Ecos de Nüremberg a los cubanos “sincronizados” III/III.


Se cumplen 51 años de dictadura comunista en Cuba
Las ideologías atañibles a las potencias integrantes del Eje de Acero nazi-fascista, incluyendo la otra lentejuela del traje de luces zurdo (cómplice en el futuro Pacto de Münich), su inevitable prima hermana bolchevique; brotaron todas en la Europa de post guerra de la Primera Guerra Mundial (IGM) resultando en un novedoso crisol infernal; trágico– anatemático de lesa humanitas; tipificadas y codificadas tras la Segunda Guerra Mundial (IIGM) por acuerdo universal aprobado en los Estatutos de Roma y en el Tribunal Penal Internacional (1998).

Estas doctrinas comunistas-fascista-nazistas, mostradas ascendentes en su orden cronológico de aparición sobre el paisaje europeo revuelto; iban dirigidas a la destrucción completa no de países, como lo usual entre naciones beligerantes, sino, contra los individuos como tales, etnias o estamentos sociales en particular, como un deleite de genocidio puro.

Tales hecatombes paganas devinieron de las frustraciones, roñas intestinas y culpas echadas por las masas atontadas contra los demócratas, liberales, monárquicos, anarquistas y capitalistas entre otras corrientes. Ello logró una destilación heterogénea de furias populares desconcertadas, en lo principal; por parte de los desempleados hambrientos y asolados ante la pérdida de sus trabajos medio de producción y de una violencia tal, que les hizo irreconocibles entre sí.
Entre mediados y finales de los años 20, algunas de las potencias derrotadas o victoriosas de la vieja Europa y el Lejano Oriente, tenían definidos en medio de confusiones; cuatro polos de tendencias imperiales y totalitarias: Roma, Berlín, Moscú y Tokio. Cierto número de países con intenciones de frenar las actividades de facciones revolucionarias actuantes en medio del caos, asumían útil el implantar dictaduras o gobiernos autoritarios.  En el lado de las democracias, navegaban en aguas casi apacibles, paises tales como Gran Bretana, Francia, Belgica y alguna otra potencia timida de que las tildaran de imperialistas.

Desde Primo de Rivera, pasando por Hitler y Mussolini, hasta uno de los últimos samuráis daimyō (nobles)  como el mismísimo Hideki Tōjō, lograron la cúspide del Nuevo Orden. Cuando la crisis general mundial iniciada en 1927 alcanzó su clímax en 1929, dichos cuatro polos de una forma u otra violaron total o en parte, los mandatos de la Liga de las Naciones creada por el Tratado de Versalles en junio 28, 1919 (disuelta el 18 de abril, 1946 para dar paso a la ONU), y comenzaron el rearme de sus fuerzas militares, secretamente.

