De intercambios académicos y otras frivolidades inconfesables


                    Se cumplen 51 años de dictadura comunista en Cuba
Preámbulo: Allá abajo, a 90 millas en 10 flat, cambian globos por botellas
Tesis

Se trata sobre la misma conspiración comunista exótica, que continua paciendo lánguida como “enemigo a las puertas de la ciudad” (sic), en espera paciente del nuevo llamado metropolitano a los conciliábulos sixtinos habituales, una especie de trapiches azucareros de los que nunca se ve  emanar el guarapo. Los intercambios académicos propuestos, son nuevas  exequias exhumadas por la administración del Presidente Barck Hussein Obama; a fin de reanimar viejos intentos de establecer puentes efímeros entre universidades de los EE.UU y Cuba, tal si se de entidades similares. Es igualar a lobos con ovejas. Estas maniobras –todas fracasadas antaño– devinieron fábulas obtusas de vacuidad desoladora y a la vez para los optimistas alegres, albricias esperanzadoras, alimentadas por sectores de ambas orillas. No es que exista una línea de intereses comunes entre las voluntades de ambos lados –una simbiosis imposible con los totalitarismos–, dado que en la orilla sur (detrás de la cortina de cañas) la volitud autónoma de los individuos, no existe ni siquiera en su forma mas elemental. La volitud habanera, está supeditada a una orden del régimen central custodiada por ojo policíaco del Partido Comunista de Cuba (PCC). Mientras que en la orilla norte (EE.UU) el resorte que modela la voluntad, sí es autonomía absoluta y potestativa en todas sus fases, de las universidades norteamericanas. Pero da estupor la diferencia entre cada alegría, igual que la confusión de nuestros cadres supérieure; no despiertos aun entre los conceptos de autonomía y heteronomía universitarias; sin entender (o no querer) que las reglas y principios son distintos en cada orilla.
La rivera sur esta repleta de universidades heteronómadas donde se arman trampas “papamoscas” insalvables para nuestros académicos, sin hábitos de lidiar con profesionales de la intriga. El término “heteronomía”, recordemos, lo acuñó Immanuel Kant quien definió que “la voluntad no está en función de los deseos del ser, sino en la voluntad de otros“. Luego, la autonomía universitaria no existe en Cuba, puesto que la voluntad prevaleciente es la del régimen político dominante, sin una gota de matiz democrático, y cuyos hilos de control yacen absolutos en manos del inefable Dr. Fidel Castro Rúz. Es la inmersión de esa masa intelectual isleña, de una contemporaneidad alucinante; en el abismo insondable del quehacer freudiano; deambulante entre los tesoros del “Todestrieb” (Pulsión de Muerte) y que se revuelve ansiosa, de retornar a la desesperanza del coito mental irresistible con sus opresores (síndrome de Stokolm).
Mientras que en la norte, repleta de universidades autónomas de una apasionada ingenuidad victoriana –cuando las patas a las mesas se cubrían con el mantel, para que no evocaran en los caballeros las piernas de las damas–; candidatos variopintos de cualquier rincón de los EE.U aguardan ansiosos, dando saltitos, con sus mochilas a cuestas listas -una especie de paracaídas virtuoso-, para hacer  al sonido del primer ¡go! y en 10 flat, las 90 millas entre ambas riveras. Cuestión de ser los pioneros en saltar extasiados en esas armadijas seductoras. Quizás porque algunos de estos devotos arrastran en sus sandalias otras personalidades de temblores peculiares, como prognosis aleatorias guardadas en el closet de las insanías recurrentes.
La penetración castrista atañe a todo el sistema educacional nacional, desde el nivel primaria hasta la universitario (es de nuestro interés el floridano), dada la cercanía al centro emisor enemigo y la multiplicidad de sus agentes (topos) esparcidos por todos los EE.UU. Los espías capturados en las entrañas  de la Florida Internacional University (FIU), indican la incompetencia e ingenuidad de las figuras docentes encargadas de cuidar el prestigio de tan alto centro de estudios, vapuleado por nuestros enemigos, hasta rondar el ridículo. Un intercambio, cuyo desastroso guión estuvo mal planeado, conducido y peor suprevisado. Esta movida presidencial  de Obama en realambrar los contactos para el reinicio de los intercambios, al parecer estratégica, envía el mensaje equivocado a la cúpula habanera la cual se envalentonará en sus actividades anti norteamericanas. No existen paralelos académicos entre las universidades de ambas riveras, cuando el derecho a la esperanza volitiva sólo funciona en una de las partes. El Dr. Castro no puede permitir que la intelligenza cubana, aunque artificial y dogmática, piense por sí misma.
Tres delikatessen deliciosas y vitales a la salud democrática
La diferencia estriba en que por la parte norteamericana no existen mala intención, dolo o agendas secretas en su beneficio, mientras que por la isleña  (no hay otra manera civilizada de nombrar su nacionalidad tras la pérdida de la cubanía, empantanada en el cenagal “internacionalista”), sí. Es el intríngulis irreversibles en que se basa la tragedia EE.UU-Cuba. Instituciones docentes norteamericanas establecieron per se, basadas en la autonomía universitaria, la libertad académica y la Primera Enmienda –un trío de delikatessen deliciosas que les ofrece a los norteamericanos una democracia legítima, líneas de intercambios académicos abiertos y serios entre expertos de ambas orillas. Obvio, que al final se tornen rendez-vous encantadores con agendas no públicas, que sufragamos los contribuyentes mansos.
