Archive for 24 febrero 2010

Un “Lula” sincopado


Se cumplen 51 años de dictadura comunista en Cuba
El presidente de Brasil, Luiz Inácio da Silva (según sus opositores, aka Lula, el “Pequeño Calamar“, es una antítesis acuciosa como mensajero del controvertido Partido dos Trabalhadores. Este líder, con su eterna “sombra de las cinco” pisándole los talones guevaristas, no deja de sorprendernos con la dilapidación de los fondos brasileños –tal es práctica común en Chávez y los Castro con los suyos respectivos– considerando éste que las arcas de Brasil son su “caja chica” o patrimonio personal; hoy convertido en escándalo al ser estimado por sus conciudadanos cuerdos, como un simple escamoteo por abuso del poder.
Sucede que según versiones de ciertos analistas (aunque este no sea el caso), es gestión habitual en algunos gobiernos inescrupulosos la entrega camuflada de fondos a regímenes libres de supervisión, como son los totalitarismos comunistas. El chiste final: asegurarse el futuro utilizando mañas de expertos –los castristas– en el lavado de dinero.
Es sugerente el desfile pretextado de mandatarios extra continentales por la posta habanera, dicen los hurgadores de pulgas, para “dejar” sus diezmos. Cuando la “bonanza URSS” durante la Guerra Fría, los Castro fungían de managers del ATM especializado en las izquierdas indoamericanas y musulmanas hoy en poder, luego entonces las visitas eran a la inversas, “recoger” municiones destinadas a la subversión.
Es que ahora este tenue presidente manirroto con lo que pertenece al pueblo, proyecta regalar 950 millones (USD) a los corruptos dinosaurios isleños ya ultra enriquecidos con este tipo de limosnas cómplices. Se trata de compadreos con la misma corporación mafiosa que le vende a Indoamérica –en espera de coimas futuras como apunta ser la brasileña actual– el fracaso herrumbroso ya convertido en una entelequia que denominamos “filosofía Gulag”; para su utilización por parte de ciertos maleantes endemoniados hacinados en el Eje Apocalypto del ALBA y sus copycats de sarapes, ponchos y chancletas, todavía escondidos en el closet pernicioso del anti norteamericanismo y tiritando miedos.
Los créditos jugosos a pagar nunca jamás, proclaman los castristas cubanos armadores de estos buques fantasmas que al zarpar naufragan; serán empleados en comprar alimentos que ellos mismos han sido incapaces de producir en un país que se auto abastecía casi a nivel de saturación, la agricultura que devastaron al destruír la riqueza agropecuaria terrena, aérea y marina, la infraestructura nacional dejada al pairo a que se auto aniquilara y los puertos abandonados, contaminados y repletos de porquerías en sus superficies y lechos.
Es la herencia gentil cedida al pueblo cubano, desde que tales salvadores se encaramaron en el poder, hace 50 años. Para los fanáticos dilettantes del derroche zurdo, representa un negocio redondo el deambular vagancias y canciones protestas a costas de sus vecinos y cabalgando sobre sus fellow travellers.
Son los mismos cantos de ocas machorras y gallos bolos que el pueblo cubano, aterrado e inerme, a escuchado durante medio siglo. Tiempos de intercambios en que los mecenas eran otros tontos y avariciosos como fueron rusos, chinos, argentinos, canadienses, etc. La ofrenda de Lula es un regalo cuantioso que dicho señor (tan imperfecto en sus decisiones hasta el punto de ponerse él mismo, nombres repetidos), hará a sus senseis de antaño, a fin de que los muy pícaros continúen un tren de vida exuberante, como marugas perfectos.
En términos de mayor crudeza: souteneurs trans nacionales. Es conocido por todos que ser comunista ya no es sinónimo de “mala paga”, y sí de quienes no “pagan nunca”. Si no, bastaría que preguntemos al Lula dadivoso: ¿Y de la vieja deuda exterior de Cuba con Brasil, qué?.
A los efectos presidenciales, según la Biblia, este tropiezo es sacar la paja del ojo ajeno e ignorar la viga en el propio. Se evidencia que ninguna de estas negociaciones altisonantes y por lo demás escandalosas, van dirigidas al bienestar de Brasil, como seria poner esos fondos a mejorar las condiciones deplorables de sus favelas, tan repletas de bochornos. Mas cuando son dádivas a un régimen despótico y opresor que ha empobrecido y envilecido a los cubanos, tanto que estos Lula dispensan a costa del riñón ciudadano, tal si contaran con el apoyo de éstos. Los viejos tíos del siglo XIX, igual hace hoy el presidente de Brasil, gustaban de saludar sus encantos con el sombrero ajeno.
