Memento de Tania y los lobos, un parto siniestro de los montes.


Se cumplen 51 años de dictadura comunista en Cuba
Una extraña lauréola de auras indudables, todas tiñosas
El ranger se sintió afortunado de ser el primero en divisar el cono negro, movedizo como un remolino de espantajos oscuros. Porque lo buscado por él y sus otros compañeros por aquellos montes intrincados, no era un halo de acólitos angelicales de Teresa de Calcuta, divinos, sino de una banda de guerrilleros infernales que les habían invadido el país. La figura espacial ondulante, casi geométrica, se desplazaba con lentitud en un giro macabro e interminable. Para el ranger era como si el hedor a muerto lo percibiera por cada poro de su cuerpo, una masa de complexión tan recia que no podía serlo más. Porque de encontrarlos se trataba, puesto que esa tropa se las andaban en busca de guerrilleros muertos, los del tal Joaquín. Seria como ganarle tiempo a la auras y así cumplir las órdenes de los oficiales que les instaban en encontrar los cadáveres o lo que quedara de ellos.
Pero ya les venía el cansancio que los obligaba a moverse lentos, al ritmo de sus jadeos; en especial ahora que la compañía y la impedimenta, enfrentaban el salvar otra elevación a través de un desfiladero en forma de acantilado como cortado con cuchillo, caso raro en medio de aquellas florestas. A él, campesino hasta ayer y hoy soldado élite de los rangers, le eran familiares esas cosas lúgubres de puntos oscilantes entre las nubes cargadas de agua y de un negror de sube y baja, repugnante al subconsciente de cualquier humano. Y eso que estas auras no eran de las peores.
Como soldado raso, era uno de los integrantes de la leva hecha por el gobierno paceño en la zona de Tarija y otros caseríos de sus alrededores. El suyo, era  un pueblo de mediana envergadura situado en el sur del altiplano boliviano, cuyas comunidades siempre suministraron buenos soldados de pechos voluminosos como los peruanos, de los  que podían trepar las montañas como unas cabras montesas, sin que les faltara el aire. Ellos integrarían una fuerza especial, les anunciaron los oficiales allá por el mes de marzo de 1967, junto a otros muchos aforados que se organizarìan en  compañías. El gobierno necesitaba armar un grupo selecto de soldados especiales que los norteamericanos les llamaban rangers y que los conformarían en un batallón de combate, no de los comecompletas, todos los cuales serían entrenados por asesores de la Central Intelligence Agency (CIA). Después supieron que eran oficiales cubanos anti comunistas, ahora empleados por esa agencia en labores de contra insurgencias. Un término del cual pocos conocían, salvo aquellos que les apuraron los párrocos o las Hermanitas de la Caridad de sus pueblos respectivos, cuando desfilaron para pedirles las bendiciones, antes de partir para los entrenamientos y posiblemente a enfrentar la muerte o la mutilación.
Ahora desde su posición en la avanzadilla de cuatro efectivos, delante de la vanguardia, el ranger terció el fusil automático y le hizo una señal a sus compañeros que le seguían, y apuntó hacia lo lejos de entre el follaje y los árboles altos, donde continuaba evolucionando la espiral de auras enloquecidas. Pero también porque el par de exploradores enviados por cada flanco ya estaban de regreso y él no quería ser el último en dar el anuncio a los oficiales. Y pensó en cada una de esas aves negras, a las que ya consideraba como sus retadoras; tal era usual en ese mundillo de rippers alados, aguardaba en riguroso turno el momento sublime de embadurnarse con el erotismo feroz, que les extasiaba al arrancar la parte alícuota que les esperaba como bouchers savoureux (carniceros sabrosos) de altísima eficiencia por aquellos lares salvajes. Porque allá, los pájaros seguían impertérritos en lo alto tras la quebrada y por momentos, casi escondidos entre las nubes; vivarachos por pelar los entes muertos aprisionados entre los arbustos de las orillas de un pequeño bajío, supieron después. Nada de regañarlas o maldecirlas, porque en fin de cuentas su quehacer era, eminentemente, profiláctico. Cuestión de mantener limpio el basurero humano. Pero sucede que a estas auras en específico no les gustaban las tripas, por lo difícil de cortarlas.