A saber, temas como historia, docencia, psicología, psiquiatría o derechos humanos y políticos y otros ocultados bajo la burka comunista, son tabúes que nadie se atreve a revolver, salvo en las pausas comerciales. Tampoco son abordables, por ejemplo, las tesis del psiquiatra y psicoanalista alemán Erich S. Fromm (consideradas en sentido inverso), o sea, el efecto (como daños irreparables) sobre la psiquis del individuo aislado tiranizado socialmente por los totalitarismos y temas vinculados con la psicología de las masas envilecidas, obligadas a una polarización en favor del régimen dominante. Luego, seria regodear temas trascendentales (ilegales todos) tales aborda en su obra “Anatomie der menschlichen Destruktivität” (Anatomía de la destructividad humana) y otros. Recordar que no tarde Fromm, desilusionado (tal le sucede a las personas decentes, arrepentidas), con la opresión y el genocidio del pueblo ruso implantado por los comunistas, retornó exhausto de bregar y justificar estos crímenes. Los mismos –la starvation (estarvación), muerte deliberada por hambre, desatada por los comunistas en la Ukrania de los años 30 del siglo XX, donde los bolcheviques dejaron de morir de hambre a unos 11 millones de personas– que espantaron a André Breton, cuando ensayaba pucheros idealistas con Diego Rivera y Leon Trotsky; en su proyecto estético “Manifeste pour un art révolutionaire et indépendent” (Manifiesto por un arte revolucionario e independientes); envuelto en la misma chapucería bolchevique, hoy recocida al ajillo por el Dr. Fidel Castro y sus seguidores. Es otra de las asignaturas pendientes de meditar por la tozudez de nuestros intelectuales y artistas zurdos, siempre renuentes a repasar los resultados fatales de las interrelaciones con los totalitarismos.
No despierta curiosidad que estos acuerdos temáticos por parte de quienes suponen representar el criterio estadounidense, se efectúen sin anuencias del público norteamericano, al cual el más alto nivel de la universidad en cuestión pareció encarnar. Sólo imaginar lo “discutido” en Cuba por un par de perlas del calibre de Carlos y Elsa Álvarez , nadadores al estilo libre entre la aulas miamenses y las oficinas del CuIS (Cuban Intelligence Services), al aterrizar extasiados en brazos de sus adorados hitmen habaneros, portando ID legítimos de la FIU. Hablamos en palabras mayores –porque existen otros pecesitos embelesados con el bossa-nova que se baila en los “cuartitos de al lado”, el resto de las universidades enloquecidas.
Un asunto de turbidez incomprensible para el ciudadano corriente y que de conocerse, lo que nunca fue desmentido por FIU y peor; sin darle al pueblo que les provee el estándar, las mínimas e indispensables disculpas pública que esa institución debió haber hecho en su momento. Un signo inequívoco de  arrogancia colectiva del claustro en pleno. Y pensemos mansos que sucedió por ineptitud o indolencia –de la cual no adolecen– al menos, por una simple cuestión de eso que se denomina “ética profesional”, factor indispensable e integrante de los altos principios formadores de la Humanística Académica.  Hablamos en palabras mayores, considerando la imbricación alevosa del error con causales imponderables, donde nadie es culpable. Porque es ahí, donde yacen los peligros multiplicados por esta nueva reanimación para incursionar a nuestras avanzadillas cultas en terrenos enemigos. Dada la magnitud del descuido anterior, el cual no parece haber sido captado en toda su profundidad, en el interés de nuestras autoridades educacionales, estatales y nacionales, les implica estar en Babias y sin el más mínimo destello de saber lo que esta sucediendo a su alrededor.
Despertar a los genios soberbios y omniscientes
En tal proceder, se destaca una línea de soberbia omnisciente y carente de humildad, imposibles de ocultar tras el disfrute por años de una impostura aterciopelada en los puestos de dirección. La cosa se trata, atendiendo a los resultados posteriores de los temas cubiertos (incluyendo, si existieron, aquellos otros que nunca fueron del conocimiento público) y concluidos en ese intercambio angelical de agua fresca por acíbar de matorrales. Un intríngulis que pocos cuerdos entienden, aunque algunos prebostes norteamericanos de las colinas sabias; repletos de candideces insostenibles; insisten en perseverar trillando caminos justificativos sin una gota de sentido común o al menos, auxiliados de la lógica (entre otras disciplinas humanistas desaparecidas de nuestras universidades) y con la madurez que desde siempre, han pastoreado las canas exitosas. Primero, el profano debe entender –los del inmenso círculo tequesta  floridense lo saben muy bien– que en Cuba no existen entidades docentes autónomas, tal es normal en los sistemas democráticos, libres y abiertos. Soñar con intercambios francos y serios, es tocar a las “Puertas del Agnus Thánatos” ofendido, conociendo que nunca esas hojas se abrirán, sin el arrepentimiento previo de los implicados.
