Archive for 30 noviembre 2010

Ecos de Nüremberg a los cubanos “sincronizados” I/III.


Se cumplen 51 años de dictadura comunista en Cuba
Abril y mayo de 1945, para la Humanidad del siglo XX, resultaron meses trágicos y a la vez, mágicos. Relevancias que despejan recuerdos y retornan copycats de ecos y clamores de los que ya no están, pero que nos llegan a través de un acto imperecedero: “El Proceso de Nüremberg“, donde se puso en marcha hasta finalizar, un mecanismo judicial estructurado para juzgar de manera imparcial a los criminales de guerra, una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial (IIGM). Una declaración de principios acerca  de la victoria de la vida (quizás la de un Keres contra Antíoco III Megas) sobre la muerte (Tánathos). Un proceso no llevado a cabo ni dirigido contra un pueblo en específico, aunque tal fue singularizado en parte sobre los líderes del pueblo alemán arrastrado a la insania guerrera. Del mismo modo que pudo incluir al italiano, húngaro, croata, finés, rumano, eslovaco, japonés, etc.; o sea; aquellas naciones fuertes y otras menos que conformaron el Eje de Acero integrado por tres potencias fascistas: Alemania-Italia -Japón, confundidos por líderes falsos o el miedo, sino, contra toda una ideología (nazi-fascista, incertada dentro de los totalitarismos en los cuales se cataloga también, el comunismo) perversa y asoladora. El juicio, entre otros similares realizados por y en los distintos países vencedores, fue llevado a cabo ante una corte internacional instituida especialmente para enjuiciar a personas y entidades punibles de ser juzgadas con todas las garantías legales; por delitos sui géneris, cometidos en aquellos tiempos y anteriores; y lo mejor; por primera vez conocida en la historia de quienes hablarían en corte, a nombre de todas las naciones del mundo civilizado y libre. Tras meditaciones jurídicas profundas y ante el estupor de la Humanidad, la saga sorprendente del juicio transcurrió entre noviembre 20 de 1945 y octubre 1 de 1946.
Aquella ciudad alemana, Nüremberg, yacía a orillas del río y castillo de Pegnitz –antiguo baluarte nazi–, en el distrito de Bayreuth (Alta Sajonia), Bavaria. En esencia, sirvió para activar el tribunal internacional que le  ajustaría las cuentas a los criminales de guerra y sus instituciones, considerando las acusaciones por parte de los países del bloque  Aliado contra los causantes de la II Guerra Mundial (IIGM), la cual había finalizado en mayo 8 de 1945, anterior. Ese día, el expansionismo territorial y político o Lebensraum (espacio vital) enarbolado por el Eje de Acero, fracasó. En el otro lado del globo, acciones similares acontecían en el Pacífico; las cuales culminaron con la rendición del Japón agresor, ante los Estados Unidos de Norteamérica y sus aliados el 2 de Septiembre de 1945; bajo las sombrillas de los hongos atómicos aún no dispersos, elevados sobre Hiroshima-shi y Nagasaki-shi. Por tal motivo, tras un juicio exhaustivo, el ex Primer Ministro de Japón, Tójo Hideki (1884-1948), fue juzgado como criminal de guerra, condenado a la horca y ejecutado el 23 de diciembre, 1948.
Como mentor del Fascismo (fascio), Benito Mussolini (1883-1945) y su amante Claretta Petacci, fueron abatidos por la furia popular de los partizanos italianos, quienes los apresaron, fusilaron y colgaron patas arriba (28 abril de 1945) en Giulino di Mezzegra, en Como. Es curioso, apunta un rumor, que la “lectura” de la disposición de ciertas hojas de té verde, desparramadas  en el fondo de una taza (1960); le arrojaron al Dr. Fidel Castro Rúz la profecía de que junto con una de sus amantes, sucumbiría ajusticiado por el pueblo de una forma semejante a la pareja Mussolini. 
Adolf Hitler, nacido en abril 20, 1889 (político, pintor, activista y escritor) el más significativo de los líderes nazi-fascistas, tuvo también un fin trágico igual (30 de abril de 1945) en unión de su amante, recién legitimizada como esposa, Eva Hitler (née, Braun). Dado que la pareja recurrió al suicidio –imitados a su vez por otros altos jerarcas del nazismo, como Goebbles y familia; cuando el ejército ruso tomaba por asalto las últimas posiciones alemanas en las inmediaciones del Reichstag, en Berlín; o durante el juicio de Nüremberg.
De la entente de Aliados de las cinco grandes potencias –Estados Unidos, Inglaterra, Unión Soviética, Francia y China; vencido el Eje de Acero; las tres primeras establecieron la Comisión Aliada de Control, previa a la instauración de un tribunal internacional para procesar a los líderes del Partido Nazi Alemán (Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei o NSDAP) culpables de crímenes de conspiración para cometer crímenes de  lesa humanidad. Este acto jurídico fue el denominado “proceso de Nüremberg“, el cual se llevó a cabo contra 24 altos funcionarios del gobierno nazi y 8 organizaciones alemanas. De los acusados, 12 fueron condenados a la horca y el resto, a prisión y 4 de las organizaciones fueron procesadas y condenadas a su disolución; además de ser declaradas ilegales junto con sus símbolos, insignias, himnos, etc.
Las acusaciones contra los nazis se basaron en violaciones atroces de los derechos humanos, basados en la figuras jurídicas creadas al finalizar la Primera Guerra Mundial (IGM); encerradas en tres reglas fundamentales: lus ad Bellum (derecho de ir a la Guerra justa), lus in Bellum (derecho durante la guerra justa) y lus post Bellum (derecho después de la guerra justa). Se trataba de actos ilegales contra la gente indefensa de esos pueblos, sujeta a torturas y destrucción final. Minorías y etnias en la propia y ya denominada Gran Alemania y en los países ocupados fueron eliminadas, lo cual costó la vida a infinidad de inocentes.
De estos últimos, varios millones de judíos de todas las edades y sexos; atrapados en los territorios bajo la férula nazi-fascista; fueron torturados y asesinados inmisericordemente a manos de las tropas élites de combate de los Waffen-SS, pertenecientes a las Schutzstaffel-SS o “escuadras de protección” (encargados de los campos de exterminio). Algo semejante a la “estarvación” (exterminio de la población por medio del hambre y trabajos forzados), tal como implantaron y desarrollaron exitosamente  los bolcheviques en los territorios de Ukrania, Bielorusia y otros, durante la hambruna que estalló a finales de los años 20 e inicios de los 30s. 
La acción macabra de los nazis fue puesta en marcha bajo diferentes fases: anexión (anschluss) de Austria, el Sarre, los Sudetes y otros territorios, seguida de la invasión de los panzers de la Wehrmacht a Polonia el 1 septiembre, 1939. Hitler atacó por sorpresa a la II República Polaca, penetrando por la ciudad libre de Dánzig –territorio en conflicto con Alemania desde el Tratado de Versalles–, la cual estaba en proceso de un referendo sobre si sus ciudadanos deseaban ser polacos o alemanes.
El nombre de la operación “Fall Weiß” (Caso blanco), fue campo de tiro de la novedosa “Blitzkrieg” (guerra relámpago). El 16 de septiembre los comunistas rusos aprovecharon el festín e invadieron también a Polonia desde el Este, en busca de su cuota entre los restos del desmembramiento polaco. Todo aquel desastre bélico finalizó el 9 de mayo de 1945, con la capitulación sin condiciones de Alemania, mediando el Generalfeldmarshall Wilhem Keitel y el resto de sus aliados europeos.
Una consecuencia resultó del clamor popular, cuando en 1948 la asamblea general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) proclamó la “Declaración Universal de los Derechos Humanos“, en la cual la delegación cubana de entonces, tuvo un papel destacado. El juicio de Nüremberg concluyó aunque sus decisiones nacieron lastradas por un dogma jurídico que desde sus inicios a los eruditos les pareció insoslayable: nullum crime sinlege (no castigar el crimen retroactivo).
Sin embargo, la sed de justicia de las víctimas y también por la queja del resto de la Humanidad ofendida, se aplicaron las leyes de manera casi bíblica. La Alemania nazi, al igual que el resto de la entente del Eje de Acero y sus cómplices, terminaron echados al basurero de la Historia. Esta lección magistral sentó el precedente para que los nazis culpables escapados cuando se presentó la debâcle, fueran capturados y sentenciados.
Adolf Eichmann, entre los más notorios asesinos de judíos, fue uno de los capturados (en Argentina) a donde huyó utilizando un salvoconducto (laissez-passer) emitido por la Cruz Roja. Este individuo fue apresado por el Mossad israelí y conducido secretamente a Israel. El juicio se efectuó en Jerusalem, donde fue juzgado y ajusticiado en la horca, en 1962.
Ciertas corrientes de psicólogos frívolos enmarcaron a este grupo de criminales de guerra, en lo que ellos denominaron tipos “Banalität des Bösen (Banalidad del Mal), tal placebo para aminorar los desmanes de los nazis. Consideraban que en el caso de Eichmann se trataba con un individuo que apenas había rebasado la enseñanza secundaria y que su discurso de defensa estaba plagado de citas burocráticas (amstssprache), las cuales tendían a tergiversar los principios de Kant.
No obstante, esta lectura novedosa de la historia contemporánea fue ignorada y una carga de terror y muerte se volvió a cernir sobre Europa y más tarde sobre Asia y Latinoamérica, al ser reeditada (1948) por los comunistas. En esa fecha, el Comintern (Internacional Comunista) ansiaba materializar su hegemonía esclavista, lo cual logró en ciertos avances (China, Viet-Nam y Corea) y éxitos durante los casi 80 años siguientes al derrocamiento del zarismo en 1918.
Joseph Stalin y sus bandas comunistas crearon en sus territorios un bloque de satrapías tan feroces como las fascistas. Luego, los pueblos de dichos países comunizados fueron “reeducados” según los dogmas marxistas–leninistas y pasaron a ser “satélites” de la URSS, convirtiendo el nuevo imperio bolchevique en el denominado “Archipielago Gulag” ¹ (sic).  Esta copia al carbón del Lebensraum  como dogma del expansionismo ruso volcó al mundo hacia la Guerra Fría, hasta la caída del Muro de Berlín.
El Muro de Berlín (sic)  (Berliner Mauer), denominado por los comunistas (fascistas de izquierda, por excelencia) «Muro de Protección Antifascista» (Antifaschistischer Schutzwall) por la denominada República Democrática Alemana – RDA (Deutsche Demokratische Republik – DDR) y a veces apodado «Muro de la vergüenza» (Schandmauer) por parte de la opinión pública occidental,[1] fue parte de las fronteras interalemanas desde el 13 de agosto de 1961 hasta el 9 de noviembre de 1989 y separó a la República Federal Alemana de la República Democrática Alemana hasta ese año.[2]
Así, el Este europeo quedó entrampado por el totalitarismo ruso impuesto detrás de la bautizada “Cortina de Hierro”. Esta expresión fue “popularizada” en marzo 5 de 1946 por Winston Churchill –y en ocasiones, atribuida por error al mismo líder británico– en una conferencia impartida por éste en el Westminters College en Fulton, MO. En aquella ocasión Churchill dijo:

