina (por mandato de la Liga de las Naciones) antecesora de la actual ONU, cumpliendo así con el llamado del rey Saúl a la congregación y reconciliación de sus tribus en el antiguo Reino de David.
Al principal promotor de esa conspiración de lesa humanidad, un austríaco anodino de imagen difusa, Adolph Hitler (el apellido final es una corrupción de otras voces germánicas, cuyo padre modificó para hacerlo masticable), le adornaban cualidades de perversidad extrema (el cual las entendía, quizás, como el purgante idóneo e ideal para la instauración del Nuevo Orden en Europa) de entre las malas artes del carácter humano. Son pocas las aristas que difieren entre el cabo austríaco y los perfiles un carácter tan desordenado como el del Dr. Fidel Castro, producto típico de las maras universitarias habaneras.
Tal sucede hoy con algunas antiguallas precolombinas que nos gastamos por acá, exhaltando épocas a la que al parecer, estos demagogos baratilleros  emplumados del sarape, guarachas, sacrificios humanos y la consecuente antropofagia, ansían retornar América. Hitler surgió de entre los deshechos de la IGM, como un espejismo camuflado con corrimiento hacia el rojo einsteniano, el cual en manos de sus seguidores fue convertido al espectro roji-pardo, tanto por su talaje tramposo como lobuno.
El Führer, Máximo Líder de los nazis. De igual connotación al de todos los países totalitarios, sujetos a un “guía” ideológico o espiritual, a veces mezcla de ambos, tal sucede a los  comunistas cubanos con respecto a su adoración concomitante por el líder Dr. Fidel Castro Ruz, en calidad de secuestrados colaboracionistas conscientes. En todos ellos los ditirambos, bombos y platillos responden a una auto denominación. Tal sucedió Hitler ya nombrado canciller del imperio, Reichskanzler. Recordemos que en los totalitarismos ni los nombretes, aunque non sanctus, corren en voz baja o alta sin la anuencia del líder. Es factible que Hitler reajustara el manual represivo de alta eficacia vendido por la CHEKA ³  en la bolsa de valores de la infames cosmetizándolo a la realidad teutona.
El Dr. Fidel Castro, como buen pícaro y algo peor, un pícaro inteligente; embadurnó su paranoia (una especie de manía parapsicótica) con los aciertos represivos de los peores totalitarismos fascistas, comunistas, fundamentalistas, atéos o religiosos, fundamentalistas y el resto de idioteces que encontró a mano. Desde siempre, Castro se manifestó como un admirador convencido de los proyectos ideológicos, prédicas y tácticas de Hitler y Mussolini, tanto de Primo de Rivera como Horthy igual que en su tiempo respectivo, de Roberpierre y Saint-Just 4.
Atenidos a casi todo lo contemporáneo, el juego republicano entre los movimientos populares radicales, emergidos al finalizar la IGM, –el fenómeno völkisch del conservadurismo y populismo alemán, devenido ultra nacionalistas al vincularse con los nazis– necesitaron vectores político-militares a merced de un partido único totalitario guiado por un líder autotitulado mesiánico, implacable, omnisciente e infalible, con algo de tenebroso enquistado en la subcortical.
Son los aspectos ideológicos, sensibles a la gomigrafía histórica; entre los líderes nazis y los comunistas; con los cuales ambos movimientos habrían de funcionar perfectamente en tándem, tal hicieron los castristas con los bolcheviques a partir de 1959). Es fenómeno de ferias, que también los seudo socialistas de medio pelo anidados en Venezuela, Paraguay, Bolivia, Nicaragua, Ecuador y otros de la taita morona (los integrantes del ALBA, en específico); acusen un denominador común: estar bautizados en la pila sátrapa, hipnotizados y bendecidos con el guión de la “sincronización” teutona.
 