Luego, se evidencia que bajo los sistemas totalitarios tales premisas para el sano ejercicio de la libertad académica, son incompatibles e inadmisible por los propios mecanismos de control, represión y auto protección internos inherentes a las dictaduras. En estos sistemas cerrados, todo el aparato estatal tiene en el teatro de su imagen política dos obras mise en scène, como logotipos del sistema y que son representadas simultáneamente: la comedia de extramuros y la tragedia de intramuros a cargo de una fuerza estatal viciosa y despiadada contra el pueblo inerme. Es indudable que en Cuba no existen, como información libre, registros donde se muestre que supervivan niveles de enseñanza, entrenamiento, cumbres, talleres, conferencias o podio público, que no sean o estén controlado férreamente por el régimen comunista.
Allí, al no existir un estado de derecho, es el Partido Comunista de Cuba (PCC) el que asume todas las responsabilidades. Esto es a manera de summun burocrático donde anidan por siempre jamás los apparatchiks y sus estamentos tan reales como lo fueron los tres Estados a las Cortes del reino de  Aragón, en tiempos de Alfonso II. Luego es ahí donde se concentran los tres poderes bajo la égida  rectora, legislativa y judicial del Primer Secretario del PCC, el Dr. Fidel Castro, auxiliado por una cohorte de centurias inexorables y los integrantes de su clan familiar exclusivo para los cosanguíneos y reluctante para los parias del populacho envilecido, hambriento y repleto de ignorancias sobre lo que sucede a su alrededor, hundidos en la desesperanza.
De igual forma acontece con el resto del quehacer cotidiano, por insignificante que sea, de los ciudadanos bregantes por subsistir en medio del desastre. Sucede que para el Dr. Castro no existen minucias. Así, el régimen controla todas las actividades sean estas científicas, industriales, culturales, médicas, deportivas, artísticas, mediáticas, culturales, etc. No escapan las organizaciones, entidades o grupos de interés que operan como apéndices de organismos internacionales tales son la ONU, FAO, UNICEF, etc., los cuales en Cuba (sus delegaciones) están supeditados y condicionados al  gusto del régimen comunista y en especial a su Líder Máximo. En este orden se destaca la óptica obtusa de la representación del emisario de la UNICEF, respecto al estado educacional de la infancia cubana. Caso específico de la distorsión, es la inexistencia de Organizaciones No Gubernamentales (ONG) reales –la Cruz Roja, por ejemplo, responde al Ministerio de las Fuerzas Armadas (MINFAR) por estar militarizada y ser cómplice incondicional del régimen–, que no hayan sido fabricadas y gobernadas por los Servicios de Inteligencia de Cuba (CuIS).
Claro que se exceptúan algunas organizaciones políticas y civiles, obvio que no legalizadas por el régimen, que han logrado supervivir de manera precaria, aunque a un altísimo costo de vejaciones, castigos, condenas, encarcelamientos y ejecuciones sumarias, bajo una represión gubernamental feroz. Tales son los casos contemporáneos relevantes de los presos políticos de la Primavera Negra de 2003 y las Damas de Blanco, igual que otros que desde mucho antes, fueron tiranizados en número de  decenas de miles.
Autonomía y heteronomía universitarias
Son conceptos antagónicos simplificados en la Teoría de los Contrarios. Ver que para las universidades cubanas  el concepto de “autonomía universitaria”, aplicado plenamente en el mundo libre, resulta un disfemismo por el de “heteronomía universitaria” . De hecho, los candidatos docentes del lado cubano inmediato que son elegidos, sufren una metamorfosis programada por los CuIS, al superponer sobre la piel amorfa del docente otra ajena, la de una oveja curtida a la medida de un funcionario regimentado. Un ser, quizás de apariencia apacible pero cómplice con todas las represiones contra sus homólogos disidentes, transformado en un licántropo apto para su nueva  actividad de extramuros, las denominadas “labores de inteligencia en territorio enemigo”. Una simple ingeniería biogenética modificadora del hábitat mental del candidato.
Pensemos sin exageraciones, en la transformación alogénica del Dr.Henry Jekyll en el misántropo Mr. Eduard Hyde. Es la doble personalidad de cada militante comunista (contaminada a cada cubano), como ayer lo fueron los miembros de Partido Nazi.  En los casos de los espías ya en operación en territorio de los EE.UU, tales despliegues de leyendas creíbles; brotan y se imponen de manera automática, como las patas retráctiles de una nave espacial durante el aterrizaje. A esta indumentaria virtual, deshumanizada y antropoide, le corresponden de hecho los cortes transversales de un carácter dual. Cuando se trata de un grupo enviado al extranjero contaminante, cada integrante vigila al resto; aunque no es usual salvo en los casos de funcionarios de lealtad absoluta o dependiente de familiares rehenes, que en los viajes a las galaxias exteriores participe un candidato solitario.

Un aspecto de empatía transpolítica, es singularizado en ciertos caso de candidatos extraídos del lado norteamericano –por lo general, liberales roñosos–; es que en cada ecuación particular de estos seres amorfos, coexisten varias componente o variables superpuestas, sine quibus non, una de las cuales se manifiesta en cierto matiz de “colaboracionismo consciente auto inducido”. El individuo es guiado por su subconsciente trascendental hacia la develación de ese misterio burdo característico de las “Animal Farms“, las ansiadas visitaciones a un infierno erótico genuino, a tan sólo noventa millas al extremo sur de Key West.