 “Desde Stettin en el Báltico, a Trieste, en el Adriático, ha caído sobre el continente (Europa) un telón de hierro“.

Es que hubo un “sin embargo”, puesto que uno de los ideólogos e incitadores al exterminio de los “tarados, razas y humanos inferiores”; el Dr. Paul Joseph Goebbles –casi siempre Ministro de Propaganda (1933-1945) y último canciller del III Reich (un día, 1945)–, había fundado desde 1940 un semanario muy popular, “Das Reich“. Ya en febrero 25 del 1945 cuando Alemania se hundía, Goebbles afiló plumas y redactó el 25 de Febrero de 1945, un artículo titulado: “Das Jahr 2000” (El año 2000) en una de cuyas partes predijo:

Si los alemanes bajan sus armas, los Soviéticos, de acuerdo con el arreglo al que han llegado Roosevelt, Churchill y Stalin, ocuparán todo el este y el sudeste de Europa, así como gran parte del Reich. Una Cortina de Acero (ein Eiserner Vorhang) caerá sobre este enorme territorio controlado por la Unión Soviética, detrás de la cual las naciones serán degolladas.”

Nada mas acertado. Porque este líder nazi de acciones y convicciones enfermizas, aunque convencido pertinaz del Nuevo Orden; el locuaz y diminuto Goebbles, conocía bien a fondo el modus operandi de sus primo hermanos y secuaces (a veces temporales), los comunistas –junto a sus asociados alemanes en la infamia–, actuó como si todos ellos, no hubieran tenido nada que ver con la patraña genocida impuesta por Hitler y su Neuordum für Europa (Nuevo Orden para Europa).
Resulta curioso y no menos sorprendente que en junio, 1949, el escritor británico George Orwell publicó un libro premonitorio de cómo seria el mundo 30 años después; “1984“; donde abordaba las distopías creadas por el totalitarismo ruso en los países de Europa bajo la férula del comunismo, tal sucede hoy en la Cuba castrista.  La proyección de Goebbles suponía una Europa ultra esclavizada 55 años después de 1945, disputándose la hegemonía. Es indudable que la visión de Orwell corrió la cortina 15 años hacia atrás.
No es de extrañar que el Dr. Fidel Castro Rúz, líder del régimen imperante en Cuba –y quien al parecer se aprendió de memoria ambas predicciones y sus alimentos ideológicos colaterales y justificativos– fuera un político ventajista y un poco mas acucioso al implantar en Cuba, corriendo 1959 –sólo 5 años después de la predicción de Orwell para 30 años y 14 para la de Goebbles supuesta en 55 años– una graciosa dictadura del proletariado para el solaz y esparcimiento de los cubanos atribulados. ¿Junto a cuál ciudad yacente, junto a cuál río de la “Manila” guerrillera serán juzgados de manera sumaria, medidos con la misma vara, los actuales enterradores de la fenecida República de Cuba?. Es un enigma.
La saga continua.
© Lionel Lejardi. Noviembre, 2009
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press

(¹) Aleksandr Solzhenitsyn (1918-2008) (sic)  escritor e historiador ruso, Premio Nobel de Literatura; escribió “Archipiélago GULAG“, que trata de los horrores, torturas y asesinatos sufridos por los presos de conciencia y disidentes bajo el régimen stalinista (igual sucede hoy en Cuba bajo la dictadura militar de los castristas) en la Rusia comunista (URSS), una situación que prevalece hasta el presente. Solzhenitsyn había sido condenado (y sobrevivió) a 8 años de prisión como un “zek” (preso sin derechos) en el campo de concentración de Nóvy Jerusalim (Nueva Jerusalem). Estos sitios eran los “campos de concentración, prisión, reeducación y exterminio” denominados GULAG ( Glavnoe Upravlenie ispravitel’no-trudovykh LAGerei (Dirección General de Campos de Concentración de Trabajo Forzado) administrados por la KGB (Seguridad del Estado). En estos antros de exterminio se recluían hombres, mujeres y niños, junto con criminales comunes. La obra fue sacada clandestinamente de Rusia y publicada en París en 1973. La secretaria de Solzhenitsyn fue apresada por la KGB cuando transportaba uno de los manuscritos de la obra y ahorcada de inmediato (asesinada) en su apartamento de Moscú por los sicarios de la KGB, para dar la impresión “de temor por ser enviada los GULAG”. El escritor fue expulsado de Rusia hasta que 20 años después, en 1994, Solzhenitsyn pudo retornar a su patria, donde murió el 3 de agosto de 2008.

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Ecos de Nüremberg a los cubanos “sincronizados” II/III.


