Un condado grita “¡Midway!” como esperpento del Mago de Oz, en una deliciosa Noche de Halloween


Se cumplen 51 años de dictadura comunista en Cuba
Un condado, en su desesperación, grita “¡Midway!”, “¡Midway!”
Sucedió que a un niño y a su inseparable perro sato, un mal sueño y un tornado juguetón; les arrebataron del jardín terruño y les hicieron volar más allá de “Der Nebelgebirge” (Las Montañas Brumosas), para depositarlos no sobre praderas maravillosas, sino, en medio de un aquelarre de cuevas funcionarias de burócratas morones. Para ellos el lugar era una región desconocida, igual que para los habitantes atribulados del “Reino de Oz“. Allí se vieron solitarios, cercados y abandonados en lo alto de una roca verdosa cuajada de coimas, gravámenes e impuestos filosos y lacerantes que les infundían pavor. Desesperados por la angustia, sólo atinaron mirar hacia los cuatro horizontes lilas; donde aves funcionarias oscuras de rostros sarcásticos, quizás cínicos en el decir de algunos; permanecían estáticas, suspendidas en el aire como colibríes enormes batiendo sus alas terribles, imperecederas. Les aterró que de sus plumajes emergieran sombras mil, agitando bramidos y ululares incesantes que se tornaron manos mendigantes o a veces escamoteadoras, para arrebatarles a los ciudadanos sus últimas monedas y vaciarles la bolsa ya exhausta. El niño y su perro se angustiaron por no saber cómo volver a su morada natal, la de antes que el tornado les secuestrase, en su ciudad natal de Hameln. Su ciudad mágica entrañable, desparramada inicialmente en el banco norte del río Weser, y más tarde hacia el sur y oeste, donde los pantanos. Y ambos se sintieron el pecho oprimido, ansiosos por reventar en lágrimas.
En esos tiempos azarosos, eran demasiadas las penurias por las que atravesaban los habitantes del Reino de Oz, acosados por los gobernantes y su ejército de burócratas, oficiales, publicanos colectores de impuestos, coimas, gabelas y otras trampas impronunciables tendidas a los ciudadanos inermes. Porque cada habitante del reino, desde los más humildes hasta los encumbrados, andaba temerosos de los lictores de toga escarlata, guardianes inexorables de las arcas condales, siempre dispuestos a embargarles hasta las braguetas. Y el niño y el perro, desolados, dejaron correr tantas lágrimas que se formó un arroyuelo que fluía y fluía tan fuerte, que se hizo un torrente de ruidos zafios e insoportables.
Entonces, apareció una Señora de figura y ropas blancas cuajadas de pequeñas estrellas, la Hada Buena, despertada por la fuerza de las aguas y los clamores y sollozos ya apagados del niño y su perro. Era la misma deidad revivida en cada cuento infantil. Esta deliciosa divinidad les envolvió con su halo de brillos y entre caricias y bondades les ofreció un meltingpot lleno de agua de colores. El hada, señalando la vasija les advirtió:
Cuando quieran saber qué sucedió o sucede y se dijo o dice en el Castillo de Oz y la ciudad de Hameld, miren y oigan qué les dice el espejo en la superficie del agua. Pueden beber de ella cuanto plazcan. Será el alimento único de que dispondrán, con el sabor y textura que deseen; pero no teman, pues el agua es inagotable. Ahora, yo sólo les indicaré el camino de vuelta. El resto, va por ustedes, como también salir de los funcionarios. Luego no se quejen.
Después, el hada hizo un gesto que transmutó la transparencia del aire y les señaló en la marmita un camino amarillo de oro florido; que surgió de la nada frente a ellos –saber que son maravillas propias de las brujas disfrazadas de hadas–; y les indicó la senda para que volvieran salvos a su morada en la ciudad de Hameld, sede del Condado de Ratten Fänger (CRF) y sus otras ciudades.
Este condado era (fue) el más importante y sonoro del estado Nieder Sachsen (NS) que lindaba al Sudeste con la Der Schwarzwald (La Selva Negra); que les separaba por Norte del Das Land der Vollidioten (País de los Morones), madriguera a donde iban a parar y anidaban los orejones alados de Cuello Blanco y los cosculluelos de Cuello Negro que se hacían pasar como fieles servidores de la ciudadanía humilde que les mantenía. También los teams de políticos noveles y carcamales ansiosos de revanchas electorales, algunos expulsados de otros reinos por lerdos. El niño y su perro notaron de inmediato que el Hada Buena les dotó de telepatía para comunicarse entre sí, como si hablaran un mismo idioma, que no existía.
El condado de Ratten Fänger fue antaño región de opulencias y perspectivas exuberantes. Pero ahora y desde un tiempo bien atrás, andaba renqueando tumbos de bancarrotas en bancarrotas, deudas y garrotes que hipotecaron el futuro de todos los habitantes del condado; alertaban los medios; a causa de los sueldos y privilegios abusivos; contratos desastrosos, deudas infames, despilfarros, quizás malversaciones encubiertas y otros infortunios. La corrupción abierta o velada infestaba las instancias gubernamentales incluyendo los hospitales públicos. A saber, por la incapacidad e indolencia (unos dicen que maldad) de sus líderes gobernantes o dirigentes; a quienes sólo les interesaba aplacar la gula de cada uno de los clanes integrantes de la nómina condal, incluyéndose ellos mismos. Siempre amenazantes por boca de sus líderes, quienes en sus arrogancias de “matasietes” se creían invulnerables.