Parece que esta lambada carioca, se empeña en apuntalar su enemistad contra las democracias, à pas d’une conga ambulante, del más estricto corte callejero. Porque este último periplo, aparte de su participación en la II Cumbre de América Latina y el Caribe (CALC) y de la XXI reunión Cumbre de Río (una conspiración urdida para destruir la OEA); incluye un denominado “encuentro de amigos” con el adversario por excelencia de la democracia y los trabajadores; a los cuales el señor Lula dice representar, nos referimos al peripatético Dr. Fidel Castro Rúz.
No faltarán al convite, los tête-â-tête, ósculos y apretaderas cinturosas con el hermano Raúl, auto titulado presidente de la distópica República de Cuba; simple heredero de una monarquía absolutista, sin relación ni vinculación alguna a los procesos democráticos legítimos y enemigo jurado de los Derechos Humanos. Un césped cuya suavidad es irreconocible en el marabuzal castrista.
Uno de cuyos resultados trágicos resultó en el asesinato en prisión (febrero 23, 2010, tras 82 días en huelga de hambre) de un preso de conciencia, Orlando Zapata Tamayo. Este cubano, fue condenado a treinta y tantos años de reclusión; sólo por pensar y decir sus críticas a la falta de libertad y los Derechos Humanos en Cuba. Mencionamos una práctica reconocida universalmente, tal hacemos aquí en EE.UU. Zapata, un opositor pacífico, estaba considerado como preso político por Amnistía Internacional. Claro, en el decir de la satelitería rusa no existían los presos políticos, sino “criminales comunes”.
Lula“, en verdad presidente genuino por la simpatía del voto popular y quien contó con una aprobación alta en su candidatura (61% de los sufragios en 2003), ha resultado arquetipo de muletas extemporáneas no sustentadoras de aquello que en la política de altos principios, la  ética decente, no debe hacerse. Observemos que este dispensador de lo ajeno, nunca mostró recelos en derramar afectos a sus mentores ideológicos manileños (La Habana), a los cuales la sotto voce opositora vigilante de su quehacer sinistrorso, les catalogaron de viejos mecenas de la antaño subversión brasileña.
Su fin actual se basa en demostrar un ptialismo evidente hacia el  izquierdismo y ansiedad por rociar con un halo de legitimidad a quienes se destacan como expoliadores de los trabajadores cubanos. Esta banda de tiranos, continúan fortaleciéndose como focos de subversión permanente contra los gobiernos legítimos. Sólo recordar de dónde salieron los guerrilleros que asolaron Brasil y otros países de la región.
El presidente “Lula” se ufana en alardear en su desprecio olímpico al buen quehacer democrático, nutriendo filosóficamente y aprobando desmanes adheridos a las filas totalitarias. Un chiste que las fuerzas vivas de la inmensa Brasilia, jamás le hubieran permitido a un líder repleto de tantas confusiones. Algo no de extrañar en un tornero cuyo mandril jira en reverse.
Tal modo de actuar, contradice a este “presidente de los pobres”, según le titulan sus apologistas, hoy desaforados en perdurarle una imagen falsa en extinción plena. Es la misma enfermedad terminal (no la marxista-leninista del extremismo infantil) que impele a quienes no generan riquezas propias y sí andan muy solícitos en apropiarse y regalar las ajenas, o sea, las obradas pacientemente por los envidiados burgueses.
Nadie sabe exactamente, por qué algunos medios de renombre tales como Le Monde, El País, Newsweek y otros de igual prestigio, catalogan a Lula de personalidad a escala mundial. Sólo atenernos a que su esfuerzo se ha centrado en apoyar y hacer migas (filosofía musulmana) con totalitarismos enemigos de los EE.UU y de civilización occidental tales descuellan en las  filas iraníes, palestinas, castristas, etarras o los arquitectos del Eje Apocalypto, todos, nuestros enemigos mortales.
Los decentes, no pueden obviar la interrogante acerca de qué hacía este Raúl Castro renovado en sus votos de viejo terrorista, cualificado así por EE.UU y otros países democráticos, en una cumbre (adúltera de la vera democrática) ya rumbo hacia un totalitarismo demencial, donde el presidente Lula parece deleitar la góndola de sus coqueteos sincopados.