Cada uno de esos polos agresivos, enarbolaba algún tipo de filosofía o ideología ¹ reconstruída o de generación propia. De paso, comenzaron a mover sus agentes en apoyo y beneficio de los “simpatizantes” limítrofes o allende los mares.
Con la crisis mundial de 1929 no demoró sin que proliferaran líderes no comprometidos social o ideológicamente con las viejas fuerzas gobernantes, que elaboraran sus propias tesis o tomaran las ajenas –por holgazanes–, tal empantanó Cuba en el padrazgo de una ideología ya fracasada; el oligofrénico disruptivo por excelencia del siglo XX, el Dr. Fidel Castro Rúz (sin mayores epítetos), porque tal resultó como si hoy nos compráramos un quitrín para deambular por los expressway miamenses. Estas propuestas disfrazadas de un populismo exagerado, con vistas a un espacio más justo en lo social, captaron la atención de sectores amplios de entre los desclasados, obreros, empleados y pasantes de la alta, media y pequeña burguesía, en especial el lumpen de morones buscavidas. Luego, de cada polo emanó un cierto numero de líderes y literaturas filosóficas; estas últimas impresas en forma de catecismos, manuales prácticos o prontuarios para los decididos a tomar el poder por la fuerza; y los cuales los adeptos del comunismo portaban permanentemente bajo el sobaco, durante sus itinerarios evangelizadores entre las masas de inteligencia amorfas, siempre dóciles ante cualquier demagogia subyugante.
Estos vademécum pseudo filosofales fueron ironizados con profusión de ludibrios por parte de las fuerzas vivas, mencionados de manera coloquial como “manuales sobaqueros“, los cuales resultaron ejemplarizados en el “El Manual de Marxismo-Leninismo” clásico; obras pequeñas que fueron traducidas en lenguas autóctonas y distribuídos en los cinco continentes, por los países simpatizantes del denominado “Nuevo Orden” (para Europa y Asia), donde éstos incluían el supuesto basamento ideológico y filosófico que sustentaban sus tesis. Luego no sorprendió que con el inicio de la post guerra tomaran forma determinadas, corrientes tremendistas como el comunismo ruso, el fascismo italiano, el nazismo alemán entre otras versiones recicladas u otras divagaciones de la vieja estirpe subversiva. Casi todas fueron alumbradas ya viciadas con dosis fuertes de chovinismo y jingoismo ², dominios, donde encontraron campo fértil a sus alucinaciones radicales.
Es consenso generalizado que los nazis armaron su intríngulis racista, trascendental y futurista; ya cargado de premisas y desvaríos enajenantes desde inicios de 1920, soportados y apuntalados sobre las plumas de los escribientes y baja burguesía arruinada. De igual forma, el reino de la Italia de post guerra vagaba sonámbulo por vericuetos alejados de las ideas monárquicas. A la par, el minúsculo grupo de los “bolcheviques” liderados por Lenin, un oscuro personaje de un clan con vieja prosapia terrorista –ver el ahorcamiento de su hermano Alexandr Ulyanov, un terrorista de carrera, implicado en el atentado contra el zar Alexandr III, en 1887–, dieron un coup d’etat al prometedor gobierno republicano de Alexandr F.  Kerensky (surgido de la Revolución de febrero de 1917, que derrocó al zar Nicolás A. Romanov II, porque no fueron los comunistas), se apoderaron de todas las Rusias e implantaron a sangre u fuego, la abismal y no menos descabellada  “dictadura del proletariado”, después fracasada en medio de estruendos tropicales.
Por otra parte, en el mitin del Partido Obrero Alemán de febrero 24, 1920 fue la ocasión en la cual Hitler expuso los 25 puntos del programa del nazismo, al que contribuyeron líderes como Rosenberg, Himmler, Darré y Hess. De ahí nace el Partido Nacional Socialista Obrero Alemán (NSDAP) bajo el mando de Anton Drexler en la Baviera de la postguerra, al cual sustituyó Hitler. El fundamentalismo del partido se basó en la pretensión de mezclar el antiliberalismo, pangermanismo y antisemitismo con vistas a ganarse a los proletarios. Tras el fracaso del putsch nazi dirigido por Hitler en noviembre 9, 1923 en Münich contra la República de Weimar; motivó que Hitler fuera condenado, de manera sorpresiva a 5 años de prisión y de los cuales, graciosamente por la bondad de los republicanos demócratas alemanes, sólo cumplió diez meses.
Saber que durante este tiempo en su “prisión aterciopelada” –dicen algunos que de donde entraba y salía como y cuando le daba las reales ganas, casi parecida a la prisión opípara de los Castro en Cuba, cuando su putsch vergonzoso de 1953 contra el gobierno de Batista–, Hitler escribió gran parte de su decisivo “Mein Kampf” (Mi lucha), biblia y bitácora del nacional-socialismo nazi. Entonces, Adolf Hitler fue exaltado al máximo del poder político a ser destinado a dirigir el partido (NSDAP) el 25 de febrero de 1925.
Este carismático líder concluyó que la Alemania futura (III Reich) debía comenzar su quehacer, imitando a los bolcheviques en la creación como necesidad primordial; de un gran aparato represivo –una especie de CHEKA germana– dotada con todos sus poderes y atributos para mantener bajo una férula totalitaria ya en ciernes, el control absoluto de la ciudadanía sometida a un terror palpable, no virtual. Este nirvana de impunidad lo alcanzó más tarde, el 23 de marzo, 1933; utilizando un ardid conspirativo tal fue la ley “Gezets zur Behebung der Not von Volk und Reich” (Ley para solucionar los peligros que acechan al Pueblo y al Imperio). Esta ley de excepción, que irrumpía en todos los estamentos del estado, tenía carácter transitorio, pero los nazis la reimplantaban sucesivamente con ayuda de un parlamento repleto de fanáticos hitlerianos, y fue extendida hasta 1945. Para todo este enjuague político se utilizó como soporte el término Emächtigungsgesetz (Ley Habilitante) para investir a Hitler como Reichskanzler (Canciller Imperial), lo cual le fue brindado en bandeja de plata de manos de un par de buenos confundidos: Franz von Papen y Ludwig Kass.
En esencia se trataba de una justificación inabordable (la mencionada  históricamente como “Ley Habilitante”) o sea, la facultad conferida al estado alemán (los nazis) de legislar y aprobar leyes de facto sin la participación del Parlamento, que per se respondía a Hitler 4. Con ello los organizadores de la estructura interna del Partido Nazi, no pudieron prescindir de crear un diagrama de flujo de la estructura piramidal (vertical absoluta) del Partido Nazi. La terminología clásica y propia del diagrama organizativo (circa 1938) del partido nazi, dejó en cueros plenos los objetivos mediáticos de plagiar desde 1930, el gobierno de la República de Weimar (1918-1933) en beneficio del Partido Nazi. Parangonar el copycat terminológico de los elementos meta estructurales represivos del régimen totalitario nazi con el castrista posterior, no es difícil. Veamos:
                                                                              Organigrama
En el vértice de la pirámide descansa Der Führer (es el Líder Máximo del Partido Comunista de Cuba (PCC), el Dr Fidel Castro Rúz, Primer Secretario del PCC, también Jefe de Estado, Presidente de la Asamblea Nacional y Consejo de Ministros, etc. ), Gauleiter (Primeros Secretarios Provinciales), Kreisleiter (ídem, municipales), Ortsgruppenleiter (ídem, zonales), Zellenleiter (ídem, célula de barrio o Delegados del PCC), Blockleiter (ídem, Delegados de manzana) y Mitgleiter (ídem, Presidentes de los Comités de Defensa de la Revolución o CDR y sus integrantes por cuadra).