Los caudales de las arcas públicas se evaporaron y dieron paso a telarañas y otros bicharracos que les repletaban. Ningún impuesto arrancado a los ciudadanos –confesó a los medios un gnomo infidente–, y con el tesoro ya agotado por el enorme peso fiscal daba ni daría abasto para colmar la codicia de esa nómina indolente de proto “ciudadanos ejemplares”, sui generis. Esa bandada de águilas burocráticas, oficiales y otros ejemplares de trajes diferentes; sólo prestaban atención a repletarse los bolsillos a costa de sus propios familiares, allegados, vecinos, amigos e incluyendo a sus compañeros de trabajo más humildes (las perdices de cuello negro), que también se las tangueaban con sus semblantes de bobos de la yuca, sin ser tales.
Los ciudadanos del condado (de todos) estaban agobiados por sistemas fiscales diabólicos, generadores per se de la auto destrucción de la paz social, al empobrecer de manera minuciosa y sistemática a su propia ciudadanía. Exacto al macabro acto de la reproducción en el mundo de los arácnidos, donde la hembra devora a sus propios hijos y se carcome ella misma; algo parecido al chiste negro del dios Neptuno el cual se desayunaban con su prole cocinada de vuelta y vuelta, sólo que este ser fabuloso de políticas viejas, tenía tantas vidas como el Gato de la Divina Pastora.
A cada nuevo alcalde le convoyaba su cohorte de tracatanes, chicharrones, jalalevas, canchanchanes, aduladores, soplatuberías y de vuvuzelas, y también los destupecaños inevitables como los rompeolas; a la cual debe hacer espacio el alcalde de turno en una nómina, ya engordada por anteriores bandas de tragones e irresponsables. Tal era espejo del resto del país visto por el niño y su perro en manos, por justa elecciones, de un partido político desnombrado por un líder inexplicable que lo embarra, quien aupa la morosidad y vagancia endémicas del burocratismo que le enchumba. De ahí, el desmesurado desborde y engorde del tamaño del gobierno en cada período electivo. Tal aconteció y acontece en el condado de Ratten Fänger.
Un buen día, anunciarán las crónicas vespertinas, el alcalde de marras y sus comandos adictos, tan fieles como agradecidos de las dadivocidades del sistema; se retirarán por etapas de la escena arruinada –al estilo militar– en medio de las sombras y repliegues tácticos estudiados durante años. Será con el mismo sigilo de Befehle ausgeführt eine gefährliche Mission (Comandos que han ejecutado una misión riesgosa) contra una base enemiga de bereberes terroristas, en Libia. Claro, ya con los tanques repletos y avituallados con pensiones y beneficios inmensos que los ciudadanos deberán sufragarles de por vida a estos benefactores (sus ciudadanos furiosos e iracundos les apodan “los zangaletones“); con los impuestos que los otros relevos alcaldicios cómplices y dolosos; se cuidarán de aumentar cada año para asegurarse todos un fabuloso estándar de vida confortable, incluyendo sus sucesores. Así, se repetiría el ciclo ponzoñoso cada año fiscal, æt eternum, bajo un status quo impuesto alevosamente a los ciudadanos, por estos profesionales mañosos.
Los medios, la ciudadanía y sus líderes más prominentes –y los honrados sufrientes como el niño y su perro, y también los asqueados de los burócratas en el país entero– no cesaban de denunciar la vida muelle de los funcionarios parásitos a escala nacional, absortos en una desaforada super remuneración auto asignada. Un chiste tan ofensivo para los ciudadanos, que les costó la cárcel a una cuadrilla de estos malvados, en el esquilmado pueblito de Campana Angelical en Tierras de “Califerne“. Pero ese ejemplo, les importaba tres carajos a los “N-Magníficos”, porque con sus cerebrejos de Ave Fénix, pensaban siempre, en cómo retornar a las andanzas, cada vez resurgiendo de entre sus cenizas para encontrar nuevos ardides o quizás triquiñuelas. Por razones desconocidas, ciertos nigromantes profetizaban que esos cataclismos no tenían trazas de suceder en Ratten Fänger. Hasta el día en que el piso se les hundió.
En esas ambiciones incontrolables –explicaban los líderes de los propietarios agrícolas y urbanos, intelectuales, periodistas, pasantes, obreros, profesionales, comerciantes, artesanos, jornaleros y del pueblo llano; incluyendo a los vagos, souteneurs, delincuentes, marginados hasta los indigentes–, no existían diferencias entre la gula del más encumbrado y el más sencillo de los empleados. La única disparidad consistía en que los leones de rango alto cuentan para servirse el rancho con cucharones (tamaño comercial) y marmitas soperas, mientras que los de bajas alzas recurrían a cucharillas de postre y escudillas modestas, tan profundas como las cuencas de sus manos.