Y para aquella tropa en campaña, era importante determinar si se trataba de animales o si correspondía a humanos; preferiblemente de aquellos enemigos a quienes la tropa de zapadores de la compañía vecina no les perdió ni pies ni pisadas y que fueron batidos incesantemente, desde que los detectaron por las patrullas tras apresar a los dos primeros desertores. Tal les fue exitoso también cuando cazaron a Ernesto Guevara al que apodaban “Che“, el cabecilla de la banda. Pero eso sucedería un par de meses más adelante. Todo estaba respondiendo a las acostumbrado delaciones, idénticas a las de los comunistas cubanos quienes encharcaron al pueblo con esas mezquindades, de las cuales quedaron prisioneros a posteriori, en los ascos de su trampa propia.
Sin embargo, al final, todos los soldados intuían y consideraban cierto de que se trataba de la partida de guerrilleros abatida y dispersada en la emboscada tendida por el Ejército en el agosto 31 anterior. Por la crecida del río, los cuerpos habían sido arrastrados hasta un punto inimaginable. Igual sucedía con el ganado mayor o menor ahogado en las aguas, con cualesquiera de las crecidas. Ahora los oficiales parecían seguros que andaban por buen camino. Resultó natural que el soldado bisoño, se alegrara en ser el primero en marcar el punto debajo del cual yacerían las bajas enemigas. Las mismas que integraron la retaguardia de Guevara cuando dividió sus fuerzas originales de 47 hombres, incluyendo una mujer, el 3 de abril, 1967 –que serían aniquiladas también– una partida que puso bajo el mando de uno de los más temerarios e inexorables veteranos de entre aquellos guerrilleros castristas, Juan Vitalio Acuña Núñez (aka, Joaquín o Vilo).
Saber que estos escopeteros fueron escogidos por Manila considerando una condición indispensable: estar aprobados como matasietes inmisericordes, máquinas de matar genuinas –exactamente modeladas a como las imaginó y propugnó Guevara– tan iguales o más al pedigree de su líder Castro. Guevara como otros muchos tontos ávidos de sensacionalismo, les serviría a Manila muy bien como “mártir por la revolución mundial”. Porque ya para entonces no podría emitir opiniones, ya difunto en una aventura en la cual los Castro ni ninguno de sus descendientes se arriesgarían los pellejos, como acentuó el propio Guevara. Tales peligros serían dejados a la canalla proletaria, perfectamente desinformada y envilecida.
Después el ranger recordó que los oficiales, fueron sinceros en las informaciones que les suministraron. Y el éxito de la campaña se demostraba por etapas, según los guerrilleros invasores eran neutralizados por desertar, ser aprisionados, muertos en combate o enfermos; pasando así a conformar el listado de las  bajas, hasta ser eliminados definitivamente del juego mortal. Manila se había esperanzado en activar el mismo copycat cubano, que estos sus escopeteros intentaron armar en tierras de Bolivia para destruir la libertad y la democracia en ese país. Pero el tiro les salió no por la culata, sino nuevamente por donde la espalda pierde el nombre. Así dicho de manera llana, sin ditirambos escolásticos o culteranos.
Cierto que el gobierno boliviano, bajo la presidencia del Gral. René Barrientos Ortuño, era de origen castrense y autoritario. Este régimen, tenía en contra el haber defenestrado a un gobierno electo democráticamente, mientras que en su favor el haber disuelto un gobierno de inclinaciones pro comunistas (ahijado fecundo del Comintern), manejado por el presidente Victor Paz Estensoro. Sólo que entonces, ya Barrientos y su gobierno estaban aceptados por la mayoría ciudadana. Y también porque andaba en vías de solucionar los escollos más perentorios, en especial los vinculados a las vastas áreas rurales, donde estaba en marcha una reforma agraria genuina. Esta movida del complot castrista con un líder como Guevara, fue uno de los tantos errores de cálculo político y estratégico, un disparate en el cual el régimen habanero no supo dónde meter la cabeza.