Estamos frente a una nueva itinerancia inconexa con la realidad de los altos principios democráticos, no extraña en sus veleidades roñosas con los opresores y aspirantes a tales, hoy en ciernes. Ver los resultados del presidente Lula en su apoyo demencial al desastre de Zelaya e Insulza, en Honduras, desconociendo a las firmes y legales decisiones institucionales hondureñas en sacar de la presidencia al chapucero discípulo chavista.
Resulta vergonzosa la ausencia en tal foro, del presidente legítimo electo de Honduras, Porfirio Lobo y sí con voz y voto, la del dictador Raúl Castro. Luego, no sorprende que esta sarta de desquisiciones envidiosas anti norteamericanas, acentuando que su opoyo irrestricto a los hermanos Castro se ejecute en nombre de un Brasil democrático que no deja espacio al discernimiento mesurado. Un punto de vista distrófico hoy manejado seriamente en el senado carioca, el cual le sacará cuentas en su momento.
Vale para convencernos de que el próximo retiro vergonzoso de Lula del poder, a causa de su apareamiento sensualoide con los totalitarismos –recordemos que los calamares, enturbian las aguas cuando escapan– y al cual contribuyeron factores no ajenos a su último bajo rendimiento electoral, incluye sueños veraniegos de dejar en la poltrona ejecutiva a una guerrillera convicta y confesa. Ello no augura la paz y tranquilidad al pueblo brasileño, ya embelesado una vez con el populismo que le inyectó “la Meca a la Zeca” del priorato habanero.
Quizás, la tinta del oscuro tejemaneje carioca refleje y yazca en otra samba sincopada, octópoda en su huida hacia la posición que Chávez le ha reservado (recordar que Lula también significa “calamar”, en portugués); cuando desprecia la democracia que lo instaló en el poder del Gran Brasil sobre el cual se ha regurgitado, insolente; mientras flirtea atracciones rubias fatales con su entrañable Fidel Castro, al cual idolatra desesperadamente.
© Lionel Lejardi. Febrero, 2010
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Ascosidades en pluscuamperfecto, de los candidatos manchúes I/II.


Se cumplen 52 años de dictadura comunista en Cuba
 Ascosidades
La periodista editora de Yahoo!, Ivette Leyva Martínez, nos asombró una vez al aseverar, todo a priori [ver, El Nuevo Herald, “Ayuda y Patriotismo“], que las últimas oleadas de inmigrantes cubanos están “asqueadas, en todas sus manifestaciones y matices, de la política de ambas orillas“. Duele, porque en todo caso la afirmación apropiada –si la Sra. Leyva nos permite enmendarle su lapsus calami– seria leer: “…de la diáspora de exiliados democráticos y asqueada de los represores comunistas. Estos  últimos, lamentablemente cubanos también por nacimiento aunque se comportan como una especie de “aliens” totalitarios rusos o chinos; lastrados con la lastimosa elegancia de su subcultura “chea”, un sida adquirido por convicción-perversión“.
Se trata de diafanizarle al lector que esa micro visión simple de un problema profundo y tan antiguo que ya mal crece por más de medio siglo, sin delimitarle con antelación los factores de agravios y violaciones incidentes en el drama, es inético y reluctante. Son delicadezas de la cultura occidental que los fellow travellers no acaban de entender. Porque ello inclinaría al lector a suponer que víctimas y victimarios son bandos de igual textura moral y de naturalezas clonadas. La cosa no es así de baladí, como tan impregnada de las frivolidades femeninas habituales, decimos, por no pensar en sutilezas de costura doble.
Para afirmar tal, la periodista debió estar a horcajadas sobre Miami y La Habana, y no en una posición unívoca de poca fluidez al discernimiento; como el claroscuro vespertino; de manera que la oreja zurda puesta en la isla aterrada, cotejara con las realidades de la oreja derecha encajada en el exilio democrático. No debemos asombrarnos de esta adjetivación de “represores” al referido grupo de aventurero fanáticos y morones, cómplices adquiribles por nada en el mercado corriente, que apoya al Dr. Fidel Castro Rúz mientras suspiran en interminable peregrinar a la casa del tirano. Ello es, dado que tal es el punto de vista de nuestro gobierno (EE.UU) basado en hechos concretos, las declaraciones y desafíos de La Habana, esa “Manila” mórbida, en el argot de los sicarios guevaristas.