–¡Eureka, albricias hermanitas de los Santos Óleos, demos tres vivas por la Madre Superiora! –exclamaban extasiados tras la firma de los contratos, alborozados como un hato de novicios, correteando incontinencias por los predios del Collège de le Bois-de-Boulogne. Porque en verdad de hermosa les era la vida incontenible arrancándole calderillas a los vecinos de al lado.
Así, al terminar la repartidera, todos sin excepción entonaban liturgias gregorianas y loas de contenturas por vivir en tiempos y lugar tan ideales, felices de la parte alícuota que pudieron arrancar de los despojos comunales; sin que los gobernados indefensos pudieran amparar sus quejas en la Constitución y ni en ninguna otra autoridad civil o judicial independiente que se diera por enterada sobre lo que todos saben, les protegiera del desastre. Esa triple peste de avaricia, codicia y mezquindad –primas hermanas del egoísmo, cicatería y ruindad– puesto que todas son pecados capitales; no sopesaban en la compasión de esos ciudadanos de halos pristinos desdibujados por los demagogos de las asociaciones de empleados como seres extra galácticos de un humanitarismo tan elevado, a punto de alcanzar la misericordias y redenciones de cualquiera de los apóstoles bíblicos.
Crônica do Fim da Inocência
El otrora castillo hermoso y acogedor de los hamelinenses, hoy mustio, se destacaba por las gárgolas plateadas, agujas góticas doradas, saltimbanquis, arlequines, juglares, magos, brujas (buenas y malas), sastres, zapateros, curtidores, armeros y otros; que decían de los esplendores de otroros y ya idos, buenos tiempos para todos los hacendosos. Ahora imperaban el desorden, desolación, angustia y frustración ciudadana; que les hacían lucir opacos en un mundo que los tragaldabas desbordados, les hicieron renacer un resquemor justo y visceral contra los funcionarios, empleados e instituciones causantes de los malabares contra el pueblo.
Ningún alcalde de turno en Ratten Fänger –clamaban los ciudadanos airados–, tuvo la hidalguía de juzgar los desmanes, latrocinios y saqueos, reales o virtuales, de sus cúmbilas anteriores; pero tampoco los legisladores estatales o federales, quienes debieron ser los primeros.
Así pesó, aunque no parece serlo, el drama era observado como una pesadilla entrampada con el Código de la Omerta al mejor de los estilos milaneses, decían también espantados los historiadores atentos al tinglado, ya en ciernes.
Desde los tiempos en que San Jorge tasajeaba con su espada “Cantadora” a los dragones malos, para abrir caminos a la cristiandad y la decencia, miriadas de dragoncillos se abatían en cada Halloween acechantes sobre la ciudad. Esta aves de rapiña provenían de Der Nebelgebirge. Mientras, los alcaldes, sus ediles (no todos) y el resto de las bandas; se especializaron en abrir gavetas y deshacer legajos, en búsqueda de nuevos vericuetos. También, porque los Mayores siempre encontraban algún que otro leguleyo o economista sin entrañas; que les inducían a que tomaran leyes económicas sanas como “laissez-faire laissez-passer” (dejar hacer, dejar pasar) y por medio de embrujos y alquimias secretas, pactos y conjuros –como el uso de las piedras filosofales de Harry Potter, todos empíricos–, las convirtieran en banderas ominosas para justificar los artificios legales de antaño y hogaño. Una especie de post-grado summa cum laude para los amigos de lo ajeno.
Entonces saber (tonta, que a estos pejes les pareció la ciudadanía entera) que ya no habría necesidad de pillajes directos escandalosos a mano abierta, sino, simplemente aplicar el trick-or-treat de Halloween e inflarse abusadoramente los sueldos, prebendas y asignaciones, bajo y dentro de un monstruoso paradigma legal, de púrpura inmaculada e irrebatible.
Así las cosas desde aquellos tiempos, y que el niño y su perro observaron azorados y escucharon las historias en el espejo de la marmita, tras su arribo silencioso a las ensoñadas “Never-Never Land de la Fantasía“. Terrible si tal “Crônica do Fim da Inocência“, caía en manos de algún alucinado como el peripatético “Nyll“, el Anjo da Morte (El Ángel de la Muerte).
No sorprendió a los lobbyist profesionales que el condado de Ratten Fänger albergara sólo dos oficinas. Exactamente aquellas decididas por el alcalde, el cual estimó como las únicas requeridas para administrar un territorio tan inmenso. Eso estaría bien, opinaban los ciudadanos, si redujeran el gobierno que; como sucede en el resto de los reinos; descansa sobre las espaldas de los ciudadanos siervos de la gleba, como y con un peso abusivo.
En el tal condado de Ratten Fänger, el alcalde situó a los que estimó “los dos mejores funcionarios cognoscibles dentro del horizonte de las dos lunas“.