La frustración que experimentó el ego del Dr. Fidel Castro Rúz por este ridículo monumental, la descargó en culpar a los primeros que encontró en su entorno lacustre, no a su figura en el espejo ni a sus comandantes ineptos. Así tomó por cabeza de turco al Caballero de París, a Chicho “el fritero” asilado en la zona de tolerancia del barrio de Pajarito o a Bigote de Gat0 (el que vive allá  por el Luyanó), o tomaría a cualquier infeliz del círculo de poder incapaz de defenderse; nunca Él mismo como responsable máximo, porque en su calidad de sentirse auto convencido de ser uno de los Inmortales de Jerjes, él era, es y será infalible y omnisciente por los tiempos de los tiempos. Estos errores, entre otros en los que ahogó a sus fanáticos y cómplices, se debieron a simple ignorancia histórica de los estrategas militares castristas, quienes apostaron y validaron la suposición (una simple movida errada, exprimida del primitivismo maoísta) de la adhesión fanatizada del campesinado, inmediato al arribo de los invasores. Pero en el ejemplo boliviano, de una manera inexplicable para sus promotores extranjeros, ocurrió exactamente lo contrario.
Todo se inició a partir de noviembre de 1966, cuando el aquelarre de complotados comenzó a infiltrarse en Bolivia. Entonces La Habana (Manila) solazaba plácemes, por lo que estimó sería una victoria fácil e irreversible sobre los EE.UU. Aunque a su vez, esta misión suicida resultara disgusto de sus mecenas moscovitas, enredados en subvertir el cono africano enredar la península Indochina. Sin embargo, previendo que el desastre pronosticado –por estar en manos de un tonto y fracasado como Guevara– deviniera victoria, los mujiks que deambulaban por otros vericuetos en sus estrategias contra los EE.UU, no dejaron de deslizar argumentos donde ellos aseguraban ser los progenitores del complot anti boliviano.
¿Y estos guerrilleros de mierda, qué …?
“¿Y estos guerrilleros de mierda, qué carajos vienen a hacer a mi país?“, se preguntó por enésima vez el ranger; harto de caminatas, retenes y más ahora que la picazón por los pelados en las entre las piernas, no le cesaba.
Descansaremos unos minutos –anunció el sargento, y agregó en tono irónico–, porque si son los bandoleros de ese Joaquín, los zopilotes de allá arriba, nos darán el punto. Entonces sí podremos decir, que le dimos “fuego a la lata hasta que soltó el fondo” –concluyó, parodiando un dicho del Ejército Nacional de Cuba de la era pre castrista. Y buscó la mirada de asentimiento del teniente al mando, que se arreglaba las botas. El oficial hizo un gesto, complacido de lo que entendió como “la moral alta de la tropa”.
Los rangers, supieron a través de la radio sobre la emboscada tendida por el Ejército a la banda de Joaquín, supuesta diesmada al cruzar el Río Grande, por el punto de Vado del Yeso. Las cotas para ubicar los cuerpos fueron propuestas por Félix I. Rodríguez Mendigutía, uno de los asesores militares del CIA, en base de las declaraciones de uno de los guerrilleros capturados, José Castillo Chávez (aka, “Paco“), supuesto el único sobre viviente conocido de la emboscada. De inmediato, el Alto Mando boliviano cursó la orden, y el 7 de septiembre la tropa de rangers partió para rastrear los restos de la banda, sus cadáveres o sobrevivientes alrededor del punto señalado, en especial el de la mujer, la nombrda “Tania“, considerada por la inteligencia gubernamental como la supuesta amante de Guevara y figura clave de la banda subversiva.
En ese instante, el destacamento ranger estaba casi a punto de arribar al lugar supuesto donde yacerían los restos de los enemigos muertos en el combate. El teniente les enfatizó investigar lo de las auras y cuál era la presa, porque también podía ser una res, les dijo. De pronto, en medio de una fetidez traída por una ráfaga de viento y junto con el mosquero verdoso; apareció entre otros el cuerpo de la Bunke semi hundido entre piedras y la cabellera larga balanceándose a la par con la corriente suave del río, en el punto exacto donde revoloteaban las auras tiñosas. Los restos se encontraban en completa estado de descomposición, deterioro avanzado y mutilado por las rapiñas de los perros y otros depredadores salvajes. Y  ahora por las aura tiñosas que en sus raids, descendían en aproches elegantes y picadas irreprochables, incesantes. La mujer y los restos dispersos de otros guerrilleros, incluyendo animales, yacían orillados en un recodo de la corriente y enredados entre los arbustos. Ella, en particular, hacia donde fue arrastrada por el peso de su mochila, cuando resultó herida mortalmente por impactos de balas Cal. 30.06 de ametralladora pesada montada en la emboscada. La partida de Joaquín, de la cual formaba parte la Bunke, cayó en una encerrona el 31 de agosto de 1967, bajo el mando del Capitán Mario Vargas, apoyado por 30 hombres y la cual tendió con la ayuda de un campesino, Honorato Rojas.