Estos agitadores permanentes –trasnochados de la revolución mundial preconizada por Trotsky, Gramsci o Djilas de entre los grandes disidentes del marxismo dogmático–, al igual que aquellos aglutinados bajo una secta nocturnal a la que al Líder Máximo le dio por denominar; con el tono solemne reinante en los totalitarismos, como: Partido Comunista de Cuba (PCC). Se trata de un ente virtual el cual hoy, renguea cruento y carcomido –entre otros pecados irredimibles– por la corrupción, ilegalidades y abusos, ofreciendo imágenes y emanaciones deterioradas ante la opinión pública dispersada entre la isla y otros lares de sus neuralgias.
Allí, como en cada “Animal Farms” y también en las de ilusión populista; como las armadas por el Eje Apocalypto del ALBA y sus secuaces indoamericanos; los ciudadanos no disponen de mediáticos públicos para dar a conocer sus inconformidades, y menos, denunciar los atropellos de sus respectivos regímenes oprobiosos.
Tal apreciación coincide con un juicio elíptico, perecedero, a causa de su transpiración actual de lemas y dogmas prefabricados por los ideólogos comunistas (observar los tránsfugas de los barrios marginales y favelas (basureros sociales repletos de ocio y envidias), aferrados a los flecos su desastre nacional.
Sin embargo no es chic y menos galano –tal hacen otros periodistas– comparar la decencia anticomunista de todos los tiempos, con las indecencias totalitarias de cualquier tiempo. Tampoco la atracción de las democracias con las repulsión hacia las satrapías. Es la proclividad candorosa a establecer liasions y paridades inexistentes, absurdas, en las mentes de quienes abrevan sus confusiones con libertad plena y todo el furor deleitoso que brinda el vivir en democracia; sin temor a represalias gubernamentales, con las opiniones de opresores profesionales.
La editora muestra desconocer, aunque debiera, la realidad alucinante y destructora del terror imperante bajo las satrapías sean comunistas, nazis o fascistas –o lo que puede salir de la batidora si se les mezcla– como integran ahora al lumpen de la indiada acémila. Más, si nos atenemos a su posible ascendencia (semita), que la vincularía con el drama sufrido por el pueblo judío a manos de otra tiranía hermanastra de leche de la castrista, la hitleriana. Lo de Cuba espanta, dado que se trata de un pueblo envilecido por los comunistas durante más de 50 años. Luego, ¿cómo esos pobres diablos pueden formarse opiniones comparativas, si la censura de intra y extramuros es absoluta?.
En Cuba (lo sabe hasta la Tía Tecla) no existe un gobierno tal reconocemos los demócratas, adornado de altos principios, valores éticos y morales al estilo occidental; atañibles a cualquier democracia; sino un horror propio de las satrapías talibanas, africanas, mesoamericanas o asiáticas. La diáspora cubana no tiene, desea o necesita cárceles donde encerrar a sus adversarios y fanáticos enemigos –dado que ellos están presos dentro de sí mismos– trenes de tortura física, moral y psíquica u otros horrores a los que nos tienen acostumbrados los totalitarismos.
Ya, el pro cónsul y cancerbero mayor castrista, el Cmte. Ramiro Valdes Menéndez, desplegó en Venezuela una estela rutilante de sus habilidades de torquemada, por ser un policía excelente calidad. Ecos malévolos que la editora no percibe. Habría que saber cuáles muestras le condujeron a opiniones tan astrosas. Resulta inenarrable la flacidez del artículo en cuestión, cuando obvia cuál parte de estos inmigrantes no parecen ser tales y sí agentes encubiertos, si nos ceñimos a la integridad del término en las cuestiones de inteligencia.
La deducción enlaza con las serias dudas acerca de sí los arribados a la Utopía norteamericana son “vendidos útiles”, (dicho con un tropo no ofensivo) utilizables por la troqueladora, la cual alimenta la imagen deteriorada del régimen en sus relaciones exteriores. A esa mercancía le desdibujaron el patriotismo y el odio a quienes les oprimen la patria, y es presentada como “balseros de espalda seca, no adversarios“, inocuas mulas convictas y confesas de la granja castrista. Son tipos aterrados de que el socio, cúmbila o militante del núcleo local, para ellos funcionando en “territorio enemigo”, el que a sabiendas les mata el hambre por simple caridad cristiana; les descubra su “anticastrismo de la cuvette des toilettes” (inodoros).