Uno era “Él” –por derecho electivo–, omnisciente y omnipresente, un Ombudsman que se mostraba arrogante y amenazador perfecto ante las críticas, pero antípoda de la inversa gramatical. Rumores advertían que en los sótanos y buhardillas del castillo, se escuchaban emboqueos de roedores, advertidos como unos pocos de los privilegiados o entes con ojos de sensibilidad superior y acceso fácil a las informaciones del quehacer condal, confidenciales y clasificadas como “no aptas para los profanos de la ciudadanía”, los medios e incluyendo a los 5 ediles buenos a quienes no dejaban ver ni oler la olla del cocinadito.
Leyenda de la Rattenfängerhaus , el luthier y un par de brujas “a calzón quita’o”
Una vieja leyenda de Der Schwarzwald tanto como desde 1284, nos recuerda que en la ciudad de Hameln todavía existe una morada famosa, la Rattenfängerhaus. En ella, cuenta la crónica, habitó un joven flautista mítico¹ con sorprendentes habilidades orfeáticas, capaz de encantar a los animales inferiores (ciudadanos con o sin levitas) con la música de su flauta, tal hacen hoy políticos y funcionarios menores de corcheas y semicorcheas, cuya trama se enlazó con leyendas de los destinos de los niños del condado y unos molestos taxónomos semejantes a las ardillas roedoras; acampados por toda la ciudad mágica, a causa de la vieja práctica del despilfarro, en la hoy triste y famosa por ser arruinada ciudad, ya en vías de convertirse en el que ahora seria el flamante caserío de Hameln.
Reciente, con anterioridad al arribo del tsunami económico, que abatió y barrió definitivamente con casi toda la riqueza del País de Oz y su reino; el condado fue albergue de un luthier nobel, genio de cuerdas y soplos, llamado temporalmente “El Flautista de Ratten Fänger del 21″. Éste alcalde no pareció dejar malos recuerdos para el condado. Quizás, por falta u ocultamiento de la información a los ciudadanos tal sucede hoy; pero con impuestos mas sabrosos que taparían cualquier imperfección del cutis alcaldicio, al parecer menos letal y más sonriente que sus sucesores. Porque la teluria nudosa con aquel babyface, de niño culto y educado; comenzó y acabó en los destinos de un extraño medio centavo que en lugar de emplearse en calles empedradas, puentes, tren bala, transporte, metrorail, infraestructuras, aeropuertos, drenajes y otros; o simplemente en los pampers de los hijos de Micaela (la de los chicharrones de tripitas); fueron a rellenar –según cuentan unas hadas tan salpiconas como soplonas y afiliadas a un VOLAG, (Voluntary Agency) protector de la vergüenza del pueblo– los huecos salariales y de pensiones que se tragaban y tragan el 90 % de lo recaudado.
Al menos cognoscibles por los ciudadanos, no existieron crónicas de demandas contra el luthier, por estos estragos mayores de cuarto grado, sobre el condado. El niño y su perro, miraban y escuchaban las historias espeluznantes en su marmita de colores, estupefactos, mientras cambiaban mensajes de textos.
Situados hoy frente a la primera oficina, la cual se ubica en la torre más alta del castillo y que casi toca el cielo; la vieron ocupada por el funcionario electo de mayor singularidad de entre sus iguales, la “Imponente Supermente Zerg“, ex controlador de la Cría Garm, de nombre Kaloth² , hoy flautista excepcional y quien estrenó el curule chair del Alcalde Recontra Superfuerte, a petición de sus fans embobecidos –como lo fueron los bardos de estos relatos–, hoy enfurecidos. Los votantes se lamentan haberlo elegido por un segundo período, al desconocer las inhabilidades e ineptitudes catastróficas de su preferido, en especial su falta de amor propio por no renunciar a tiempo o no consultar las cualidades éticas del mejor de los seppukus en venta on-line, y sus artefactos del suicidio como la katana y dai-katana para cortar la cabeza del suicida y el wakisazhi para destriparse y al menos, el código del bushido (Camino del Guerrero) como libro de cabecera para conciliar el sueño después de la hartura anual. Pero es que primero, el Honr. Punto y Aparte debería abrir el Bushido Sagrado de los Samurais daimyō (samurai noble, garde du corp del propio Shōgun) y leer la sentencia:
“As a samurai, I must strengthen my character
As a human being, I must perfect my spirit.”
(Como un samurai, tengo que fortalecer mi carácter.
Como ser humano, tengo que perfeccionar mi espíritu.)
Síntomas del códice que faltan a los fantasiosos, porque tales responsos no van con ellos. Sin embargo, el líder sí fue hábil en ocultar “cosas” –tal como se quejaban por las emisoras de radio y TV, los 5 ediles buenos ignorados–, algo parecidos a verdaderos Ombudsmen (defensores del pueblo). A este conductor de los destinos condales y de las familias atenazadas por sus impuestos, respatingado en su poltrona especial con masajes y climatizada, sus correligionarios le estamparon el confuso apelativo de “El Mago de Oz Dorado“³.