La argentina Haydée Tamara Bunke Bider nacida el 17 de noviembre de 1937, hija del alemán Erich Bunke y la polaca de origen judío Najda Bider; ambos militantes del Partido Comunista Alemán de la RDA, penetró en Bolivia con documentación falsa preparada por Manila, a nombre de “Laura Gutierrez Bauer”. Siguiendo instrucciones de los Castro –puesto que ya se había graduado en La Habana como agente de la inteligencia cubana, además de ser tiradora excepcional–, su misión en Bolivia era penetrar las esferas del gobierno. Tanto, que se vinculó a funcionarios y ministros como el de Defensa, activistas falangistas (que le proporcionaron documentos) y al propio Presidente Barrientos. Casi todos, embelesados con la hembra monumental y deliciosamente teutona, que se desplazaba frente a todos en calidad de una walkiria despampanante y que con sólo moverse de un lado a otro, despertaba todos los apetitos inimaginables.
 A Tania se le ordenó casarse con un estudiante de ingeniería eléctrica boliviano que la rondaba. Transcurridos seis meses, se divorció de éste después de lograr la documentación para su asentamiento como inmigrante legal en Bolivia. De inmediato adoptó el aka de “Tania“¹ como nom de guerre. Sus misiones fundamentales: servir de correo, oficial de tránsito y guía, para contrabandear armas, pertrechos y a los conjurados que penetraran ilegalmente a Bolivia como candidatos ciertos para la guerrilla, y conducirlos hasta el punto de concentración en Ñancahuazú.
A esta campaña del Ejército Boliviano contra los invasores extranjeros, el Alto Mando la denominó “Campaña contra la Guerrilla de Ñancahuazú”, cuya fuerza principal de búsqueda y captura, o posible destrucción total del dispositivo de combate y sus elementos de  apoyo Esta fuerza contra insurgente fue la integrada por un batallón de rangers, no fogueados aun, entrenados exitosamente por un grupo pequeñ de asesores del CIA.
En ningún momento, las actividades políticas y militares de la STASI², la KGB³ y DGI 4, consideraban que la Tania en el papel de correvéidile formara parte militar activa en la operación subversiva. Es decir, que su actividad subversiva la llevara a cabo en calidad de combatiente, sobre el terreno de operaciones, o sea, un soldado más de línea. Sobre todo, sopesaban que su empleo era sensible por los valiosos contactos especializados en la cúpula política boliviana, seducción  personal y donaire en cautivar a los hombres y su training costoso como agente de inteligencia y además de ser políglota en cuatro idiomas, tanto en Cuba como anteriormente en la RDA y la URSS. En buena técnica capitalista, el desperdicio de un cuadro tan primorosamente elaborado, no tenía la menor justificación táctica o estratégica, y menos práctica. En resumen, se trataba de una pieza impropia de cimitarras cantarinas.
Un cuadro político, subyugante
Ella misma se reconfortaba como “un cuadro tan elaborado, no es pieza para arriesgar en escaramuzas de junglas“, ya en medio tan agreste y duro para una mujer criada entre las comodidades modernas. Y en el caso de Tania, no se trataba de una de esas campesina rollizas oriunda de aquellas regiones, que han de sobrevivir a diario en medio del hábitat agresivo dictado bajo las ferreas exigencias selváticas.
Expresaba ella con orgullo auto evaluativo, aunque no alejada o despistada de la realidad sobre la preservación de los cuadros dirigentes en el mundillo comunista –recordaba ella el dogma trotskista de cuando los comisarios les machacaban en las escuelas ideológicas del partido “cuidad de los cuadros, como de la niña de vuestros ojos”– y de manera consoladora; ante lo incognoscible que le deparaba el destino entre aquella manada lobuna, desde el mismo momento del arribó al campamento principal de los conjurados, cerca del río estacional Ñancaguazú (afluente del Río Grande) en el altiplano boliviano.