 Se cumplen 51 años de dictadura comunista en Cuba 
Una multitud de jirones significativos del descalabro económico y social, tanto como de los valores éticos, morales y cívicos;  arrojó la Primera Guerra Mundial (IGM) sobre una Humanidad sorprendida por la magnitud del desastre; como sucede y ha sucedido con en el resto de cada una de las conflagraciones, sin importar su tamaño. De ello devienen resultados ejemplarizantes al analizar los siempre detritus que de inmediato horadan el buen andar del desarrollo de la sociedad, al quebrarse la paz social. Estos infortunios fueron representados ad hoc por las novísimas doctrinas dogmáticas, represivas y tremendistas para su tiempo –aunque perfectamente encajables dentro del espectro vigente en el bajo mundo de la política subversiva–; las cuales fueron utilizadas por los bolcheviques en contra de las sociedades democráticas europeas, recién liberadas de la ocupación nazi. Estas naciones fueron objeto de la furia destructiva de la metrópolis moscovita apoyada por las fuerzas del Ejército Rojo y sus mensajeros locales, los partidos comunistas, los cuales  desplegaron abiertamente sus envidias intrínsecas, partidistas y antisociales. Los comunistas ansiaban secuestrar a estos países para después “reorganizarlos”, obligándolos a revolcarse en una pobreza increíble y con la anulación absoluta de un mejor futuro. En caso de rebeldía, estaba dispuesto, destruirlas hasta sus cimientos, tal resultó en el caso cubano.
La cuestión a los comunistas les seria fácil, ya en posesión del poder absoluto arrebatados por la fuerza a las democracias, acondicionar al individuo a su estilo y medida, chabacanos en sí –ellos les dicen , à la dernière, utilizando la churriburri de los flecos comunistas–  y tan propios de las madrigueras totalitarias. Tales fueron los pitucos desafiando a los marines y personas decentes en las calles angelinas, corriendo los años 40 o sus émul0s lastimeros, los bolos rusos, en el disfrute orondo del tropicalismo de burdel, mientras transcurría el año 1959, en lo que restaba de la sociedad cubana.
Por ende, no resultó extraño que un oscuro cabo y aprendiz de pintor; veterano de esa guerra IGM, Adolfo Hitler; lograra galvanizar a ciertos sectores –especialmente los marginales y en específico el lumpenproletariat (lumpenproletariado o subproletariado)–, un término acuñado por los marxistas alemanes en ocasión del libro, del propio Karl Marx ¹, repleto de una candidez parodial. Marx, arrogante, trató de desvirtuar la figura histórica de Napoleón III,  tal hizo Voltaire con su personaje central en “Candide, ou l’Optimisme” –aunque por temor–, quien vivía según explicó, en «le meilleur des mondes possibles» (el mejor de los mundos posibles).
Sucede que en dicha obra, Marx arremete al designar a la población situada socialmente por debajo del nivel de conciencia social del proletariado tenido por  convencional, incipiente, desde el punto de vista de sus condiciones de trabajo y vida, formado por los elementos degradados, desclasados y no organizados del “proletariado urbano”.
Así también como aquella parte de la población que para su subsistencia desarrolla actividades a orillas de la “legalidad comunista”, sólo válida para el pueblo envilecido y lanzados en la marginación social como son la delincuencia, prostitución, etc. (sic). Reflejan sin adobos barrioteros, a los monjes buscavidas adictos al justo “resolvel de los aceres” de intramuros, unos brujos callejeros iracundos que con sus mañas geniales de trabalenguas (jerga o fala); con aires de filósofos perfectos; disuelven de manera constante la titulada legalidad comunista en aras de tomar del régimen que les oprime, “la justa compensación por la explotación abusiva de los ciudadanos por parte del estado abusador”, saboreada (entre otros) en nuestra V Enmienda.
En esencia, y es lo que los líderes nazi-fascistas y comunistas nunca se han atrevido a confesar, por ser absolutamente deshonestos, es que estos marginales (sin conciencia de clase) son la fuente primaria de la cual nutren sus adeptos y fanáticos por ser la única susceptible al manejo fácil por los líderes demagogos. Para estos desclasados es particularmente atractiva, la propuesta de un estado benefactor que en teoría les supliría no sólo sus necesidades primitivas, sino que les excitarían sus ambiciones de morones profesionales. Es la filosofía de cualquier plantación de azúcar en tiempos de la colonia. Uno de los casos vigente desde hace más medio siglo en Cuba, fue la toma del poder no por los votos sino por las  balas, a manos de las bandas guerrilleras castristas. Uno de cuyos copycats preferidos (o diferidos) fracasó de manera estruendosa, y palpable en el caso de un aventurero como fue Ernesto Guevara de la Serna.
Igual destino, por la acción decidida de las fuerzas democráticas, corrieron las intentonas en otros países insignes para hundir aún más el retraso permanente Indoamericano.
El uso o auxilio de estos sectores o bandas de lúmpenes, son los resultados iniciales obtenidos por los líderes populistas del ALBA. Es entender que estas alteraciones del orden democrático en las sociedades post IGM se llevo a cabo de manera mayoritaria, sobre ciertos regímenes aristocráticos de monarquías ancentrales (a veces autocráticas). Bien diferentes de la toma del poder contra las democracias de la posguerra (IIGM), trastornadas en satélites de la metrópolis promotora.
El asalto al poder, se consumó de manera inmediata colocando a la cabeza de esos gobiernos; a  funcionarios simplones obedientes a la fuerza colonial, una especie de procónsules de los partidos comunistas nacionales. De esta forma sucedió durante la post guerra (IIGM), cuando ya las democracias estaban enfrentadas a sus otroros aliados temporales, la URSS y sus satélites específicos en Europa oriental;  patrocinada por el Comintern el pastor ideal de los partidos comunistas, consecuentes con los dictados del Politburó moscovita de la entonces URSS.
Ya en desarrollo tras la implantación violenta en la sociedad y en consecuencia sobre el  individuo aislado como tal, resultan en los daños colaterales a la integridad humana y sus ansias de libertad, supuestas como logros de la subsiguiente IIGM. Ello originó la introducción por los utopistas –siempre con la disculpa eterna de un no lo contendere– de conceptos sublimales de engañosas elongaciones irreales al sistema sensorial y psíquico del humano medio.
Despreocupado en entender estos daños al ente de la masa alelada por el líder de turno –sea bolchevique, nazi-fascista, maoísta o castrista–, el hombre político común demostró ser es un naufrago egoísta, vil y asustadizo; un cardumen fértil a aquellas ideologías totalitarias como nazismo, fascismo o comunismo; o espirituales tales encontramos en las islamitas y las sectas no comprometidas con los altos principios de las democracias.
Tal sucedió el 1ro de enero de 1959, cuando en la Cuba floreciente de entonces; irrumpieron el Dr. Fidel Castro Rúz y sus asociados e implantaron un régimen según ellos “de génesis desconocido”, mintiendo y negando sobre sus escandalosos vínculos totalitarios e ideológicos con los marxistas del Kremlin. Este movimiento en ralenti de desfase tardío o sea, de baja velocidad inicial y máxima aceleración al enfilar el despeñadero, se incrustó en la noria satelital de peregrinantes alrededor de la Oprichnina ²  kremliniana.
El password del Dr. Castro y sus asociados, para el acceso irrestricto al sésamo del Kremlin fue: anteponer su ambición a la dignidad del pueblo cubano y ofrendar la isla como rampa de lanzamientos de cuanto complot o lugar subversivo se le antojase a los rusos. Tales resultaron consecuencias del derrumbe económico, moral e institucional cubano; y el envilecimiento y degradación de la población actual a un grado de amoralidad y cinismo infrahumano, nunca visto antes.
Luego, obtenida la victoria sobre el Eje, los Aliados debieron emprender el “Proceso de Nüremberg”, contra y para castigar a los presuntos culpables; altos funcionarios, denominados Ofensores Mayores ( Hauptschuldige) y los inevitables simpatizantes del III Reich (mitläufer) de todo hecho criminal ejecutado en Europa a partir del 1 de septiembre, 1939. Por ello, debieron auxiliarse de la “Carta o Estatuto de Londres del Tribunal Militar Internacional (agosto 8, 1945)” que juzgaría a los acusados.
Los “Principios de Nüremberg” determinaron qué era un crimen de guerra. Y del análisis emanaron los 7 principios que los definen, legal y jurídicamente
El General Dwight D. Eisenhower, en calidad de Comandante en Jefe de las Fuerzas Expedicionarias Aliadas, ya a cargo de la gobernación militar del área ocupada, emitió un documento trascendental; como los pasos iniciales a la denazificación (Entnazifizierung) similar al emprendido por la actual Alemania unificada, la decomunización, dirigido al pueblo alemán:

Proclama No. 1
 Por la misma, se prohibió en los territorios ocupados por los Aliados: el Partido Nazi (Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei o NSDAP), el Cuerpo de sus Líderes (Reichsleiter), la Policía Secreta del Estado “GESTAPO” (Geheime Staats Polizei o GESTAPO, las camisas negras), el Servicio de Seguridad SD (SicherheitsDienst, las camisas pardas), Tribunal Popular (Volkstümlich Gerichtshof) y el resto de sus mecanismos de represión, gobierno, influencia política o económica. Se incluyó la simbología y atributos nazis, como son los estandartes, logotipos sellos, marcas y timbres con la cruz gamada (Swastika), entre otros.También el himno del partido nazi “Horst Wessel Lied”  (La canción de Horst Vessel)”.
 