Éste líder andaba en ascuas floridas dado que la Bruja Buena del Norte –la escultural y no menos excitante Locasta– le había concedido el mayor de sus sueños: tener un “cerebro propio”. Con ello, el Mago se permitía pensar y así, prescindir al menos del 1% sus costosos 11,000 asesores (ellos juran ante la Biblia que todos son vírgenes); olvidando que estos colaboradores eran invulnerables por ser expertos en la Regla de Ocha y el Palo Mayombe. La bruja le colocó un cerebro laptop (de “quitaipón“) con baterías de ión-litio recargables, que no encontró, luego le insertó unas baratas y sobrevino el desastre. En un recambio, a Kaloth lo fulminó un cortocircuito entre línea y tierra que le afectó el lóbulo izquierdo con metástasis en el cerebelo. De paso, dañó el sistema límbico del administrador y al grupo de los ediles turulatos e incondicionales, conectados corticalmente a la red municipal. Ciertos imaginativos identifican esa interconexión astral, como una especie de síndrome de Stokolm auto inducido, de alto confort. Ello resultó desastre para el sentido común de los concejales turulatos, llevados a simples amanuenses convertidos a posteriori en escribas aterciopelados del medioevo, portadores todos de un laud digital.
La segunda oficina pertenecía a un gestor audaz, administrador zerg también, un fanático de los economistas de la Escuela de Chicago; envueltos ellos en sus teorías de las expectativas racionales (TER). Este era una prolongación mental de Kaloth , el Zerg Supermente; con nombre de pila, Cerebrado 4, quien por antonomasia, era la segunda flauta brillante programada para controlar el ansiado cash; pero sin opción como sucede a los novicios en todas las cortes, de abrir la caja fuerte de los valores espirituales, morales y éticos del condado (siempre bajo llave).
Dicho oficial, cargado con terribles arrugas burocráticas, fue bautizado de manera solemne por sus paisanos. Éstos lo sumergieron en el río Weser envuelto en una toga y cilicio a la cintura, de blancura inmaculada; los cuales no titubearon en estamparle cariñosamente el chiqueo de “El Hombre de Hojalata Brillante“. Alegría que irradió el Cerebrado: después de haberse aceitado y engrasado, ya sin herrumbres cuando dejó de emitir chirridos y pudo moverse en casi todas las direcciones, para laborar arduo y tesonero por el bienestar de sus conciudadanos.
Él, estaba contento con su corazoncillo nuevo lo cual le posibilitó tener sentimientos humanos. El artefacto le fue insertado por la Bruja Buena del Sur, la sensual Glinda, una especie rara de venusiana despampanante como la Silvana Mangano de “Arroz Amargo” y de tersura sugestiva tal modelo sueca; rabiosa con su cabellera aflechada; cuya piel cambiaba de colores laser según los grados Celsius de temperatura de excitación de su cuerpo casi plástico y por supuesto, poliformaláctico. Tanto Locasta como Glinda, por sus inigualables logros burocráticos fueron promovidas por Kaloth al rango de Ayudantes Ejecutivas de la Nada Cotidiana del vice gobernador de Der Schwarzwald (claro que en actividades itinerantes, porque estas chicas sufrían de picazones raras restringidas para menores al nivel restringido de filmes TV, PG-21) adjuntas a sendos jefes “mayimbes ékues” de esa provincia remota, con sueldos anuales que no los brincaría un chivo.
Ellas debían operar en Der Schwarzwald, conteniendo a los protestones de extramuros a como diera lugar, “rompeolas” de nuevo tipo. Curioso: sin tarjetas de créditos abiertas, ni estipendios vehiculares caros (siempre criticados a los alcaldes, ediles y otros funcionarios sacrificados), ya que ambas poseían escobas híbridas bimotoras auto renovables, que empleaban combustibles estelares.
Sudoku morfológico (según Jerpersen) Kikázaru “el sordo”, Mízaru “el ciego” e Iwázaru “el mudo”.
El niño y su perro, hicieron un alto técnico en esta narración. Porque algunos historiadores y cuenta-cuentos del lobbyism profesional, niegan que los hechos descritos en estas fábulas o leyendas infantiles para adultos –renuentes a dejar de ser niños–, hayan transcurrido exactamente así. Es lógico, pues se trata de una fábula toda imaginativa. Sucede que los correctores del INDEX olvidaron que en narrativa y en especial en ciencia-ficción, todo lo decente y no ofensivo, vale tal como está registrado en el chip de la melting-pot. También, porque no se cuenta una historia, sino que se imagina.
Según crónicas, cantares y caramillos de los amoladores de tijeras, cada año ambos funcionarios y sus concejales amigos –son 12 de los 17 integrantes del Consejo de Ediles Ancianos (CEA), porque 5 de ellos se declararon ediles disidentes en rebeldía (“y que se apreparen“, susurró Kaloth)–; tan cariñosos como taitas cazacangrejos genuinos del altiplano, aceptaban la repartición de los fondos condales entre sus infatigables empleados, funcionarios especiales e itinerantes (del mamoncillo y el marañón, que aprietan la boca), contratistas, proveedores de bienes y servicios, constructores, gastadores en insumos, consultores de boberías extra galácticas y consumos-insumos personales (como los de la chica de Ipanema) de sus protegidos y no del condado de Ratten Fänger; embuídos todos de una generosidad singular, tal si se tratara de dineros de sus propios bolsillos. Exactamente igual a como sucede en los ineficientes sistema totalitarios comunistas (y liberales de izquierda, hora estándar del Este en EE.UU). Claro que la repartición no funcionaría así, si tal team work de excelencias conspicuas por manirroto –el de “ponme la mano aquí Macorina“– hubiera estado al frente de empresas privadas, vigilados por el Inspector General Federal y accionistas iracundos que no les dejarían pasar ni una sóla bola mala o sucia.