Su tono era de vanidades pletóricas de inocencias, porque siempre pensó que los enemigos del comunismo, les atacaban con mentiras sobre genocidios supuestos y atrocidades que les achacaban injustamente; que según en un Guinnes World Records (virtual) sobrepasarían los 100 millones de almas indefensas. Una realidad impropia de creer, despreciativa, para una mujer cujeada en los avatares conspirativos o lo que le seria igual valorar cínica todas y cada una de sus atrocidades, de peccata minuta (pequeñeces).
Por ejemplo, la masacre de oficiales polacos en los bosques de Katyn, llevada a cabo –al “delicioso” estilo de los  comunista–, por el glorioso Ejercito Rojo. Ella conoció de la rebelión de los patriotas húngaros contra el régimen comunista y de su aniquilamiento por parte del glorioso Ejército Rojo. También del levantamiento patriótico de los checoslovacos cuando la Primavera de Praga, reprimidos tambien por el glorioso Ejerdito Rojo. Hechos que los Bunque contemplaron impasibles, sin chistar en ninguna de las veces.
A Tania el juego se le antojaba romántico y excitante, al igual que fue para aquellas amazonas alucinadas de Celia Sánchez Manduley y Haydée Santa María Cuadrado 7, desplegando orondeces y sensualidades en la Sierra Maestra. Pero sobre la cabeza de este peje argentino no menos letífero a pesar de su larga cabellera, pendía una espada también mortal.
Para una chica de voracidad carnal y que fungía como doble agente en la potajera del melting pot comunista; donde cada cual espiaba a sus camaradas homólogos, le era normal el aspirar a las glorias y memorias –ella observó el trato preferencial de las amazonas guerrilleras cubanas– que les reservaría el destino luminoso, al estilo del Khemer Rouge si triunfaban, las cuales le exitaban como parte del engendro comunista. Era el aspirar los tufos tenebrosos de cada uno de los servicios de inteligencia de la triada STASI-KGB-DGI, sin la menor repugnancia. Saber que los objetivos comunes en Bolivia de cada servicio coincidían en un punto: vigilar a Guevara, tal como hacia ella, enervada y frustada por la indiferencia sexual del “jefe”. Decir que le falló el asumir un trato especial por parte del Máximo Líder y Guevara la cubrirían de prebendas. Lo que es igual decir que el líder de la guerrilla era un asceta, un babuvista imaginativo o de algo tan peor como un impensable Cristo envilecido en Emaus.
Al parecer, el líder guerrillero fue puesto al tanto de todo el rejuego e intrigas de sus mentores apócrifos, por medio de agentes de la inteligencia maoísta operando en el Perú y que le alimentaban de chismes. Parte de los cuales devinieron después en cuadros de la banda mortífera de “Sendero Luminoso4, la cual el presidente Alberto Fujimori y sus hombres, aniquilaron de manera magistral. Y también, se especula que quizás, supo de la armadija montada para su eliminacion de la postal castrista. Porque por ahí andaba el recadero de Alexéi N. Kosiguin quien llevó a La Habana, el disgusto del Kremlin por el lanzamiento de la guerrilla, sin su autorización. Cuestión mal parida en medio de la Guerra Fría, la Coexistencia Pacífica  y tensas relaciones internacionales.
Los rusos entendían esa actividad como factor anabólico para la complejidad de las categorías de sus estrategias diversionistas, curiosamente ancladas sobre la tesis de la “lucha de masas”. Dado que ahora estas fuerzas y recursos eran preferenciadas hacia los activistas y futuros sátrapas africanos, congoleses, rodesianos, etc.; los cuales después de apertrecharse de conocimientos y vida muelle en las universidades londinenses, francesas, portuguesas y belgas; escudaban sus miserables avaricias tribales, en medio de la demagogia independentista de la pos guerra, aupado miserablemente por todo el campo comunista.
Al final y de manera sorpresiva, es el caso de Nelson Mandela quien logró entender el alcance de la trampa bolchevique 8.  Aunque al principio los pícaros del Comintern le tocaron la flauta de Hamelin y le embaucaron como a otros tantos, como activistas no sanguinarios como Ghandi o John Reed. Los años de cautiverio preventivo le hicieron meditar y, arrepentido de sus actividades violentas, nunca más les hizo el juego a los bolcheviques, ni a los mensajeros castristas y se retiró manso repleto de respetos, tal vez el único entre el resto de los reyezuelos tribales.
 ¿Saben de un escritor sartreano y de un pintor expresionista?