Este organigrama de la estructura política vertical de cada estamento de la pirámide represiva del gobierno nazi, en la práctica, acusa diferencias leves con el organigrama de la estructura política y policíaca; aunque de propósitos idénticos; instaurada hace más de 50 años por el régimen de los Castro; empleando para ello los buenos oficios y lealtad perruna, de esa pantomima de partido político (una simple banda paramilitar al servicio del Don) que es el actual Partido Comunista de Cuba (PCC), el cual permanece y permanecerá ejerciendo su actividades represivas, hasta el desmonte del régimen comunista.
Esta última instancia estatal de la pirámide en cuestión (los Mitgleiter  o CDR) esta obligada a mantener minuciosamente un Haushaltskarten  (Archivo Personalizado), donde se refleja la evaluación de la actitud de cada ciudadano hacia el Partido y el Estado Nazi. En Cuba, esta opinión es también decisiva en la validación u oscurecimiento –aplastamiento social y moral del individuo hasta el nivel de parias, de por siempre–, igual de cada familia desobediente del gobierno que es considerada desafecta, disidente u opositora y por lo tanto, traidora al régimen y a la patria.
El castigo se extiende inmisericorde, hasta obrar sobre el destino de los niños, sin importar sus méritos, inteligencia y aptitudes, para estigmatizarlos como si fueran, indues intocables. Un verdadero horror como instrumento estatal para el envilecimiento minucioso (psicótico) de toda la sociedad cubana, presentada por la propaganda del régimen como una masa homogénea, sin aristas discordantes con el argumento irrebatible del discurso oficial. Los nazis perseguían a aquellos percibidos como razas enemigas estigmatizadas como “Lebensunwertes Leben” (razas indeseables e inferiores).
Es el denominado argumentum ad hominem (“dirigido a la persona”), uno de cuyos ejemplos muy conocidos es el de Tito Livio  (ver Tito Livio XXX) refiriéndose a la forma en que Aníbal persuadía a sus hombres para enfrentarse fanáticamente a los enemigos de Cártago. Este es un tipo de razonamiento que se construye a la medida de la persona a quien se dirige, apoyándose en las convicciones del interlocutor. Esta categoría no debe confundirse con la falacia ad hominem, que no pretende argumentar sino atacar o descalificar al adversario (sic); un argumento con el cual se muestra el otro lado oscuro de la moneda comunista o segunda fase de la represión, en el momento que los presuntos culpables, son declarados públicamente como “enemigos del pueblo”, como tales.
Es la sensualoide aceptación del síndrome de Stockholm, de facto, como anti clímax de espacio vital (Lebensraum) a conquistar en la mente de la masa desinformada y amedrentada, proclamado por Hitler. Una superchería, como solución del hábitat expansionista reclamado por los hitlerianos y que ellos mismos diseminaron entre la población alemana: el nacionalismo chovinista y jingoista de los “caracteres nacionales” o volkgeist étnico y donde los nazis argumentaron el prevalecer de la raza aria, un tipo de etnocéntrismo o de ídola fori, sobre el resto de los tristes mortales. Es exactamente la concepción de los siciópatas comunistas con respecto al ciudadano común que repleto de dignidad, no les aplaude.
En la posguerra (IGM) el pueblo alemán deambulaba desorientado tanto por la derrota como por las reparaciones de guerra que les impusieron en el “Tratado de Versalles”. Temprano, los reclamos nazis de su “espacio vital” –en su versión tropicalizada en la Cuba castrista y sin que le hayan seccionado un milímetro de tierra–, guardan similitudes con el expansionismo castrista en el África. Ello se evidenció en las fracasadas anexiones (Anschluss) de Angola, Etiopía, Somalia o Yemen, a fin de convertirlas en futuras provincias cubanas federadas  de ultramar.
Se trataba de una nueva forma de imperialismo, en alas de la “paloma de vuelo Popular” picassiana, trunca, siempre celosa de los reformistas y los demócratas. El filósofo y sociólogo alemán, Jürgen Habermas 5, lo definió con certeza: “fascismo de izquierda“. No sorprende que en pleno siglo XXI, subsistan iguales proyectos con la creación de una monstruosa República Bolivariana de la Gran Colombia, (Eje Apocalypto del ALBA) indoamericana a manos de políticos pro terroristas, anti semitas  y malhechores nativos.
Con los residuos de la IIGM el Gral. Eisenhower, ya en funciones como Gobernador Militar; determinó la necesidad, por el bien común y la justicia, de ser incisivo en su proclama de marras; cuando destacó entre los crímenes nazis la “infidencia” (delación), como otro de los actos de lesa humanitas punibles como actividades criminales. Y así quedó estipulado en el,