Lo real era que esa parte inodora, incolora e insípida; tan inocua y no reactiva como el agua de los grifos; la integraban los ediles elegidos para vigilar en nombre del pueblo las actividades y “embarajes del tiro” a los funcionarios pristinos del condado, era la parte que menos atendían, salvo los cinco. Un chiste de mal gusto de esas “12 almas en pugna”, dado que ellos proyectaban la imagen de existir en calidad sine qua non de unos raros tresmonosabios retozando en un estanque de lotos amorosos. Es virtud-virtual que en la alcaldía de Ratten Fänger tal somía es secuela amorosa entre telarañas asexuales, sin que nunca sucediera nada en la nada cotidiana.
A saber, eran tres los micos imaginarios que gobernaban los altos principios morales y éticos del lugar y de sus jinetes apocalípticos de la acupuntura: Kikázaru “el sordo”, Mízaru “el ciego” e Iwázaru “el mudo”; todos adorados en el santuario de Nikko, Japón. De ahí, el dogma shintoista y basamento del síndrome gracioso de los tresmonosabios –lástima sin que exista una vacuna– acusado endémico por toda la pléyade burocrática del condado.
La fluidez incontenible de estos dineros provenía como siempre de la “Cornucopia (cornu copĭae) de la Abundancia Ciudadana” (muy picudo), o sea, el bolsillo de los contribuyentes acorralados. Cuentan otras crónicas que la mayoría del CEA actuaba así (pensaron honestamente los donores), porque seria criminal sustraerles del éxtasis que les embargaba a ellos mismos, los 12, al echar por la borda esos recursos del pueblo. Algo parecido a experimentar, según teorizaron después los parapsicólogos sincréticos seguidores de la Escuela del Æsculapius mítico, el síndrome parótido de localizar no “el punto A” del cacique Osceola, sino el “punto G” de su esposa Chechoter (Rocío Mañanero)
Como justificación ante tales alucinaciones de brujas goyescas, de las cuales se declaran inocentes ambos líderes y el resto del CEA obediente; adujeron (dicen que a sotto voce) estar apenados que los bolsillos de sus empleados estuvieran exhaustos, tras vacacionar tres o cuatro veces al año, con pago, –verdaderos martirologios de pasión bíblica como la del Cristo redentor– en cruceros mediterráneos, excursiones de Gulliver en el País de los Enanitos, tours elitistas al Himalaya, a las amígdalas de Gargantúa, a los templos de Luxor; el “Crasy Horse” parisino, paseos en góndolas con máscaras de antimonio por las cloacas venesianas, además de viajes al centro de la Tierra u orbitales en naves privadas siderales donde se les permitía echar al vacío –à la dernière heure– sus aguas menores, exactamente sobre el condado donde vivían.
Todo un primor espeluznante, adujeron el niño y su perro. Se trataba del conjunto de desgracias que les cayeron encima, que ni los propios Presidentes de los Estados Unidos de América, se los habrían podido dar de su peculio propio. Por tales razones, merecían un desarrollo emocional estable, y para ellos vale la máxima : “mens sana in corpore sanum”.
El zerg, de raza hydralisk, Kaloth y sus ediles obedientes, regañaban a los protestones por mirar mal a sus cuates, unos pobres diablos mal acostumbrados a recibir aumentos anuales automáticos por la misma labor, sin dar un golpe adicional. Pero tal, no era pecado mortal y nada más desgarrador que verlos el día del cobro, afligidos y haciendo pucheros. Es que perderían hoy lo que les prometieron para el año próximo. ¡Uao!
El condado de Ratten Fänger, decir, aumentaba sueldos por “hacer bien el trabajo” por el cual ya se les pagaba una prima “por hacerlo bien” y además les premiaba por “haberlo hecho bien por lo que le pagaban por hacerlo bien”. Cuestionar este intríngulis de trabalenguas, según una parte de los consejeros electos, que de hecho representan al gobierno y no a sus electores (en una burla grotesca); seria un abuso traumático para estos empleados candorosos quienes ya se habían asegurado una vejez esplendorosa por los siguientes 80 años, un sueño irresistible del que no disfrutan quienes les pagan sueldos y beneficios.
Estos “N-Magnificos” sufrían los horrores de ver la carga insoportable que todo ello significaba, para la liviandad del ser, de sus subalternos atormentados. Unos infelices que no sabían qué hacer con tanto dinero, sudado por los esclavos viles del populacho sinvergonzón del vecindario –porque ahí están también mamita y papito del primo segundo de Olga “La Tamalera”– que desperdiga sus últimos harapos en derredor del Castillo de Oz.