Salvando distancias, en algunos casos registrados, existen lazos de una reacción psíquica adamada (idéntica al de una Europa derretida por ser raptada a manos del Zeus mitológico) semejante o concordante con el seductor “Síndrome de Stockolm” (Stockholmsyndromet), cuando una banda criminal asaltó y tomó rehenes (1973), en el Kreditbanken de la capital sueca. Nadie ha sabido aun, por qué el comportamiento pos traumático de los rehenes del Kreditbanken, atraen tanto a los virtuosos del espionaje como a sus víctimas.
¿Buscar en el Marché des pubes?
En ocasione, cuando del lado cubano se pretende realizar captaciones en los EE.UU, sondeos o extracción de información; el candidato sembrado actúa bajo síntomas de una despersonalización interradicada biunívoca con el Centro Madre (“Manila“). En este, se mezclan elementos de bajas pasiones como la curiosidad, protagonismo, narcisismo, envidias, venganzas por cualquier nimiedad o simple morosidad reprimida. Todo desemboca en los fines de perjudicar, hacer daño al país sede, natal o emisor de su ciudadanía, al cual explotan y aprovechan su protección. En otras –y nunca sabremos si son las “más”–, la interrelación responde a un plan preconcebido fríamente y ya en proceso de explotación in situ, por ejemplo, sea este la universidad, media, centro de investigación o entidad vinculada a lo estratégico. Pensar en factor de impulso como la envidia o racismo indígenista invertido (Belén Montes o los Álvarez) los desvirtúan otros sajones (Ames o los Myers). Algunos suavizadores de culpas ajenas, tal si fueran reverendos en trance; sesionando en confesionarios absolutorios; aducen en unos casos motivaciones ideológicas, sin ambiciones monetarias. Sucede que todos ellos aprendieron de memoria el “Manual del Perfecto Sinvergüenza” (de, J. M. Muzaurieta). La traición de Benedict Arnold V fue una, un día a la luz de todos; mientras que la de éstos otros fue consuetudinaria todos los días, en penumbras, hasta que los pescaron. 
En este caso, estamos en presencia del candidato captado para el espionaje, adquirible en los pulgueros corrientes; cuya actividad está prediseñada desde sus inicios no sólo en las técnicas propias de los agentes de inteligencia; como sucedió con los espías cubanos exógenos capturados cuando la redada contra la “Red Avispa” o con la espía endógena Ana Belén Montes, ciudadana norteamericana (née, alemana; née, de cepa portorriqueña). En estos casos hay más refinamientos, pues el  asunto del candidato docente a intercambiar va más allá de su leyenda fabricada. Esta y esta faceta está diseñada para cuando el agente sea detectado, arrestado y llevado ante los tribunales acusado de espionaje. Bajo esta condición extrema, éste dispondrá de una versión paralela (de ingenuidad latente) donde el espía clásico se desvirtúa y desdobla, adquiriendo una pelambre suavizada de fisgón y recogedor de huesos, sin importancia estratégica. Luego, se destaca una actividad delictiva que le conlleve una condena más leve, con sus mea culpas públicas correspondientes.
La diferencia en las leyendas, es ostensible si observamos las disparidades cualitativas existentes entre un ladrón profesional de bancos y un ratero al descuido en cualquier soho, kandonga o casbah. Tal pude ser parangonado con el caso de doble leyenda de “por si las moscas”, activadas por el matrimonio de espías docentes capturados en la Florida International University (FIU), ya felizmente bajo resguardo. Carlos M. Álvarez Sánchez y Elsa Prieto Álvarez, cuyas acciones se  vinculaban también a actividades en las áreas psíquicas y psicológicas, al parecer incluyendo el tráfico de fichas médicas, entre otros, resulta obvio en este último caso, no brota del cosquilleo y embeleso de añorantes del “viejo barrio de las rumbas de cajón” acampados –al parecer confundidos de hábitat–, en nuestro lado democrático.
Esta singularidad que nos sitúa bajo ataque enemigo, abarca el espectro académico y docente del sistema general de enseñanza estatal de La Florida. Sin embargo, acentuaremos los intercambios a nivel superior. Es acerca de una especie de “Atracción Fatal” intrínseca, con todos los visos de una persistencia bizarra que emerge por etapas; aderezada unas veces con mojito criollo y en otras, con un inexplicable chimichurri pampero.
Es lamentable, por lo pírrico, el dudoso historial que vincula los denominados intercambios académicos entre ambos países. Porque el primer error yace en adjudicar igual denominación de “país” al que es de hecho el primero del Planeta Tierra; los EE.UU; y de modo semejante a una gomigrafía hundida en fase disolutiva, tal es y sucede en la granja castrista, del mismo modo que aconteció con el bloque comunista europeo. La entelequia cubana, es reflejo postín de otras tantas alquerías de vuelo popular estrelladas en riveras del fracaso ideológico del comunismo, como filosofía perversa æt eternum. Ejemplos conocidos son los ex satélites comunistas otrora atrapados tras la Cortina Hierro goebbeliana; sutilmente satirizados por George Orwell en sus obras premonitorias “Animal Farm: A Fairy Story” y “1984“. Pero nuestros eruditos insisten en estudiar las siete maneras de cómo sinistraria  una hipotética Torre de Pisa aparecida por encantos comunistas, en medio de la Plaza “José Martí”, en La Habana ¿…?.