Epígrafe No. 4:

La vigilancia llevada a cabo de manera sistemática por parte 
de sus miembros (del partido nazi) contra la población civil, 
detallados en reportes que luego pasarían a la GESTAPO,
sobre la conducta y visión política de los miembros de cada comunidad”.

¿En qué nos parece coincidir este modus operandi de los soplones nazis con los infidentes del drama cubano? No es difícil superponer este retrato de cómo los Aliados se las entendieron con sus enemigos, sujetos a la justicia vindicativa, dibujando desde decenas años atrás el retrato de la Cuba actual. El Dr. Fidel Castro insistió en calcar los engendros comunista y fascista  y cernirlos despiadados sobre el pueblo cubano. En Cuba, tales sordideces, están a cargo de los denominados Comités de Defensa de la Revolución (CDR), instaurados como elemento básico de vigilancia y represión en cada cuadra, bloque o zona urbana o rural del país.
Los ecos del Nüremberg justiciero, validan los clamores populares de ajustarles cuentas a los líderes castristas y sus secuaces envilecedores del pueblo, y también otros culpables por los crímenes comunistas a escala mundial. Se trata también de aquellos cabecillas acusadores desalmados, que deben ser condenados moralmente y despojados de todos sus derechos políticos, los cuales en Cuba denuncian y pisotean a sus padres, hijos, hermanos, esposos, familiares, colegas de trabajo, amigos, conciudadanos desafectos al régimen y que apoyan a los demoníacos serafines del terror. Son los entes colimados por la insoslayable espada del pueblo ofendido, el mismo que chorrea iras contra estos inverecundos sincronizados del castrismo agonizante.
Una hermosa semblanza contrapuesta a los horrores de estos proto nazis, contra el pueblo alemán arrinconado de entonces –y ahora contra el pueblo cubanos–, nos recuerda la estampa de Marie Magdalene von Losch (1901-1992) también conocida por su nom de guerre como actríz “Marlene Dietrich” 6. Ésta beldad fue aquella deslumbrante artista norteamericana (de origen alemán) de trompas y vagina excepcionales, que cantó en más de 500 presentaciones su ya mítica “Lili Marleen” en todos los frentes de batalla, donde los Aliados batían a los nazi-fascistas.
En una sustanciosa “postal después de la batalla” (según dibujó Andrzij Wajda en su film homónimo), alguien le preguntó a la artista el por qué arriesgó la vida, anteponiendo su vida (en especial sus piernas de belleza delirante) a las bocas de los Máusers de la Wehrmacht alemana. La Dietrich, bien conocida a causa de sus agudezas y por no tener pelos en la lengua, abanicó las piernas y contestó con vibrante simpleza:
Aus Anstand (por decencia) —aclaró, con una suavidad rara en ella. 
Tal es, exactamente, aquella ética de antaño de la cual carecen los líderes del aquelarre isleño.
Quizás el ejemplo es de una belleza brutal para las ya ultra oxidadas y no menos arrugadas tigresas castristas, hoy deambulantes por todo el espectro impronunciable del libido humano. Esas hembras ensoberbecidas de arrogancias como “Las Tres Furias” –igual de tan letales y como Le Fleurs du Mal, de Baudelaire–, aprendan de una vez esta lección de decoro y dejen de reprimir y torturar a las valientes “Damas de Blanco” y al resto de las ciudadanas decentes.
Fin de la saga.
© Lionel Lejardi. Noviembre, 2010
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press