Tania consiguió en marzo 6 de 1967 conducir hasta el campamento de Guevara a un buen par de perlas de la bobería socialista, al escritor y politico Jules-Régis Debray (aka, Danton) y al pintor y ex guerrillero Ciro Roberto Bustos (aka, Pelado, entre otras lindezas). Aparte de no perderse la novedad del nuevo personaje y las posibilidades ciertas de lindar la fama a expensas de los riesgos asumidos por otros, pretendían hacer una entrevista  a Guevara, pero esta debió esperar. Ambos visitantes, después de ejecutar la tarea y al retorno a La Paz, fueron capturados por el ejército boliviano en abril 20 de 1967, en Muyopampa. Ambos comunistas confesos, fueron interrogados con dureza, juzgados y condenados, aunque posteriormente fueron indultados por el propio gobierno boliviano agredido. Bustos, tras ser aprisionado, delineó bocetos de los rostros de cada uno de los guerrilleros con los cuales se topó, tras hacer tratos con la inteligencia boliviana por un trato y condenas más indulgentes.
Como que la visita de ambos era a los fines de entrevistar al líder de la banda: Ernesto Guevara de la Serna (aka “Che“) y también aka “Ramón” como nom de guerre en Bolivia, esta se logró. Se trataba del mismo sainete Matthews-Castro en la Sierra Maestra, con vistas a anunciar a bombo y platillo la presencia de Guevara en Bolivia desde octubre de 1966. Tras una espera de dos semanas, pues el candidato andaba en tours por “su finca”, adquirida con dineros de La Habana para que fungiera como refugio y área de operaciones, la interviú se efectuó el 17 de abril de 1967.
Neutralizado Guevara el 9 de octubre de 1967, las culpas de todo aquel desastre fueron cargadas de nuevo a otros, Bustos y Debray en primer término y a los “traidores” del Partido Comunista de Bolivia (PCB) y sorpresivamente nada vinculado a las actividades de La Habana. Los estrategas de Manila, dispusieron del tiempo suficiente para fabricar el mito, partiendo de un holocausto minuciosamente planeado.
Ernesto Guevara de la Serna, un joker vespertino, con su estela de destrucción y muerte –incluyendo la suya propia– dispuso de un ID y una contraseña única y segura hasta la eternidad, para penetrar por una vez y para siempre no salir al panteón de los iconos. Graciosamente, pero del recinto donde yacen exactamente aquellos que ya “no pinchan ni cortan”.
Los Castro y su séquito de comandantes gerontocráticos, se arreglaron las guerreras. No escatimaron en procedimientos de embellecimientos y afeites solemnes, en ese día de octubre de 1967 (no importa cuál), en el que anunciaron a los cubanos ingenuos en la Plaza “José Martí” de La Habana, el deceso glorioso del “Che comandante”, sólo que ya el muerto notable estaba sin manos para disparar ni boca para disentir.
El 21 de marzo de 1967 Guevara recibió instrucciones de Manila: retener a Tania en el campamento. La noticia, a ella resultaría letal.
Las instrucciones de “Manila”, es que te quedes en la tropa. No harás más de correo entre la comandancia y La Paz– le anunció Guevara, con el patetismo hierático de siempre y soltó una bocanada de humo dulzón tras chupar su pipa, fogueada con tabaco impregnado en miel. Tania, pensó en una maldición que se masticó y tragó de un sorbo.
En abril 17 la guerrilla se fraccionó por orden de Guevara y ella se deshizo moral y espiritualmente, con el inesperado anuncio. De inmediato, integraría la partida de retaguardia de la otra fracción de la banda de sombras que se separaría del núcleo de Guevara, comandada esta vez por Joaquín y compuesta de 16 hombres y una mujer. Ella pareció convertirse en la mascota de la partida.