El aspecto académico bajo fuego enemigo graneado
Este quehacer biunívoco transita raro por nuestro entendimiento fragilizado. Es que la actividad –al parecer, obrada en puntillas–, propósito y responsabilidad de los mismos de igual modo que sus desarrollos, naturaleza y objetivos; no son generados de forma aleatoria, sino que descansan en valores cuyos modelos socio-políticos difieren tales como el aceite de oliva y el vinagre. Los interesados de ambas orillas –aquellos al parcer ungidos por vibrar en la misma honda– iteran en dorarnos la píldora de que Cuba es un país normal (recordar a la archi traidora Ana Belén Montes la cual encantó con iguales trinos flautistas de Hamelin, a toda una pléyade de especialistas militares y políticos de nuestro gobierno), descartando que continua siendo nada más que una hacienda tipo “Siglo de las Luces“. En el exacto decir bello de un genial marañón enrojecido, Alejo Carpentier.
Una isla otrora rica y productiva, y que desde sus inicios zurdos alevosamente adherida al totalitarismo clásico; anda en declive de una bancarrota crónica, absoluta, acogida graciosamente al Capítulo 13. Tales abalorios al oído público y estratégico, resultaron en la exitosa confusión que la espía Ana Belén Montes desató en los estratos militares de defensa, seguridad interior de los EE.UU y los medios. Claro que esta ex Dama de las Tinieblas, no pudo continuar su quehacer diabólico, gracias a nuestros dispositivos de contrainteligencia, cuyos miembros parecen ser de los pocos con el cerebro conectado a un circuito lógico, sin ser académicos.
La insistencia de los propulsores de estos intercambios, en medio del vendaval naufragante del marxismo sobaquero; no deja otro espacio de duda razonable ante las incertidumbres originarias del leit motiv justificativo de este acercamiento de Tercer Tipo con tiranos de Cuba, no etéreo sino chic to chic. Se evidencia que pocos sabrán con certeza, qué se bisbisea en esos conciliábulos estrambóticos entre demócratas y comunistas, a todas luces de atonicidad sincopada. Es que la tal agenda, leída y aprobada graciosamente por los personajes incertados en la línea vertical burocrática de mando sobre los espías, se destinaba a operar como cartabón entre unos académicos prestigiosos tripulantes del plano norteamericano; con unos lastimosos y desarropados Ékues también académicos dudosos, pilotos a bordo del otro plano paralelo recipiente de las prosapias oscuras y atardeceres miserables, navegando desaforadamente en bartolinas de celofán.
Temas, objetivos y candidatos académicos, sin un protocolo nacional palindromático
¿Cuáles son los orígenes y contenidos temáticos, objetivos y facetas de los candidatos académicos a intercambiar? Tal parece que las listas no están esculpidas en sepulcros blanqueados, por lo que sería mejor preguntar en los cuartos espirituales del Fambá Ñáñigo, allá en el barrio de Pogolotti, por donde carenó la María Nao Capitana, La Habana; si han oído rumores sobre lo que se pretende armar en capital cubana. Sí, es aferrarnos a que la tesis general es copycat de “El Grito” estentóreo de Munch; porque también se trata de nuestra cultura y valores amenazados, junto al despilfarro de los dineros ciudadanos, pagando emolumentos escandalosos por actividades anti norteamericanas. Es como si en lugar de la comunicación convencional latinizada, se recurriera en un caso al código ASCII, Morse o Binario y en el contrario, al abacuá, Inca Khipu, bantú o cualquier otra “dislingua bárbara” incompatibles entre sí. La cosa parece ser justificada de manera conveniente, disforme, en el intercambio lingüístico.
El límite de la integral del proyecto supuesto bidireccional –que los calenturientos consideran justamente un síndrome no palindromático– tiende al infinito, pero en direcciones opuestas. Porque la lectura entre líneas del proyecto (dado que no son visibles líneas de información) es indescifrable por igual de atrá’pa’lante, que viceversa. Se trata de una premisa aleatoria, la cual parte de su confrontación delimitada por valores éticos y estéticos inherentes a las democracias; que en el Asunto Cubano, rebotan a causa del lastre insuflado por lo inético y amoral de la dialéctica comunista, supra egoísta, introvertida y chambona, como características en todos los totalitarismos. La cosa se complica, si nuestros candidatos hacen coros en la Catedral de La Habana con el egregio cardenal de marras (que no les pregunten a los presos políticos) o si, definitivamente les dará el “santo ecuménico” en el callejón del Conde Cañongo, en busca de un baño espiritual. Esperemos que los académicos pre claros, mejor, o sus promotores rectoriales, paren esas rumbitas en ciernes.