Sucedió que algunos vecinos “desagradecidos” protestaron indignados por su impotencia ante la temible honestidad de sus servidores. Con tales reclamos, se rumoró, que ciertos funcionarios “N-Magníficos” alegaron que los quejosos demostraron ser “una piara de granujas envidiosos, egoístas, insensibles y sin corazón“; como los espantapájaros del maizal de Bartolo, a los cuales la inmerecida indignación les dio por apodar injustamente a las Oficinas y dependencias del condado “cuevas de Avaricia” por supuesto, injustamente.
En “respuesta contundente y firme a los ingratos” –fue comidilla en sótanos y buhardillas del castillo– unos burócratas (excelsos patricios equivocados) se fueron a las murallas que les protegían y desde sus alturas, imprecaron a los protestones ofendidos, tildándolos de “grupúsculos de morones indolentes“; empleando igual lenguaje y métodos coercitivos que la asociación caritativa de los Monjes Cartujanos de la Serenidad Asceta (ONG) de la Misericordia Divina; que rige con mano férrea en una isla situada a unas millas al Este del Paraíso y del estado de Nieder Sachsen. Es en el atormentado país de “las manos pequeñas” mejor conocida por su alias en el bajo mundo subversivo y ficheros del CIA, FBI e Interpol como “Manila” el nom de guerre de la banda guevarista, al lidiar con sus opositores políticos.
Escualos, pirañas y saurios acechan a un niño, su perro y al Caballero Andante del Rizo Blanco
Quizás, los servidores zergs del StarCraft, sin codicias ni desprecios arrogantes hacia el pueblo inerme; ni sabían que con ello profundizarían la línea fronteriza existente entre esas hoy inspiradas incubadoras de odios, las aparaturas condales, y sus propios ciudadanos angustiados. Ahora repletos de saña contra quienes les esquilmaban y les daban tapabocas simbólicos, claro inocentemente y con guantes de seda.
Al parecer, la intención oculta era tornar la línea divisoria en un foso ensanchado y profundo cuajados de escualos, pirañas y saurios marinos, que distanciaría para siempre a electores y elegidos. Ciertos fulgores, apuntaban que ello les importaba otros tres carajos a los funcionarios y a su tribu de adoradores; todos anidados en el Castillo de Oz, pues para el año próximo como en los anteriores; ya agazapaban nuevos aumentos de sueldo y prebendas irrebatibles por el populacho inculto o los ediles fieles al pueblo. Todo pareció indicar una conjunción planetaria de úkases señoriales impositivos e insoportables, generados por ékues aleatorios y echeniques azarosos, en un descomunal desparpajo jaujeño.
El Mago de Oz Dorado y el Hombre de Hojalata Brillante, concluida la postal de aquella tenebrosa batalla presupuestal entre leones insaciables y monos amarrados, se infiere, decidieron como cada año irse a deambular placideces bucólicas por los jardines majestuosos del que ya estimaban “su” condado.
Cerebrado, mi entrañable “ékue”, mirad los lirios de nuestro valle —apuntó El Mago de Oz, hacia los jardines versallescos de Louis XVI, aspirando profundo, extasiado con la bruma matinal que le humectaba la piel. Y estampó en sus labios un rictus cruel al estilo de “Lorenzo, el Magnífico“.
Es fascinante, Kaloth, mi “ambia echeniqué”, fascinante, fascinante, fascinante… —exclamó El Hombre de Hojalata, como si estuviera sujeto a un trance hipnótico regresivo desde su niñez, mientras que con la oscilación rítmica de su cabeza, imitaba el cadencioso tic-tac de una clepsidra alejandrina.
Quizás todas esas sinrazones obligaron a que el niño y su perro –ya acampados en las inmediaciones del Castillo de Oz– elaboraran conmovidos ante el huracán de desgracias, una petición de clemencia para salvar al pueblo desamparado, sugerida por el Hada Buena en un e-mail directo a la marmita. También les dio por sopesar que, si por una casualidad o artes de magias lograban salvar los obstáculos del foso infernal; más le aterrorizaban ciertos fantasmas “Freddy” descuartizadores y “Hannibal” devoradores, que les esperarían en acecho dentro de cada oficina amurallada y forrada con cristales anti huracanes.
Por eso, aterrados, ni ellos dos ni ninguno de sus otros amigos del pueblo e incluyendo ciudadanos simples, voceros, periodistas, intelectuales, retirados, voluntarios, todos atemorizados por las venganzas de los funcionarios kafkaianos –como sucedió contra el personaje simbólico, el ciudadano “Josef K.” en “El Proceso5 – consideraron no volver nunca jamás al Castillo de Oz. El que siempre debió ser La Casa de Todos los Hamelinenses”, vista por los ciudadanos como su morada apacible y protectora sin líneas fronterizas, fosos ni licántropos feroces.
