Ascosidades en pluscuamperfecto, de los candidatos manchúes II/II


Se cumplen 51 años de dictadura comunista en Cuba
Candidatos manchúes
La opinión de Ivette Leyva Martínez, editora de Yahoo! en su artículo en cuestión [ver, El Nuevo Herald “Ayuda y Patriotismo“] excluye que la corriente migratoria sale “medio” espantada del terror castrista –al menos en su juicio sorprendente–; no de la democracia norteamericana (o miamense, dígase de un tropo absurdo, tal es la anti realidad cubana actual), a las cuales todos sin excepción ansían perforar a fin de saquearla. La huida se repite como el otroro drenaje de exiliados de las “Animal Farms“; armadas por los rusos detrás de la “Cortina de Hierro”, denominada así por Joseph Goebbels.
Este salidero legal de ciudadanos cubanos fue diseñado a instancias de los castristas, decir, a su medida. Los desertores de la granja arriban con una sonrisa estereotipada de extraña placidez. Es una expresión rara en los humanos normales –quizás cubista o semejante a la de los cristianos agnósticos, decir, los primeros– tal manera estóica de “protesta viril”. Es como encerrarse en el baño, destapar el inodoro, meter la cabeza y gritar con voz ronca y a sotto voce y sin que nadie los oiga: ¡Abajo Castro! Así fue el grito de Munch contra los fascistas, un alarido individual aislado en su mundo interior. Es que esta sangre nueva, tampoco se atreve a gritar en el exterior. Es la endemia testicular del buey manso.
En filosofía, se le define como la “consagración primaveral del envilecimiento” de un sujeto-tuerca, que logró saltar de la trituradora. Pero, convoyado con el auto chip policíaco virtual que le injertaron al nacer, de estilo igual al de los candidatos manchúes. Al final, recibimos un pobre Eloi atacado de convulsiones erótica al menor susurro de la voz del Morlock vigilante, para que no enrede su retorno triunfal al barrio. La Sra., ignoramos la región transparente de la cual proviene, soslaya esta perversión por el terror aceptado. Estos firebirds al pisar la Yuma, entonan el aleluya redentor, pero en tono sincopado: “no me fui por problemas políticos, sino económicos“. Algo les funciona mal a la ingenuidad de estas lentes imparciales.
El “asco” debe ser dirigido contra los opresores, no contra la fuente a la cual acuden a beber esperanzas. Y peor, sin haber puesto un clavo para su engrandecimiento o ser llamados ni necesitados aquí. Mimosas que se auto etiquetan con el síndrome del desagradecimiento, como el enraizado en todo el sur del Río Grande, salvo excepciones. Es la dentellada clásica que los perversos, dan a la mano tendida misericordiosa. Observando hoy el artículo resalta un servicio flaco al hueco pre aceitado por “Manila” para el desliz de sus cheos del inferno castrista hacia la Yuma salvadora.
La editora olvidó que los cubanos de allá, por obra y gracia de los “quebrantahuesos”, ignoran qué sucede acá. A menos que los elegidos a proto candidatos manchúes, resulten diseño à la carte de Castro, en su engendrado: “Hombre Nuevo“.
Ver los ya vetustos ricachones Silvio Rodríguez y Pablo Milanés –patas de mesa de la Nueva Trova, del ancien régime–, desafortunados como Amaury Pérez a expensas del oficialismo o ejemplares de tosquedad infinita como el raggermuffin biónico, “Baby” Lores. Incluyendo la piara de salseros ex médicos, ingenieros, anestesistas, proctólogos y otras yerbas chucheras dilettantes e insípidas del zoo farandulero. También los “Van-Van” y la “Charanga Habanera”. Además los museables, inmersos en lastimosos tours geriátricos como limosneros morones por trillos del exilio. Al que les ha dado por etiquetear, “cambiado”.
Vemos opinión amnésica, en no considerar la porción de emigrados; que deambulan confusiones por las diásporas; ya “lavados, planchados y autorizados” por la Manila que les chulea.  Porque la única forma en Cuba de obtener un buen nivel de información, sobre ambas orillas, es ulular en coro bajo la sombrilla del catecismo marxista. No importa cuan bajo es su grado de desprestigio vil ante los ojos del pueblo llano.
Es válido especular, que la estrategia cardinal de La Habana propende a lograr una mayoría de votantes en las elecciones floridenses, comenzando por Miami con ayuda de fervorosos hermanos izquierdistas latinoamericanos; incluyendo los del Caribe, sembrados con antelación.
Sus candidatos están entrenados no en el limpio ejercicio de la democracia y sí, en trampas. Recordar el aquelarre brujero que los ecos castristas enfrentaron a Ileana Ross-Lehtinen, desmayado después en Poma (le decimos en mi barrio) con ptialismos feroces ante el Dr. Fidel Castro Rúz. Sus leyendas fabricadas, son envidias de los agentes de inteligencia genuinos. Es una reacción expectativa de los electores escépticos, trabajados cuadra por cuadra. Recordemos que sólo, aproximadamente, un 12 % de los ciudadanos vota en las elecciones.
Luego, no es difícil hilvanar la teoría de una conspiración, jugando con las edades y los números, cuyos impulsores devendrían estas criaturas luminiscentes (sus edades oscilan entre 20–50 años). Que los Servicios de Inteligencia castrista, nos deslizan al un ritmo teorico de 20,000 por año. Cierto, el plan se diluirá cuando los Castro desaparezcan y que arrepentidos se acerquen a los líderes del exilio, para contarle los detalles. Es sabio reconocer que son disciplinados al hacerse ciudadanos y votar en un 100 %. Ojo, que eso, es disciplina partidista y no otra cosa.
¿Para qué? Pues para hacerse del poder, primeramente en Miami, calzados por la abulia de ciudadanos soldados como cocos secos a los culebrones o las reyertas beisboleras del Parque del Dominó. Hasta un día. El gobierno de USA les ha facilitado el mover sus peones dentro de la ley. Considerar que los “pacotilleros” (empleomanía nativa) de la OIUSA son oficiales de la Inteligencia cubana, ojos, oídos y filtros del régimen, para detectar a desafectos que clamen por la huida hacia “la Yuma“.
Son las hidras de mil ojos y musarañas de oído fino, oteando las interioridades de la Lotería de Visas. El artículo de la editora de Yahoo! no exuda candores gomígrafos, tal los avantgardist de la troupe sensuelle cocida en la idiotez habanera, pero no debemos validar sus guiones proclives a impregnar desalientos en los exiliados. Ivette Leyva Martínez, debe excusas a la diáspora cubana.
Fin de la saga.
© Lionel Lejardi. Enero, 2011
lejardil@bellsouth.net
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