La facción de los totalitaristas nazis, comenzó a hacer de las suyas con el mayor de sus rigores en enero 30 de 1933, cuando Hitler fue nombrado Reichskanzler del III Reich a instancias del presidente Paul von Hindenburg, ya achacoso y cansado. Aunque ya desde los años 20 existían grupos nacionalistas y revanchistas, aglutinados en varias facciones que con posterioridad fueron consolidadas por Adolph Hitler. Ahí arrancó un pandemónium que perduró hasta la derrota nazi en mayo 8 de 1945, con la caída de Berlín en manos de los Aliados.
Entonces fue que los árboles del paseo berlines Unter den Linden (Bajo los Tilos) y las tardías flores invernales en las laderas del castillo bratislavense del Dévin, a orillas del Dunaj (Danubio) retoñaron al descanso de aquella postal terrible tras la batalla de las democracias contra el fascismo (el que después seria reverdecido contra el comunismo y la caída del sistema totalitario, iniciada con el derribo del Muro de Berlín). Los judíos, los más afectados como etnia cultural por los desmanes nazis, finalizada la Segunda Guerra Mundial (IIGM); vislumbraron su Patria Nueva en el entonces Protectorado Británico de Palestina (por mandato de la Liga de las Naciones) antecesora de la actual ONU, cumpliendo así con el llamado del rey Saúl a la congregación y reconciliación de sus tribus en el antiguo Reino de David.
Al principal promotor de esa conspiración de lesa humanidad, un austríaco anodino de imagen difusa, Adolph Hitler (el apellido final es una corrupción de otras voces germánicas, cuyo padre modificó para hacerlo masticable), le adornaban cualidades de perversidad extrema (el cual las entendía, quizás, como el purgante idóneo e ideal para la instauración del Nuevo Orden en Europa) de entre las malas artes del carácter humano. Son pocas las aristas que difieren entre el cabo austríaco y los perfiles un carácter tan desordenado como el del Dr. Fidel Castro, producto típico de las maras universitarias habaneras.
Tal sucede hoy con algunas antiguallas precolombinas que nos gastamos por acá, exhaltando épocas a la que al parecer, estos demagogos baratilleros  emplumados del sarape, guarachas, sacrificios humanos y la consecuente antropofagia, ansían retornar América. Hitler surgió de entre los deshechos de la IGM, como un espejismo camuflado con corrimiento hacia el rojo einsteniano, el cual en manos de sus seguidores fue convertido al espectro roji-pardo, tanto por su talaje tramposo como lobuno.
El Führer, Máximo Líder de los nazis. De igual connotación al de todos los países totalitarios, sujetos a un “guía” ideológico o espiritual, a veces mezcla de ambos, tal sucede a los  comunistas cubanos con respecto a su adoración concomitante por el líder Dr. Fidel Castro Ruz, en calidad de secuestrados colaboracionistas conscientes. En todos ellos los ditirambos, bombos y platillos responden a una auto denominación. Tal sucedió Hitler ya nombrado canciller del imperio, Reichskanzler. Recordemos que en los totalitarismos ni los nombretes, aunque non sanctus, corren en voz baja o alta sin la anuencia del líder. Es factible que Hitler reajustara el manual represivo de alta eficacia vendido por la CHEKA ³  en la bolsa de valores de la infames cosmetizándolo a la realidad teutona.
El Dr. Fidel Castro, como buen pícaro y algo peor, un pícaro inteligente; embadurnó su paranoia (una especie de manía parapsicótica) con los aciertos represivos de los peores totalitarismos fascistas, comunistas, fundamentalistas, atéos o religiosos, fundamentalistas y el resto de idioteces que encontró a mano. Desde siempre, Castro se manifestó como un admirador convencido de los proyectos ideológicos, prédicas y tácticas de Hitler y Mussolini, tanto de Primo de Rivera como Horthy igual que en su tiempo respectivo, de Roberpierre y Saint-Just 4.
Atenidos a casi todo lo contemporáneo, el juego republicano entre los movimientos populares radicales, emergidos al finalizar la IGM, –el fenómeno völkisch del conservadurismo y populismo alemán, devenido ultra nacionalistas al vincularse con los nazis– necesitaron vectores político-militares a merced de un partido único totalitario guiado por un líder autotitulado mesiánico, implacable, omnisciente e infalible, con algo de tenebroso enquistado en la subcortical.
Son los aspectos ideológicos, sensibles a la gomigrafía histórica; entre los líderes nazis y los comunistas; con los cuales ambos movimientos habrían de funcionar perfectamente en tándem, tal hicieron los castristas con los bolcheviques a partir de 1959). Es fenómeno de ferias, que también los seudo socialistas de medio pelo anidados en Venezuela, Paraguay, Bolivia, Nicaragua, Ecuador y otros de la taita morona (los integrantes del ALBA, en específico); acusen un denominador común: estar bautizados en la pila sátrapa, hipnotizados y bendecidos con el guión de la “sincronización” teutona.
 
“La palabra alemana Gleichschaltung (literalmente, sincronización) es empleada en sentido político, para describir el proceso mediante el cual la Alemania nazi estableció un sistema de control totalitario sobre el ente individual y así conectar en estrecha coordinación con vigilantes de todos los aspectos de la sociedad y el comercio. Por supuesto, dado el desastroso fracaso del comunismo en Rusia, el empobrecimiento, estarvación de las masas, el aumento del vagabundeo, la burocratización, la falta de disciplina laborar, pérdida de la economía interna y externa, entre otros males viscerales y autóctonos de los totalitarismos de izquierda, hicieron a Hitler y sus secuaces, pensar en otra forma paralela (en lo referente al sometimiento de las masas al Líder Supremo, en lugar del envilecimiento del pueblo, tal eligieron los castristas), pero diferente en los objetivos. Consideraciones varias fueron incorporadas al plan general nazi”.
 
Otras posibles significaciones de Gleichschaltung caerían dentro del diapasón de la “notificación” o “hacer igual” o el “todos a la una como los de Fuenteovejuna”. Un objetivo de esta política fue el difundir un tipo específico de doctrina y pensamiento para aglutinar a todos, eliminando el individualismo, al disolverlo de manera irreversible durante la implantación de la paradigmática Époque de la Terreur (Época del terror, jacobino). El término en sí es un típico eufemismo nazi-fascista. “El terror no es más que la justicia rápida, severa, inflexible“, apuntó entonces inexorable, Maximilien Robespierre, líder del “Comité de Salvación Pública” (Comité de Salut Public), controlador del “Comité de Seguridad General”  (Comité de sûreté générale), los cuales decidían quiénes serían guillotinados. Tales eran las referencias a la disposición de los totalitarismos modernos –nazi-fascista y comunistas– que debutaron en pleno siglo XX.
El deseo de control total del Partido Nazi requería la disolución de cualquier otra forma de influencia. El período que abarca desde 1933 hasta alrededor de 1937 estuvo caracterizado por la eliminación sistemática de toda organización no nazi que pudiera influir a la gente, caso de los sindicatos y los partidos políticos. El régimen también controló la influencia de las Iglesias, por ejemplo, creando el Ministerio de Asuntos Eclesiásticos con un funcionario, Hanns Kerrl, a la cabeza (en Cuba, el encargado de asuntos religiosos). Las organizaciones que la administración no pudo eliminar, como la escuela, cayeron bajo su control directo.
  