En el argot callejero subterráneo del régimen, son “unos “cheos” pancistas que no están en nada opuesto a su gobierno amado“. O si por el contrario –se les ocurre a los sabios lectores de ojas de té, esos de cabellos y barbas blancas, que son mayoría–, les impresionan como enviados gubernamentales bajo la condición y compromiso de portarse bien; so pena de no recibir nuevos permisos para visitar el barrio y así restregar sus gangarrias en los rostros de familiares y amigos indigentes. Insisten, no para intercambiar amores con sus afectos, sino, a fin de que los pariahs isleños los idolatren. Pura vanidad en que los envuelve, de que no van a Cuba para ver a nadie, sino, “para los vean a ellos” triunfantes.
Los analistas los ven como una movida que aprovecha el altruismo de la brecha brindada a la Cuba comunista, por la Lotería de Visas de los EE.UU a cierta categoría de ciudadanos cubanos. La Oficina de Intereses de los EE.UU (OIUSA) en La Habana, no da señales de contar con mecanismos que detecten a los militantes del Partido Comunista de Cuba (PCC), dispuestos para perforar nuestra seguridad interior. ¿O, se harán los bobos?
No olvidar que el ser o haber sido comunista activo, es declaración tomada bajo juramento al momento de solicitar la visa. Pero sucede que dicho procedimiento, estos chicos fisgones de la desvergüenza, soslayan impunemente. Los funcionarios de la OIUSA, no saben a quién o qué tiene enfrente. Así es de simple.
Desconocemos si nuestra oficina en La Habana dispone de un procedimiento o artilugio –lo cual dudamos–, para descubrir a algún agente de la inteligencia infiltrado durante los años posteriores a la implantación del acuerdo migratorio. Resalta que el exilio parece que sí, sin artilugios, sólo con olerlos. Luego, persiste la razón original por la que quizás el Dr. Castro, aclaran sus demiurgos, ríe 20,000 veces cada año fiscal.
La saga continua.
© Lionel Lejardi. Enero, 2011
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Ascosidades en pluscuamperfecto, de los candidatos manchúes II/II


Se cumplen 51 años de dictadura comunista en Cuba
Candidatos manchúes
La opinión de Ivette Leyva Martínez, editora de Yahoo! en su artículo en cuestión [ver, El Nuevo Herald “Ayuda y Patriotismo“] excluye que la corriente migratoria sale “medio” espantada del terror castrista –al menos en su juicio sorprendente–; no de la democracia norteamericana (o miamense, dígase de un tropo absurdo, tal es la anti realidad cubana actual), a las cuales todos sin excepción ansían perforar a fin de saquearla. La huida se repite como el otroro drenaje de exiliados de las “Animal Farms“; armadas por los rusos detrás de la “Cortina de Hierro”, denominada así por Joseph Goebbels.
Este salidero legal de ciudadanos cubanos fue diseñado a instancias de los castristas, decir, a su medida. Los desertores de la granja arriban con una sonrisa estereotipada de extraña placidez. Es una expresión rara en los humanos normales –quizás cubista o semejante a la de los cristianos agnósticos, decir, los primeros– tal manera estóica de “protesta viril”. Es como encerrarse en el baño, destapar el inodoro, meter la cabeza y gritar con voz ronca y a sotto voce y sin que nadie los oiga: ¡Abajo Castro! Así fue el grito de Munch contra los fascistas, un alarido individual aislado en su mundo interior. Es que esta sangre nueva, tampoco se atreve a gritar en el exterior. Es la endemia testicular del buey manso.
En filosofía, se le define como la “consagración primaveral del envilecimiento” de un sujeto-tuerca, que logró saltar de la trituradora. Pero, convoyado con el auto chip policíaco virtual que le injertaron al nacer, de estilo igual al de los candidatos manchúes. Al final, recibimos un pobre Eloi atacado de convulsiones erótica al menor susurro de la voz del Morlock vigilante, para que no enrede su retorno triunfal al barrio. La Sra., ignoramos la región transparente de la cual proviene, soslaya esta perversión por el terror aceptado. Estos firebirds al pisar la Yuma, entonan el aleluya redentor, pero en tono sincopado: “no me fui por problemas políticos, sino económicos“. Algo les funciona mal a la ingenuidad de estas lentes imparciales.