Entonces comenzó a caer la “Noche de los (Fieles) Difuntos” y de otras almas voladoras abandonadas entre las redes de la Noche de Halloween, almas coincidentes. Contrastada con el blancor de la primera luna, se volvieron a destacar los dragones botafumeiros, especializados en enrojecer el final de los atardeceres. Igual sucedió con el fulgor de la segunda luna, donde se observaron las mismas figuras ennegrecidas de los dragoncillos, estáticos y suspendidos en el aire amenazante, ansiosos de alcanzar la mayoría de edad. Todos esos monstruos eran símbolos de castigos e inenarrables malos augurios para los expoliadores de los ciudadanos inermes.
Después, un delicado tintineo en la marmita les indicó al niño y su perro la llegada de un nuevo e-mail proveniente del “trasallá“, donde habitaba la Señora del Hada Buena, y en el cual se leyó:
—”Un Caballero invencible en todas las justas, nombrado “Elquebrama”, de rizos blancos y famosa estirpe del Reino de David; ya avanza raudo con su caballo, armadura y lanza en ristre. Pero esta vez, no precisamente para arremeter infructuoso contra molinos de viento”.
—Entonces quedan esperanzas —
transmitió el niño a su perro.
En eso, unos golpeteos repetidos ya tocaban en demanda fuerte y airada, a las puertas inmensas del Castillo de Oz. Un funcionario tembloroso, repleto de presagios malos y peor olientes, se acercó azorado a las murallas y le sorprendió ver abajo a Megera, Alecto y Tisífone –las “Tres Furias”– aporreando frenéticas las puertas inamovibles de la fortaleza. Eran las enviadas por la “Anunciación de la Sacacuentas Ciudadana“, para adelantar las buenas nuevas sobre el arribo inminente del infatigable Caballero Andante del Rizo Blanco. Para nadie fue un secreto que este gallo (no bolo) venía a jugársela al canelo en la valla condal, calzando filosas “espuelas del 15”. La lidia, en nombre de todos los ciudadanos ofendidos, seria pactada por el Caballero con los funcionarios, para el ajuste de la cuenta final.
Epílogo
Saber, reiteramos, que toda la saga de esta leyenda o fábula incluyendo nombres, parlamentos y lugares, es ficción. Si tiene semejanzas o similitudes con hechos, símbolos, personajes u otras situaciones o narraciones reales, ficticias, apergaminadas o contemporáneas, es pura coincidencia. Nada intencional en este mundo sincopado de “lo real maravilloso o realismo mágico de la literatura latinoamericana”, en el decir de Carpentier, un escritor cuasi cubano portador de rarezas zurdas del surrealismo de Lam, obsolescentes, de cuyo trauma nunca se recuperó.
El nombre del condado de Ratten Fänger y elementos asociados, son puntos geográficos tomados en calidad de virtuales, es decir, en simulación solipsista (virtual artifact). Para los historiadores y estudiosos interesados en lograr la posible geoposición del condado en el plano cuadridimensional del mundo real, es imposible, dado que la trama de esta narración infantil adaptada para adultos es entrópica en un 86% y entálpica en un 13%, con un varianza de error deslizante de 1 ± e = ∫log n.10¯¹³ ( o sea Σθ…n, sí el lim ζ→∞) 6 . Claro, un verdadero desastre.
¡Be warned!. Se nos olvidaba advertir, que si han a visto merodeando por ahí a algunos de esos alcaldes, lobbistas de perogrulladas, funcionarios, publicanos, lictores, activistas gremiales, cabezas de escuelas comunitarias, organizaciones non-profit u otras criaturas; todos alegando ser benefactores sacrificados por el pueblo por favor llame al 911, para brindarles protección. Porque en opinión de muchos de esos mismos ciudadanos “protegidos” por estos salvadores del pueblo irredento, ellos –los ofendidos– piensan que faltó embadurnarlos con alquitrán (¿repetir el Boston Tea Party?) y emplumarlos.
© Lionel Lejardi. Octubre, 2010
lejardil@bellsouth.net
Legacy Press

(1) “Der Rattenfänger von Hameld” (El flautista de Hamelin), de los hermanos Grimm.
(2) “Kaloth”, un zerg de los líderes ficticios del enjambre, cuya existencia es un enigma, pues en la serie StarCraft, se le supone eliminado por el templario Zeratul, siguiendo órdenes de Sarah Kerrigan (sic),
(3) “The Wonderful Wizard of Oz” (El maravilloso mago de Oz), de Lyman Frank Baume, 1900
(4) “Cerebrado”, una prolongación de la imponente supermente Zerg de la serie StarCraft (sic).
(5) Ver, “Der Prozeβ” (El Proceso) de Frank Kafka (1925)
(6) Los investigadores, habrían de partir de la 5ta. dimensión del modelo teórico de Kaluza-Klein (Teoría de Cuerdas), el teorema de Lulo-Kubilo o atacando el punto de inflexión, por medio del modelo diádico de la dimensión fractal de Hausdorff-Besicovitch. Una visión contractual con el empleo de tensores cuánticos (aproximadamente) está plasmada en la cinemática fílmica de la serie de ciencia-ficción de “StarCraft”, claro, con incidencias en las tres razas.

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