El Gleichschaltung también incluía la formación de varias organizaciones de pertenencia obligatoria para ciertos sectores de la población, por ejemplo, la Hitlerjugend para chicos de entre 10 y 18 años, la Bund Deutscher Mädel para las chicas, la Kraft durch Freude para los trabajadores y algunas otras. Así se aseguraba que todo ciudadano de Alemania fuera miembro de una organización controlada por los nazis, maximizando el alcance del adoctrinamiento del partido (sic).
 
La “sincronización“, expresión muy en boga en la pre guerra por su relación con los generadores eléctricos grandes, operando en tándem o sea en conexión eléctrica en paralelo  –como el par alternador-batería de un auto– complementándose hacia un mismo fin, fue tomada aquí como un tropo del fenómeno político-social articulado por los nazis. Esta emergió como partícula definitoria del conjunto de dogmas represivos, psíquicos y corporales; de un proceso absolutista del líder y totalitario por y sobre la masa, quizás kafkiano y tan absurdo como el teatro de Ionesco. Su efectividad sobre un grupo de naciones, resultó tremendamente efectiva para conducir al planeta hacia la más aterradora guerra mundial conocida por la Humanidad hasta entonces.
Mediante la sincronización se tendió a monopolizar y dominar la vida interna y externa de los individuos y por ende, de la sociedad en su conjunto. Es el génesis de los torbellinos totalitarios absolutamente fracasados todos, como puesto en marcha por los castristas. Luego, este se trasluce en una ósmosis ineluctable y coercitiva, de los burócratas torquemadas del partido único quienes sellan at ætérnum el algoritmo del al-jwarizmi (el terror) permanente y despiadado sobre todos y cada uno de los ciudadanos.
La “sincronización, como tal, deviene tesis de control absoluto sobre la voluntad del individuo aislado en su alter ego (segunda personalidad)yacente en sopor epiléptico suave, sujeto a un submundo plano de techo bajo. Es el objetivo: mantener al sujeto disidente con la cerviz corporal, también la mental y psíquica, agachada y sumisa, como genuflexiones alabanciosas a la perpetuidad del Líder Máximo. Sin altivez ni orgullo propio ante el líder omnisciente, el mismo que la torquemada policíaca le convencerá de que se trata de un ente irreal, etéreo, divino, absolutamente inalcanzable por cualesquier de los mortales provenientes del pulguero ciudadano.
Es el summun de todas las humillaciones humanas albergables en un tamal de “pican y no pican” vinculadas al tri Superego del líder, que le hace imaginar ser un Alma Mater, la nutrición eterna del pecho benefactor como garantía interminable –a un nivel de alimentación mínima diseñado minuciosamente no para personas, sino para animaloides, tales son los ciudadanos– de colocar al individuo al borde de un abismo al que caerá irremediable, si no recibe la cucharada próxima.
Para los reeducados, implica aceptar la transparencia umbilical clásica, indisoluble, del bolo político parasitario de retroalimentación, que va y viene por la tripa del apendice “fascismo–comunismo”, circulando todas la excrecencias totalitarias.
En esencia, y quizás escurrido a través de la filosofía mayéutica, no se trata más que de un vulgar palíndromo bipolar de ideologías malvadas, atrapadas la una frente a la otra; como coágulos embólicos (de conducta sexual invertida, sospechosa) controlados por la pituitaria, ese atribulado familiar, amigo o vecino, aplastado igual por el estado totalitario inmisericorde.
La saga continua.
© Lionel Lejardi. Noviembre, 2010
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(¹)   Ver, “Der achtzehnte Brumaire des Louis Bonaparte”  (El 18 de brumario de Luis Bonaparte), Cap V,  (sic). El libro en su versión impresa puede ser consultado en:  http://es.wikisource.org/wiki/Portada  (sic).
(²)   La Opprichina fue la guardia personal élite creada por el Zar ruso, Iván Vasílievich (1565-1572); conocido por “el Terrible”; cuyos integrantes conformaban una pandilla estatal de asesinos (una especie de policía zarista), los oprichniks, quienes consolidaron el poder del Zar, al reprimir a los boyardos enemigos de la corona. En realidad, el término se relaciona con parte un territorio y después con una época, del mismo nombre. Estuvo activa por unos 7 años.
(³)  CHEKA, “Vserossíiskaya chrezvicháinaya komissia po borbié s kontrrevoliútsiyey i sabotázhem”, «Comisión Extraordinaria de Todas las Rusias para Combatir la Contrarrevolución y el Sabotaje»). Como todas las organizaciones de su tipo, es la policía política, inexorable, con un historial de horrores enc ontra la ciudadanía rosa, indefensa .     
(4)   El Terror (francés: la Terreur) o mejor conocida como “La Época del Terror”es un período de violencia represiva terrible, implantado por la Revolución francesa, que duró de septiembre de 1793 a la primavera de 1794. Se generaliza para dos etapas: el “Terror Rojo”, en el que fueron los jacobinos o montañenses (izquierdistas) sus instigadores y ejecutores, y el inmediatamente posterior, el “Terror Blanco” vindicativo. Este período se implantó por los diputados moderados de “EL pantano (derechistas), inmediatamente después del Golpe de Estado (coup d’État) durante el  período 9 al 12 Thermidor que derrocó a Robespierre, desarrollado durante la “Reacción thermidoriana” (Thermidoriens réaction) contra los viejos terroristas comandados por éste último. 

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Ecos de Nüremberg a los cubanos “sincronizados” III/III.


Se cumplen 51 años de dictadura comunista en Cuba
Las ideologías atañibles a las potencias integrantes del Eje de Acero nazi-fascista, incluyendo la otra lentejuela del traje de luces zurdo (cómplice en el futuro Pacto de Münich), su inevitable prima hermana bolchevique; brotaron todas en la Europa de post guerra de la Primera Guerra Mundial (IGM) resultando en un novedoso crisol infernal; trágico– anatemático de lesa humanitas; tipificadas y codificadas tras la Segunda Guerra Mundial (IIGM) por acuerdo universal aprobado en los Estatutos de Roma y en el Tribunal Penal Internacional (1998).

Estas doctrinas comunistas-fascista-nazistas, mostradas ascendentes en su orden cronológico de aparición sobre el paisaje europeo revuelto; iban dirigidas a la destrucción completa no de países, como lo usual entre naciones beligerantes, sino, contra los individuos como tales, etnias o estamentos sociales en particular, como un deleite de genocidio puro.

Tales hecatombes paganas devinieron de las frustraciones, roñas intestinas y culpas echadas por las masas atontadas contra los demócratas, liberales, monárquicos, anarquistas y capitalistas entre otras corrientes. Ello logró una destilación heterogénea de furias populares desconcertadas, en lo principal; por parte de los desempleados hambrientos y asolados ante la pérdida de sus trabajos medio de producción y de una violencia tal, que les hizo irreconocibles entre sí.
Entre mediados y finales de los años 20, algunas de las potencias derrotadas o victoriosas de la vieja Europa y el Lejano Oriente, tenían definidos en medio de confusiones; cuatro polos de tendencias imperiales y totalitarias: Roma, Berlín, Moscú y Tokio. Cierto número de países con intenciones de frenar las actividades de facciones revolucionarias actuantes en medio del caos, asumían útil el implantar dictaduras o gobiernos autoritarios.  En el lado de las democracias, navegaban en aguas casi apacibles, paises tales como Gran Bretana, Francia, Belgica y alguna otra potencia timida de que las tildaran de imperialistas.

Desde Primo de Rivera, pasando por Hitler y Mussolini, hasta uno de los últimos samuráis daimyō (nobles)  como el mismísimo Hideki Tōjō, lograron la cúspide del Nuevo Orden. Cuando la crisis general mundial iniciada en 1927 alcanzó su clímax en 1929, dichos cuatro polos de una forma u otra violaron total o en parte, los mandatos de la Liga de las Naciones creada por el Tratado de Versalles en junio 28, 1919 (disuelta el 18 de abril, 1946 para dar paso a la ONU), y comenzaron el rearme de sus fuerzas militares, secretamente.