“La palabra alemana Gleichschaltung (literalmente, sincronización) es empleada en sentido político, para describir el proceso mediante el cual la Alemania nazi estableció un sistema de control totalitario sobre el ente individual y así conectar en estrecha coordinación con vigilantes de todos los aspectos de la sociedad y el comercio. Por supuesto, dado el desastroso fracaso del comunismo en Rusia, el empobrecimiento, estarvación de las masas, el aumento del vagabundeo, la burocratización, la falta de disciplina laborar, pérdida de la economía interna y externa, entre otros males viscerales y autóctonos de los totalitarismos de izquierda, hicieron a Hitler y sus secuaces, pensar en otra forma paralela (en lo referente al sometimiento de las masas al Líder Supremo, en lugar del envilecimiento del pueblo, tal eligieron los castristas), pero diferente en los objetivos. Consideraciones varias fueron incorporadas al plan general nazi”.
 
Otras posibles significaciones de Gleichschaltung caerían dentro del diapasón de la “notificación” o “hacer igual” o el “todos a la una como los de Fuenteovejuna”. Un objetivo de esta política fue el difundir un tipo específico de doctrina y pensamiento para aglutinar a todos, eliminando el individualismo, al disolverlo de manera irreversible durante la implantación de la paradigmática Époque de la Terreur (Época del terror, jacobino). El término en sí es un típico eufemismo nazi-fascista. “El terror no es más que la justicia rápida, severa, inflexible“, apuntó entonces inexorable, Maximilien Robespierre, líder del “Comité de Salvación Pública” (Comité de Salut Public), controlador del “Comité de Seguridad General”  (Comité de sûreté générale), los cuales decidían quiénes serían guillotinados. Tales eran las referencias a la disposición de los totalitarismos modernos –nazi-fascista y comunistas– que debutaron en pleno siglo XX.
El deseo de control total del Partido Nazi requería la disolución de cualquier otra forma de influencia. El período que abarca desde 1933 hasta alrededor de 1937 estuvo caracterizado por la eliminación sistemática de toda organización no nazi que pudiera influir a la gente, caso de los sindicatos y los partidos políticos. El régimen también controló la influencia de las Iglesias, por ejemplo, creando el Ministerio de Asuntos Eclesiásticos con un funcionario, Hanns Kerrl, a la cabeza (en Cuba, el encargado de asuntos religiosos). Las organizaciones que la administración no pudo eliminar, como la escuela, cayeron bajo su control directo.
  
El Gleichschaltung también incluía la formación de varias organizaciones de pertenencia obligatoria para ciertos sectores de la población, por ejemplo, la Hitlerjugend para chicos de entre 10 y 18 años, la Bund Deutscher Mädel para las chicas, la Kraft durch Freude para los trabajadores y algunas otras. Así se aseguraba que todo ciudadano de Alemania fuera miembro de una organización controlada por los nazis, maximizando el alcance del adoctrinamiento del partido (sic).
 