El argentino, José Ingenieros, cuya filosofía sociológica era el terror de la sociopatía marxista, lo dejó bien definido en una de sus obras cruciales  “Hacia una moral sin dogmas“. Ello atañe también a los estamentos académicos, al menos los genuinos de Norteamérica, que no son invitados de manera abierta a plantear sus puntos de vista en estas amenidades exclusivistas de esta  jet-set society zurda de los entrée y martinis and bikinis deliciosos y que, en casos lamentables (los conocidos) devienen espionaje contra EE.UU. Se trata de alertar sobre la inexistencia de una herramienta fundamental a elaborar con urgencias por una comisión del gobierno federal, de la cual deben estar exiliados los liberales: un “Protocolo Palindromático Nacional“. Este cartabón docente, para obviar las interpretaciones erróneas, seria bajo el cual se ejecutarían todos y cada uno de los pasos vinculados a los intercambios académicos, con acápites especiales cuando se trate con gobiernos enemigos o totalitarios.
El “High Noon” de Cooper
Los estrategas de “Manila” (La Habana, una entelequia proto marxista falsa), arman paralelamente intercambios académicos cebados con calandracas exquisitas, los cuales ellos estiman muy bien ajustados para la pesca exitosa en esta jet set society de visitantes nocturnos –en el decir de Cassini–; con una variante psicotrópica virtual (no real), ambientada y aderezada de embrujos tropicales. Ellos son vulnerables cuando vuelan a tiro de fusil sobre los gallineros castristas, porque éstos los conciben tal si fueran guerras asimétricas (a ganar en las sesiones de ejercicios corporales nocturnos) contra las democracias, concordantes con la Teoría de los Contrarios, pero sin el menor interés en lo que pretende exponer su contraparte mansa (EE.UU).
Algunos se auto definen murmurantes para no ser expulsados de sus atrium locales, burocráticos,  como una calidad de “conejillos de Indias” siempre temblorosos y con jindama de tauromaquia. Pero subyugados con bordear a toda marcha el abismo de un diversionismo inadvertido –que se les impregnaría al primer descuido–, echando miradas de puerilidades furtivas a aquella parte del hueco castrista que los comisarios les permiten ver. Dan la impresión, quizás, de dazarines desconcertados ante un juego que no entienden pero que les hipnotiza, con la enervancia tal si se encontraran frente a una Cobra Rex baila’ora de ritmos de la “España cañí”, la del cante’jondo gitano, ya violada y mesmerizada previamente en la deliciosa prima notte, le droit du seigneur, a manos de la avidez de los comisarios isleños.
El viejo Marx, se sintió auto aliviado, al proclamar el Comunismo como una nouveau vedette en ascensión vertiginosa. Nadie podría explicar cómo, si viviera, denominaría al actual régimen habanero. Pero sucede que en estos pretendidos intercambios, las denominaciones, no tienen peso específico. Para nosotros espectadores, es la enervación del Delis egocentrista atrapado entre las raíces mandragóricas de las tiranías corrientes. Es que la “cosa” les jala, hacia las aventuras como abejorros nocturnos que no han encontrado luces donde posarse. Porque las democracias, no pueden quedar envueltas en la misma soledad devastadora del fabuloso sheriff  del pueblito de Hadleyville (NM), Will Kane¹, ante el peligro que le sobrevendría en ese y no en otro mediodía.
Pecado original del socialismo utópico
El Materialismo Histórico, resultó por igual sorpresa inesperada para los comunistas rancios, esos agoreros automatizados del socialismo utópico. Resulta que el dogma de su pecado original como apparatchiks perfectos, devino escandalosamente en el “sociolismo distópico” (socialismo exclusivista disfrutado  entre amigos y cómplices) inventado por el Dr. Castro, remembrando la puesta en marcha del manicomio bolchevique, al delicado modo de las sagradas familias de la Maffia. En las sociedades abiertas, donde deben imperar la democracia unida a honestidad existes malas practicas en la distribución de las llamadas “botellas”, o sea, el pago de un salario a ciertos amigos y familiares por una labor inexistente. En el caso de Cuba (arquetipo socialista), aparte de la cúpula, el mal hábito se ha extendido al resto del pueblo complaciente –envilecido como un hato de morones–, una condición que ellos mismos ignoran. Saber lo referente a la anatomía del cubano actual, es el antídoto natural que deben portar bajo el brazo, nuestros académicos.
Ello demostró la caducidad del dogma marxista nacido gerontóxico y por ende condenado a sucumbir non-nato, auto sofocado junto con sus ideólogos a causa de sus contradicciones insalvables. Ver el desastre económico, social y moral del Asunto Cubano. Sólo hojear los grafittis clamorosos de las víctimas inscritos tanto en el Muro de Berlín como los reales garabateados a punto de muerte, de los fusilados en los farallones de la fortaleza de San Luís de La Cabaña, La Habana. El Dr. Fidel Castro, bajo su buen intelecto de supervivencia, se ha cuidado de emitir doctrinas revisionistas con sutilezas propias, tal hizo Mao, aunque hoy fenecidas por igual por anoréxicas, porque el líder siempre debe contar con un chivo expiatorio.
Luego, y por amor de Dios, estaría por verse qué exactamente hurgan estos docentes y académicos norteamericanos metidos hasta el cuello en las recholatas izquierdistas armadas en la orilla cubana. Porque es sabido que en los vertederos públicos, no hay nada de novedoso que no haya sido conceptuado previamente como basura o chatarra. Es entender que los comunistas han convertido Cuba en un inmenso basurero material y espiritual. Claro que algunos piensan que son elementos reciclables, pero ninguno de los patrocinados por el régimen.