Madre querida, ¿acaso eres tú Madre Coraje?. Tengo miedo
Entonces fue cuando a Tania comenzó a calentársele la piel de chivo del taburete. En este punto y época, los biógrafos de Tania utilizan con frecuencia términos como  “calvario de Tania“, conceptos que no les pertenecen. Durante meses deambuló por selvas, cochiqueras y cañadas, aprisionada en medio de aquella siniestra cuadrilla de lobos. Se sintió desecha en cuerpo y alma, arrastrando temores e impotencias. También porque se sabía acompañada por un alien (cáncer en la cervical) que, según versiones o rumores no confirmados, le fue implantado en La Habana cuando estuvo allí para hacerse un aborto, y para entonces era un cáncer ya de nivel 4, que le devoraba las entrañas. En el cenit del abatimiento, depresión e inenarrables dolores, fue que intentó escribir a su madre:
Madre querida: Tengo miedo. No sé qué será de mí o qué será de nosotros. Probablemente nada. Estoy terriblemente asustada y siempre lloro. Mis nervios no existen. Trato de recordar, qué cosa es tener coraje. ¿Eres tú acaso Madre Coraje? Yo, ciertamente, no soy Hija Coraje. No soy nada. No soy, ni una mujer ni una muchacha. Sólo una niña que quisiera ocultarse en algún rincón, donde nadie pudiera encontrarla. Quisiera arrastrarme y esconderme. Pero, ¿dónde puedo esconderme? 9
Tales palabras, en modo alguno, se corresponderían con la imagen-promo estereotipada vendida por la izquierda totalitaria por encargo de La Habana. Ahí se mostraba una inquebrantable guerrillera numantina.  A esta vieja artimaña de los zurdos, fue a la que el filósofo Jürgen Habermas le inventó a la medida, el término de “fascismo de izquierda”. Sólo que para Tania nadie se ocupó ni le reservó ID ni contraseña para el Olimpo de los Machos Cabríos Inmortales, y su perfil subversivo fue degradado al trece por ciento del asignado a su compinche de travesuras el afamado Ernesto Guevara de la Serna.
Y no sugirieron la semblanza de una malaventurada mujer atenaceada por el miedo y el cáncer terminal; que a ninguno de sus secuaces les importaba un bledo; sudando horrores y chillando alaridos en medio de la noche, desolada. O quizás, como dibujó ella misma desde sus pesadillas, la de una “niña solitaria rodeada por una manada de lobos“. Para Tania, este sentido miniaturizado de sus grandes culpas, duplicadas por ser mujer, se olvidaba que ella coadyuvó alegremente y sin escrúpulos, con el plan subversivo de los terroristas habaneros.
La subversiva Tania, resultó una notable agente y contra agente doble de la DGI cubana, al unísono con otros organismos represivos totalitarios. A esta doble actividad palindromática, algunos historiadores le atribuyen la sentencia emitida por “Manila”, para que Guevara la purgara de manera juiciosa. Recordemos que murió una fría tarde del 31 de agosto de 1967, al caer junto con la mayoría de sus lobeznos de tropelías, escopeteros todos, en una emboscada tendida por efectivos del Ejército, en Vado del Yeso.
La banda de Joaquín fue arrastrada al holocausto por un traidor (¿o, no?). Era uno de esos fantasmones guevaristas clásicos (otros dicen que se trataba de un simple campesino, anti comunista), de aquellos rubricados como los “Hombres Nuevos” del futuro. Pero que en lo cotidiano eran simples deshechos apocalípticos de la ancien ideología marxista, cuya bancarrota afloró con la caída del Muro de Berlín (Die Berliner Mauer) en noviembre 9, 1989.  Resultó ridículo el desmonte de aquellas temibles Animal Farms, en el decir de Orwell, armadas detrás de la Cortina de Hierro, como la designó Goebbels en enero de 1945.
Cuando el ranger dio con el cuerpo de Tania, este ya era una pieza condimentada y lista desde ha, para el festín buitrero. En su mochila, el joven ranger halló la ya mencionada carta inconclusa. Admitamos que, como siempre, la troqueladora comunista sustrajo el incidente del contexto de la historia real y rediseñó el tropo, mostrando una leyenda fabulosa sobre la temible mujer solidaria e internacionalista (esa jerga rufián de que los ciudadanos odien a sus paises de origen y amen a los extranjeros, es el encanto de los comunistas), pero nunca atrapada entre aquella manada lobuna.
Lo trágico de la descomunal burla a la opinión pública resultó, cuando el licántropo de turno ese día en el Departamento Ideológico del Partido Comunista de Cuba (DIPCC), quizás con el “bobito” de guardia subido en el cerebro, le fabricó un apodo altisonante y arrobador, como lo que la argentina Haydée Tamara Bunke Bider nunca fue: “Tania, la guerrillera“.