El “asco” debe ser dirigido contra los opresores, no contra la fuente a la cual acuden a beber esperanzas. Y peor, sin haber puesto un clavo para su engrandecimiento o ser llamados ni necesitados aquí. Mimosas que se auto etiquetan con el síndrome del desagradecimiento, como el enraizado en todo el sur del Río Grande, salvo excepciones. Es la dentellada clásica que los perversos, dan a la mano tendida misericordiosa. Observando hoy el artículo resalta un servicio flaco al hueco pre aceitado por “Manila” para el desliz de sus cheos del inferno castrista hacia la Yuma salvadora.
La editora olvidó que los cubanos de allá, por obra y gracia de los “quebrantahuesos”, ignoran qué sucede acá. A menos que los elegidos a proto candidatos manchúes, resulten diseño à la carte de Castro, en su engendrado: “Hombre Nuevo“.
Ver los ya vetustos ricachones Silvio Rodríguez y Pablo Milanés –patas de mesa de la Nueva Trova, del ancien régime–, desafortunados como Amaury Pérez a expensas del oficialismo o ejemplares de tosquedad infinita como el raggermuffin biónico, “Baby” Lores. Incluyendo la piara de salseros ex médicos, ingenieros, anestesistas, proctólogos y otras yerbas chucheras dilettantes e insípidas del zoo farandulero. También los “Van-Van” y la “Charanga Habanera”. Además los museables, inmersos en lastimosos tours geriátricos como limosneros morones por trillos del exilio. Al que les ha dado por etiquetear, “cambiado”.
Vemos opinión amnésica, en no considerar la porción de emigrados; que deambulan confusiones por las diásporas; ya “lavados, planchados y autorizados” por la Manila que les chulea.  Porque la única forma en Cuba de obtener un buen nivel de información, sobre ambas orillas, es ulular en coro bajo la sombrilla del catecismo marxista. No importa cuan bajo es su grado de desprestigio vil ante los ojos del pueblo llano.
Es válido especular, que la estrategia cardinal de La Habana propende a lograr una mayoría de votantes en las elecciones floridenses, comenzando por Miami con ayuda de fervorosos hermanos izquierdistas latinoamericanos; incluyendo los del Caribe, sembrados con antelación.
Sus candidatos están entrenados no en el limpio ejercicio de la democracia y sí, en trampas. Recordar el aquelarre brujero que los ecos castristas enfrentaron a Ileana Ross-Lehtinen, desmayado después en Poma (le decimos en mi barrio) con ptialismos feroces ante el Dr. Fidel Castro Rúz. Sus leyendas fabricadas, son envidias de los agentes de inteligencia genuinos. Es una reacción expectativa de los electores escépticos, trabajados cuadra por cuadra. Recordemos que sólo, aproximadamente, un 12 % de los ciudadanos vota en las elecciones.
Luego, no es difícil hilvanar la teoría de una conspiración, jugando con las edades y los números, cuyos impulsores devendrían estas criaturas luminiscentes (sus edades oscilan entre 20–50 años). Que los Servicios de Inteligencia castrista, nos deslizan al un ritmo teorico de 20,000 por año. Cierto, el plan se diluirá cuando los Castro desaparezcan y que arrepentidos se acerquen a los líderes del exilio, para contarle los detalles. Es sabio reconocer que son disciplinados al hacerse ciudadanos y votar en un 100 %. Ojo, que eso, es disciplina partidista y no otra cosa.
¿Para qué? Pues para hacerse del poder, primeramente en Miami, calzados por la abulia de ciudadanos soldados como cocos secos a los culebrones o las reyertas beisboleras del Parque del Dominó. Hasta un día. El gobierno de USA les ha facilitado el mover sus peones dentro de la ley. Considerar que los “pacotilleros” (empleomanía nativa) de la OIUSA son oficiales de la Inteligencia cubana, ojos, oídos y filtros del régimen, para detectar a desafectos que clamen por la huida hacia “la Yuma“.
Son las hidras de mil ojos y musarañas de oído fino, oteando las interioridades de la Lotería de Visas. El artículo de la editora de Yahoo! no exuda candores gomígrafos, tal los avantgardist de la troupe sensuelle cocida en la idiotez habanera, pero no debemos validar sus guiones proclives a impregnar desalientos en los exiliados. Ivette Leyva Martínez, debe excusas a la diáspora cubana.
Fin de la saga.
© Lionel Lejardi. Enero, 2011
lejardil@bellsouth.net
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