Pensar para nuestro consuelo que las triquiñuelas de Poma (también La Habana, en el decir de mi barrio) en esencia, no son más que llamados circunstanciales de los Morlocks carnívoros habaneros; que éstos hacen a los Elois democráticos, vegetarianos e inofensivos, convencidos de que nuestros buenos académicos y el resto de la comisaría isleña de la Cumbanchoa eterna y arrolladora de congas didácticas, culturales, dialécticas e históricas, acudirán mansos al reclamo suicida. En definitiva todos saben de que nunca resolverán nada de nada,
El principio del tercero excluído 
Advertir lo relevante de entender que en el Materialismo Dialéctico –el denominado Principio del Tercero Excluído–, considera el Materialismo Histórico como parte de otro apotegma: el Principio de Identidad. Que en estos bailes, no existe. Tal es esa especie de aforismo clonado parecido al réquiem entonado por los comunistas cuando perciben olor a humo, alabando la falacia de que los intercambios académicos EE.UU-Cuba son apolíticos. Naah…¿a quién con esas?.
Los comunistas arquean el candor de nuestros profesores, a que reiteren e insistan obsesivos en nuevas autopsias recicladas sobre el mismo fētus cubencis fallecido por homicidio agravado con premeditación, alevosía, ensañamiento, ventaja y nocturnidad sin que haya modificado el nivel de hedor de antaño. El cadáver, no admite mayores laceracione. Tales contactos evidencian las desventajas ideológicas adolecidas (ellos pre suponen) por nuestros académicos y peor; por sus niveles superiores de control, los cuales dan la impresión de obrar al estilo merovingio, domeñados por protagonismos en las páginas sociales de los diarios y no en lo que sucede en las universidades bajo su tutela y amparo. Todo un alto perfil arrobador, además de vergonzoso y sin gota de realeza, clase, dignidad, ética, altos principios y peor, ni sentido común.
Es que los nuestros no parecen acusar trazas en advertir que están frente a unos “isleños, guapos de las vallas de gallos, armados con espuelas del 15” o sea, agentes groseros, no académicos puros en el mejor sentido didáctico o científico, sin vestigios de buena fe. Uno candidatos elegidos por un gomígrafo totalitario –de hecho en calidad de no personas, con minusvalía en y de los valores de la civilización judeo-cristiana. Un laberinto perfecto confundir a nuestros párvulos en los entramados disparateros y entretelas del vademécum marxista.
No atañe a que los cuadros del CuIS sean rivales tan buenos, sucede que en estos menesteres de proto espionaje vagabundo, nuestros candidatos han de enfrentarse no con sus iguales docentes, sino con cuadros profesionales de los Servicios de Inteligencia y Contrainteligencia de Cuba; las actividades de estas partículas son a lo único que se dedican de manera absoluta, durante todo el tiempo terrenal y sideral, y también el otro. Un académico de EE.UU, no supone albergar dobles intenciones ni fines ajenos al conocimiento puro, ni que este entrenado como un agente encubierto. Los del otro plano sí, en la mayoría, sino en todos los casos. El paisaje se presenta de este modo, dado que el agente proveniente de la Isla, es fruto de un entrenamiento para una farsa de personalidad absoluta, intrínseca a la naturaleza del dogma.
Este personaje cubano adornado con halo de académico virtuoso (y no obviar que puede serlo) es y tiene que ser por plantilla, miembro activo y fanático feroz del Partido Comunista de Cuba. Tal identidad es de uso interno y debe mantenerla en el mayor secreto en sus contactos con su contraparte norteamericana u otra extranjera. Esta incluye tanto el espionaje exterior como la infidencia interior, y desde luego, su compromiso a aceptar que el gobierno esta en pleno derecho de prima notte, donde admite chantajes de todo tipo que incluyen, aceptado por el candidato, a sus rehenes familiares. Ello le implica al mensajero del régimen isleño una fidelidad absoluta al interés totalitario, por encima del académico.
De no aceptar y obrar de tal manera, nunca será docente y menos, académico y quedaría relegado –sus tags lectivos– a estratos inferiores intelectuales situados, en tres escalones por debajo de la escala laboral de los anélidos. De hecho, los candidatos elegidos son consideradas personas de confianza absoluta, no por sus méritos docentes –claro, los hay geniales– sino (en el zoo comunista, siempre hay un “sino”), por su grado de sumisión política al poder central anabolizante. Luego, técnicamente, no tendrían derecho a una visa para perforar los puertos de entrada a EE.UU, a menos de que se declaren en el puerto de entrada “agentes de un gobierno extranjero”. Simples espías enemigos.