(¹)   Las ideologías suelen constar de dos componentes: una representación del sistema, y un programa de acción. El término ideología fue formulado por Destutt de Tracy en 1796,  “Mémoire sur la faculté de penser” (Memoria sobre la facultadcde pensar)y originalmente denominaba a la ciencia que estudia las ideas, su carácter, origen y las leyes que las rigen, así como las relaciones con los signos que las expresan (sic).
(²)   El término chovinismo (o chauvinismo) proviene de adjetivizar el apellido del soldado francés Nicolas Chauvin, el coloquial patrioterismo, conducente a la creencia narcisista de la paranoia y la mitomanía de que lo propio del país o región al que uno pertenece es lo mejor. Proviene de la comedia “La cocarde tricolore” (La escarapela tricolor) de los Cogniard, donde un actor con el nombre de Chauvin, personifica un patriotismo exagerado. Hannah Arendt hizo una buena descripción del término
 Para el concepto del jingoismo existen versiones, una de las cuales es el sentimiento anti ruso en la época victoriana. Algunos le señalan un origen vasco (es dudoso), jainko, literalmente “el señor de arriba” en referencia a Dios. Otros, lo vinculan con una canción patriótica del music-hall británico de 1878, el compositor G. H. MacDermott, que parece haberlo tomado de un hipocorístico (chiqueo) coloquial del nombre de Jesús, usual en Inglaterra desde finales del siglo XVII. Dicha canción fue popularizada por el cantante G. W. Hunt y la letra es la siguiente (sic):

“No pelearemos por nadie más que por Jingo,
Tenemos las naves, tenemos los hombres, también el dinero,
Ya peleamos con el oso en el pasado, y mientras los británicos estemos aquí,
Los rusos no tomarán Constantinopla”.
 
(4)   No es raro que el Dr. Fidel Castro Rúz y sus asociados utilizaran en Cuba el mismo cartabón de “ordeno y mando”, sin ningun estamento de control sobre sus actividades ilegales, al contar con una Asamblea Nacional de Diputados elegido de dedo por el Líder Supremo y por lo tanto sin voz ni voto. Una vieja táctica, que le ha brindado pingües beneficios hasta la fecha.
 (5)   Jürgen Habermas, es un filósofo y sociólogo alemán; de ideario democrático y cultura occidental; cuyo su pensamiento entronca con “La teoría crítica de la escuela de Fráncfort”. Su obra fundamental es “La teoría de la acción comunicativa” (Theorie des kommunikativen handelms). A diferencia de Karl Marx y de sus críticas a éste, Habermas considera que el cambio social debe darse más bien en un ámbito simbólico, en el ámbito de la comunicación y el entendimiento entre los sujetos, no por la violencia criminal preconizada por los comunistas. De este modo, su crítica a Karl Marx y sus seguidores, se asemeja a la reflexión que realizan Theodor Adorno, Max Horkheimer e incluso Antonio Gramsci, un marxista riguroso. Su trabajo se enfoca en las bases de la teoría social, la epistemología y el análisis de las sociedades del capitalismo avanzado. 
(6)   Ver “Der blaue Engel” (El Ángel Azul), Universum Film A.G. (1930), un film de Josef von Sternberg.
 
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