 © Lionel Lejardi. Octubre, 2010
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press
 
(1)   El aka de “Tania” ella lo tomó del mote utilizado por una joven rusa de 17 años que peleó contra los hitlerianos (II Guerra Mundial),  de nombre Soja Kosmodemjanskaja. El chiste fue reeditado por Patricia Campbell Hearst (“Patty”) cuando después de ser secuestrada en febrero 4, 1974 por una banda de terroristas, se unión al Ejército Simbiótico de Liberación (ESL) para realizar actos contra la estabilidad de los EE.UU. Esta banda era similar a el grupo Baader-Meinhof alemán. El ESL fue destrido a sangre y fuego por el FIB el mismo día que Patty fue capturada, en septiembre de 1975.
(2)   STASI, Ministerium für STAaatsSIcherheitsdienst de la RDA
(3)   KGB, Komitet Gosudarstvennoy Bezopasnosti de la URSS
(4)   DGI, Dirección General de Inteligencia de Cuba
(5)    Partido Comunista del Perú-Sendero Luminoso (PCP-SL), es la banda terrorista armada del PCP-SL de tendencia maoísta. Esta banda operaba según el concepto de Mao-Tse-Tung acerca de la denominada Nueva Democracia , una teoría a desarrollar en tres etapas: nueva democracia, dictadura del proletariado y comunismo. José Carlos Mariátegui fundó el Partido Comunista Peruano (PCP) original y enarboló un lema: el marxismo-leninismo abrirá el sendero luminoso” hacia la revolución. De ahí, el nombre de la banda terrorista.
(6)  Celia Sánchez, fue la “compañera sentimental” más visible de Fidel Castro. Además de ser la “madrina espiritual” o santera (babalaow) del líder, igual que otros santeros cubanos, incluyendo los africanos. Esta lado oscuro resalta si entendemos que los comunistas desprecian a todas las religiones. La tal Celia, se “suicidó” de un disparo en enero de 1980. Se dice que al perder la “protección” de Celia, una maldición recayó sobre el líder y manifestó sus primeras señales en el Exodo del Mariel (abril 15-octubre 31, 1980) y el resto de su declinar político hasta llegar al desastre actual.
(7)   Haydée Santa María se había destacado desde 1953 al seguir al líder en todas sus andanzas. Abochornada por la represión brutal que los Castro  desataron contra los “marielitos”, se “suicidó” también de un disparo, curiosamente, el 26 de julio, 1980; la fecha más importante del calendario castrista. Sus hijos con un acólito de los Castro, Armando Hart Dávalos, perecieron en un extraño accidente de tránsito.
(8)   El Dr. Nelson  Rolihlahla Mandela (Madiba) líder del movimiento anti-apartheid en Sud África, lideró en 1961 el brazo armado del Congreso Nacional Africano (ANC) denominado “Umkhonto we Sizwe”  (Lanza de la Nación). Este grupo terrorista fue estructurado al estilo del movimiento guerrillero de los judío “Irgun”. Fue capturado y sentenciado a cadena perpetua (1962-1990), pero alcanzó la libertad tras 27 años en prisión. Fue el primer presidente negro de la República de Sud África, actor principal de la reconciliación con los blancos, se retiró con todos los honores, nunca antes alcanzados por los gobernantes africanos, ni antes ni después de él.
(9)   Para los historiadores castristas esta carta nunca existió. Ellos validan como la única aceptable es la carta (escueta) que Tania dicen ellos dirigió a sus padres a su salida definitiva de Cuba rumbo a Bolivia, con una  terminología completamente diferente. (Extractos)
Liebe Mama, lieber Papa:” (Querida mama, querido papa…)
“…mit grosser Freude…” (con gran alegría)
Viele, Viele Küsse” (Muchos, muchos besos)
Eure kleine Ita”  (Su pequeña Ita)
(10)   Jürgen Habermas , es quizás el más importante sociólogo, ensayista y filósofo alemán contemporáneo, junto a otros críticos de la Escuela de Fráncfort. Entre su innumerables trabajos es interesante su diálogo con Joseph Ratzinger (actual Benedictus PP.XVI), titulado “Dialektic der Aufklärung” (Dialéctica de la secularización) en apoyo a su crítica del neo-Marxismo, aunque en ciertos aspectos coincide con el filósofo y teórico marxista Antonio Gramsci.
 
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