Cada uno de esos polos agresivos, enarbolaba algún tipo de filosofía o ideología ¹ reconstruída o de generación propia. De paso, comenzaron a mover sus agentes en apoyo y beneficio de los “simpatizantes” limítrofes o allende los mares.
Con la crisis mundial de 1929 no demoró sin que proliferaran líderes no comprometidos social o ideológicamente con las viejas fuerzas gobernantes, que elaboraran sus propias tesis o tomaran las ajenas –por holgazanes–, tal empantanó Cuba en el padrazgo de una ideología ya fracasada; el oligofrénico disruptivo por excelencia del siglo XX, el Dr. Fidel Castro Rúz (sin mayores epítetos), porque tal resultó como si hoy nos compráramos un quitrín para deambular por los expressway miamenses. Estas propuestas disfrazadas de un populismo exagerado, con vistas a un espacio más justo en lo social, captaron la atención de sectores amplios de entre los desclasados, obreros, empleados y pasantes de la alta, media y pequeña burguesía, en especial el lumpen de morones buscavidas. Luego, de cada polo emanó un cierto numero de líderes y literaturas filosóficas; estas últimas impresas en forma de catecismos, manuales prácticos o prontuarios para los decididos a tomar el poder por la fuerza; y los cuales los adeptos del comunismo portaban permanentemente bajo el sobaco, durante sus itinerarios evangelizadores entre las masas de inteligencia amorfas, siempre dóciles ante cualquier demagogia subyugante.
Estos vademécum pseudo filosofales fueron ironizados con profusión de ludibrios por parte de las fuerzas vivas, mencionados de manera coloquial como “manuales sobaqueros“, los cuales resultaron ejemplarizados en el “El Manual de Marxismo-Leninismo” clásico; obras pequeñas que fueron traducidas en lenguas autóctonas y distribuídos en los cinco continentes, por los países simpatizantes del denominado “Nuevo Orden” (para Europa y Asia), donde éstos incluían el supuesto basamento ideológico y filosófico que sustentaban sus tesis. Luego no sorprendió que con el inicio de la post guerra tomaran forma determinadas, corrientes tremendistas como el comunismo ruso, el fascismo italiano, el nazismo alemán entre otras versiones recicladas u otras divagaciones de la vieja estirpe subversiva. Casi todas fueron alumbradas ya viciadas con dosis fuertes de chovinismo y jingoismo ², dominios, donde encontraron campo fértil a sus alucinaciones radicales.
Es consenso generalizado que los nazis armaron su intríngulis racista, trascendental y futurista; ya cargado de premisas y desvaríos enajenantes desde inicios de 1920, soportados y apuntalados sobre las plumas de los escribientes y baja burguesía arruinada. De igual forma, el reino de la Italia de post guerra vagaba sonámbulo por vericuetos alejados de las ideas monárquicas. A la par, el minúsculo grupo de los “bolcheviques” liderados por Lenin, un oscuro personaje de un clan con vieja prosapia terrorista –ver el ahorcamiento de su hermano Alexandr Ulyanov, un terrorista de carrera, implicado en el atentado contra el zar Alexandr III, en 1887–, dieron un coup d’etat al prometedor gobierno republicano de Alexandr F.  Kerensky (surgido de la Revolución de febrero de 1917, que derrocó al zar Nicolás A. Romanov II, porque no fueron los comunistas), se apoderaron de todas las Rusias e implantaron a sangre u fuego, la abismal y no menos descabellada  “dictadura del proletariado”, después fracasada en medio de estruendos tropicales.
Por otra parte, en el mitin del Partido Obrero Alemán de febrero 24, 1920 fue la ocasión en la cual Hitler expuso los 25 puntos del programa del nazismo, al que contribuyeron líderes como Rosenberg, Himmler, Darré y Hess. De ahí nace el Partido Nacional Socialista Obrero Alemán (NSDAP) bajo el mando de Anton Drexler en la Baviera de la postguerra, al cual sustituyó Hitler. El fundamentalismo del partido se basó en la pretensión de mezclar el antiliberalismo, pangermanismo y antisemitismo con vistas a ganarse a los proletarios. Tras el fracaso del putsch nazi dirigido por Hitler en noviembre 9, 1923 en Münich contra la República de Weimar; motivó que Hitler fuera condenado, de manera sorpresiva a 5 años de prisión y de los cuales, graciosamente por la bondad de los republicanos demócratas alemanes, sólo cumplió diez meses.
Saber que durante este tiempo en su “prisión aterciopelada” –dicen algunos que de donde entraba y salía como y cuando le daba las reales ganas, casi parecida a la prisión opípara de los Castro en Cuba, cuando su putsch vergonzoso de 1953 contra el gobierno de Batista–, Hitler escribió gran parte de su decisivo “Mein Kampf” (Mi lucha), biblia y bitácora del nacional-socialismo nazi. Entonces, Adolf Hitler fue exaltado al máximo del poder político a ser destinado a dirigir el partido (NSDAP) el 25 de febrero de 1925.
Este carismático líder concluyó que la Alemania futura (III Reich) debía comenzar su quehacer, imitando a los bolcheviques en la creación como necesidad primordial; de un gran aparato represivo –una especie de CHEKA germana– dotada con todos sus poderes y atributos para mantener bajo una férula totalitaria ya en ciernes, el control absoluto de la ciudadanía sometida a un terror palpable, no virtual. Este nirvana de impunidad lo alcanzó más tarde, el 23 de marzo, 1933; utilizando un ardid conspirativo tal fue la ley “Gezets zur Behebung der Not von Volk und Reich” (Ley para solucionar los peligros que acechan al Pueblo y al Imperio). Esta ley de excepción, que irrumpía en todos los estamentos del estado, tenía carácter transitorio, pero los nazis la reimplantaban sucesivamente con ayuda de un parlamento repleto de fanáticos hitlerianos, y fue extendida hasta 1945. Para todo este enjuague político se utilizó como soporte el término Emächtigungsgesetz (Ley Habilitante) para investir a Hitler como Reichskanzler (Canciller Imperial), lo cual le fue brindado en bandeja de plata de manos de un par de buenos confundidos: Franz von Papen y Ludwig Kass.
En esencia se trataba de una justificación inabordable (la mencionada  históricamente como “Ley Habilitante”) o sea, la facultad conferida al estado alemán (los nazis) de legislar y aprobar leyes de facto sin la participación del Parlamento, que per se respondía a Hitler 4. Con ello los organizadores de la estructura interna del Partido Nazi, no pudieron prescindir de crear un diagrama de flujo de la estructura piramidal (vertical absoluta) del Partido Nazi. La terminología clásica y propia del diagrama organizativo (circa 1938) del partido nazi, dejó en cueros plenos los objetivos mediáticos de plagiar desde 1930, el gobierno de la República de Weimar (1918-1933) en beneficio del Partido Nazi. Parangonar el copycat terminológico de los elementos meta estructurales represivos del régimen totalitario nazi con el castrista posterior, no es difícil. Veamos:
                                                                              Organigrama
En el vértice de la pirámide descansa Der Führer (es el Líder Máximo del Partido Comunista de Cuba (PCC), el Dr Fidel Castro Rúz, Primer Secretario del PCC, también Jefe de Estado, Presidente de la Asamblea Nacional y Consejo de Ministros, etc. ), Gauleiter (Primeros Secretarios Provinciales), Kreisleiter (ídem, municipales), Ortsgruppenleiter (ídem, zonales), Zellenleiter (ídem, célula de barrio o Delegados del PCC), Blockleiter (ídem, Delegados de manzana) y Mitgleiter (ídem, Presidentes de los Comités de Defensa de la Revolución o CDR y sus integrantes por cuadra).

Este organigrama de la estructura política vertical de cada estamento de la pirámide represiva del gobierno nazi, en la práctica, acusa diferencias leves con el organigrama de la estructura política y policíaca; aunque de propósitos idénticos; instaurada hace más de 50 años por el régimen de los Castro; empleando para ello los buenos oficios y lealtad perruna, de esa pantomima de partido político (una simple banda paramilitar al servicio del Don) que es el actual Partido Comunista de Cuba (PCC), el cual permanece y permanecerá ejerciendo su actividades represivas, hasta el desmonte del régimen comunista.
Esta última instancia estatal de la pirámide en cuestión (los Mitgleiter  o CDR) esta obligada a mantener minuciosamente un Haushaltskarten  (Archivo Personalizado), donde se refleja la evaluación de la actitud de cada ciudadano hacia el Partido y el Estado Nazi. En Cuba, esta opinión es también decisiva en la validación u oscurecimiento –aplastamiento social y moral del individuo hasta el nivel de parias, de por siempre–, igual de cada familia desobediente del gobierno que es considerada desafecta, disidente u opositora y por lo tanto, traidora al régimen y a la patria.
El castigo se extiende inmisericorde, hasta obrar sobre el destino de los niños, sin importar sus méritos, inteligencia y aptitudes, para estigmatizarlos como si fueran, indues intocables. Un verdadero horror como instrumento estatal para el envilecimiento minucioso (psicótico) de toda la sociedad cubana, presentada por la propaganda del régimen como una masa homogénea, sin aristas discordantes con el argumento irrebatible del discurso oficial. Los nazis perseguían a aquellos percibidos como razas enemigas estigmatizadas como “Lebensunwertes Leben” (razas indeseables e inferiores).
Es el denominado argumentum ad hominem (“dirigido a la persona”), uno de cuyos ejemplos muy conocidos es el de Tito Livio  (ver Tito Livio XXX) refiriéndose a la forma en que Aníbal persuadía a sus hombres para enfrentarse fanáticamente a los enemigos de Cártago. Este es un tipo de razonamiento que se construye a la medida de la persona a quien se dirige, apoyándose en las convicciones del interlocutor. Esta categoría no debe confundirse con la falacia ad hominem, que no pretende argumentar sino atacar o descalificar al adversario (sic); un argumento con el cual se muestra el otro lado oscuro de la moneda comunista o segunda fase de la represión, en el momento que los presuntos culpables, son declarados públicamente como “enemigos del pueblo”, como tales.
Es la sensualoide aceptación del síndrome de Stockholm, de facto, como anti clímax de espacio vital (Lebensraum) a conquistar en la mente de la masa desinformada y amedrentada, proclamado por Hitler. Una superchería, como solución del hábitat expansionista reclamado por los hitlerianos y que ellos mismos diseminaron entre la población alemana: el nacionalismo chovinista y jingoista de los “caracteres nacionales” o volkgeist étnico y donde los nazis argumentaron el prevalecer de la raza aria, un tipo de etnocéntrismo o de ídola fori, sobre el resto de los tristes mortales. Es exactamente la concepción de los siciópatas comunistas con respecto al ciudadano común que repleto de dignidad, no les aplaude.
En la posguerra (IGM) el pueblo alemán deambulaba desorientado tanto por la derrota como por las reparaciones de guerra que les impusieron en el “Tratado de Versalles”. Temprano, los reclamos nazis de su “espacio vital” –en su versión tropicalizada en la Cuba castrista y sin que le hayan seccionado un milímetro de tierra–, guardan similitudes con el expansionismo castrista en el África. Ello se evidenció en las fracasadas anexiones (Anschluss) de Angola, Etiopía, Somalia o Yemen, a fin de convertirlas en futuras provincias cubanas federadas  de ultramar.
Se trataba de una nueva forma de imperialismo, en alas de la “paloma de vuelo Popular” picassiana, trunca, siempre celosa de los reformistas y los demócratas. El filósofo y sociólogo alemán, Jürgen Habermas 5, lo definió con certeza: “fascismo de izquierda“. No sorprende que en pleno siglo XXI, subsistan iguales proyectos con la creación de una monstruosa República Bolivariana de la Gran Colombia, (Eje Apocalypto del ALBA) indoamericana a manos de políticos pro terroristas, anti semitas  y malhechores nativos.
Con los residuos de la IIGM el Gral. Eisenhower, ya en funciones como Gobernador Militar; determinó la necesidad, por el bien común y la justicia, de ser incisivo en su proclama de marras; cuando destacó entre los crímenes nazis la “infidencia” (delación), como otro de los actos de lesa humanitas punibles como actividades criminales. Y así quedó estipulado en el,

Epígrafe No. 4:

La vigilancia llevada a cabo de manera sistemática por parte 
de sus miembros (del partido nazi) contra la población civil, 
detallados en reportes que luego pasarían a la GESTAPO,
sobre la conducta y visión política de los miembros de cada comunidad”.

¿En qué nos parece coincidir este modus operandi de los soplones nazis con los infidentes del drama cubano? No es difícil superponer este retrato de cómo los Aliados se las entendieron con sus enemigos, sujetos a la justicia vindicativa, dibujando desde decenas años atrás el retrato de la Cuba actual. El Dr. Fidel Castro insistió en calcar los engendros comunista y fascista  y cernirlos despiadados sobre el pueblo cubano. En Cuba, tales sordideces, están a cargo de los denominados Comités de Defensa de la Revolución (CDR), instaurados como elemento básico de vigilancia y represión en cada cuadra, bloque o zona urbana o rural del país.
Los ecos del Nüremberg justiciero, validan los clamores populares de ajustarles cuentas a los líderes castristas y sus secuaces envilecedores del pueblo, y también otros culpables por los crímenes comunistas a escala mundial. Se trata también de aquellos cabecillas acusadores desalmados, que deben ser condenados moralmente y despojados de todos sus derechos políticos, los cuales en Cuba denuncian y pisotean a sus padres, hijos, hermanos, esposos, familiares, colegas de trabajo, amigos, conciudadanos desafectos al régimen y que apoyan a los demoníacos serafines del terror. Son los entes colimados por la insoslayable espada del pueblo ofendido, el mismo que chorrea iras contra estos inverecundos sincronizados del castrismo agonizante.
Una hermosa semblanza contrapuesta a los horrores de estos proto nazis, contra el pueblo alemán arrinconado de entonces –y ahora contra el pueblo cubanos–, nos recuerda la estampa de Marie Magdalene von Losch (1901-1992) también conocida por su nom de guerre como actríz “Marlene Dietrich” 6. Ésta beldad fue aquella deslumbrante artista norteamericana (de origen alemán) de trompas y vagina excepcionales, que cantó en más de 500 presentaciones su ya mítica “Lili Marleen” en todos los frentes de batalla, donde los Aliados batían a los nazi-fascistas.
En una sustanciosa “postal después de la batalla” (según dibujó Andrzij Wajda en su film homónimo), alguien le preguntó a la artista el por qué arriesgó la vida, anteponiendo su vida (en especial sus piernas de belleza delirante) a las bocas de los Máusers de la Wehrmacht alemana. La Dietrich, bien conocida a causa de sus agudezas y por no tener pelos en la lengua, abanicó las piernas y contestó con vibrante simpleza:
Aus Anstand (por decencia) —aclaró, con una suavidad rara en ella. 
Tal es, exactamente, aquella ética de antaño de la cual carecen los líderes del aquelarre isleño.
Quizás el ejemplo es de una belleza brutal para las ya ultra oxidadas y no menos arrugadas tigresas castristas, hoy deambulantes por todo el espectro impronunciable del libido humano. Esas hembras ensoberbecidas de arrogancias como “Las Tres Furias” –igual de tan letales y como Le Fleurs du Mal, de Baudelaire–, aprendan de una vez esta lección de decoro y dejen de reprimir y torturar a las valientes “Damas de Blanco” y al resto de las ciudadanas decentes.
Fin de la saga.
© Lionel Lejardi. Noviembre, 2010
lejardil@bellsouth.net
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(¹)   Las ideologías suelen constar de dos componentes: una representación del sistema, y un programa de acción. El término ideología fue formulado por Destutt de Tracy en 1796,  “Mémoire sur la faculté de penser” (Memoria sobre la facultadcde pensar)y originalmente denominaba a la ciencia que estudia las ideas, su carácter, origen y las leyes que las rigen, así como las relaciones con los signos que las expresan (sic).
(²)   El término chovinismo (o chauvinismo) proviene de adjetivizar el apellido del soldado francés Nicolas Chauvin, el coloquial patrioterismo, conducente a la creencia narcisista de la paranoia y la mitomanía de que lo propio del país o región al que uno pertenece es lo mejor. Proviene de la comedia “La cocarde tricolore” (La escarapela tricolor) de los Cogniard, donde un actor con el nombre de Chauvin, personifica un patriotismo exagerado. Hannah Arendt hizo una buena descripción del término
 Para el concepto del jingoismo existen versiones, una de las cuales es el sentimiento anti ruso en la época victoriana. Algunos le señalan un origen vasco (es dudoso), jainko, literalmente “el señor de arriba” en referencia a Dios. Otros, lo vinculan con una canción patriótica del music-hall británico de 1878, el compositor G. H. MacDermott, que parece haberlo tomado de un hipocorístico (chiqueo) coloquial del nombre de Jesús, usual en Inglaterra desde finales del siglo XVII. Dicha canción fue popularizada por el cantante G. W. Hunt y la letra es la siguiente (sic):

“No pelearemos por nadie más que por Jingo,
Tenemos las naves, tenemos los hombres, también el dinero,
Ya peleamos con el oso en el pasado, y mientras los británicos estemos aquí,
Los rusos no tomarán Constantinopla”.
 
(4)   No es raro que el Dr. Fidel Castro Rúz y sus asociados utilizaran en Cuba el mismo cartabón de “ordeno y mando”, sin ningun estamento de control sobre sus actividades ilegales, al contar con una Asamblea Nacional de Diputados elegido de dedo por el Líder Supremo y por lo tanto sin voz ni voto. Una vieja táctica, que le ha brindado pingües beneficios hasta la fecha.
 (5)   Jürgen Habermas, es un filósofo y sociólogo alemán; de ideario democrático y cultura occidental; cuyo su pensamiento entronca con “La teoría crítica de la escuela de Fráncfort”. Su obra fundamental es “La teoría de la acción comunicativa” (Theorie des kommunikativen handelms). A diferencia de Karl Marx y de sus críticas a éste, Habermas considera que el cambio social debe darse más bien en un ámbito simbólico, en el ámbito de la comunicación y el entendimiento entre los sujetos, no por la violencia criminal preconizada por los comunistas. De este modo, su crítica a Karl Marx y sus seguidores, se asemeja a la reflexión que realizan Theodor Adorno, Max Horkheimer e incluso Antonio Gramsci, un marxista riguroso. Su trabajo se enfoca en las bases de la teoría social, la epistemología y el análisis de las sociedades del capitalismo avanzado. 
(6)   Ver “Der blaue Engel” (El Ángel Azul), Universum Film A.G. (1930), un film de Josef von Sternberg.
 
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Sudoku de los tres monos sabios.


Se cumplen 51 años de dictadura comunista en Cuba
Según crónicas, cantares y caramillos de los amoladores de tijeras; 5 ediles del condado se plantaron viriles en la acera disidente. Ni decir que tal actuar enriqueció sus avales de líderes ciudadanos y sentaron un ejemplo, para el resto de la nación. Lo que preocupa es su prolongado (¿eterno?) silencio. Quizás estos comisionados, no se hayan percatado de la enorme trascendencia de esta forma de actuar con civismo pleno; unido a la vibrante propuesta de revocación del Mayor del condado, una acción que suponemos ver extensible a otros sitios de los EE.UU; tal sucedió en la comunidad de City of Bell en el condado de Los Ángeles, California; azotada por abusos, corrupción, venalidades y otros males inconfesables, implantados por una banda de depredadores de cuello blanco ambiciosos, dispuestos a esquilmar hasta los huesos, al pueblo indefenso.
“Y que se apreparen“, dicen que rumió el alcalde “recontrasuperfuerte” del condado; en tanto los 8 comisionados restantes y los plus –reales o virtuales–; tan cariñosos y desprendidos como taitas cazacangrejos del altiplano; aceptaban la repartición de los fondos, entre los infatigables empleados y funcionarios. Claro que la partición no se implementaría así de fácil, si dicho team work de excelencias tan conspicuas por manirroto; hubiera estado al frente de empresas privadas, vigilados por el Inspector General Federal, la FDIC, IRS, el chivo de la Quirino, el Cojo Gaicés y accionistas velantes de sus intereses, quienes no les permitirían ninguna bola mala.
Un chiste de mal gusto es el de estas “8 almas en pugna, un alcalde y otros socios plus” (ver el film, 12 Angry Men, “12 Hombres en pugna”, 1957); los cuales parecen obsecados en inculcar en la ciudadanía la proyección de una imagen apócrifa en calidad de entes inofensivos, reciclados en el aguamanil de los tresmonosabios míticos y retozando como adolescentes en un estanque repleto de lotos amorosos. En la realidad cruel, se trata de una visión tan aburrida como distorsionada por su recurrencia indiscriminada. Es una confusión generalizada a la fuerza entre la opinión pública, desde ha, atontada por demagogos profesionales; cuyo significado es atribuible a los políticos malos los cuales parecen flotar circunvalados; tal si administraran sateloides como Fobos y Deimos.
Porque existen en todas partes, multitud de funcionarios y empresarios; sin importar el tipo de estructura gubernamental o privada; habituados a propalar  rumores falsos afirmando que los culpables son tres los micos virtuales (parecidos a esos apes de graciosuras galácticas); quienes les tuercen el buen juicio a los santurrones principales, que desgobiernan o dirigen esas entidades. También aluden a que estos chamanes –semejantes a las brujas voladoras de los sueños de resaca, goyescos– contaminan los altos principios morales y éticos del team force impoluto, como emisarios de la ira ciudadana contra la corrupción.
Falso. Todo indica que no existe tal influencia por que esta es endogena y endémica en cada individuo, como los pecados bíblicos. Dado que estos animales fabulosos eran jueces estrictos controladores de las debilidades de la carne y de las conductas humanas reprobables, no jinetes protectores de las miserias y avaricias terrenales, tal discurre el vulgo ensoberbecido de furias contra todos los oficiales publicos, desde el condado hasta la ultima de las ligas y oficinas armadas en esquineras para socorrer a los titulados inmigrantes “cojos de un solo ojo“, apcrifos. Da igual el pretexto para chupar de la ubre estatal.
A saber: Kikázaru, el sordo; Mízaru, el ciego e Iwázaru, el mudo; son unas criaturas celestiales probas y justas adoradas en el santuario de Tōshō-gū (exacto, al norte de Tōkyō) en Nikkō, Japón. De ahí, el error de tomar el dogma shintoista de los tres misterios estabilizadores del bien y el mal en cada humano; en calidad y basamento del síndrome de los tresmonosabios, como ejemplo de indolencia en funcionarios, políticos o empresarios incompetentes; sólo aptos para enriquecerse, al parecer, sin meter la mano.
Y eso el grave para los instrumentos ciudadanos, los cuales quedan sin asideros lógicos (convencionales) para colgar las leyes que les faciliten la oportunidad de actuar y corregir el entuerto.  Porque no se trata de sobornos o malversaciones del mercado corriente. Sino, de un todo frío y cruel; chapuceramente elaborado, pero al parecer dentro y bajo la ley; en el cual los  ciudadanos, se encuentran atrapados, atados de pie y manos.
Ni siquiera los hospitales públicos han escapado de este desorden. descomunal. Espanta, que igual pueda suceder con otras entidades varias de los estamentos legislativos, judiciales, universitarios, comunitarios o el propio sistema escolar. Este último, por ejemplo, azotado además por la malversación y corrupción en otros tiempos, por una mafia (“Pat” Tornillo y comparsa) enraizada y tolerada por el stablishement escolar de entonces y el gobierno local de turno.
La salud del condado y ciudades, dañadas como bajas colaterales de esta corrupción generalizada, está en peligro mortal. Saber, que esta imagen lamentable ofrecida por el fuero político se encuentra deteriorada hasta extremos inimaginables. De igual modo la muestra condal de los tales 12 personajes surrealistas (que ya han trascendido exitosamente a un retablo mítico), debe ser echada abajo.
Seria reconfortante para la ciudadanía, si estos funcionarios que dicen orar y bendecir a los gobernados con la devoción candorosa de sus desvelos tiernos –quizás hoy tránsfugas involuntarios del drama real del pueblo hacia el teatro del absurdo (ver “La soprano calva” de Ionescu)– dejaran de culpar a los “Tres Monos Sabios” de Tōshō-gū, y en un último estertor, renunciaran en pleno. Al menos, para dar una muestra tardía de un civismo improbable; admitiendo sus fracasos rotundos como lo que nunca fueron, servidores públicos.
© Lionel Lejardi. Noviembre, 2010
lejardil@bellsouth.net
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