Un fruto del árbol venenoso
Quizás existe una frivolidad inconfesable sobre el Asunto Cubano, desatada epidemia entre ciertas capas de intelectuales, científicas, artísticas, turistas y otras yerbas de los Everglades; en la adoración desaforada al “macho cabrío alfa“, lo cual es de peligrosidad extrema. Tal embrollo se ejemplariza, según versiones reales, en ciertos casos de funcionarios norteamericanos, docentes o no, como fueron las dos perlas ensartadas apacibles en las tarrayas del FBI dentro de una FIU o el Mariano Faget pescado en los fenecidos Immigration & Naturalization Services (INS) –una sorpresa alucinante para la oposición anti castrista– desconectada de una manera sorprendente y también desconcertante, del mundo exterior cruel. También funcionarios federales  que sirvieron de mal ejemplo proliferante como snobistas de aires sospechosos de candores estrafalarios, devenidos consecuencia lastimosa en algunas ocasiones, como espías al servicio del enemigo. En ellos culmina el “síndrome de David“, esa psicosomía errante de un personaje mítico reinventado y elaborado a martillazos por la propaganda castrista, como si fuera un James Bond, sólo que iletrado y repleto de guaperias desgreñadas y proveniente del CuIS.
El flujo inverso de conversiones a la democracia, no acusa ganancias sustanciales a favor de EE.UU –al menos lo conocido–, al parecer por liviandades y falta de meticulosidad en las tácticas y estrategias de los organizadores de los intercambios. Se desprende que tras ellos no supervisa el FBI. Recordar que en buena técnica, debemos estar dos pasos delante de ellos. La base de lanzamiento de nuestros académicos son las Universidades (Casas de Conocimientos, Pureza y Espiritualidad), mientras que la cubana subyace bajo el control férreo de las Escuelas y del Partido Comunista de Cuba. Es el “fruto del árbol venenoso”²  esparcido en universidades, colleges y escuelas estatales de todos los niveles; reiteramos; alcanzando al Sistema Educacional de Florida en su totalidad, aunque con mayor fuerza en el sur. Esta síntesis, dormita sus esporas en cada estado de la unión, por donde el régimen castrista  ha dispersado sus agentes, contactos y hitmen.
Sobre una conspiración cubana, exótica

Es la teoría de  que según nuestro modesto punto de vista, debe ser atendida por el FBI o CIA –sobre todo hurgando las “colas” (cómplices o promotores locales) de los casos ya conocidos, aunque hayan sido dados por cerrados–; a fin de revertir los resultados en nuestro favor pero ahora en calidad de martillos y así, dejar de ser yunques. Se valida lógico que atemperados a la situación actual, aceleremos otra mise en scène diferente, punzante y de mayor agresividad y filo ideológico, como lo son cualesquiera de los argumentos de la democracia y que no demos por sentado que estamos ante un enemigo pequeño, puesto que “no hay enemigos pequeños”. Y menos ahora, que se ha reverdecido en un posible asunto delicado (quizás no percatado por nuestras autoridades académicas locales y nacionales) de penetración ideológica convencional, a puertas abiertas.
El Asunto Cubano, no es tema de juegos ni de historietas baladíes de cuarto orden, tal atestigua el terrorismo a escala mundial anti democracia, anti cristiano y antisemita, manipulado desde La Habana. Una actividad subversiva cuyos líderes aseguran abiertamente desde 1959. Quizás, eso concluya en que ciertos Decanos, Presidentes, Gobernadores, Superintendentes, Directores de escuelas “K”, etc.; dispersos en el ámbito nacional, atiendan más de cerca las invidencias exóticas de invitaciones para arrobamientos frívolos en esas “Chiquitas Bananas” de pacotilla. Nuestros docentes y académicos –mejor, sus superiores responables– deben reanalizar estos llamados a integrar simbiosis afectivas, porque los deslices de tal naturaleza son inaceptable en áreas escolares y estudiantiles, y menos, en las patrióticas. 
Debe quedar claro que nuestra gran Universidad de la Florida, referida plurarización en sentido virtual, ni su Sistema Estatal de Educación; generalizados a todos los niveles y territorios floridanos, no es un “Actor Studio“.
A todos los ilustres presidentes, gobernadores y rectores de las universidades de la Florida, les advierto, que esta no es una lección de digresión homeopática en sentido figurativo, dado que sí es y está concebida, como un sermón genuino. Y es razón del por qué la martingala repetitiva de estos “intercambiadores” extranjeros de la “Bodeguita del Medio” habanera; justamente tan cargados de virginidades infecundas y buenas intenciones odiosas que empedran el camino al infierno totalitario; deben saber que la “Bodega Miamense“, la cual nunca ha estado en el medio, es la que nos interesa a los cubanos de la diáspora.

Mayor placer ofrecerían los estimados académicos a la opinión pública –que sólo por un rato, dejen de comportarse como si fueran los míticos Gerlach de  “Los Secuestrados de Altona“³, porque la guerra no se ha acabado–, enredados una y otra vez en la misma noria. Y que tuvieran la gentileza de explicarnos a los contribuyentes (claro si lo desean y estiman adecuado, sin el escudo de la Primera Enmienda), pero con la mayor transparencia posible:
¿Qué carajos hace toda esta gente ilustrada, enfundada en sandalias, pedaleando frivolidades eufóricas por las callejuelas de La Habana?.
Fin de la tesis.

¹(ver “High Noon”, Gary Cooper, 1952, USA).
²(ver “Fracture”, Anthony Hopkins, 2007,  USA).
³(Jean-Paul Sartre (1959) o mejor, su ilusionada simbiosis marxista-existencialista: “Critique de la Raison Dialectique”  (Critica de la razon dialectica)

 © Lionel Lejardi. Agosto, 2010
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