La “sincronización“, expresión muy en boga en la pre guerra por su relación con los generadores eléctricos grandes, operando en tándem o sea en conexión eléctrica en paralelo  –como el par alternador-batería de un auto– complementándose hacia un mismo fin, fue tomada aquí como un tropo del fenómeno político-social articulado por los nazis. Esta emergió como partícula definitoria del conjunto de dogmas represivos, psíquicos y corporales; de un proceso absolutista del líder y totalitario por y sobre la masa, quizás kafkiano y tan absurdo como el teatro de Ionesco. Su efectividad sobre un grupo de naciones, resultó tremendamente efectiva para conducir al planeta hacia la más aterradora guerra mundial conocida por la Humanidad hasta entonces.
Mediante la sincronización se tendió a monopolizar y dominar la vida interna y externa de los individuos y por ende, de la sociedad en su conjunto. Es el génesis de los torbellinos totalitarios absolutamente fracasados todos, como puesto en marcha por los castristas. Luego, este se trasluce en una ósmosis ineluctable y coercitiva, de los burócratas torquemadas del partido único quienes sellan at ætérnum el algoritmo del al-jwarizmi (el terror) permanente y despiadado sobre todos y cada uno de los ciudadanos.
La “sincronización, como tal, deviene tesis de control absoluto sobre la voluntad del individuo aislado en su alter ego (segunda personalidad)yacente en sopor epiléptico suave, sujeto a un submundo plano de techo bajo. Es el objetivo: mantener al sujeto disidente con la cerviz corporal, también la mental y psíquica, agachada y sumisa, como genuflexiones alabanciosas a la perpetuidad del Líder Máximo. Sin altivez ni orgullo propio ante el líder omnisciente, el mismo que la torquemada policíaca le convencerá de que se trata de un ente irreal, etéreo, divino, absolutamente inalcanzable por cualesquier de los mortales provenientes del pulguero ciudadano.
Es el summun de todas las humillaciones humanas albergables en un tamal de “pican y no pican” vinculadas al tri Superego del líder, que le hace imaginar ser un Alma Mater, la nutrición eterna del pecho benefactor como garantía interminable –a un nivel de alimentación mínima diseñado minuciosamente no para personas, sino para animaloides, tales son los ciudadanos– de colocar al individuo al borde de un abismo al que caerá irremediable, si no recibe la cucharada próxima.
Para los reeducados, implica aceptar la transparencia umbilical clásica, indisoluble, del bolo político parasitario de retroalimentación, que va y viene por la tripa del apendice “fascismo–comunismo”, circulando todas la excrecencias totalitarias.
En esencia, y quizás escurrido a través de la filosofía mayéutica, no se trata más que de un vulgar palíndromo bipolar de ideologías malvadas, atrapadas la una frente a la otra; como coágulos embólicos (de conducta sexual invertida, sospechosa) controlados por la pituitaria, ese atribulado familiar, amigo o vecino, aplastado igual por el estado totalitario inmisericorde.
La saga continua.
© Lionel Lejardi. Noviembre, 2010
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press

(¹)   Ver, “Der achtzehnte Brumaire des Louis Bonaparte”  (El 18 de brumario de Luis Bonaparte), Cap V,  (sic). El libro en su versión impresa puede ser consultado en:  http://es.wikisource.org/wiki/Portada  (sic).
(²)   La Opprichina fue la guardia personal élite creada por el Zar ruso, Iván Vasílievich (1565-1572); conocido por “el Terrible”; cuyos integrantes conformaban una pandilla estatal de asesinos (una especie de policía zarista), los oprichniks, quienes consolidaron el poder del Zar, al reprimir a los boyardos enemigos de la corona. En realidad, el término se relaciona con parte un territorio y después con una época, del mismo nombre. Estuvo activa por unos 7 años.
(³)  CHEKA, “Vserossíiskaya chrezvicháinaya komissia po borbié s kontrrevoliútsiyey i sabotázhem”, «Comisión Extraordinaria de Todas las Rusias para Combatir la Contrarrevolución y el Sabotaje»). Como todas las organizaciones de su tipo, es la policía política, inexorable, con un historial de horrores enc ontra la ciudadanía rosa, indefensa .     
(4)   El Terror (francés: la Terreur) o mejor conocida como “La Época del Terror”es un período de violencia represiva terrible, implantado por la Revolución francesa, que duró de septiembre de 1793 a la primavera de 1794. Se generaliza para dos etapas: el “Terror Rojo”, en el que fueron los jacobinos o montañenses (izquierdistas) sus instigadores y ejecutores, y el inmediatamente posterior, el “Terror Blanco” vindicativo. Este período se implantó por los diputados moderados de “EL pantano (derechistas), inmediatamente después del Golpe de Estado (coup d’État) durante el  período 9 al 12 Thermidor que derrocó a Robespierre, desarrollado durante la “Reacción thermidoriana” (Thermidoriens réaction) contra los viejos terroristas comandados por éste último. 

Serás bienvenido a mis blogs alternos:
http://www.elasuntocubano.net
http://lacomunidad.elpais.com/elasuntocubano/posts
http://www.facebook.com/lionel.lejardi
http://www.twitter.com/bieladom
3080

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: